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7 abril 2020 2 07 /04 /abril /2020 11:42

A menudo uno se pregunta porqué nos dejamos invadir por otros idiomas cuando el nuestro cubre, incluso más bellamente, la necesidad u objetivo comunicativo de que se trate. La colonización del inglés es un fenómeno irreprimible y global. Y, sin duda, tiene sus razones económicas, científicas, sociales y culturales. Pero, vaya, hablamos tan ricamente de "fake news" cuando podríamos decir "noticia falaz". ¿Qué es falacia? Atiendan: mentira, engaño, calumnia, fraude, falsedad, capciosidad, insidia, dolo. El autor, falaz, es mentiroso, embaucador, embustero, artero, artificioso, engañoso, insidioso, capcioso, falso, impostor. ¿Quizá es que queda más fino, culto, informado o socialmente bien visto que hablemos de "fake news" más que de noticias falaces?

Dejemos eso. Hablo de la proliferación de ese tipo de "noticias" en estas jornadas dramáticas de forzado aislamiento relativo y de eclosión exponencial de mensajes, vídeos, postales, películas, charlas y conferencias, algunos de origen oficial y la mayoría anónimos o escudados en supuestos especialistas o expertos, cuando no lisa y llanamente en descerebrados o, aún peor, intereses ocultos de tipo político, económico o patológico. La mayoría muestran una grosera simplicidad, cierta estupidez y una agresividad partidista bien detectable. Pero en otros es difícil percibir y detectar su falsedad. Vienen protegidos por tres elementos que los blindan contra el sentido común. Uno, suelen apoyarse en verdades demostradas y del dominio público, pero sólo de forma instrumental y parcial. Dos, se enmascaran en personas más o menos conocidas, instituciones públicas y estudios científicos de índole universitaria. Tres, ofrecen mensajes neutros, bien escritos y desarrollados, con impecables apoyos de tipo gráfico o documental, en los que hay que ser muy diestro, informado en la cuestión y estar muy atento para detectar la semilla de falsedad que introducen. Y aún más difícil es percibir el interés doloso de la posible fuente. ¿Quién gana -dinero, poder o influencias- si uno se cree la falsa noticia?

Estoy percibiendo en los últimos días un crecimiento sutil (este tipo de fuentes deformativas tiene muy en cuenta el síntoma de sospecha que crea una aglomeración de noticias falaces) de informaciones suavemente sesgadas para "advertirnos" de la manipulación informativa de chinos y rusos con respecto al Covid, otros que resaltan geopolíticamente la bajada del precio del crudo y lo que supone para ciertos países y alguno más descarado que nos alecciona del nuevo mundo y los equilibrios de poder que van a sustituir y no de forma positiva al antiguo orden (que, asombrosamente, queda como algo "deseable" en sí mismo, aunque no aclara para quién). Ojo, pues con lo que leemos y vemos. No nos traguemos todo.

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