Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
3 julio 2012 2 03 /07 /julio /2012 23:00

de papel

Me encantan los libros que tratan sobre libros, librerias, escritores, libreros, bibliotecas, bibliófilos y bibliómanos, sobre gente en general a la que le gustan particularmente los libros. Así que a lo largo de los dos años que llevo con ustedes les he hablado de "84 Charing Cross Road",  de Helene Hanff, que aquí se tituló "La última carta" (también de la película que se rodó basándose en ella y que protagonizó magistralmente Anthony Hoppkins y la gran dama del cine, Anne Brankfort). Hace poco escribí sobre "La biblioteca de las nuevas oportunidades" de Anjali Banerjee y  "La librería ambulante" de Christopher Morley. En otro orden de cosas, les hablé de "Tocar los libros" de Jesús Marchamalo y unos meses antes del volumen ilustrado que este dedicó a las bibliotecas de escritores conocidos por él. También de "La casa de papel" del uruguayo Carlos Maria Dominguez.

Hoy les recomendaré "La mujer de papel" del libanés Rabih Alameddine, que escribió otro libro memorable hace un par de años, "El contador de historias", del que ya les hablaré otro día. En el que nos ocupa, que Lumen ha editado con su atractivo estético habitual, Rabih nos cuenta la historia de Aaliya, una mujer de setenta y dos años, con el pelo azul por una equivocación  en el tinte, una vida marcada por su condición de mujer árabe en un país como Líbano que cuando no guerrea con otros o es invadido, se dedica a asesinarse entre sí, una mujer cuyo amor son los libros y que dedica su vida a traducir novelas europeas  evitando el inglés y el francés que son los idiomas que conoce aparte del árabe, pero utilizando las traducciones en esos dos idiomas de los libros escritos en alemán, sueco, italiano o español, para hacer su versión en árabe. Versión que, por supuesto, jamás ha publicado ni piensa publicar y que guarda en cajas de cartón en su piso beirutí.

Aaliya nos cuenta su vida en primera persona, sin sentimentalismos vacuos, con las emociones a punto pero embridadas y vamos con ella paseando por su infancia, su juventud, su matrimonio horrible, sus soledades, sus lecturas y sus opiniones sobre todo lo que le rodea. Y así uno acaba simpatizando primero y luego ansiando que no le acabe la cuerda a la original y marchosa anciana y que nos siga dando su opinión desternillante, lógica e implacable sobre todo lo divino y lo humano.

Ese es el mérito indudable de Rabih Alameddine. Nos ha presentado un personaje absolutamenre real, absolutamente entrañable y absolutamente encantador. Y lo es tanto, porque es una mujer que vive los libros, la literatura, los personajes literarios, los autores y los clásicos con un encanto, una pasión y una libertad de criterios que la hacen amiga íntima de cualquier lector minimamente ilustrado.

Leemos pues otro libro sobre libros. Pero de ese tipo que hace que uno tome notas de autores que tal vez descuidó o de algunos que no conoce y se sienta vibrar porque sus referencias a Proust, a Kundera, a Pessoa, a Calvino, encuentran un eco asombroso en nuestras propias lecturas. Virgilio, Ovidio, Faulkner, algún mandoblazo a Hemingway, Sebald y la Woolf, van destilandose en la maravillosa obsesión literaria de la anciana, que vive de una forma cómicamente crítica la relaciones con "las tres brujas", sus vecinas, con su madre a la que odia y ama a partes iguales, su familia que la detesta y una ciudad imprevisible que te encanta con su color y su olor o te hunde con su violencia y amargura.

Los párrafos dedicados a su breve y fallido matrimonio, al hombre que le impusieron (descripciones malévolas de un humor casi kafkiano), a su soledad buscada y protegida ferozmente por ella, a sus achaques de edad, a sus distracciones y su enorme, hambrienta obsesión por los libros, tienen un soberbio tono literario que esconde en su presunta banalidad coloquial un cuidadoso estilo que basa en la sencillez y la claridad sus mejores armas. Javier Marías, Bolaño (al que no se atreve a traducir porque ya es muy vieja y la obra de éste es muy larga), Muñoz Molina, Garcia Marquez o Lorca son aurtores en nuestra lengua que Aaliya ama y que como los otros, le ayudan a relativizar el horror de las muchas guerras que padeció Beirut durante el transcurso de su vida.

El estilo directo, interpelativo, amistoso, casi cómplice, con el que Aaliya se dirige al lector, recuerda la novela de Anthony Burguess "La naranja mecánica" en la que Alex, el protagonista, usa del estilo coloquial para explicar al lector sus aventuras. El humor, la gran baza de Rabih, tiene a menudo connotaciones irónicas salvajes, como el encuentro de Aaliya con su madre nonagenaria a la que pretenden dejar a su cargo.

Tanto es el encanto que destila esta novela que el lector prescinde de exigir algunas aclaraciones realistas sobre la vida de Aaliya, sus medios de subsistencia y algunas de sus actitudes y actividades, cosas que el autor deja en el aire y parece no preocuparle lo más mínimo. En cualquier otra novela eso podía ser un defecto a reseñar, en esta carece de importancia. Aquí, casi es un guiño del autor.

Como curiosidad añadida, hay otra novela reciente con ese título y ha sido escrita por Guillaume Musso y editada por Planeta. Narra la historia de un novelista en horas bajas al que se le aparece de la nada una mujer, uno de los personajes de su novela. En fin...

 

 

 

 

Compartir este post

Repost 0
Published by nullediesinelinea.over-blog.es //charlus03 - en comentario literario
Comenta este artículo

Comentarios

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens