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25 septiembre 2011 7 25 /09 /septiembre /2011 09:29

excursiones-6969.JPGEl camino que lleva al pico de la Espina desde La Franqueta es un sendero circular que entra en uno de los lugares más sorprendentes de Els Ports. Un paisaje desértico, de roca resplandeciente al sol, solitario y salvaje, en donde es posible admirar uno de los ejemplos de desplegamientos isoclinales en paredes calcáreas más geométricamente hermosos que he visto. Y con la sorpresa inesperada de una cueva dotada de inauténticas pinturas rupestres, realizadas con tal habilidad que sobrecoge al montañero no informado que logre llegar al lugar.
Salimos del área de La Franqueta que ya conocemos de anteriores excursiones, por la pista que surge a la izquierda y va paralela al rio de los Estrets. En la confluencia del  Barranco del Carrer Ample con el rio, nos encontramos un camino bien arreglado que lleva a una antigua cantera de mármol. Vale la pena detenerse allí, pero ahora sigamos el lecho del barranco, de caminar incómodo por el gran número de piedras, aunque  conviene seguir las fitas, ya que el sendero va dejando de vez en cuando el lecho del barranco, donde encontraremos la Fuente de las Figuerases (seca el dia que fui).

Hay que pasar el Estret de Palanquetes, algo empinado, entre grandes rocas, mientras sigue la subida por lugares estrechos y muchos zarzales, hasta encontrar una confluencia con el barranco del rio Sec, seguimos por la derecha para llegar  a la Fuente de las Baranes donde hay un abrevadero con agua y una surgencia no muy generosa (la sequía hace estragos en estas corrientes subterráneas).excursiones-6952.JPG

El sendero, muy pedregoso, sigue su permanente subida con tramos que fueron tallados en la roca, restos de un antiguo camino de paso de ganado seguramente devastado por las inclemencias del tiempo y el desuso.

Pasamos por un bosque de pinos y encinas, arbustos de boj y helechos que brillan con un verde luminoso bajo la luz del sol, con su mensaje de supervivencia (es uno de los matorrales más arcaicos que existen). Después de cruzar el bosque, el camino entra en un ensanchamiento del barranco donde aparece la primera de las sorpresas estéticas y geológicas anunciadas. A mano izquierda, en el estrecho que se forma, las paredes toman una estructura isoclinal, como muros inclinados que parecen de mármol blanco destelleando al sol, inclinados remedos de una serie de ondas de la superficie del mar que han quedado estratificadas, convertidas en piedra, monumento bellísimo a la madre naturaleza.

Seguimos el sendero que llega a una amplia confluencia de barrancos. Y, ojo, aquí hay otra sorpresa: en el barranco de la izquierda se abre la cueva del Frare, una enorme boca oscura, protegida con muretes de piedras. Entramos en ella y justo cerca de la boca, en la pared de la izquierda se nos encoge el corazón ante lo que vemos: pinturas ruprestes, ejecutadas con gracia, con los típicos colores de marrón rojizo, estilizadas, llenas de vida: escenas de caza, animales, personas, rituales. Es impensable que esto no sea conocido, ergo son falsas. (Cuando regreso a casa consulto en internet y certifico su inautenticidad. No obstante "chapeaux" al anónimo falsario).

A continuacion viene un tramo que parece sacado de una película de ciencia ficción. Es como un escenario mineral, solitario, grandioso, austero y duro. Pero un poco más adelante vemos a nuestra derecha la cresta desnuda de los Rasos del Maraco y el fin del barranco. Nos cruzamos con el GR 7 y hay dos opciones en ese punto: seguir por la izquierda el sendero que nos lleva al Mas de Maraco con los corrales de reses (en verano es posible encontrarse con toros, prudencia) y al collado de Alfara. A la izquierda tenemos la cima de la Espina (1181m). Gran panoramica de las cimas que la rodean, el Caro, las Rocas de Benet, la Mola de Camps y otras, en las dos verttientes de Els Ports.excursiones-7022.JPG

La otra opción es seguir el GR7 de bajada y comenzar el descenso cresteando por los pelados Rasos del Maraco, con una vista impresionante del barranco que hemos subido, a la derecha, y unos collados que nos permiten ver el lado opuesto, el valle del Toscar y el Monte Caro. A partir de ahí entramos en un bello bosque de pino en intermitentes bajadas y pequeñas subidas hasta llegar a una bajada empinadísima que nos lleva al valle de Les Clotes (donde dejamos a la izquierda el sendero que lleva al refugio de ese nombre). Después ya llegamos a la  pista de la Vall de Uxó que hace un pronunciado descenso hasia el lugar de comienzo, La Franqueta. Se trata de más de cuarenta  minutos de fatigosa pista que sólo tiene destacable el panorama cambiante que nos va ofreciendo.

En total hablamos de un circuito de más de seis horas si subimos a la Espina y de cuatro horas pasadas si regresamos desde el punto del GR7 junto a los Rasos del Maraco. Es una excursión muy variada y con rincones asombrosos. En mi caso tuve la suerte de tener un inesperado encuentro: un macho de cabra montés, poderosamente armado, que compartió conmigo en el silencio absoluto del bosque, un par de minutos de arrobada contemplación mutua, entre el respeto (por mi parte) y la curiosidad (por la de él).

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