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17 enero 2013 4 17 /01 /enero /2013 16:52
snow_flower_and_the_secret_fan_8776.jpg
 
 Basada en una novela de Lisa Lee, "Snow flower and the secret fan"  (traducida en España de manera harto simplista como "El abanico de seda") esta película narra la historia de Lirio Blanco y Flor de Nieve que a los siete años de edad son hermanadas con el rito femenino de "laotong" que podría traducirse como "mi otro yo" o "alma gemela", un vínculo sólo entre mujeres que la tradición china considera un compromiso de amor y amistad para toda la vida. Entre las "hermanas" se comunican con un  lenguaje secreto femenino llamado "nu shu"  escrito en abanicos y pañuelos de seda que van intercambiándose.
De esta forma comienza la película, una secuencia bellísima, minimalista, en la que una mano anciana escribe en un abanico mientras relata una historia (homenaje a la  anciana muerta en 2004, que era la ultima mujer que conservaba el uso de ese idioma secreto femenino, y fue entrevistada por la autora de la novela). Al contrario que el libro (muy recomendable, publicado por Ediciones Debolsillo) que se ocupa preferentemente de la relación de las dos "hermanas" desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX. El filme suma a esta historia principal dos historias más, alternándose en un montaje un poco enrevesado, el momento presente con flash back: una historia actual con dos jóvenes laotong, una de las cuales sufre un accidente y su "hermana" recuerda cómo se conocierotn y, la tercera historia, el pasado de las dos niñas  en la China de finales del XIX (que conoceremos a través del artificio de una novela escrita por la amiga accidentada sobre sus antepasadas). Con un golpe de guión, el director intenta relacionar las tres historias, en realidad dos, la actual y la decimononica, pero eso es algo que no les cuento.
Quizá hubiera sido preferible una recreación cinematográfica de la China prerevolucinaria y las costumbres de la sociedad clasista de la época y de una cultura patriarcal bastante cruel con las mujeres (cosa que en la novela vemos excelentemente reflejado). En especial, la costumbre de los "lotos dorados" con la que se deformaban atrozmente los pies de las niñas desde la infancia para que al crecer la muchacha tuviera unos pies diminutos, cosa muy apreciada por el elemento masculino de la época. Una dirección convencional para un guión algo confuso, servido con una fotografía bastante bella y un diseño de producción correcto. Como curiosidad, la aparición de Hugh Jackman como secundario de lujo en una obra casi totalmente dedicada a las dos protagonistas. Li Bingbing (Nina) y Jun Ji-hyun (Sophie), que interpretan a las dos chicas actuales y también a las dos muchachas de la historia de la China de hace cien años. Con un ritmo desigual y una resolución ambigua, la película se deja ver y logra interesarnos, aunque sólo sea  por las referencias a aspectos de una cultura milenaria que siempre sorprenden. Ah, por cierto, magnifica banda sonora. Dirige Wayne Wang, que  había firmado dos pequeñas joyas del cine chino, "Mil años de oración" y "Mi mejor amigo".

   
   
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16 enero 2013 3 16 /01 /enero /2013 10:43

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La sombra del "Intocable" de Enric Toledano y Olivier Nakache gravita sobre "Las sesiones", una cinta dirigida por Ben Lewin, polaco nacionalizado australiano. Si en la primera se nos narra la amistad entre un tetrapléjico en silla de ruedas y su cuidador negro, un canto delicioso y humorístico a la capacidad de superación personal de algunos de estos enfermos y a la eficacia de la amistad basada en la sinceridad y la espontaneidad generosa, en la de Lewin (él mismo afectado por la polio a los seis años y que ha pasado toda su vida con muletas) la visión es más realista y se basa en otra historia real, la de Mark O´Brien (John Hawkes, excelente en su forzada inmovilidad, todo rostro, mirada y sonrisa) que vive practicamente dentro de un pulmón de acero y está inmovilizado desde niño, hasta los 30 años en que nos lo presenta la cinta, también por la polio.

Pero esta persona tiene impulsos y necesidades como cualquiera y desea tener relaciones sexuales.La pelicula nos narra con gran naturalidad y sin efectismo ni blanduras, la lucha del joven por completarse como ser humano y la entrada en su vida de una terapeuta sexual (magnífica Helen Hunt, algo acartonada en los gestos, ¿se ha pasado con la cirugía estética, esta magnífica actriz?) que llevará a cabo el deseo del protagonista. Humor, rechazo al tono melodramático y nada de abusos sentimentaloides y moralinas, la película resulta divertida y emocional, sin desviarse en ningún momento de la espontaneidad y un cierto humor estoico que no permite que olvidemos de qué estamos hablando en todo momento.

Magnífico contrapeso "religioso" en el personaje que William H. Macy recrea con contenida humanidad , el padre Brendan, uno de los curas más entrañables que hemos visto en la pantalla. Los tres personajes, los tres actores, dan un recital que encabeza Helen Hunt, sigue Hawkes y corona Macy.

El guión de la película recoge en esencia los artículos que Mark O´Brien escribió, periodista y poeta en la vida real, encuadrados en un trabajo periodistico "On seeing a sex surrogate", en el que daba cuenta de las dificultades y sinsabores que una persona con sus discapacidades debe solventar para lograr realizarse en cuestiones tan vitales como el sexo y las relaciones amorosas. La película se llevó premios en Sundance y San Sebastián.

No obstante, la cinta trata de mantenerse en el lado amable  y vagamente reivindicativo de la cuestión, evitando profundizar demasiado en una temática delicada y que incomoda a muchas personas. No en vano trata un elemento tabú en nuestra sociedad hipócrita: la vida sexual de los discapacitados merecía más atencióin y un tratamiento honesto y alejado de lo clichés "humanitarios" en curso. Algo realista y una visión espontánea, fresca y natural de las necesidades lógicas de seres humanos aprisionados en sus propios cuerpos. Lejos de complacencias irreales, el director nos avisa al final de cuál fue el destino de Mark y cómo logró hacer realidad muchos de sus sueños y carencias. Hay que verla.

 

 

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La habilidad del guión, también responsabilidad del citado Lewin, reside en su talento para sortear los prejuicios morales. Para ello acude a la ayuda de un sacerdote confesor y cómplice de las pulsiones del citado O´Brien. Concebida como un diálogo a tres bandas, el filme se dirime en un pulso dialéctico entre el paciente y los profesionales del alma y del cuerpo. Es decir, puro cine clásico germinado para sensibilizar. Lewin opta por la representación amable y pedagógica a costa de evitar rozarse frontalmente con la pesadilla de lo real. Es su opción y como espectáculo es legítimo, aunque renuncie a profundizar. De hecho desestima mostrar cómo practica el sexo una de las actrices que realmente sufre una discapacidad real. O sea, evita la verdad a costa de pellizcar suavemente y reivindicar la valía de un héroe anónimo empeñado en vivir y gozar con su cuerpo roto.

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14 enero 2013 1 14 /01 /enero /2013 09:45

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Steven Spielberg sigue dando muestras de su magnífico oficio y su habilidad comunicativa, convirtiendo una cinta política (como hizo por ejemplo en "Munich") en una película que interesa en cualquier país que se proyecte por su inagotable capacidad de seducción cinematográfica. En "Lincoln", este gran director desgrana la lucha política que tiene lugar en Estados Unidos, en la época de la Guerra de Secesión, bajo la presidencia del carismático Abraham Lincoln, a fin de que se apruebe la ley que declarará ilegal la esclavitud.Con una interpretación brillante, contenida, humana e intensamente emocional de Daniel Day-Lewis, uno de los soberbios camaleones cinematográficos de esta época (con la fuerza de un Brando y la ductilidad dramática de un Montgomery Clift) el Lincoln que nos propone Spielberg  --desde el mismo momento en que hace su entrada en la película, tras la brutal secuencia inicial en el campo de batalla Norte contra Sur-- convence desde el primer fotograma, logra atraer la mirada como un ejercicio de hipnosis y da la medida de la enorme tragedia que vamos a ver , la de una nación joven dividida por el odio. Todo ello, en el plano actoral, arropado por una cohorte de secundarios de lujo. 

Nada pues de "Indiana Jones" ni de "La lista de Schlinder" por citar dos extremos de este gran realizador, aquí hay una morosa, lenta a menudo, minimalista muestra de cine político de altura, que no desdeña la pedagogía de la historia a través de un permanente debate ético y político de los miembros del Congreso y el propio Lincoln. Conocemos las obsesiones del presidente más amado de la historia norteamericana, la tormentosa relación con su esposa, desde la dignidad y el sufrimiento, sus maniobras políticas del astuto abogado que fue, y el compromiso moral que ostenta en su lucha por la aprobación de la Decimotercera Enmienda, el apoyo del congresista Taddeus Stevens que, en realidad, fue antiesclavista antes que el propio Lincoln. El espectador, sobre todo si es de otro país como es nuestro caso, logra hacerse con una provechosa lección sobre cómo se desarrolló el problema más esencial y acuciante de la historia de los EE.UU : el final de la guerra de Secesión y la liberación de los esclavos, germen de la igualdad racial que, como dice uno de los personajes secundarios de la película, "tardará más de cien años en llegar". Vista desde el presente, con Barack Obama como presidente, el primer presidente negro de la historia, la película gana en profundidad pedagógica e histórica.

Escuchen con atención la banda sonora de gran John Williams, alejada de las alharacas habituales, sólida, serena, profunda. En ella destaca muy bien el talante que se nos muestra de un Lincoln atormentado por un gran dilema ético, personal, familiar, social y político, pero que se muestra como una persona bondadosa y respetuosa con los demás, con divertidos toques de retranca, gran sentido del humor y una sencillez desarmante, pero también con la lucidez y la compasión suficiente como para tolerar, gran lección de pragmatismo, las granujadas e intereses de una raza corrupta y sin moral, la de los políticos (¿les suena?).

Y para terminar, pasen señores pasen, y gocen de las memorables actuaciones de los llamados "secundarios". Gente de la talla de Sally Field, como esposa de Lincoln, Tommy Lee Jones como el senador Taddeus Stevens (creo que está aún mejor que Day Lewis, que ya es decir) con su peluquin inexpresable y el magnífico trio de granujas cazavotos al servicio de Lincoln, Tim Blake Nelson, John Hawkes y un James Spader que se sale con un histrionismo colosal. Gran película, vive Dios.

Un consejo de cinéfilo y para los apasionados a la historia: complementen el visionado de "Lincoln" con el de "La conspiración", la película de Robert Redford, que comienza en el punto histórico en el que acaba la primera. Me lo agradecerán.

 

 

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12 enero 2013 6 12 /01 /enero /2013 09:52

amor-bajo-el-espino-blanco-cartel1.jpg

Una película de Zhang Yimou siempre es una garantía de calidad. El director chino, que ya habia dado pruebas de su versatilidad con "La maldición de la flor dorada", "El camino a casa" o la inclasificable, "Una mujer, una pistola y una tienda de fideos chinos" (burlesca creación de una especie de "western" en la China del siglo XIX) nos propone ahora una historia de amor romántico, intimista y poético y tan delicada y dramática como un cuento de Chejov, "Amor bajo el espino blanco".

Estamos en la China atenazada bajo los tentáculos doctrinarios de la llamada Revolución Cultural del camarada Mao, en los años 70 del pasado siglo.Una estudiante joven de familia humilde es enviada con otros estudiantes al campo a convivir con los campesinos, siguiendo la norma maoísta de la "reeducación cultural". Jing (interpretada por la delicada Zhou Dongyu) conoce allí a un joven geólogo, Sun (Shawn Dou) con el que inicia una relación platónica y sensual. Una especie de "Romeo y Julieta" en la que las fuerzas disgregadoras del odio de las familias respectivas en Shakespeare, está sustituido por la sacrosanta norma política burocratizada y dictatorial de la revolución cultural y las exigencias políticas. La película está basada en la novela homónima de Ai Mi que a su vez se inspiró en un hecho real.

Zang Yimou nos habla del primer amor, el amor adolescente, ingenuo, inocente, que es como una delicada y rara flor en un ambiente calcinado por las normas, las clases, la obediencia al líder y la incuestionabilidad de las directrices maoístas. Frente a ese delicado tributo humano al amor, Yimou nos ofrece una caligrafía cinematográfica tan limpia, sencilla e inocente como el amor que pinta. Desnudez sensual y artística sin trucos, una fotografía tan limpia como el tema y una historia previsible pero no por ello menos emocionante y entrañable: ese es el sello de los grandes creadores.

Precisamente es la diversidad de estilos y temática las que definen la trayectoria de este director. Tras la épica prodigiosa de "Hero" (2002) Yimou (que se encargaría tambien de la ceremonia de apertura de los Juegos Olimpicos de Pekin) y las otras películas citadas anteriormente, recoge el guante intimista de "El camino a casa" (1999) para volver a los temas clásicos, el entorno rural, la enorme fe en los sentimientos, los obstáculos de toda índole que impiden el triunfo del amor, en suma  el trayecto difícil de superar de la reafirmación humana sobre un contexto de represión e intereses bastardos.

La sinceridad y candidez de los planos finales, donde se roza el drama excesivo, la propuesta lacrimógena, quedan casi de inmediato neutralizado por una delicadeza suave que parece latir a la serena lentitud de las grandes narraciones de amor, sorteando el exceso y conmoviendo. Delicadeza, pasión y entrega en los dos protagonistas de este drama con final esperanzado a pesar de  su realista dureza e irrevocabilidad. Ni siquiera se excede Yimou en la leve crítica social --el régimen de clases-- o política, la mostrenca rigidez burocrático-politica del régimen maoísta, aquí lo que importa es el desarrollo del amor puro y furtivo entre dos jóvenes, su ternura e ingenuidad, las promesas de fidelidad, los ragos de humor natural y fresco y el final, lleno de dignidad y de dolor. Hay que verla.

 

 

 

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11 enero 2013 5 11 /01 /enero /2013 08:10

carlos.gif

 

Nuevo poemario del poeta Carlos Nadal, periodista de "La Vanguardia" y amigo personal de quien esto firma. O más que amigo, hermano del alma y mi mentor en el mundo de las letras y el pensamiento. Fallecido en los primeros días de 2010, dejó una obra inédita, principalmente poética, de una calidad extraordinaria, realizada durante decenios en el más absoluto secreto y discreción. Contadas personas sabían que más allá de sus magistrales artículos sobre política internacional, existía una ingente gavilla de poemas resplandecientes y también oscuros donde latía una sensibilidad poética fuera de lo común y una inteligencia afilada, un humanismo esencial y una visión desencantada pero lúcida de los asuntos más profundos de la psique, desde el amor al miedo, desde la belleza hasta la frustración y el dolor, desde la palabra insuficiente al clamor del silencio y a la muerte como presencia y como exigencia. Su esposa, María Dolores, se ha ocupado de la ingente labor de seleccionar y publicar una pequeña parte de la enorme obra de este poeta secreto. Este es el segundo libro que rompe la ambición de silencio que Carlos mantuvo durante su vida y los lectores lo agradecemos.

Conozco los poemas de Carlos desde hace años y en ellos siempre obtuve la certeza y la sensibilidad de una voz que susurraba, sin estridencias, lejos del grito, el paso de los días, la amargura del ser y el estar, la alegría de lo simple y lo bello, la busca de un sentido. Era una voz que surgía de lo más hondo y se disolvía, humilde, antes de sobrepasar la cárcel de los labios cerrados. Un poeta con cosas que decir, mundos que mostrar, silencios elocuentes y miradas de inteligencia y compasión. Maestro de la palabra y de la callada sabiduría ("morirá conmigo lo único veraz//el círculo cerrado del silencio"), generoso con su atención y su tiempo, Carlos Nadal, explora en las tres colecciones que integran el libro, "El tiempo cierra sus ventanas", "La mano que te vistió" y "Diario de amor en la obscuridad" sus obsesiones y los elementos de la inteligencia, la sensualidad y el amor con los que transitaba por una vida cotidiana limitada por su "mala salud de hierro".

