Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
12 abril 2020 7 12 /04 /abril /2020 09:59

Un supuesto artículo del añorado Forges (no cuesta imaginar la lucidez con la que los personajes entrañables del dibujante nos harían más llevaderas las duras circunstancias que vive el mundo) que en realidad es de un periodista madrileño que todavía no se cree el éxito viral que ha tenido en la Red, nos habla del pecado mortal nacional de nuestro país: una sórdida, blindada y alabada mediocridad. Es la conjura de los necios elevada a la máxima potencia posible. El autor de la explosiva filípica dijo ante la sorpresa del éxito: "pero si no es más que un conjunto de obviedades". Amigo mío, justamente ese es el secreto de la mediocridad española: es tan obvia que pasa inadvertida transmutada en supuestas virtudes. 

Mediocridad la sale por las orejas al ministro de cultura, un tal Rodríguez Uribes, que considera desdeñable ocuparse de la Cultura ante lo que estamos viviendo. ¿De verdad? Alguien recordó una anécdota de Churchill (creo que todo el mundo cuando no sabe a quien endilgar una agudeza citan a Churchill, Russell, Groucho Marx o Einstein): en un Consejo de ministros en plena guerra cuando alguien dijo que se debería reducir o anular el presupuesto de Cultura, Churchill se negó en redondo y le espetó: "La Cultura es lo que nos permite entender lo que ocurre y más aún, es lo que nos permite soportarlo". Dimita, señor Uribe.

Mediocridad insultante es el comportamiento de muchos hispanos recalcitrantes que están creando un amplio anecdotario de la picaresca y el mediocre" ingenio" de sus excusas ante la policía o la guardia civil para que les permitan violar el confinamiento (por el momento la única medida junto con lavarse las manos que ha demostrado cierta eficacia para detener el virus), desde aducir con cara de total inocencia que van a tomar el sol y que no sabían que eso estuviera prohibido, hasta sujetos que le alquilan el chucho al vecino para salir a pasearlo, o el que lleva a un segundo pasajero metido en el maletero del coche, el que va a comprar con chándal, zapatillas y una bolsa a quince kilómetros de su domicilio, o el que consigue una bolsa de repartidor, tipo Glovo y sale a pasear en bici, el que poniendo cara de suficiencia dice aquello (pensaba yo que no se usaría nunca más a partir de la democracia, qué inocente) de "usted no sabe con quién está hablando, agente", o el que muestra un carnet de abogado, ingeniero o arquitecto y asegura que su profesión está entre las facultadas para salir del confinamiento, los que fingen malestar, enfermedad o síntomas y rozando lo poético, una pareja de mayores asegurando que iban a la playa a "dar de comer a los peces". 

En fin, mucho bueno está surgiendo en la ciudadanía a causa de este desastre pandémico, cuya gravedad aún está creciendo y es difícil de imaginar sus retorcidas consecuencias . Hay una mayoría que respeta las prohibiciones. Los héroes anónimos abundan, desde la cajera del supermercado al personal sanitario, los cuidadores, los agentes de la policía, soldados, guardias civiles, repartidores auténticos, farmacéuticos, agricultores y  hortelanos, transportistas, periodistas, personal municipal---la lista es enorme. La mediocridad ética es la que hace que muchos encuentren divertido e ingenioso todo lo que antecede; mediocridad es la de aquellos que admiran y ensalzan a una folclórica que grita y dice tacos en los programas populistas de la tele; al banquero corrupto con labia de chamarilero que defiende con argumentos penosos una inmoralidad pública en la que "todos se aprovechan" y los que no lo  hacen es porque "no pueden o no saben", a políticos de una ignorancia descarada y de encefalograma plano que dedican a insultar y desgañitarse con un ojo puesto en su sillón bien pagado y el otro en cómo aumentar el número y la violencia de los descerebrados que le siguen...No vale la pena seguir.

Compartir este post

Repost0

Comentarios

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens