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23 octubre 2016 7 23 /10 /octubre /2016 08:19
Desaparecer de sí

Es un fenómeno que había existido siempre, personas solitarias por vocación, ermitaños, seres abocados a vivir en conventos de clausura, en lugares perdidos lejos de la civilización, aventureros solitarios por todos los rincones ignoto del mundo, incluso misántropos irredentos y ariscos encerrados en una habitación durante meses o años. Todos voluntariamente, sin que nadie les obligue excepto su rechazo al mundo y a la sociedad en la que viven.

Paradójicamente a finales del siglo XX y en el actual el fenómeno ha pasado a convertirse en algo, más que un síntoma de asociabilidad, en algo parecido a una enfermedad contagiosa que no es tratada ni concebida (excepto en casos extremos) como una patología y que afecta cada vez a mayor número de personas. Y digo paradójicamente porque en el siglo de lo global, de la Red de redes, de la inabordable hipertrofia informativa, de los satélites espías, del abordaje más siniestro e impune de la mayor agresividad contra la intimidad que ha conocido la humanidad, cada vez en mayor medida se dan casos de aislamiento (apoyado en los propios medios informáticos) y de misantropía radical. En el mundo de la hiper conexión global, abundan más las personas que quieren desconectar, que buscan encierros voluntarios en instituciones religiosas o seglares, que abandonan profesiones rentables para regresar al aislamiento rural. Personas que se recluyen, borran sus huellas, usan la tecnología para ganarse la vida sin moverse del salón de su casa y el terminal informático, se relacionan a través de pantallas con ocasionales y fugaces encuentros (en algunos casos) o van buscando por la aldea global moverse sin estacionarse y jamás constituir un hogar permanente.

En "Desaparecer de sí" de David Le Breton editado por Siruela), se nos informa de la venerable antigüedad de esos impulsos, que toman carta de naturaleza literaria en un Whitman, que busca su realidad entre bosques y lagunas, en el inolvidable y absurdo personaje de Melville, Bartleby, --el de la famosa frase evitativa de "preferiría no hacerlo"-- una originalidad del autor de "Moby Dick", las obras de Beckett, los "alter ego" del escritor portugués Pessoa, tras los que se difumina la persona real, incluso los aislamientos feroces de escritores como Salinger o David Foster Wallace o los personajes de Murakami.

El antropólogo galo, Le Breton, (autor de una magnífica obra sobre el arte de caminar) nos habla de algunos de estos ejemplos pero trata de ahondar en esa característica peculiar que se expande como un virus universal y analiza sus vertientes y modalidades (como la "moda" juvenil de los hikikomori japoneses del encierro voluntario y nihilista sólo alimentado por el continuo viaje virtual), primero tratando de rebajar la patología de la motivación y después apreciando sólo formas depresivas agudas, casi siempre inconscientes, como explicación (a mi parecer, poco convincentemente desde un punto de vista clínico). Incluso apunta una especie de "paso atrás" en lo social para tomar más impulso para un regreso o la aparición sintomática de casos de Alzheimer más o menos precoces.

De forma que considerado literariamente el libro es interesante y ameno, pero no constituye en modo alguno un ensayo, ni siquiera ligeramente, científico a la luz de los actuales conocimientos psicopatológicos e incluso de la antropología estructural de nuestra época. Divulgación más bien de un fenómeno que afecta tanto a eruditos en diversas disciplinas como a estudiantes de Universidades de primer orden o vagabundos cuya forma de vida desarraigada y solitaria responde a parámetros sociales, económicos y patológicos que requieren un análisis más cauteloso.

Citar a Barthes o a Montaigne ("es necesario reservar una trastienda que nos pertenezca por entero, en la cual podamos establecer nuestra libertad verdadera, nuestro principal retiro y soledad") me parece una banalización de altos vuelos de un síndrome alarmante que tiene mucha más profundidad y patología que los escapes a la "blancura" --cercanas a la no acción, al wu wei taoísta -- de algunas personas muy dotadas intelectualmente.

Las conclusiones (discutibles) van centrándose en lo que constituye el objetivo del libro, la tentación contemporánea de desaparecer de si. Lo que se redunda en mi opinión de catalogar esta propuesta como un ensayo previo e ilustrativo aunque superficial de la fenomenología de la huida, no tanto de sí cuanto del estatus personal y social del sujeto en cuestión. Seguramente a la espera de un texto abordado de una forma más científica y rigurosa.

FICHA

DESAPARECER DE SÍ.-David Le Breton.- Trad. Hugo Castignani.- Ed. Siruela.- 200 págs.- ISBN: 9788416638970

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19 octubre 2016 3 19 /10 /octubre /2016 19:01
Meditaciones, Marco Aurelio

Marco Aurelio, emperador romano del siglo II dC, filósofo estoico, escribe en griego sus reflexiones sobre la vida, los problemas de los hombres de su tiempo, sus propias experiencias, sus valoraciones éticas, su manera de enfocar y gestionar sus asuntos. Son comentarios breves, escuetos, íntimos, sin florituras literarias o poéticas, sencillos, razonables, inteligentes. Es la voz de un hombre importante que no se cree superior a nadie, un hombre maduro, acercándose a la la vejez y a la muerte con una serenidad admirable y una lucidez sin dramatismos, con aceptación y tranquilidad de ánimo. Las "Meditaciones" es un libro exquisito, que destila una cierta severidad en el análisis de posturas y actitudes equivocadas, con ese cierto envaramiento ético de los estoicos.

