Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
7 enero 2013 1 07 /01 /enero /2013 08:37

una-botella-en-el-mar-de-gaza-cartel1.jpg

 De vez en cuando resulta esperanzador que los realizadores cinematográficos de dos paises tan involucrado en el drama humano  y la tragedia política como Israel o Palestina traten de llevar a las pantallas del mundo un mensaje que abra alguna rendija en el muro de las lamentaciones que es el eterno conflicto de Oriente Medio, el pulso sangriento y desolador entre árabes e israelíes.

Es difícil, muy difícil, tratar de evitar el maniqueísmo del bueno y el malo, introducir una nota de humanidad en una guerra permanente en la que el objetivo principal son los ciudadanos pacíficos de uno u otro país.

Generalizaciones maniqueas, juicios de valor inmediatos sin reflexión, reacciones emotivas desatadas entre el odio y la repulsión, falta de conocimiento del supuesto "enemigo" y una dinámica brutal de atentados y respuestas bélicas indiscriminadas hace poco menos que imposible que pueda haber alguna vez ni un asomo de entendimiento o de diálogo sincero e igualitario. Y la sangre sigue manando por los dos lados y el abismo es cada vez más profundo e insalvable.

Películas como "Una botella en el mar de Gaza" tratan de tender un débil puente entre ambas escarpadas posiciones. Una chica franco-israelí, casi una adolescente, pide a su hermano, un soldado del ejército, que lanze una botella con un mensaje de amistad y diálogo en  su interior, en las aguas de la playa de Jerusalén para que, a favor de la corriente, la pueda encontrar cualquier arabe en las playas de Gaza. La botella es hallada por un grupo de amigos palestinos y uno de ellos, tras las burlas y descalificaciones de rigor, decide contestar a la dirección de email que se le brinda. Se establece un difícil --y peligroso-- intercambio de mensajes  con el que la chica logra vencer la reticencia del joven árabe y establecer un diálogo en el que los duros sucesos exteriores ponen frenos y añaden dificultades.

Thierry Binisti, que dirige la cinta, trata de no ocultar las realidades angustiosas en las que viven ambos jóvenes y las brutales diferencias que les separan. Tal y Naïm, comienzan a sentir que hay todo un mundo enfrente que desconocen y que se han acostumbrado a condenar como un movimiento reflejo. Entienden que el dolor está repartido entre ambas poblaciones y que hay un régimen injusto de desigualdad y prepotencia entre ambos países. Se cuestiona el sentido de la guerra y se rechaza el salvajismo que impregna la vida cotidiana de palestinos e israelíes. ¿Qué puede hacer una joven pareja mixta que además deben enfrentarse al rechazo familiar y a la suspicacia de la policía o el ejército de ambos paises? Difícil cuestión.

Binisti, que se basa en una novela casi autobiográfica de la franco-israelí Valerie Zenatti, propone una fábula con final abierto pero posiblemente feliz que nos resulta un tanto idealizada, quizá optimista en exceso, pero que de alguna manera es algo más que un "happy end" a la manera americana, sino más bien el reflejo de un deseo sincero de que las cosas puedan alguna vez ocurrir de esta manera, como el esperanzador inicio de un cambio.

Nace entonces, al finalizar de ver esta buena película, la pregunta del millón, la que debería ilustrar las relaciones difíciles entre arabes e israelíes, ¿por qué no  podemos hacer posible una relación semejante? El espectador se acongoja al ser testigo de los intentos de Tal, la joven actriz Agathe Bonitzer, por comprender lo que ocurre, el difícil mundo en el que vive Naïm, el actor Mahmoud Shalaby,   y en el recorrido de los emails que ambos se van cruzando tratan de acercar sus sensibilidades, su rebeldía, su miedo y su resistencia al odio sin más, a la descalificación del enemigo. Inocentes e inconformistas, los dos jóvenes tratan de elevarse sobre el muro que los divide, incluso fisicamente, para tratar de encontrar un clima de concordia, diálogo y quizá amor. Pero tal vez el personaje más entrañable es el de la madre de Naim, interpretado por esa fabulosa actriz palestina, Hiam Abbass, que presta su rostro surcado por el sufrimiento y la dureza, y la mirada tristísima de sus ojos al de una mujer tolerante, sabia y firme que da a su hijo todo el apoyo que éste necesita y lo ofrece a manos llenas a los que la rodean como médico de un hospital de Gaza.

El espectador acaba temiendo que el sueño de Naim, que quiere salir de Palestina para ir a Paris y estudiar un profesorado en francés, quede truncado por el odio y la desidia de unos y otros. A la joven pareja esa posibilidad abre una puerta a la esperanza, quizá en Paris un encuentro libre y prometedor sea posible.

Desde el comienzo, con un fundido en negro sobre el que se escuchan voces y ruidos de copas, risas y bromas en una cafetería seguramente, después una explosión y el silencio, para a continuación abrirse la secuencia a una toma del mar y la playa de Jerusalém en la que un joven soldado israelí lanza al mar una botella...Desde ese comienzo magnífico, la película transcurre de una forma intensa y coherente, bien dosificada la tensión, pasando de la zona palestina a la israelí, mostrándoos la vida de los dos jóvenes, tan cerca --setenta kms separan Jerusalén de Gaza-- y en realidad tan lejos como si uno de ellos estuviera en la luna.

Gran película y un buen tema de debate para quienes quieran sensibilizarse ante el espinoso problema palestino-israelí, germen patológico del problema global que enfrenta a occidente con el islamismo más militante.

 

 

 

 

Compartir este post

Repost0

Comentarios

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens