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21 octubre 2011 5 21 /10 /octubre /2011 09:35

 

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Desde Truman Capote y Sinclair Lewis, pasando por la mayoría de los "grandes" en la novela negra norteamericana o algunos de los genios literarios de ese país, estoy pensando en Faulkner o Hemingway por ejemplo, la literatura realista que toma como motivo el crimen, la droga o los delincuentes, ha proporcionado una curiosa y fructífera simbiosis entre las dos artes: el cine (o la televisión) y la novela o el reportaje entreverado de ficción. Tomando como referencias  literarias "La canción del verdugo" de Norman Mailer o "A sangre fría" de Truman Capote, el reportaje novelado "La esquina" de David Simon y Ed Burns, que publica en España "Principal de los Libros", alcanza en sus 681 páginas cotas de parecida excelencia.

Para el lector televidente y aficionado a las grandes series norteamericanas, el nombre de David Simon, e incluso el de su coautor, les resultará muy familiar, ya que Simon es el creador de "The wire" la mitica serie sobre el mundo de la droga en Baltimore y Ed Burns, que vive y trabaja en esa ciudad tan conflictiva, fue policía y es uno de los personajes reales del anterior libro de Simon, "Homicidio", que ganó varios premios destinados a la mejor obra sobre hechos reales.

Al igual que en "The Wire" la serie de culto de la que es creador, David Simon extiende en "La esquina" una característica que hace de este libro lo que fue la serie (que en Estados Unidos acabó en marzo de 2008 y aquí aún se está viendo y se vende en DVD), uno de los mejores diagnósticos que se han hecho sobre el fracaso del sistema capitalista en la sociedad postindustrial. ¿Tan profundo es el libro? Aparentemente sólo nos habla de las vidas que giran en torno a la esquina de las calles Fayette y Monroe, en una ciudad de segunda fila, Baltimore. Unas vidas destruidas por la droga, cuyo mercado más amplio y eficaz se gesta en esa esquina. El centro de interés argumental es la familia McCullough, una pareja de drogadictos y un hijo joven e inteligente que se gana la vida comerciando con la droga.

Pero no es sólo ese drama lacerante, que conocemos también aquí en versiones más o menos parecidas, sino el contexto social, político y policial en el que se mueven. Como escribe el autor, "estamos en un mundo en el que las reglas y los valores del libre mercado y el beneficio maximizado se confunden y diluyen en el marco social, un mundo en el que las instituciones pesan cada día más y los seres humanos menos".

Esta es la sensación que queda en el ánimo del lector cuando avanza en la lectura de estas trepidantes y angustiosas 688 páginas del volumen que edita "Principal de los libros", una especie de malestar profundo que nos confunde porque sabemos que no estamos tan lejos de las conclusiones, una debacle que afecta a la mayoría de la población de aquel pais --y de éste, y de muchos-- sin posibilidad visible de mejora, con una crisis que parece cebarse con los débiles mientras los politicos dan palos de ciego y salvaguardan los intereses de la  banca primordialmente, mientras difunden diagnósticos alarmantes  -que enriquecen a los especuladores- y no acaban de encontrar el remedio.

Y ¿saben lo más duro que nos cuenta el libro? Pues...que es verdad. No es una novela. Es un reportaje novelado cuyos personajes son seres reales, de carne y hueso, inmersos en un sistema que parece regirse por las fuerzas caprichosas e interesadas de los dioses corruptos de la tragedia griega, sin posibilidad de apelación, sin recursos para juzgarles y condenarles, sin capacidad de hacer pagar a los responsables de este desaguisado porque nadie en el "Olimpo" de las multinacionales, los politicos corruptos o las instituciones ineficaces, se hace responsable de nada.

Este es el asunto que flota en la narración de la vida rota de una familia de Baltimore, en la que el trapicheo de drogas encubre el drama  general de los desfavorecidos del sistema, cada vez más numerosos en todas partes. No hay pretensión en Simon y Burns de hacer un libro de denuncia social, se contentan con mostrarnos la saga de la familia Mc Cullough y el ambiente de la ciudad y su esquina negra. Pero en un segundo nivel asistimos a la degeneración de un sistema que no sabe como ayudar a esa gente o de unas instancias policiales que van directamente a la represión, la detención y la eliminación del problema por la via de cortar el síntoma. Cosa imposible de hacer. La droga es el síntoma, el paro, la violencia, los robos, los asesinatos la consecuencia de una enfermedad que requiere más tratamiento que cirugía.

Los hechos que se nos cuentan tuvieron lugar en 1993 y  ambos autores hicieron un excelente trabajo de campo durante tres años, en el lugar de los hechos y con las personas que más tarde formarían parte del libro. Un libro que es un grito, sin aspavientos, sin dramatismos inncesarios (lo que se cuenta ya es suficientemente dramático), una llamada de atención hacia la ineficacia de un sistema rígido incapaz de mitigar la desesperación de seres humanos empobrecidos en niveles de miseria, una denuncia indirecta a la sociedad que los cobija, a su sistema educativo, sus leyes y su forma de aplicarlas, el reflejo de una gran parte de la población de uno de los paises más ricos del mundo, masa de marginados que forman un caldo de cultivo donde toda barbarie es posible

"La esquina" es un libro duro y honesto, un reportaje vivo que nos muestra una cara de la moneda occidental que se encuentra ya en todas partes: Inglaterra, Italia, España...En suma, de lectura obligada.

 

FICHA: "La Esquina", David Simon y Ed Burns. Proincipal de los Libros. Barcelona 2011. 688 páginas. 27 euros.

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