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13 enero 2015 2 13 /01 /enero /2015 08:53

 

Richard Ford es un paradigmático escritor norteamericano del grupo que triunfaba en los finales del siglo XX. Desde 1987 al 2006 asombró al público con una trilogía dedicada a un personaje Frank Bascombe, un hombre corriente en la sociedad de ese país, al estilo de Updike y su "Conejo". "El cronista deportivo", "El Día de la Independencia" y "Acción de gracias" lograron premios y lugares de honor en la narrativa americana  y se expandieron por el ámbito de influencia en Europa. Las tres fueron en su día calificadas como "la gran novela americana" (sea lo que fuere lo que semejante e hiperbólico calificativo signifique). Ahora, después de dos obras "menores", Ford se destapa con "Canadá" una especie de novela de iniciación o aprendizaje ("bildungsroman" las llamó Goethe) donde el protagonista, Dell, un muchacho de quince años, nos narra morosa y detenidamente  -en 510 páginas y 68 capítulos- su vida, desde que sus padres decidieron atracar un banco hasta su vida adolescente en Canadá donde se refugió y vivió unas duras experiencias en las que se cometen dos asesinatos. Delle nos habla de esos tiempos rememorando los hechos, cincuenta años después.

En esta su séptima novela, Ford, evoca un poco el estilo de una obra anterior "Incendios" (1990) que también tiene un narrador adolescente, un poco siguiendo la estela de  "El guardián en el centeno" de Salinger, el "Wilhem Meister" de Goethe o "Bajo las ruedas" de Herman Hesse. Sin embargo y a diferencia de las obras citadas, Ford parece  contagiarse de la fría lucidez y la sobriedad de estilo de su protagonista y no logra  en ningún momento conmovernos. Recordaba "El mundo de los prodigios" de Robertson cuando leía a Ford (en esa novela Davies nos habla de una adolescencia como la de Dell, pero consigue conmovernos duramente). En "Canadá" asistimos a un viaje al fin de la noche, un pasaje adolescente que traspasa la línea de sombra de la que hablaba Josep Conrad, el punto brutal que obliga a saltar de la inocencia a la madurez de la realidad más rastrera y que obliga al protagonista a escoger una dirección para su vida, sin vuelta atrás. Pero, el problema es que el lector, al menos yo, no siente emoción alguna. Reconozco la habilidad técnica de Ford, su magnífico empleo del lenguaje (en la excelente traducción de Jesús Zulaika), la inteligencia de sus comentarios, la habilidad en estructurar la novela, pero no siento que he leido una novela memorable. Aunque haya leido paginas memorables, como la 257, cuando Dell dice: "A lo largo de todos estos años mi hábito de pensamiento da por hecho que toda situación en la que se ve envuelto el ser humano puede dar la vuelta. Todo lo que alguien me asegura que es verdad, puede no serlo".

Es como un Faulkner o un Dickens desprovistos de su honda humanidad a la hora de narrar la sobria dureza de sus historias. Es un estilo complejo, espeso, lleno de circunloquios, sólido y austero, sin sombra de lirismo o de humor (a diferencia de los dos autores citados), concienzudo y detallista. Y, no obstante ésto, es una novela sólida que es preciso tener en cuenta para conocer a este autor. El personaje de Arthur Remlinger, un John Silver (personaje esencial para Jim Hawkins en "La Isla del Tesoro") siniestro y pulido, mentor  y referencia de Dell, es otro de los aciertos. El chico admira a Arthur y desea que le quiera y proteja, pero poco a poco descubre que "hay personas así en el mundo, personas con algo malo en ellas, algo que puede disfrazarse pero no negarse y que las domina". ¿Hay manera más bella de definir la parte oscura de alguien encantador y peligroso? Aunque más tarde (pag.390) se pregunta, "¿por qué nos dejamos atraer por gente que nadie consideraría buena o saludable, sino peligrosa e impredecible?". Y nos apunta cuál es su defecto principal y el que justifica todo lo que nos ha contado, al mencionarnos su teoría del "pensamiento inverso" (pag. 470):"...es el hábito que me hacía creer que había importancia donde no había más que carencia...pero puede implicar ignorar lo obvio: un error grave que puede llevar a más errores y a todo tipo de alevosos peligros". ¿Quíén siendo adolescente no ha compartido ese "hábito"? En resumen, una buena novela a la que quizá le falta algo de aliento emocional.

 

 

FICHA

 

CANADÁ.-Richard Ford. Ed. Anagrama. Traducción de Jeús Zulaika.510 págs.

 

 

 

 

 

 

 

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Published by nullediesinelinea.over-blog.es //charlus03 - en comentario literario
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