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28 enero 2012 6 28 /01 /enero /2012 08:29

portada-leer-mente_med-copia-1.jpgDamos por hecho que sabemos qué es leer y cómo lo hacemos. La lectura consiste en ejercer activamente una técnica fisica y mental obtenida por la educación y descifrar los grafismos de las letras, unir éstas en palabras y distinguir y entender las frases y, lo que es aún más difícil, comprender el mensaje que se nos comunica a través del texto.

Bueno, pues intuyendo que se trata de un proceso muy complejo, la verdad es aún más complicada e interesante. Para ayudarme a investigar esta cuestión, he leido para ustedes --y puedo recomendar su lectura a todos lo que se sientan atraidos por el tema-- dos libros: "Leer la mente. El cerebro y el arte de la ficción" del novelista mexicano Jorge Volpi (autor de la magnífica "En busca de Klingsor") editado por Alfaguara y  "Los ojos de la mente" del  neurólogo y escritor Oliver Sacks, autor de libros tan sorprendentes como "Migraña" o "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero" o la autobiográfica "Despertares" (de la que se hizo una película célebre protagonizada por Robert de Niro y Robin Williams, en los 90), publicadas todas por Anagrama.

Aunque supongo que mi admirado maestro de la crítica, Víctor Moreno, despotricaría sobre los argumentos de Volpi sobre la necesidad "ontológica" de la lectura (llega a sostener el mexicano que las novelas y los cuentos han sido elementos esenciales para la evolución de la especie humana) para mí el recorrido de Volpi sobre el papel que las célebres "neuronas espejo" (las que reproducen en nuestra mente cualquier acto ajeno como si fuera propio, lo que ha permitido al ser humano evolucionar y prever actos futuros) tienen en la formación de la conciencia y la gestión de las emociones, y la influencia relevante que la lectura tiene en el proceso de cultivo de la inteligencia, me ha parecido altamente sugestivo. Sostiene Volpi que "el arte, y en especial el arte de la ficción, nos ayuda a adivinar los  comportamientos de los otros y a conocernos a nosotros mismos".  Para él y apoyándose en recientes descubrimientos neurológicos "los mecanismos cerebrales con los que nos acercamos a la realidad son básicamente idénticos a los que empleamos a la hora de crear o apreciar una ficción", pues "reconocer el mundo o inventarlo son mecanismos paralelos".  Por un fenómeno de empatía y gracias a las neuronas-espejo  localizadas en las  areas motoras del cerebro, las ficciones que leemos ensanchan nuestra idea de nosotros mismos y nos hacen comprender mejor a los demás. Por eso, dice Volpi, "leer es tan fecundo y tan cansado como vivir". Aunque nuestra mente es capaz también de producir ideas que paralizan la empatía: el racismo, la xenofobia, el nacionalismo, "todas esas perversas exaltaciones de las pequeñas diferencias". Y añade, "leer cuentos y novelas no nos hace por fuerza mejores personas... pero los que no leen tienen menos posibilidades de comprender el mundo o  a sí mismos".

El recorrido de Volpi nos lleva desde el hombre primitivo y el famoso "gen egoísta", pasando por Descartes y Spinoza, hasta el contenido de la conciencia, el yo como ficción autoreferencial de la mente, el "flujo de la conciencia (reflejado en las obras de Joyce, Virginia Woolf o Freud) o la función cerebral de la memoria, con sus trampas y vacilaciones y el papel de la ficción en la gestión de las emociones. 

Por su parte, Oliver Sacks incide indirectamente en el tema de la lectura desde un nivel más específico y biológico: el del órgano de la visión y la imaginación visual ("los ojos de la mente"), su correlato cerebral y las curiosas patologías neurofisiológicas que entorpecen, dificultan o anulan la capacidad del cerebro para convertir las imágenes que captan los ojos, no sólo la lectura, sino el simple reconocimiento de los rostros familiares (prosopagnosia), o los colores, o el movimiento, o la existencia de objetos y miembros corporales propios que desaparecen de nuestro universo cotidiano por efectos de patologías traumáticas cerebrales.

El neurólogo-escritor nos habla de la fuerza de voluntad, la dedicación, el esfuerzo heroico de esas personas dañadas para recuperar lo que la generalidad de las personas apenas valoran (hasta que los accidentes o las circunstancias los limitan o anulan) esas funciones de la visión que nos permiten conectarnos con el mundo.Para ello nos cuenta historias de pacientes --y de él mismo, sujeto a algunas patologías orgánicas limitativas-- como un escritor de novelas policiacas o una concertista de piano que un buen día, de forma trágica y súbita, dejan de reconocer las palabras o las pautas musicales y su enorme odisea para recuperar de alguna forma esas funciones que daban sentido a su vida. En este sentido, la necesidad empática de relación con las personas, los cuadros,la música o las personas, es donde estriba la pertinencia de hablar de este libro aquí.

Sacks nos habla de la plasticidad del cerebro, que busca de forma casi simpre eficaz compensar los déficits usando otros circuitos cerebrales, no espacializados, en recuperar la función perdida.

El recorrido del neurólogo por esas discapacidades sobrevenidas que afectan a la visión o alteran sustancialmente actos como leer (alexia: no reconocemos las palabras o las letras de nuestro idioma) debido a apoplejías o lesiones cerebrales o encontrar las palabras (anomia) en el habla cotidiana o, simplemente, entender el habla de los demás y expresar los propios pensamientos (afasia), logra por la via indirecta incidir en la valoración que Volpi hace del acto de leer, con todas las cautelas que queramos poner a las afirmaciones a veces excesivas de este autor.

 

FICHAS:

"Leer la mente",.Jorge Volpi. Ed. Alfaguara.163 págs.

"Los ojos de la mente".-Oliver Sacks. Anagrama. 286 págs.

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Comentarios

Carlos 01/29/2012 19:44

muy buen resumen del libro, invita a leerlo!

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