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17 enero 2016 7 17 /01 /enero /2016 09:01
Cartas a Vera

Los escritores, como la mayoría de los mortales, no son precisamente acertados en el desarrollo de sus vidas sentimentales y amorosas. Sin embargo, como en todo, hay excepciones. El escritor ruso de expresión inglesa Vladimir Nabokov fue una de ellas. La relación con su mujer Véra duró desde 1923, cuando la conoció, hasta 1977, año en que falleció el escritor. No fue una relación idílica todos esos años -lo cual hubiera sido algo preocupante- sino que tuvo sus altibajos como ocurre en las mejores y más profundas relaciones, incluida una corta infidelidad amorosa de Vladimir y los sinsabores de los continuos viajes de la pareja buscando una vida más tranquila y acomodada, apuros económicos y la inseguridad social de la guerra (la angustia por el nazismo, dado que Véra era judía). Pero la parte más singular de esta larga historia de amor queda reflejada en esta magnífica edición de "Las cartas a Véra", donde queda de manifiesto el talante de esa dama de fuerte personalidad que llegó a integrarse en ese legendario animal bicéfalo que es una pareja humana unida libremente por el amor, la inteligencia, la compresión y el humor.

Véra fue para Nabokov, correctora, mecanógrafa, chófer, ayudante creativa, documentalista, agente literario, consejera legal y, sorprendentemente, guardaespaldas armado. Más de medio siglo de convivencia y de lealtad hacen de esta mujer un personaje casi de la altura de "su" autor, su marido. Aunque se conservan pocas cartas propias de Vèra --ella misma la destruyó para preservar su intimidad -- todas las de Nabokov, un río pocas veces interrumpido, nos permiten apreciar referencialmente la poderosa personalidad de Véra, lo que convierten este libro en un documento inestimable para conocer mejor los entresijos de la compleja personalidad del escritor a contrapunto con lo que él mismo revela a su esposa.

Este libro es, sin duda, tan interesante como cualquier novela de Nabokov y muchísimo más orientadora para ahondar en esa fuerte personalidad de superior inteligencia que fue. Y cómo su esposa, dueña de un carácter íntegro y decidido, era lo más alejada de una sirviente entregada y sumisa. Como el mismo escritor reconoce "Entraste en mi vida...como quien se adentra en un reino donde todos los ríos han esperado tu reflejo y todos los caminos, tus pasos".

Además la lectura de este libro permite observar cuáles son las lecturas que emocionan o irritan al escritor, sus autores preferidos o los detestados, pero sobre todo nos revela algo más interesante aún: todo lo que escribe o desea escribir Nabokov, sus proyectos diversificados en géneros tan dispares como poemas, ensayos, guiones, traducciones, relatos, novelas, obras de teatro y traducciones, muchísimos de ellos frustrados.

La excelencia literaria de Nabokov, y también humana, se refleja en estas cartas de una elegancia extrema en las que entra también el humor, el romanticismo y el ingenio crítico. Muy lejos, por ejemplo, de las obscenas cartas de Joyce a Nora o del remilgado academicismo de Virginia Woolf a su marido Leonard (con la excepción de la última, llamada "nota del suicidio"). Cuarenta y seis años cubre el arco entre la primera carta y la última entre Nabokov y Véra, en las que el lector curioso -y fascinado- penetra en la intimidad creativa y sentimental de uno de los grandes autores del siglo XX, de alguna forma espejo privilegiado de unos años convulsos en la historia de Europa. ¿Habría sido tan brillante la carrera literaria de Nabokov sin la presencia devota y eficaz de Véra, con su gran sentido práctico y su dedicación total?

Es esta una de las grandes historias de amor reales en la literatura mundial. Es una suerte de gran monólogo, la voz de Nabokov, extendiéndose por decenios y dedicada todos y cada uno de sus libros a su inseparable mujer-orquesta, con la que compartía desde la sinestesia, capacidad de ver números o música en colores y el amor a la poesía y la literatura y las mariposas. A partir de 1945, las cartas son menos frecuentes ya que la pareja no suele separarse. Pero es un amor que dura hasta el final, cuando ante el cadáver de su marido, Vèra le sugiere a su hijo Dimitri que alquilen un avión y se estrellen con él. Aún le sobrevivió 14 años.

FICHA

CARTAS A VÉRA.- Vladimir Nabokov,. Edición de Olga Boronina y Brian Boyd. Traducción de Marta Rabón y Marta Alcaraz. RBA, 2015. 832 páginas, 23,94 euros

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Published by Diariodemimochila.over-blog.es//charlus03 - en comentario literario
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