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18 agosto 2018 6 18 /08 /agosto /2018 07:51

¿Es una novela? ¿Un ensayo histórico?¿Una ficción filosófica? ¿Una narración ética sobre la sobrecogedora crueldad indiferente del capital en una época indeciblemente nefasta, la eclosión del nazismo? ¿Una reflexión lúcida y desengañada sobre la maldad humana? ¿O sobre la estupidez de las masas?¿O sobre la perversión inaudita de la política confabulada con el mundo financiero?¿O sobre la criminal indiferencia del mundo ante las catástrofes políticas que destruyen personas y países, mientras no les salpique a ellos, el resto de la mal llamada "comunidad" de naciones?

Pues bien este libro es un poco la suma de todo lo anterior. Su autor, Eric  Vuillard, se llevó el Premio Goncourt el pasado año y atesora varios premios más por sendas obras que no conozco y por lo tanto de las que no hablaré. Sin embargo "El orden del día", merece, ha merecido mi atenta lectura. Desolada lectura. Escrita en un tono documental en el que, de vez en cuando, el autor no puede evitar algún apunte sarcástico, alguna nota que expresa dolor y desconcierto, una ironía candente para salpimentar los datos y, debajo de todo, una urdimbre de datos y cifras, hechos y documentos que dan contundencia y pegada de documental de denuncia a este libro que abunda en un tema que ya ha sido objeto de bibliotecas enteras de libros y comentarios: el auge y caída del III Reich. Enfocando especialmente una zona de sombras, mantenida cuidadosamente "al margen" de los focos: los poderes fácticos financieros que auparon e hicieron posible el advenimiento de Hitler al poder y el vergonzante mantenimiento de ese horror a través de más de una década, los años más desdichados del desdichado siglo XX.

Como buen director de escena que parece ser, Vuillard, no hace narrativa, no enjuicia, limita los adjetivos, se permite momentos llenos de efectos dramáticos: como la reunión secreta de los 24 magnates alemanes -Opel, Krupp, Siemens, Bayer, Telefunken, Agfa, Varta...- con Göring  y con Hitler en el Parlamento alemán, Reichstag, o como la esperpéntica cena del embajador alemán en Inglaterra, el melifluo Ribbentrop, -llevaba su nombramiento de ministro de Exteriores hitleriano en el bolsillo- con el primer ministro inglés Chamberlain (curioso dato: la residencia en Londres de Ribbentrop era propiedad de Chamberlain, es decir este era su casero) la misma noche en que Alemania ha invadido Austria y se ha levantado el telón de la II Guerra Mundial. Pulso dramático y mordaz de un buen novelista.

Como en un thriller cinematográfico, la acción va pasando por despachos y salones del poder europeo, en un tono algo satírico, como si de un gran guiñol se tratara pero dejando muy claro en cada momento la ruindad histórica de lo que ocurrió aquellos días oscuros. Empezando por  el canciller austriaco, Kurt von Schuschnigg, figura detestable que vivió una pesadilla ante la brutalidad nazi que acabó de un plumazo con su cargo  y, paradójicamente, le logró tras la guerra convertirse  en catedrático de Ciencias Políticas en una universidad norteamericana (ante el irónico asombro de Vuillard, que le dedica unos cuantos pullazos muy bien colocados).l Sin olvidar el paso por el ridículo e insultante Acuerdo de Munich que firmaron juntos Neville Chamberlain, Adolf Hitler, Edouard Daladier y Benito Mussolini, una de las páginas más humillantes de la clase política en toda la historia. O nos muestra, en el capitulo dedicado a Schuschnigg, como en un fundido cinematográfico una escena y un personaje que no parecen coherentes con el resto, un artista anciano llamado Soutter que, enloquecido, en un asilo, pinta con las manos  sobre manteles de papel "repulsivos y terribles monigotes que se agitan en el horizonte de un mundo donde rueda un sol negro" y Vuillard nos desvela la clave de la escena: "el pobre Soutter, en su delirio, tal vez sin saberlo, filma con los dedos la lenta agonía del mundo que le rodea". Es un desdichado visionario que muestra con su arte el oscuro mundo al que darán entrada  los nazis.

Vuillard, en el fondo, dedica su obra a comentar la ignominia que supone  que la mayoría de aquellos 24 magantes que le dieron el poder y la guerra a Hitler y muchos de los hombres públicos que babearon  servilmente ante la estulticia nazi, no estuvieron presentes en los juicios de Núremberg ni ante ningún tribunal de derechos humanos, sino que siguen al mando de sus megaempresas, ofrecen una imagen de la que se han limpiados los episodios vergonzantes y claman a favor de la democracia y los derechos humanos (la mayoría de esos prohombres sustentaron sus fábricas con mano de obra esclava surgida de los campos de concentración y exterminio de los nazis).

Ya desde la misma portada, Vuillard, muestra sus cartas: una foto de Gustav von Krupp, el empresario y financiero que construía algunas de sus fábricas cera de los campos de concentración para aprovechar la mano de obra gratis: un hombre maduro de amplia frente y mirada dura y firme, expresión altanera y aristocrática, el poderoso creador del grupo Krupp AG, la compañía que desde hace décadas lidera en Alemania la producción de acero, armamento y maquinaría agrícola pesada. Ya que, ironiza el autor, “las empresas no mueren como los hombres. Son cuerpos místicos que no perecen jamás”.

El autor acaba avisándonos a todos que la historia está pendiente, que aquellos 24 hombres -símbolo del poder financiero que en cada época toma una forma distinta pero siempre persigue lo mismo con métodos diferentes- siguen y aumentan sus activos, su poder en la sombra, su inclemente indiferencia ante los ciudadanos de "a pie". "No pensemos que todo esto pertenece a un lejano pasado. No son...monstruos antidiluvianos, criaturas dela miseria de  los años cincuenta. Estos nombres -los de las empresas- siguen existiendo. Poseen inmensas  fortunas. Sus sociedades se han fusionado y forman todopoderosos conglomerados..." Y remata  el libro con estas palabras, "Nunca se cae dos veces en el mismo abismo. Pero siempre se cae de la misma manera, con una mezcla de ridículo y pavor." Deberíamos tomar nota del mensaje en la sombra de esta novela, una sombra inquietante que planea sobre el siglo XXI y sobre nuestras cabezas. Las de todos.

FICHA

EL ORDEN DEL DIA.- Eric Vuillard.- Trad. Javier Albiñana.-141 págs. Tusquets Editores.- 17 euros.- ISBN 9788490665077

 


 


 
 

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