Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
1 septiembre 2018 6 01 /09 /septiembre /2018 08:13

Con el mismo título que el libro de  James Salter que comentamos hace poco y otro de Henry James de principios del siglo XX, "El arte de la ficción" del escritor inglés David Lodge, uno de los maestros del humor británico de la generación de finales del siglo XX, ya se le considera un clásico. Fue publicado originalmente en el 92 y aquí lo tradujo Laura Freixas en el 98 para Ediciones Península. El ejemplar que he manejado es una edición de Austral en libro de bolsillo de 2017. A diferencia del ejemplar de Península, el de Austral esta acompañado y muy bien servido por un prólogo de Eloy Tizón que pone en guardia al lector del excelente libro y autor que va a leer. El final de ese prólogo interesante dice: "Leer bien con pasión y lucidez no es muy frecuente. Por eso necesitamos a maestros como Lodge, que nos instruyan sobre el arte o la ciencia de leer". Y añade: "Con inteligencia, sin engolamientos innecesarios, este libro ilumina sobre aspectos clave del proceso de construcción de la belleza literaria, esa capaz de transmutar un puñado de piedras falsas en emoción verdadera".

La prosa clara, aguda y levemente irónica de Lodge (impregnada de un sentido del humor, a veces sorprendente, que  estimula la sonrisa y la inteligencia) se emplea a fondo en contarnos datos y profundidades de una larga serie de escritores y algunas de sus obras fundamentales. En origen esos pequeños ensayos habían sido artículos publicados en una columna semanal del suplemento de libros del "The Independent on Sunday, apliados y corregidos por Lodge para formar con ellos y algunos más este libro de nada pretenciosa crítica literaria, que se lee con placer y provecho (y donde para mayor regocijo del lector menudean las "confesiones" del mismo autor sobre sus propias experiencias creativas en  la confección de sus novelas. Los artículos van acompañado como motivo y causa de fragmentos (muy bien escogidos) de los distintos autores comentados.

Lodge logra convertir la ficción en un arte y lisa y llanamente convierte sus comentarios sobre la ficción en otro arte mayúsculo. Por tanto vemos juntos a un comentarista literario académico (es profesor de Universidad) que ejerce como novelista a la hora de contarnos cosas del oficio de otros novelistas y de él mismo sin perder la agudeza teórica de un profesor.Miel sobre hojuelas. Y así nos habla de la Austen de Emma o el Ford Madox Ford de El  buen soldado o de Forster o Waugh para ilustrar los esenciales y difíciles de lograr comienzos de una novela (que generalmente influye y no poco en el exito total del libro).

Lodge nos porpone, pues, una serie de temas básicos a través del cual desarrolla su amplio y enundioso dominio de la creación literaria, suus mecanismos y engranajes y de los elementos  y recovecos de una lectura inteligente. Así desarrolla temas como el citado "Comienzo", "El autor omnisciente" o punta de vista narrativo (con ejemplos bastante interesantes) , “La novela epistolar”, “Los cambios temporales” y “La estructura narrativa”, "El lenguaje coloquial adolestcente" (naturalmente Salinger) " El flujo de conciencia"  (Virginia Woolf" o "El monólogo interior" (Joyce, claro), "El lector en el texto" (Sterne y su Tristam Shandy)  "La prosa retórica" (Nabokov) o "La intertextualidad (Conrad), "El sentido del pasado" (Fowles) o el del futuro (Orwell), "La ironía" (Bennet) o "Lo sobrenatural" (Poe) y así hasta 50 deliciosos ensayos literarios que acaban con "El final", según Jane Austen (que como dijimos también ilustra el principio novelesco).

La nómina de autores que nos presenta Lodge se limita a escritores británicos de solera o norteamericanos como los citados juntos a Charles Dickens, Henry James, Hemingway, D. H. Lawrence. También a escritores en inglés de otras tradiciones como Kipling, Joseph Conrad, Brontë y Nabokov. Y contemporáneos como Martin Amis, Paul Auster, Kazuo Ishiguro, John Updike y Anthony Burguess, Samuel Becket. Y acaba su libro con un genial gesto de prestidigitador literario, citando la palabra "Gestalt" (nombre que se da a una determinada especialidad psicológica sujeta a una serie de reglas y a una visión crítica del arte) para definir la intencionalidad de su libro y sus límites: "Una novela es un "Gestalt", una palabra alemana...que me diccionario define como "una estructura o modelo de percepción que posee cualidades en tanto que conjunto, el cual no puede ser descrito meramente como una suma de sus partes". Lo dicho, genial.

FICHA

EL ARTE DE LA FICCIÓN.- David Losge.- Trad. Laura Freixas. E, Austral.-8,95 euros.319 págs. ISBN 0788499425771


 

 

 


    Compartir este post

    Repost0
    29 agosto 2018 3 29 /08 /agosto /2018 08:50

    Haruki Murakami le ha cogido gusto a la fórmula "De qué hablo cuando hablo de...", que nace del ingenio de Raimond Carver, uno de los mejores prosistas norteamericanos fallecido en 1988, uno de cuyos libros se tituló "De qué hablamos cuando hablamos de amor". Murakami nos ha contado de qué habla cuando habla de correr y ahora...de escribir. Con el estilo desenfadado, coloquial, racionalista y de una falta total de ironía o autocomplacencia, el autor japonés nos muestra el envés de la trama del escritor. Y como no podía ser menos dada su rara humildad y honestidad personal y profesional lo hace de una manera encantadora, aun reconociendo que "los escritores somos seres egoístas, generalmente orgullosos y competitivos", aunque matiza que "somos generosos y tolerantes con quienes vienen de fuera (del oficio).

    Para hablarnos del oficio de escribir Murakami nos habla de sí mismo y aunque pone ejemplos externos, la gracia del libro consiste precisamente en que este escritor inquieto no deja de reinventarse en ningún momento sin, para ello, cambiar su personalísimo estilo y el universo personal tan peculiar que nos desvela con sus ideas, actitudes y comportamientos. Como él mismo escribe, hay "algo" inentificable que le impele a escribir, desde el mismo origen de su vocación cuando "el golpe de una pelota contra un bate de beisbol resonó por todo el estadio...en ese preciso instante, sin fundamento y sin coherencia alguna con lo que ocurría a mi alrededor, me vino a la cabeza un pensamiento: "Eso es. Quizás yo también pueda escribir una novela...fue como agarrar con fuerza algo que caía delcielo despacio, dando vueltas...fue una especie de revelación...una "epiphany" (epifanía, instante extraordinario).

    En casi todas sus novelas hay momentos, situaciones y personajes que se salen de la "normalidad" por algún motivo. No así en sus ensayos, como el presente, donde la normalidad y naturalidad expresiva son absolutas y parece que uno esté escuchando a un amigo que le cuenta sus cosas sin artificio alguno. Aunque nos confiesa "tengo el honesto reconocimiento de que si escribo es gracias a algún tipo de fuerza que me ha sido otorgada".

    Lo cierto es que pese a las críticas adversas y la antipatía que despierta en la ortodoxia japonesa por su "occidentalismo", Murakami no es un escritor que parezca acabado, sino lleno de vitalidad y con una gracia especial en todo lo que va publicando, pese a que aplicando criterios de calidad literaria (sea lo que fuere eso) hay quien dice que Murakami se repite constantemente. Bueno, tambien Zola, Hemingway y Faulkner. Lo cierto es que es un escritor con un universo propio, no catalogable ni definible, con  el poder evocador que sintoniza con todo el arco de edad de lectores que va de los 30 a los...finales años del lector que sabe cómo sonaban los Beatles junto al que nació con internet, a los lugareños y a los habitantes de la megapolis. Lo que nos cuenta de sí mismo puede levantar oleadas de simpatía y afinidad en los "rebeldes" sociales y culturales de los últimos 50 años y todos aquellos que han luchado bravamente por encontrar un estilo propio de vida (lo hayan conseguido o no).

    Es un escritor de raza, lúdico e hedonista: “Si escribir no resulta divertido, no tiene ningún sentido hacerlo. Soy incapaz de asumir esa idea de escribir a golpe de sufrimiento”. Aparte de que, para envidia de muchos, jamás ha sufrido lo que llaman el "pánico de la hoja en blanco". Es un hombre aún joven que asumió y asume riesgos para seguir siendo quien es. Y eso es respetable, como sus textos bastante irregulares pero al mismo tiempo de una contagiosa proximidad y empatía. Es un corredor de fondo que practica cada día y enfoca su idea de la escritura con el mismo denuedo, vigor y constancia. Como dice: “Cualquiera puede extraer una fuerza sorprendente de experiencias aparentemente pequeñas”. Y, como era de esperar en un tipo así, la posteridad se la trae al pairo y cree firmemente  que el tiempo -y no la crítica literaria- decidirá si sus novelas merecen sobrevivir o hundirse en el olvido.

    FICHA

    DE QUÉ HABLO CUANDO HABLO DE ESCRIBIR.- Haruki Murakami.-Trad. Fernando Cordobés y Yoko Ogihara.-296 págs. Tusquets Editores. 19,90 euros.-ISBN 9788490663998

             

    Compartir este post

    Repost0
    27 agosto 2018 1 27 /08 /agosto /2018 08:59

    El fenómeno cultural de masas de la lectura, que apenas ocupa una página en el gran libro de la cultura humana (la generalización de  la lectura comenzó a finales del siglo XIX, eclosionó en el XX y se cuestiona en el XXI) está unido a los estándares sociales de educación mínima obligatoria, más tiempo de ocio y salarios más o menos dignos (preferentemente menos) en unos Estados de cierto proteccionismo, más o menos democráticos, que difundían la cultura como un bien preciado. En nuestro siglo esos estándares han quedado obsoletos y ahora comienza a surgir una amplia clase de analfabetos "verticales" con formación tecnológica creciente cuya visión cultural no rebasa la que consumen ya digerida de las redes sociales. Excepto en unos pocos países --paradójicamente punteros en tecnología- en los que se han percatado de la necesidad de patrones culturales que incluyen las semi desterradas Humanidades, en el resto de Occidente los libros y la lectura y quienes las usan comienzan a tener la categoría perturbadora de "freakis",(friquis), anglicismo nacido del término "freak", (monstruo, fenómeno, raro, extraño, caprichoso).

    La lectura nunca ha sido en verdad el remedio casi absoluto a todos nuestros males "no hay nadie que no supere cualquier tipo de molestia con sólo una hora de atenta lectura", dijo alguno de los genios literarios o filosóficos que tan bien vienen para sostener el argumento de que la lectura es el mayor específico sanitario mental, difusor de alegría y conocimiento y medio de superación personal que ha inventado nuestro género humano. Señores, la lectura tiene muchos beneficios pero no es la solución de nada, aunque puede ser una ayuda casi para todo. Para reflexionar de forma razonable, si es posible lúcida, sobre todo ese controvertido asunto, vamos a empezar con el libro "Contra la lectura" de Mikita Brottman, "un ensayo dedicado a los lectores que no creen que los libros sean intocables". Precisamente no es un libro brillante ni demasiado lúcido, aunque tiene elementos que pueden ser muy adecuados para las pretensiones de este artículo, siempre que prescindamos del decepcionante juicio sobre el Quijote (pág. 125) y de algunas páginas con juicios y temas poco alentadores (como el sorprendente número de páginas que la autora dedica a la "biblioteca" (sic) del cantante pop Art Garfunkel, o las confesiones personales que ocupan una considerable extensión del libro sobre la infancia y adolescencia de Mikita Brottman (quizá ilustren algunas de las "desviaciones" psicológicas que producen ciertas lecturas).

    Aparte de lo dicho, el libro es entretenido e ilustra y desarma muchos tópicos que tienen relación con la lectura y sus presuntos poderes, pero también muestra muchos de los beneficios indudables que produce, siempre aplicando el sabio "en su justa medida" que procede de los filósofos griegos y latinos (que tampoco salen muy bien parados en este libro). En realidad, creo que "Contra la lectura" debió ser editado con su título original: "El vicio solitario: en torno a la lectura". La autora es inglesa y profesora de literatura en una Universidad norteamericana. Desde el principio nos dice que su obra se apoya en dos argumentos básicos: "la lectura en sí misma  no es necesariamente una actividad virtuosa: qué se lee y cómo se lee marcan la diferencia" y "Leer demasiado es una afección poco frecuente y no es un problema tan común como el de no leer nada de nada". 

    Los eslóganes para difundir la lectura suelen ser demasiado publicitarios y unilaterales como para propiciar un juicio sereno en torno a los reales beneficios de la  lectura ajustada a las circunstancias personales, sociales, culturales y, por qué no, pragmáticas o utilitarias, sin olvidar las meramente placenteras (por cierto, last  but not least, "por último pero no lo menos importante") que son las más gratificantes y en cuyo seno anida el amor a los libros. "Abre un libro, amplía tu mente", "Los libros son armas", Los dinosaurios no leían y desaparecieron", "Un hogar sin libros es como un árbol sin pájaros", "Deja que los libros te transformen", "Si no lees no pasa nada. Si lees, pasa mucho", "Descubre la alegría de leer", "Un día sin lectura es un día perdido", "Leer importa"... Como dice Mikita "lo que más molesta de estos eslóganes es el modo en que dan por sentado que el hecho de leer es por su propia naturaleza "bueno" para el lector.  (Y hace "buenos" a los  lectores, como por ejemplo al Marqués de Sade, bibliófilo conocido, Hitler que leía cada noche tras un día de orgías destructivas y devastadoras o el depravado psicótico Nerón que solía escribir poemas y se sabía a Virgilio y a Homero de memoria).

    Con mucho sentido común la autora nos dice: "a lo que en realidad deberíamos prestar atención en un mercado abarrotado y ahíto de libros, no es a la muerte de la lectura, sino a la muerte del criterio sobre lo que leemos y por qué lo hacemos". Y a la necesidad obvia de que se nos forme -desde la guardería a la Universidad- con criterios válidos, lógicos y útiles a ser lectores cualitativos e informados, añado yo. Y no será porque no tengan éxito de ventas los libros que hablan sobre los libros que hay que leer y porqué. ¿Quién no ha cedido a los encantos de títulos como "1001 libros que hay que leer antes de morir" de Peter Boxall, o "La biblioteca de los libros perdidos" de Stuart Kelly o "Cómo lee un buen escritor" de Francine Prove o el sugestivo "El libro que cambió mi vida de Rossanne Coady. Una especie de supermercado de autoayuda para lectores.

    Apuntemos también para los detractores del libro en favor de lo "visual" (todo el pujante mercado de la informática y el mundo audiovisual), habría que recordarles que el texto, lo escrito, el libro son también medios visuales. Como dice Mikita "no leáis libros porque sintáis que "debéis hacerlo" o porque sean buenos para ti. Hacedlo porque no podéis evitarlo".

    Tal vez, el libro "Bibliofrenia" de Joaquín Rodríguez sea más agudo e interesante para los lectores habituales y pique la curiosidad de los que no lo son pero podrían llegar a serlo (me encantaría que fuera a consecuencia de leer estas páginas). Ya su subtítulo "La pasión irrefrenable por los libros" tiene su morbo y podría funcionar como un paradójico "gancho motivador" para los reacios a abrir libros y sumergirse en ellos (por el mismo mecanismo psicológico que el ensayo de Freud sobre la cocaína fue utilizado como justificante intelectual por algunos dados a la droga).

    En este libro delicioso, con un excelente prólogo de Fernando R. de la Flor, se nos avisa de que se trata de una "galería de amadas y ejemplares sombras cuyos excesos de pasión libresca son capaces de todavía de asombrar en nuestro tiempo". Y ese tiempo nuestro (el libro es de 2010) "vive los esplendores finales de una decadencia", ya que ambos, autor y prologuista, entonan ditirambos y premoniciones apocalípticas sobre el final del libro "soporte papel" ante lo que suponían una arrasadora victoria de los "soportes digitales", desde la Tablet al ordenador portátil, los e-books o el supermóvil, "lo cual supone el final triunfo de lo que Baudrillard ha denominado "la pantalla total" donde vienen a confluir todos los media" Pues no ha sido así. Tras la prepotente salida al mercado, las cosas se han equilibrado, se sigue editando a mansalva (tal vez demasiado) libros en papel y existe un mercado más pequeño pero más inquieto y renovador en los chismes informáticos que ya forman parte inevitable de nuestra vida cotidiana.

    Bibliómanos, bibliófagos, bibliofrénicos, biblioclastas (destructores de libros al estilo de Fahrenheit 451) , bibliofóbicos, bibliocleptómanos, van surgiendo de las páginas maravillosas de este librito, glosando figuras como la del millonario Henry E. Huntington, norteamericano, cuyo legado se conserva en una enorme Biblioteca que lleva su nombre en Pasadena (California) y cuyos restos humanos se encuentran en un mausoleo adjunto a la biblioteca, el cura don Vicente que asesinó a varios bibliófilos para completar su biblioteca, el conde Libri-Carucci, profesor de matemáticas en la Sorbona, que robó miles de ejemplares valiosísimos no para sí directamente sino para poder pagarse una vida lujosa sin ser apresado jamás. Sabemos de la memoria prodigiosa de Magliabechi, bibliotecario del duque de la Toscana, que conocía el paradero y la situación cualquier libro importante no sólo en su biblioteca sino en las más concidas de Europa, detallando estantería, anaquel y clave, sabremos que fue el escritor inglés Sanuel Pepys el que dictaminó que la biblioteca de un caballero debía poseer exactamente tres mil libros, ni uno más, ni uno menos. Conoceremos los apuros económicos que el gran Cicerón tuvo que sobrellevar para mantener y engrosar su gran biblioteca personal, las aventuras detectivescas de Francesco de Petrarca por toda Italia en la busca de manuscritos clásicos olvidados en conventos y depósitos, el desmedido coleccionismo de sir Thomas Phillips que logró reunir más de cien mil libros en sus mansiones, la historia de amor de Casanova repartida entre las mujeres y los libros (con triunfo de estos últimos en los postreros años de su vida). El gran depredador de libros Antoine Narie-Henrie Boulard, que llegó a reunir en varias casas de París medio millón de libros.

    Respecto a este último, reflexiona el amigo Joaquín Rodríguez: "Los libros nos ensanchan y alargan la vida, qué duda cabe. Cuando uno adquiere y reúne compulsivamente decenas, centenares y miles de libros, en la certeza íntima de que hay mucho más de apremio atesorador que de  posibilidad cierta de lectura, queda, sin embargo, una rendija de esperanza abierta a la posibilidad de que el tiempo se alargue y dilate en la misma medida que los libros que acopiamos, hasta que hayamos leído la última de sus páginas". Bendita inocencia, ¿verdad?

    En otra de las veinticinco "sombras" bilbiomaníacas esbozadas por Rodríguez, se cuela otra reflexión impagable de nuestro autor: Cuando escribe: "el amante de los libros es polígamo, su relación con cada ejemplar es íntima y por eso cuasi carnal, y no suele estar dispuesto a establecer uniones excluyentes o estrictamente conyugales". Delicioso, ¿no les parece?

    Un librito, pues, que merece formar parte de la biblioteca de todo verdadero amante de los libros, aunque sólo sea como "aviso para navegantes" o "aguja de marear" con el fin de evitar los escollos y peligros que amenazan la razón, el bolsillo y la vida de todos los que vivimos esa pasión por "fallitur hora legendo" (que en castellano diría: "distraer las horas leyendo").

    Como corolario y epítome del tema libresco de estas páginas he encontrado dos raros libros que abundan en algunos aspectos de lo anteriormente reseñado en autores tan dispares como Mikita Brottman y Joaquín Rodriguez. El primero es "Libros malditos" de Oscar Herradón, donde el autor se explaya en bucear en la antigüedad hasta la edad moderna para sacar a la luz papiros mágicos, libros alquímicos o maléficos, volúmenes encriptados sobre saberes prohibidos, grimorios medievales donde se invoca al Príncipe de las Tinieblas...en fin libros que justificaban los Autos de Fe del Cristianismo, aunque lastimosamente solían arder en compañía de Demócrito, Epicuro, Demóstenes, Pitágoras, Euclides, Epicteto, Pirrón o Heráclito. Y el último, como broma personal al lector de estas líneas, el volumen titulado (créanme) "El que no lea este libro es un imbécil" de Oliviero Ponte di Pino.

    Como dice el autor de "Libros malditos",  "los textos malditos, condenados y prohibidos puede que sea uno de los recursos más bellos de la ficción y el cine de terror...pero o cierto es que ese tipo de libros existen y son muchos los casos conocidos en los que un texto así parece haber sido el causante directo o indirecto de una tragedia, el desencadenante de un conflicto". Se nos habla de "El libro de Thot" o "Las clavículas de Salomón", auténtico maná para los autores ocultistas, de los libros incursos en el Indice de Libros Prohibidos de la Inquisición de tan amarga y trágica memoria ( de ella proceden los célebres Tratados Demonológicos" o "Martillos de Brujas" que aterrorizaron a la población medieval de Europa).

