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14 febrero 2011 1 14 /02 /febrero /2011 15:33

Cualquiera pensaría que se trata de una película sobre los acontecimientos de Túnez, Egipto y otros países musulmanes. Y es que en Hollywood son rápidos, pero quizá  no tanto. En realidad se trata de una nueva película de Peter Weir, el director australiano autor de cintas como Gallipoli, El club de los poetas muertos, Master and comander, Ultimo testigo o La costa de los mosquitos. Uno de los grandes, en suma. Hacía siete años que Weir no firmaba una película y al fin se nos descuelga con "Camino a la libertad", una cinta apreciable pero a mi muy personal entender un tanto fallida. A pesar de contar con el libro autobiográfico del escritor polaco Slavomir Rawicz (publicado en 1956), una historia magnífica de superación humana de las más terribles circunstancias fisicas y mentales creadas por la dictadura de Stalin, un road-movie heroico por unos parajes sencillamente extraordinarios (Siberia, el desierto de Gobi, el Himalaya y la India) y unas interpretaciones de esos actorazos nunca suficientemente alabados por critica y público, Ed Harris y Colin Farrell...el resultado parece más un documental dramatizado de la National Geographic que una película de autor con tablas suficientes para sacar mejor partido de la historia.Camino.jpg

Slavomir nos describe en su impactante "The long walk.The true story of a trek to freedom" la odisea de un grupo de presos políticos y uno común, asesino por más señas (genial Colin Farrell) a los que se añade más tarde una joven durante el camino, que escapan de un gulag siberiano para recorrer caminando  6.500 kilómetros por las nieves siberianas, el calor asfixiantes y la sed de Gobi, más frio en el Himalaya y al fin, la India, donde se disgregará el grupo, que ha perdido a tres de sus miembros a causa de las calamidades sufridas.

La solidaridad, la cohesión y la bondad de todos y cada uno de los prisioneros, incluido al final el asesino Farrell, a lo que añadimos la absoluta falta de convicción -casi torpeza- en la filmación del momento de la huida del gulag ante los sanguinarios vigilantes y en medio de una tormenta de nieve, amén de la deficiente factura en el dibujo de los personajes, con la excepción de Harris y Farrell...hacen de esta película un producto bastante previsible y un poco demasiado amable y descriptivo para la temática de que se trata. El espectador, yo al menos, no se siente implicado por la heroicidad y el aliento de los personajes y las calamidades que pasan parecen las tipicas pruebas de superación heroica que uno sabe de sobras que serán superadas con honor.

Rawicz murió en 2004 y por tanto no ha tenido ocasión de verse a si mismo y a sus compañeros retratados en una historia con final feliz (en la realidad él no volvió jamás con su esposa treinta años después de su fantástica escapada. Se casó con otra mujer). La historia de esos doce meses de agotadora caminata es en sí misma un reto.Pero a Peter Weir esta vez no le ha llegado el aliento y la fuerza de sus otras convincentes obras. Y dicho todo esto, vayan a verla. A pesar de sus defectos, es una película muy por encima de la media habitual.

 

 

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13 febrero 2011 7 13 /02 /febrero /2011 14:01

Estamos igualados con  Portugal y sólo un peldaño bajo Malta, pequeño país que ostenta el índice más alto de abandono escolar prematuro (un 36,8% sobre el 31,2% español). La media de la UE es de 14,4 %.

La sonrojante estadística refleja una de las causas a su vez de la altísima cifra de jóvenes parados o con subempleos de supervivencia. ¿Tan difícil es ver la dura realidad que estamos propiciando por múltiples razones (entre ellas el descuido social y una educación equivocada) y que perfilará el escenario socioeconómico de nuestro país en los próximos años? ¿Cuál es el proceso encadenado de causas y consecuencias al que estamos abocados?  Los ciudadanos con baja formación tienen un riesgo de pobreza altísimo (cuatro veces mayor a los titulados en FP o universitarios) y generan un enorme gasto  para el Estado que acabará alterando la política de subsidios por desempleo, simplemente por agotamiento económico. Al tiempo, la tónica de nuestra época es la exigencia cada vez mayor de una cualificación media o alta para cubrir los empleos (un 85% de todas las demandas según la Comisión europea).bibliotecas.jpg

No es preciso ser el agorero de tertulias de tele5 o el chistoso de turno en Intereconomía, para comprender que si no variamos estas tendencias --que la sociedad comienza a considerar un signo de los tiempos, cuando no es más que el resultado de la vaciedad de valores éticos de nuestra educación de niños y jóvenes-- el futuro de España como nación fuerte y socialmente equilibrada está en el alero de lo imposible. Y seguirá siendo así mientras se contabilice el dinero que se dedica a educación como un gasto en vez de hacerlo como una inversión de las más rentables que se puede permitir una nación.

Un estudio europeo de prospectiva social ha cuantificado durante 40 años de la vida de un individuo, en un millón de euros el gasto o también la falta de ganancia y el recurso a la ayuda pública, que le va a suponer el abandono temprano de los  estudios. Eso sin cuantificar las consecuencias negativas personales, psicológicas o sociales, que en uno u otro momento la falta de estudios y de cultura va a suponer en la vida del individuo. Realmente ¿saben los jóvenes lo que se están jugando cuando abandonan los libros?

¿Cuál es la situación aqui y ahora? La respuesta está en el tirón de orejas que la UE ha dado a España a causa de los recortes del gasto educativo. En este año el Estado y las Comunidades autónomas reducirán 1800 millones de euros las partidas destinadas a educación. Con esta reducción se frenan las medidas y recomendaciones que la UE ha hecho a España para paliar el problema.

Si extrapolamos esta reflexión a nuestra tierra, quizá sea el momento de dar un toque de atención a nuestros políticos. Se acaban de aprobar los presupuestos comarcales (4,7 millones de euros) que aunque un 16 % menor de los fondos disponibles en 2010, con la inyección de ayudas para el Plan de Desarrollo Sostenible, se debería seguir apoyando --e incluso crear-- las actividades culturales e iniciativas de mentalización social educativas que, al nivel comarcal, palíen de alguna forma ese déficit educacional que amenaza a nuestros jóvenes. Y eso desde la promoción de la lectura y la familiarización con los libros, la cultura del teatro, el cine, la música, la formación en técnicas informáticas, hasta la promoción de los valores y principios éticos de la sociedad y el individuo. Charlas, conferencias, programas de radio y televisión con ambición cultural específica, encuentros, talleres de lectura, sociedades de defensa del paisaje, la naturaleza y el medio ambiente, promoción de técnicas de relajación y disciplinas meditativas...hay tanto por hacer, tanto que enseñar, tanto que compartir...

Decía el filósofo francés Alain Finkielkraut que "no hay ninguna garantía de que leer nos haga mejores", pero suele haber muchas más pruebas de que no leer y no estudiar nos hace más pobres...de sentimientos, de oportunidades, de comprensión, de proyectos, de ambiciones, de realismo y de ilusión. Cultivarnos (en cultura) mejora sustancialmente nuestro currículo laboral y nuestra vida. Mire a su alrededor y reflexione.

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11 febrero 2011 5 11 /02 /febrero /2011 16:52

IMG_1428.JPGDesde Beceite y como una nueva variante a la excursión a Penyagalera, se deben visitar los parajes magníficos de la Mola de Lino que nos permitirá conocer toda la bellísima ribera del Ulldemó, el tercer gran río de la zona, con el Matarraña y el Algars.

Para ello se sigue la pista pavimentada que lleva desde las afueras de Beceite en los altos de cementerio, en dirección a la Pesquera, donde acompaña el río practicamente hasta el punto desde donde se inicia el sendero de subida a la Mola. Unos 10 km.

Para evitarnos el paso por Beceite, que bien merece una visita pero esa no es hoy nuestra prioridad, al salir del pequeño túnel que en la carretera que viene del Valderrobres cruza el puente sobre el rio, se coge, a la izquierda, inmediatamente la pista asfaltada que se aleja del pueblo. Esta pista nos lleva de nuevo a cruzar el barranco del coll d'en Selma más arriba y se llega la bifurcación que lleva a   Arnes a la izquierda y tuerce de nuevo a la derecha hacia Beceite, opción que seguimos. Justamente a la altura del cementerio (k.2,6) se vuelve a girar a la izquierda hacia La Pesquera y ya se sigue acompañando el cauce del Ulldemó, que allí forma una garganta  que se extiende por  diez kilometros, plena de grandes pozas y lugares de baño y esparcimiento. IMG_1332.JPG

En el km. 4,9, se ve a mano izquierda el cartel indicador del sendero a Peñagalera. Seguimos por la pista hasta el km. 6,5 donde hay un mirador de una zona especialmente bella por las formaciones rocosas que al otro lado del río crean una pared peculiar de grandes masas tubulares.

Mas o menos en el km. 7, se termina el asfalto y aunque se puede seguir bien en el coche, recomiendo que se aparque en uno de los numerosos lugares idóneos, para no molestar a los que prefieren evitarse caminatas, y seguir a pie. Son tres kilómetros de pista de montaña, cómodos de caminar por el escaso desnivel ya que a partir de ahí, superadas  las alturas, se acompaña al rio casi a nivel de cauce.

En el km. 8,3 la pista atraviesa el cauce del rio y el camino cambia de ribera. Siguiendo la pista por ese otro lado, dejando el rio a la derecha se atraviesan parajes bellísimos de agua y verdor. En unos minutos, se llega a una planice redondeada donde acaba la senda y los que van en coche pueden dejarlo.

A la izquierda de la plazuela natural sube empinado el sendero señalizado que lleva a la Mola de Lino. Unas dos horas de subida permanente por lugares de auténtico arrobo paisajístico, con presencia ocasional de cabras montesas y una arboleda de cuento de hadas y gnomos.

Antes de llegar a la mole blanca y alargada de la Mola de Lino se encuentra los Masets de Lino que es un pequeño caserío con cabañas remozadas que forman un idílico lugar de reposo (de propiedad particular). Frente a las casitas se yergue la Mola de Lino. Una subida de veinte minutos nos lleva a las alturas (1208 m) donde se encuentra una Cova del Maquis que, por cierto, no supe hallar.

La bajada, en algunos puntos muy fuerte, con piedras pequeñas y suelo desgastado en algunos tramos, se puede hacer sin problemas en  una hora y media.

En total, tres horas y pico la parte de ida a la Mola (contando con la pista) y dos horas y media hasta llegar al punto donde dejamos el coche. Unas seis horas sin prisas.

Algo mas de la mitad si llegamos con el coche hasta el punto de arranque del sendero.IMG_1325.JPG

Las vistas desde la Mola de Lino son soberbias y permiten una visión casi aérea de los valles del Ulldemó y del Matarraña, con los arracimados caseríos dorados de Vallderrobres, Cretas, Calaceite, Arnes y Horta de San Juan, en las azules lejanías.

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9 febrero 2011 3 09 /02 /febrero /2011 17:28

Los aficionados al teatro saben que el nuevo teatro Goya de Barcelona, dirigido por Josep Maria Pou, suele ser cita y ocasión de disfrutar con las artes escénicas. Desde hace unos días, el coquetón teatro remozado ha dado vida en su escenario a un clásico: John Boynton Priestley y una de sus obras más aclamadas: "Llama un inspector" (1946), que fue llevada al cine en 1954.pou.jpg

Priestley, que nació en  Bradford en 1894 y murió en 1984 en Stratford -upon-Avon, fue escritor, periodista, locutor de radio, dramaturgo y guionista de cine, amén de activista político de izquierdas, de talante liberal, antiarmamentista, pacifista combativo y critico total de la nuclearización militar (con 64 años llegó a encabezar una marcha antinuclear de 85 kilómetros) y, no obstante, era respetado por su participación en la primera guerra mundial, donde fue herido en tres ocasiones.

Con algo más de 30 años logró un éxito espectacular con su novela "Los buenos camaradas" (1929) (que sería representada en teatro) y una serie de obras teatrales con el proceso del tiempo como leith motiv que lograban éxitos escandalosos, como "Esquina peligrosa" o "El tiempo y los Conway". Uno de esos éxitos fue "Llama un inspector" (1946) que se sigue representando regularmente desde su estreno y siempre con éxito. Y es que esa es una de las características de este autor inglés: su idoneidad para constituir una apuesta segura para las compañías teatrales.

No sólo la perennidad de su éxito se ha desgajado de la carga del tiempo --sus obras se mantienen actuales a pesar de las décadas transcurridas y los cambios sociales habidos-- sino que para los actores es un agradecido primer premio: hasta el menos importante de los personajes en la trama tiene un papel tan elaborado  que asegura el lucimiento del actor. Sus obras tienen una estructura redonda, muchas veces en el sentido estricto  de la palabra, ya que algunas son circulares (la presente, lo es: acaba como empieza) o van viajando entre el presente y el pasado ("El tiempo y los Conway", por ejemplo). Priestley admiraba las teorías de J.William Dunne sobre la premonición de los sueños y la percepción del tiempo que no se ajusta a ninguna linealidad y permite "viajes" inesperados por el entramado secuencial del tiempo.

En todas sus obras, las situaciones están perfectamente perfiladas, los personajes claramente definidos, la trama interesante, los diálogos incisivos, un aliento poético susurrando de vez en cuando y un muy británico sentido del humor que, casi de sorpresa, emana de alguna frase o incluso de un gesto.

Priestley es una fiesta para el espectador y una gratificación extra para el actor. Por ello, la versión que puede verse en el Goya de Barcelona, con un Josep Maria Pou en estado de gracia, manteniendo el gesto austero y la interpretación contenida, moderada por una especie de fuerza interior, tiene una réplica magnífica en Carles Canut, que compone un Arthur Birling, empresario conservador y clasista, digno del inspector Pou. El duelo de estos dos personajes se va enriqueciendo con la fria aportación de la esposa de Birling, que compone -eficazmente- Victoria Pagès y todos ellos secundados Por Paula Blanco y David Marcé como los hijos del industrial y Ruben Ametllé, como el prometido de la joven Birling. ¿La trama? Una fiesta de compromiso de una familia de la alta burguesía inglesa es interrumpida por un inspector de policía que viene a indagar sobre la muerte de una joven de 24 años que se ha suicidado bebiendo lejía. Ante la sorpresa primero y la consternación de todos los comensales el inspector va desgranando los elementos que convierten a la joven desconocida en alguien que ha tenido mucho que ver con todos y cada uno de los miembros de la familia Birling. Una durísima crítica social se va perfilando cada vez con más amargura.

No contamos más, aunque suponemos que para muchos es esta una obra conocida. En todo caso y por ese mecanismo mental que premia la repetición ocasional de algo que produce satisfacción y placer estético, revisitar la obra produce casi un placer semejante a visitarla por vez primera.

Por tanto, créanme vayan a ver a Pou y su incisivo y misterioso inspector.

