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23 mayo 2013 4 23 /05 /mayo /2013 07:55

 

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"Gatsby creía en el...orgiástico futuro que año tras año retrocede ante nosotros. Se nos escapa en el momento presente, pero !qué importa!: mañana correremos más deprisa, nuestros brazos extendidos llegarán más lejos...Y así seguimos adelante, botes (bogando, dicen otros traductores) contra la corriente, empujados sin descanso hacia el pasado". De esta forma magistral acaba su novela "El gran Gatsby" el escritor Francis Scott Fitzgerald (1896-1940) que murió prematuramente, seguramente dañado por los excesos en los que convirtió su vida. Mi amigo, el librero Serret me ha puesto una nueva edición de la imperecedera novela en las manos: "A los que vean la película les puede interesar". 

 Y es que Fitzgerald nos contó de una bella e inolvidable manera la historia de un amor imposible, una romántica y azarosa narración en la que un hombre misterioso y equívoco que nada en dinero y tiene un origen oscuro (que conoceremos conforme vamos adelantando en la lectura) vive únicamente en función de un sueño obsesivo por una mujer de una clase social superior, inalcanzable cuando la conoció. Es la historia de "Cumbres borrascosas" que nos contó Emily Bronte menos de un siglo antes de que se publicara "El Gran Gatsby". Heathcliff es Gatsby. Pero el segundo es aún más romántico que el primero, aunque los dos amen tan salvajemente que morirán por ello.

El gran hallazgo de Fitzgerald es Nick Carraway, el joven narrador de la historia de Gatsby que abarca cronológicamente un sólo verano pero se extiende a través de los comentarios y las confesiones desde la infancia hasta el momento presente en la novela, los años 20 en Nueva York. Nick vive en una humilde casucha junto al palacio de Gatsby y nada hubiera ocurrido si no se diera la coincidencia de que una prima lejana de Nick, Daisy, es la amada secreta y eterna de Gatsby, que monta un inmenso carnaval de fiestas abiertas a todo el mundo en su propia casa (escogida por estar justamente enfrente de la mansión del marido de Daisy, al otro lado de la bahía) sólo con la oculta esperanza de que ella acabe apareciendo algún día por allí, atraida por la fama social desmesurada de las orgiásticas fiestas. Así que la casual presencia de Nick como vecino convierte a éste en un ser excepcional y Gatsby posee todas las cualidades para fascinar al joven y humilde Nick que se gana la vida vendiendo bonos a pesar de ser de una familia acomodada. Como nos cuenta Nick, Gatsby poseía "una de esas raras sonrisas con inagotable capacidad para tranquilizar que solo se encuentran cuatro cinco veces en toda una vida", aunque tenía "una forma de hablar que aunque era esmeradamente cortés, bordeaba lo absurdo"..."tenía yo una clara conciencia de que iba ecogiendo las palabras con mucho cuidado". (pág. 67). Doble mensaje: encantador pero posiblemente fraudulento.

Fitzgerald nos mete en situación de una forma elegante y magnífica, su bellísimo estilo, lleno de observaciones inteligentes y críticamente duras, parece conmoverse ante la inconsciente doblez misteriosa que presenta el brillante Gatsby y hasta Nick que desconfía de él y no cree ni una palabra de las grandezas del pasado que Gatsby le cuenta pero tampoco los infundios que se extienden sobre el origen de su fortuna, acaba rindiéndose ante el desvalido encanto de ese hombre. Un tipo algo ingenuo sentimentalmente que ha dedicado su vida al sueño de amor por una mujer que, en realidad, está muy por debajo de la imagen que él ha alimentado durante cinco años de ausencia.

Una de las razones del exito impresionante de "El Gran Gatsby" radica en el carácter de paradigma de ese personaje, un hombre nacido de la nada y la miseria que se hace a sí mismo (esbozo clave del llamado "sueño americano"), consigue una gran fortuna y la pone a los pies de la mujer que ama para terminar siendo despreciado y pagar con su vida (debido a una concatenación de hechos dramáticos y casuales y a la falta de  escrúpulos de los poderosos que rodean como aves de presa al joven advenedizo de riqueza sospechosa). Gatsby acabará muriendo asesinado por el marido de la amante del detestableTom Buchanan, que es el esposo de Daisy, que ha convencido al asesino que Gatsby es el hombre que mató a su mujer en un accidente de coche. Horas antes, Nick, que ya está al tanto de todo, le confiesa a su amigo "Son mala gente...vale mas usted que todos ellos juntos".

El ascenso y caída de Gatsby fue un certero reflejo literario del hundimiento de una forma alegre, desconsiderada y falaz de vivir, sobre todo en las clases altas norteamericanas de la década de los veinte y del afán de acceder a ese supuesto paraíso de toda una población pobre que creía en el "sueño americano". Pero la genialidad de Firtzgerald no nos empalaga con esos oropeles sino que nos presenta al mismo tiempo la siniestra zona industrial entre Nueva York y Long Island, una faja gris, cenicienta y árida, en la que reinan los gigantescos ojos de una valla publicitaria de un oculista de la ciudad. Es el adecuado contrapeso al brillo enloquecedor de las fiestas de Gatsby y la placentera, inmoral y ridícula forma de vida de la clase alta. Toda la decadencia del mundo que rodea a Gatsby no esconde una dureza implacable, la violencia y el engaño, detrás del escenario brillante. y en este mundo, concluye Fitzgerald y la novela, nadie está seguro y hasta el más inocente paga por algo que no ha hecho.

Este gran novelista, siempre a la sombra de Faulkner y Hemingway, comparte con el primero su amor por el lenguaje y la exactitud narrativa y con el segundo la fuerza de los personajes y el talante derrotista que los convierte en marionetas de sus deseos o del destino aciago. Y con los dos, la tendencia a reflejar cuestiones y aspectos personales en sus novelas. Dicen que Fitzgerald noveló con destreza los frecuentes problemas que tenía con su esposa Zelda, también escritora y pintora, reflejandose ora en Tom, ora en Nick y haciendo de Zelda una Daisy caprichosa, mentirosa e infiel. Como él mismo dijo: "A veces no se si Zelda es un personaje que yo mismo he creado". Ambos alcohólicos y promiscuos, Zelda  pagó con su salud mental y Firgerald con el ostracismo y la soledad. Murió el 21 de diciembre de 1940 por oclusión coronaria (aunque estaba prácticamente destruido por el alcohol). Pero su obra prevalecerá.

 

FICHA

EL GRAN GATSBY.-Francis Scott Fitzgerald.- Ed. Alfaguara. Traducción de José Luis López Muñoz.-226 págs. 17,50 euros

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Published by nullediesinelinea.over-blog.es //charlus03 - en comentario literario
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