    Herradón también repasa la historia de los "biblioclastas", que disfrutaban destruyendo libros y bibliotecas enteras y nos habla de destrucciones legendarias como la biblioteca de Alejandría, la de Bagdad, la de Pérgamo. Los textos de alquimia, los de la llamada Magia natural (opuesta a la Magia negra, "grimorios"), los de invocación al demonio, se ajustan casi enteramente a la Baja edad media, época oscura y desequilibrada. También de esa época proceden los compendios de oraciones y fórmulas para combatir todo tipo de enfermedades y en el polo opuesto el inquisitorial "Hesenhammer" o "Martillo de brujos" que se empleaba indiscriminadamente contra cualquier sospechoso o sospechosa de hechicería o herejía (nuestro autor se ocupa en este apartado del famoso caso de Zugarramurdi, una cruel caza de brujas que asoló Navarra en el siglo XVII. Precisamente en el apartado de libros heréticos se nos habla de los manuscritos de Nag Hammadi con el famoso evangelio de Tomás (diferente a los textos canónicos y rechazado por la Iglesia) y  los del Mar Muerto. La legendaria biblioteca hermética de El Escorial y las manías del rey Felipe II, el hechizo de Felipe IV y la "moda" de las "endemoniadas" ocupa el capitulo dedicado al Siglo de Oro español. Para los últimos cien años Herradón nos habla, como era de esperar, del Necromicón o "Libro de los Nombres muertos", con cita debida al gran Lovecraft. En el epílogo Herradón nos habla de los millares de libros calcinados desde la Alemania nazi, los conflictos de Yugoslavia, Irak, Irán o Afganistán, las dictaduras hispanoamericanas, la España franquista, la revolución china...

     

    El último de los libros recomendados tiene un título absolutamente provocativo y un tanto grosero e insultante "El que no lea este libro es un imbécil" y un subtítulo que trata de evitar que el posible comprador del libro lo lance al cubo de basura más cercano: "Los misterios de la estupidez a través de 565 citas". Ya cuando uno empieza a leer, se reconcilia con el autor y comienza a entender la ironía absurdamente provocativa del título: "Este tratado concebido como una biografía del imbécil sitúa al lector ante el espejo de la estupidez propia y ajena, una profunda reflexión sobre las cuestiones nunca resueltas de la filosofía y que provoca ese remedo de sonrisa que es a la vez fruto del humor y de la tragedia, lo que lleva a plantear la gran pregunta: ¿somos así de imbéciles?".

    Como el autor asegura, "En definitiva estamos en un siglo verdaderamente imbécil y este libro no es más que una inútil prueba adicional, en dos sentidos; en primer lugar, porque habría sido impensable en un siglo No Imbécil y en segundo lugar, porque espera estar a la altura de los tiempos, siendo un libro imbécil y atroz". En realidad muy pronto el lector se da cuenta de que no es un libro imbécil, de que el autor  tampoco lo es y que, en definitiva, si el lector lo lee y está claro que lo entiende y se divierte con él, tampoco es un imbécil. Ya que Ponte di Pino ha escrito un libro de citas con un criterio muy inteligente y lleno de sentido del humor e ironía o sarcasmo a partes iguales. Un libro irreverente y osado en la línea (y sobre todo en el espíritu)de Jonathan Swift, Lewis Carroll, Montaigne, Lawrence Sterne, Cervantes, Rabelais, Chesterton, Papini, Lodge o Wilde. .

    Como asegura al final, en la bibliografía  "Este libro es totalmente inútil. No se si lo serán también los libros que he saqueado. En cualquier caso me parece obligado señalar a los diversos seres humanos de grandísima inteligencia y profundidad que me abastecieron (involuntariamente, claro) de conceptos, frases y expresiones". Para darnos prueba de su algo cínica franqueza una de las primeras citas que nos endilga (el que avisa no es traidor) es: "Cuando se roba a uno solo es plagio. Cuando se roba a muchos es investigación" (Wilde). Y cita, por ejemplo a Flaubert, Carlo Cipolla, Jean Paul Richter, Calvino, Canetti,  Nietszche, Wilde, Russell, Wittgenstein o Robert Musil y entre los clásicos a Platón, Aristóteles, Hipócrates, Teofrasto, Horacio, Séneca, Aristófanes, Baltasar de Castiglione, Confucio y Lao Tsé,, Descartes, nuestro formidable Gracián, Quevedo, Kant, Montaigne, Shakespeare...e tanti altri.

    Créanme, se divertirán de veras. Y si llegan al final encontrarán esta nota del autor: "No hay porqué ofenderse. Llegado aquí, tu también lo sabes, la imbecilidad tiene sus méritos y sus ventajas. Para empezar puede ser divertida. Si tienes un poco de autoironía, al menos habrás sonreído. Si me has tomado en serio y opinas que te he obligado a tragarte una dosis excesiva de estupideces e insultos te mando derechito, como respuesta,  a una definición de Ambroise Bierce (autor del "Diccionario del diablo") : TONTERÍAS, sust.pl. Las objeciones planteadas a este meritorio libro"

     

    En definitiva en estos libros se propone, indirecta o tangencialmente,  la disyuntiva planteada en el siglo XX por Gramsci, "pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad". Y como el autor italiano, yo me decanto por el optimismo sobre el futuro de la lectura y los lectores, a pesar de que todo parece apuntar por un escenario global en el que la lectura y los libros parecen sumergirse en los paraísos prohibidos y minoritarios de bibliófilos, bibliómanos y bibliofrénicos. Quizá la frase aquella de Malraux "el que no es comunista a los veinte años algo le falla en el corazón y el que sigue siéndolo a los cuarenta algo le falla en el cerebro" habría que acuñarla para el binomio lector-libro de papel: el que a los veinte años no lee en el soporte digital algo le falla en la cabeza y el que a los cuarenta no lee en libros de papel y no tiene una biblioteca propia, algo le falla en el corazón (y en el bolsillo). Al final quizá volveremos a los inicios de la era Gutemberg, los libros eran una cuestión de clase y fortuna. Y cuando la clepsidra del tiempo de la vuelta, los libros, el báculo cultural de la Humanidad, volverán a ser patrimonio de todos.

    FICHAS

    CONTRA LA LECTURA.- Mikita Brottman.-Trad. de Lucía Barahona.- Ed. Blackie Books.-167 págs. ISBN 9788417059545

    BIBLIOFRENIA.-Joaquín Rodríguez.-Ed. Melusina. -140 págs.10 euros.-ISBN 9788496614864

    LIBROS MALDITOS.- Oscar Herradón.- Akásico Libros.- ISBN 9788493957407

    EL QUE NO LEA ESTE LIBRO ES UN IMBÉCIL.-Oliviero Ponte di Pino.- Trad. Esther Benítez.-Ed. Taurus.-ISBN 9788422686330

    Compartir este post

    Repost0
    25 agosto 2018 6 25 /08 /agosto /2018 08:47

    Hablar de Jonathan Swift es hablar de "Los viajes de Gulliver", de ese malentendido literario y cultural que durante siglos ha recluido el demoledor y divertido libro en los estantes de libros para niños, es hablar del maestro de la sátira, del ingenio, del estilo sarcástico, irónico, cáustico, profundamente culto y razonable, del adjetivo incisivo, del razonamiento mordaz, de la censura llenade humor, del libelo hiriente o la diatriba desternillantes, de las moralejas desazonantes y las metáforas brillantes, de la intransigencia hacia la estupidez, la falta de honestidad, la injusticia, la beatería y la hipocresía. Hablamos de una obra capital, mejor de un autor capital y esencial del siglo XVIII que proyecta su paradójica validez hasta el siglo XXI y tal vez más allá,

    Pues bien, "El cuento de un tonel" y su codicilo, "La batalla de los libros" son dos `parábolas, dos alegorías feroces contra las instituciones del saber, política y religión, y por otro, una crítica inmisericorde contra las supuestas bases de la modernidad. Con prólogo, traducción y notas de Cristóbal Serra, la excelente edición de Cátedra nos llega con todos los aditamentos de la edición original según se estilaba en aquellos tiempos, formado por interminables --que no innecesarios-- escritos de defensa del autor, dedicatoria del librero, carta del librero al lector y una irónica dedicatoria del autor a la posteridad. Prefacio, introducciones, las disgresiones que se suceden entre los capítulos de la narración propiamente dicha, una disertación sobre la locura, -- uno de los capítulos más acerbos y demoledores de la obra, superutilizado como cita--, la conclusión y, por fin, la siguiente obra, "La batalla de los libros". De todo este complejo "corpus" literario", lo primero que uno aprende es a no considerarlos "impertinentes" (su pertinencia es el humor ácido y corrosivo que desprende la pluma de Swift) y lo segundo es que el libro es indispensable y absurdamente actual.

    Desde el principio el Cuento de un Tonel provoca al lector, incluso dudando sarcásticamente de las capacidades de éste, añadiendo que “el Ingenio es el Don más noble y provechoso de la Naturaleza humana, así también el Humor es el más agradable, por lo tanto, quienes no se entreguen a ninguno, estarán expuestos a los azotes de ambos”. Desde la ironía y la sátira, Swift trata de dejar a un lado el Clasicismo del siglo XVII y dar paso a la Ilustración en el XVIII. Con gran sarcasmo Swift da a entender que lo insigne en el individuo moderno radica en apagar las luces de lo antiguo (mientras él mismo muestra su interés y arrobo por las Sátiras de Horacio, la falsa Historia verídica de Luciano, de Erasmo, sin olvidar a Rabelais, Montaigne o Cervantes).

    Esta obra fue compuesta entre 1694 y 1697 y publicada en 1704. La parte narrativa es una alegoría sobre tres hermanos: Peter, Martin y Jack, que representan cada una de las ramas de la religión cristiana en Occidente. El primer hermano, Peter (por San Pedro) prefigura a la iglesia católica. Jack (por Calvino, pero también por Jack de Leyden) representa a la iglesia protestante y sus ramas, baptistas, presbiterianos, cuáqueros, mennonitas, y las iglesias carismáticas. El tercer hermano, Martin, el mediano, obtiene su nombre de Martín Lutero), y representa la 'vía media' de la Iglesia de Inglaterra. Los hermanos han heredado tres magníficas capas (símbolos de la práctica religiosa) de parte de su padre ( Dios), y conservan su testamento (la Biblia) para guiarse. "Por mucho que el testamento represente la Biblia y las capas la práctica de la cristiandad, la alegoría tiende a ser una apología por la negación de la Iglesia de Inglaterra a alterar su práctica en concordancia con las demandas puritanas y su continua resistencia a alinearse con la Iglesia Católica". Se trata de una parodia gigantesca sobre la vida religiosa y las Iglesias institucionalizadas, su corrupción y su alejamiento de los principios éticos que deberían informar la práctica en las religiones establecidas, en donde Swift no deja títere con cabeza y su afán ridiculizador alcanza cotas hiperbólicas.

    La explicación que ofrece Swift al título es que el barco del Estado estaba siendo amenazado por una ballena (específicamente, el Leviatán de Thomas Hobbes) y las nuevas sociedades políticas y su sátira pretende ser como una barrica que los marineros del estado (nobles y ministros) pueden arrojar al agua junto a la ballena para distraer la atención de la bestia (aquellos que ponen en duda el estado y su derecho a gobernar).

    En cuanto a "La batalla de los libros", la preocupación alegórica del autor resta potencia vitriólica a su pluma y deja fluir una poco habitual pedantería. Aún así el "Relato completo y verídico de la batalla librada el viernes último entre los libros antiguos y los libros modernos en le Biblioteca de Saint-James", merece una lectura atenta, aunque estorben la innumerables citas eruditas del autor. Es una toma de partido de Swift a favor de sir William Temple en un debate público sobre la disputa entre el saber antiguo y el moderno. La replica de sir W.W. Wotton, en contra de los autores clásicos provoca esa "Batalla" que Swift escribió para criticar la postura de Wotton y, en el fondo, la existencia de la polémica.

    En resumen y cito: "El Cuento de una barrica es una sátira eufórica. La complejidad casi insolente de su juego intelectual hace de ella la obra más difícil de la sátira swiftiana. Sin embargo es la más divertida, tan festivamente inventiva, tan estridente en su humor que resulta imposible leerla sin reírse". Es tan provocador como el erasmista "Elogio de la locura", un panfleto desorbitado en defensa y alabanza de la modernidad, o una alegoría religiosa, todas ellas juntas y contadas por un narrador errático creado por Swift a la medida del absurdo erudito y demoledor que es el relato.

    FICHA

    EL CUENTO DE UN TÓNEL.- Jonathan Swift.- Trad. notas y prólogo de Cristóbal Serra.- ed. Cátedra, Letras Universales.-Páginas: 368.-Precio: 14,45 €.-ISBN: 978-84-376-1852-4 .

     

    Compartir este post

    Repost0
    22 agosto 2018 3 22 /08 /agosto /2018 08:31

    Robert Graves, el poeta inglés afincado en Mallorca durante decenios, fue un referente cultural para el clasicisimo de muchísimos jóvenes españoles en décadas ominosas. Su gran tratado sobre los mitos griegos editado en 1955 en Penguin Boks, cuya traducción publicó Anaya en los setenta y RBA en una edición completa de más de 800 páginas en 2005 es uno de esos ensayos que uno no se cansa de releer y consultar. Fallecido en 1985 con noventa años, en el libro que hoy les recomiendo tendrán ocasión de leer una larga entrevista realizada en 1970 para una emisora norteamericana de radio, aparte de una serie de artículos y trabajos, entre ellos también el que da título a este libro.

    A pesar de las protestas de Graves sobre su libertad hacia sistemas y academias, hay una suerte de erudición  (en realidad muy académica) con la diferencia sutil y exquisita de que el poeta suele "picotear" fuera de su huerto y mezcla temas que a la seriedad académica le parecerían inoportunos o inadecuados, como la estrecha unión entre los hongos y las drogas psicodélicas con determinadas tradiciones místicas, las comparaciones entre religiones, los conflictos que crean en ciertas religiones una suerte de poesía que admite la obscenidad y el furor amoroso sin cortapisas, el mundo de los sueños, el horror irónica hacia lo  militar y la fatalidad bélica, el libertinaje según Ovidio y consideraciones personales que tienen que ver con su propia educación, sentimientos y acciones, su responsabilidad asumida en una forma de vida que podría ser cuestionada por poco ortodoxa o tradicional.

    En “Los dos nacimientos de Dionisio” (compilación de ensayos publicada en 1964 y en 1980 en español), un Graves anciano pero lleno de vitalidad, abre su caja de Pandora erudita y nos habla de olvidadas y arcaicas deidades y establece paralelismos y conexiones entre pasajes de la Biblia, flora y fauna, hongos psicotrópicos y mitos, que recuerdan poderosamente a uno de sus más brillantes trabajos  ancestral y establece paralelismos y conexiones que se asemejan, en consistencia, a uno de sus trabajos más representativos: “La diosa blanca”, en el que la erudición se une a la imaginación y la creatividad, restando rigor científico al texto pero acercándose paradójicamente al espíritu que anima los arcaicos y sagrados textos mitológicos y espirituales o de religiones ocultas.

    Graves es el autor de numerosas obras entre ficción, ensayo y poesía. Se hizo mundialmente famoso por sus libros sobre el emperador romano Claudio, cuyas versiones en cine y televisión le permitieron vivir a su aire en Deiá (Mallorca) durante décadas y publicar su poesía y sus ensayos sobre religión comparada, mitología, sexualidad, antropología y misticismo (analizando el papel de los psicotrópicos, hongos y drogas vegetales, en las ceremonias secretas) y filosofía greco latina.

    LOS DOS NACIMIENTOS DE DIONISIO.- Robert Graves. Trad de Lucia Graves. Seix Barral.259 págs. ISBN 8432203696

    Compartir este post

    Repost0
    18 agosto 2018 6 18 /08 /agosto /2018 07:51

    ¿Es una novela? ¿Un ensayo histórico?¿Una ficción filosófica? ¿Una narración ética sobre la sobrecogedora crueldad indiferente del capital en una época indeciblemente nefasta, la eclosión del nazismo? ¿Una reflexión lúcida y desengañada sobre la maldad humana? ¿O sobre la estupidez de las masas?¿O sobre la perversión inaudita de la política confabulada con el mundo financiero?¿O sobre la criminal indiferencia del mundo ante las catástrofes políticas que destruyen personas y países, mientras no les salpique a ellos, el resto de la mal llamada "comunidad" de naciones?

    Pues bien este libro es un poco la suma de todo lo anterior. Su autor, Eric  Vuillard, se llevó el Premio Goncourt el pasado año y atesora varios premios más por sendas obras que no conozco y por lo tanto de las que no hablaré. Sin embargo "El orden del día", merece, ha merecido mi atenta lectura. Desolada lectura. Escrita en un tono documental en el que, de vez en cuando, el autor no puede evitar algún apunte sarcástico, alguna nota que expresa dolor y desconcierto, una ironía candente para salpimentar los datos y, debajo de todo, una urdimbre de datos y cifras, hechos y documentos que dan contundencia y pegada de documental de denuncia a este libro que abunda en un tema que ya ha sido objeto de bibliotecas enteras de libros y comentarios: el auge y caída del III Reich. Enfocando especialmente una zona de sombras, mantenida cuidadosamente "al margen" de los focos: los poderes fácticos financieros que auparon e hicieron posible el advenimiento de Hitler al poder y el vergonzante mantenimiento de ese horror a través de más de una década, los años más desdichados del desdichado siglo XX.

    Como buen director de escena que parece ser, Vuillard, no hace narrativa, no enjuicia, limita los adjetivos, se permite momentos llenos de efectos dramáticos: como la reunión secreta de los 24 magnates alemanes -Opel, Krupp, Siemens, Bayer, Telefunken, Agfa, Varta...- con Göring  y con Hitler en el Parlamento alemán, Reichstag, o como la esperpéntica cena del embajador alemán en Inglaterra, el melifluo Ribbentrop, -llevaba su nombramiento de ministro de Exteriores hitleriano en el bolsillo- con el primer ministro inglés Chamberlain (curioso dato: la residencia en Londres de Ribbentrop era propiedad de Chamberlain, es decir este era su casero) la misma noche en que Alemania ha invadido Austria y se ha levantado el telón de la II Guerra Mundial. Pulso dramático y mordaz de un buen novelista.

    Como en un thriller cinematográfico, la acción va pasando por despachos y salones del poder europeo, en un tono algo satírico, como si de un gran guiñol se tratara pero dejando muy claro en cada momento la ruindad histórica de lo que ocurrió aquellos días oscuros. Empezando por  el canciller austriaco, Kurt von Schuschnigg, figura detestable que vivió una pesadilla ante la brutalidad nazi que acabó de un plumazo con su cargo  y, paradójicamente, le logró tras la guerra convertirse  en catedrático de Ciencias Políticas en una universidad norteamericana (ante el irónico asombro de Vuillard, que le dedica unos cuantos pullazos muy bien colocados).l Sin olvidar el paso por el ridículo e insultante Acuerdo de Munich que firmaron juntos Neville Chamberlain, Adolf Hitler, Edouard Daladier y Benito Mussolini, una de las páginas más humillantes de la clase política en toda la historia. O nos muestra, en el capitulo dedicado a Schuschnigg, como en un fundido cinematográfico una escena y un personaje que no parecen coherentes con el resto, un artista anciano llamado Soutter que, enloquecido, en un asilo, pinta con las manos  sobre manteles de papel "repulsivos y terribles monigotes que se agitan en el horizonte de un mundo donde rueda un sol negro" y Vuillard nos desvela la clave de la escena: "el pobre Soutter, en su delirio, tal vez sin saberlo, filma con los dedos la lenta agonía del mundo que le rodea". Es un desdichado visionario que muestra con su arte el oscuro mundo al que darán entrada  los nazis.

    Vuillard, en el fondo, dedica su obra a comentar la ignominia que supone  que la mayoría de aquellos 24 magantes que le dieron el poder y la guerra a Hitler y muchos de los hombres públicos que babearon  servilmente ante la estulticia nazi, no estuvieron presentes en los juicios de Núremberg ni ante ningún tribunal de derechos humanos, sino que siguen al mando de sus megaempresas, ofrecen una imagen de la que se han limpiados los episodios vergonzantes y claman a favor de la democracia y los derechos humanos (la mayoría de esos prohombres sustentaron sus fábricas con mano de obra esclava surgida de los campos de concentración y exterminio de los nazis).

    Ya desde la misma portada, Vuillard, muestra sus cartas: una foto de Gustav von Krupp, el empresario y financiero que construía algunas de sus fábricas cera de los campos de concentración para aprovechar la mano de obra gratis: un hombre maduro de amplia frente y mirada dura y firme, expresión altanera y aristocrática, el poderoso creador del grupo Krupp AG, la compañía que desde hace décadas lidera en Alemania la producción de acero, armamento y maquinaría agrícola pesada. Ya que, ironiza el autor, “las empresas no mueren como los hombres. Son cuerpos místicos que no perecen jamás”.

    El autor acaba avisándonos a todos que la historia está pendiente, que aquellos 24 hombres -símbolo del poder financiero que en cada época toma una forma distinta pero siempre persigue lo mismo con métodos diferentes- siguen y aumentan sus activos, su poder en la sombra, su inclemente indiferencia ante los ciudadanos de "a pie". "No pensemos que todo esto pertenece a un lejano pasado. No son...monstruos antidiluvianos, criaturas dela miseria de  los años cincuenta. Estos nombres -los de las empresas- siguen existiendo. Poseen inmensas  fortunas. Sus sociedades se han fusionado y forman todopoderosos conglomerados..." Y remata  el libro con estas palabras, "Nunca se cae dos veces en el mismo abismo. Pero siempre se cae de la misma manera, con una mezcla de ridículo y pavor." Deberíamos tomar nota del mensaje en la sombra de esta novela, una sombra inquietante que planea sobre el siglo XXI y sobre nuestras cabezas. Las de todos.

