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14 octubre 2020 3 14 /10 /octubre /2020 08:36

Jean Pierre Vernant es una de las figuras intelectuales más interesantes en la década de los 50 a 60, en un París que salía lleno de vigor de las sombras de la guerra, que hervía de ideas, innovación cultural y desafíos sociales en nombre de las artes, la literatura y la filosofía. Su compromiso con las cambiantes realidades políticas y sociales le llevan al marxismo primero, como tantos otros encabezados por Sartre y Simone de Beauvoir, y al desencante después, volcándose en el estructuralismo como  metodología a través de la linguística (como un poco más tarde haría el psicoanálisis de la mano de Lacan) aunque su influencia sería determinante en el mundo académico. Es profesor del elitista College de France junto a figuras tan mediáticas  como Foucault o Duby. Su especialidad es la mitología, preferentemente, la griega.

Sus análisis de los mitos, sin desdeñar su propia estructuración histórico-social (una emanación poética y literaria de las formas sociales del mundo clásico griego) pivotean en torno a un concepto básico: el de la alteridad. El mito que ahora analizamos tiene una relación específica que no se debe ignorar con los tiempos y costumbres en que nacieron y nuestra visión de ellos es la de un otro con sus propias constelaciones culturales. Por lo tanto para comprender el fundamento de los mitos debemos tener presente que nuestra mirada está de hecho "contaminada" por nuestra cultura propia, por tanto debe ser una interpretación  sincrónica y debemos considerar los mitos en sí mismos sin alterarlas con interpretaciones históricas. Lo que expresa el mito en su origen son los problemas profundos del alma griega que se adscribe a una alteridad definida por  la contraposición del hombre griego con el forastero, el extraño, con el que habita el fondo de la tierra o del mar, con los dioses, los titanes y los monstruos. Vernant se opone a la idea de las influencias asiáticas en la gestión de mitos y leyendas. Cree que es una manifestación esencial de la cultura griega de la polis.

En este libro, concretamente, Vernant hace una confesión de humildad expositiva. Se olvida de las complejas teorías estructuralistas y linguísticas y nos cuenta su visión de los dioses, los hombres y sus relaciones con el Universo como "lo haría a sus nietos". No es un  análisis, es un relato de relatos, y eso le da un encanto especial al libro y responde a una voluntad de claridad expositiva muy loable. Evita la excesiva erudición y mucho más la discusión teórica sobre significados y variables de las figuras presentadas. Prescindiendo también del desarrollo progresivo de los mitos y sus adaptaciones a otros tiempos, lugares y funciones, ofreciéndonos una visión estática, sencilla y despejada de complicaciones. Sin embargo insiste en los componentes de desarrollo espiritual que simbolizan dichas figuras y personajes. Y también de la simbología del desarrollo humano en la sociedad: por ejemplo en la distribución de  los personajes en función de sus edades y las transiciones a las que se sometían desde el nacimiento a la muerte. De este modo Vernant ahonda en muchos de los temas tratados en las diferentes narraciones míticas, sobre todo en las funciones de los jóvenes y los accesos que se les brindaba a la vida militar y más tarde a actividades relacionadas con la ciudad, su gobierno y su defensa. 

La lectura de este libro es altamente instructiva quizá por su vocación pedagógica. Así asistimos a la formación del UNiverso a partir de la relación sexual incesante entre la Tierra (Gea) y el cielo (Urano), la lucha de los dioses y los titanes, el predominio de Zeus y la respuesta crecientemente autónoma de los hombres a través de los héroes, con una relación marcada por desafíos, castigos, relaciones sexuales entre dioses y hombres y mujeres. Edipo, Perseo, Sísifo, todos ellos buscando favorecer a los hombres y exponiéndose a los horribles castigos de los dioses. A través de esas vicisitudes, los griegos poseían una señas de identidad que configuraban una imagen propia del mundo griego, símbolos que explicaban el talante y la cultura griega y, de reflejo, muchos de las ideas que hemos heredado de ellos y conforman parte de nuestra cultura europea. 

El estilo pedagógico, reiterativo, detallista, ameno y sencillo de Vernant convierte la lectura de este libro en una fiesta y aclara de manera indirecta muchas cuestiones enraizadas ya en nuestra propia cultura pero que deben su vigencia y su vigor a los mitos que nos narra este autor ya medio olvidado. Con ese detalle -muy griego por cierto- de exponernos una y otra vez determinadas características, hechos y sucesos de la vida de los personajes míticos, como una muestra de la regla escolástica de la "reiteratio", la repetición, para así mejor memorizar e entender lo que se explica. Vernant usa de las tres formas narrativas clásicas, el relato histórico, el literario y el mítico, uniéndolas por la utilidad pedagógica que busca, sin ahorrar al lector sus propias interpretaciones (lo cual es un regalo añadido). Precisamente el reflejo de sus personalísimas interpretaciones es evidente en su divertida y sugestiva forma de titular los diferentes apartados de los capítulos generales: "La castración de Urano", "En la panza paterna", "Tifón o la crisis del poder supremo", "Un mal sin remedio", "La partida de ajedrez", "Pandora o la invención de la mujer", "Tres diosas ante una manzana de oro", "Helena, ¿culpable o inocente?", "Nadie se enfrenta al cíclope", "Los sin nombre y sin rostro", "Desnudo e invisible", "El muslo uterino", "Rechazo del otro, identidad perdida", "El hombre: tres en uno", etc.

Aprovecho un resumen ajeno para mostrarles el contenido del libro: "El relato de los mitos griegos comienza con “El origen del universo”, que se remonta al momento en que sólo existía la Abertura o Caos, con la mutilación sexual de Urano del que nacen otras criaturas belicosas, entre titanes y monstruos. La segunda parte, “La guerra de los dioses, la soberanía de Zeus”, se ocupa de los hijos de Cronos y Rea -segunda generación de dioses- y de la lucha que lidera Zeus contra su padre y contra otros dioses (Tifón, los Gigantes) hasta asentar su soberanía. La tercera parte, “El mundo de los humanos”, versa sobre el origen del mundo a partir del gobierno de Zeus, hasta le momento que se produce la ruptura entre dioses y hombres a causa de Prometeo. En “La guerra de Troya”, cuarta parte, recorre los principales hitos del conflicto, desde el nacimiento de Aquiles hasta su muerte en suelo troyano. La quinta parte, “Ulises o la aventura humana”, es una apretada síntesis de todas las aventuras de Odiseo, desde la victoria de los griegos en Troya hasta la ‘noche de bodas recuperada’ del héroe con Penélope, una vez consumada la venganza de los pretendientes. Es  notable el análisis de la simbología del lecho matrimonial construido por Ulises, un buen ejemplo de la mirada sutil con que Vemant penetra cada una de estas historias. La sexta parte, “Dioniso en Tebas” refiere el origen y andanzas del dios. Según Vernant, Dioniso,, errante y vagabundo, próximo a los hombres y a la vez inaccesible y misterioso, está escindido por dos pasiones opuestas: la de vagabundear y la de tener un lugar propio. “Edipo a destiempo”, séptima parte, se centra en una de las figuras más trágicas de  la literatura griega y universal. Vemant encuadra la historia de Edipo entre dos maldiciones: la primera, aquella que cayó sobre Layo por haber perseguido de amores al joven Crisipo hasta que éste se suicidó, anunciaba el aniquilamiento de la estirpe de los Labdácidas; la última, lanzada por el mismo Edipo contra sus hijos, pronostica la pelea por el trono y la muerte mutua que éstos han de ocasionarse.  La última parte, “Perseo, la muerte, la imagen”, aborda la historia de Perseo, hijo de Zeus y Dánae, a quien el dios fecunda en forma de lluvia de oro. Al héroe le corresponde traer la cabeza de Medusa; una vez conseguida, es entregada en agradecimiento a la diosa Atenea, quien la convierte en pieza central de su armamento para paralizar de terror a los enemigos que la miren."

Para terminar, tiene el lector un glosario que recoge todos los nombres mitológicos que se mencionan en el texto. De verdad, no se lo pierdan . Es fácilmente hallable en internet. 

ALBERTO DÍAZ RUEDA

FICHA

EL UNIVERSO, LOS DIOSES, LOS HOMBRES.- Jean-Pierre Vernant.- Trad. Joaquín Jordá.- Círculo de Lectores. 250 págs.

 

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