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17 diciembre 2016 6 17 /12 /diciembre /2016 13:04

Tal vez deberíamos comenzar el libro que el travieso filósofo francés Alain de Botton dedicó a Proust desde el insólito punto de vista de un manual de autoayuda con el último capítulo intitulado "Cómo dejar un libro a medias". No es que el divertido y documentado libro de De Botton merezca que se siga ese consejo titular, pero uno adquiere un punto de vista digamos sensato para proceder después a la lectura del resto del libro, que admite sin desdoro que el lector siga  el orden de capítulos que le venga en gana.

En él se nos advierte de los peligros que entraña tomarse los libros demasiado en serio y se nos informa del fetichismo literario que el mismo Proust adquirió con la lectura de los libros del crítico y analista de arte inglés, Ruskin, cuyo estilo y forma de percibir las cosas sensibilizaron a Proust "en relación con el mundo visible, la arquitectura, el arte (en particular la arquitectura catedralicia del norte de Francia) y la naturaleza". Después de escribir un par de ensayos eruditos, traducciones y artículos sobre Ruskin y tras reconocer su deuda con él por la semejanza con la minuciosidad descriptiva y la atención a los pequeños detalles, Proust abandonó su filia ruskiniana para seguir su propio camino aduciendo: "la lectura se halla en el umbral de la vida espiritual, puede introducirnos en ella, pero no la constituye". Y Proust, afortunadamente para todos, siguió su camino, no sin que Botton advirtiera con gran lucidez que la lectura de Proust puede llegar a un tiempo en que se la considere "tonta, maniática, constrictiva, falsa y ridícula a quienes inviertan demasiado tiempo en ella". Claro que esa ristra de adjetivos...son del mismo Proust respecto a la obra de su idolatrado Ruskin. ¿Cuál es la moraleja que se desprende de lo anterior según Botton? Pues que es una de las sugerencias que "cambiarían nuestra vida" gracias a Proust, el relativismo en la valoración subjetiva de los libros que leemos.

Bien, pues el resto va del mismo palo. Lo bueno de Botton es que nos informa por activa y por pasiva de pequeños detalles y chismorreos varios sobre la vida intima y familiar de Proust, sin olvidar un análisis casi "psico" del propio escritor y de su obras y los pasajes -no solo de "La Recherche" sino de otras obras y la correspondencia proustiana- que podrían forzando un poco las cosas constituir un recetario de autoayuda paradójico. Paradójico porque Proust fue un hombre enfermizo aquejado de duros ataques de asma desde la infancia, sometido a una madre posesiva hasta extremos patológicos, homosexual irredento y nunca feliz, que se pasó media vida entre fiestas galantes y excesos sensuales y la otra encerrado en una habitación forrada de corcho, escribiendo en la cama, abrigado como un oso, hipocondríaco hasta la médula, para morir aún joven de una neumonía casual.

Botton extrae sus "perlas" psicológicas de los textos de Proust y saca sus propias conclusiones tras afrontar con ellos los detalles algo patéticos de su vida, sobre todo de la existencia penosa de sus últimos 14 años sin apenas salir de la cama, donde dio cima a su empeño de escribir una de las novelas (siete tomos) más largas de la literatura, tan gloriosamente escrita que tras su lectura la gran Virginia Woolf estuvo a punto de "colgar su pluma" y no escribir ninguna de las maravillas que nos dejó antes de suicidarse . Así que lo que en realidad queda de este libro de supuesta autoayuda es la convicción de que no es un libro de autoayuda y si una deliciosa mezcla de psicologismo y de amor a Proust y su obra, sin caer en ningún momento en la hagiografía sino más bien en el descaro y la morbosidad de un agudo crítico.

Con el apoyo de Proust, Botton nos habla con desternillante sencillez de la importancia de los pequeños detalles de la vida cotidiana y como pueden, en manos adecuadas, convertirse en materia de inspiración, de los valores de la lectura, del libro como remedio de la soledad o como ayuda para relacionarnos con otros y, por qué no, una manera entretenida de ayudar a conocernos a nosotros mismos y a aprender a ver lo que nos rodea y que siempre miramos sin más. En realidad para eso Botton no necesitaba a Proust, pero la información y la diversión que nos ofrece sobre ese autor justifica de sobras el libro.

FICHA

CÓMO CAMBIAR TU VIDA CON PROUST.- Alain de Botton.- 224 págs.RBA Libros.- trad. Miguel Martínez Lage.- ISBN: 9788490064528

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Published by Diariodemimochila.over-blog.es//charlus03 - en comentario literario
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