Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
24 abril 2020 5 24 /04 /abril /2020 10:37

El mundo en que vivimos, con las amenazas candentes de pandemias, cambio climático, catástrofe económica global, no es aceptable y más si tenemos en cuenta que, excepto el Covid19, todo ha sido producido y complicado por la gestión de los políticos, financieros e industriales más poderosos del planeta. Los círculos de poder están mayoritariamente dirigidos por la "mediedad": varones y mujeres más o menos  de 35 a 65 años. Estas personas están configurando un mundo que se cae a pedazos: guerras localizadas por los recursos, diferencias insalvables de tipo étnico o religioso, esquilmamiento del planeta con las consecuencias que comenzamos a padecer, desigualdades cada vez más profundas de tipo económico, gestión financiera neoliberal centrada en el beneficio, una cuarta parte de la población mundial en precario asaltando masivamente las fronteras de la supuesta "riqueza". ¿Es este el mundo que vamos a legar a nuestros jóvenes y niños? ¿Este es el futuro que ofrecemos a las generaciones que acaban de nacer?

Stéphane Hessel, tenía 93 años cuando publicó su panfleto "Indignaos", en 2010, en un mundo  aterrorizado, irritado y perplejo ante una pandemia económica causada en 2008 por bancos y entidades financieras. Murió tres años más tarde asistiendo a la desvergüenza internacional de ver cómo el dinero que debería haber auxiliado a millones de familias arruinadas se destinaba a rescatar a los bancos. El neoliberalismo amoral del capitalismo salvaje se atenía a unos de sus principios básicos, la defensa a ultranza del dinero y sus máximos poseedores. Hessel, diplomático francés de origen judío alemán, miembro de la Resistencia francesa, torturado por la Gestapo y superviviente del campo de concentración de Buchenwald, fue el autor de ese panfleto con ventas millonarias en toda Europa y, seguramente, efectos menos espectaculares en la conciencia de los jóvenes que lo leyeron (aunque sí en sus padres que, lamentablemente, ya estaban siendo prejubilados, en el mejor de los casos).

Pero ahora, ante la catastrófica situación mundial que está provocando la pandemia del Covid, recojo el testigo de Hessel para dirigir esta llamada de alarma a todos los jóvenes que me lean y que distribuyan este escrito por todas partes, entre sus amigos, sus colegas y compañeros, en el ámbito anónimo de la Red, buscando despertar conciencias, encontrar una identidad activa y militante que podría estar latente en los jóvenes corazones adormecidos por las cómodas distracciones de la sociedad capitalista y en esos otros jóvenes del mundo de las carencias cuyo único sueño no es ya la revolución sino la integración en ese tipo de sociedad que envidian y desean, la de sus compañeros de generación que viven en la supuesta abundancia y felicidad del capitalismo neoliberal avanzado. Sin comprender, les falta información veraz, que no es oro todo lo que reluce, que ese sistema tiene fallos sistémicos garrafales y que la comodidad juvenil actual tiene sus días contados. Junto con los ancianos, al otro extremo de la cuerda vital, serán los jóvenes las víctimas propiciatorias, en el aspecto económico, del desarreglo brutal que el Covid ya está creando en el sistema.

Jean Paul Sartre lo decía en los agitados sesenta del pasado siglo: "Sois responsables de lo que ocurre, no estáis al margen, todo esto os concierne." Jóvenes, la peor actitud es la indiferencia, esa frase que hemos oído tantas veces a jóvenes universitarios, obreros, jóvenes del mundo rural, del comercio o de la industria, incluso en la enseñanza: "paso de todo, yo ya me las apaño". No debemos compartir esa postura aunque la comprendamos. Hay que dejar aparte a esa juventud enrolada en la política, unos pocos por sus ideas, la mayoría con la vista puesta en el futuro: la vaca política suele dar buena leche, ya sea en los partidos, en el funcionariado o. en la escala más baja, en los que integran las hordas activistas y a menudo violentas.

Pero es la silenciosa mayoría de los que no se consideran concernidos por cambiar algunos aspectos de la sociedad en la que van a vivir y van a tener que gestionar. ¿Vais a dejar que esos que ahora están aprendiendo "política" bajo el magisterio de los  hombres y mujeres que ahora "dirigen" el país, sean los líderes del futuro? ¿Más de lo mismo? No. INDIGNAOS. Despertad, sois responsables de vuestro futuro y el de vuestros descendientes. ¿Qué podéis hacer? Pensad en ello. Quizá sirvan estas pocas reflexiones a modo de sugerencias mejorables e incompletas.

Primero, INDIGNAOS  y cread una red global de jóvenes con conciencia crítica, que quieren cambios radicales acordes con las nuevas necesidades sociales que surgirán de la pandemia y que rechazan ser manipulados por los que detentan el poder. Es decir, sed conscientes de que todos juntos sois un poder equiparable a cualquier otro, siempre que no os dejéis manipular. Cosa que intentarán en cuanto comencéis a uniros.

Segundo, INDIGNAOS y dad una estructura programática realista y bien argumentada y razonada al movimiento: informaos de la situación actual y la que vendrá. Buscad fuentes serias, coherentes, neutrales, científicas. Pedid consejo y opinión a los políticos honestos (que los hay), a los científicos y pensadores veteranos, cread un consejo de ancianos con las grandes mentes que hay en el mundo antes de que desaparezcan. Recordar la historia: en el 68 se intentó, más reciente Túnez y en otros países árabes.  Fueron absorbidos por la sociedad burguesa, el capitalismo y la política.

Tercero, INDIGNAOS y exigid que la globalización cooperante, solidaria y lo más igualitaria posible, se estructure y sea una realidad política y operativa, desburocratizada hasta el límite de la eficacia. Una especie  de Gobierno global, basado en el respeto a la diversidad y contrario a todo tipo de barreras (el Covid y los que vendrán, no conocen fronteras) o una confederación de países con sus políticos sometidos a la exigencia de honestidad, transparencia y limitación temporal y controlada de su labor. Exigid que la sanidad y la seguridad social desde los más necesitados hasta los más pudientes, tenga un alto nivel de calidad y eficiencia. Los presupuestos de sanidad, educación e investigación deben ser prioritarios.

Cuarto, INDIGNAOS y  declarad ilegales y anuladas de oficio todas las circunstancias emergentes bélicas, violentas, depredadoras de recursos naturales (deteniendo el proceso de destrucción del ecosistema), económicas e industriales -bancos y empresas, sometidas a un exigente código ético que permita el beneficio lógico pero no el abuso carroñero que bendecía el neoliberalismo del capitalismo salvaje-. La dictadura actual de los mercados financieros amenaza la democracia y la paz en el mundo. Como decía Hessel hace diez años: " Nunca había sido tan grande el poder del dinero, insolente, egoísta con todos, desde sus propios siervos hasta las más altas instancias del Estado".Y sin olvidar una educación humanista y técnica basada en los principios pedagógicos de la mejor educación pública que se conoce en estos momentos y no discriminatoria.

Y quinto, INDIGNAOS y someted la revolución tecnológica a unos criterios de mejora del ser humano y no de su control, explotación y desnaturalización. La tecnología de las redes debe ser una herramienta para el conocimiento y el progreso, no una forma de vida virtual que nos aleja de la realidad, nos embrutece, nos fanatiza o nos envilece hasta la semiesclavitud y la alta dependencia. Escribió Walter Benjamín (que no conoció la actual situación): "Nos hemos hecho pobres. Hemos ido entregando una porción tras otra de la herencia de la Humanidad, con frecuencia teniendo que dejarla en la casa de empeños por cien veces menos de su valor, para que nos adelanten la pequeña moneda de lo "actual". 

Sólo con los jóvenes de todo el mundo alzados en razonable  y pacífica revuelta contra el actual estado suicida de gestión pública internacional, podría desmentir aquella frase del judío alemán Walter Benjamín -una brillante mente del siglo XX- , a punto de suicidarse en Port Bou, en la frontera española durante la II Guerra Mundial: "El sentido de la historia es una marcha inevitable de catástrofe en catástrofe".

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

Compartir este post

Repost0

Comentarios

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens