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22 diciembre 2016 4 22 /12 /diciembre /2016 08:50

El carácter quijotesco de Rafael Reig ya quedó suficientemente de manifiesto es su "Manual de literatura para caníbales" que hace diez años sorprendió a algunos, disgustó a otros y encantó a los más humildes devotos de la literatura, entre los que se encuentra este comentarista. Su lucha contra la adocenada enseñanza ortodoxa de la historia del virus literario tiene en aquél volumen lleno de pasión y defectos leves y perdonables, una continuación menos agresiva pero más enjundiosa y traviesa en estas "Señales de humo" en la que partimos de una historia distópica en clave de ciencia ficción en el que un profesor de literatura Martin viaja en el tiempo para conectar con los escritores que comenta en sus clases desafiando peligros como su encierro en un establecimiento psiquiátrico y otros de muy amena, divertida y enriquecedora lectura. Como bien dice: "Desde esta Clínica...cumplo con el deber de poner a disposición de la ciencia ciertos avatares de la enfermedad nerviosa provocada por mi juvenil suicidio que me proporcionó...un conocimiento fidedigno de la historia de la literatura..."

Este nuevo ensayo novelado sobre los orígenes y desarrollo de la literatura castellana, nos evoca -a través de las vivencias y avatares del profesor Martín del instituto Sansón Carrasco- un recorrido desde la Edad Media, con las jarchas -el primer uso literario de una lengua romance, un siglo antes que en el resto de España y de Europa-  y el mester de juglaría, buscando complicidades y detalles sabrosos hasta llegar al Siglo de Oro. A partir de ese momento el lector disfruta con dos piezas de oro, Cervantes y Lope de Vega, para empezar con detalles que nos colocan a esos eximios creadores a la altura de nuestros vecinos.Y de  todo punto nuestro autor podría entrar en resonancia con las palabras que Cervantes se dedica a sí mismo en el "Viaje al Parnaso": "Yo socarrón, yo poetón..." pues Reig se refocila en talante socarrón, irónico, burlón y un poco desmadrado. Pero qué diablo, tampoco a la literatura hay que sacralizarla.

Pero para hacerlos más reales, tanto a estos dos lumbreras, ay, tan humanos, sino a los destacados especímenes literarios de otros siglos, Reig muestra uno de sus "triunfos" en la partida de póquer que plantea al divertido lector: acondiciona su lenguaje escrito al de la época del individuo o la escuela tratada. Y además. ojo profesores, busca una "linea de continuidad" en la literatura que abre las puertas al goce de todos, usando la literatura como herramienta de diversión más que de erudición. Particularmente gozosa es la pintoresca batalla simbólica entre "señores y caballeros de la cultura" desde Juan de Mena a Petrarca o Garcilaso contra los adalides del pueblo, gente de vino y canto, profunda humanidad liberada en la sensualidad y el descaro, desde Juan Ruiz pasando por Villon o el ínclito Fernando de Rojas o el Lazarillo y Marcos de Obregón.

Con una frase de Epicteto, "nadie puede forzarme a usar mi imaginación sino como quiero", Reig apuesta por "volver  a la tradición suprimida de la cultura popular; golpes de mano y emboscadas, querrilla y maquis, sabotajes y resistencia. Y el arma que recuperaron Lope y Cervantes: la risa".Por eso el final de esta cueva de las maravillas literarias lo escribe Reig en castellano antiguo y habla de su trabajo y de la causa material (la Historia de la Literatura), la causa eficiente (su alter ego, el paciente psiquiátrico), la formal (los viajes en el tiempo) y la final : "el avance de la ciencia literaria e por ende la redención de la humanidad". En suma, divertida, sarcástica y a veces cáustica historia de la literatura que tiene el valor añadido de que además de hacerte reir en alguna ocasión y sonreir casi siempre, te informa sin ánimo difamador pero sin pararse en delicadezas.

 

Señales de humo. Manual de literatura para caníbales I. Rafael Reig. Tusquets. Barcelona, 2016. 384 páginas. 19,50 euros

 

 
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20 diciembre 2016 2 20 /12 /diciembre /2016 18:47

Me consta que muchos de los lectores que siguen estas páginas son apasionados fans de Sherlock Holmes y de su fiel amigo, el Dr. Watson. Y no se trata sólo de personas maduras. Las tres recientes series de televisión dedicadas a Sherlock (sobre todo la interpretada por Cumberland) y las dos películas de largometraje protagonizadas por Robert Downey Jr. y Jude Law, han azuzado una dimensión rabiosamente joven en el "cosmos Sherlock", formado por millones de seguidores en todo el mundo, centenares de clubs donde se leen y analizan sus aventuras, presencia virtual abrumadora en internet y asociaciones de talante "científico" donde se mantiene y actualiza el "Canon" de las novelas "de" el Doctor Watson, en donde la ficción aceptada hace de Arthur Conan Doyle (el autor real) un simple amanuense o copista sin mayor importancia.

El talante "científico" de este Canon parte y se nutre de una ficción convertida en otra realidad. Tal como los que existen sobre la obras de Dickens o de Marcel Proust o Joyce, salvo que como sabemos Sherlock jamás existió (aunque en el 221B de Baker Street en Londres se siguen recibiendo miles de cartas anualmente dirigidas al detective).

En otro orden de cosas las novelas y autores que han dedicado sus esfuerzos literarios a "ampliar" las aventuras y los detalles de la vida personal de Sherlock son tan abundantes que  forman una biblioteca de centenares de volúmenes (y siguen surgiendo). Desde su aparición, el cine, un entretenimiento sin historia propia y que se creía sin futuro alguno, comenzó a dedicarle películas, constituyendo con cientos de filmes desde principios del siglo XX hasta el momento una de las filmotecas más nutridas dedicadas a un mismo personaje literario.

Precisamente no hace mucho de forma casual cayeron en mis manos los dos tomos que hoy les recomiendo, para mi la publicación más interesante sobre el detective, editada en los últimos cien años. Está dirigida por  Leslie S. Klinger, tal vez una de las autoridades más admiradas en el especial universo holmesiano.

A pesar del precio alto, justificado sin duda por la excelente edición ilustrada, por el trabajo de información y documentación que nos facilita y su carácter canónico y sobre todo por las notas que van nutriendo sin cesar la lectura de las novelas en sí, (dando noticia fidedigna de las correspondencias reales e históricas de los lugares y hechos de ficción) estos dos volúmenes cautivarán a cualquier amante de la buena literatura y especialmente a los citados fans (los lectores que no lo sean se integrarán sin duda en la numerosa grey holmesiana). El primer volumen, contiene los relatos publicados desde 1891 a 1893 y más tarde recogidos en forma de libro como «Las aventuras de Sherlock Holmes» y «Las memorias de Sherlock Holmes». El segundo volumen contiene los relatos publicados desde 1903 a 1927 en la Strand Magazine y más tarde recogidos en forma de libro como «El regreso de Sherlock Holmes», «Su último saludo» y «El libro de casos de Sherlock Holmes». En total 56 relatos.

Hay un tercer tomo, dedicado a las novelas largas que Conan Doyle dedicó a su popular detective. Tan popular y amado por el público que cuando al final de la primera serie de novelas el autor decidió terminar con su personaje (con el que simpatizaba escasamente) lo hizo despeñarse con el archienemigo de S.H. , el profesor Moriarty, por unas cataratas suizo-alemanas. Fue tal el revuelo y las protestas que tal decisión levantaron entre sus miles de lectores que se alzó un clamor inmenso exigiendo que Conan Doyle se las arreglara para arreglar el desaguisado.   Hasta la madre del autor parece ser que exigió terminantemente a su hijo que resucitara al detective o tendría problemas familiares. Así fue, en el "Misterio de la casa deshabitada" Sherlock explica a su asombrado amigo cómo sobrevivió a la caída y se pasó tres años viajando por el Tibet (este periodo, "hiato narrativo", ha sido aprovechado por multitud de escritores para inventarse las actividades que Holmes hizo en esos tres años y de las que Conan Doyle no escribió nada).
"Estudio en escarlata" la primera de  las novelas fue publicada en 1887, y en ella se establece la amistad Sherlock-Dr. Watson que seguiría en multitud de relatos y en tres novelas largas más, El signo de los cuatro (1890), El perro de los Baskerville, (1901-1902) y El valle del miedo (1914-1915).
 
FICHA
LOS RELATOS DE SHERLOCK HOLMES.- Dos tomos..- Arthur Conan Doyle.- Editorial Akal.- Colección Grandes Libros. Editor Leslie S. Klinger. Traductor Lucía Márquez de la Plata.- Precio del pack 100 euros.- ISBN 978-84-460-4267-9 .- páginas 1968
 
 
 
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17 diciembre 2016 6 17 /12 /diciembre /2016 13:04

Tal vez deberíamos comenzar el libro que el travieso filósofo francés Alain de Botton dedicó a Proust desde el insólito punto de vista de un manual de autoayuda con el último capítulo intitulado "Cómo dejar un libro a medias". No es que el divertido y documentado libro de De Botton merezca que se siga ese consejo titular, pero uno adquiere un punto de vista digamos sensato para proceder después a la lectura del resto del libro, que admite sin desdoro que el lector siga  el orden de capítulos que le venga en gana.

En él se nos advierte de los peligros que entraña tomarse los libros demasiado en serio y se nos informa del fetichismo literario que el mismo Proust adquirió con la lectura de los libros del crítico y analista de arte inglés, Ruskin, cuyo estilo y forma de percibir las cosas sensibilizaron a Proust "en relación con el mundo visible, la arquitectura, el arte (en particular la arquitectura catedralicia del norte de Francia) y la naturaleza". Después de escribir un par de ensayos eruditos, traducciones y artículos sobre Ruskin y tras reconocer su deuda con él por la semejanza con la minuciosidad descriptiva y la atención a los pequeños detalles, Proust abandonó su filia ruskiniana para seguir su propio camino aduciendo: "la lectura se halla en el umbral de la vida espiritual, puede introducirnos en ella, pero no la constituye". Y Proust, afortunadamente para todos, siguió su camino, no sin que Botton advirtiera con gran lucidez que la lectura de Proust puede llegar a un tiempo en que se la considere "tonta, maniática, constrictiva, falsa y ridícula a quienes inviertan demasiado tiempo en ella". Claro que esa ristra de adjetivos...son del mismo Proust respecto a la obra de su idolatrado Ruskin. ¿Cuál es la moraleja que se desprende de lo anterior según Botton? Pues que es una de las sugerencias que "cambiarían nuestra vida" gracias a Proust, el relativismo en la valoración subjetiva de los libros que leemos.

Bien, pues el resto va del mismo palo. Lo bueno de Botton es que nos informa por activa y por pasiva de pequeños detalles y chismorreos varios sobre la vida intima y familiar de Proust, sin olvidar un análisis casi "psico" del propio escritor y de su obras y los pasajes -no solo de "La Recherche" sino de otras obras y la correspondencia proustiana- que podrían forzando un poco las cosas constituir un recetario de autoayuda paradójico. Paradójico porque Proust fue un hombre enfermizo aquejado de duros ataques de asma desde la infancia, sometido a una madre posesiva hasta extremos patológicos, homosexual irredento y nunca feliz, que se pasó media vida entre fiestas galantes y excesos sensuales y la otra encerrado en una habitación forrada de corcho, escribiendo en la cama, abrigado como un oso, hipocondríaco hasta la médula, para morir aún joven de una neumonía casual.

Botton extrae sus "perlas" psicológicas de los textos de Proust y saca sus propias conclusiones tras afrontar con ellos los detalles algo patéticos de su vida, sobre todo de la existencia penosa de sus últimos 14 años sin apenas salir de la cama, donde dio cima a su empeño de escribir una de las novelas (siete tomos) más largas de la literatura, tan gloriosamente escrita que tras su lectura la gran Virginia Woolf estuvo a punto de "colgar su pluma" y no escribir ninguna de las maravillas que nos dejó antes de suicidarse . Así que lo que en realidad queda de este libro de supuesta autoayuda es la convicción de que no es un libro de autoayuda y si una deliciosa mezcla de psicologismo y de amor a Proust y su obra, sin caer en ningún momento en la hagiografía sino más bien en el descaro y la morbosidad de un agudo crítico.

Con el apoyo de Proust, Botton nos habla con desternillante sencillez de la importancia de los pequeños detalles de la vida cotidiana y como pueden, en manos adecuadas, convertirse en materia de inspiración, de los valores de la lectura, del libro como remedio de la soledad o como ayuda para relacionarnos con otros y, por qué no, una manera entretenida de ayudar a conocernos a nosotros mismos y a aprender a ver lo que nos rodea y que siempre miramos sin más. En realidad para eso Botton no necesitaba a Proust, pero la información y la diversión que nos ofrece sobre ese autor justifica de sobras el libro.

FICHA

CÓMO CAMBIAR TU VIDA CON PROUST.- Alain de Botton.- 224 págs.RBA Libros.- trad. Miguel Martínez Lage.- ISBN: 9788490064528

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15 diciembre 2016 4 15 /12 /diciembre /2016 09:10

Un nuevo George Steiner para leer es una buena razón para encerrarse en la biblioteca con un té caliente y una buena pipa y dedicarle dos o tres horas de lectura y reflexión. Confieso mi admiración y atento interés por lo que firma este pensador judío, octogenario audaz e inteligente.

Este ensayo que hoy comento tiene la venerable, aunque no negativa, antigüedad de once años desde que se publicó el original inglés. Sin embargo como suele suceder en Steiner la temática, el tratamiento y el desarrollo de las argumentaciones y su debida documentación, son tan actuales como cuando se dieron a la luz. La mente deslumbrante e incisiva de este pensador se -y nos- divierte especulando sobre unas consideraciones filosóficas del pensador alemán romántico Frederich Schelling (s.XVIII) que desarrolla lo que se denominará la filosofía de la identidad, en donde "el énfasis que antes se había puesto respectivamente en la naturaleza y en el yo se pone ahora en un absoluto indiferenciado, raíz común de ambos". Este pensador cree en el principio gnóstico que atribuye un fondo de tristeza a la condición humana.

Steiner se limita a recoger de Schelling dicha conjetura en la que atribuye a esa tristeza fundamental, la generación de la conciencia y el conocimiento. Lo cual es, a su vez, la base de la percepción y también de todo proceso mental. Según Schelling y con la decidida anuencia de Steiner "el pensamiento es estrictamente inseparable de una profunda e indestructible melancolía”. Es curioso que Steiner se adscriba a esa idea en la que parecen vibrar los complejos judíos sobre la culpa y la tristeza de su raza ante la incomprensión del mundo. Para compensar Steiner busca en la cosmología científica actual una analogía para ese aserto emocional profundo al que compara en su universalidad con el “ruido de fondo”, producido en las ondas cósmicas a causa de la explosión inicial, el Big Bang , del nacimiento del Universo. Las especulaciones metafísicas sobre la configuración del universo que habitamos, algo implícito a la curiosidad humana  y la falta de respuestas es otra de las causas que nos sume en un estado de tristeza.

En todo pensamiento asegura Steiner reverbera esta radiación primigenia que produce una pesadumbre que no deprime sino que resulta creativa y lleva en sí misma la capacidad y la voluntad de sobreponerse a ella. Y eso a pesar del legado de culpa que nace de la imposibilidad de trascender el pensamiento con el mismo pensamiento, una tautología irresoluble que crea esa pesadumbre en la mente del hombre.

Steiner nos propone diez razones para justificar esa tristeza del pensamiento y con su irónica franqueza las pone bajo un paréntesis de la posibilidad, mostrando la base especulativa y polemizadora que le impulsa. Así nos habla de la forzosa necesidad de pensar equiparable a la de respirar ya que no podemos dejar de pensar ni siquiera en sueños. De ahí nace la identidad del ser con el pensar como ya apreció el lejano Parmérides, por el siglo IV aC. y muchos siglos más tarde convertiría Descartes en pensamiento clave y filosóficamente revolucionario. Para Steiner deberíamos asegurar más bien "respiro luego pienso". Precisamente una de las razones citadas es la incapacidad de aprehender la naturaleza del pensamiento. 

Otra de las razones de tal tristeza estriba en el lenguaje. la "casa/prisión" del lenguaje, la materia prima del acto de pensar que "en soliloquios de pensamiento oculto o no deseado que recorren sus anárquicos caminos por debajo del habla articulada".

Steiner nos recuerda que ese misterio de la naturaleza del pensar ha sido uno de los elementos del progreso y de la generación de la idea de los dioses. Y con todo ello el nacimiento de religiones, literatura, filosofía, arte, y en gran medida de la ciencia. Steiner ironiza sobre la concentración, la meditación y los estados alterados de conciencia producidos por la presunta detención absoluta del pensamiento y también sobre la pretensión de autenticidad afirmando la dificultad de ser pionero en un pensamiento, ya que éstos son "una propiedad común", "un universal humano en que todos los pensamientos son también pensados por otros, interminablemente banales y trillados". Y ése es otro motivo de tristeza.. claro. 

Particularmente acertada me ha parecido la constatación de Steiner sobre la economía del despilfarro de energía que es el cerebro humano. y sus dispersos pensamientos continuos, aunque asegura el pensador que se ha demostrado últimamente que en esa "basura mental" permanente se generan también ideas creativas. Sus consideraciones sobre el amor y la imposibilidad de saber con certeza lo que piensa la persona amada  "Ninguna empatía en el ser humano desvela el laberinto que es la interioridad de otro ser humano. El amor más intenso, quizás más débil que el odio, es una negociación, nunca concluyente entre soledades", son quizás lo menos elaborado y más sesgado por la propia personalidad del autor.

Steiner cierra su magnífica diatriba sobre el pensamiento con otra referencia a la física cuántica: "nunca sabremos hasta dónde llega el pensamiento en relación con el conjunto de la realidad. Como en las súpercuerdas de la cosmología actual, las verdades vibran en múltiples dimensiones, inaccesibles a toda prueba definitiva". Ahí radica la tristeza, la melancolía de ser en un mundo incomprensible, ya que "la mayoría de nuestras preguntas quedarán siempre sin respuesta".

FICHA

Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento.- George Steiner.-Siruela. Biblioteca de ensayo. 3ª ed. - Madrid 2007

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12 diciembre 2016 1 12 /12 /diciembre /2016 09:09

Un nuevo título de Jesús Marchamalo es una buena noticia para los amantes de los libros, las bibliotecas y los autores. Y, como suele suceder en este autor, se trata de un volumen sobre una conjunción afortunada y amena de esos tres conceptos, miel sobre hojuelas. "Los reinos de papel" abunda en un tema caro para Jesús, el contarnos sus incursiones, entre la curiosidad y el chismorreo literario de altura, en las bibliotecas personales de esos autores a los que entrevista y pregunta por sus gustos, sus fobias y filias y algunos detalles de su actividad profesional literaria. Sin llegar a la profundidad de aquellas celebérrimas y añoradas entrevistas publicadas por "The Paris Review", los apuntes biblio-biográficos de autores tan conocidos como Manuel  Longares, Lorenzo Silva, Armas Marcelo, Rosa Montero, Luis Antonio de Villena, David Trueba, Antonio Colinas,  Manuel Vicent, Julio Llamazares, Luis Goytisolo o Bernardo Atxaga entre otros, estimulan nuestro interés y curiosidad.

Muy cercano a "Donde se guardan los libros" no sólo por su origen sino por su estructura, Marchamalo repite aquí la fórmula de su afortunada recopilación de artículos escritos para ABC sobre las bibliotecas  de un grupo amplio de escritores actuales, aunque en esta ocasión varía de medio, se trata de "El Norte de Castilla" y lo publica con los auspicios de la Fundación Miguel Delibes en el mismo sello editorial, Siruela. Como bien dice el prólogo de Gustavo Martín Garzo, Marchamalo es como la hermana de Scherezade que le da astuto estímulo a la bella condenada a muerte para que sus relatos convocados por la niña vayan aplazando durante mil y una noches la pena capital que merece el amor con el sultán. Aquí son los escritores los convocados una y otra vez para que hablen de sus libros y de la pequeña historia que los reúne en un mismo espacio, así como loa avatares e incidencias de ese mismo espacio donde se aposentan los libros. Además termina cada cita con tres preguntas sobre lecturas muy determinadas de cada escritor, la que les resulta más apreciada de la literatura universal, la de su libro propio más querido y la del titulo de Delibes que más les impresionó.

No hay una ambición de hermenéutica literaria, de análisis a fondo de motivaciones, motivos, estilos o estímulos creativos. Todo se desarrolla como una cita para tomar el té, curiosear en los estantes (las fotos propias que adjunta Marchamalo nos dan una idea aproximada de lo que nos cuenta) y escuchar algunas confidencias más o menos interesantes que si bien no son muy significativas para acrecentar nuestro conocimiento del escritor sí justifica la ironía ambivalente del apelativo algo jocoso con que le obsequió el poeta Gamoneda  a nuestro impenitente buceador de estanterías, "inspector de bibliotecas", quizá recordando a aquél título de Giménez Caballero, vanguardista literario y fascista político, que publicó en 1928, "Yo, inspector de alcantarillas" (lo cito como curiosidad, nada hay de semejante ni en el tema, ni entre estos dos autores).

Este paseo moroso por las bibliotecas personales de veinte autores españoles contemporáneos (con la excepción biográfica del último, Delibes, de cuya biblioteca nos enteramos de un detalle curiosos: la afición del gran escritor vallisoletano de guardar en sus estantes colecciones completas de editoriales, como la Alianza de bolsillo o la Ancora y Delfín de Destino. Y así nos divertimos con la perrita Lola de Elvira Lindo y "su" Caravaggio, la mezcla de sus libros con los de su marido Muñoz Molina, las fotografías de actores que decoran las baldas de Marta Sanz, la curiosa disposición de gabinete monacal de Vicent, la anécdota del libro dedicado por Ezra Pound a Colinas, la admiración iconográfica de Trueba por Ava Gadner, el Conrad de Goytisolo o la bibliomanía de Molina Foix, entre otras anécdotas.

FICHA

"Los reinos de papel Subtítulo: Bibliotecas de escritores".- Jesús Marchamalo Editorial: Siruela Madrid, 2016 España Págs: 224, 18,95 EUROS ISBN 9788416854202

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9 diciembre 2016 5 09 /12 /diciembre /2016 13:04

Apasionante volumen divulgativo dedicado a la siempre interesante historia de la ciencia. En concreto a una de las personalidades más controvertidas y menos conocidas en realidad de la no muy abundante grey de heroicos científicos de los siglos XVIII y XIX, el alemán Alexander von Humbolt, un fructífero compendio entre hombre de ciencia, visionario, naturalista, biólogo y físico, dibujante, escritor de calidad, poeta, aventurero, explorador, geógrafo y ecólogo antes de que nadie concibiera la ecología como una ciencia necesaria y vital. La historia nos la cuenta Andrea Wulf, periodista cultural y por tanto no se trata de un libro científico, pero sí de una amena re ilustrativa biografía que trata de contextualizar a la figura histórica con su tiempo y el alcance de sus descubrimientos en la actualidad, así como las influencias que ejerció en escritores, artistas, científicos de todo tipo e incluso políticos.

