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21 abril 2018 6 21 /04 /abril /2018 07:49

El pasado "Día del padre", un invento comercial que tiene un enorme éxito basado en la tradicional y muy cristiana educación familiar sobre "lo que debe ser" entre padres e hijos, produjo un efecto sorprendente y agradable para una persona que no cree en esos fastos pero sí cree en los sentimientos que no por manipulados son menos reales: el de algunos hijos para con sus padres y a la recíproca (no es una regla general como muchos de ustedes saben, por desgracia). Esa persona es quien les escribe esta reseña: mi hijo decidió hacerme saber que a pesar de las distancias (físicas) que nos separan, hay un sentimiento que nos une. En esta ocasión ese sentimiento tomó la forma de un libro. Este del que hoy les hablo.

Y es que, para mayor abundamiento, mi hijo probó suerte (para un lector compulsivo como yo, es difícil acertar con regalos de libros) con un volumen que se ha revelado como extraordinariamente oportuno para el tipo de persona que creo ser. Hay en este libro y, creo, en mí, una veta aventurera, otra filosófica, otra militantemente ecológica, otra surrealista, otra lírica, otra traviesa y juguetona, otra imaginativa y otra crítica y real como la vida misma, que forman muchos de los prismas del caleidoscopio en que la existencia, los estudios, las lecturas, los errores y las experiencias me han convertido.

La obra de Alastair Bonnett nos habla de tierras inseguras, a veces improbables, tierras que están "Fuera del mapa", es decir de una geografía caprichosa, dotada de una dinámica misteriosa sujeta a ese cambio permanente y eterno que es la sustancia de las cosas ya desde que el padre Heráclito lo mencionaba entre el arrobo y la desesperación de la inseguridad. Cambios fortuitos en algunas ocasiones y otras debidas a la propia acción irresponsable y dañina a largo plazo que parece ser el sello destructivo de nuestra especie. Hemos convertido la estable geografía de nuestro planeta en un recuerdo de tiempo en los que sólo cambiaban las fronteras políticas y las líneas trazadas con escuadra y regla por la sangrienta historia de la ambición, el poder y la avidez.
Y así nos percatamos de que el absurdo de la humanidad  y los efectos perniciosos de una Naturaleza hostigada hace aparecer y desaparecer islotes reclamados, atacados o defendidos por naciones vecinas, hace aparecer lugares inesperados a los que nadie conoce y buscar por tierra y aire localizaciones que sólo están en los mapas. O de Sangri-Las que como la carta de Poe están en medio de lo más conocido, de lo obvio y por eso nadie los ve, o rincones donde la persistente estupidez  humana ha colocado un sello de "prohibido pasar" sin que en ningún lugar nadie sepa porqué han sido considerados tabú.

Todos esos lugares "fuera del mapa" son contemplados desde la libertad de prejuicios, desde la mirada lírica y legendaria de un viajero tocado por la gracia de Verne o de Conan Doyle, de Swift o de Defoe, de Rabelais o de Sterne, de Melville o de Borges y Saint-Exupery, todos al otro lado del espejo. Hay un punto  filosófico en Bonnet que reflexiona sobre los efectos del tiempo que transcurre y de la percepción falible ante el temblor de lo que creemos permanente y sólido. Queremos conservar vivo el sueño de lo que fue, al precio que sea, sin comprender que la entropía del mundo es una ley física inevitable en nuestro mundo y nuestra vida. Y así vemos algunos lugares que conocimos en otros tiempos o de los que oímos fiablemente hablar que han sido cambiados tan radicalmente que no conserva ni la huella del recuerdo de cómo fueron: nadie que pase de los treinta años está libre de recordar alguno de esos rincones (de los que ha desaparecido la fauna local, los perfiles del paisaje, las aguas y los bosques y hasta las personas que le dan razón de ser).
El autor divide su libro en ocho secciones en las que ha clasificado los lugares que nos "descubre" por ciertas características comunes. para todas ellas, para todo el libro, hay una reflexión que merece ser elaborada antes incluso de leer el libro. ¿Qué clase de caminantes, de viajeros, somos? ¿Pertenecemos al gregario del turista de manual o de agencia especializada, omnívoro de fotos y experiencias folclóricas de pago, que llevan su propio mundo como anteojera y miran lo extraño con miedo, prevención y escrúpulos? ¿O partimos del respeto, la curiosidad legítima y el ansia de comprender y compartir? Este libro sólo le dirá algo interesante a éstos últimos.

Por si las moscas, por un prurito de prudencia, Bonnett ha colocado en la portada de su libro un sello que dice " Esto NOES una guía de viajes". Toda precaución es poca. La moda del viaje exótico o insólito está a tenor con los tiempos de que vivimos, con  los dioses euros-dólares entronizados en la prepotencia y el salvajismo ilustrado.

En la sección sexta, Bonnett habla de "enclaves y naciones secesionistas".  El retortijón de la inteligencia y el racionalismo, ese sueño de la razón que produce monstruos, eso que sigue llamándose "nacionalismo" en plena era de la globalización, un sangrante espejismo que ha provocado más muertes aún que el fanatismo religioso, también tiene su reflejo en este libro, cuando nos habla, entre otras de la historia de Gagauzia (al sur de Moldavia) o nos recuerda el caso de Escocia que si se independiza no habrá llegado al final feliz de una larga historia, ya que "el nacionalismo siempre rebasa sus fronteras, se adapta y transmuta otras identidades geográficas en proyectos de nación... el proceso de creación de naciones no se limita a satisfacer unas necesidades, sino también a crearlas... La lógica fragmentaria del nacionalismo resulta enervante. La lógica de la desintegración crea una geografía de la ignorancia, en la cual el florecimiento de identidades y de naciones nuevas sobrepasa nuestra capacidad de ubicarlas o de pronunciarlas". (pág.255).

El viaje que nos propone Bonnett pasa  a través de "Espacios perdidos" como la fantasmal Sandy Island o el desierto de Aralkum, "Geografías ocultas" como la Isla Sentinel o el Cementerio Norte de Manila, las "Ciudades muertas" como Kangbashi en China o Agdam en  Nagorno-Karabaj, "espacios de Excepción" como como el Monte Athos o la holandesa Camp Zeist bajo control escocés, los lugares secesionistas ya comentados, las "islas flotantes" como las de piedra pómez del Pacífico o los vórtices de basura de miles de kilómetros flotando en el océano o el kafkiano buque "The World" de pasajeros millonarios, los "lugares efímeros" como el área de descanso de Hog's Back en Inglaterra (Surrey) o el aparcamiento del aeropuerto de Los Ángeles, algunos relacionados  con los que la policía británica llama SPE (entornos de sexo publico).

Como escribe Bonnett en su "Elogio de una especie que ama los lugares", al concluir su libro, ya que, "son las necesidades  de libertad, evasión  y creatividad" las que motivan esa búsqueda llena de  paradojas, "lo más exótico puede encontrarse al doblar la esquina del suelo que pisamos y creemos conocer". Y también reconoce que "el poder de atracción que tienen la evasión y el espíritu viajero están tan profundamente implantado como su contrario, el deseo de asentarse en un lugar concreto".

FICHA

FUERA DEL MAPA.- Alastair Bonnett.- Trd. Javier Calvo.- Blackie Books.- 325 págs. ISBN 9788417059026

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