Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
18 diciembre 2018 2 18 /12 /diciembre /2018 09:15

Cervantes y "Don Quijote" es a los libros de caballerías lo que el guionista y escritor norteamericano William Golldman y "La princesa prometida" es a las novelas y  películas de "grandes aventuras y amores verdaderos". El primero usa  a Cide Hamete Benengelí, un escritor morisco, "arábigo y manchego", como supuesto autor de la obra y Goldman se inventa a un escritor norteamericano de ascendencia nórdica -en realidad nacido en "Florín", un reino fantástico- llamado S. Morgenstern . Cervantes busca compañero  y amada para su caballero de la Triste Figura y Goldman se conforma con dos compañeros para su héroe Westley (que tiene una muy bella figura): Fezzic el gigante e Iñigo Montoya, un espadachin  español ("guiño" de Goldman al lector avisado) y por supuesto una Bella princesa, la más hermosa de mundo, (llamada absurda o irónicamente Buttercup, "pastelito" en castellano) que en realidad ni siquiera es de sangre real (es de origen campesino, como el héroe, una  lechera). Pero donde Cervantes lleva su fantasía a estrellarse continuamente con una realidad sórdida, Goldman lleva su hiperbólica y desmesurada irrealidad novelesca a superarse a sí misma en una escalada de imposibles en franco desafío a lo posible, trufada toda ella de la realidad, entre bromas y veras, del propio Goldman. Don Quijote y Sancho cabalgan por una Mancha casi documental y los héroes de nuestra historia corren sus increíbles aventuras por un supuesto reino de "Florin, que se extendía entre Suecia y Alemania. Por supuesto "antes de que formara Europa". En un caso, el cervantino, los "malos" son reales y circunstanciales o imaginados e inexistentes; en nuestra novela, el malo es el príncipe de Florín, llamado Humperdinck, un psicópata que "tenía la forma de barril...pecho enorme de barril y muslos poderosos abarrilados, pesaba cerca de ciento veinte kilos y caminaba de costado como un cangrejo" y su hombre de confianza, otro psicópata llamado conde Rugen, cuyo mayor placer era estudiar los efectos del dolor en todo ser viviente, tenía seis dedos en la mano derecha, maestro espadachín y pieza importante en esta original "novela" pues es el sujeto que asesinó al padre de Iñigo Montoya (que era un fabricante de espadas extraordinarias) y causa la obsesión de Iñigo por encontrarse con él y matarlo (la frase "Me llamo Iñigo Montoya; tú mataste a mi padre; prepárate a morir" se repite bastantes veces en la novela, cada vez que Iñigo tiene ocasión de decirla...y son muchas). Y por fin, si en Cervantes el concepto clave es la dialéctica ficción-realidad, aquí es realidad-ficción- realidad ficcionada, más complejo y considerablemente más irónico, sarcástico y juguetón (aunque, como pueden suponer pertenecen a dos niveles literarios distintos y aquí acaban las comparaciones, similitudes e influencias del gran Cervantes en el divertidísimo e inteligente William Goldman). Por último, aunque no menos importante, el concepto ético que domina esta rara novela es "La vida no es justa, nunca lo ha sido y nunca lo será" con lo que redunda un poco en lo que piensa el lector de "El Quijote" cuando el Caballero pasa las de Caín en nombre de su "Amor Verdadero", para acabar además muriéndose de tristeza con el cuerpo apaleado y todo su mundo reducido a una "locura" objeto de burla.

Otra característica que rinde homenaje a la excelencia literaria es el recurso a la oralidad como base para la narración. De abuelos a padres y de estos a hijos, "La princesa prometida" va siendo leída a niños atentos, entusiasmados y reacios a que les den gato por liebre. Por tanto en el libro se entrecruzan varios niveles: el del narrador primigenio, Morgenstern, el del "compilador" y "sintetizador" del largo original, Goldman y el del hijo que fue Goldman o el del propio "hijo" de éste, un gordito que será redimido por el ejemplo de Swazenegger  (en la vida real Goldman tuvo dos hijas, pero SI les leyó la historia de la Princesa que estaba escribiendo) y, naturalmente, las "morcillas" o intevenciones continuas de Goldman en sus funciones de "re-escritor" que nos habla de su propia vida, sus problemas legales "con los herederos" de Morgenstern, su propia mujer, Helen, una conocida psiquiatra (creo que invención del escritor, ya que su esposa no era psiquiatra ni se llamaba Helen), sus guiones de cine (entre ellos, dos premiados por sendos Oscar, "Dos hombres y un destino" y "Todos los hombres del presidente" y otros grandes éxitos como "Misery" de Stephen King (que pasa a ser personaje de este libro), "Marathon Man", basada en una novela suya, y otras muchas, una brillante carrera truncada por la Parca el pasado 17 de noviembre. Y, sobre todo, destaquemos el humor y la desternillante ironía con que Goldman nos va contando los cortes y supresiones de páginas que hace al original de M. porque son aburridas y ya las hizo un su día el padre o abuelo que leía dicho original ("como en Moby Dick hay que saltarse las aburridas páginas sobre los detalles de la caza de ballenas", dice W.G.).

"La princesa prometida", publicada originalmente en 1973, con versión cinematográfica de 1987,  es una joya de la metaliteratura, llena de un humor a ratos de brocha gorda, tipo Tom Sharpe o Rabelais, o de sarcástica sutileza como Wodehouse, Mark Twain, Waigh o Sterne, es decir un humor más británico que yanqui. Desde la nota del editor recomendando al lector que se salte las dos introducciones del autor (la primera en el 25º aniversario de la novela y la segunda en el 30º)   y vaya a la página 45 para ver de qué va la cosa, hasta la guasa de signo superlativo que destilan las dos introducciones, paeando por la descripción de los cortes que Goldman hizo al original de Morgenstern, hasta los problemas del "compilador" en su intento de escribir una continuación de "La Princesa prometida" que llevaría por título "El bebé de Buttercup" y que los editores habían decidido encargar a Stephen King porque vende más libros que Goldman, pasando por las casi treinta páginas que se adjuntan de dicha continuación (con los comentarios agudamente sarcásticos del autor), el lector queda bien servido, aunque apenado porque ya sabe que NO LEERÁ dicha continuación en forma de libro, por fallecimiento del autor.

Este artefacto  literario que, como la película (dirigida por Bob Reiner), se ha convertido en un libro de culto para entendidos o avisados lectores y cinéfagos (parece ser que hay millones repartidos por todo occidente), debería ser objeto de una oferta librera peculiar: un pack que contuviera el libro y también un dvd con la película. La imaginativa editorial, "Ático del los libros" podría apuntarse un tanto superior al que ya tiene por haber publicado esta magnífica edición que tengo en mis manos.

Por cierto, para que quede constancia de la rara erudición (y no sólo en las cosas del reino de Florín) de Goldman, parece ser que el nombre de Simon Morgenstern, el "genuino autor" de "La princesa..." es un homenaje al creador del término literario de origen alemán "bildungsroman", es decir, "novela de iniciación" como el "Werther" de Goethe o "Las afinidades electivas", "La isla del Tesoro" de Stevenson, o "El artista adolescente" de Joyce. Su nombre: Johann Karl Simon Morgenstern. 

Pero todo este artículo suena demasiado a literatura seria, así que me detengo y les conmino a leer una novela que trata dinámica, divertidamente, emocionante y también de forma arrolladoramente sugestiva, asuntos tales como: "esgrima, lucha, tortura, venenos, amor verdadero, odio, venganza, gigantes, cazadores, hombres malos, hombres buenos, las damas más hermosas, serpientes, arañas, bestias de toda clase y aspecto, dolor, muerte, valientes, cobardes, forzudos, persecuciones, fugas, mentiras, verdades, pasión y milagros." Y no dejaréis la lectura hasta saber "¿qué fue de la hermosa Buttercup y del pobre Westley, y de Iñigo, el más grandes espadachín de la historia mundial? ¿Cuan fuerte era en realidad Fezzik? ¿Tenía límites la crueldad de Vizzini, el siciliano o la del príncipe  de Florín o la de su esbirro  el conde que tenía seis dedos en la mano derecha y había matado al padre de Iñigo?"

En fin, disfruten leyendo y si pueden háganse con la película. Les garantizo que cualquier lector que se "enganche" a esta novela acabará formando parte de un selecto club mundial, con sede en Florín, ese país enredado en uno de los pliegues de la vieja Europa. Y compartirá con millones de amigos una frase emblemática que los distingue a todos y cada uno del resto del mundo: "Me llamo Iñigo Montoya: tú mataste a mi padre, prepárate a morir".

FICHA

LA PRINCESA PROMETIDA.- William Goldman.- Trad. de Celia Filipetto.- 390 págs. Ed. Ático de los Libros.- ISBN 9788416222636

 

Compartir este post

Repost0
15 diciembre 2018 6 15 /12 /diciembre /2018 09:11

Hace algún tiempo les hablé ya de Iris Murdoch, una narradora y ensayista anglo-irlandesa, profesora de literatura en un colegio de Oxford y alumna de Wittgenstein, de una inteligencia novelesca y una sensibilidad literaria bastante fuera de lo común. Una película soberbia titulada "Iris" nos hablaba de su genialidad y del cruel desenlace de su vida, privada por el alzheimer de su libre y avasalladora personalidad creativa.

Pasada la treintena Murdoch publicó su primera novela "Bajo la red" con un éxito fulgurante que años después le valió el juicio lisonjero de la revista "Time" de considerar dicha novela una de las 100 mejores novelas publicadas en inglés en el siglo XX. Personalmente discrepo de ese juicio aún considerándola una buena novela (como suelo rechazar esa obstinación de algunos de hacer "listas" de valor literario o artístico en base a...su propio y personal criterio). 

Iris Murdoch  fue una mujer particularmente brillante con n una narrativa a la altura de su inteligencia y de su personalidad renovadora, desafiante y anticonvencional, llena de un sentido de la ironía y el humor que, como en esta historia, llega a extremos hilarantes. Su capacidad de crear personajes por corrientes y creíbles al mismo tiempo, de escribir diálogos de una sonriente profundidad que arrastran al lector o de imaginar situaciones surrealistas dentro de la comicidad más inesperada. Tiene las características ideales para encarnarse en un escenario o en una película: dinamismo, sensibilidad, inteligencia y humor. 

Las venturas y sobre todo desventuras de Jake Donaghue, un escritor  en horas bajas que malvive como traductor, parece convertirse en una especie de parodia del "Ulises" de Joyce mezclado con la picardía, la desverguenza y el talento picaresco de un Tom Jone. Las relciones del protagonista con una antigua novia Anna y su hermana, Sadie, junto a la presencia de su amigo Hugo, un filósofo tan perdido como él pero capaz de tener ideas que Jake se apresura a apropiarse para sus propios intereses. Londres se convierte en la contrafigura de Jake, una especie de laberinto infernal que proporciona a la Murdoch la excusa para mostrarnos la endemoniada Corte de los Milagros que es la capital inglesa de mediados del siglo XX. Un don Quijote patético y encajador de rechazos, acompañado por su Sancho donQuijote (el primo lejano, Finn) que es su contrafigura. 

Esta novela picaresca inglesa del pasado siglo tiene, como sus homólogas hispanas, inglesas o francesas una profunda amargura soterrada bajo el brillante manto de humor, sarcasmo e ironía. Con un elemento añadido nada desdeñable:  las frases de estilo filosófico y lingüístico que van espolvoreándose aquí y allá (y que es una de las características de este autora). Como muestra un botón que resume filosóficamente las peripecias del protagonista: "Toda teorización es una huida. Debe dirigirnos la situación en sí, y eso es inexpresablemente concreto. Desde luego, es algo a lo que nunca podemos acercarnos lo bastante, por mucho que intentemos, por así decirlo, meternos bajo la red". ¿De qué red habla Iris y su personaje? Del lenguaje, por supuesto.

como vemos en este otro fragmento de diálogo entre Jake y Hugo: "Hay situaciones que no se pueden desenredar nunca-dijo Hugo- tienes que dejarlas a un lado. Tu problema, Jack,  es que quieres comprenderlo todo con empatía y no puede ser. Uno debe andar a trompicones aunque se equivoque. La verdad reside ahí.

-Oh, al infierno la verdad... Las acciones no mienten; las palabras siempre...pero ya veo que todo ha sido una alucinación." (pág. 311)

Y más adelante: "¿Cuándo conocemos a un ser humano? Tal vez sólo cuando uno ha comprobado la imposibilidad de conocerlo y ha renunciado al deseo de ello y al final ni siquiera siente su necesidad. Pero lo que uno consigue ya no es conocimiento, es simplemente una especie de coexistencia; y esa es también una de las máscaras del amor". (pág. 325)

Fallecida en 1999, con 80 años, Iris Murdoch, tal vez por la calidad intelectual y literaria de su narrativa y también  gracias a los empeños de su compañero durante la mitad de su vida, el crítico literario John Bayley, que publicó dos maravillosos libros sobre la escritora, Elegía a Iris (1999) como Iris y sus amigos (2000), editados en Alianza, parece vivir un auténtico renacimiento en el interés del público lector. 

