“Hermanarse con los muertos para recibir de ellos
sabiduría y consejo”, aquí tienen los objetivos de un grupo joven, los "pálidos", que ya triunfó en el mundillo de la literatura juvenil con “Retrum” de Francesc Miralles. Ahora edita
“Retrum 2”, donde recoge el testigo de la primera novela y busca la resolución argumental de ciertos misterios acumulados y no resueltos en la primera. A los jóvenes, y no tan jóvenes, devotos de
la primera “Retrum” su continuación no les defraudará, supongo. Pero para un lector adulto que disfrutó con el “Drácula” de Bram Stoker y Le Fanu, y el “Frankenstein” de Mary Shelley, pero le
dejan frío los ”Crepúsculos” y las sagas vampíricas, que ama la literatura gótica de los Lautremont y Poe, emparentados con el terror como la policíaca bebe de los Chandler y los Hammet, los
Conan Doyle y los Wallace y aún se estremece con el “Soy leyenda” de Matheson, la novela de Miralles le produce una sensación de “dejà vu”, de algo
ya leído y sentido en otros tiempos, otros libros, otras lecturas.
Sin embargo para los jóvenes, a los que va dirigida sin duda, Miralles les hace una oferta difícil de rechazar: una novela de amor donde la estética “gótica”, las vestimentas negras, los cementerios, el culto a los muertos y a los seres desencajados que creen y viven oscuras realidades paralelas, ese “malditismo” tan gustoso para una cierta edad y una cierta caladura social y cultural, crean una atmósfera romántica de rostros maquillados de blanco y sentimientos que oscilan entre el amor de instituto y el asesinato ritual. Todo como vestidura de una historia de amor, celos y venganza entre chicos de secundaria, a los que se les va de las manos lo que alguien llamó “la atracción del abismo”.
Esta estética negra tiene su reflejo en el libro, un alarde editorial que encantará a los amantes de la “negritud” (no étnica sino estética). A destacar los dibujos que ilustran algunas páginas y, cómo no, la habilidad de Miralles para reflejar el mundo juvenil, con sus emociones incendiarias y su aletargamiento (casi simultáneos) su manera de comunicarse y los rituales y descubrimientos que van dando sabor a esas existencias en desarrollo hormonal, físico y mental. Y, para que no falte la guinda al pastel, Miralles –que también es músico—da muestras de su erudición en un tipo de música bastante “a la page” de su público, con lo que miel sobre hojuelas.
“Retrum 2” está muy bien editado por La Galera, SAU editorial en su colección Luna Roja y tiene 323 páginas.
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Dirigida por Santiago A. Zannov, hace un par de años, llega a mis manos una película española que parece un cruce actualísimo entre el Saura más desgarrado y socialmente crítico
(el de "Deprisa, deprisa", por ejemplo) y un desmesurado Eloy de la Iglesia, con el asesoramiento de Joaquin Sabina. Se trata de "El truco del manco", obra primeriza, llena de entusiasmo y
también de defectos como cabía esperar. Nos narra la vida arrastrada y heroica de un disminuido físico que trata de escaparse de la ciénaga donde le ha tocado vivir y al que la gente y el
ambiente de trapicheo, mercadillo de éticas sin ley, robo, drogras y violencia van cortando las alas hasta el desastre final.
De vez en cuando, la suerte o una recomendación certera e inesperada (más por lo de certera que por su carácter de recomendación), proporciona al lector "profesional" uno de esos
libros que uno coloca, pleno de subrayados, cruces de atención en la cabecera de la página, recuadros torpes enmarcando una feliz descripción o un toque literario de altura, en uno de los
estantes de los libros a conservar (y por tanto a recomendar viva voce a amigos y solicitantes literarios). Bueno, pues "Els somriures de la pena" de Manel Alonso i Català, editado por Onada
edicions, al que conocí o mejor dicho saludé en la librería del amigo Octavi Serret de Valderrobres, es uno de esos libros.
El verdadero origen del
Planeta de los simios es la novela que escribió Pierre Boulle en 1936, convertida en impactantes imágenes en 1968 por Franklin J. Schaffner, con el inexpresivo pero efectivo Charlton Heston como
protagonista absoluto. Ya entonces el planeta donde se subvierte la entronización supuesta del ser humano como rey de la creación y monarca del mundo y se le convierte en un animal maloliente,
ladrón y dañino en un planeta donde la cumbre de la creación son monos inteligentes, orangutanes dotados para la política, chimpancés dedicados a las artes y las ciencias y gorilas como brazo
armado del Estado, constituyó un reto para la vanidad del espectador como ser humano y un estímulo para la reflexión sobre nuestro comportamiento con los animales.
simios sabios velaba por evitar que la ciencia llegara
demasiado lejos (simplificando el papel enorme de la ciencia en el desarrollo, el progreso, la salud, las comodidades de la vida, etcétera y reduciéndola a su poder apocalíptico unicamente) con
lo que se nos mostraba una sociedad medio idílica, agrícola, de vida sencilla y ajustada a la naturaleza.
El sistema (cualquiera sea el color que tenga) acaba devorando al individuo, a sus ideales y a sus sueños. El coronel Vladimir Vetrov, de la KGB, un personaje real de la época de la
decadencia final de la Unión Soviética, con un Gorbachev iniciando la perestroika y un Reagan mirandose su ombligo bélico de cowboy, cree que podría ayudar a cambiar un régimen corrupto que da
sus últimas boqueadas y lo hace de la única manera que tiene a mano: facilitando el "enemigo occidental", representado por un ingeniero francés que trabaja en Moscú, una serie de documentos
de Estado que muestran a los norteamericanos que tienen su propio sistema minado por el espionaje soviético.