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21 julio 2017 5 21 /07 /julio /2017 09:07

Novelar la vida de Antoine de Saint-Exupéry es un reto delicado, no sólo por la complejidad emotiva y sentimental (y también intelectual) del escritor francés que ha encantado a medio mundo con su "Pequeño Príncipe", sino por la dificultad de mostrar al hombre tal como fue, con sus contradicciones, sus controvertidas actitudes políticas  y la ambigüedad de su figura pública (en la época en que acabó prematuramente su existencia, derribado en su avión de reconocimiento por un caza alemán en aguas del Mediterráneo).

Saint -Exupéry ha sido constreñido al sentimentalismo brillante de una de sus obras, la citada, que no es la mejor ni la más profunda pero si la mas popular. ¿Por qué constreñido? Debido a ciertos oscuros enfrentamientos con la figura política más poderosa de su tiempo, el general De Gaulle, símbolo de la resistencia a los nazis y de la nueva Francia surgida de la II Guerra Mundial (que el escritor no llegó a conocer ni a vivir).

La novela del escritor y periodista cultural Antonio Iturbe (Zaragoza, 1967) obtuvo el Premio Biblioteca Breve. Como dice un avispado crítico se premió "una novela de arriesgadas aventuras con un fiel trasfondo histórico”, pero no "una arriesgada novela de aventuras" con un uso relativo del trasfondo histórico proclive a lo dinámico, épico y exótico, dejando de lado otras dimensiones del personaje. Sin embargo se centra en las relaciones de amistad y en la faceta aventurera de Saint-Ex (como le llamaban sus amigos) y el también piloto Jean Mermoz, ambos junto a Henri Gillaumet, pioneros de la época de oro de la aviación civil francesa, embarcados en el mundo del heroico y peligroso correo aéreo o línea aérea postal que unía Francia con Marruecos, Siria, Dakar y más tarde Brasil, los Andes o Nueva York. Iturbe ha escrito una novela al estilo de Hollywood y la película más representativa de ese género de aviadores pioneros, "Sólo los ángeles tienen alas" de Howard Hawks con un hipnótico Cary Grant en el papel estelar.

El paralelismo con esta película no es ocioso. El talante heroico, indiferente en la acción y sus resultados, de una virilidad seca, estoica y un ansia de vivir en consonancia con la posibilidad de perder la vida en cualquier momento, que se trasluce continuamente en las actitudes de Grant y su pandilla de compañeros en un sitio ficticio de Sudamérica (Barranca) donde vuelan en condiciones extremas para llevar el correo  en sus destartalados aviones  de una ciudad a otra, tienen su exacto reflejo en los personajes, un poco estereotipados, que tratan de reflejar las vidas reales de hombres que han existido para cumplir el sueño humano de volar. ¿Hasta que punto, por encima del tópico aventurero, exótico y sensual, Iturbe ha logrado acercarse a lo que probablemente podría ser un reflejo cercano a lo que fue? Sinceramente, creo que no mucho, pese a lo dinámicamente divertida que es la lectura de esta novela.

Saint-Ex es un hombre que parece encarnar la estoica reflexión de Séneca sobre el destino, cuando asevera: "Los hados guían al que quiere (o permite ser guiado) y al que no quiere lo arrastran". En varios momentos de su vida, el escritor es arrastrado y vapuleado por negarse a aceptar lo que los hados (o la realidad) le aconsejan, hasta llegar a su dramático final, en el que es abatido por volar en contra de lo que sus superiores le exigían (que dejara de volar) dadas sus condiciones físicas (y psicológicas, me atrevería a suponer).

Iturbe nos lleva a través de 622 páginas con bastante soltura, gracia descriptiva y un ligero acartonamiento retórico  en los diálogos, sobre todo cuando habla Saint-Ex, que parece ir soltando frases poético-filosóficas sin cesar. En breves capítulos alternos el autor nos lleva desde Tonio (Sain-Ex) hasta Jean Mermoz, quizá en los antípodas del primero en cuanto a características físicas y psicológicas o temperamentales  Se perfila un par de biografías limitadas por los inicios de la pasión de volar en ambos, se refocila en períodos de aventuras exóticas, amores y peligros y acaba...como suelen terminar esos vidas que lo exigen todo, caiga quien caiga (y lo que siempre suele caer, más tarde o más temprano) es la propia vida. Mermoz es un héroe extremo, vitalista, seductor, un hombre desmadrado en todas sus pasiones y vicios que se come la vida a bocados. Tonio es un hombre de letras, torpe sobre el mundo, soñador, sentimental, pensador alado que sólo se realiza sobre un avión aunque también allí puede ser distraído, mortalmente olvidadizo. Tras un grave accidente, al aterrizar, debe decidir entre Loulou, su gran y primer amor, y la profesión de aviador. El compormiso de cambiar de profesión no funciona, así que Tonio sellaría su compromiso con la muerte. Mermoz, una leyenda de la aviación francesa, es el revés profesional de Tonio, gran aviador que batió records de velocidad y distancia  y fundó la primera línea aérea entre Europa y América. También nos habla Iturbe de Henri Gillaumet, otro piloto excepcional que protagonizaría una increíble aventura de supervivencia tras perder su avión en plena cordillera de los Andes.

La historia, en realidad dos biografías de aventureros, se mantiene en pie con el aporte documental que Iturbe maneja con habilidad pero que de alguna manera no logra integrar sustancialmente en sus personajes para darles naturalidad, para insuflarles ese algo que rebasa el dato para convertirse en aliento. Asistimos al apogeo literario de Saint-Ex con sus obras sobre la aviación, Tierra de hombres, Correo Sur, Vuelo nocturno, Piloto de guerra,  en las que además de aventuras y humanismo a borbotones, hay una corriente más o menos subterránea de esa extraña ética personal que insufla moralidad y determinación honesta en cualquier acto o comportamiento de la persona que hace de ella su inspiración en la vida. Una honestidad que a mi me recuerda a otro grande francés de la pluma (pero éste también del pensamiento: Albert Camus). Sospecho que Saint-Ex y Camus podían haber sido buenos amigos si el primero no se hubiera empeñado en volar en un pequeño aeroplano sin armas por los cielos corrompidos por la cruz gamada.

FICHA

A cielo abierto. Antonio Iturbe. Seix Barral, 2017 624 páginas. 21,90 euros.

 

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