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3 octubre 2017 2 03 /10 /octubre /2017 09:07

 

Al margen de la individualidad propia de cada obra de Francisco Rico (el recorrido erudito y literario  de este setentón, que moja su pluma en todos los pucheros literarios habidos y por haber, es asombroso) esta obrita de 1976, editada por Seix Barral (parece que ha visto nueva vida en años posteriores)  es una lúcida y , me atrevería a decir brillante, visión de la "importancia del punto de vista" en el análisis de la novela picaresca, ese gran hito de la literatura Universal aportado principalmente por la narrativa hispana a partir del siglo XVI, principalmente en sus dos obras cumbre, el Lazarillo de Tormes y el Guzmán de Alfarache. Rico, a modo de genial rumiador que metaboliza sapiencias ajenas, un jovial digesto de  todo tipo de erudiciones literarias con la habilidad, casi maestría, de hacerlas sonar como novedades -y en muchos detalles, realmente lo son-,  recoge mucho de lo que se había escrito, pensado y comentado en los años 70 del pasado siglo sobre esa gran aportación española, la novela picaresca (tan decisiva para comprender la novela moderna), y propone una relectura sazonada de correctos análisis (trama, estructura, estilo, técnica, vocabulario, "presencia" del autor en  el relato, etc.)  y no menos correctos correlatos históricos y sociales para situar la obra y los presuntos autores.

Casi todas las novelas picarescas de las que nos habla el amigo Rico -aunque su tesis principal  es que propiamente dichas  solo hay dos novelas picarescas, el Lazarillo y el Guzmán--comparten una serie de puntos comunes que la convierten estilísticamente en un género literario. Y así, el protagonista, el pícaro (etimológicamente, el que "picaba" los bolsillos de la gente de forma furtiva, un ladrón en suma), es un hombre de muy bajo rango social,  descendiente de padres delincuentes. Es un contrapunto trágico-cómico al caballero, el hombre de supuestos ideales y de principios morales. Nuestro pícaro trata de evitar a toda costa pasar hambre y usa su ingenio -totalmente amoral, basado en el engaño y la estafa, como poco - para sobrevivir, con generalmente mala fortuna.

El narrador suele contarnos su propia vida, casi siempre en primera persona -signo éste de distinción entre las "verdaderas" picarescas y las añadidas-  y, como dice Rico, el punto de vista que predomina en la narración es el de Lázaro adulto que protagoniza el "caso" que somete al juicio y conocimiento de "Vuesa Merced", el desconocido destinatario de esa carta autobiográfica que es la novela, que reflejará  la lucha desigual de un miserable, hijo de la miseria y el delito, por la supervivencia básica, a cualquier precio,  y el afán de mejorar siquiera de forma leve en la escala social de la miseria. Y esa, dice Rico, es la tesis central de la novela: en palabras de Lázaro "mostrar cuánta virtud sea saber los hombres subir, siendo bajos; y cuánto vicio dejarse bajar siendo altos". Y comentarle a "Vuesa Merced" el porqué de su vida y su modesta fortuna, el "caso", consiste en asegurarle que son falsas las habladurías que conciernen a su moral matrimonial: no es cierto que su esposa sea la barragana del Cura y que él sea un "marido cartujo" es decir de los que soportan en silencio la infamia de los cuernos a cambio de prebendas y favores.

Y así narra su vida, aunque esa lucha continua -semejante a la de Guzmán, pero con menos resabios morales- se dirige casi siempre al fracaso, al castigo y al deshonor. El pícaro cae una y otra vez y siempre vuelve a levantarse, por eso su narración es episódica y podría ser interminable, excepto por la muerte del narrador-actor o su encierro vital en prisión o condena a galeras, cosa que no sucede nunca, por pura lógica narrativa. Así el final abierto es una constante en la picaresca (cosa que permite la existencia de algunas segundas partes apócrifas,- y casi nunca dignas de aprecio- , como en el Lazarillo). Todo en realidad expuesto a manera de los "exemplos"  de la literatura moralista de la época, pero con mucha más gracia, humor surrealista y crítica social: los males que padece el pícaro se ven reflejados en escala mayor y más "selecta" en la sociedad de la época, desde los más pudientes y poderosos, al clero y la nobleza: es una sátira perfecta de la hipocresía social de aquella España de los siglos XVI y XVII, políticamente caótica y mal gobernada, católicamente codiciosa, avara y explotadora.

 No sólo tenemos pícaros narradores, individuales como Lázaro o duales como Rinconete y Cortadillo, también mujeres "La pícara Justina" de 1605 -que nos recuerda a la "Moll Flanders" de Defoe- y también suelen mostrar entre ellos muy diferentes cataduras personales : desde la inocencia y buenos sentimientos del Lazarillo, a la trapacería canallesca del Buscón o la amargura depresiva del Guzmán. Todo el género parece deudor de obras como "El libro del Buen amor" del Arcipreste de Hita y en cuanto al uso autobiográfico de ejemplos tan selectos como "Las Confesiones" de San Agustín o los escritos biográficos de Santa Teresa.
Curiosamente, explica Rico, el género de la picaresca causará un deterioro en la evolución de la novela española que durará casi dos siglos. Se trata de un proceso en el que se pierden los valores y la potencia narrativa de El Quijote y del Lazarillo Y ello ocurre por varios motivos, desde los excesos conceptistas en obras satíricas que se quedan en costumbrismo burlesco, hasta el exceso de la supuesta moralización que la Iglesia expande con todo su poder. Rico acaba su entretenido ensayo diciéndonos: ..."¿hacia dónde hubiera caminado la novela picaresca si hubiera seguido los pasos de Lazarillo y Guzmán? Pues derecha hacia la novela moderna y nos guste o no -apostilla Rico- ésta novela es la historia de una cierta narrativa realista constituida ni más ni menos en el rechazo de la doctrina jerárquica de los estilos y caracterizada por la convicción de que todos los asuntos y personajes son dignos de la misma atención literaria". La grandeza de las dos obras principalmente citadas y analizadas por Rico es haberse adelantado a esa "democratización" de los personajes y temas de la novela.

El libro de Rico es abundoso en citas y el lector disfrutará de tales citas eruditas si conoce al dedillo el francés, el inglés, el italiano o el latín. Si no es así, que no espere que el autor, ni el editor, les traduzca las citas. A pesar de ello, el libro es un sugestivo y sugerente paseo por las intimidades literarias de la novela picaresca española, especialmente como he dicho con el "Lazarillo de Tormes" y el "Guzmán de Alfarache".

Como curiosidad literaria respecto al Lazarillo, se han barajado varios autores conocidos como "padres" de esa obra sin autor conocido: desde Fray Juan de Ortega, a Diego Hurtado de Mendoza, y a los hermanos Juan y Alfonso de Valdés, que se asemejan por su estilo e ironía crítica. Otros autores proponen a humanistas como Luis Vives o Lope de Rueda.

FICHA

LA NOVELA PICARESCA Y EL PUNTO DE VISTA.- Francisco Rico.- Seix Barral.- 146 págs. ISBN: 8432201979




 
 

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Published by Diariodemimochila.over-blog.es//charlus03 - en comentario literario
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