Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
23 abril 2011 6 23 /04 /abril /2011 20:06

Cientos de miles de personas salieron el pasado viernes a las calles de ciudades y pueblos de Siria para exigir el fin de la dictadura del clan Assad, cuarenta años de poder omnímodo, sátrapas al servicio de intereses propios que están defendiendo su poder a sangre y fuego contra su propio pueblo, tras el contagio tunecino y sus secuelas egipcia, yemení, libia, marroquí…

¿Qué es lo que se juega en el tablero político de Oriente Medio con esta jugada de ajedrez político que el ansia de libertad y justicia ha planteado entre un régimen autoritario y corrupto y unos ciudadanos envalentonados con el vendaval reivindicativo de los países vecinos que tratan de aprovechar el ímpetu histórico de cambio? Entre 30 y 70 personas murieron el viernes como demostración palpable de que Bachar el Asad está dispuesto a seguir la senda trágica de Gaddafi más que las de Mubarak o Ben Alí.

El Assad se encuentra entre la espada que exige la represión y la pared que imposibilita hacer más concesiones al pueblo, lo que pondrían en peligro el régimen heredado de su padre -- que este mantuvo durante más de 30 años con mano de hierro-- y por consiguiente seguir en el poder. La supresión del estado de excepción que mantenía amordazado al país desde 1963, el pasado jueves, no ha calmado la revuelta. Y son muchos los muertos, doscientos en menos de un mes, miles los detenidos. La medida ha llegado a destiempo y es interpretado más como un signo de debilidad que como una señal de cambio. No hay vuelta atrás. Solo más violencia. Una represión que procede no sólo del ejército sino también las bandas de pistoleros al servicio de Assad, los "shabiha" (tildados oficialmente de "extremistas islámicos" pero que en realidad sirven como excusa para activar a policías y soldados en las matanzas indiscriminadas).

Cuenta mi amigo Xavier Batalla que hace tiempo se narraba secretamente en Siria un chiste en el que Dios enviaba un ángel de la muerte al presidente Assad para castigarle por los crímenes cometidos. Al poco el ángel volvía al cielo con una brutal paliza en el cuerpo propinada por la policía secreta siria y Dios clamaba "Oh no, ¿no les habrás dicho quién te envió?

¿Qué diferencia existe con el Gaddafi de Libia? En lo sustantivo y sociopolítico, escasas. Dos familias de autócratas, amarradas al poder, rodeadas de un enorme y eficaz aparato represivo, sustentadas por el terror y un práctico tablero de intereses tribales. Pero Siria tiene una característica que la aleja definitivamente del modelo libio: es el centro de una madeja de alianzas e intereses internacionales que unen a Egipto, Israel, Teherán y Líbano (a través de Hezbollah y Hamas).

¿Qué ocurriría con un cambio de régimen en un país que mantiene la tensa cuerda del equilibrio de poder entre esos factores de los que depende la precaria salud de oriente medio? Ni Israel, ni Europa, ni Estados Unidos desean un escenario en el que Siria deje de ser el predio de los Assad para convertirse tal vez en otro régimen islámico aliado a Irán y los dos mastines palestinos. ¿Cuánta más sangre será precisa para convencer a occidente de que debe intervenir?

 

Compartir este post

Repost0

Comentarios

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens