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5 noviembre 2017 7 05 /11 /noviembre /2017 09:30

Edna O'Brien es una de los más interesantes narradores -mantengo la no concordancia de género a propósito, para mí no hay diferencia entre ser narrador o narradora-  que produce generosamente Irlanda: Hay quien la compara con Joyce pero me parece una comparación hiperbólica e innecesaria. No aumenta la excelencia de la O'Brien aunque tampoco  disminuya la del intocable Joyce. Es como comparar manzanas con peras. Esta escritora intimista, crítica, dura y emocionante sólo comparte con Joyce su visión amarga, entrañable y virulenta de Irlanda  y su absoluto desdén y rencor hacia el catolicismo ultra que se vivió en ese país  (creo que hoy en día, inevitablemente, las cuestiones religiosas están cambiando bastante radicalmente en Irlanda, como en otros feudos de la Iglesia católica).

El lugar pagano es una parcela de terreno salvaje cercano a la casa familiar de la narradora en la Irlanda rural, que escribe sus recuerdos de infancia empleando un monólogo supuestamente dedicado a alguien muy próximo: "Era un lugar pagano y circular... rodeado por una fortaleza de árboles...allí habían celebrado sus ritos los druidas, mucho antes de que nacieran tu madre o tu padre...o cualquiera otra existencia que tú conocieras" (pág. 16). 

Transcurre los años treinta y cuarenta del pasado siglo, con referencias sesgadas a la gran Guerra que se acercaba (en la que Irlanda se dividió emocional y políticamente, ya que había simpatizantes de los nazis y el fascismo, no por sí mismos, sino como rechazo a los ingleses que sometían Irlanda a un duro régimen de represión contra sus afanes de independencia). Y a ese clima escindido había que unir la no menos cerril represión social de la Iglesia católica. O´Brien vuelve a impregnar su narración de aromas autobiográficos, como ya hizo en su trilogía sobre la iniciación al mundo de dos jóvenes irlandesas: "Las chicas de campo", "La chica de ojos verdes" y "Chicas felizmente casadas".

No suena a Joyce (tan resabiado y sardónico), la voz ingenua y levemente irónica pero profundamente realista aunque ecuánime (no hay juicios de valor ni críticas a situaciones aberrantes, sino que se ofrecen --y ahí está el acierto- los datos y descripciones objetivas de lo que ocurre con la supuesta "ingenuidad" del "así son las cosas". Más que a ese genio literario O’Brien nos recuerda  a otro genio literario, norteamericano, William Faulkner. Como en éste, la voz de la narradora va haciendo mella en el lector, persistente, observadora, exacta, algo sarcástica, acaba por provocar e irritar, sin dejar de seducir. La profunda habilidad narrativa de la escritora imprime a la voz de la narradora una naturalidad, una simpleza aparente y una desenvoltura que “suena” a la  tradicional oralidad de los clásicos. No en vano ese "aedo" femenino tiene la virtud del ritmo y logra que la sucesión impactante de anécdotas y sucesos mantenga en vilo al lector que se conmueve con la dureza emocional de la historia.

La novela nos habla de la infancia, el inicio de la pubertad y la adolescencia de la narradora. Los cambios físicos y psicológicos de la muchacha revierten en los ambientes  familiares y sociales, desde el hogar y el pueblo vistos con ojos infantiles, a la gran ciudad y los dramáticos eventos que marcan a la familia, en la segunda parte y en la tercera, de nuevo el sofocante pueblo, con la relación de la protagonista, adolescente, con un joven sacerdote inmoral --la escena de la brutal seducción, a partir del pág.218, es especial y eficazmente indignante--. Esa suma de circunstancias  culmina en una serie canallesca de consecuencias, culpa, hipocresía social y religiosa que rodean y hacen sufrir a la protagonista. Ese clima indignante y cruel se sustancia en páginas notables, como las relacionadas con las actividades de las monjas por llevar a la chica "al camino de santidad" y redimirla de su "pecado".

Gran novela, absolutamente recomendable.

FICHA

UN LUGAR PAGANO.- Edna O'Brien.- Trad. Regina López.- Errata Naturae.-251 págs.- ISBN 9788416544462.

 

Edna O'Brien es una de los más interesantes narradores -mantengo la no concordancia de género a propósito, para mí no hay diferencia entre ser narrador o narradora-  que produce generosamente Irlanda: Hay quien la compara con Joyce pero me parece una comparación hiperbólica e innecesaria. No aumenta la excelencia de la O'Brien aunque tampoco  disminuya la del intocable Joyce. Es como comparar manzanas con peras. Esta escritora intimista, crítica, dura y emocionante sólo comparte con Joyce su visión amarga, entrañable y virulenta de Irlanda  y su absoluto desdén y rencor hacia el catolicismo ultra que se vivió en ese país  (creo que hoy en día, inevitablemente, las cuestiones religiosas están cambiando bastante radicalmente en Irlanda, como en otros feudos de la Iglesia católica). De esta escritora reseñamos hace unos meses la notable  novela "Las sillitas rojas".

El lugar pagano es una parcela de terreno salvaje cercano a la casa familiar de la narradora en la Irlanda rural, que escribe sus recuerdos de infancia empleando un monólogo dedicado a alguien muy cercano. "Era un lugar pagano y circular... rodeado por una fortaleza de árboles...allí habían celebrado sus ritos los druidas, mucho antes de que nacieran tu madre o tu padre...o cualquiera otra existencia que tú conocieras" (pág. 16). 

Transcurre los años treinta y cuarenta del pasado siglo, con referencias sesgadas a la gran Guerra que se acercaba (en la que Irlanda se dividió emocional y políticamente, ya que había simpatizantes de los nazis y el fascismo, no por sí mismos, sino como rechazo a los ingleses que sometían Irlanda a un duro régimen de represión y violencia contra sus afanes de independencia). Y a ese clima escindido había que unir la no menos cerril y cerrada represión religiosa de la Iglesia católica en la sociedad irlandesa. O´Brien vuelve a impregnar su narración de aromas autobiográficos, como ya hizo en su trilogía sobre la iniciación al mundo de dos jóvenes irlandesas: "Las chicas de campo", "La chica de ojos verdes" y "Chicas felizmente casadas".

No suena a Joyce (tan resabiado y sardónico), la voz ingenua y levemente irónica pero profundamente realista aunque ecuánime (no hay juicios de valor ni críticas a situaciones aberrantes, sino que se ofrecen --y ahí está el acierto- los datos y descripciones objetivas de lo que ocurre con la supuesta "ingenuidad" del "así son las cosas". Más que a ese genio literario nos recuerdan  a otro genio, aunque este norteamericano, Faulkner. Esa voz persistente, observadora, exacta, algo sarcástica, acaba por seducir al lector, que se siente libre durante la lectura de irritarse contra muchos de los personajes que la chica describe con ponderación. La profunda habilidad narrativa de la escritora imprime a la voz de la narradora una naturalidad y desenvoltura que tiene valores de la  tradicional oralidad de los narradores clásicos. También en ese orden este "aedo" femenino tiene la virtud del ritmo y logra que la sucesión impactante de anécdotas y sucesos tenga al lector en vilo y le hagan empatizar profundamente con lo que lee.

La novela está dividida en tres partes: infancia, inicio de la pubertad y adolescencia. Los cambios físicos y psicológicos de la narradora revierten en la textura de cada parte de la novela. Con  lo que los ambientes descritos van cambiando con gran efectividad. La familia y el pueblo en la primera, la ciudad y los dramáticos eventos que marcan a la familia, en la segunda parte y en la tercera, otra vez el pueblo,  con la relación de la protagonista, una adolescente, con un sacerdote seductor e inmoral --la escena de la brutal seducción, a partir del pág.218, es especial y eficazmente indignante--  genera un asunto canallesco, donde las consecuencias, la culpa y la hipocresía social y religiosa, se sustancian en páginas admirables como las relacionadas con las arteras actividades de las monjas por llevar a la chica "al camino de santidad" y redimirla de su "pecado" ante la sociedad y ante la Iglesia.

Gran novela que supera ampliamente las expectativas que la O'Brien generó en este crítico, tras la lectura de "Las sillitas rojas". Absolutamente recomendable.

FICHA

UN LUGAR PAGANI.- Edna O'Brien.- Trad. Regina López.- Errata Naturae.-251 págs.- ISBN 9788416544462.

 

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