Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
26 febrero 2019 2 26 /02 /febrero /2019 16:43

Los libros de autoayuda aparecieron por allá los sesenta del pasado siglo y tienen una vida, como es posible constatar si se visita cualquiera de las grandes librerías que aún quedan en las grandes ciudades o en pequeñas muy especializadas en toda clase de literatura exótica, esotérica u orientalista. Los autores gozan de una envidiable acogida y popularidad, que pone los dientes largos a más de un filósofo cuyos libros languidecen en los estantes hasta que son retirados. Aunque paradójicamente las ideas y conceptos usados de manera popular por los  primeros están razonados y estructurados en un trabajo sistemático más profundo en los segundos. Los libros de autoayuda son herederos de una especie de Readers Digest filosófico y espiritual de los cincuenta y suelen responder a un principio básico: lo que llamo “síndrome de la lista de propósitos de fin de año”. Una expectativa razonable pero improbable de conseguir cambiar algo de uno mismo simplemente leyendo o escribiendo lo que deseamos que ocurra. Algo así como el “Pensamiento mágico” a nivel psicológico: “basta con desear mucho alguna cosa para que suceda”.

Vaya por delante, antes de seguir, que respeto los libros de autoayuda, la mayoría son bienintencionados y están bien informados y escritos con un tono muy eficaz. Pero las palabras son elementos polivalentes cuyo significado varía constantemente según cómo, dónde, por quién o para qué son pronunciadas (o escritas). El payaso locuaz de cara blanca y sonrisa pintada, las llamaba un clásico. Solo el psicoterapeuta con experiencia, el psicoanalista atezado, el sabio discreto, saben cómo nos engañamos con las palabras. Cómo aún siendo justas y buenas son insuficientes. Cualquiera que haya practicado algunas de las disciplinas estoicas o budistas, o las meditaciones de los maestros  cristianos del desierto, sabe que la auténtica autoayuda no usa la palabra más que como “señal de tráfico”  o hito de sendero y que la tarea comienza cuando la palabra se hace silencio. Los cambios son difíciles, tediosos en su duración, desesperadamente progresivos, con bruscas caídas o retrocesos. No hay “atajos” a través de la lectura de los libros. Es como confundir el mapa con el territorio o el dedo que señala la luna con la luna. Lo siento, amigos “autoayudistas”, pero es así. Y ustedes lo saben.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post

Repost0

Comentarios

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens