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15 diciembre 2011 4 15 /12 /diciembre /2011 18:41

Bueno, en principio fue culpa mía: vi en la cartelera el nombre de Oscar Wilde y los ojos me brillaron, una ancha sonrisa invadió mi boca, froté las manos en gesto de placer anticipado y compré las entradas sin investigar más. Era Wilde: placer teatral puro, comentarios ingeniosamente cáusticos, elegancia, humor chispeante y educado, personajes desternillantes, situaciones absurdamente reales, desenlaces inesperados, risas en la platea y aplausos satisfechos al final. En suma, Oscar Wilde. Ese hombre desdichado y autor brillante, rey de la ironía, volvía a los escenarios barceloneses. Concretamente al Teatre Nacional de Catalunya, en la Sala Gran, bajo los auspicios -desconocidos para mí- de la compañía Egos Teatre. Y además se representaría "El crimen de Lord Arturo Savile" --en catalán, of course-- una de las obras más divertidas del ingenio wildeano.

Así que mi mujer y yo, pertrechados de kleenex  y caramelos de menta para las lágrimas de risa y las carcajadas, nos instalamos ayer en la fila 7, cerquita del gran escenario y nos dispusimos a pasar un par de horas de relajado humor disparatado (tan imitado por nuestros Jardiel Poncela o Ramon J. de la Serna). Pero cuando la pequeña orquesta instalada en el mismo escenario, formando parte de la acción junto a los actores comenzó a tocar una música de revista o vodevil y mi adorada Lady Windermere (que Wilde volvería a sacar en "El abanico...") rompió a cantar junto al "mago" "El gran Septimus" causante del enredo, con el entusiasta apoyo vocal de Sibyl Merton y su futuro marido Lord Arturo, y coreados con los impagables "primos" Percy...nos miramos sorprendidos y angustiados. Un musical. ¿Por qué diablos...vemos a Oscar Wilde transformado en un musical, si apenas se conoce popularmente su obra? ¿Por qué no se le representa primero en su esplendor teatral y cuando la gente ya lo conozca lo suficiente nos permitimos hacer experimentos arrevistados o de ópera cómica con sus obras? Podemos disfrutar más de "El hombre de La Mancha" si somos lectores de "El Quijote" o de "Los Miserables" si alguna vez hemos leido la obra de Hugo.

De todas maneras nos dispusimos a disfrutar de los descabellados  y desternillantes intentos de asesinato del joven Lord empujado por el destino mágico, pero convertido el argumento y algunas de las memorables frases de la obra en una cantata de ópera bufa. Aún así, arropada por un excelente movimiento de actores y un montaje imaginativo, pleno de efectos cómicos o cuasi cómicos que parecían más destinados a la campaña de "escolares al teatro" que a espectadores adultos del TNC. Pero bueno, sacamos a pasear al niño que todos llevamos dentro y tan contentos.

Anna Alborch (Sibyl), Ruben Montañá (Lord Arturo), Toni Sans (El Gran Septimus,excelente cómico), Lady Windermere y Salomé (divertida Lali Camps) y Alberto Mora y María Santallusia (como los Percy, ambos muy dinámicos y ajustados a las astracanadas que requería el montaje), junto con ocho músicos magníficos, elevaron la nota profesional de la obra.

No era lo que esperábamos ver, pero...en definitiva, valió la pena.

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