FICHA:

BAJO LA RED.- Iris Murdoch. Traductores: Javier Alfaya y Barbara McShane.  Editorial: Impedimenta.- 345 págs. ISBN: 9788417115890

 

 
 

Compartir este post

Repost0
14 diciembre 2018 5 14 /12 /diciembre /2018 09:22

La búsqueda de la excelencia en el propio comportamiento, en la acción, las ideas y la vida de la persona,  fue uno de los objetivos filosóficos de dos grandes escuelas de la Grecia antigua, los epicúreos y los estoicos. Dejaremos a un lado por esta vez todo lo que Platón y Aristóteles apuntaron y los budistas y los taoístas escribieron al respecto. En esta ocasión recurro a un clásico de los nuestros. A un aragonés universal que se llamó Baltasar Gracián y  engalanó con su prosa toda la primera mitad del siglo XVII (1601-1658). ¿Y el motivo que me  llevó a reflexionar sobre ello? La escasa calidad humana e intelectual de la mayoría de nuestros auto considerados "políticos" y la situación crítica a la que nos están empujando. Y, por favor, no se crean que hablo sólo de los españoles (que están en uno de los lugares más altos de corrupción e ineficacia del ranking europeo, y son datos al alcance de cualquier aficionado a las hemerotecas o simplemente a leer diarios o ver los informativos), en general me refiero a la clase política (con excepciones; pocas, pero existen) de este mundo globalizado que se ha olvidado de globalizar también la ética personal y política como una de las exigencias básicas de todo el que se dedique a gestionar la cosa pública.

 Escribía Gracián y debería ser pregunta de examen obligatoria para el alto funcionariado español: "Las cualidades personales deben superar las obligaciones del cargo y no al revés. Por elevado que sea el puesto hay que demostrar que la persona es superior". Bastaría citar al emperador Marco Aurelio que llegó al cargo, por razones familiares, pero se empeñó toda su vida en vivir conforme a las leyes de la excelencia ética, en sus funciones y en su comportamiento personal. "Gracián configuró sus ideales de héroe, político, discreto, agudo y prudente en el terreno de las ideas y en el de la acción...que aspiraban a la excelencia...en todos los órdenes del saber y del obrar", nos dice Aurora Egido. A pesar de "las tremendas dificultades que suponía el logro de la excelencia estética y moral en un mundo plagado de obstáculos y regido por necios". ¿Les suena a algo conocido aquél mundo del siglo XVII? ¿O más bien deberíamos clamar como en "El Rey Lear" de Shakespeare: "Es la epidemia de la época: una civilización de ciegos guiada por unos locos".

 

Compartir este post

Repost0
12 diciembre 2018 3 12 /12 /diciembre /2018 10:38

En sus "Meditaciones de El Quijote", Ortega, sólo diez páginas después de comenzar su prólogo dedicado al "Lector...", escribe la que muchos consideran la frase emblemática del discutido y admirado filósofo español (para comprender esta valoración lean ustedes el magnífico "Ortega, el maestro en el erial" de mi colega Gregorio Morán). "Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo". Y aclara "es decir, buscar el sentido de lo que nos rodea". Leyendo estos días a Jullien me he acordado de esta frase orteguiana que la mayoría de la gente convierte sólo en el yo y su circunstancia como señas de identidad. El filósofo francés desconfía del empeño en buscarle un sentido a la vida. La vida -el conjunto de las circunstancias- no tiene sentido en sí misma. Y tampoco es algo absurdo, un "sinsentido". Lo propio de la vida es que escapa a sí misma: Si nos apegamos a las circunstancias nos perdemos el vivir puro y simple. Zuang-zi, el maestro taoísta, lo dice "Quien mata la vida no muere, quien vive-vive, no vive". Y no se trata, como dice el evangelio de  San Juan de que "El que ama su vida la perderá/y el que aborrece su vida en este mundo/para vida eterna la guardará". No. Esa es la versión cristiana  y sirve sólo para quienes tienen fe en esa creencia religiosa. El sentido taoísta del vivir nos dice que el que se esfuerza pierde su fuerza  y aún más claro, "basta que uno no busque ser grande y admirado para que puedas llegar a lograr esa grandeza". Es la espontaneidad natural de las cosas que uno no debe intentar encauzar, sino "flotar" con ellas y dejarse llevar por su cauce. Por eso Zuang Zi, 23 siglos antes que Ortega y tres antes de Cristo, no enfocaba la vida como un ego enfrascado en salvarse a sí con su circunstancia o en desdeñar la vida "de aquí" para lograr la vida "de allá", sino decía: "no estudiad lo que es la vida (punto de vista del conocimiento), ni tampoco estudiar cómo vivir (punto de vista de la moral), sino aprender a desplegar y preservar la capacidad de vida de la que estáis pertrechados y llevarla a su plena forma". ¿Difícil de entender? Quizá sí, pero piensa en ello.

Compartir este post

Repost0
10 diciembre 2018 1 10 /12 /diciembre /2018 10:23

Publicada hace 13 años, "Nutrir la vida" que tiene el subtítulo de "Más allá de la felicidad", no ha perdido ni un ápice de su lucidez y de su oportunidad filosófica. Su autor, Francois Jullien, viejo conocido nuestro, es uno de los sinólogos más preparados y sagaces de la amplia nómina de universitarios franceses especializados en la ancestral cultura china.

De Jullien hemos visto su "Un sabio no tiene ideas" y su "Filosofía del vivir" y nos queda pendiente "Del Tiempo" y  "De la esencia o del desnudo". De las tres leídas, quizá la más esclarecedora para mí  y  para el estudioso de la filosofía oriental y sus ecos e influencias en la occidental, sea la que hoy recomendamos. En "Nutrir la vida. Más allá de la felicidad", Jullien  usa un estilo cuyo listón de esfuerzo preciso para leerlo con aplicación y eficacia es muy superior al que exige un Pierre Hadot,  aunque no tan complejo como el de Giorgio Colli, hablando de eruditos en filosofía clásica oriental y occidental (sin duda lo justifica la complejidad y esfuerzo que exigen  las traducciones del chino o del griego antiguo al francés o italiano y luego a nuestra lengua).

Por otra parte la singularidad de la percepción de la vida y el individuo, de la sabiduría enraizada en el pueblo chino a través de maestros legendarios como Lao Tsé o Zuang Zi, Confucio o el budismo chan (zen), dio frutos tempranos de gran vigor intelectual y energís espiritual, que Jullien desgrana a partir del concepto que el segundo de los maestros citados más arriba denominó "nutrir la vida". Sus comentarios enriquecen a cualquier lector que lea con paciencia y sin ideas preconcebidas, tal como quiere Zuang Zi, sin buscar eso llamado felicidad, sin pretender objetivo alguno, sin finalidad, sólo conectando con la calma y la serenidad del "qi" de la energía primordial de la que disponemos (y malgastamos los humanos) todos los seres vivos.

No es este lugar para analizar los diferentes puntos que glosa el erudito francés, desde las técnicas para nutrir el cuerpo y superar la dicotomía del alma en la operación, recordarnos que el apego a la vida se vuelve contra ella, cómo encontrar la fuente de la energía (que no nos pertenece) que circula por la linea vertical del cuerpo desde el vientre a la nuca, para nutrirla y reforzarnos con ella...Jullien, muy en sintonía, con nuestra época nos habla del estrés (palabra que procede del latín "stringere" que significa apretar, comprimir, ahogar) y de las técnicas de moda para reequilibrar a la persona afectada, la psicología profunda, el estoicismo, el zen, la meditación, la relajación, para al final recordarnos lo esencial que se esconde en el pensamiento de los maestros chinos taoístas (tan perseguidos y olvidados en la actual China): la posibilidad que tenemos todos de seguir un proceso no-filosófico, ni utilitarista o pragmático, pero profundamente sabio que se da de bofetadas con la manera occidental -trasplantada ya a oriente- de considerar la vida como un objetivo de progreso, consumo y distracción.

Sólo como muestra o "aperitivo", les recuerdo dos ejemplos activos de lo que nos falta para seguir la "vida buena" que Jullien explicita al final de su libro. El primero es el concepto de "flotar" o "Fluir" como estilo de vida ante los acontecimientos y vivencias que nos salen continuamente al paso. Y dos, tratar de ser como el hombre sabio sabe ser, como un espejo:

"Acoge pero no retiene/

refleja todo lo que pasa/

y lo deja pasar sin apegarse./

Ni rechaza ni guarda para sí/

todo aparece y desaparece/

sin que él fije nada./

Su facultad se ejerce indefinidamente/

sin nunca salir dañado."

Si esto no les parece una tontería banal y saben leer la sabiduría que destila, no se pierdan este libro. Si no es así, olvídense del tema.

FICHA

NUTRIR LA VIDA.-Más allá de la felicidad.- François Jullien.- Trad. Margarita Polo.- Ed. Katz.-239 págs.- ISBN 9788496859067

Compartir este post

Repost0
8 diciembre 2018 6 08 /12 /diciembre /2018 10:30

José J. de Olañeta, ese editor que publica libritos deliciosos, de pequeño tamaño pero gran interés, ha sacado la segunda edición del ensayo que Harry Oldmeadow dedicó a analizar las figuras convergentes de Mircea Eliade, el rumano especializado en historia de las religiones y de Carl G. Jung, el psicólogo suizo, seguidor díscolo y rebelde de Sigmund Freud, en el que la psicología profunda se unía a un profundo espiritualismo que estaba en la raiz de los esenciales desacuerdos con el genio del psicoanálisis.

El librito se subtitula "Reflexiones sobre el lugar del mito, la religión y la ciencia en su obra". Nos ilustra sobre la vida y la obra de Eliade y su encuentro con Jung a partir de las conferencias Eranos, congresos de estudiosos y pensadores sobre la  psicología, las religiones y la espiritualidad, organizadas por Jung. Eliade acudió desde 1950 hasta 1962. Las inquietudes intelectuales y espirituales de ambos hombres eran muy coincidentes, principalmente en el análisis de la naturaleza de las experiencias místicas. Durante esas conversaciones Eliade destaca no sólo la deriva mística de Jung, sino el rechazo y la crítica hacia el establishment científico que le desautoriza e ironiza sobre su obra y su práctica espiritualista. Esoterismo, alquimia, misticismo oriental, chamanismo, los sueños y las  patologías de la civilización moderna, son algunos de los temas en los que los dos pensadores solían converger o se respetaban mutuamente en sus divergencias (sobre todo en lo que concernía a la preeminencia de la cultura europea de Jung sobre cualquier otra, mientras que Eliade se habia decantado casi desde el principio por oriente). Para Jung el "primitivismo" de Eliade era una cuestión antropológica aceptable, en tanto el suizo cultivaba un sincretismo en el que la base sólida, la cultura básica que "admitía" o se "enriquecía" de las orientales era la cultura europea y su  "firme y racional" identidad histórica.

.El autor nos muestra la ruptura de Jung y Freud (que aseguraba no poder aceptar la "indeferencia de Jung hacia la lógica científica") y la casi total toma de partido por el lado de Freud de la comunidad científica (que no tardaría tampoco en colocar a Freud en un cesto diferente pero en el mismo container de los "misticos, ocultistas, simbolistas" donde anteriormente colocaran a Jung).

Una vez colocadas ambas figuras en el contexto histórico intelectual que les corresponde, el autor acaba su análisis con una mirada en perspectiva de la importancia de ambos hombres, a los que se coloca en una suerte de "humanismo con atavíos cuasireligiosos", para terminar haciendo una encendida defensa de su importancia: "El hecho de que no puedan estar --ambos-- a la altura de las pretensiones de sus admiradores más exagerados no es ninguna razón para rechazar o ignorar su obra, que posee una riqueza y una profundidad que raras veces encontramos entre los autodenominados sabios de nuestro tiempo". Y añade: "Deberiamos estar agradecidos a Jung y Eliade por rescatar sus disciplinas respectivas de las garras de los materialistas y sus cómplices, y por sus intentos de salvar el aparente abismo que existe entre la religión tradicional y la ciencia moderna".

MIRCEA ELIADE Y CARL G.JUNG.-Harry Oldmeadow. Trad. Esteve Serra.José J. de Olañeta, Editor.85 págs. 9788497167772

Compartir este post

Repost0
7 diciembre 2018 5 07 /12 /diciembre /2018 10:26

El novelista británico, Aldous Huxley, 1894-1963, injustamente medio olvidado en estos tiempos, publicó varias novelas más o menos utópicas o distópicas, como, entre otras, "Un mundo feliz", "Las puertas de la percepción", "Mono y esencia" y un año antes de morir, "La isla" donde creaba un mundo que era el reverso de su utópico y futurista "Mundo feliz" que lo era todo menos feliz. En esta novela postrera Huxley aboga por un optimismo filosófico influenciado por la sabiduría oriental y la que llamó "filosofía perenne". No entraremos en el análisis de la obra o de sus mensajes, sino sólo en una anécdota que estimo esclarecedora para nuestros días marcados por la inseguridad en casi todos los ámbitos de la vida humana. El periodista Will Farnaby, protagonista de la novela naufraga cerca de la ficticia isla de Pali en el Pacífico. Una isla de prohibido acceso donde se encuentra una comunidad de personas regidas por unas normas muy peculiares. Pero sólo quiero destacar para la reflexión del día de hoy, la, presencia ya en las primeras páginas de un   enorme pájaro negro "parecido a un grajo" que sobrevolaba y se posaba cerca del náufrago, maltrecho, tumbado en la hierba del bosque y modulaba perfectamente con un tono "alto, nasal y monocorde", una voz inhumana, dos mensajes: "¡Atención, atención!" y  "en una frase canturreada, do, sol, do: "¡Ahora y aquí, muchachos!", ¡Ahora y aquí, muchachos!". Una niña que aparece por allí, de unos diez años, le explica al náufrago el misterio de las frases que el pájaro no cesa de repetir, como otros muchos, por toda la isla: "Eso es lo que uno siempre olvida, ¿no es así? Quiero decir, uno olvida  prestar atención a lo que sucede. Y eso equivale a no estar ahora y aquí".

