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19 marzo 2016 6 19 /03 /marzo /2016 13:38
Objetivo Londres

La afición del cine de Hollywood a las series y continuaciones incesantes en cuanto una película mediana y popular les sale medianamente bien está en relación inversa con la calidad de esas cintas. "Bourne" o "Transporter" son paradigmáticas. Ahora le toca el turno al guardaespaldas presidencial Mike Banning (Gerald Butler). Nuevamente el presidente (Aaron Eckhart, que le cogió las ganas a ese papel desde "Independence Day") está en peligro no solo de muerte sino de humillación planetaria y el bueno de Butler se convierte nuevamente en la lanza de Dios (el USA, por supuesto) para poner las cosas en su sitio y cargarse a un número inverosímil de malos (árabes, of course). ¿Se estrenarán estas películas en los países árabes?

Esta vez los guionistas han rizado el rizo y se cargan a varios presidentes y primeros ministros europeos (y un japonés). La acción transcurre en Londres y vemos como desaparecen limpiamente muchos de los más bellos edificios de la ciudad. Ésta segunda entrega no aporta nada nuevo si no es una exageración de desastres, efectos digitales a manta y el consabido mensaje en loor de la hegemonía yanqui, con algunas ironías respecto a los ingleses . Trama más bien previsible, ritmo feroz y entretenimiento palomitero a tope. Sigue funcionando el tándem Butler-Eckhart, aporte de Angela Basset y la presencia (¿cómo no?) del infatigable y pluriempleado Morgan Freeman. Dirige Babak Najafi, en horas bajas, me temo. Si ponemos el cerebro analítico de vacaciones, se ve bien.

A anotar en la lista de despropósitos una frase de Butler hacia el final: "Muchos antes han intentado acabar con nosotros, pero nadie lo ha conseguido y aunque pasen mil años prevaleceremos". ¿Les suena?

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18 marzo 2016 5 18 /03 /marzo /2016 09:53
Eponimón

Me he divertido con el libro de Javier del Hoyo. No leí el primero, "Etimologicón", aunque tengo magníficas referencias de él. En éste, que hoy les recomiendo, con un tono divertido, irónico e irreverente Javier hace un repaso a los más populares epónimos (el nombre de un personaje histórico o mitológico o literario, sirve para denominar un hecho determinado, una época o un lugar o un estilo). Así una situación "kafkiana", un personaje "isabelino", ...hasta casi dos mil palabras cuyo origen sorprenderá incluso a los que suelen emplearlas en el habla coloquial sin imaginar la historia que se esconde tras ellas.

Como desvela en la introducción de su travieso libro, "no se trata de un diccionario de epónimos ni una obra técnica de filología ni un frio listado de palabras...es un libro sobre etimología de palabras muy concretas... palabras con cierta carga histórica...un libro que nos cuenta curiosidades, momentos de gloria para algunos términos y con connotaciones negativas para otros" (pág. 15). Javier divide sus jugosas aportaciones etimológicas al terreno de la enseñanza ("recuerdos de mi vida estudiantil", deportes, cocina, música y entretenimientos, transportes, el dinero o la violencia, las flores, la ciencia, el arte, la religión o las palabras con relación directa con los clásicos de la lengua. La mayoría de tales epónimos tienen un historial donde consta la momento en que nacieron , las circunstancias, las personas concretas que las han hecho nacer o en cuyo honor han nacido.

Y así nos enteramos de que la palabra taxi no sólo es un truncamiento de "taxímetro" sino que procede del siglo XV de Fran von Taxis, célebre familia que abrió la primera línea de coches de posta en 1490 o la denominación "guiri" para referirse peyorativamente a los extranjeros viene de que así es como llamaban los carlistas a los partidarios de Isabel II durante la regencia de su madre, la reina María Cristina. Guiri viene del vascuence "guiristino", "cristino"». Del Hoyo, profesor de Filología latina de la Universidad Autónoma de Madrid, nos va asombrando y divirtiendo a partes iguales a lo largo y ancho de las 300 páginas de su libro. Y así, cuando alguien «hace un Hannover», desdeñando una ceremonia a la que ha sido invitado para buscar directamente la barra de comida o bebida, es una expresión que proviene de un acto semejante realizado por el príncipe Ernesto de Hannover durante la boda de Don Felipe y Doña Letizia en 2004.

El verdadero origen de la palabra que designa los premios "Óscar" o el llamar a la prenda de baño de dos piezas "biquini", o los 150 epónimos que se encuentran en la Biblia como origen (así las palabras adiós, ser un herodes o un judas. Y más chocante, por ejemplo, la génesis de la palabra bigote, derivación de "bei God" (nacida de la expresión "por Dios" de los flamencos que acompañaban al emperador Carlos I en España y que se admiraban de algo y la decían atusándose el mostacho) y los castellanos del siglo XVI convirtieron en "bigote") o la de "estraperlo" en el año 1933 con Lerroux mediante o la palabra "boicot" . Como asegura el filólogo, «En España se está dando mucha importancia a conocer otros idiomas, y está perfecto, sin embargo no conocemos bien el nuestro». Con este libro nos solazaremos conociendo la génesis de expresiones como "armar la marimorena", "esto es Jauja", "complejo de Diógenes", "llorar como una magdalena", o de palabras como mermelada, guillotina, bechamel, mahonesa, moscosos, daiquiri, saxofón, zar o káiser o "hacer una chilena".

Vamos, anímense, que por una cantidad irrisoria de euros (el precio de un menú en un restaurante de medio pelo) podrán degustar varias jornadas de apasionante lectura sobre nuestra lengua que, al fin y al cabo, es la esencia de nuestra cultura.

FICHA

EPONIMÓN.- Javier del Hoyo.- Ed. Ariel.-300 págs.18,90 euros ISBN 9788434423107

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16 marzo 2016 3 16 /03 /marzo /2016 20:00
Curso sobre "El Quijote"

Pocos años antes de su novela más conocida (no es la mejor) "Lolita", el escritor ruso en lengua inglesa Vladimir Nabokov, dio unos cursos de literatura en las universidades norteamericanas de Wellesley y Cornell, en los que repasó las impresionantes cumbres de la novela europea, la novela rusa y, en fin, un curso entero al análisis de "El Quijote". Estas conferencias han sido editadas posteriormente tras el fallecimiento de su autor en 1977. La agudeza, ironía y libertad de criterio del ruso son bien conocidos por el lector enterado, como también lo es la discutible fortuna con la que se sumerge en el clásico cervantino, repartiendo mandobles a derecha e izquierda, con algunos comentarios atinados y otros discutibles. Nabokov parte de traducciones, estudios de especialistas españoles como Madariaga o Clemencin, ignorando a mejores plumas cervantinas y sobre todo endilgando feroces críticas a algunos ingleses y norteamericanos que también estudiaron a Cervantes y a su criatura.

Resume hablando de los cuarenta episodios en los que se demuestra en contra de algunos críticos en lengua inglesa "que esos episodios revelan ciertos elementos de estructura artística admirables, un cierto equilibrio y una cierta unidad" (pág. 174), aunque al principio de su trabajo (pág. 58) califica "El Quijote" de "historia muy deshilvanada y chapucera, que solo se tiene en pie porque la maravillosa intuición artística de su creador hace entrar en acción e don Quijote en los momentos oportunos".

La obra, interesante a pesar de sus defectos y excesos de juicio, muestra cómo el agudo novelista ruso no acaba de entender no sólo la ironía de Cervantes y su humor socarrón y humanísimo, sino el pensamiento y la cultura de la época cervantina. El sutil dibujo psicológico de los personajes de la obra no son apreciados en su debida forma por Nabokov que peca de lo mismo que acusa a Cervantes, de zafiedad literaria y simplicidad roma y desangelada, sorprendente fallo en el autor de "Ada o el ardor" y de otras grandes novelas. El ruso no acaba de comprender la profunda compasión del héroe manchego y su cortés lucidez, influido por una lectura plana del libro que se traduce en la tendenciosa voluntad de ver en "El Quijote" un modelo de crueldad y desatino al sacarlo de su contexto histórico y social. Ver en esa obra cumbre una "enciclopedia de la crueldad" es confundir las cosas quedándose con las hojas y despreciando el rábano.

Las fuentes de información de Nabokov no son las mejores y da por buenas opiniones poco certeras, como cuando en la página 43 habla de el plato "duelos y quebrantos" (comida que ingiere el Hidalgo los sábados, como detalle de su origen y de su posición), plato tradicional de la cocina manchega, cuyos ingredientes principales son huevo revuelto, chorizo y tocino de cerdo entreverado, todo ello preparado en la sartén. Nabokov cita una opinión ya rechazada por los expertos y que haría sonrojarse a cualquier manchego. A veces todo el andamiaje critico de Nabokov parece concretarse en sus furibundos ataques contra ciertos escritores de habla inglesa, como un tal Krutch que en su obra "Five Masters" habla de Cervantes y su obra.

"El caballero desde luego no tiene gracia y el escudero, a pesar de toda su prodigiosa memoria para los refranes, tiene todavía menos gracia que su señor", asevera Nabokov en la página 55. ¿Será posible tanta miopía o tendenciosidad?. Respetemos la opinión del ruso pero la dejaremos en lo que es, una opinión simple y mal documentada. Hay otras observaciones atinadas y ciertas críticas que ya forman parte de los "defectos"reconocidos de la inmensa novela, desde la impertinencia de las "novelas" intercaladas o el tratamiento de ciertos momentos, como la copiosa reunión de personajes en la venta tras el desglose del asunto Cardenio-Luscinda-Fernando y Dorotea (que con mucha gracia Nabokov compara al camarote de los hermanos Marx de "Una noche en la ópera"). El aserto "No se si cabría citar ningún otro libro en donde la crueldad gratuita se lleve a extremos tan diabólicos como en las escenas de la segunda parte que transcurren en el castillo ducal", es por lo menos discutible y hace pensar en que la piel del ruso es demasiada delicada o que la tendenciosidad hacer ver gigantes ´donde sólo hay molinos. Sí son manifiestamente crueles los duques y la parafernalia de burlas que montan, pero Nabokov parece sacar de contexto histórico y social el episodio. Seguramente hay bastantes libros donde una crueldad gratuita y bochornosa llega a extremos verdaderamente diabólicos, muy lejos de las zafias burlas de los nobles castellanos (por ejemplo, sin ir más lejos, el tratamiento que da a su heroína más conocida, Lolita).

Cuando el lector español llega a leer "es uno de los libros más amargos y bárbaros de todos los tiempos" (pag. 105) puede cerrar el volumen de Nabokov y mandarlo directamente a la papelera. Sin embargo, no haría bien. Entre tanto exceso de juicio Nabokov muestra su temple de escritor en observaciones y análisis de cierta categoría. Quede pues como curiosidad de una mala lectura del QUijote, realizada por un, por lo demás, gran novelista del siglo XX que, simplemente, ha sacado de quicio un trabajo literario enlodándolo con opiniones personales de dudosa calidad.

Para sacarnos esta espina, recomiendo leer "Travesía marítima con Don Quijote" de un escritor superior a Nabokov, Thomas Mann, cuya opinión muestra una gran admiración por el gran libro cervantino, incidiendo en su modernidad y actualidad, la compasión humana y la solidaridad de Cervantes con sus personajes, aunque coincide en cierta manera con Nabokov cuando habla de la crueldad con que es tratado el caballero, pero hace una lectura hábil de esa crueldad atribuyéndola a un reflejo de la sociedad que lo maltrata, pero que no desmerece sino aumenta la profunda humanidad del Quijote y el doliente humor e ironía con el que Cervantes muestra a los poderosos y a la clase baja. En tanto Nabokov pierde la mirada benevolente y justa, se torna arbitrario y acoge posturas intransigentes de talibán de la cultura.

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15 marzo 2016 2 15 /03 /marzo /2016 11:03
Remember

Magnífica película del floreciente subgénero de ancianos. Con un Christopher Plummer en estado de gracia, nos revela las congojas y vivencias dramáticas de un anciano de noventa años, Zev, judío, que afronta la muerte de su esposa en el asilo donde vive y es empujado y dirigido por otro anciano terminal a que se vengue de un oficial nazi que fue responsable de las muertes de las familias de ambos hombres en un campo de concentración.

"Remember", de Atom Egoyan, que es un cineasta irregular que ha desarrollado su carrera en Canadá, país con una cinematografía en continuo ascenso, puede considerarse como un acierto en la carrera de este director de origen armenio aunque nacido en Egipto. Se trata de un thriller poco habitual (casi ninguno del género tiene como protagonista a una persona casi centenaria) que empieza como un drama intimista que poco a poco va ganando en interés y suspense hasta llegar a un final sorprendente aunque efectista. Egoyan, habilidoso, va desarrollando el centro de la trama, la pervivencia de ciertas heridas causadas por los nazis, sin dejar por ello de ir sacudiendo la conciencia del espectador con críticas a determinadas costumbres norteamericanas, principalmente el uso de armas. Sin embargo no es una película con vocación de panfleto, sino un alegato sobre la venganza y la pervivencia de la mala semilla nazi, con secuencias tan ácidas y amargas como la de la casa del policía que fanatiza el legado de su padre nazi. Christopher Plummer, muestra un dominio de la gestualidad en su papel de enfermo de Alzheimer y unos recursos dramáticos de asombrosa efectividad.

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13 marzo 2016 7 13 /03 /marzo /2016 11:24
Tigre y dragon, la espada del destino

~~Segunda parte de la aclamada Tigre y Dragón aunque se podría decir que sólo se parece en el nombre. Dirigida por un maestro del género de las artes marciales chinas Yuen Woo-Ping, conocido en occidente sobre todo por ser el coreógrafo de acción de la trilogía Matrix y por las películas de Jackie Chan El Mono Borracho en el Ojo del Tigre (Drunken Master) y La Serpiente a la Sombra del Águila, Woo-Ping carece de la maestría visual de Ang Lee, director de la primera y original Tigre y Dragón. Producida por Netflix, Sword of Destiny intenta parecerse a la primera en lo visual recreando algunas tomas parecidas, pero no le llega a la suela de los zapatos. Repite papel Michelle Yeoh acompañada esta vez por el artista marcial Donnie Yen demostrando este una vez mas, que esta a la altura de Jackie Chan o Jet Li desde hace décadas. Un film sin la magia ni la belleza de su predecesor, con antagonista de circo (Jason Scott Lee) y una historia pobre donde las haya. Eso sí, las coreografías de acción magníficamente desarrolladas por parte de Woo Ping sin llegar a destacar como Drunken Master, Jet Li Es el Mejor Luchador, El Mono de Hierro y otras muchas coreografiadas

~~Tigre y dragon esta entre mis películas preferidas de artes marciales, su fotografía, su banda sonora, sus coreografías, chow youn fat, zhang ziyi.....la he visto infinidad de veces, no hace mucho la volví a ver y perdió esa magia que me embaucó la primera vez que la ví (lógico después de haberla visto tantas veces). Antes de ver sword of destiny leí los dos comentarios negativos de los críticos en esta web, decepcionado, empecé a verla teniendo unas espectativas muy bajas. Menos mal que no soy de hacer caso a los críticos, es verdad que esta continuación no tiene a chow yun fat, ni a zhang ziyi, ni la producción de tigre y dragon, ni la fotografía de ésta, incluso se nota los escenarios digitales pero ¡oye! , mantiene la magia, tiene buenos combates, bien coreografiados, escenas espectaculares, a mi personalmente me ha encantado, para nada es una película mala como dicen los críticos, y lo diré sin pudor, es 100 veces más entretenida que la primera tigre y dragón

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12 marzo 2016 6 12 /03 /marzo /2016 18:49
Moonwalkers

~~fue para mi una de las grandes sorpresas de la 48ª edición del Festival de Sitges, y quizás el film con el que mejor me lo pasé. Dirigida por el prestigioso publicista Antoine Bardou-Jacquet, y producida por Michel Gondry, la película parte de la siguiente premisa: ¿Y si el Apollo 11 nunca hubiese llegado a la luna? ¿Y si fue en realidad Kubrick quien rodó en secreto la llegada del hombre a la luna en un estudio? En el Londres de los años sesenta, un agente de la CIA intentará sin éxito encontrar a Kubrick; en cambio, tras ser engañado se juntará a la fuerza con un penoso mánager musical. Moonwalkers es una comedia de acción delirante y desenfrenada, que nos transporta de vuelta a la época hippie. Los fabulosos y originales créditos iniciales con ese toque psicodélico te dan ya una idea de lo que vas a ver: un buen viaje a través de los efectos de la droga -en su sentido más positivo y cómico-. El reparto está liderado por Robert Sheehan, Rupert Grint, y un magnífico Ron Perlman (a.k.a. Hellboy). La película combina peleas y estupidez, creando situaciones donde dos personajes muy opuestos tienen que unir sus fuerzas para lograr un objetivo en común, llevándoles a conflictos delirantes. Ver a un rígido agente de la CIA rodeado de hippies tiene ya de por si un gran potencial cómico, y han sabido sacarle además buenos resultados. Repleta de personajes estúpidos como en El Gran Lebowski, y dosis de acción a lo Snatch, Moonwalkers es una película cómica de acción, con sexo, drogas... y sobre todo: ¡muchas risas! Además de las cuantiosas carcajadas que regala el buen guión, el film también ofrece momentos muy interesantes a nivel visual. El vestuario y ambientación de la época están bien logrados. Y lo más importante de todo es que se trata de una película, que no pretende tomarse en serio a sí misma en ningún momento. Monn

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11 marzo 2016 5 11 /03 /marzo /2016 19:10

El pamplonica Ramón Andrés es un erudito relacionado con el mundo de la música, la filosofía y la literatura que ya nos atrajo con su bellísimo "No sufrir compañía. Escritos místicos sobre el silencio" hace cinco o seis años. Ahora vuelve a publicar, remozado y enriquecido, un ensayo de 2003 sobre el suicidio en la cultura occidental, en sus manifestaciones literarias, artísticas y filosóficas, desdeñando de entrada la pesquisa psicológica en busca de explicaciones patológicas y la manía clasificatoria de los criterios sintomáticos de la psiquiatría encuadrados en manuales diagnósticos.

Ya desde las primeras páginas, con su férrea honestidad intelectual Andrés nos previene de que hoy día "no hay, no puede haber teorías nuevas sobre el suicidio". Las causas por las que nos damos muerte son semejantes a las que siempre han provocado esa decisión trágica. "Poner fin al dolor, bien sea moral o físico, acabar con el aislamiento, dar por concluido un camino dominado por la precariedad y lo adverso, no soportar el abandono, la injusticia, la vergüenza, el acoso, sucumbir al miedo a la guerra o epidemias, la confirmación de un diagnóstico temido, las pérdidas familiares, la violación, el honor ofendido, la exclusión del mundo, la venganza, el tedio, decidir sin saber en el fondo la razón por la que se desea desaparecer, el inmotivado adiós...". Y apostilla con cierto sarcasmo "es erróneo pretender -como sugiere la psiquiatría actual que el noventa por ciento de los suicidios cuentan con una base patológica".

Andrés contrapone "la sedimentación de su mirada" para ahondar en la cuestión manteniéndose al margen de modas y explicaciones no contrastadas, con una voluntad no tanto de buscar explicaciones sino de ofrecer un análisis cultural a través de las manifestaciones en el arte, la filosofía y la narrativa, como un intento de dedicar "un tiempo de pensar y un intento de aprendizaje" a la cuestión desde culturas tan lejanas como las de Egipto y Mesopotamia, en un recorrido que jalonan Gilgamés y Osiris, Séneca o Pirrón hasta llegar al existencialismo, Sartre y Camus o Simone de Beauvoir y los apuntes de Freud o Ricoeur, pasando por Moro, Pascal, Wittgenstein o Heiddeger.

No se trata de un ensayo fácil pero sí lúcido y enriquecedor, sorprendente y de una erudición que no aleja al lector sino que lo integra entre la desmesura y el asombro. Densidad en estas quinientas páginas enriquecidas por materias como la filología, la filosofía y el rigor intelectual, siempre desde una perspectiva humanista encuadrada en el pensamiento clásico. "Una historia del suicidio no es más que una historia del dolor o, mejor dicho, una historia individual y social del dolor, que pone boca arriba las cartas de nuestra fragilidad, desde la que, pese a todo, tratamos de dar sentido al devenir del mundo".

Y así desde el Áyax de Sófocles (cuya representación pictórica variada es una de las reproducciones que acompañan el libro), el suicidio es una referencia implícita que contrastan las aportaciones de un Platón, de un Cioran o el citado Heiddeger, como una constante del pensamiento, la literatura y, en términos generales, el arte occidental desde Giotto, Botticelli, Cranach, Rubens, Poussin, Durero, Reni, Manet o Goya, entre otros. Andrés no evita la dureza cruda de los hechos en su variadísima fenomenología siempre sellada por el anatema religioso o social. Pero no hay una visión derrotista de lo analizado sino que Andrés contrapone el amor a la vida, la vitalidad, y la insobornable autenticidad de la persona, definida por Heidegger con gran justeza como “un ser para la muerte”. Sorteando, además, los criterios socio religiosos que apuntan por la via de las creencias en el consuelo de la fe en la vida después de la muerte. La aprensión ante la muerte -tan mal gestionada en nuestra cultura actual- sigue siendo un asunto patético y siempre dejado en un plano oculto, a pesar de la obviedad de que el afán autodestructivo ha acompañado al hombre desde sus inicios racionales aunque el tema de la muerte es recurrente en múltiples dominios de nuestra existencia.

FICHA

SEMPER DOLENS.- Historia del suicidio en Occidente.- Ramón Andrés.- Ed. Acantilado, 2015. 500 PÁGS. 24,90 EUROS.

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9 marzo 2016 3 09 /03 /marzo /2016 10:10
El discípulo de Gutemberg

Generalmente no soy aficionado a la novela histórica pese a sus indudables atractivos. En el caso del libro de la norteamericana Alix Christie me sentí atraído no sólo por el tema, Gutemberg, la invención de la imprenta y el nacimiento del libro como objeto popular que democratizaría la lectura, sino por la propia característica profesional de Alix, que fue impresora de oficio y aprendió cuanto hay que saber sobre linotipias, máquinas planas, cajas y tipos (elementos que también me son muy familiares y que no suelen ser conocidos por los escritores). "El discípulo de Gutenberg" noveliza no sólo la persona -poco conocida en profundidad-- del famoso inventor, con sus claros y bastantes oscuros, sino de su discípulo Peter Schöeffer, personaje fascinante del que no había oído hablar ni leído nada. Cosa injusta dado que fue el primer gran impresor del mundo, cabeza de una dinastía de impresores y editores.

Christie que aprendió el oficio de la impresión tipográfica en California, nos habla con competencia y habilidad de los elementos básicos del trabajo que desarrollan sus personajes. Es notable el trabajo de investigación que ha realizado sobre los dos personajes históricos, su época y sus circunstancias. La narración es un largo "flash-back" desde el año1485 en Alemania con la voz de Peter Schöeffer, años después del fallecimiento de Johann Gutenberg, que nos cuenta sus pesares tras haber sido acusado injustamente de robar la autoría del invento a Gutemberg causándole la miseria y la muerte . Schöeffer nos cuenta su historia personal desde antes de convertirse en aprendiz y discípulo de Gutemberg, cosa que hizo por indicación de su tío, mecenas del propio inventor y que tenía hacia éste bastante desconfianza.

Resulta singular comprobar la complejidad de figuras señeras de la historia que ésta nos suele presentar como sujetas y completas solo por el motivo de su fama, olvidando informar sobre las complejidades de carácter y comportamiento que dichas figuras suelen tener y que conforman la claroscura trastienda de sus vidas. La autora se limita a poner negro sobre blanco los acontecimientos, acercándonos a la vida cotidiana de la época y el lugar, sin analizar en demasía las psicologías de los personajes ni mostrarnos una creatividad literaria o poética en descripciones, reflexiones y diálogos que superen la línea formal e informativa que requiera la acción. Se lee con agrado y mantiene el interés permanente sin grandes destellos formales o literarios.

FICHA

EL DISCÍPULO DE GUTEMBERG.- Alix Christie.- Trad. Julia Osuna.- Ed. Roca.-398 págs. 19,90 euros.

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3 marzo 2016 4 03 /03 /marzo /2016 11:26
Vivir

Nuevo delicioso favor que la editorial Páginas de Espuma hace a los lectores en general y a los admiradores del genial Robert Louis Stevenson. A los dos libros anteriores dedicados a los viajes y a las cuestiones intra literarias de Stevenson se une ahora este "Vivir" donde se recogen los "ensayos personales y biográficos" (en realidad este subtítulo es casi una redundancia) del escritor escocés, que moriría absurdamente joven en Tahití, Samoa, convertido en una leyenda local, como "Tusitala", el narrador de historias. En estos días salió una primorosa edición de las tres obras, "Escribir", "Viajar" "Vivir" en un estuche al precio de 75 euros. Magnífico regalo para amantes de la lectura.

Este ensayo que ahora les comentamos es una mezcolanza con cierta coherencia temática, dividida en tres secciones, una dedicada a "La vida" donde se recogen recuerdos y vivencias de infancia y juventud del escritor. Una segunda parte dedicada a "Las personas", popurrí en el que Stevenson divaga sobre su familia, conocidos, los perros o los almirantes ingleses. El último, "Los recuerdos" es el más biográfico con el añadido de una larga y amena elucubración sobre la juventud efímera, la vejez y la muerte.

La precisión y puntillosa reflexión de Stevenson impregna estos escritos memorialísticos, en los que se evita el lugar común y el vicio de banalizar lo complejo o la pereza de recurrir a las obviedades. Es la energía intrínseca de Stevenson que se percibe incluso en las reflexiones intelectuales o filosóficas, sin abandonar la sencillez y claridad. Ya sabíamos que este narrador es un experto en delinear caracteres humanos y en mostrar su coherencia con el comportamiento de los personajes, pero aquí vemos esas virtudes literarias y psicológicas encarnarse en los personajes reales de los que nos habla.

Bello e interesante libro que requiere una lectura en calma y lo más dilatada posible, a fin de saborear el tempo peculiar que Stevenson ha logrado imprimir a su prosa y que constituye uno de sus más celebrados encantos.

FICHA

VIVIR.- Robert Louis Stevenson.- Traducción de Amelia Pérez de Villar.-Ed. Páginas de Espuma.- 396 págs.25 euros.- ISBN 9788483931899

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2 marzo 2016 3 02 /03 /marzo /2016 17:26
La inmortalidad del cangrejo

Santiago Rodríguez Santerbás nacido en Burgos en 1937, cuenta con una considerable obra literaria, inició su actividad creadora con varios relatos cortos entre los que se pueden mencionar: “Jorobita”,“Los perros muertos”, “El camino de las sirenas”, “La muerte bien temperada”, “Valdedios”, “Román y yo”; es autor también de una obra teatral “La doncella y el unicornio”,y de tres novelas: “Tres pastiches victorianos”, “La vuelta al mundo en ochenta días” y “La inmortalidad del cangrejo”. Ha desarrollado una importante labor traductora de obras ensayísticas y narrativas de autores ingleses (Virginia Woolf, R.L. Stevenson,.), y franceses; en su faceta periodística ha colaborado con los periódicos “El Norte de Castilla” y “Diario de Burgos” y en la revista “Triunfo”, donde realizaba trabajos de crítica artística, musical y literaria, en los que puso de manifiesto su solido conocimiento de las materias que trataba (fundamentalmente musicales y literarias), y unas dotes excepcionales para la crítica.

La inmortalidad del cangrejo es un relato narrado en primera persona por su protagonista principal, un joven profesor de geografía e historia de un instituto de enseñanza media de una ciudad de provincias, que no se nombra en ningún momento, pero que por los datos que va dando se desprende que se trata de la ciudad natal del autor, Burgos. El protagonista pertenece a una peculiar familia (Hontanar) que se caracteriza por la longevidad de sus miembros, así convive con un tío octogenario, una tía-abuela que sobrepasa los 115 años de edad, un abuelo que sobrepasa los 113 años, continuando viviendo y con bastante vitalidad, dados sus constantes viajes, su bisabuelo que cuenta con casi 150 años. El antecedente y más longevo de la estirpe de los Hontanar es D. Pedro de Hontanar, quien fue capitán de tropa de D. Juan Ponce de León, según se dice en la novela, cuando este fue despojado de su cargo de Gobernador de Puerto Rico, consiguió permiso del rey para llevar a cabo una expedición en busca de la isla de Biminí, donde decían los indios que se encontraba la fuente de la eterna juventud, el antepasado Hontanar había participado en aquellas expediciones, y aunque no descubrió la peculiar fuente en sus primeras tentativas, posteriormente después de ser apresado por los indios, debió obtener los beneficios de ella, pues se narran hechos de él que ponen de manifiesto que vivió más de 250 años, y se puede constatar en su propia lápida existente en la iglesia de San Miguel cercana a la residencia familiar.

Estos hechos que han sido dados por ciertos por la historia durante varios siglos, dado que estaban incluidos en el libro “Historia General y Natural de las Indias” (1516) de Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, quien afirma que los indios engañaron a Ponce de León con la leyenda de la fuente de la eterna juventud, cuyas aguas poseían la cualidad de rejuvenecer a los indios viejos y devolverles la fuerza y pujanza de su juventud. Según el historiador J. Michael Francis de la Universidad de Florida del Sur, St. Petesburg, se trató de una invención de Oviedo, enemigo personal de Ponce de León, y con ella quería hacer pasar a este por un loco e insensato estúpido. Francis ha demostrado que no existen documentos, contratos, cartas ni relación alguna del conquistador español Ponce de León que hagan mención a la leyenda de la fuente de la eterna juventud. Lo que realmente ocurrió fue que Ponce de León aceptó la renuncia de su cargo de gobernador de Puerto Rico en 1511, después de varios años de disputas con los partidarios de Diego de Colón, y posteriormente el rey le ofreció la isla de Biminí situada según se creía en el archipiélago de las Bermudas, pero con la condición de que fuese el mismo quien encabezase la expedición; Ponce de León se dirigía a aquellas islas entonces desconocidas, y por error desembarcó en la Florida.

El libro trata el tema de la eterna juventud de la que gozan los miembros de la familia Hontanar, lo que da pie a las extravagantes teorías sobre las causas que provocan tal fenómeno, a las que el tío Camilo se dedica con gran ahínco. Así con ayuda de numerosas fuentes elabora su teoría sobre la situación definitiva de la fuente de la eterna juventud; y otra sobre los beneficios que sobre la familia está produciendo el cangrejo que se encuentra representado en el escudo heráldico familiar, animal que ha sido asociado por algunas culturas con los ritos para la obtención de la lluvia; o como símbolo del signo zodiacal de Cáncer (primero de los signos acuáticos), siendo por tanto la fuente de la vida que se esconde bajo su caparazón.

En el caso de los Hontanar esta perenne juventud les había sido dada, no se trata por tanto del mito de Fausto desarrollado por Chistopher Marlowe en 1592, aunque existen otros antecedentes literarios, y posteriormente por Goethe en los años 1806 (primera parte), y 1832 (segunda parte); ambos casos con algunas variantes tratan de la cuestión ética del hombre frente a su Creador, de la lucha constante que debe mantener la conciencia humana entre el bien y el mal, así el doctor Faustus decide vender su alma al diablo con el objetivo de obtener la sabiduría infinita, incluso por encima de la que posee el creador, decidiéndose por el camino del mal.

El tema sirve al autor para reflexionar sobre las posturas que adoptan los distintos miembros de la familia Hontanar ante el hecho insólito de la eterna juventud; así algunos de ellos aceptan su destino y aprovechan su longevidad para dedicarse a desarrollar sus estudios y habilidades, como es el caso del abuelo Félix y el tío Camilo: el primero en su condición de músico puede dedicar todo el tiempo necesario a sus composiciones musicales, las cuales como en el caso de la opera sobre el Doctor Faustus, gozan de la característica de reunir diversos estilos musicales dado el largo periodo de tiempo que ha dedicado a su composición; y el segundo dedica todos sus esfuerzos intelectuales en descubrir la causa de la anomalía que afecta a la familia; mientras que otros como el bisabuelo Guillermo y la tía abuela Margot sienten la necesidad de demostrar, cada uno a su modo, que se encuentran en los años de mocedad y desarrollan incesantemente actos que son más propios de tal condición.

Por su parte el protagonista principal tras una reflexión sobre el fenómeno, lo encuentra más un problema que una ventaja, y rechaza esa falsa experiencia de la eterna juventud, pues considera que lo que realmente caracteriza el estado juvenil, más que el cuerpo físico no se deteriore con el paso del tiempo, es la inexperiencia ante las distintas situaciones que nos van dando en la vida; inexperiencia que perdemos precisamente con el poso que nos van dejando los distintas vivencias; y así lo expresa: “No quiero ser eternamente joven. Si pronuncié esas palabras, esa súplica negativa a nadie dirigida, fue porque, desde hacía años, sabía que no es lo mismo ser joven que poseer una juventud efectiva, pero artificial. Ser joven era gozar de la inexperiencia y sufrir por ella, descubrir día a día las perturbadoras primicias del bien y del mal, presentir que todo lo que sucediera habría de ser absolutamente nuevo, y que, una vez acaecido, no volvería jamás a repetirse, porque la repetición equivalía a la madurez, a la experiencia, al desencanto y a la muerte”.

La lectura se hace ágil pese a que el lenguaje en ocasiones resulta un poco rebuscado, no obstante, el autor domina los recursos literarios para conseguir un mayor realismo y dinamismo de la acción descrita, como es el caso de la utilización de las onomatopeyas en el improvisado concierto de las seis carracas y dos matracas: toc, toc, crrac, crrac; toc, toc, crrac, crrac. Ese mismo recurso es utilizado en las entrevistas del protagonista con el director del instituto para profundizar en su apariencia física, el constante palmoteo mientras habla: clap, clap.

Max

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La pena de ver que se acaba.- Por Blanca Doble.

La inmortalidad del cangrejo aborda el tema de la longevidad impuesta a una familia y la distinta reacción de cada uno de sus miembros. Así, mientras el bisabuelo Guillermo viaja sin parar en casa salvo un día al año, el día de su propio cumpleaños, en pos no se sabe bien de qué, el tío Camilo se queda quieto en la casona familiar buscando una razón que justifique esa extraña anomalía familiar que consiste en que todos los miembros de la familia cumplan un montón de años conservando una apariencia juvenil. El abuelo Félix dedica todo su tiempo a escribir música, en concreto una ópera sobre el mito de Fausto, en la cual hay influencias musicales de todas las épocas que ha vivido su autor. Por su parte, la tía abuela Margarita se limita a ver pasar los años disfrutando del pipermín y ocasionalmente del champán (en Nochevieja) mientras trata de seducir y a veces lo consigue a jovencitos de los que podría ser abuela. Sarastro, el gato coetáneo de las guerras napoleónicas, y también afectado por la extraña singularidad familiar, lleva su vida de gato normal y corriente.

El narrador, joven de 45 años, que decide dejar de dar clases en un instituto de enseñanza media para dedicarse al consumo, si no desenfrenado al menos excesivo, de cosas que realmente no le hacen falta, va contándonos la vida familiar a lo largo de un año, de una nochevieja a otra, de una forma desenfadada y pormenorizada, con un punto de humor estupefacto al contemplar la singular vida tanto de los normales como de los longevos.

La novela es literatura en estado puro que se lee de un tirón porque las peripecias de cada uno de los personajes son interesantes y además están muy bien contadas. Cuando la novela acaba te quedas con ganas de más, de mucho más, tanto que necesito buscar más obras del autor para seguir leyéndole. Y esto tiene su mérito pues es un tipo de redacción en que los párrafos de 7 o más páginas no son raros, lo que normalmente configura una narrativa densa y difícil. Pero no es el caso. Es ágil y fácil de leer.

¿Qué nos quiere decir Santerbás con esta novela? Para mí trata de un tema profundo: las distintas maneras de reaccionar ante la vida que tenemos los seres humanos, cómo la vivimos cada cuál y qué responsabilidad tomamos. Hay gente que siempre va de un lado a otro, con prisa, sin llegar nunca a ningún sitio porque quizá huye de algo a lo que no se quiere enfrentar. Su vida se malgasta, no es capaz de vivirla, sino de huirle. Hay otros que consagran con mejor o peor fortuna todo su tiempo a una idea, un quehacer, una obsesión. Los hay también que pretenden ser jóvenes siempre y lo que suelen hacer es el ridículo, pues realmente la juventud se identifica con la capacidad de asombro que el vivir, lamentablemente, hace ir perdiendo. Hay quien no se siente nunca satisfecho de su vida y en lugar de encauzar ese sentimiento hacia quehaceres más gratificantes o útiles, sienten tan enorme vacío que caen en una depresión o ponen fin a su vida. Y así podríamos identificar a muchos más tipos humanos. Esta vida es como un zoo, hay de todo y podemos verlo si somos capaces de sentarnos a mirar.

Considero que es una buena novela e invito a leerla a cualquier lector.

Blanca Doble

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“Si jeunesse savait, … (Por Pi)

...si vieillesse pouvait”, es un antiguo aforismo francés, cuya segunda parte resucitó no hace mucho Doris Lessing como título de una de sus últimas novelas. Y en él me ha hecho pensar la lectura de esta curiosa novelita de Santiago R. Santerbás, pues lo que podríamos llamar la idea descollante de la misma, que Max consigna en cita literal al final de su comentario, es precisamente lo contrario de lo que ese aforismo un tanto melancólico expresa.

En resumen, la experiencia de la vida (de los acontecimientos que nos suceden en ella) nos da un conocimiento de las cosas, pero este conocimiento, este “tener las ideas (relativamente) claras” nos llega tarde, cuando por vejez, carente de la energía y del tiempo por delante que tiene la juventud, uno ya no puede aplicarlas a su propia vida.

El mito de la eterna (o al menos muy prolongada) juventud, que yo no confundiría con la inmortalidad, tendría, precisamente, la virtud de poder llegar con plenas fuerzas a esa experiencia de las cosas que da el paso del tiempo, no por sí mismo (hay viejos que son tan asnos como en su adolescencia), sino por las sucesivas pruebas de ensayo-error que suelen constituir el aprendizaje práctico y que precisan de un tiempo que, por otra parte, nos envejece. Y al decir eso me refiero no a que nos salgan canas o tengamos achaques físicos, sino a que las facultades intelectuales se deterioran, el empuje vital se desinfla, etc…

En ese sentido, estoy bastante en desacuerdo con las palabras del protagonista que, al parecer, querría ser joven pero siempre inexperto, ir descubriendo siempre como novedad las cosas, etc… Es ese un pensamiento tal vez original (un tanto excéntrico, diría yo), pero superficial. Es verdad que el descubrimiento de algo, esa“primera vez que” tiene un cierto encanto sentimental, pero en conjunto (y visto desde la edad provecta) la juventud incluye una colección de gansadas y tonterías que, de haber sabido (si jeunesse savait) nos habríamos ahorrado sin ningún perjuicio. Ahora bien, si para cuando logramos una relativa y siempre precaria madurez resulta que ya no tenemos el empuje y, sobre todo, el tiempo por delante, para desarrollar nuestro conocimiento práctico, se comprende el tono melancólico del aforismo antes citado. Cuando ya empiezas a saber, resulta que ya no puedes. Y lo que es peor, ves como otros jovencitos inexpertos se disponen, con el mismo entusiasmo y la misma falta de juicio que en su día nos aquejó, a repetir los mismos errores en los que incurrimos (cuando no otros peores). Si vieillesse pouvait

He tildado de superficial la idea del protagonista y quizá me precipito. Pues cabe que el mismo nos esté haciendo ver (por el revés de la trama, como si dijéramos) que la juventud conlleva, además de sus virtudes, sus defectos, que sin eso no es juventud y que ese statusde la familia Hontanar no es sino una especie de limbo irreal que se aparta de la vida tal como es (¿tal como debe ser?).

Pero, claro, esa irrealidad es el presupuesto de la ficción que se nos presenta, y lo que se deduciría de la conclusión que saca el protagonista es que la vida está muy bien como es, en realidad, y que cualquier anhelo de inmortalidad, sobre ser irreal, es un remedio peor que la enfermedad que pretende combatir. Una conclusión más que tradicional, pedestre, para la cual no hacían falta las alforjas de esta ficción, por lo demás bien trabada.

Por eso el planteamiento de la novela me parece equivocado y el suicidio del protagonista una solución superficial, como me parece bastante superficial la actividad de esos lozanos vejestrios que se entregan a los placeres juveniles sin más, desmintiendo así, en la práctica, el pensamiento del protagonista, o haciéndolo compatible con el disfrute en una forma que no se nos revela.

Cierto, la novela está bien escrita, acredita la cultura del autor, mantiene un hilillo de fina ironía a lo largo de su curso, pero, más allá de lo antedicho, no tiene nada que decir al lector, y nada dice.

No sé si en el fondo de esto hay un deseo de escribir sin tener nada que contar. Nada realmente interesante. Que no tiene por qué ser una historia, menos aún “la” Historia, sino algo realmente personal que suscite eco en quien lo lee.

Y ese defecto no se subsana porque el libro esté bien escrito, sea simpático, tenga ribetes de originalidad o esté adornado con cultura de cierta calidad. Con eso, la novela no pasa de ser un divertimento tenue, que no se hace pesado por su corta duración, pero que aporta poco al lector. Incluso como diversión.

Pi

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