Hay una lectura absolutamente actual de Marco Aurelio, su mensaje no nos resulta caduco o trasnochado. Como dijo John Stuart Mill, un tanto hiperbólicamente, "es el producto ético más perfecto del espíritu antiguo". Pero en sus reflexiones, que resuenan familiares en nuestra propia época, resaltan valores como los que destaca José Ignacio Díez en su análisis del texto: "la importancia de una interioridad inalterable, la renuncia a las cosas indiferentes, a las que carecen de valor, la relatividad del dolor, el desprecio por la fama y la opinión de los otros sobre uno mismo, la prioridad de la razón como guía, la vigilancia por la manipulación de la opiniones y creencias, la habilidad de transformar los obstáculos en ventajas, no dejarse engañar por las ilusiones de la mente, el vivir la existencia del presente y el acomodo inteligente a los hombres y situaciones entre los que nos vemos envueltos, la búsqueda del bien común y una amabilidad persistente en las relaciones con los demás". Todo ello envuelto en un deísmo suave, nada estridente (los dioses existen pero si no existieran eso no te justifica para proceder de forma incorrecta) y el respeto a ese "dios interior" que no está muy lejano del que preconizaron el maestro Eckart o Spinoza (de ahí la favorable acogida que la Iglesia siempre mantuvo hacia el emperador filósofo).

Sin llegar a ser uno de los grandes de la filosofía, Marco Aurelio, sigue vigente como filósofo menor con grandes valores. No proporciona ningún estructura de sistema, no es original ni busca teorías filosóficas complejas, su mensaje es sencillo y amable. Es un precedente de Montaigne, de Pascal, de Spinoza o de Wittgenstein, sin pretender acceder a la altura de ninguno de ellos. Pero es un manual práctico de comportamiento ético que sigue vigente a pesar de los innegables anacronismos de texto, enfoque y alcance. No hay proyección biográfica en este libro de apacible lectura ordenado en forma de máximas y reflexiones breves. Su reinado está marcado por sucesivas campañas militares (morirá durante una de ellas) y uno se sorprende ante la paradoja de un hombre tan espiritual embarcado por necesidad de nacimiento en una existencia de continua tribulación social y política.

En plena campaña contra un pueblo germánico a orillas del Danubio, en su cuartel general, Marco Aurelio escribe tras una batalla: "la filosofía (que practico) consiste en mantener nuestro dios interior sin afrentas ni daños, por encima de placeres y penas, sin dejar nada al azar, sin mentir ni fingir, al margen de lo que los demás hagan, aceptando los acontecimientos y la parte que nos toca, pues tienen el mismo origen. Y sobre todo, esperar la muerte con buena disposición, sabiendo que es solo la disolución de los elementos que me componen como cualquier otro ser vivo...eso es lo natural y por tanto no es malo".

En sus escritos puso el epígrafe de «para sí mismo» (Eis heautón). Una especie de general examen de conciencia, reiterativo en ocasiones y abundoso en otras, pero siempre claro, decidido y bienintencionado. Es un texto singular para la época en que se escribió. Son escritos de madurez, en sus últimos años, entre 170 y 180. No hay referencias a los lugares desde donde escribe, al paisaje o a los pueblos contra los que combate. Todo es "eis heautón", para sí mismo. Pero pocas veces un "sí mismo", como en Montaigne o Spinoza, es tan revelador y tan útil para todos los demás hombres, sus lectores. Aunque para este trabajo he usado la edición de Círculo de Lectores, hay ediciones muy económicas en Ariel, Cátedra y Taurus entre otras editoriales. Del todo recomendable.

FICHA

MEDITACIONES.- Marco Aurelio. E. Alianza, 176 págs. 9,50 euros. ISBN 9788420636740

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15 octubre 2016 6 15 /10 /octubre /2016 12:05
El giro

Quizá lo menos espectacular de esta joya bibliográfica sea su título (sólo el subtítulo del libro lo justifica, pero señores editores, hay muchos presuntos lectores que no pasan del título y más cuando el precio supera los 20 euros). Lo demás, su contenido, su estilo, el carácter de la información que ofrece y sus sugerencias intelectuales y filosóficas e incluso la edición formal (ed. Crítica) rayan la excelencia. Lo considero uno de los mejores libros que he leído este año.

¿De qué habla el autor, Stephen Greenblatt, profesor de Harvard y experto mundial en Shakespeare? Pues miren ustedes, de pergaminos, papiros, volúmenes, palimsestos y búsqueda de incunables, rarezas bibliográficas y clásicos grecolatinos, poetas, filósofos y ensayistas casi desaparecidos, cuyo valor excede del propiamente bibliográfico y cultural para convertirse en unas enseñanzas que conciernen a la vida de las personas, a su bienestar y a la búsqueda de la felicidad. Hasta tal punto de eficacia, que dichas ideas han sido uno de los motores ocultos de todo el proceso cultural y científico del que gozamos (es un decir) en los tiempos actuales.

Se trata de un libro galardonado con los premios National Book Award de 2011 y el Pulitzer de 2012, tan merecidos como pocas veces suelen serlo. Me fue recomendado por mi amigo Nacho Grases (curioso gustador de libros de historia, un poco alejado de mis gustos, pero que en esta ocasión acertó plenamente) y lo he leído de un tirón dejando abandonados otros libros escogidos cuidadosamente por mí mismo y los servicios de mi librero Octavio Serret).

Se trata del hallazgo por un buscador de libros en el siglo XV, Poggio Bracciolini, secretario papal y esmerado "scriptor" (copista medieval dotado de una caligrafía prodigiosa), de un manuscrito que se daba por irremediablemente perdido. Era el "De rerum natura" poema didáctico de Tito Lucrecio Caro, datado en el siglo I a.C., convertido en libro maldito por los autores cristianos, manipulado y condenado por la filosofía clásica, medieval, renacentista y moderna debido a su defensa de los principios atomistas y agnósticos elaborados por el filósofo griego Epicuro. Principios nacidos muchos de ellos de otro filósofo del siglo IV aC, Demócrito, ninguneado por Platón y otros pensadores clásicos bienquistos por el Cristianismo. Y como añadido impagable del volumen que nos ocupa, un recorrido erudito elaborado como una novela de intriga sobre la historia de los libros, no sólo como generadores de ideas, sino como objetos físicos . Y así por el precio de una comida en un restaurante modesto, usted tendrá acceso a una historia apasionante.

Ene el Renacimiento, época polémica en la que vivió Poggio, fascinantemente descrita por Greenblatt, los clásicos griegos y romanos -- o mejor dicho, lo que quedaba de ellos-- se convirtieron en los hitos del imparable proceso de conocimiento que había de cambiar el mundo y abrir las puertas a la Modernidad. Poggio fue uno de los cientos de humanistas que recorrían bibliotecas, monasterios y cenobios escondidos que atesoraban, sin saberlo, muchos de los tesoros perdidos del conocimiento clásico, con el propósitos de copiarlos. "De Rerum Natura" de la que se conocían pocos datos por referencias de Platon, Aristóteles, Diógenes Laercio, Ciceron, Séneca y Marco Aurelio, se daba por inexorablemente perdida .

Cuando comienza a difundirse el libro (tras la invención de la imprenta de Gutemberg), con las dificultades históricas que implicaba el odio de un Papado corrupto y un Santo Oficio inquisitorial e ignorante, se dan una serie de influencias que, según Greenblatt , consiguieron hacer cambiar las formas de pensar y de entender el mundo a los filósofos y hombres de ciencia, un cambio de paradigma cultural que nos acercaría a los logros deslumbrantes de la técnica y la ciencia de nuestra época (no así a los filosóficos). La ironía y un cierto sarcasmo con el que este autor nos narra las vicisitudes del libro en primer lugar y la cultura en general, constituye un placer para cualquier lector.

Por lo demás la hipótesis de entrada, la influencia e impacto de ciertos principios filosóficos en nuestros días, concretamente del atomismo y la naturaleza de la materia y del vacío, sujetos a los ataques de la Iglesia y la Doctrina cristiana, así como la naturaleza de la muerte y la inexistencia de un supuesto Mas Allá seráfico o infernal, configuran un escenario apoteósico en el que parece brillar la emoción y la intriga de una gran novela más que de una historia contrastada y documental.

Lucrecio fue un poeta virtuoso, un filósofo fiel a Epicuro, en el verdadero sentido de la palabra (y no en la denigrante versión que se nos ha enseñado). Su visión del mundo inspiró no sólo a artistas como Sandro Botticelli o a Leonardo, a pensadores como Montaigne, sino a científicos de todas las épocas desde Newton y Galileo a Darwin, desde Freud a Einstein y todo ello a pesar de que fue desterrado al Index de libros prohibidos desde su redescubrimiento.

Pero todo lo que antecede puede hacer pensar que "El Giro" es una obra erudita, plúmbea e indigerible. Nada más lejos de la realidad. Se trata de una lectura ligera, amena y en ocasiones emocionante y divertida. Los mas aplicados lectores tienen además notas, índices y bibliografía para extender sus conocimientos. Es un libro que debe enriquecer cualquier biblioteca que se precie.

FICHA

EL GIRO (De cómo un manuscrito olvidado contribuyó a crear el mundo moderno).- Stephen Greenblatt Editorial: Crítica Colección: Serie Mayor Páginas: 328 ISBN: 978-84-9892-412-1 Traductores: Joan Rabasseda y Teófilo de Lozoya 25,90 €

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13 octubre 2016 4 13 /10 /octubre /2016 09:13
Metáfora y memoria

Nos ha pasado con Bernard Malamud, con Bruce Jay Friedman, con algunas obras de Fitzgerald, con autores de centro Europa o de Sudáfrica o Nueva Zelanda, grandes plumas de la literatura del siglo XX (algunos premiados con el Nobel y editados a toda prisa en España) que por una concatenación de casualidades, prioridades absurdas, descuidos y mala información no han encontrado editor en nuestro país, mientras auténticas nulidades literarias, autores de bestsellers de factoría y encumbrados escribidores de sonrojante "actualidad" llenan los anaqueles efímeros de una desaforada producción libresca como jamás ha existido desde Gutemberg. Pues bien, eso nos pasa, o me lo parece, con Cynthia Ozick, (Nueva York, 1928) una de las representantes de la literatura judío-norteamericana de calidad.

La editorial Mardulce ha editado que yo sepa dos libros de ella, la novela multipremiada "Los cuadernos de Puttermesser" y este que hoy les recomiendo, un grupo de ensayos reunidos bajo el título evocador "Metáfora y memoria".

Cynthia Ozick es una escritora irónica, ligeramente sarcástica, llena de ese humor judío pleno de referencias y auto crítica, que nos divierte evocando más la sonrisa que la carcajada, minuciosa en los detalles y soberbia en la destilación de personajes (como era de esperar en una analista impresionante del maestro Henry James), dotada de una erudición asombrosa que disimula con su capacidad de jocosa observación y una audacia imaginativa a la hora de diseccionar sentimientos, errores y humanidad desde la estupidez a la grandeza. Fiel a su raza a más no poder, tiene la lucidez de un Spinoza para mantener la doble bandera del judaísmo inteligente, el respeto a una tradición secular y el ácido sentido del humor de un Allen más inteligente y menos bufón.

Ozick dice en su libro que un ensayo "es el movimiento de una mente libre que juega" y empieza jugando con el lector desplegando un mágico panel de observación, erudición, sensibilidad e inteligencia, aunque avisándonos que hay temas "Más urgentes e importantes que otros", para mostrarnos de continuo que la mirada y la pluma de esta autora los convierte a todos en algo digno de ser leído y meditado, aunque todos, lectores y autora, padezcamos el "mal aliento de la época". Expresión acertada cuando nos habla de la dicotomía entre la vida política y la depauperada e irrelevante cultura. Pero la lectura de esta mujer octogenaria produce el efecto de la mejor vitamina cerebral, llena de ocurrencias certeras y afiladas como bisturíes, aspirando a rebanar la banalidad de la existencia en busca de lo esencial (que muchas veces es invisible como decía Saitn-Exupéry). Susan Sontag (con la que hace cuentas reconociendo su derecho y su valentía por contradecirse), Henry James o Kafka, que resultan no sólo deslumbrantes sino dotados de la sincera crítica que proporciona una admiración sin servilismo. antológicos.