Prescindamos ahora de la novela y la moralina filosófico-oriental del autor. Atengámonos a las exhortaciones del pájaro: Atención y Ahora y Aquí. Sólo haga la prueba. Son dos amonestaciones claras y tajantes. Presta atención plena a lo que haces, ahora y aquí, descartando el murmullo de la mente, lo que te dice que vas a hacer a continuación después de leer esto, los resabios del ayer, los proyectos de mañana. Nada de eso existe. Mira a tu alrededor sin pensar en nada, sólo atento a lo que tienes en tu entorno, a tu cuerpo, sentado, respirando, míralo todo lentamente con atención absoluta, escucha los ruidos sin identificarlos, sólo escucha, siente tus manos, tu cuello tenso por la lectura, el movimiento de tu pecho al respirar, no nombres lo que ves, sólo mira como si fuera la primera vez que ves dónde y cómo estás, sin definir ni juzgar ni comparar, sordo a la memoria y olvidadizo de lo que fue y desinteresado de lo que será. Atento a la atención, estable y abierto a este aquí y ahora completamente vivo, dinámico, indiferente, sin historia ni emociones, sólo la sensación indescriptible de estar vivo. Si lo haces bien, te sorprenderás profundamente. Si no es así, reflexiona seriamente en ello. Te puede cambiar la vida.

Compartir este post

Repost0
5 diciembre 2018 3 05 /12 /diciembre /2018 09:13

Compartir este post

Repost0
3 diciembre 2018 1 03 /12 /diciembre /2018 09:08

Desde los Pitagóricos y Sócrates a los epicúreos, de Marco Aurelio a Epicteto, de Wittgenstein a Kant, desde Foucault a Onfrey, pasando por Ortega, María Zambrano o Emilio Lledó y haciendo una parada en Unamuno, Nietzsche, Sloterdijk, Pierre Hadot  o François Jullien, incluidos Kierkegaard o Schopenhauer, en algún momento de todas estas lecturas, tan diferentes entre sí, a veces francamente opuestas o contradictorias, hay una mención al sí mismo, a la perentoriedad ética y pragmática del "Nosce te Ipsum" ("Conócete a tí mismo") y como  complemento dinámico esencial, la premisa conductual de que uno debe esculpir el propio si-mismo: es una obligación moral, es la coherencia absoluta con el pensamiento más noble de la filosofía que todos ellos practican. En todos, raramente a la misma edad o periodo de la vida, casi con preferencia cuando uno navega ya por los mares menos tormentosos de la madurez y la vejez se insinúa con la merma del vigor y la presencia aguda y maliciosa del cansancio y el escepticismo, en todos hay huellas del desaliento de saberse lejanos de los modelos que alguna vez ansiaron personificar. Sin hablar de filósofos, extendiéndonos a personas corrientes, aquéllas con una cierta lucidez y honestidad, las que buscan o ansían una "metanoia", un cambio interior, un retorno a un sí mismo original, equilibrado y sabio, se dan los mismos síntomas de desaliento pues dudan poder esculpir esas características en el cansado yo. Un yo que siente continuamente el pesar de no haber obrado en su vida hacia  la "aristós", la excelencia,  esa virtud ejecutiva que solo aparece tras la acción correcta y desinteresada. Es la nostalgia del ser que no es deudo de sus pasiones o de sus carencias, del ser que sólo supieron implementar, llevar a cabo, y en contadas ocasiones, los más afortunados.