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8 febrero 2011 2 08 /02 /febrero /2011 16:07

1001-nightsTodo comenzó en el café de Al Nofara (que algunos escriben Náufara) que es fácil de encontrar junto a la puerta este de la Gran Mezquita en Damasco. Bajo una gran cubierta de parra los hombres fuman parsimoniosos y concentrados su narguilé, emanando perfumadas volutas de humo azul entre el burbujeo insomne del agua de las pipas y el acre residuo del carbón sobre la cazoleta. Algunos turistas languidecen consumiendo café espeso o refrescos. Corrían los años 90 y yo descansaba de una dura labor de reportero político en un viaje que giraba en torno al poder omnímodo del presidente Affed El Assad. Sin embargo mi visita al apacible café popular tenía un objetivo concreto: quería ver en acción a Raheed el Hallack, un "hakawati", un cuenta cuentos (story teller, en inglés) que tocado con un fez rojo, la amplia hopalanda blanca con lineas horizontales, su bigote marxista (de Groucho más que de Karl) y sus gafas de montura metálica cabalgándole en precario equilibrio sobre la nariz, reunía en torno suyo a una multitud de fieles y curiosos y algunos turistas, que no entendían nada de lo que decía con voz cambiante, pero se sentían fascinados por los gestos y la pantomima gestual y oral que adornaba los pasajes del cuento (incluso esgrimía una espada de latón con la que ensartaba dios sabé qué demonios o infieles). La experiencia fue gratificante. Tomé mis notas  y dejé en barbecho el recuerdo hasta que la lectura del libro "La princesa de jade", de Coia Valls, me lo devolvió tan fresco como aquél lejano día de junio de 199o y pocos.

¿Es que Coia habla de cuentacuentos en su libro? Solo de pasada. Los menciona en dos o tres ocasiones, en un mercado o en una caravaanar (lugar de reposo de las caravanas que hacían el legendario recorrido de la Ruta de la Seda. Es el estilo narrativo, el ritmo, los excursos que se permite, el tipo de lenguaje utilizado, los diálogos muy literarios o filosóficos a veces, la descripción de los personajes, la trama. La petición de una moribunda Teodora de Bizancio  justifica el motor de desarrollo literario con el objetivo de la búsqueda del secreto de la seda, tras armar una expédición dirigida por un militar, un tejedor y un monje nestoriano y las vicisetudes de tal empresa por los difíciles caminos de la Ruta de la Seda´.

Es un viaje iniciático para todos los protagonistas, como suele suceder y es tradición en el género y también como suele suceder, el camino es lo que realmente importa, no la búsqueda del misterio de la seda para fabricar el preciado tejido y evitar los abusos de los persas, que monopolizan su comercio. Hay que averiguar cómo se hace la seda. Y ese es el onjetivo marcado. En ese proceso se genera el cambio de los personajes, su maduración, a veces la consecución de deseos ocultos que justifican a la postre toda la aventura.

El joven Úrian, fascinado con su sueño de amor, encarnado por la princesa Yu, su padre, Xenos, el tejedor, Lysippos el militar, el monje nestoriano Rashnaw y las dos mujeres, Najaah y Yu que a mitad de la novela una y otra practicamente al final, dan el contrapunto femenino a una historia de hombres, forman un entramado de personajes que se hacen familiares al lector durante el ameno y peligroso viaje. Y este acabará con el héroe disponiéndose a partir de nuevo, ya liberado de la sombra del padre, libre y disponible para nuevas aventuras.

Coia ha realizado una obra bien documentada que trata de sugerir muchas cosas, entre la historia, la filosofía, la mística, las leyendas y los mitos.

Y como los "halaiquíes" de Jemaa el Fna en Marraquech, nos deja su historia casi como un relato oral. Ese "hasta luego" o "mañana más" que desde el califa Haroun el Raschid y  Sherezade, la bella narradora de "Las mil y una noches", ha fascinado a sus oyentes (y a los lectores).

Como complemento a esta lectura sugiero la novela de Baricco, "Seda".

 

 

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6 febrero 2011 7 06 /02 /febrero /2011 18:15

Uno de  los últimos fenómenos editoriales del vecino país, Francia, no es una novela con modos de best seller, ni lo último del premio Nobel, ni la osadía de un joven autor que se pone de moda en los elitistas círculos literarios de la heterodoxia, no. El éxito que asombra a propios y extraños es obra de un anciano de 93 años, ex miembro de la resistencia contra la ocupación nazi (de los de verdad, no los fraudulentos), tiene una extensión de 32 páginas y el estilo, modo y maneras de un panfleto político de los que hacían furor en los “felices” setenta. Se titula Indigned vous!, cuesta tres euros y va dirigido a los jóvenes, a los que alecciona con contundencia pidiéndoles que digan 'basta' a la dejadez y la comodidad, a la aceptación de actitudes, comportamientos y modas sociales que preconizan el “¿para qué protestar?”, los “no vale la pena” y el socorrido “mientras llegue a fin de mes, lo demás no me concierne”.  Detrás de esa filosofía a la que se le endosa el epígrafe derrotista de “posibilismo” está la enmascarada pero visible y creciente tendencia social a aceptar la injusticia y la merma de las libertades como un “signo de los tiempos” y “algo inevitable”.

Ese “basta ya” que aconseja el autor del opúsculo, Stéphane Hessel, podría parecer una muestra más del buenismo retórico de la izquierda, que pone bellas palabras para adormecer la conciencia de la acción adecuada, si no estuviera avalado por los hechos revolucionarios y  espontáneos recientes en países tradicionalmente “atrasados” en materias sociales y políticas, como los del Mogreb. Ese “indignaos” de Hessel ha tenido su materialización inesperada y sorprendente en la revolución “del jazmín” que desde Túnez ha prendido como un reguero de pólvora en Egipto, Libia, Yemen, Arabia Saudí, Argelia y Marruecos, desbordando los límites del Magreb. Y así lo que empezó con una revuelta por el pan se ha transformado instantáneamente en una revolución social por la justicia y la libertad.

Decía Quevedo que las revoluciones sociales se hacen “por el huevo,  no por el fuero”. Pero en estos tiempos ya sabemos que empiezan por el “huevo” y terminan por el fuero. Es decir por el rechazo a una situación social insostenible en la que el fuero, la ley y el poder, avalaban y mantenían injustamente (por medio de la corrupción y la represión) a la falta  de “huevo”, es decir el trabajo y la justicia que permiten que el ser humano tenga cubiertas, mínimamente al menos,  la supervivencia y el disfrute de una vida digna. ¿Y qué es lo que hizo posible la gestión y el nacimiento del poder social de indignarse y decir basta? Pues una forma subsidiaria de “cultura”, la de los conocimientos y extensión de uso de los medios de la red social, internet, facebook, twitter, los iphone, los móviles, el youtube, las webs de información más o menos libre.

¿No les parece obvia la imbricación, las relaciones de causa-efecto, entre los elementos básicos cuya defensa apunta Hessel y todos los sujetos que deseen realmente la mejora de la situación social de los más desfavorecidos?

Y ese escenario se repite no sólo en el mal llamado Tercer Mundo, sino en los países industrializados, en los del club de los más ricos y poderosos, en los del círculo del euro. En todos, de manera más o menos evidente y notoria, se dan las circunstancias, muy enmascaradas por un supuesto bienestar económico y social egipto.jpgque, poco a poco, ya no es tal bienestar. Aquí mismo, basta con analizar la situación de los jóvenes, incluso la mayoría de los muy bien preparados, para ver cómo la desidia y corrupción políticas, la incuria de los que mantienen las estructuras financieras y bancarias y un pueblo cada vez menos culturalizado y más adormecido por unos usos sociales que premian la inmediatez de la ganancia, la falta de esfuerzo y una cultura de lo ramplón y lo escandaloso (véanse  muchos  programas de televisión y los personajes que encumbran ) agravan la crisis,  en lugar de proponer y exigir unas medidas que procuren una formación adecuada, unos salarios justos y una filosofía del esfuerzo y el trabajo.

No se trata de pedir a los jóvenes, a la sociedad, que se indigne. La indignación por sí sola no da para mucho. Es flor de un día y de un gesto. Pidamos una educación eficiente, una educación social basada en principios éticos, una educación familiar e individual en la que vuelva a estar de moda el respeto, la urbanidad, la conciencia de que a los derechos exigibles se contraponen los deberes correspondientes. Y eso sería una gran revolución. Y entonces,  si no se dan los pasos adecuados, ¡indígnense y salgan a la calle!

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5 febrero 2011 6 05 /02 /febrero /2011 21:56

yoes-1192.JPGA finales de los noventa, hace pues más de diez años, escribí una novela "El árbol de los condenados" que suponía una variación sustancial de estilo y temática en mi novelística. Fue un parto largo e inquieto. En contra de mis precipitaciones literarias habituales, en esta ocasión mi oficio como periodista habia sido dejado a un lado. Por primera vez buceaba en lo más profundo de mi psique, sacaba el limo que protegia el fondo y analizaba y proyectaba sentimientos, vivencias, reflexiones, en una trama novelística en la que también se reflejaban historias y caracteres de gentes conocidas e imaginadas, posos de lecturas, inquietudes intelectuales, grandes dudas y pocas certezas, momentos brillantes y frustraciones y dolores que la vida proporciona a todo el que la trata de vivir sin mirar mucho lo límites.

Mi vida profesional me habia llevado a conocer gentes y paises que fueron, una vez condensados y aquilatados por la reflexión --y la imaginación literaria que todo lo aprovecha-- a una decantación que se hacía relato y nutría las páginas de esa novela intimista y bastante despiadada.

En el interín llevaba años estudiando psicología y psicoanálisis, me había sometido a un psicoanálisis didáctico con una profesional junguiana y preparaba mi tesis doctoral sobre el análisis lacaniano.

Cuando terminé la novela, puse el ansiado "fin" sobre la última página y revisé el volumen mecanoescrito, me entró una desazón inusual. En mis anteriores obras, al fin le sucedía un rápido envío a una editorial, los contactos pertinentes y la publicación, casi sin  solución de continuidad. En este caso, "El árbol de los condenados", en los que se vertía parte de mi ser y se extrapolaba el dolor de muchas personas y la desorientación y los errores de mis personajes (espejo y reflejo de los propios) había una cierta desgana en seguir el proceso anteriormente descrito. Quería trascender el deseo de verla publicada con el más legítimo objetivo de descubrir de qué se trataba: si era una novela importante para mi desarrollo como escritor y persona,  o era otra coartada de la vanidad, la facilidad creativa y el sentido de la oportunidad (heredado de mi condición de periodista).

Lo mejor, pensé, es buscar un  editor al que respete por su capacidad intelectual, su trayectoria personal y su prestigio en  el mundo de los libros. Escogí a Mario Muchnik. Me entrevisté con él (había escrito algún articulo sobre sus libros y eso me sirvió de carta de presentación) y le hablé de mi novela y de mi deseo que la publicara él si le parecía digna de ello.