Se trata pues de una afortunada mezcla de mezcla de divulgación científica, historia, aventura, los más diversos conocimientos y una evidente fascinación por la naturaleza. No en vano von Humboldt aportó una nueva visión a la naturaleza que nos rodea, en una época en la que el simple hecho de observar interesaba a unos pocos, con lo que extendió una concepción diferente hacia las maravillas y los  misterios a los que no habíamos prestado atención. Eran los tiempos de los descubrimientos geográficos y naturalistas, de los grandes y fascinantes viajes por un planeta aún no muy conocido. Esos viajes exóticos y su difusión por los crecientes medios de comunicación le convirtieron en un personaje muy popular, aunque también respetado como hombre de ciencia, lo que extendió su influencia en otros naturalistas y escritores y promovió nuevas corrientes de pensamiento.

Lo cierto es que Von Humbolt además de sus virtudes y capacidades de hombre de acción y de sus variadas formaciones científicas tenía el don de la escritura simple, clara y atractiva.  Por ello la biografía de  Andrea Wulf  puede presentarnos la figura casi como la de un héroe literario. Una especie de personaje de Julio  Verne o de Wells o Conan Doyle, con el añadido de su complejidad evidente como ser real. Recorrió la mayoría de los incipientes países de Sudamérica y zonas de Europa, (como por ejemplo la Siberia rusa), escalando volcanes y montañas, siguiendo el curso de ríos (el Orinoco sin ir mas lejos) y atravesando zonas boscosas de enorme extensión, recopilando datos, paisajes y documentación gráfica que más tarde presentaría a un público ávido y admirado con el acierto de un auténtico novelista.

Una de sus grandes aportaciones en la historia y la cultura fue lograr llamar la atención sobre conceptos tan novedosos como la ecología y los límites y medidas necesarios para la conservación de los espacios naturales. Incluso fue la primera voz científica notable que comenzó a advertir sobre la posibilidad de un cambio climático si no se cambiaban los modos de actuación,  manipulación y contaminación que la reciente revolución industrial estaba motivando. Por oro lado, conceptos tales como la evolución natural, tan controvertidos, recibieron un importante apoyo de los descubrimientos e intuiciones de esa mente privilegiada. . Tal hombre presenta la poco familiar característica social de que su enorme fama se correspondía enteramente con sus méritos. Esto en la historia es poco corriente, como sabemos. Como lo es la unanimidad internacional en su aprecio: en Moscú se le calificó de "Shakespeare de las ciencias”; y en Boston, el poeta Ralph Waldo Emerson lo describió como “uno de los grandes asombros del mundo”.

Se disfruta este libro por la gracia y sencillez con la que nos va presentando los diversos aspectos de este poliédrico personaje real. Aunque destila admiración y un cierto  tono hagiográfico (bastante merecido, por otra parte). por sus viajes, sus obras y sus aportaciones científicas, no entra en análisis delicados sobre la propia personalidad del protagonista, que como todo hijo de vecino tiene sus claros y obscuros (entre ellos la orfandad prematura y el difícil trato con una madre tiránica). El tenaz, obstinado y casi fanático talante de Von Humbolt queda aquí circunscrito a una descripción profundamente estoica de la persona.

Murió a los 89 años manifestando en voz alta su admiración por un rayo de sol que entraba en su estancia y tuvo una vida riquísima, aunque algo solitaria, con muchos conocidos y pocos amigos íntimos (entre ellos el naturalista francés que le acompañó en  los primeros viajes) y atormentado por la correspondencia ingente que recibía y se empeñaba en contestar personalmente.

Magníficas ilustraciones en blanco negro y color (sobre papel satinado), así como más de un centenar de páginas de notas y más de cincuenta de bibliografía, hacen de este libro un magnífico regalo para cualquier lector. Aprovechen las Navidades.

FICHA

LA INVENCIÓN DE LA NATURALEZA.- Andrea Wulf.- Taurus. 2016. Tapa dura, 578 páginas.23,90 euros ISBN: 978-84-306-1808-8

 

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5 diciembre 2016 1 05 /12 /diciembre /2016 18:03

He aquí un misterioso y sugestivo opúsculo, publicado en Roma en el siglo I dC, que ha constituido todo un tratado de estética, arte, literatura y de pensamiento moral para muchas generaciones. Nunca estaremos seguros de cuál de los "Longinos" existentes en el pasado fue su autor. Desde que un copista medieval que malinterpretó a "Dionysius Longinus" tomándolo por Casio Dionisio Longino ( 213-273) o a Dionisio de Halicarnaso, autor también del siglo I, la identidad de este autor ha quedado tan oscura como la de Homero. También se propuso como autor a Elio Teo (confirmado autor de una obra parecida a ésta). Pero en realidad no nos importa demasiado quién fue el autor (o quienes, en el caso de Homero), lo que da relevancia a estos autores no es su identidad sino la fuerza esencial que su obra tiene para la cultura de occidente. Aunque no se debe comparar con la obra de Homero, "Sobre lo sublime" se ha considerado un complemento necesario a la célebre primera parte de la Poética de Aristóteles (la segunda, sobre la comedia clásica, desapareció sin dejar rastro durante la Edad Media) y la muy conocida de Horacio. Pero no es sólo eso, un manual para eruditos. Es una preceptiva inteligente y utilísima para todo el que tenga una relación directa con la literatura y el arte, profesores y escritores sobre todo. Sus análisis sobre las figuras, tropos, metáforas, perífrasis, hipérbaton, cambios de casos y voces narrativas, acumulación, variación y climax, me parecen de obligada lectura para esos profesionales de la pluma y la tarima profesoral.

Longino funda su estética de lo sublime como causas de la "grandeza de estilo", en el talento y la pasión por el conocimiento y por lo bello en sí, el lenguaje, el pensamiento dirigido y la dicción correcta (estableciendo un modernísimo vínculo causal entre el lenguaje y la realidad: concepto básico en la filosofía lingüística del siglo XX). Analiza obras y estilos con gran lucidez y considera lo "sublime", el más elevado ejemplo de realización, ya que la esencial función del arte consiste en sugerir al lector puntos de vista impregnados de los sentimientos más elevados.Y asegura: "lo sublime de verdad eleva nuestra alma como si fuera algo instintivo, y exultante de dignidad, rebosa alegría y orgullo, como si fuera la creadora de lo que ha oído " (pag.16). Y añade un poco mas adelante: "Solo es realmente grande aquello que ocasiona una reflexión profunda y hace difícil, cuando no imposible, toda réplica, mientras su recuerdo es persistente yy duradero".

Recurre para ello no solo a conceptos platónicos - a veces como contraejemplo crítico- , sino religiosos (La Biblia) de oratoria (Demóstenes) o la épica (Homero). El texto que comentamos se basa en un manuscrito mutilado del siglo X DC, conservado en la Biblioteca Nacional de Paris. El supuesto Longino analiza las virtudes y defectos en obras y pensamiento de los clásicos griegos. Desde el siglo XVII se le considera un clásico de gran valor en la teoría literaria de todos los tiempos. Y, ni que decir tiene, que lo que expone Longino en su librito es generalmente aplicable a los vicios, defectos y formas actuales del arte y la literatura. Su definición de lo Sublime se centra en aquello que agrada "siempre y a todos". Lo cierto es que su libro entra en esas coordenadas básicas, aunque en esencial sólo poseemos algo más de la cuarta parte de lo que debió de ser el original completo. Sólo como muestra miren la reflexión que nos regala: "Entre las causas que más contribuyen a la grandeza del lenguaje figura la combinación de sus miembros, en lo cual es semejante al cuerpo humano, donde uno solo, separado del resto, no contiene nada notable, pero todos unidos forman un perfecto organismo. Lo mismo sucede con la grandeza expresiva que, si se dispersa en sus partes constituyentes, queda al mismo tiempo diluida, pero si esas partes se vinculan en un cuerpo mediante la armonía que las encadena, se vuelven eufónicas." Ojo al parche, amigos escritores.

FICHA.

DE LO SUBLIME.- Longino.-Trad. Eduardo Gil Bera.-Ed. Acantilado.- 94 págs

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4 diciembre 2016 7 04 /12 /diciembre /2016 08:36

Siempre resulta tentador pero arriesgado tomar un personaje literario muy famoso y conocido para hacerle "revivir" en una nueva aventura, utilizando los ingredientes básicos del autor original. Sherlock Holmes es uno de los personajes más imitados y clonificado de la literatura popular. A pesar de que Sir Arthur Conan Doyle dejó el listón muy alto (a su pesar en definitiva, ya que para este escritor inglés victoriano el señor Holmes fue una creación de "segundo orden" y al que trató de eliminar en más de una ocasión y al que despreciaba por considerar que muchas otras de sus creaciones le superaban en calidad y enjundia). Sin embargo, lo cierto es que el capricho y el interés del público opinaba de distinta manera y, paradójicamente, Holmes fue la joya de la corona literaria de Conan Doyle. Hay toda una tradición literaria de más de un siglo de imitadores y autores que de forma más o menos acertada han "resucitado" al inolvidable dúo Holmes-Watson, rodeados de toda una tradición iconográfica amplísima en el cine y la televisión, las novelas gráficas y el cómic. El lector puede consultar internet y se asombrará de la cantidad de novelas, relatos, folletines, peliculas, series e incluso obras de teatro y musicales que ha generado la genial creación del gran autor británico.

Que yo sepa, en nuestros días hay una serie de películas para la pantalla grande (dos y una tercera por estrenar) y dos series de televisión centradas en las aventuras de los personajes citados. Aconsejo la novela "Mr. Holmes" de Mitch Cullin (titulada en inglés "A Slight Trick of the Mind", recientemente llevada al cine, que recoge una historia basada en los últimos días de un anciano Holmes, retirado en su famosa granja de Sussex y dedicado a la avicultura.

Bonnie MacBird, una norteamericana guionista de cine, autora de documentales premiados y de obras de teatro y musicales, acuarelista y experta en el gran detective que ha compuesto un homenaje a la figura de Sherlock Holmes recuperando de forma notable el estilo de Conan Doyle, aunque permitiendo que los temas criminales habituales en Holmes se "enriquezcan" con temas tan "actuales" como la pederastia, una violenta misoginia, abusos policiales y judiciales, drogas (hincapié en la cocaína, ya bien conocida por el lector tradicionales de Holmes) y el tráfico de obras de arte, sin abandonar el "escenario" histórico y social de la época victoriana.

El Holmes de la MacBird es un hombre joven de treinta y tantos, como Watson, y la autora se empecina en mostrarnos que Sherlock "era un hombre de sentimientos muy profundos pero capaz de compartimentar sus emociones cuando la situación así lo requería" (pág. 121) o "Holmes, la máquina fría y funcional y tenía un lado profundamente emocional" (pág.48) pues, no en vano, los ancestros del detective eran franceses y él poesía una inclinación al temperamento artístico que circulaba por su sangre (de ahí el título de la novela). Y desde luego, dada la calidad documental de MacBird, se trata de una cita de "El intérprete griego" una de las aventuras del "canon" de Conan Doyle, en la que Sherlock que se dice nieto de un célebre artista francés, asegura que "el arte en la sangre adopta las formas más extrañas" refiriéndose a las elementos hereditarios del temperamento artístico (como ser un genio de la deducción al tiempo que una persona "emocionalmente inestable, vulnerable a episodios frecuentes de depresión, susceptible a la adulación, rebelde social, a veces autodestructivo y un bohemio de corazón. Es un artista de verdad con todos sus poderes y vulnerabilidades". .Como es natural el narrador es Watson -aunque en algún momento es el propio Holmes quien toma la palabra para describir a Watson algunas incidencias- y MacBird logra imitar bastante bien el estilo peculiar del médico inseparable del héroe (con algunas descripciones que denotan la pluma femenina que hay detrás). La aventura narrada es una trepidante historia que transcurre en parte en el Paris de la época, con apariciones estelares, como el pintor Touluse Lautrec, el creador de la Sureté National francesa Vidock (personaje real también) o las intervenciones de un Mycroft Holmes muy en sintonía con lo que sabemos y lo que suponemos de las relaciones entre los dos hermanos y su familia común.

