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7 enero 2019 1 07 /01 /enero /2019 09:28

 La última novela de la autora francesa de origen argelino Kaouther Adimi, Nuestras riquezas (Nos richesses, 2017; Libros del Asteroide,  2018), es un libro ingenuo y realista lleno de monstruos y héroes, que nos habla del amor a los libros y de la brutal injusticia y desmesurada violencia de la situación política histórica de un país que ha pasado medio siglo sumido en una guerra sin fin, aunque en algunos años larvada y en otros sumergida en una orgía de sangre inocente, primero por motivos políticos, la independencia argelina de la "madre patria" Francia (raramente se ha visto una "madre" tan cruel, desalmada y estúpida) y después por el fanatismo religioso musulmán, las "fraternales" matanzas de los integristas argelinos sobre su propio pueblo.

Ese es el escenario de fondo de una historia triste y plácida: el oasis de una librería en pleno centro de las kashba de Argel, en el número 2 bis de la céntrica calle Hamani, antes Charras, donde aún existe hoy una librería de préstamo y venta de libros en francés y árabe, " Las Verdaderas Riquezas", como la novela homónima de Jean Giono. La historia se nos cuenta a tres niveles narrativos. Desde el diario de Edmond Charlot (basado en documentos reales), que la abrió en 1936, a las vivencias del joven que va a vaciarla de libros para que se abra allí una tienda de buñuelos en el siglo XXI (afortunadamente esa parte es ficción, la libreria existe aún), pasando como en las tragedias griegas por una voz anónima coral que podría pertenecer al pueblo argelino. Charlot fue un hombre renacentista en pleno siglo XX. Librero y editor pero sobre todo talentoso descubridor de escritores en ciernes,  como Albert Camus, Jules Roy, Saint-Exupery, André Gide y Emmanuel Roblès. De hecho fue el primer editor de Camus, con la publicación de una pieza teatral "Revuelta en Asturias" y fue encarcelado por haber editado a Gertrude Stein cuando Petain reinaba en Vichy. Bernanos, Rilke y Garcia Lorca, también fueron publicados por Charlot entre milagros y fatigas por la falta de papel o tinta durante la guerra. 

Charlot es un editor atípico en un sentido: no parece que la rentabilidad sea un criterio importante en su elección de autores y libros para publicar. Como él mismo escribe en su diario: "yo no persigo la coherencia, sino que publico sobre todo aquello que me gusta, y únicamente libros que me siento capaz de defender. Mi compromiso tiene que ser absoluto. Así es como yo concibo mi trabajo. El escritor tiene que escribir, el editor tiene que dar vida a los libros. No veo límites a esta idea. La literatura es demasiado importante como para no dedicarle todo mi tiempo”.

Evidentemente y por muchos motivos, algunos de los cuales se desprenden de lo que se nos cuenta en la novela -basada en hechos reales, como está de moda en el cine de hoy- este editor es uno de esos héroes que en ningún momento cree serlo. ¿Y los monstruos? La represión francesa contra la liberación argelina, los inicuos asesinatos en masa de manifestantes argelinos pacíficos, en pleno Paris (1961), los horrores que sacudían las calles de Argel y de otras ciudades del país, la abominable "cruzada" intregrista que asoló al campesinado argelino durante los ochenta y noventa, la corrupción y desidia de los sucesivos gobiernos argelinos y sus dirigentes, que ahogaron los sueños de libertad y progreso de los ciudadanos...

"Un hombre que lee vale por dos", se lee en árabe y en francés en un cartel  colocado en el escaparate de "Les vraies  richesses". El editor Charlot vale por muchos hombres, en realidad simboliza a un pueblo martirizado, el franco-argelino. Los últimos capítulos fechados en Paris y Argel en 1961, son el epítome de la narración. Ante los escombros de su segunda librería, destruída por una bomba anónima francesa "por ser simpatizante de los argelinos", un periodista le pregunta a Charlot sobre su amigo Camus y al final le pide "su receta" para los futuros escritores. Y ese hombre lúcido responde: "Compre una mesa corriente, con cajón y cerradura. Cierre el cajón y tire la llave. Cada día escriba tres hojas de papel y las desliza por la la ranura del cajón, sin releerlas. Al año tendrá novecientas hojas. En ese momento llega su turno."

FICHA

NUESTRAS RIQUEZAS.-Kaouther Adimi.- Trad. Manuel Arranz.  Ed. Libros del Asteroide.-181 págs. ISBN 9788417007607

 

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