Comenzó entonces una relación epistolar en la que ambos hablábamos de los pormenores de la novela, personajes, situaciones, filosofía y estilo. Jamás antes me había sentido tan cómodo y tan sorprendido al tiempo, de encontrar un interlocutor cuya inteligencia estaba hermanada por la agudeza y el instinto.

La cosa quedó frenada en un momento dado y terminó colapsándose de mutuo acuerdo. Hubo un intercambio de posiciones encontradas sobre temas éticos y decidimos por el momento dejar en suspenso la publicación . Yo no insistí y acepté la postura de Mario. Debía analizar lo ocurrido y plantear una revisión acorde con nuestras posturas divergentes. Pero no lo hice. Me asaltó ese demonio inquietante llamado "duda", tan poco operativo cuando va encima de un falso orgullo. Guardé la novela en un cajón y me dejé llevar por las exigencias de las dos profesiones que ejercía, el periodismo y la psicología. Avatares personales de distinto signo me ocuparon durante mucho tiempo y olvidé la novela y la frustración de no haber peleado por ella.

Ahora, años después, de una forma casual, fortuita, ha entrado de nuevo en  mi vida. La novela apareció, polvorienta, pero incólume, en uno de mis cajones de originales. La tengo junto a mí y he decidido volver a ella.

He sentido la necesidad acuciante de volver a ella, tras meditar un tiempo sobre las razones ocultas que me llevaron en su día a guardar mi novela más prometedora bajo las siete llaves del sepulcro del Cid. Una vez aclarado este escenario, ay, tan poco halagueño para mi propia inteligencia, sólo queda el reto de entrar en ella con el buril y el martillo dispuesto a tirar lo que no sirva y adecentar lo que se mantenga. La estructura y los cimientos están bien, creo recordar, y eso es lo que hace viable una construcción. Todo lo demás es cuestión de tabiques. Mientras respete las paredes maestras y la cimentación, todo lo demás puede ser cambiado, alterado, remozado. Vamos, pues, a ello. 

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2 febrero 2011 3 02 /02 /febrero /2011 19:08

De vez en cuando Hollywood arremete con eficacia, belleza y claridad contra la prepotencia del poder político en su propio país y el resultado es tan desasosegante y al tiempo clarificador y valiente que equilibra los habituales despropósitos megalomaníacos de esa industria. Desde "Todos los hombres del presidente" (sobre el Watergate) a "Los dias del condor" (sobre la CIA) o "En tierra hostil", "Tres reyes" y tantas otras saludadas por la crítica y el público como obras documentales que no tienen empacho en presentarnos las zonas oscuras que tiene ese país, precisamente por esas actitudes, envidiable. El cine como conciencia fílmica del pasado político e histórico, adquiere toda su grandeza en un contexto en el que la hipocresía y la inmoralidad de muchos políticos, gente poderosa en uno de los paises más poderosos, produce hechos y conflictos en los que se juegan la vida y hacienda miles de personas.caza-a-la-espia2.jpg

Viene lo que antecede a cuento con la película "Caza a la espía" (no deja de asombrarme la incuria de los tituladores de las versiones españolas de algunas películas extranjeras). Se trata de "Fair game" que significa, objetivo fácil, para ser vencido o ridiculizado. Justamente de lo que trata de la película.

Dirigida por Doug Liman (el del agente Bourne) que, curiosamente fue director de los filmes de la campaña de Obama, está interpretada por una intensa Naomi Watts y el siempre austero Sean Penn. Ambos dan vida a dos personajes reales, Valerie Plam y su marido Joseph Wilson. El argumento se centra en una agente encubierta de la CIA, Valerie, cuya identidad es descubierta publicamente por Robert Novak,  jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney --presidente, el inefable Bush junior-- a fin de desacreditar al marido de ésta, un ex embajador norteamericano que se ha atrevido a hacer público que la política oficial de la Casa Blanca en el supuesto caso de armas nucleares iraquíes está equivocada y que no hay tal proceso de fabricación.

Este bochornoso caso (que acaba con la destitución y encausamiento de Novak, tras una bochornosa campaña de descrédito y asedio de l matrimonio protagonista) ocurre en 2002. A pesar de que la Casa Blanca debe tragar el sapo, el ambiente es tan tórrido (ya se ha producido el desastroso 11 de setiembre y hay un ambiente paranoico en el país) que pasa casi inadvertido. El 16 de marzo del 2003 se reúne la patética "cumbre de las Azores" con nuestro Aznar como lamentable consorte del triunvirato y tres dias más tarde la vergonzante "coalición de la voluntad" comienza los ataques a Bagdad y la invasión de Irak. Todos saben como acabó la aventura y lo más lamentable: la sensación vergonzosa de haber sido engañados: no hubo nunca armas de destrucción masiva en Iraq, Saddam era un fantoche sanguinario que no guardaba ningún as en la manga y en definitiva, todo fue una farsa a fin de desplegar en el país a las compañías norteamericanas e inglesas de armamento, petróleo e infraestructuras.caza-a-la-espia-fair-game

¿Cuanto miles de personas han pagado con su vida y la miseria la inmoralidad flagrante de toda esa clase política bajo el paraguas de Bush, Blair o Aznar, los "tres grandes" que, todavía hoy, hacen protestas de veracidad? ¿Por qué no hay otro Nuremberg para ellos? Buena pregunta, aunque demasiado ingenua y bochornosa para ser contestada.

A finales de los 90 mi periódico me envió a Bagdad, respondiendo a una invitación del Consejo de la ONU para el programa "petróleo por alimentos". Allí tuve ocasión de vivir "in situ" los problemas y las miserias que padecía el pueblo iraquí y la represión feroz que ejercía Saddam. Pero también fui testigo y mantuve entrevistas con gentes diversas y científicos del país en las que con una unanimidad absoluta y no imputable a presiones del Gobierno nos demostraron que Iraq no tenía ni los elementos, ni la preparación ni los instrumentos para esconder las presuntas armas de destrucción masiva. Eso era un invento interesado y lo estaba pagando el pueblo iraquí, no su gobierno.

 

Valerie escribió un libro con el título "Fair Game" y su marido otro titulado "The politic of Thruth", la camarilla belicista, financiera y de marcachifles que prosperó bajo el mandato de ese César corrupto llamado Bush,cuyo rostro desconfiado y ladino, desprovisto de inteligencia y bondad no fue suficiente obstáculo para evitar que fuera uno de los peores presidentes de la gran nación. Le película es trepidante y, aunque algo confusa, sobre todo al principio por el aporte de informaciones, cautiva por su carga humana, desde la desolación de ser "un objetivo fácil" y tener que ser condenado por gente que miente y se escuda en la barra y las estrellas.

La secuencia de una supuesta "periodista" insultando y avergonzando a Sean Penn en público, en una cafetería, con acusaciones falsas y desvergonzadas es un modelo de mensaje implícito: hace que el espectador del filme se solidarice de inmediato con el protagonista. ¿Saben por qué? Por la inmensa sensación de verdad e injusticia que desprende la secuencia. Y todos fuimos testigos de esa barbarie elevada a una guerra absurda y devastadora.

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1 febrero 2011 2 01 /02 /febrero /2011 13:58

Conan Doyle (el creador de Sherlock Holmes) escribió una novela deliciosa y llena de vigor que fue "El mundo perdido". Su descripción de la meseta aislada en el profundo Amazonas en la que por un fenómeno biológico y geológico se conservan animales y seres prehistóricos, protegidos del entorno por su inaccesibilidad, resonaba continuamente en mi mente al ver la silueta tabular de La Caixa (también llamada Peña de Aznar Lagaya), que es fácilmente visible casi desde cualquier parte del territorio que la rodea desde Vallderrobres a Beceite o el embalse de Pena, que extiende sus aguas calmas de un azul esmeraldino a sus pies.

Por supuesto que se trata de una hermana minúscula de la legendaria "Tierra de Maple White" de Doyle y en su cima no se encuentran pterodáctilos o dinosaurios, sino a lo sumo cabras monteses, pero el encanto de esa "mesa" gigante y su entorno justifica las poco menos de cuatro horas que dura su ascenso y descenso, en ruta circular.PICT8331.JPG

Para iniciar la subida se parte de Beceite (577m) por el trazado del GR8, una pista asfaltada que nos lleva en algo más de media hora (tres km) hasta un collado (675m) donde se encuentra el punto de acceso (señalizado con un poste y un cartel explicativo) a la derecha de la pista que ya enfila directamente hacia La Caixa (en ese lugar, no visible). Es el sendero PR-TE 152, que tras cruzar la Solana de La Caixa comienza un ascenso abrupto, pedregoso y soleado, con escaso arbolado y mucho matorral, que parece dirigirse hacia la cumbre del Perigañol (1033 metros) dejando la gran mesa a la izquierda y ofreciéndonos, según subimos, vistas espectaculares no sólo de esa montaña sino del soberano macizo de Els Ports, azulados en la lejanía, las bellísimas tierras cultivadas del valle, la superficie recortada en azul del embalse y el caserío de Beceite al fondo y a la izquierda.

Despues de cruzar un bosquecillo y una balsa o abrevadero de arcilla, llamada la basa del Quinto, el sendero nos lleva al Perigañol en una subida constante. Proponemos una variación circular: dejaremos la subida al Perigañol para después y nos vamos a la izquierda siguiendo la senda hacia el oeste que nos llevará, en 20 minutos, un delicioso paseo entre bosques, a rodear por su derecha el escarpe, paredes verticales sin acceso alguno, e ir a buscar la elevación al extremo oeste que permite la subida.PICT8348.JPG

Allí hay que extremar la prudencia pues sólo hay un acceso a la cumbre (1023m) con una fácil grimpada para los más expertos y la ayuda de una cuerda elástica de nudos montañeros para los menos atrevidos, que permite la subida sin demasiada dificultad, aunque no recomendable para quienes padecen vértigo. En la cima de la meseta se puede disfrutar de un paisaje circular verdaderamente asombroso, una paz y silencio increíbles y si hay suerte y somos silenciosos, ver a unas cabras paciendo y mordisqueando los escasos arbolillos y la hierba rala de la superficie azotada por el viento y el sol, por cuyo cielo surgen y desaparecen los majestuosos vuelos de los buitres.

Después se deshace el camino de la cresta y se sube al Perigañol, donde hay una caseta de vigilancia de incendios. Una vez allí, se sigue hacia el este (mirando a Beceite) por una senda ligeramente señalizada, que nos devuelve a la pista de acceso, pero a escasos metros de la población.

 

 

 

Despiece 1.-HISTORIA

 

 

 

Despiece 2.- Comer y dormir

En Beceite, lugar de encanto, hay varios lugares muy recomendables para pernoctar y comer. Entre ellos, La Font del Pas, un molino papelero del siglo XVIII, rehabilitado, a la entrada del pueblo, el Racó del Toscá (una antigua herrería de la fabrica de papel) o el hotel vinculado a la empresa de turismo activo Senda, La Fábrica de Solfa, junto al río Matarraña. Excelente cocina en un entorno idílico.

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Esta montaña tiene una historia legendaria que se remonta a los iberos, algunos de cuyos restos fueron encontrados en su cima. Su importancia estratégica queda de manifiesto ya en época de la dominación musulmana y su nombre oficial proceden, según dicen, del conde Aznar Galindo, fundador del condado de Aragón, que la convierte en bastión militar desde el que dirigir sus ataques a los musulmanes. Lo de "Lagaya" se cree que es una deformación del vocablo medieval que describe una caja. Y el nombre viene de un documento de donación de Alfonso II al obispado de Zaragoza, acabada la reconquista. Abundan las leyendas de tipo popular sobre usos mágicos y rituales de la meseta

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31 enero 2011 1 31 /01 /enero /2011 18:08

El cine tiene estos detalles magnífictcrown2.jpgos involuntarios: ofrecernos un recital de actuaciones, de modos, técnicas de dirección e interpretación, estética general, referencias sociales y artísticas de la época, al permitirnos contemplar una misma historia con 31 años de diferencia y asi brindarnos la posibilidad de disfrutar de una lección sociológica y de estética cinematográfica.

Se trata de las dos versiones de "The Thomas Crown affair", una de 1968 dirigida por Norman Jewisson e interpretada por Steve McQueen y Faye Dunaway y la segunda de 1999, dirigida por John M. Tiernan y las actuaciones de Pierce Brosnan y Rene Russo (esta titulada en español "El secreto de Thomas Crown": siempre me sorprende la muy frecuente incompetencia  de los productores españoles para titular películas extranjeras, cuando no se limitan a traducir).

Las diferencias argumentales son episódicas pero se convierten en esenciales para diferenciar ambas versiones. (Tampoco apoyo el ejercicio de estilo que supone copiar la película origen casi fotograma a fotograma, como hizo Gus van Sant en el 98 con la "Psicosis" de Hitchcock y se llevó el Razzie al peor director).

Ambas tratan de sugerir un mundo de elegancia y sofisticación que suele asociarse a la vida personal y cotidiana de los multimillonarios (en la realidad dista mucho de ser así en la mayoría de los casos). Pero lo que en la primera versión se mantiene en un agradable y discreto plano, en la segunda llega un momento en que suena excesivo, chillón y casi de mal gusto (tipo complejo de nuevo rico, snob -sine nobilitas-), por ejemplo los modelitos de la Russo. Si a ello añadimos la elegancia natural de Queen enfrentada a la acartonada de Brosnan  y la sensualidad profunda de la Faye al desenfreno sensual de la señora Rene se comprende porqué Jewison nos invade de erotismo solo con gestos y miradas durante una partida de ajedrez y Tiernan recurre casi a la pornografía velada para lograr bastante menos excitar al espectador y desde luego nada a las espectadoras (cosa que la pareja Mc Queen y  Dunaway consiguen sin despeinarse...ni desvestirse).

Pero no todo es más malo en la segunda versión. Las diferencias argumentales caen del lado de ella por encima de la delincuencia descarada de Steve. Brosnan nos atrae con sus robos de arte mucho más que Steve tratando de emular a los gángsteres gafados de Kubrick. Las referencias culturales del remake son muy superiores a las escasas que nos ofrece la primera. Particularmente me pareció muy acertada la extrapolación del cuadro de Magritte "El hijo del hombre" como clave para resolver el climax de la película, usando Brosnan y sus compinches la vestimenta, bombin, abrigo gris, maletín que muestra el cuadro,  para confundir a la policía.tcrown1

Por lo demás, el uso en el remake de la célebre "Windwikks of your mind" cantada por Sting que se llevó el oscar a la mejor canción en la primera versión y la actuación de Faye Dunaway como psiquiatra de Brosnan en la segunda, son guiños al aficionado al cine que hay que agradecer.

La elección del cuadro de Monet "San Giorgio Maggiore durante un crepúsculo" como objeto del primer robo de Brosnan, me parece un acierto estético y nos define al personaje mejor aún que lo que nos cuentan de él.

Detalles como la quema del supuesto Renoir en la secuencia de la isla es innecesario y no nos dice nada- bueno- del personaje que interpreta, excesiva y poco convincente, la Russo, excelente actriz que en esta ocasión ha patinado por intentar demasiados equilibrios.

Un último detalle para aficionados al arte escénico: en la secuencia en la que el protagonista se juega un dineral en una apuesta absurda por intentar sacar  con el stick una pelota de golf enterrada en la arena, que se repite en las dos versiones, obsérvese la diferencia abismal entre los gestos de Brosnan y McQueen. Y no digo más. Sutil diferencia pero significativa.

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