Lo hermoso de este libro es comprobar cómo todo lo que lee y reflexiona la Ozick pasa por el tamiz de su propia existencia, de sus errores y sus convicciones, de su libertad envidiable para cambiar de opinión sin dejar por ello de admirar lo que siempre es permanente en esos genios literarios, reconociendo paladinamente que "puede ser que uno aprecia en un escritor lo mismo que los aficionados al arte, que con frecuencia se equivocan". Su defensa del papel de la cultura en la vida es uno de los más lúcidos que he leído, así como su reflexión sobre la "necesidad existencial" de la novela cuya lectura "afina nuestra percepción de la vida. Por ellos sus reflexiones sobre Jonathan Franzen y otra a Philip Roth, dos grandes escritores que se negaron a seguir el canal manipulador de la llamada "cultura de masas" que no tiene nada de lo primero y demasiado de lo segundo.

La literatura como tema importante es el motor de la primera parte del libro y las reflexiones sobre autores consagrados (rabiosamente originales, nada de hagiografías), la segunda. Y en general apoyo lo que apunta esta autora "Un artículo es chisme. Un ensayo es reflexión y visión interior.” Y la diferencia como ella misma dice, es que el ensayo genuino, no el falso, tiene un poder superior, "la capacidad de lograr lo que la fuerza siempre logra: obligarnos a asentir, se apropia del consentimiento, lo corteja, lo seduce". Y esto es lo que Ozick consigue con el lector. O, al menos, es lo que ha logrado conmigo. Y espero que también con usted, lector, al que van dirigidas estas líneas.

FICHA

METÁFORA Y MEMORIA.- Cynthia Ozick.- Trad, Ernesto Montequin.- Ed. Mardulce. 423 págs.

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10 octubre 2016 1 10 /10 /octubre /2016 11:00
Saint Exupéry, Hugo Pratt

He aquí un álbum magnífico, con un no muy afortunado prólogo del gran Umberto Eco y los dibujos y el guión del mítico Hugo Pratt (el célebre creador de Corto Maltés, ese héroe del comic de aventuras que se ha convertido en un paradigma del género "negro como" Humphrey Bogart y John Houston para el cine o Dassiel Hammet y Raymond Chandler para la novela. En esta ocasión, la última que se permitió ese mago del dibujo, Pratt (murió unos meses después de terminar el trabajo, en 1995) nos regala su particular homenaje a un hombre en algunos detalles una imagen especular a su Corto Maltés: Antoine de Saint Exupéry.

Quizá lo más interesante que escribe Eco del gran autor francés glosado por el pincel y la pluma de Pratt sea la aseveración de que "era imposible que Pratt no se encontrase con Saint-Exupéry". Aunque discrepo en que la causa sea su común genio en intercalar viajes y literatura, valor, imaginación activa y poesía. Pero sí la dimensión de mito de ambos, no sólo por sus propias vidas, o por sus personajes (casi todos imágenes basadas en ellos mismos, en sus vivencias, en su visión aventurera de la existencia). "Permanecen sus obras y su leyenda, que va más allá de sus obras". De acuerdo.

Pratt busca la quintaesencia de la leyenda Saint-Exupéry y la encuentra en su último vuelo. Un vuelo que no tiene final conocido o no lo tuvo durante décadas (en nuestro tiempo ya se sabe dónde cayó o fue derribado el avión de reconocimiento que conducía Sain-Ex, incluso el piloto alemán que presumiblemente lo derribó) pero jamás se encontró su cuerpo o sus restos. Pratt concibe su homenaje a partir de uno de los libros más conocidos del autor francés, "El pequeño Príncipe" (no el mejor pero si el más conocido, por razones -algunas perversas- que aquí no citaremos). Por razones de poética literaria, por la propia esencia del creador de "Corto Maltés", quizá por el hecho de que era su última obra, todo suena a una elegía onírica, muy bella, que se ajusta como un anillo al dedo al dibujo atractivo, simple, evocador de Pratt. Y cito a un experto en ese genio del comic: "el encanto del uso del color aplicado con aparentemente descuidados trazos de acuarela que milagrosamente daban volumen y vida a unas lineas que se dirían trazadas como para un boceto pero que en su provisionalidad definen las forma aún más exactamente que el mas cuidado de los dibujos".

Saint-Exupéry fue derribado sobre aguas mediterráneas cerca de la costa francesa el 31 de julio de 1944, con 44 años y realizando su última misión de reconocimiento. Pratt recurre a la posibilidad de que la falta de oxígeno en el vuelo tras ser atacado por cazas nazis le hiciera revivir alucinatoriamente aspectos y episodios de su vida y su obra desde su pequeño personaje principesco, a su esposa Consuelo o sus amigos, sus aventuras en el desierto o sus accidentes de vuelo a modo de flash-back. El álbum fue publicado póstumamente por la editorial francesa Casterman en 1995. Existen paralelismo entre algunas de las aventuras narradas en este álbum y otras del personaje de Pratt, Corto maltés, tanto en lugares como en incidencias. En fin, un cómic que emocionará tanto a los admiradores del autor francés como a los del gran Hugo Pratt y su emblemático "Corto Maltés". NOTA BENE: complementen la lectura de ese libro con el de Montse Morata, "Aviones de papel" que ya recomendé hace unos días. Me lo agradecerán.

FICHA

SAINT-EXUPÉRY, el último vuelo.- Hugo Pratt.- Norma Editorial.-80 págs. 20 euros

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6 octubre 2016 4 06 /10 /octubre /2016 16:02
Maria Zef

Tétrico melodrama rural dela miseria, los abusos y las humillaciones de una niña en la Italia de principios del siglo XX, (tras la unión del país en 1881 y la creación del reino italiano) descrito con una prosa clara, fría, escasamente sentimental. Muestra del estilo que hizo famoso Giovanni Verga, el verismo (antecedente literario del cine neorrealista italiano) donde se cuenta el destino cruel y oscuro de los "i vinti", (los vencidos). Los veristas se propusieron reflejar en sus obras la parte más miserable y necesitada de una población analfabeta y semi esclavizada que mal vivía en las montañas y los campos italianos y que no tardaría en emigrar a la pobreza lacerante de los barrios de las grandes ciudades.

La novela de Paola Drigo (Castelfranco Véneto, 1976 - Padua, 1938) publicada por primera vez en 1936, no logró atraer a la crítica pero no deja de ser un lacerante testimonio sobre la extrema dureza de la vida de las mujeres de esa clase social deprimida, que no sólo compartían el horror cotidiano, el hambre y la violencia de los hombres, sino que se les añadían los malos tratos, violaciones y explotación que esos mismos desgraciados infligían a sus mujeres. La lectura de la existencia de la pequeña Maria Zef, resulta en cierta forma desgarradora, aunque el estilo de Paola Drigo no entra en juicios ni condenas éticas. Se limita a levantar acta de los avatares dramáticos sobre una muchacha, casi una niña, que se hace mujer de la peor forma posible. Desde el inicio, con la niña acompañando s u madre enferma y a una hermana pequeña caminando por las montañas y los pueblos vendiendo “Càndole, candolini, sculièri, menèstri" (Cazos, cuencos, cucharas, cucharones) mientras tira de un carro como si fuera una bestia de carga. Sin embargo, la pequeña "Mariùte" se muestra alegre, llena de vida y canta canciones tradicionales para que la gente se alegre y le compre sus utensilios de madera.

Las duras responsabilidades de la niña cuando su madre muere y la presencia de su miserable tío Barbe Zef van borrando la alegría del principio para terminar forjando un escenario mezquino, miserable y asfixiante, en el que surgen los abusos sexuales. La entereza y la ingenuidad de la niña es uno de los mejores aciertos de la novela, junto con la descripción enternecedora de la fuerza de carácter de la protagonista y su estoicismo en la aceptación de la miseria y las obligaciones que conlleva. El campo y la montaña, descritos como un entorno hostil donde no cabe la poesía o la belleza, se reflejan con un oscuro realismo donde triunfa el embrutecimiento, el alcohol y la perversión.

Relato testimonial de una época y de un estilo literario, con un final previsible pero estremecedor. La película ha tenido dos versiones cinematográficas

FICHA.

MARIA ZEF.- Paola Drigo Traducción de Paula Caballero y Carmen Torres, Periférica, 2016, 232 págs. 18 euros

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1 octubre 2016 6 01 /10 /octubre /2016 17:12
Saint-Exupèry, aviones de papel

Hay que felicitar a Montse Morata por su apasionada biografía de Antoine de Saint-Exupéry. He leído prácticamente todo lo que publicó el genial autor francés y siempre he opinado que era tremendamente injusto catalogarlo como escritor "para niños o jóvenes", un pequeño planeta desnudo tras la estela de "El pequeño príncipe". Saint-Ex, fue un escritor polémico y polemista, una personalidad controvertida que levantó pasiones, y no todas positivas, en el escaso tiempo que le tocó vivir (desapareció con su avión durante un vuelo de reconocimiento a los 44 años) y que tuvo una muerte en consonancia y coherencia con el tipo de existencia que quiso llevar, cosa muy difícil de lograr. Recuerdo que por el año 1999 se publicó en la prensa de todo el mundo el presunto hallazgo de los restos del avión del piloto francés a 85 metros de profundidad cerca de la costa de Marsella (los restos fueron rescatados en 2003). Aquella noticia me entristeció. Siempre soñé que Saint-Ex se había salvado del derribo de su aparato por los nazis y había llegado de alguna manera a un lugar ignoto del desierto de Sahara o de la Patagonia, para cumplir con su cita con un niño de "cabellos de oro" que reinaba en un diminuto planeta donde crecía un gigantesco baobab y florecía una rosa única, caprichosa, voluble y profundamente femenina. Pensé que ese era el epítome adecuado para la vida de un aventurero de los primeros tiempos de la aviación, que respetaba a los seres humanos y a los animales, que amaba la amistad y los valores del hombre de acción, a las mujeres ( con las que casi invariablemente sufría) y a la profunda y desconcertante poesía de los grandes espacios llenos de silencio y soledad. En 2008 (cuenta Morata) un ex piloto alemán dijo haber derribado el aparato de Exupery, pero no pudo demostrarse con lo que ganó plausibilidad la hipótesis, nada descabellada, del suicidio (que la autora del libro rechaza muy coherentemente).

Montse Morata logra acercarnos, a base de una documentación amplia, a la persona que fue, al niño desordenado e imaginativo, sus contradicciones y a sus convicciones, entre las que siempre brillaba la ternura, el entendimiento, la firmeza y la generosidad. Un héroe imposible para una época en la que los caballeros andantes no satisfacían jamás al dogmatismo que galvanizaba a los que detentaban el poder, cualquier clase de poder, desde el gaullismo triunfante de su país a las tiranías de todo el espectro político (incluida una incipiente democracia que tenía más de adjetiva que de sustantiva). La manipulación a la que fue sometido el legado de Saint-Ex, antes y después de su desaparición, es una de las grandes injusticias literarias del siglo XX. Esta obra nos acerca, lo más pormenorizadamente posible, a las vivencias y experiencias vitales de una persona excepcional, uno de los escasos hombres que caminaba sin olvidar jamás el niño que fue y tenía la empatía de los profetas y la profunda bondad de los poetas de la tierra. Me ha parecido extraordinario el trabajo de Morata por acercarnos a ese hombre contradictorio cuya obra era una extensión lúdica de su propia azarosa vida, desde sus viajes solitarios por encima de desiertos y países exóticos hasta su compromiso con la "tierra de los hombres", la libertad y la honestidad. Capaz de ser fiel en su escritura al principio que él formuló así: "la perfección no se consigue cuando no hay nada más que sumar sino cuando no hay nada más que restar". Hay momentos en la obra de Saint-ex que me recuerdan al coronel Lawrence de los "Siete pilares de la sabiduría" o al André Malraux de sus obras combatientes y más auténtico que Orwell o Hemingway.

Particularmente he encontrado especialmente conmovedores los cuadros que nos brinda de sus experiencia durante la guerra de España. Creo que recordaré siempre la historia del grupo de milicianos, junto a los que Saint-Ex está de observador, que esperan en una trinchera la orden para avanzar hacia una muerte segura. Y en el último momento el gesto del capitán repartiendo una hogaza de pan blanco "ese pan de España, tan prieto, tan alimentado de trigo" entre sus hombres. Y como al sargento español, al que sólo llama "R." y del que dice: "Has ascendido a esa altitud en la que todos los amores no tienen más que una común medida" (pág. 223). Y, como novedad para mí, el historial periodístico de ese autor maltratado por la posteridad reciente que espera alcanzar el lugar que merece, por encima de las nubes.

Buen libro, sin dejar de anotar algunos defectos de estilo, un ligero acartonamiento de tesis doctoral, reiteraciones innecesarias y ciertos subjetivismos en juicios, así como modestas descripciones en las que a menudo sale a la luz un lirismo apasionado (comprensible dado el carácter de poetisa de la autora), la prosa de esta joven escritora ahonda en ciertos momentos en la emoción que le inspira el personaje "Saint-Exupèry nos recuerda que la magia era eso. Una noche de estrellas y el trazo que dejaron".

A pesar de sus pequeños defectos, gozosa aventura leer el libro de Montse Morata. No estaría mal, apunto, que esta autora nos hiciera otro regalo literario: publicar los artículos de Saint-Ex en un libro complementario.

FICHA

"Antoine de Saint-Exupéry”, aviones de papel”.- Montse Morata.- Editorial Stella Maris, 2016, (313 pp), finalista del II Premio Stella Maris de biografías y memorias.-19 EUROS

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29 septiembre 2016 4 29 /09 /septiembre /2016 12:56
Sobre el sentido de la vida...

No siempre las situaciones traumáticas, como puede ser el advenimiento de una enfermedad considerada mortal (aunque puede evolucionar hacia la salud con harta dificultad y riesgo) causan en el paciente una suerte de "iluminación" intelectual y sensitiva. En la mayoría de los casos ciertamente provoca cambios, generalmente positivos, en la persona, su manera de vivir la vida, sus percepciones y su conducta. Pero, evidentemente, no es garantía de poder crear una obra maestra de la filosofía, la poesía o la narrativa. La coreana Yun Sun Limet, ha pasado por un drama de salud y fruto colateral de su enfermedad ha sido este libro "Sobre el sentido de la vida en general y del trabajo en particular", colección de emails enviados a amigos durante el tratamiento.

Lo primero que cabe decir es que Yun Sun no refleja en ninguna parte el duro aprendizaje físico y psíquico que conlleva ese tipo de enfermedades graves. Lo segundo y no menos importante es que sus razonamientos, comentarios y reflexiones no son brillantes, ni originales, ni siquiera demasiado coherentes en su desarrollo. Los datos que ofrece son bastante trillados y no hay casi nada que atraiga, conmueva o sorprenda al lector "sobre el sentido de la vida en general". Y las aportaciones sobre "el trabajo en particular" tampoco merecen más que una lectura ligeramente pedagógica. Quien espere unas meditaciones pascalianas o unas reflexiones tipo Montaigne se quedará más bien pasmado. De vez en cuando como en la pág. 53 habla de sus reacciones como persona enferma (en este caso respecto a alguien que pretende fotografiarla) y uno se siente vagamente conmovido, pero no hay una reflexión ética o filosófica que complemente y de valor a lo que nos cuenta. Los relatos de los sueños y algunas experiencias son humanos pero solo vagamente interesantes.

Los pensamientos son apuntes raramente desarrollados, apostillas al tema, ni siquiera semillas originales, sólo esbozos, apuntes sobre la existencia y el trabajo, sobre la vida que, para nuestra autora, es más que nunca "eso que pasa mientras estamos haciendo otra cosa". No hay sistema ni estructura en lo que evoca. Quizá, aportando una visión positiva, sea más como una suerte de panel de ideas a desarrollar. Séneca, naturalmente, Blanchot o Derrida enriquecen ligeramente estos apuntes. Pero uno, al menos yo, esperaba algo más.

FICHA

"Sobre el sentido de la vida en general y del trabajo en particular".- Yun Sun Limet.- Errata Naturae.- 131 págs. USBN 9788416544172

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27 septiembre 2016 2 27 /09 /septiembre /2016 09:44
Apóstoles y asesinos/ La ternura del pistolero

Con una coincidencia casual de las que Jung califica de significativas, en pocos días he leído seguidos dos libros en los que la biografía novelada de dos personas reales, cuyas vidas están separadas por un lapso de menos de veinte años y. sin embargo, pertenecen ambas a un nivel ideológico semejante, anarquismo finisecular y de principios del siglo XX, una, y el anarcosindicalismo en el entorno de la guerra civil, la otra. Se trata de Salvador Seguí, el "Noi del Sucre" y de Juan Batista Albesa Segura, "Batiste". El primero protagoniza un libro histórico ambicioso, bien documentado y de excelente factura literaria, "Apóstoles y asesinos" escritos por el novelista malagueño Antonio Soler. El segundo, "La ternura del pistolero" (Batiste, el anarquista indómito) del periodista y escritor aragonés Luis Rajadell, hace una semblanza minuciosa y objetiva de la violenta y azarosa vida del famoso pistolero, figura histórica controvertida, paisano del autor ya que nació en Vallderrobres y muerto pacíficamente en su propia cama en Perpignan (1999). Rajadell aporta un valioso testimonio real, ya que entrevistó al exiliado Batiste en la década de los ochenta en Francia.

Así pues, durante unos días estuve viviendo, al alirón, en la vívida descripción de una Barcelona impregnada de violencia, extremismos políticos, caciquismo, corrupción y abusos, junto a la miseria de la clase obrera y los excesos de grupos de empresarios y políticos de la derecha más cerrada o de la policía y el ejército al servicio de los poderes constituidos y los no tan constituidos hasta coronar en La Semana Trágica, ensayo histórico de la situación que provocaría la guerra civil unos años más tarde. De vez en cuando cedía el atril a la dinámica y emocionante obra de Rajadell, y le seguía los pasos al "apóstol libertario" con parecida fascinación con la que me enfrascaba en las vicisitudes del "Noi del Sucre" (1886-1923), cuya personalidad --descrita con pluma eficaz por Soler- desbordaba ampliamente el esquematismo violento y sectario con que se le había inscrito en la historia de la época (la de los vencedores, naturalmente).

En los dos libros la realidad y la historia fuerzan y condicionan el desarrollo literario. El lector acostumbrado al inmediatismo descriptivo, a la claridad expositiva y al aporte documental del buen periodista, gozará con el brillante libro de Rajadell. El lector de largo aliento, que ame las obras complejas y minuciosamente documentadas, a la par que briosamente literarias, disfrutará con Antonio Soler (cuyo "El camino de los ingleses", premio Nadal, me sorprendió por su madurez literaria).

Esta novela se subtitula "Vida, fulgor y muerte del Noi del Sucre" y trata de registrar en clave literaria un meritorio trabajo historiográfico. Al igual que Rajadell que usa la clave periodística para articular otro trabajo de la misma índole. Y es que los dos "apóstoles", también asesinos, tienen una vida compleja en la que los datos documentales terminan devorando la pulsión literaria de los autores. Datos, intervenciones, personajes reales, van entrando en danza en una narración, la de los dos libros que comento, que acaba parcialmente devorada por la documentación exhibida (en cada uno de los autores, Soler y Rajadell, de manera distinta en lo literario y semejante en lo documental) . Pero no es justo entrar en valoraciones comparativa pues más allá de las similitudes en sentido amplio, los dos personajes son muy distintos y su trayectoria también y, por supuesto, también su importancia histórica. La figura de Salvador Seguí entronca con la historia a un nivel muy distinto (de hecho, Seguí, lector fanático de Nietzche, abogaba por culturalizar al obrero como forma de lucha política que lo alejaría de la violencia) y por ello su trayectoria se cruza con figuras fundamentales en la época como Francesc Layret, Ángel Pestaña y Lluís Companys, y por la zona oscura con el barón de Koëning, Bravo Portillo y los violentos Martínez Anido y Miguel Arlegui. Anotemos también a Lerroux, Pablo Iglesias, Primo de Rivera, Largo Caballero, Gabriel Alomar, Unamuno. Y la aparición secundaria de los matones enfundados en gabardinas grises, confidentes, extrema derecha burguesa y catalana, catalanismo, la CNT, la tortura policial, el Raval, el pintoresco Paralelo, lugar de teatros, revistas teatrales frívolas y sexo al por mayor, todo bajo la presencia de las grandes chimeneas de la incipiente industria catalana.

Me ha encantado de Soler su honestidad narrativa al reconocer de vez en cuando que los elementos factuales que usa en ese determinado momento carecen de aporte documental y por tanto podrían ser inexactos o cuando apunta que opta por describir la "versión más aceptada" de un determinado hecho pues no ha podido dar con una documentación fiable. Y, de alguna manera, me parecen impertinentes, no pertinentes pero sí agradables, los guiños que el autor ofrece al lector de forma directa, con apostillas que se refieren a cuestiones del cine actual americano, Scorsese o Coppola o personajes actuales de nuestro país, relacionados por via comparativa con la temática y los personajes de su libro.

Soler nos ofrece un abigarrado y brillante fresco de una época convulsa en una Barcelona sumida en la violencia, el pistolerismo y la miseria. Rajadell una documentada historia sobre un pistolero anarquista en Aragón, Cataluña y el exilio francés, un "poliédrico" personaje capaz de todas las grandezas y las miserias (entre las primeras, la creación de una colonia infantil en Barcelona para doscientos niños evacuados de Aragón durante la guerra). .

FICHA

APÓSTOLES Y ASESINOS .- Antonio Soler.- Editorial: Galaxia Gutenberg. 440 páginas. España. 2016. Precio: 21,90 euros .-ISBN:9788416495825

LA TERNURA DEL PISTOLERO.- Lluís Rajadell.- Ed. Comuniter.-248 págs. 18 euros.- ISBN: 9788416565122
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24 septiembre 2016 6 24 /09 /septiembre /2016 09:54
El tiempo de los regalos

Uno de los sellos distintivos de los libros que se han convertido en clásicos es el hecho de que los lectores seducidos por ellos, una vez leídos, vuelven más de una vez a experimentar la belleza, sensibilidad o emoción de sus páginas y algunas de ellas forman parte del acervo personal del lector. Entre mis libros preferidos del género "viajes, aventuras, montaña" están los del inglés Patrick Leigh Fermor, considerado el Gran Maestro de la literatura de viajes.. Últimamente, convaleciente de una lesión de montaña, he vuelto a empaparme de "El tiempo de los regalos" y "Entre los bosques y el agua", editados por RBA en un solo tomo. Patrick, es el caminante por antonomasia (en 1933, con menos de 20 años, caminó desde Holanda hasta Estambul, tema de sus dos libros apuntados). Se trata de un hombre fiel a la tradición viajera y aventurera de su país, guerrillero legendario contra los nazis en Creta, erudito y poeta, escritor de más bien escasa producción pero de una insobornable belleza literaria. En ellas narra sus viajes y aventuras, excepto un par de novelas y un delicioso librito sobre sus experiencias espirituales en estancias en monasterios griegos y alemanes. Patrick Leigh Fermor, que murió en 2011 con más de noventa años, se ha convertido en un autor de culto cuyas obras están a la altura de los grandes escritores viajeros ingleses, los tres Lawrence clásicos, Durrell --Grecia y Egipto), T.E. Lawrence (el líder legendario de la lucha contra los turcos en Arabia) y D.H. Lawrence (con sus fascinantes novelas sobre México y otros paises).

"El tiempo de los regalos" y "Entre los bosques y el agua", en el volumen conjunto editado por RBA con traducciones de Jordi Fibla e Inés Belaustegui (hubo en 2001 y 2004 dos ediciones en castellano de cada libro por separado en otras editoriales, ambas agotadas) recogen las vivencias y comentarios de P.L.Fermor de aquél viaje increíble, con una mochila y un libro de los Odas de Horacio como único equipaje, desde Rotterdam hasta Hungría, siguiendo los cursos del Rhin y el Danubio por el corazón inquieto de la vieja Europa. El tercer volúmen que nos hubiera llevado con él hasta Constantinopla, vio la luz póstumamente en 2015, también con el sello de RBA con el título "El último tramo". completada y corregida por un amigo del escritor con la colaboración de la esposa de Patrick.

En el libro que nos ocupa, la Europa tradicional que describe, la de entreguerras, con el nazismo surgiendo osado y brutal en la Alemania que describió, tiene el encanto oscuro y legendario de un enorme daguerrotipo amarillento, un documento histórico, literario y artístico que recuerda las novelas de Stefan Zweig o de Sandor Marai, salpicado con la humilde erudición de un joven aventurero con la formación humanística y poética de un Lord Byron (repase el lector las páginas 111 y siguientes para tener una idea "sólo" de la enormidad de material de diversos autores --principalmente clásicos-- que el veintiañero ya había memorizado, y más tratándose de un estudiante díscolo y caprichoso que habia sido expulsado de las mejores escuelas).

Como raras veces ocurre, PLF reafirma con su vida personal el mensaje cualitativo que nos ofrece su obra. Los datos biográficos van surgiendo junto a la vivencia y el recuerdo, en una mezcla apasionante y ajena a la vanidad y a la exageración que se convierte en un delicioso y ameno recorrido que deja boquiabierto y seducido al lector. Pues esa es la característica esencial de PLF, un desbordante amor a la vida, unido a un ejercicio dinámico, a veces heroico, del valor, la osadía, la curiosidad, el sentido humanitario, el humor y la sensibilidad e inteligencia de un hombre notable. Sus aventuras bélicas en las islas griegas y su historias de amor le convierten en una especie de Casanova brillante pero modesto que narra, sin darse importancia, historias tan electrizantes que dejan de manifiesto el punto crucial de la personalidad del escritor: su enorme capacidad de seducción.

Convertido por la Reina inglesa (a regañadientes del propio Fermor) en Sir por su genial aportación literaria e histórica, el gran "Paddy", a secas, como exigía que le llamaran, falleció en silencio y humildad, como uno de esos cartujos que él acompañó en su "Tiempo de callar" . La narración del viaje, escrito cuarenta años después de realizarlo, constituye una guía de estilo de vida para el perplejo lector, un libro digno de ser paladeado poco a poco, con un mapa de Europa en las manos y una libreta de apuntes donde rescatar impresiones y vivencias. Durante su errar europeo, Leigh Fermor "durmió en establos y palacios, en pensiones de mala muerte y castillos, en refugios de mendigos y hogares burgueses. Conoció a condes y estibadores, princesas y meretrices, soldados y monjes, nazis y socialistas. Vio flamear las esvásticas, desfilar a Dollfuss, cabalgar húsares y ulanos y bailar un oso".

"El tiempo de los regalos", que tiene la particularidad osada de narrar un viaje 40 años después de haberlo realizado, parafrasea el comienzo de un poema o villancico de Louis Maneice --dedicado a la Navidad-- con el que adorna el comienzo del libro, junto a una cita de Petronio y otro poema de George Herbert. Pero el tiempo ha convertido ese título en el concepto esencial indirecto del libro: lo que nos ofrece Fermor es la constatación literaria de que el tiempo de los regalos es justamente el tiempo de nuestra juventud, o lo que es igual, el tiempo de vivir con ilusiones, valor y osadía, con curiosidad insaciable de todo lo bello que nos rodea y la capacidad y arrojo para vivir la vida de la forma más honesta y libre.

Como epítome a este comentario, reproduzco los versos del abuelo de Carlos V, Maximiliano, citados por Fermor en la página 291:

"Vivir, no se cuánto tiempo//Y morir, no se cuándo//Deber ir, no se adónde//Me asombra que esté tan alegre".

FICHA
EL TIEMPO DE LOS REGALOS.-ENTRE LOS BOSQUES Y EL AGUA.- Patrick Leigh Fermor.- TRad. Jordi Fibla, Ines Beláustegui.- RBA editores. 699 págs.

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