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1 junio 2011 3 01 /06 /junio /2011 18:11

turismo_peq.jpgMarcos Ordóñez (Barcelona, 1957) es un escritor maduro en plena posesión de sus facultades, que son muchas, a tenor de su último libro "Turismo interior" (editorial Lumen) donde a través de tres narraciones aparentemente independientes, hilvana un libro homogéneo con una especie de corriente subterránea que los une y les da coherencia global. Nuestro hombre se ocupa de la crítica teatral en el diario "El País" y ha escrito varios libros sobre la vida que mejor conoce, la del teatro y sus gentes, los guiones cinematográficos y las obras teatrales, todo ello en formato ensayo o artículos y como es un "lletraferit" sin remedio, también en sus novelas y relatos ("Detrás del hielo", "Puerto Ángel", "Una vuelta por el Rialto", "Ronda del Gijón" "Tarzán en Acapulco") y sus biografias (Gato Pérez, Alfredo Landa y Ava Gardner) En "Turismo interior" (ajustado título al motivo de su libro, una suerte de largo viaje hacia lo más íntimo de sí mismo), Marcos Ordóñez entrelaza tres historias en las que van surgiendo elementos que serán claves en cada una de ellas y les dará esa unidad interior a la que nos referíamos. La vocación literaria y su agridulce ejercicio, Barcelona, sus calles y sus gentes, el inclemente paso del tiempo entre la nostalgia y la desesperación, los miedos que todos tenemos y guardamos celosamente bajo llave hasta que eclosionan como huevos de serpiente, los excesos de la vida que siempre nos pasan factura y que siempre justificamos con la excusa del placer y del olvido.

En  "Esto no está pasando", acompañamos a tres amigos en un viaje psicodélico del presente a la Barcelona del año 1967, en blanco y negro naturalmente, con algunos estallidos de color, no en vano éramos muy jóvenes (las descripciones de los efectos del "viaje" por los vericuetos de la droga son de una brillantez cinematográfica al mejor estilo Bergman o Woody Allen) cuando el franquismo ahogaba a la ciudad y la envolvía en un manto gris de "adhesiones inquebrantables" y los "usted no sabe con quién está hablando". Este relato de final onírico nos prepara para el siguiente, "Como un policía en un país extranjero", en el que el autor consigue la hazaña literaria de mostrarnos la deriva de un personaje, un escritor desaparecido,  a través de sus propios relatos que va enviado a su hermana a través del correo postal (donde ya asoma la oreja el perfil autobiográfico, vivido, pulsado en clave de la propia alma, de las heridas del propio corazón, de un joven Ordóñez perdido en lo más profundo de la oscura primavera de su vida y saliendo a flote gracias a la literatura). Aqui, gracias a un amigo del escritor y a las reflexiones de su hermana, vemos nacer la figura del escritor a la sombra de la del padre, el comisario de  policía, que constituye la sombra permanente en la vida del escritor-personaje (¿y tal vez en la del propio M.O.?) y vamos conociendo las peripecias vitales del joven escritor en ciernes.

Por fin en "Gaseosa en la cabeza", Ordóñez deja a un lado la ficción, no del todo claro está (ningun escritor de raza es capaz de olvidarse de sí mismo pero tampoco es capaz de dejar de fabular sobre sí mismo) y nos hace acompañarle en un ominoso viaje al fin de la noche, bajo el influjo de las sombras propicias de Cioran, de Kafka y de Celine. Aquí el texto de M.O roza lo óptimo, quizá un poco rebajado por la broma coloquial, el sentido del humor extremo y un estilo donde aletea la facilidad y el exceso periodístico por el gusto a la imagen fácil y el retruécano, por la broma brillante pero innecesaria. Sin embargo sigue primando la excelencia, lo que nos narra M.O. es vida, es dolor, soledad, miedo, viajes al infierno de la droga y el desequilibrio, todo de una autenticidad que produce escalofríos. No ahorra veracidad, franqueza y valor el autor para desnudar sus equivocaciones y errores ante el lector, pese al estilo desenfadado y bromista, hay un hombre de verdad sufriendo de verdad en estas páginas. No hay filosofía profunda, ni bocetos de autoayuda, ni fórmulas magistrales, no hay pesadez discursiva. Todo es vivo, espontáneo y vital. El extrañamiento de sí mismo, esa experiencia psicótica que distorsiona la realidad y nuestro lugar en ella, está descrito con maestría, rezumando literatura más que prosa clínica.

Marcos Ordoñez ha escrito un libro que merece ser leído y ser aplaudido. Que merecería una versión cinematográfica y que tiene todos los méritos para sobresalir en este universo tembloroso y facilón del culto al best seller y de modas inanes, de oleadas de publicaciones y de escasez de auténticas valías y valores literarios. Uno disfruta con este libro y con su singladura por los mundos difíciles de la nostalgia, niñez y juventud vistas desde la madurez, un viaje por la ciudad secreta de aquellos días y por los meandros y circunvalaciones de un cerebro lúcido capaz de escribir sabiamente de los propios errores y excesos y también de la condición humana cuyo claroscuro ético nos iguala a tirios y troyanos.

 

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Comentarios

Marcos Ordóñez 07/09/2011 09:49


¡Gracias!
Un abrazo
Marcos Ordóñez


nullediesinelinea.over-blog.es //charlus03 07/12/2011 20:15



De nada amigo. Me encantan tus libros. Mentenme al día. Este comentario salio en el diario "La Comarca" de Alcañiz y en mi espacio de libros de la SER en la zona del Bajo Aragón. Un abrazo


Alberto Díaz Rueda (antes estaba en La Vanguardia: recuerdo vagamente que fuimos presentado en una de esas fiestas editoriales, pero no estoy seguro)


mi email: charlus03@yahoo.es


 



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