Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
29 marzo 2013 5 29 /03 /marzo /2013 08:36

las-torres-del-cielo.jpg

 

Cuando hace un par de años saludé la publicación de "La princesa de Jade" de Coia Valls destacando la cualidad "oral" de la narradora, decía que Coia es una "contadora de cuentos" a la vieja usanza, una narradora omnisciente que trataba de deleitarnos con historias de aventuras y emociones, sin más, sin meterse en estructuras novelescas complejas o en aportaciones linguisticas y literarias exigentes. Es decir, muy a tono con los tiempos, primaba la eficacia del cuento sobre la estructura de la narración, la verosimilitud del lenguaje de los personajes o la belleza ortodoxa o revolucionaria de la expresión literaria.

Después, esta escritora, publicó "El mercader" y ahora llega a las librerías con una nueva propuesta "Las torres del cielo", una más elaborada historia basada en las circunstancias y los personajes reales o míticos que rodearon la fundación del Monasterio de Montserrat en el siglo XI. Es indudable que Coia posee en alto grado un olfato literario de primer orden para buscar temas y aconteceres históricos rodeados de gran fuerza y algo de misterio y leyenda. Territorios del mito, la epopeya y el símbolo, en el que esta escritora reusense  navega con la velas desplegadas de su imaginación. Pero también con un aire poético y telúrico semejante al que barre con fuerza las cumbres desoladas de la montaña de Montserrat, hervidero eremítico saturado de historias y leyendas enraizadas en esa tierra tan misteriosa y fascinante como esas montañas que dibujan un "sky line" prodigioso de crestas redondeadas y picachos enhiestos que parecen desafiar a los cielos. Los mismos bajo cuya evocación religiosa y espiritual se ha cincelado la amplia historia del macizo y sus habitantes, entre las diferencias y celos de las órdenes religiosas, el poder omnímodo de la Iglesia de la época y las ambiciones de las casas nobiliarias que rivalizaban en el dominio sobre la zona.

He leido "Las torres del cielo" con un interés doble: no sólo por la historia en sí. También por el lugar, el escenario de la novela, el macizo de Montserrat y sus tierras circundantes, a los que amo como montañero y conozco tras más de treinta años de patear sus esquivos y empinados senderos, perderme por sus valles ocultos o sus sendas imposibles o tratar de superar los pasos complicados que ofrece a cualquier amante de las montañas un poco osado.

Se trata de seguir la compleja trayectoria espiritual y religiosa de Dalmau Savarés, un ex soldado con una durísima historia secreta personal detrás, convertido en monje benedictino por el dolor y el arrepentimiento, enviado especial del mítico Abad Oliba, con el fin de fundar un monasterio en Montserrat. Coia nos lleva con las alas de la literatura al oscuro siglo XI, en pleno hervor de una edad media aún plena de sombras y sufrimiento, violencia y desigualdades y miseria de un pueblo llano formado por agricultores, pastores y artesanos, esquilmado por los dos poderes en permanente búsqueda de la supremacía, la nobleza y la Iglesia.

La  autora tiene nervio narrativo y mantiene su voz de narrador omnisciente, perfilando a sus personajes con trazos gruesos y emblemáticos. Los monjes, un grupo de doce, a los que se unen jovenes del lugar a lo largo de la narración, quedan bastante desdibujados como individuos diferentes excepto el mismo Dalmau y el ermitaño Basili (tal vez la perspicaz Coia ya sabía que el último ermitaño, ya fallecido, de Montserrat, se llamaba Padre Basili, un experto traductor con erudición enciclopédica con el que medité cada vez que subía a su cueva a visitarle). Tanto Oliba como los nobles, son estereotipos que forman un fondo dramático casi simbólico.

La expresividad de cuenta cuentos da una cierta artificiosidad al relato en detalles como el poco verosímil lenguaje culto --a veces salpicado de expresiones demasiado actuales-- que tienen los personajes, referencias a detalles psicológicos que eran imposibles en la época y el hecho inocente --pero revelador del caracter "oral" del estilo de Coia-- de expresiones coloquiales emocionales usadas por el narrador, (al ser omnisciente debe ser neutral), no por un personaje. Tampoco los personajes femeninos, dos hermanas agresivas y un poco histéricas, salen muy bien parados en la novela, que es, sin duda, un libro de hombres. Por ello, el escaso fundamento de los "amores" entre Dalmau y Magda, suena un poco a añadido innecesario, el tan  manido "toque amoroso". Sin embargo los capítulos dedicados a la rivalidad entre los monjes de Santa Cecilia y los de Santa María o la llegada y proceder de nuevo Prior enviado por el abad de Ripoll, sostienen los aspectos más inquietantes y dinámicos del libro.

Resalta la investigación realizada por la autora en torno a la fundación del monasterio, en cuanto a personajes reales y hechos documentados seguramente. La suma de elementos de ambiente, los lugares de la montaña que tienen papel en la narración, detalles como el órgano de agua instalado en el centro de la famosa gruta de Salnitre o los caminos que unen la antigua Monistrol o Collbató con los monasterios, destilan detalles de realismo que habla seguramente de los paseos que la autora hizo por el lugar y su conocimiento del territorio.

En suma una novela que atraerá al lector aficionado a la ficción histórica. Y especialmente a los que desean conocer el fascinante pasado de la bien llamada "Montaña mágica".

Compartir este post

Repost0

Comentarios

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens