Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
8 marzo 2012 4 08 /03 /marzo /2012 08:55

shame-cartel-1.jpg

Retengan el nombre de este director afrocaribeño londinense, Steve McQueen (nombre y apellido de un célebre actor de los años 60 a las 80, prematuramente muerto por un cáncer) que ya revolucionó de una forma polémica y dolorosa a la opinión pública con su "Hunger", crónica durísima de la huelga de hambre de unos miembros del IRA en los 80, y ahora, en otro nivel del espectro de la dureza cinematográfica nos habla de la existencia de un individuo aquejad0 de una virulenta e insaciable necesidad de sexo. Brandon (Michael Fassbender) es un hombre atractivo, elegante y bastante inteligente que mantiene una doble vida cuyo elemento revulsivo --y repulsivo--es la necesidad patológica de sexo a todas horas y en cualquier  lugar --esa es su zona oscura-- y al tiempo mantiene una aparente vida de comodidad y normalidad, de respetabilidad y trabajo. La invasión de su vida por su hermana (una petética y vulnerable Carey Mulligan) que viene a vivir con él, termina trastocando el frágil equilibrio entre las dos zonas de su vida.

McQueen nos presenta a su personaje a través de tomas largas, estáticas, silenciosas, de una belleza formal que deja un regusto de intranquilidad, de peligro, de oscuridad y amenaza (la larga secuencia inicial de la película, con una camara cenital enfocando al protagonista estático y  semidesnudo bajo las sabanas de color azul, es de una fuerza impactante y el anuncio evidente de que lo que vamos a ver no nos va a resultar muy complaciente.

El director va sembrando informaciones dispersas, mínimas, como si estuviera formando ante nostros un puzzle que nos revelará su conjunto global en algún momento, cada vez de forma más rápida, más directa, más brutal, rompiendo la  apariencia de equilibrio del personaje (Fassbinder compone una personaje encerrado en un rostro perfecto pero sumido en sí mismo, sujeto al insaciable deseo que se refleja en la mirada).

Todo un arco argumental que nos revela el profundo lastre que la adicción crea en la vida de Brandon, al que la presencia de su hermana, tan desequilibrada como él pero de una forma mas evidente, menos disfrazada, va abriendo una a una las valvulas de la perdición, la verguenza y el sufrimiento. Emociones y sentimientos que quedan de manifiesto en la secuencias finales en las que el estupor que produce un dolor lacerante imprime una fuerza y una humanidad sorprendentes en el rostro del actor.

Fasbinder logra con esta película una matricula de honor en la interpretación, a través de las expresiones de su rostro cuando cede a la pulsión destructiva y patológica del sexo, mostrando la soledad y el sufrimiento de una sed que nunca se acaba, de una degradación moral que le aturde, de una necesidad de caza que se convierte en todo menos en un placer. Ya en la anterior pelicula de McQueen, "Hunger" en la que Fassbinder  interpreta a Bobby Sands (uno de lo mas celebres huelguistas del IRA, cuya muerte de inanición  provocó un estallido de violencia en el Ulster)  se comprueba la perfecta complicidad que existe entre el director negro y el actor blanco, ambos claros respresentantes de sus modelos culturales etnicos.

Como dice Carey Mulligan a su hermano en un momento de la película, "ambos somos buenas personas" y los dos, sin hacer daño a nadie, sin violentar, sin cometer delito alguno de violencia, hacen de sus vidas un infierno dominado por la verguenza y la culpa en la que les ahoga una pulsión que requiere tratamiento y terapia ¿Se puede juzgar y condenar a una persona sometida a una adicción tan exigente y devastadora como lo es la de una droga? Una película que no deja lugar a la complacencia moral  del espectador: la pelicula acaba en un vagón de metro en el que el estático Fassbinder vuelve a sentir el deseo brutal por otra pasajera a la que mira durante interminables segundos estáticos e hipnóticos...¿no ha sido suficiente el dolor recibido como para cambiar? McQueen no responde. Nos deja con las dudas.

Y como prueba absoluta de la contundencia alertadora de la cinta, dudo mucho que ningún espectador se sienta excitado o atraido por las continuas secuencias de sexo explícito que van sucediendose en la película. Un vistazo a la expresión y la mirada de Fassbinder mientras practica el sexo nos hablará del sufrimiento, la soledad y la verguenza con las que el personaje vive su pulsión. Y eso no es nada excitante.

.

Compartir este post

Repost0

Comentarios

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens