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10 abril 2013 3 10 /04 /abril /2013 07:04

nadie-quiere-saber.jpgLa inspectora de la Policía nacional, Petra Delicado y el subinspector Fermín Garzón, son dos personajes de nueve novelas policíacas de la escritora Alicia Giménez Bartlett que desde "Ritos de muerte" al  "El silencio de los claustros" han protagonizado una serie de novela negra que parece tener bastante éxito no sólo en nuestro país. "Nadie quiere saber" es la última novela de la serie y la primera que leo, por lo tanto estoy un poco a salvo del encanto añadido que supone la serialización en los lectores. He sido desde la adolescencia un lector entregado a personajes de serie como Sherlock Holmes, Maigret o Guillermo Brown y comprendo ese valor plus que confiere a este tipo de personajes el portar sus caracteristicas personales y su idiosincracia a otros argumentos y otros personajes secundarios.

Escribo todo esto para situar las coordenadas de mi crítica. La novela de Alicia Giménez es entretenida, en algunos momentos absorbente y la trama con algunos "`peros" y excesos, lleva una trayectoria coherente y dinámicamente tensa. Y una de las coordenadas que delata mi nula familiaridad con el personaje de Petra Delicado es que la inspectora me parece una mala copia autocomplaciente de algún detective duro de la catadura de Sam Spade o alguno de los amigos de Hammet, preferiblemente con el rostro de Humprey Bogart. Desde luego no es función ni objetivo de un personaje de novela, por muy protagonista que sea, el ser o comportarse de una forma simpática y atractiva. A veces nos gustan precisamente porque son unos bordes rematados (Holmes, sin ir más lejos, es un ladrillo a menudo) pero la inspectora es borde a secas e intempestivamente y de forma curiosa todos los de alrededor, incluido su marido, el compañero Garzón,  y el comisario jefe, acaban encontrándola divertida, humana y fascinante. Bueno en cuanto a gustos no hay disputas. Ella misma lo dice (pag.149): (Él)...estaba pensando que (yo) era una borde rematada y probablemente llevaba razón".

En esta nueva aventura de la pareja de polis, se nos habla de un "caso reabierto", el asesinato, cinco años antes del hoy novelesco, de un industrial barcelonés en circunstancias particularmente delicadas, aparentemente a manos del chulo de la joven prostituta. La noche del asesinato estaban en un piso del industrial. El chulo --la prostituta aseguró que no fue el sino un italiano que venía de su parte-- aparentemente asesinó al industrial al ser descubierto cuando pretendía robar en el piso con la connivencia lógica de la joven. El caso se cerró definitivamente cuando el chulo fue asesinado en otra ciudad.

La reapertura de la investigación fue instada por un juez y este a su vez por la joven viuda del industrial (segunda esposa de este), pone en la lente de la lente policial la deteriorada trama familiar de las tres hijas del difunto y los presuntos tratos de éste con una de las grandes asociaciones de la mafia italiana, la Camorra.

Con viajes a Roma y a Andalucía, la inspectora y su sufrido segundo, van desarrollando dos vías, la de la mafia, el sicario italiano que fue el verdadero asesino del industrial y posteriormente de dos personajes más (con un intento fallido de cargarse a la mismisima Pedtra) y la trama familiar, en la que poco a poco vamos sabiendo las dificiles relaciones de las tres mujeres con su padre, el industrial asesinado y la catadura más bien penosa de éste

Mientras la novela va salpicando detalles cotidianos de la investigación y sus protagonistas. Asi, referencias a la carterística de tragón inveterado de Garzón (quizá el detalle más revelador  de la personalidad del policía, por lo reiterativo que nos revela la autora), la viril belleza del policia italiano que lleva la investigación en Roma y los esfuerzos de Petra de componer su imagen autoritaria, aunque con deslices eróticos mal explicados --a no ser que se siga el tópico masculino-- y de dejar bien claro su feminismo militante, la novela nos lleva por cuatrociento y pico páginas hacia un final algo previsible ya desde la mitad de la novela. Pero aun así, la historia se mantiene con oficio y seguramente los fans de Petra Delicado se sentirán satisfechos ya que supongo que la acritud dinámica y pendenciera de Petra ya es marca de la casa y sólo a un novato en la serie, como yo, se le puede ocurrir que tal vez debería usarse el recurso literario con más discreción y como decían antes, solo si el guión lo exige.

Para mí todo lo anterior lo salva bastante el humor. No el de Petra en quien es practicamente inseparable de la ironía, el sarcasmo y la mala uva, sino el de su compañero y algún otro personaje. Y así, por ejemplo, en la pag 24, Petra habla con su marido : "Yo argüi que en mi vertiente profesional era cínica, dura y un punto obsesiva, mientras que en la vida privada me mostraba equilibrada, dulce y poco temperamental" y el marido le contesta: "Yo no veo tanta diferencia...seguro que en comisaria también eres dulce". Su amigo y compañero nos ofrece más claves (siempre a través de la narradora que, claro, es Petra Delicado) "usted se flagela sin piedad como una monja de las antiguas".  O en pag 223, "consigue ser odiosa cuando se lo propone"  O en pag 345 "cuando esta de mal humor, suele ser muy injusta con todo el mundo" .Y antes ella ha confesado (pag 106) cuales son las reglas del juego "Me encantaba jugar un poco con el subinspector, era tan bientencionado y tan sincero que yo siempe llevaba las de ganar". Y no obstante de forma increíble tanto el "inspectore"  italiano como el comisario o Garzon parecen creerla encantadora. El asunto sentimental resulta poco fundamentado y las actitudes de Petra hacen pensar más bien, en bastantes momentos, como en una mujer que toma actitudes topicas masculinas y las defiende como un derecho feminista.

La inspectora nos revela en la página 104 de qué va a ir la cosa. "Toda familia es un nido de viboras por definición". Y la clave de la novela no está en la Camorra, el sicario Rocco, bastante tópico, o el asesinato del lúbrico industrial, sino en la miseria profunda que rodea a las tres hermanas y el odio y el temor que la figura del padre les ha motivado. Así que nada de "El rey Lear", aqui no se trata de poder, o de riquezas, sino de otras cosas más profundas y de otro tipo de heridas, aquellas que ni siquiera el tiempo las cura.

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Published by nullediesinelinea.over-blog.es //charlus03 - en comentario literario
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