Su poesía transita por constantes y variables muy definidas en el conjunto de la obra: las referencias a las manos ("las manos quietas, libres//sin tiempo al que dar vida//por fin, solo suyas") y su horfandad, conexión sensitiva entre el poeta y el mundo que le rodea, le acoge o le rechaza, le provoca alegría o temor; por el tiempo ("la turbia penetración del tiempo"), el gran tema, el inabordable gotear de la clepsidra donde se agota la vida; por el silencio ("La voz que no habla//es la más temida// porque no hay como acallarla"), que es destino, camino y mensaje; por las palabras ("que amansan y destruyen//antes de verse sorprendidas//en lo que ocultan ser: silencio"), la herramienta del alma, las pálidas y nunca inofensivas palabras con las que ensayamos la duplicidad y el desconcierto; la imagen y esencia del árbol, un significante que nos hermana con todo aquello que nos sostiene en definitiva, materia hecha de silencio forma deseada por el poeta que ansía convertirse en tronco vivificado, en savia profunda o en ramas y hojas ansiosas de sol y viento ("Quisiera haber nacido // con paciente gozo de árbol"); y, en fin, en las simples, humildes, cosas,("modesta aceptación de la apariencia//de ser algo siendo nada") esas presencias mudas y entrañables en las que el poeta cifra el testigo de su realidad propia, tantas veces cuestionada por sí mismo...

Desde la metafísica ("A veces el cuerpo tiene un don//asume su breve trasparencia") a la sensualidad amorosa ("si busco en tu humedal// es porque sé quién eres en secreto"), al sentimentalismo decoroso a la compañera de siempre ("abrazarse, ahogarse//trece años de amor"), sueños de soledad, mujeres de ensueño, juegos de piel y sexo, amistad y soledad, reflexión acongojada sobre el sentido de existir ("Anudarse la corbata//es ponerse cada día//el rostro que no toca"), la enfermedad como aprendizaje...Carlos va desgranando las cuentas del rosario de la vida y de la muerte ("sonámbulo descarriado//que vuelve a por sí mismo"), traspasado por la duda de un sentido y la certeza, casi mística, en que lo esencial, lo más profundo, está en la piel ("cuerpo mío, caritativo, atento, bueno") y la mirada del hombre.

Y se despide de la vida con la entereza del poeta, "lo que te digo en voz baja//sólo a ti va dirigido//pobre cuerpo mío//para cuando quedes //abandonado a tu suerte". Este poema fue escrito en el verano de 2009, unos meses antes de emprender su último viaje.

 

FICHA:

EN VOZ BAJA.-Carlos Nadal Gaya.-Editorial Milenio. Lleida 2012.- 206 págs.

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9 enero 2013 3 09 /01 /enero /2013 08:29

excursiones-8993.JPGEl macizo de Montserrat tiene numerosos senderos y "dreseras" de subida y bajada que, con el Monasterio como centro referencial, atraviesan la impresionante montaña por los cuatro puntos cardinales, rivalizando entre sí en belleza, soledad, popularidad, dificultades o esfuerzo. Haremos referencia a varias de esas ascensiones en otros reportajes, pero empezaremos con un clásico: la subida por la "dressera" de Fra Gari, en Collbató, con sus relativas dificultades de escalada simple, usando las manos. Es una excursión fácil y que se puede hacer a ritmo de paseo en tres horas más o menos, indicado para entrenarnos tras las fiestas navideñas. Haremos una excursión con dos alternativas, una larga y otra corta. La más exigente se desvía casi cumplida la subida clásica de Fra Gali, a unos tres cuartos de hora de ascenso, en un desvío  marcado con una flecha amarilla sobre la roca, que allí forma un pequeño abrigo. Se abandona el sendero principal que sigue subiendo abruptamente y se dirige uno a la derecha, una plataforma abierta sobre el paisaje de rocas y el bosque y campos de labor abajo. Desde ese punto, a la izquierda comienza una fuerte bajada por un sendero bastante desdibujado pero bien orientado, un sendero olvidado que atraviesa "la garganta del silencio" --nombre que hemos dado al Torrente de Sta. Caterina por su ambiente sosegado, y vuelve a subir hasta llegar a las moles de los "Tres samurais", cresteando por la última hasta volver a subir al Camino de las Baterías.  Es esta una senda crestera excavada en la roca, con numerosas baumas y paredes inexpugnables salpicadas de vegetación salvaje, recorriendo a media altura las laderas escarpadas del sur. Una vez en el Camino, a la izquierda para visitar la famosa piedra de la "taca blanca" o del "llansol" y unirnos al Camino anterior,  o desviándonos a la derecha hacer una nueva y fuerte subida hacia la ermita de Sant Joan donde hasta mediados del siglo XX existía un  modesto restaurante con unas vistas inmensas, la pista del funicular que va desde el Monasterio a Sant Joan --donde existe un centro de interpretación de la zona-- la explanada de las Tarántulas y bajada por el camino de la Santa Cova y las cuevas del Salnitre hasta Collbató. Es esta la alternativa excursionista para los que tienen mas tiempo y energía: una excursión de unas 4h y media, con subidas empinadas (unos 400 y pico m de desnivel positivo y negativo) y tramos de fácil paseo y unas magnificas  panorámicas de las vertientes sur y sureste del macizo.

En ambos casos el punto de salida es el pueblo de Collbató. Vamos a la plaza de la Iglesia, a casi 400 m de altura y nos dirigimos  a la izquierda a buscar la calle de la Dresera, en cuyo final, junto a un depósito de agua y un cartel explicativo, comienza el sendero que está señalizado con barras rojas y blancas pintadas sobre la piedra. Dejamos una urbanización --hay un pequeño parking al aire libre en una de las calles-- y pasamos por un bosquecillo de matorral y ginesta. Enfrente justo está la subida, muy empinada, por las imponentes rocas que presentan un telón de fondo impresionante.

excursiones-8990.JPGOlivos, pinos, almendros, la tupida ginesta con sus flores amarillas y el camino que se enfila por la montaña, pedregoso, la colina del Pujol la dejamos a la derecha, y vemos ya el camino que se desvía por terrazas de rocas que limitaban antiguos campos de cultivo y olivares abandonados (a la izquierda dejamos un camino más llano y cómodo, el llamado Dels Graus, que va hacia el Llansol, la roca donde nacionalistas de los dos banderas se disputan pintadas) . El camino se va haciendo cada vez más angosto y hay que usar las manos, como dijimos, en pequeñas grimpadas sin dificultad. Subimos por unas grietas a mano izquierda de las cimas, en algunos momentos usamos escalones excavados en la roca viva y pasamos junto al torrente de la Fonseca.

En ese punto hay un pequeño mirador  llamado "llit o cadira dén Gari". Abajo a la izquierda podemos ver, si nos fijamos, el hueco de la Cova Gran medio tapado por los arbustos y desde el mirador, donde algun esforzado caminante ha construido un asiento de piedra, un paisaje extraordinario que es nuestro compañero permanente, a nuestras espaldas, durante toda la subida.

Habrá que enfilar otra estrecha garganta, un hendidura en la pared de la montaña, en la que manos hábiles han tallado escalones para hacer más cómoda la subida. Alguna que otra grimpada sin dificultad que añade emoción al ascenso. Llegamos a una pequeña planicie  o descanso horizontal, donde se encuentra el lugar en el que abandonamos el sendero de Fra Garí. Seguimos a la derecha para cruzar el torrente de Santa Caterina (hay que llegar al fondo y volver a subir hacia la cima opuesta hacia el coll de les Garrigoses, todo un recorrido en un silencio majestuoso). Cruzamos junto a las tres moles y volvemos al antiguo camino del Monasterio con las opciones que apuntamos al principio: a la derecha hacia Sant Miguel y desde allí bajar por el Cami de la Santa Cova y volver a Collbató --también podemos desde la ermita de Sant Miguel coger el camino empedrado de las Ermitas y llegarnos al Monasterio-- o a la izquierda del Camino, volver a Collbató, pasando por el Llansol, el Serrat de La Guardia y el Cami Vell de Collbató hasta coger el Cami de la Vinya Nova y volver al punto de partida.

Las tres opciones apuntadas oscilan entre las tres horas de la primera y las cinco o mas de las dos que pasan por las Covas del Salnitre o llegan hasta el Monasterio. Todas ellas muy recomendables. La aquí reseñada es, como dijimos de tres horas a lo sumo.

 

NO SE PIERDA

1.- La Cova del Salnitre.- Es una cavidad subterránea, de origen cárstico,  con acceso por carretera y parking, a unos minutos de Collbató y que forma parte de uno de los senderos reseñados aquí.  Para acceder a la cueva (cerrada excepto en horarios determinados) hay que subir 244 escalones. El fascinante recorrido por el interior  es de más de medio km y tiene una duración de 45 minutos, siempre se hace con guía. Durante el mes de junio se celebran allí festivales de sonido y música, dada la excelente sonoridad de la cueva, un mágico recorrido entre bosques de estalagtitas y estalagmitas.Parece que tuvo pobladores neolíticos y están documentadas las visitas frecuentes de artistas como Gaudí o Rusiñol. La Sala de la Catedral, con grandes bloques de piedra y un espacio enorme (100 m de altura) rivaliza en belleza con la de las Columnas y la del Pozo del Diablo. Las entradas se compran en una caseta de madera en el área de la ermita de la Salud, al pie de la carretera de acceso, junto a Collbató.

 

2.- EL MUSEO DEL MONASTERIO

Merece una visita al margen, pero si la excursión les lleva al Monasterio, no permitan que pase la oportunidad. El museo está situado en la plaza exterior del Monasterio. Fue una obra de Josep Puig i Cadafalch, el gran arquitecto de los años 20 y fue reformado en 2004. Hay cinco colecciones permanentes en el Museo y mas de 1300 objetos expuestos entre cuadros, tallas, esculturas o objetos arqueológicos del Oriente Bíblico (aportado por los monjes que vivieron allí y donaciones).  Hay un sarcofago egipcio del siglo XII aC, orfebrería del siglo XV al XX , cuadros  y tallas de Berruguete, Tiepolo o el Greco y un fondo impresionante de pinturas del XIX y XX con maestros de la talla de Fortuny, Casas, Nonell, Rusiñol, Degas, Moner, Picasso, Tàpies, Miró... En resumen, una joya poco conocida.

 

 

DOCUMENTACION

Aparte de los consabidos mapas y guías de Montserrat editados por Alpina  y Piolet en 1:25.000 y 1:30.000 acaba de aparecer --ya lo tienen en la Librería Serret de Valderrobres los lectores de la zona del Bajo Aragón-- el Montserrat, guía senderista, 20 itinerarios por el Parque Natural, también de Alpina, que incluye además del mapa general en 1:20.000, 6 mapas parciales de otras tantas vias de acceso al macizo, Marganell, Monistrol, Collbató, El Bruc y el propio Monasterio. También es muy recomendable el "Caminant a Montserrat" de Ramon Ribera, editado por Publicacions de L'Abadía de Montserrat (1998).

 

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7 enero 2013 1 07 /01 /enero /2013 08:37

una-botella-en-el-mar-de-gaza-cartel1.jpg

 De vez en cuando resulta esperanzador que los realizadores cinematográficos de dos paises tan involucrado en el drama humano  y la tragedia política como Israel o Palestina traten de llevar a las pantallas del mundo un mensaje que abra alguna rendija en el muro de las lamentaciones que es el eterno conflicto de Oriente Medio, el pulso sangriento y desolador entre árabes e israelíes.

Es difícil, muy difícil, tratar de evitar el maniqueísmo del bueno y el malo, introducir una nota de humanidad en una guerra permanente en la que el objetivo principal son los ciudadanos pacíficos de uno u otro país.

Generalizaciones maniqueas, juicios de valor inmediatos sin reflexión, reacciones emotivas desatadas entre el odio y la repulsión, falta de conocimiento del supuesto "enemigo" y una dinámica brutal de atentados y respuestas bélicas indiscriminadas hace poco menos que imposible que pueda haber alguna vez ni un asomo de entendimiento o de diálogo sincero e igualitario. Y la sangre sigue manando por los dos lados y el abismo es cada vez más profundo e insalvable.

Películas como "Una botella en el mar de Gaza" tratan de tender un débil puente entre ambas escarpadas posiciones. Una chica franco-israelí, casi una adolescente, pide a su hermano, un soldado del ejército, que lanze una botella con un mensaje de amistad y diálogo en  su interior, en las aguas de la playa de Jerusalén para que, a favor de la corriente, la pueda encontrar cualquier arabe en las playas de Gaza. La botella es hallada por un grupo de amigos palestinos y uno de ellos, tras las burlas y descalificaciones de rigor, decide contestar a la dirección de email que se le brinda. Se establece un difícil --y peligroso-- intercambio de mensajes  con el que la chica logra vencer la reticencia del joven árabe y establecer un diálogo en el que los duros sucesos exteriores ponen frenos y añaden dificultades.

Thierry Binisti, que dirige la cinta, trata de no ocultar las realidades angustiosas en las que viven ambos jóvenes y las brutales diferencias que les separan. Tal y Naïm, comienzan a sentir que hay todo un mundo enfrente que desconocen y que se han acostumbrado a condenar como un movimiento reflejo. Entienden que el dolor está repartido entre ambas poblaciones y que hay un régimen injusto de desigualdad y prepotencia entre ambos países. Se cuestiona el sentido de la guerra y se rechaza el salvajismo que impregna la vida cotidiana de palestinos e israelíes. ¿Qué puede hacer una joven pareja mixta que además deben enfrentarse al rechazo familiar y a la suspicacia de la policía o el ejército de ambos paises? Difícil cuestión.

Binisti, que se basa en una novela casi autobiográfica de la franco-israelí Valerie Zenatti, propone una fábula con final abierto pero posiblemente feliz que nos resulta un tanto idealizada, quizá optimista en exceso, pero que de alguna manera es algo más que un "happy end" a la manera americana, sino más bien el reflejo de un deseo sincero de que las cosas puedan alguna vez ocurrir de esta manera, como el esperanzador inicio de un cambio.

Nace entonces, al finalizar de ver esta buena película, la pregunta del millón, la que debería ilustrar las relaciones difíciles entre arabes e israelíes, ¿por qué no  podemos hacer posible una relación semejante? El espectador se acongoja al ser testigo de los intentos de Tal, la joven actriz Agathe Bonitzer, por comprender lo que ocurre, el difícil mundo en el que vive Naïm, el actor Mahmoud Shalaby,   y en el recorrido de los emails que ambos se van cruzando tratan de acercar sus sensibilidades, su rebeldía, su miedo y su resistencia al odio sin más, a la descalificación del enemigo. Inocentes e inconformistas, los dos jóvenes tratan de elevarse sobre el muro que los divide, incluso fisicamente, para tratar de encontrar un clima de concordia, diálogo y quizá amor. Pero tal vez el personaje más entrañable es el de la madre de Naim, interpretado por esa fabulosa actriz palestina, Hiam Abbass, que presta su rostro surcado por el sufrimiento y la dureza, y la mirada tristísima de sus ojos al de una mujer tolerante, sabia y firme que da a su hijo todo el apoyo que éste necesita y lo ofrece a manos llenas a los que la rodean como médico de un hospital de Gaza.

El espectador acaba temiendo que el sueño de Naim, que quiere salir de Palestina para ir a Paris y estudiar un profesorado en francés, quede truncado por el odio y la desidia de unos y otros. A la joven pareja esa posibilidad abre una puerta a la esperanza, quizá en Paris un encuentro libre y prometedor sea posible.

Desde el comienzo, con un fundido en negro sobre el que se escuchan voces y ruidos de copas, risas y bromas en una cafetería seguramente, después una explosión y el silencio, para a continuación abrirse la secuencia a una toma del mar y la playa de Jerusalém en la que un joven soldado israelí lanza al mar una botella...Desde ese comienzo magnífico, la película transcurre de una forma intensa y coherente, bien dosificada la tensión, pasando de la zona palestina a la israelí, mostrándoos la vida de los dos jóvenes, tan cerca --setenta kms separan Jerusalén de Gaza-- y en realidad tan lejos como si uno de ellos estuviera en la luna.

Gran película y un buen tema de debate para quienes quieran sensibilizarse ante el espinoso problema palestino-israelí, germen patológico del problema global que enfrenta a occidente con el islamismo más militante.

 

 

 

 

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6 enero 2013 7 06 /01 /enero /2013 09:49

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Hay que reconocer que en películas como ésta, o en "Los otros" o en "Ágora", el cine español pierde algo de su personalidad intrínseca para mimetizar de alguna manera los estilos y formas de otras cinematografías más poderosas y con infinitos medios para conquistar taquillas. En poco tiempo hemos visto dos maneras de narrarnos el tsunami que asoló las paradisíacas playas thailandesas del Indico, una la del maestro Clint Eastwood y otra la del español J.A. Bayona. ¿Diferencias notables? Francamente no, en lo que se refiere al trágico fenómeno en sí. Un 10 en alardes técnicos. En "Más allá de la vida" las secuencias del tsunami sirven para introducirnos en el tema básico de la película, pero igual podía haber servido un accidente de avión, un tumor cerebral o un rayo accidental. Se trataba de meternos en la especofidad de aquél pequeño sector humano que integran los que han sobrevivido a una situación de muerte casi segura. En "Lo imposible", el tsunami es la esencia del filme, como en aquél legendario "Huracán" que filmó en los años 30 el gran John Ford  y está concentrado en la peripecia familiar de una pareja y sus tres hijos.

Bayona ha contado con un elenco de la talla protagonista de Naomi Watts y de Ewan McGregor, ambos realmente ajustados en sus desmadrados papeles (justificadamente, por supuesto, la sobreactuación era de esperar). La película, que ya ha superado en taquilla otro éxito de este director con la ayuda del guionista Sergio S. Sánchez, "El orfanato" ,tiene secuencias magníficas junto a un tratamiento discutible de la trama, la tensión narrativa y el final.

En principio existe cierto desequilibrio en la tensión argumental que comienza tras el prólogo de presentación (que apenas nos dice nada de los personajes, un pequeño fallo de guión) y se centra en el duro episodio del tsunami y sus efectos apocalípticos. Seguimos la suerte de la madre y el hijo mayor, María y Lucas (Tom Holland, un jovencísimo actor bastante encomiable). Es quizá la mejor parte de la película, que luego decae con los sinsabores que viven el padre y los dos hijos pequeños (de los que apenas sabemos cómo se han salvado y cómo han podido quedar juntos) y termina de perder fuerza y convicción en la ultima parte, la del reencuentro.

La historia atrae en toda esa primera mitad por su dinamismo trágico, con la sensiblería bien atada (en la segunda parte se desata bastante) y con secuencias magníficas resueltas con habilidad emocional: por ejemplo la que concierne al pequeño abandonado, rescatado de una muerte segura por Maria y Lucas.

Después las cosas van siendo conducidas y manipuladas por un director deseoso de éxito y la enorme sinceridad de las secuencias y actuaciones de la primera parte caen en una serie de expectativas tramposas alimentadas por el guión, que fuerza reencuentros y casualidades, hasta el edulcorado, apresurado y obvio final. Una cierta simplicidad en el análisis de un drama familiar inmerso en una tragedia global convierte a "Lo imposible" en una película algo morbosa, taquillera para necesitados de castigo emocional comparativo ("qué horror, ¿verdad?") y amigos de empatizar con las desgracias multitudinarias. Buen diseño de producción, excelente fotografía y montaje pasable. A pesar del éxito, uno acaba pensando que para ese viaje no hacian falta tales alforjas: la película no deja de ser un telefilme con pretensiones. Bayona debería mantener su ambición en todos los niveles. No basta con arrancar lagrimitas del personal o calmar las necesidades de emociones fuertes de una masa de espectadores  acostumbrados a no escandalizarse en los telediarios, con su casi cotidiano muestreo de las lacerantes miserias del mundo en que vivimos.

 

 

 

 

 

 

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4 enero 2013 5 04 /01 /enero /2013 08:03

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Enésima versión cinematográfica de "La isla del tesoro" la obra maestra de la novela de aventuras escrita por el escocés Robert Louis Stevenson (1850-1894). Supongo que el bueno de Stevenson podría alucinar con esta visión futurista de su extraordinaria narración si le fuera dado verla en alguno de los mundos de ultratumba donde residen los grandes espíritus literarios.

John Musker y Ron Clements, padres de la criatura estelar, han  tratado de mimetizar en lo posible "La isla del tesoro", respetando en lineas generales el argumento, con los consiguientes cambios para permitir que un relato que transcurre en el siglo XVIII se adapte a un escenario del futuro utópico, en un planeta habitado por curiosos seres antropoformes junto a personas (a terrestres) como una exposición de los planetas mixtos habitados por razas estelares desconocidas, al estilo de los mundos de "La guerra de las Galaxias".

Pues bien, en ese mundo de jóvenes surferos en tablas espaciales --todo el comienzo de la película es un exceso innecesario que hace pensar lo peor-- y decoración y vestuario del siglo XVIII en un entorno espacial, se desarrolla la historia de piratas y tesoros que Stevenson transformó en el imaginario juvenil de la aventura.

El joven Jim, grumete de una "Hispaniola" convertida en nave espacial con velas de captación de energía solar, habrá de cumplir una vez más su periplo iniciático, haciéndose hombre bajo la férula de un increíble John Silver, el Largo, convertido en cyborg, con una tripulación inenarrable de bichos extraños antropoformizados, una capitana estulazada de otra especie y un doctor perruno, blando y torpe.

El resultado es irregular. Pese al tramo final, digno de una buena película de aventuras espaciales --el planeta convertido en bomba de relojería es visualmente fascinante-- la película no acaba de hacernos atractivos al protagonista Jim, menos al doctor y sólo ligeramente a John Silver, el pirata rufían que descubre que tiene sentimientos. Sin embargo el diseño y las actuaciones de Silver, el villano Scroop y el viejo pirata Billy Bones (que como recordarán es el auténtico deus et machina de la narración) convertido en un robot enloquecido, resultan brillantes.

Quizá sea el ritmo lo que se resiente en una película en muchos momemtnos espectacular, muy en la linea Disney de perfección técnica y adecuación de la imagen y el sonido a la acción. La comparación con la versión de "La isla del tesoro" de 1934, o la de la propia Disney de 1950, incluso la de 1972 (con un Silver-Orson Welles, antológico) no es ociosa, y la idea de llevar a los personajes de la novela al ámbito de la fantasia y la ciencia-ficción podía haber sido memorable.

Desgraciadamente la versión se edulcora en demasía, busca hacer una impertinente función pedagógica y la moralina es demasiado abundante, con lo que una obra que trasciende el esquema juvenil para ser un clásico para todos, se va decantando hacia el sentimentalismo infantiloide. Así pues fallos de guión y fallos de ritmo --y la simplificación de la versión sobre la obra, cosa que indignará a muchos puristas literarios partidarios del respeto a ultranza del original--. Y así, mostrarnos la blanda secuencia del abandono del padre de Jim (en la novela muere, no le abandona) para justificar la carencia paternal del chico y su sensibilidad hacia le figura "paternal" del pirata Silver, es una trampa innecesaria y torpe.  Todo esto resiente la calidad de un filme  que tiene suficientes méritos para haberse convertido en una referencia más de las versiones de "La isla del Tesoro". Ahora queda más como una simple curiosidad, eso sí, divertida a veces.

 

       

 

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3 enero 2013 4 03 /01 /enero /2013 08:40

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Película de dibujos animados con una propuesta original, llena de guiños para cinéfilos y para fanáticos de los videojuegos, pero que poco a poco, tras un comienzo prometedor, va deslizándose suavemente hacia un ejercicio infantil en el que los elementos nostálgicos van dejando lugar a una peripecia destinada a los más pequeños. No logra equilibrar la balanza entre el mensaje y su aplicación, como ocurría con obras magistrales como "Up" o "Walle-e" y más recientemente con el "Alucinante mundo de Norman" y otras pequeñas joyas de la animación.

Todos los espectadores de menos de 40 años, aficionados en su día a las primeras consolas de juegos electrónicos y que lleven a sus hijos a ver esta película se encontrarán con un mundo en continua renovación técnica y de imagen pero también con los viejos personajes y los añorados ambientes de los juegos que marcaron su niñez y adolescencia compartiendo aventuras. La película que dirige Rich Moore, "Rompe Ralph" utiliza ese señuelo nostálgico para atraer no sólo a los niños de hoy sino a los que fueron y ahora rondan la treintena.

Resulta curioso contemplar el salto argumental y de definición de dibujo y adelantos técnicos que marcan un ante y un después de las consolas de juegos electrónicos. La película "resucita" personajes y estilos en una sinfonía en tonos pastel, con un despliegue de valores y comportamientos de otro tiempo y eso logra atraer y encantar al espectador a pesar de que, como hemos dicho al principio, luego se deje deslizar por un tratamiento más infantil y acabe entre edulcoraciones que ya sólo son efectivas con los más pequeños.

Disney sigue fiel a su política y a su oferta mixta y une a la perfección técnica de "Toy Story" o de "Monstruos S.A." una creciente habilidad del mensaje y una mayor capacidad de asombro y complicidad. La revolución de carácter que aportó a la animación de los estudios Disney las cintas de Pixar, aunque siempre trata de insuflar su pequeña dosis de moralina azucarada, marca de la casa (nuevamente la amistad y la fidelidad  a uno mismo ilustran el fondo argumental).

Pero a pesar de esto, los detalles y guiños argumentales de "Rompe Ralph" superan la mediocridad de ciertos aspectos. Desde la cita a los "Aliens" y el universo de los "bichos" de películas, series y juegos al estilo de "Call of duty" o las endemoniadas carreras de "Sugar Rush".

Pero quizá el mayor hallazgo, aunque no desarrollado apenas en esta película (cosa que hace pensar en próximas partes de  una saga), sea la recreación del universo interior de los juegos y la solapada crítica a la violencia de muchos de los actuales videojuegos. Pero no nos engañemos, lo que después de aquél clásico "Tron", en el que Disney nos llevaba al mundo interior de un juego electrónico en el que se ha introducido una presencia humana, en "Rompe Ralph" hay otra propuesta notable: hay un punto de conexión virtual, quizá en la "nube" de los videojuegos antiguos y actuales, y en él los personajes de unos y otros pueden interactuar e incluso romper con las reglas encriptadas en el universo de "bits".

Pero como dice Ralph, "el que seas un malo no quiere decir que seas malo" y en eso consiste el nudo argumental de esta película interesante: Ralph quiere demostrar -y demostrarse a si mismo-- que bajo su disfraz "laboral" de malo existe un héroe capaz de amar y sacrificarse por los demás. Ese inicio que podía habernos llevado a una película notable queda desleido por la suavización que marca el cambio sutil de público al que se destina. Los niños disfrutarán, pues, durante todo el metraje y los adultos que les acompañan, la primera mitad. Pero, bueno, en esencia cumple su cometido y "Rompe Ralph" puede ser calificada de una excelente película de animación.

 

 

 

 

 

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