Viene esta reflexión ante la sorprendente cita de unos versos de Quevedo que encabezan un capítulo de "El surco del tiempo" de Emilio Lledó: "Reina en ti propio, tú que reinar quieres//pues provincia mayor que el mundo eres". El jocoso don Francisco sabía usar el estilete estoico con la pericia de un cirujano de almas. El dominio de sí no es un juego de celda monástica o de torre filosófica. Es un desafío cotidiano...pero desmesurado, pues nuestra mente tiene la complejidad y la "extensión" de un mundo. Y al tiempo, es un empeño de lo más noble que anida en el ser humano.

Compartir este post

Repost0
2 diciembre 2018 7 02 /12 /diciembre /2018 10:36

 

Yasmina Khadra ("Jazmín verde" en árabe) es el seudónimo del escritor argelino Mohammed Moulessehoul, autor de la novela adaptada en forma de cómic por Löic Dauvillier y Glen Chapron. Durante muchos años en Francia donde sus libros triunfaban se pensaba que era la voz de una mujer argelina que denunciaba y criticaba la situación femenina -aunque también política y social-en Argelia. En el año 2000, Moulesssehoul reveló su verdadera identidad (causando un verdadero escándalo literario, aunque contaría sus razones para obrar así en el libro "El escritor" en 2001)) y abandonó el ejército argelino en el que militaba con el grado de comandante. También dejó su país y pasó a vivir en el extranjero hasta establecer su residencia permanente en el sur de Francia. Ha sido  denostado en Argelia por escribir únicamente en francés.

El cómic refleja a través de Amin Jaafari, un médico palestino que ha conseguido la nacionalidad israelí, reside en Tel Aviv, está plenamente integrado en la sociedad hebrea y trabaja con éxito profesional en un importante hospital.   Pero todo su mundo, tanto personal, como familiar o social y profesional da un dramático vuelco cuando se produce un atentado en un lugar público de Tel Aviv, en el que mueren 19 personas. Una de ellas es su esposa Sihem, quien resulta ser la terrorista suicida. El desconocimiento de Amín de esa faceta de su esposa, aumenta el dramatismo de la historia y lleva al médico a abandonarlo todo en busca de una explicación a lo ocurrido, mientras caen sobre él las sospechas, las denuncias  y la violencia incluso de sus vecinos.

El torbellino autodestructivo en el que se arroja Amin, le lleva a tratar de contactar con los terroristas en nombre de los cuales se autoinmoló su esposa y esa vida oculta que la mujer llevaba, agravado por la ocultación de sus ideas extremistas, de las que el pobre médico no tenía la menor sospecha. El ritmo narrativo del cómic, basándose en un dibujo dinámico de líneas simples y dibujo limpio y claro es excelente.  La acción, el deambular  por las calles de las ciudades palestinas, las palizas o las entrevistas con los líderes religiosos o paramilitares palestinos, la degradación física y moral, el empecinamiento suicida psicológico del médico, van llevando la historia a su final más lógico. 

El conflicto palestino- israelí queda expuesto con toda su violencia, crudeza, injusticia y abusos, el fanatismo, racismo, obcecación, desesperación y ansias de venganza de unos y otros, en ambos lados de un conflicto armado donde no hay trincheras. El arrasamiento por los israelíes del hogar de la familia de un palestino muerto en un acto terrorista tiene una contundencia visual magistral. Virtualmente el lector no puede dejar de admirar la trágica  deriva del médico y acompañarle casi adictivamente hasta su final, no por lógico menos inesperado. Como nota valorable al guión, los diálogos que se mantienen en el proceso de la acción no dan una sensación de maniqueísmo, de superficialidad: son intervenciones de una densidad conceptual considerable, en los que los argumentos esgrimidos, por ejemplo, por los lideres religiosos o militantes o los simples ciudadanos angustiados por la inseguridad y la violencia, tienen una lógica propia que hace pensar al lector. No es una lectura banal la que se nos propone, pero su propia profundidad emotiva hace que el desconcierto y el desequilibrio del médico le lleve de forma trágica a lo irreparable. En ningún momento se intenta hacer análisis políticos o históricos del conflcito, sino que se  intenta reflejar lo que ocurre en las calles, en los  hogares, en el campo, junto al muro que separa Israel de los palestinos.

Realmente es un cómic que nos inquieta y nos hace reflexionar. Un buen trabajo.

FICHA

El ATENTADO (cómic).- Yasmina Khadra (autor/a).-Löic Dauvillier (adaptador/a).-Glen Chapron (ilustrador/a).-M.ª Isabel Soto y.-Xavier Senín (traductor/a).- Alianza editorial.- 152 págs.- ISBN 9788491040088

 

 

Compartir este post

Repost0

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens