Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
6 octubre 2020 2 06 /10 /octubre /2020 07:02

¿Escapismo cultural? Así juzgaba un amigo el texto que están leyendo. Quizá sí. Los lectores que sigan estas reflexiones semanales han visto, tal vez ensombrecidos, cómo el tono general, crítico, realista y apoyado en el actual momento mundial, ya sea en política, ecología, sanidad, economía, violencia, pedagogía, no brillaba de optimismo, precisamente. Este fin de semana, agobiado por la deriva de las circunstancias, he archivado periódicos, evitado telediarios y emisoras, cerrado el ordenador y me he dado un par de días de descanso. Caminatas por los montes, excelentes comidas caseras y algún que otro vinillo de calidad (esta tierra los tiene excelentes). Como alimento intelectual único: el señor William Shakespeare. Los “Apuntes” sobre su obra de Jan Kott (un clásico que publicó Seix y Barral en 1969), lectura de algunas de sus obras, visionado de películas sobre otras y, como señuelo investigativo, la presencia de los vinos españoles en los textos del Bardo, al que llaman el “Cisne de Avon”.

Será el orondo, irónico, amoral, festivo y cómico-dramático personaje llamado sir John Falstaff, tanto en “Las alegres comadres de Windsor” como en la “Segunda Parte del Rey Enrique IV”, el que haga el más universal elogio a las bondades del vino de Jerez, diciendo que  “limpia los cerebros de vapores necios, los hace perspicaces, despiertos e imaginativos, dan ingenio a la lengua, calienta la sangre” y, para terminar, asegura que “si mil hijos tuviera, el primer principio humano que les enseñaría sería renunciar a cualquier bebida que no fuera el jerez”.

Tanto es así que Shakespeare, que lo cita repetidamente como “sherry o “sack”, en “Noche de Epifanía o Como gustéis”, hace que uno de sus personajes,  sir Tobías, lo recete como tranquilizante para antes de ir a dormir. En “La tempestad”  Calibán y Stephano juran por él como símbolo de valor por la honestidad y cumplimiento de sus decisiones

Shakespeare hace beber vinos españoles a muchos de sus personajes –lo que indica una afición muy extendida entre la población inglesa de la época- y aunque algunos se inclinaban por las jarras de cerveza, desde los altos palacios a las más ruines tabernas la mayoría solían exigir caldos como el “malvasía, el bastardo, el charneco, el canarias o el jerez”, vinos españoles populares entre los británicos del siglo XIV al XVII. De ellos se habla en “Trabajos de amor perdidos” o en “Ricardo III” en donde el asesinato del duque de Clarence ordenado por el despiadado Ricardo, se efectúa ahogándolo en un tonel de malvasía. El “bastardo”, parecido al moscatel, es citado en “Medida por medida” y “Enrique IV”. El “canarias”, parecido al madeira y procedente de la Islas, se cita en “Las alegres comadres”.

Posteriormente otros autores ingleses desde Oscar Wilde a Arthur Conan Doyle, Dickens, Virginia Woolf, Forster o Lawrence Durrell, también citan vinos españoles como criterio de calidad, de cortesía o de prestigio social. En suma, leer y escribir sobre ello ha sido una excelente cura antiagobio.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

Compartir este post

Repost0

Comentarios

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens