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30 abril 2011 6 30 /04 /abril /2011 11:27

He aquí una obra muy recomendable. En la Sala petita del TNC de Barcelona no entraba ni un alfiler. Lleno absoluto y esa ligera expectación que acompaña las buenas ocasiones  en teatro o en cine. U n recital de algo más de dos horas y media (con un entreacto de  20 minutos), un escenario minimalista en el que la mesa y los asientos los alzaban del suelo los mismos intèrpretes,  o los escondían según dictara la acción, y dos actores y una actriz en estado de gracia dirigidos espléndidamente por Ramon Simó. Hasta el  5 de junio tienen tiempo para verla.copenh.jpg

¿Qué es "Copenhague"? Es una de las mejores obras del teatro de nuestros días. Su autor, el inglés Michael Frayn, la estrenó en Londres en 1998 y dos años más tarde en Broadway, donde recibió el premio Tony de ese año al mejor texto teatral. Frayn es sobradamente conocido por los amantes del teatro por su soberbia "Por delante y por detrás", la delirante comedia que nos muestra los entresijos e incidentes de un estreno teatral, mostrándonos en un acto, "la cara" de la representación que ve el espectador durante el ensayo general y, en el segundo acto, las bambalinas, lo que ocurre detrás del escenario durante una representación por provincias. Ingenio y sentido del humor a manos llenas.copenh2.jpg

Pero volvamos a la Sala petita, donde dos científicos, físicos especializados en fisión nuclear, el danés Niels Bohr (Lluís Marco) y  el alemán Werner Heisenberg (Pere Arquillué), acompañados de la mujer del primero, Magrethe (Rosa Renom), se encuentran, después de muertos, en un lugar indeterminado y recuerdan su última cita, en Copenhague (Dinamarca ocupada por los nazis) el año 1941, en la que tuvo lugar una misteriosa conversación que acabó con la gran amistad de los dos científicos, ambos galardonados con el Nobel de fisica. En años anteriores habian formulado entre los dos los principios esenciales de la física cuántica y el segundo habia revolucionado el mundo científico con su "Principio de incertidumbre". ¿Qué había ocurrido en aquella conversación? Nunca se supo, ambos dieron versiones opuestas de ella y se llevaron el secreto a la tumba.

De allí los rescata el milagro del teatro de Frayn y les hace cotejar lo que ocurrió en esa cita y todo el pasado que les unió, ante la presencia activa, plena de sentido común, de sensatez y de honestidad analítica, de Magrethe. Un auténtico hallazo argumental ya que los dos científicos se ven obligados a "simplificar" su manera de hablar y sus explicaciones para que la dama pueda entenderlos y de alguna manera juzgar lo que ocurrió.

El científico alemán, enrolado en el equipo nazi que trataba de lograr la bomba atómica pero renuente a entregar los secretos que la permitiría (según sus propias explicaciones, siempre hubo dudas de que realmente no quiso en lugar de que no pudo), acude a Copenhague a ver a su amigo y maestro y le pregunta (quizá. Aqui interviene la fertil imaginación de Frayn), "¿Una persona como yo tiene, como físico, el derecho moral de trabajar en la explotación práctica de la energía atómica?". Bohr, horrorizado, rompe en ese punto su amistad casi paternal con Heisemberg, ambos de origen judío. ¿Cómo platearse proporcionar a Hitler el armamento nuclear? ¿Qué moral justificaría tal cosa?

Como ven, la obra tiene una profundidad temática que rebasa su núcleo argumental y se convierte en una reflexión sobre el pacto fáustico que la ciencia hizo con el poder a partir de la segunda guerra mundial, despropósito que aun estamos pagando y que corre peligro de acentuarse para desastre de la humanidad.

Heisenberg será perseguido por los aliados durante muchos años acusado

de haber intentado ayudar a Hitler, cosa que siempre negó. Bohr huyó dramáticamente de la Alemania nazi y se refugió en Estados Unidos donde formó parte del equipo científico que proporcionó la bomba atómica a Washington.

En la obra se cita todo ese recorrido y se recuerda el dificil camino cientifico que llevó a la mecánica cuántica y a diseñar el futuro que ahora vivimos. Lo que queda más claro de esta perfecta máquina teatral, es que la responsabilidad moral y las verdaderas intenciones de nuestros actos, es una correlación que no obedece a ninguna ley, que es presa de ese principio de incertidumbre que Heisemberg defiende en su vida y su comportamiento.

No se la pierdan

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