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31 julio 2012 2 31 /07 /julio /2012 07:59

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Primero fue una lucha entre la manera de hacer animación de la revolucionaria Pixar (la maravillosa y creativa empresa del flexo saltarín) y las demás firmas post-Disney, entre ellas la capitaneada por Spielberg (DreamsWorks) que inició en 2005 la saga de "Madagascar", sin lograr ni el éxito ni la fuerza creativa de, por ejemplo, "Up", "Toy Story" o "Walle-e". No habia mucha originalidad, pero sí ganas de divertir y hacerse con la franja menos comprometida del público familiar. Tras una bajada de interés con "Madagascar 2", la llegada de la tercera entrega de la saga, esta vez irrumpiendo los protagonistas en el escenario europeo, logra un nivel más alto, sin llegar a emular a las maravillas de Pixar, pero igualando por lo menos la saga de los Ice Age. Aun reconociendo que los personajes de Ice Age son más carismáticos que el león Alex, Marty la cebra, Melman la Jirafa y Gloria la hipopótamo, en esta tercera entrega los creadores de la serie,  Eric Darnell y Tom McGrath, dejan la batuta de dirección a Conrad Vernon, el guión lo firma Noah Baumbac y la música nada menos que  Hans Zimmer: el resultado es óptimo.

Desde las secuencias iniciales con el cumpleaños de Alex y el desembarco en Montecarlo de los amigos en busca de la troupe de pinguinos de acción y el batallón de los simios que están desbancando el casino de Monaco, la película se proyecta de una forma magnífica en dos direcciones, la del mundo del circo y la huida del grupo de animales ante la persecución de uno de los grandes hallazgos de esta película: una "mala", policía-cazadora "de animales", la capitana Chantal DuBois,  una especie de mezcla explosiva entre Cruella De Ville, Cat Woman, Marlene Dietrich, Bette Davis y con la voz y estilo de Edith Piaff, que intenta atraparlos para devolverlos al zoo de Nueva York.

Nuevos personajes se añaden a los ya conocidos, un león marino italiano que se parece al indolente Gooffy  de Disney, un tigre ruso en la mejor tradición de los tigres malos del "Rey León" o "El libro de la selva" y una jaguar llena de sex appel que recuerda a la tigresa de dientes de sable de "Ice Age 4". El rey lemur y su desternillante amorío con la osa saltibanqui (tal vez el animal más animalizado de la serie), el grupo de pinguinos (quizá el activo mas importate de esta saga, hasta el punto de que tienen serie en exclusiva) y los divertidísimos monos, el lider de los cuales logra una inquietante imagen disfrazado de Luis XIV, suman puntos a favor de la fuerza de esta entrega.

Guiños cinéfilos por doquier, desde el mismo principio con Alex haciendo de agente del Ethan-Cruise de "Mision imposible" o la feroz persecución que la policía motorizada --en vespa--y sus acólitos hacen de la troupe por las calles de Montecarlo. No se pierdan la imitación de "Matrix", con la sofisticada y dura policía evitando que las bananas disparadas por un mono desde el "avión a superpropulsión a monos" impacten en ella. Frenético ritmo que apenas deja respiro, aunque se remansa en las secuencias de la vida del circo, para llevar la historia a un brillante remedo de aquellos balbuceos de Disney en su por otra parte genial "Dumbo" (recuerden la secuencia lisérgica de la borrachera del elefantito). Brillantes apuntes de animación técnica de las ciudades de Montecarlo, Roma, Londres y Nueva York,  que dan una consistencia ambiental a la película muy por encima de las otras dos entregas donde este aspecto estaba muy descuidado. Y además el mensaje implícito es rompedor y liberal: a pesar de que toda la trama la mueve el deseo de los cuatro amigos de volver al zoo de Nueva York, una vez allí comprueban que el hogar sólo está en donde eres feliz y estás con tus amigos y por tanto hay que abrirse a la novedad y al cambio. ¡Toma ya!

Hay otro activo en la versión americana de "Madagascar" que no sirve para el doblaje español: las voces de Ben Stiller (Alex), Chriis Rock (Marty), David Schwimmer (Melman) o Jada Pinkett Smith (Gloria). Y por supuesto, la maravillosa, pérfida y psicótica Chantal  Dubois (Guiño de altura de los guionistas a la Blanche Du Bois de "Un tranvia llamado deseo") cuya voz original es nada menos que de Frances McDorman  una de las más sólidas actrices norteamericanas de los ultimos veinte años y la menos diva de todas. Cine familiar del bueno. Una película  divertida, psicodélica y algo gamberra 

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