La desaparición del pequeño hijo de una cantante de cabaret francesa, nacido de una relación con un Lord inglés y el robo de una escultura helenística de valor aun superior a la famosa Victoria de Samotracia son los dos hilos argumentales que llevan una vez más a Holmes y el doctor Watson a arriesgar sus vidas para resolver esos dos asuntos bastante relacionados entre sí. Para los aficionados o más bien adictos a Sherlock producirá un aumento de interés saber que la autora ha estudiado las versiones de Robert Downey Jr. y Benedict Cumberbarch del Holmes cinematográfico reciente y del de la televisión, para ajustar la "actuación" de su Holmes literario y a Jude Law que interpreta a Watson en la pantalla grande. Como asegura el buen doctor en la novela de MacBird, vivir con Holmes "es un poco como caminar sobre un puente colgante sujeto con cuerdas y suspendido sobre un abismo cubierto de árboles. Puede que la adrenalina resulte estimulante, pero uno nunca sabe lo que hay debajo y siempre corre el peligro de caer". Aunque añade que eso le resulta apasionante y es feliz durante esas aventuras.

La autora ha creado una trepidante trama, basada en diálogos bastante agudos y con ciertas notas de humor, como gustaba a Conan Doyle, y una hábil administración de la agilidad narrativa y la tensión in crescendo en busca de un final no por previsible menos interesante. Sin llegar a la habilidad literaria de "Mr. Holmes" o de "La solución al 7 %" llevada al cine como "Elemental, Dr. Freud"), esta novela debe inscribirse entre los pastiches más dignos sobre el genial detective. Aunque hay un "pero" de una naturaleza sutilmente ética. Dudo mucho que Sir Arthur no hubiera manifestado cierto desacuerdo con la innecesaria "actualización" morbosa de ciertos detalles concernientes a la pederastia, la violencia explícita o la misoginia brutal. Quizá hilo demasiado fino, pero me ha parecido algo superfluo que no añade nada a la calidad de la novela y sin embargo le resta algo, mínimo, delicado y valioso.

FICHA

ARTE EN LA SANGRE. Bonnie MacBird.-Trad. Carlos Ramos. Harper Collins.- 267 págs. 17 euros.-ISBN9788416502103

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2 diciembre 2016 5 02 /12 /diciembre /2016 17:27

El profesor norteamericano Daniel Kolak, de origen croata, de la Universidad de New Jersey, aparte de una dinámica erudición (nada estancada) domina el arte de la concisión y la claridad expositiva (como cabría exigir a todos los profesores y maestros). Quizá sea preciso achacar el mérito de tal claridad, al menos en parte, a la traductora del libro Carmen García Trevijano. Pero, en todo caso, este recorrido sumario por la historia de la filosofía, tiene dichas virtudes y se convierte en una lectura amena, sumamente interesante y diría que no sólo interesa al estudiante de filosofía o a los profesores de tal materia en general, sino que constituye una oportunidad para todo tipo de lector que les intrigue el papel de la filosofía en la cultura y en la historia y, sobre todo, compruebe como el legado filosófico, empezando por los griegos, influye y se ve actualizado de continuo en la vida política, económica y social de nuestro tiempo (escolar, popular y oficialmente tan reacio a admitir la vigencia pragmática e ideológica de la filosofía).

El subtítulo del libro es "Una odisea personal" y es uno de los enfoques originales de su autor ya que nos va llevando por la historia de la filosofía "contada a través de los filósofos: de sus vidas, sus amores, temores, odios, sueños, teorías, explicaciones, respuestas y, sobre todo, por sus preguntas". Comenzar a bucear en los lejanos griegos presocráticos desde Tales (s.VII-VI a.C.) hasta Demócrito (s.XV-IV a.C.) mientras se navega por el Egeo en un trasatlántico de lujo como conferenciante de Filosofía resulta de lo más peculiar.

He disfrutado sobremanera con la claridad expositiva y terminológica de del primer y segundo capítulos, dedicados a la filosofía antigua (hasta el helenístico Plotino, neoplatónico y con Sexto Empírico que llevó a la escuela de los escépticos de Pirrón a convertirse en el elemento básico del creador de la filosofía moderna, el gran Descartes cuya alargada sombra influiría en Heiddeger, Rusell y Quine) y la medieval, generalmente tan oscura y compleja. También son fascinantes los subcapítulos de dedicados a Spinoza y Leibniz, a Hume (otro escéptico radical) y dentro del siglo XIX y el XX a Kant, Hegel, Schopenhauer, Kierkegaard, Comte, Marx, James, Bergson, Husserl, Whitehead, Quine o Wittgenstein. Lo más destacado de este excelente viaje a través de los pensadores más importantes de la historia filosófica es la curiosa sensación de que la filosofía en general a partir de los helenísticos suele ser una colección de notas ampliatorias y exploraciones suplementarias a las grandes intuiciones de la filosofía griega, cuando no se pierde en cuestiones tangenciales o episódicas de dudoso interés. Todo esto suena a herejía, soy bien consciente de ello, ya que no se puede dudar que los avances científicos en las más diversas materias epistemológicas de la conciencia y el saber humanos han aportado grandes y coherentes sistemas de pensamiento y análisis. Pero cuando uno piensa en que básicamente la filosofía se justifica en último término cuando nos ayuda a alcanzar la "vida buena" de la que hablaba Epicuro y razonaba Aristóteles...uno se pregunta sobre la necesidad de ahondar en la "filosofía del proceso" de Whitehead, la aportación de la lingüística de Wittgenstein (que al final reclama el silencio como respuesta), el atomismo lógico de Russell, la epistemología naturalizada de Dewey, el positivismo de Mach o Comte, el idealismo de Hegel, la trascendencia kantiana, la verdad de Spinoza, la duda metódica cartesiana o la radical de Hume , el pesimismo ontológico de Nietzche, la metafísica de Giordano Bruno o del maestro Eckart, las seguridades de Santo Tomás o las aportaciones de Averroes y Maimónides. ¿Vale la pena? La respuesta es sí. Mucho más veraz y auténtica que la Historia en la mayoría de las ocasiones, la historia de las ideas, de la filosofía, es una continua, brillante, agónica lucha por la verdad, con sus errores y sus monstruosidades, con sus rebeldías y sangrientas represiones.

FICHA

DE LOS PRESOCRÁTICOS AL PRESENTE.- Daniel Kolak, ed. Tecnos.- 401 págs. 30 euros. Trad. Carmen García Trevijano. ISBN 9788430957675

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30 noviembre 2016 3 30 /11 /noviembre /2016 10:35
Burdeles reales

Desde el célebre "¿Qué es la historia?" de Hegel, (el «registro» del desarrollo de la idea o espíritu absoluto, que se desarrolla en un proceso de autoconciencia) o el concepto de Marx, que la concibe como la propia naturaleza humana, porque el hombre -dice- no tiene otra «naturaleza» que lo que hace, pasando por las conceptos académicos de R.W. Davies o del profesor E.H. Carr, los estudios históricos que habían seguido estas y otras directrices clásicas, han acabado por aceptar el anecdotario de los personajes poderosos o las formas de existencia cotidiana de las comunidades afectadas, como elementos tan respetables como las grandes líneas de Polibio, Estrabon , Tucídides, Jenofonte, Plutarco o Heródoto, tan manipulables o ficticias unas como otras. Pero la suma de ellas pueden dar un nuevo sentido al pasado. De la visión mítica, a la enfocada en los "protagonistas" directivos o a la que analiza la impronta de los individuos "de a pie", de las masas y los pueblos. Por todo lo dicho, el libro del amigo González Guillén, podría ser considerado una aportación legítima -y sobremanera divertida, picante e indignante- a la historia pública y política española que interesa a la monarquía, desde los Austrias a los Borbones.

Con un estilo entre panfletario y humorístico, amargamente crítico, deliberadamente soez, indignado hasta la médula, pero al tiempo rigurosamente documentado, el autor nos invita a un viaje bien ilustrado (en el amplio concepto de la palabra) por el anecdotario amoroso de los reyes, reinas, princesas y príncipes de este país desdichado, vigilando en todo momento que dichas peripecias de alcoba sean avaladas lo más completamente posible por una documentación fáctica que también atiende a rumores, coplillas, dibujos obscenos, chistes elevados de tono, "refranes" y citas literarias o periodísticas. El resultado es un volumen abrumador que tiene el poder de deprimir y enojar al lector al mismo tiempo que le divierte y le apena. Los tiempos de las hagiografías han pasado y González Guillén, que en tiempos no muy lejanos habría pagado amargamente la osadía nunca vista de arremeter contra los molinos de viento reales, ahora puede disfrutar de haber sido uno de los pocos autores españoles que se han atrevido a tanto en un país que ha aguantado tanto durante siglos.

El pueblo "soberano" de nuestro país ponía en la picota a los miembros de una institución que se mantenía en la cumbre "por la gracia de Dios", pero sus atrevimientos no pasaban del sigilo obligado, el anónimo perseguido o los rumores y chascarrillos a la vera de la lumbre en las fiestas populares. En este viaje "real" al que nos invita González Guillén, recorremos los reinados de los Alfonsos XII y XIII, Fernando VII o el primer Borbón Felipe V, sin olvidar a los habsburgos con el emperador Carlos I. Acompañando a los monarcas y sus reales parejas, la noticia pormenorizada de sus amantes más o menos conocidos y de los bastardos que surgían, amén de legítimos descendientes que quizá no lo eran (pues algunos de nuestros monarcas carecían de posibilidades orgánicas para fecundar).

Procacidades sexuales aparte, el autor acompaña su relato con análisis políticos que, en puridad, hacer hervir la sangre del lector. Los abusos, corruptelas, malversaciones, robos descarados e incompetencias varias de alto coste económico y político, eran moneda de curso habitual en unas sociedades empobrecidas, escasamente cultas y dominadas por los poderes fácticos, monarquía, gobierno, Iglesia y Ejército, cada parte barriendo para sí y agobiando a los ciudadanos de una nación sin esperanza (¿no les suena esa forma de gobernar?).

Seis años de trabajo dice nuestro autor que le ha costado este libro provocador, un auténtico monumento al arte del revisionismo histórico. ¿Cuánto engaño, mito y manipulación hay en la Historia de nuestro país que hemos estudiado? Como decía el poeta, "estamos hartos de cuentos, esos cuentos con los que nos han adormecido y engañado desde la cuna". González Guillén ha tenido la valentía de mostrarnos el espejo, quizá deformado también pero veraz, de las personas que dominaron, casi siempre para mal, los destinos de nuestro país. Es como pasar la historia española por la caseta de feria de los espejos deformantes. Pero en ese juego de imágenes grotescas, hay el reflejo de algo existente y decisivo en su día: los personajes reales. Son los seres que caminan tras la hoguera mostrando sus sombras durante siglos a los pobres españoles en la Caverna platónica del país. Nuestro autor ha salido fuera de la Cueva y trata de denunciar a los autores del engaño. Y lo hace tratando de establecer un nexo de unión o un reflejo de aquellos dislates políticos del pasado en los dislates de hoy que ensucian las portadas de los periódicos y aturden o avergüenzan a sus lectores.

FICHA

BURDELES REALES.- Fco. Javier González Guillén.- Mira Editores.-29 euros. 646 páginas ISBN 9788484654995

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