    FICHA

    EL ORDEN DEL DIA.- Eric Vuillard.- Trad. Javier Albiñana.-141 págs. Tusquets Editores.- 17 euros.- ISBN 9788490665077

     


     


     
     

    Compartir este post

    Repost0
    15 agosto 2018 3 15 /08 /agosto /2018 08:50

    Lo mejor de este libro de mediana calidad literaria pero alto valor documental es el estilo desenfadado, calmado, irónico y bondadoso que la Pámies usa para contarnos su periplo aragonés junto a su marido en una época en que ser comunista ya no era un peligro personal en una sociedad represiva. Se ha producido el cambio (lento pero evidente) político y socioeconómico y la pareja de sexagenarios pasean su perspicacia y sus limitaciones físicas relativas por unas tierras que ya el paso del tiempo ha hecho casi irreconocibles, al menos en su aspecto humano, social y  paisajístico, aunque las montañas están ahí y esas a partir de cierta altura ya no cambian de aspecto (aunque muchas tengas las cimas holladas por instalaciones de esquí, qué le vamos a hacer).

    Teresa Pàmies nació de Balaguer en 1919 y murió el 13 de marzo de 2012 en Granada, en casa de uno de sus hijos, a los 92 años de edad, tras una larga vida repleta de vivencias dramáticas. Durante la Guerra Civil española fue dirigente de la rama juvenil del PSUC, partido del que entre 1965 y 1981 fue secretario general su marido, Gregorio López Raymundo, aragonés de nacimiento, de la localidad zaragozana de Tauste. Tras la contienda,  que llevó al exilio al matrimonio con singladuras en Francia, República Dominicana, Cuba, México y Checoslovaquia, hasta 1971. En esa fecha se permitió a la Pàmies regresar al país para  recibir el Premio Josep Pla por su primera novela, Testament a Praga, que había escrito conjuntamente con su padre. Más de treinta libros publicó esta mujer, Premio de honor de las Letras Catalanas. 

    Este libro fue escrito a partir  de unas vacaciones que, en 1978, la escritora y su marido pasaron en un pueblo pirenaico de Huesca, Broto. Pamies nos relata las excursiones que hicieron a pie y en coche por los bellos y arcaicos entonces alrededores de Broto y otros lugares emblemáticos del Pirineo aragonés como San Juan de la Peña, Ordesa, Bujaruelo, Panticosa o Jaca. Para un lector de hoy, las descripciones y observaciones de la Pámies  tienen un valor nostálgico considerable y uno capta la agudeza de la escritora cuando critica el incipiente urbanismo que comenzaba a desfigurar unos entornos naturales magníficos (ignoro si la escritora volvió  antes de su fallecimiento por los lugares que conoció, espero que no, en algunos aspectos los cambios han sido lamentables).
    Resulta interesante las reacciones de malestar y asombro de la Pàmies ante las pintadas contra Cataluña que ya entonces (1978) proliferaban incluso, en lugares tan apartados como Broto y el Pirineo. Eso desdichadamente no ha cambiado. Hoy se ha multiplicado en las dos direcciones. Contra Catauña y a favor, contra España y a favor. Lamentable.
    "Calzados con alpargatas y apuntalados en improvisados cayados" la pareja de sexagenarios se extasía ante los bellos panoramas de esos lugares:  “Entre escarpadas montañas se extendía un conjunto armonioso de casas bajas con tejados de pizarra o de losa. El espumoso río azulaba entre huertos y abedules. La visión era ya una promesa de buenas vacaciones, las que yo necesitaba al rondar los sesenta años, caminando por la vida con un hombre que ya los había superado y que, por cierto, es hijo de Aragón”.
     
    La primera excursión les lleva en caminata esforzada hasta Torla por un viejo camino. Otros días conocerán la ermita de Morillo, la cascada del Sorrosal o a loas aldeas de Sarvisé y Oto. Se establecen relaciones con gente del pueblo, entre ellos mosén Estanislao, el párroco, que les hace asistir a una comida "de autoridades" entre ellas el obispo de la diócesis en visita pastoral al lugar, algo curioso y positivo en aquella época dada la filiación comunista de la pareja (algo que no era bien aceptado por otros comensales).
     
    Teresa aprovecha a menudo para consignar sus lecturas vacacionales, desde El aragonés: identidad y problemática de una lengua, (cosa que indica el talante de la Pàmies que opinaba que “los catalanes somos muy ignorantes de las realidades de otros pueblos de España y nos quejamos de que ellos ignoren la nuestra” hasta dos novelas "mediocres" de Simenon, una de Corin Tellado, Papini, el "Novenari d'animes" de Oriol Pi de Cabanyes, Agatha Christie, "Els darrers diez" de Rovira Virgili (decepcionante), el Joan Fuster de "Contra el noucentisme"...
     
    Cuando regresan a Barcelona. la pareja visita Boltaña, Aínsa, Graus y Monzón. En esta última ciudad, sofocada por el calor, Teresa no puede evitar la nostalgia del pasado reciente: " Sentí nostalgia de la hierba fragante, alfombra de nuestras siestas a la orilla  del Ara...una especie de pánico me asaltó de repente, como el zarpazo del cansancio y abatimiento que genera la gran urbe que me esperaba"
     
    FICHA
    VACACIONES ARAGONESAS.- Teresa Pàmies.- TRad. del catalán de la autora.- Prólogo de Sergi Pàmies.- 250 págs.-Ed. Xordica.- ISBN 9788416461219
     

    Compartir este post

    Repost0
    11 agosto 2018 6 11 /08 /agosto /2018 08:05

    El poeta inglés, William Blake (1757-1827), escribió un largo poema, "Augurios de inocencia", del que vamos a citar sus primeros versos: "Para ver el mundo en un grano de arena/ y el cielo en una flor silvestre/ abarca el infinito en la palma de tu mano/ y la eternidad en una hora".  Este poeta visionario, artífice de la palabra y la imagen, decía que la actitud ante la existencia es "verlo todo como es, infinito". El libro que hoy les recomiendo parece seguir esa sacralidad de la realidad sin quedarse en ella, acercándonos al universo con sencillez y asombro, avalado por los datos más recientes que la investigación científica nos ofrece..

    El amigo Galfard ha logrado escribir un libro brillante, de lectura fácil, dinámica e interesante. Él pone literalmente en nuestras manos una serie de conocimientos sobre el universo, el tiempo y el espacio, usando un lenguaje coloquial y divertido, evitando tecnicismos farragosos y prometiendo formalmente en el prefacio del libro que "tiene la intención de que ningún lector se quede rezagado en la lectura de su libro". Y a fe que consigue cumplir su promesa, al menos en lo que a este crítico concierne y a mi experiencia en pulsar los criterios lectores de muchos individuos.

    Desde las preguntas que de niños nos hacíamos cada vez que alzábamos la cabeza y mirábamos en la noche el cielo cuajado de estrellas, la luna, las estrellas fugaces en las noches de agosto o nos extasiábamos con la metafísica poética de "2001, una odisea espacial", o devorábamos sin saber por qué toneladas  de ciencia ficción, de ciencia recreativa, de misterios del planeta por resolver hasta las cuestiones especulativas que leíamos en libros sobre física cuántica o descubrimientos de la neurociencias y las conexiones con las fuerzas energéticas primordiales hasta llegar al "todos somos Todo", somos una parte esencialmente relacionada y perteneciente al Universo, las preguntas no han cesado y sólo unas pocas reciben una respuesta científicamente válida. Pues bien, El universo en tu mano  da muchas --no todas, eso sería imposible aquí y ahora- respuestas. Y lo que es igual de importante, porque arremete contra las falsas verdades sobre el universo y la física que llevamos siglos repitiéndonos, y algunos tópicos igualmente falsos que se visten con el ropaje cuántico.

    El hallazgo de este libro es su lenguaje y su recurso a la imaginación del lector de una manera eficaz y fascinante. Un uso fastuoso de metáforas, imágenes brillantes y conceptos profundos explicados con la sencillez y eficacia que utiliza un buen maestro con un niño de cinco años. Conseguir que imagines el aspecto de un agujero negro, el estallido de una estrella, la formación de satélites y planetas. Y añade a esto que Galfard tiene un saludable y chispeante sentido del humor que nos invita incluso a surfear sobre un asteroide para ver la dinámica cósmica de los objetos en el espacio, desde el big bang hasta el estallido del sol en su colapso final arrasando con todo el sistema a su cargo, incluido un absurdo planeta rojo con todo su interior licuado por el calor, el nuestro, que antaño fue azul.

    Galfard nos permite entender la teoría de la relatividad con una metáfora brillantemente cotidiana y banal, se comporta como el autoestopista galáctico de Douglas Adams, te reduce de tamaño para que veas el comportamiento de los electrones y logra que te plantees seriamente desterrar los conceptos aprendidos y usuales que mantenías -si acaso lo hacías- sobre el tiempo y el espacio y la sorprendente relación entre ellos. ¿Enrevesado? Quizá un poco, dada la ambición del intento de explicación totalizador. Sin embargo no requiere un esfuerzo enorme ni tampoco una formación técnica específica. Es un ensayo divulgativo y muy inteligente. Con él podemos cerrar el círculo entre el microcosmos del cerebro y la mente humanas y el macrocosmos del universo en el que vivimos y del que formamos parte de una forma más íntima y esencial de lo que creemos. Galfard no nos ofrece sólo información selecta, nos ofrece algo más: entendimiento. Esa  complejidad  organizada  de  la  que  se  nutre  nuestro  cerebro llamada conocimiento. Y se trata de los conocimientos más profundos y fundamentales de nuestro tiempo. Narrados con un humor a menudo surrealista: explicar física del cosmos acompañando a un jarrón de porcelana que querríamos destruir. ¿Una metáfora absurda? No, lean el libro y verán que es bastante acertada.

    Y la intención del autor queda reflejada en esta frase con la que  termina su libro: "Espero que la próxima vez que mires las estrellas y la Luna, recuerdes lo extraño, extenso y hermoso que es este universo nuestro, ya que ampliar nuestros conocimiento y nuestros sueños colectivos y perseguir bellezas y misterios ocultos es el camino que nos llevará a lograr la supervivencia a largo plazo de nuestra especie".

    (Leer más en Diariodemimochila.over-blog.es)

    FICHA

    EL UNIVERSO EN TU MANO.-Christophe Galfard. Traducción de Pablo Álvarez Ellacuria. Blackie Books. Barcelona, 2016. 453 páginas. 23 euros.- ISBN 9788416290628

    Compartir este post

    Repost0
    8 agosto 2018 3 08 /08 /agosto /2018 08:05

    ¿Quién es el niño que no quiso crecer? ¿Será el mismo cuyo nombre define una psicopatología del comportamiento de tipo leve pero altamente perjudicial para los que lo padecen, casi siempre hombres, pero también algunas mujeres (en otros tiempos eran mas proclives a tener el "complejo Wendy", cuando lean el libro sabrán a qué me refiero)? Pues sí. Se trata del mismo personaje: Peter Pan. Una afortunada, divertida, imaginativa y compleja novela, supuestamente dedicada a los niños, del escritor victoriano J.M. Barrie que compartía el afecto y el arte de entender la mentalidad infantil con, por ejemplo, su coetáneo Lewis Carroll, pero sin ninguna de las connotaciones más o menos perversas del reverendo Dogson, autor de las dos "Alicias", la del País de las Maravillas y la de "A través del espejo".J.M. Barrie era todo respetabilidad, corrección y encanto personal.  Nadie se ha permitido, desde que apareció la historia, primero como obra de teatro y después como novela, ni siquiera una broma al respecto (y eso en una sociedad caracterizada por su hipocresía y su público puritanismo anglicano). Sin olvidar que Barrie donó a perpetuidad los derechos de autor de la novela (y de su obra teatral, en la que se basaba) a un hospital infantil de Londres. Admirable.

    El volumen que leo es una traducción antigua, de Editorial Juventud, que la publicó por primera vez en noviembre de 1925, aunque mi libro es la octava edición, de agosto de 1953 (donde anuncia que Walt Disney está haciendo una versión en dibujos animados "que pronto podrán ver los niños de España"). No consta, y lo lamento, el nombre del traductor y el volumen está ilustrado por dibujos deliciosos cuyo autor tampoco aparece. La edición que aparece aquí es bastante reciente y la firma Planeta, así que será más fácil de encontrar que la mía.

    La historia es deliciosa y tiene una ironía y sensible dureza, una encubierta crítica a la sociedad, la educación y la familia de la época victoriana, que se pierden casi totalmente en las edulcoradas versiones que venden al público infantil o que emanan de la dulzona pero divertida versión de Walt Disney. Peter es un niño, que decide escaparse de su niñera cuando tan solo era un bebé porque no le gustó la descripción que sus padres hacían de él cuando creciera y se propone seriamente no crecer, no dejar nunca de ser un niño. Así que se esconde en los Jardines de Kensington con las hadas y los duendes hasta poder llegar al País de Nunca Jamás, donde vivirá felizmente una vida de aventuras, detenido en la edad de 13 años para siempre, en rivalidad constante con los piratas comandados por el Capitán Garfio, una tribu de indios pacíficos, las sirenas del lago, su inseparable tropa de Niños Perdidos y el hada Campanilla de Bronce, que, convenientemente agitada, le proporciona el polvo mágico con el que volar. Pero como todos los niños echa de menos los cuentos de una Madre, por lo cual decide ir en busca de Wendy, una niña de doce y sus dos hermanos más pequeños y se los lleva al País remoto y aventurero en el que vive, para que ejerza de Madre cuentacuentos y protectora.

    En realidad el original de Peter Pan se divide en dos partes, la primera "Peter Pan en los jardines de Kensington" se nos ha hurtado a todos los lectores españoles durante años (la editorial Valdemar hizo una edición española completa) y narra cómo Peter abandona su casa y va a los jardines donde se convierte en un ser que no es "Ni Lo Uno Ni Lo Otro". La segunda, "Peter Pan y Wendy" es la que conoce todo el mundo (sobre todo gracias a Disney).

    «Todas las primaveras, excepto cuando se le olvida, viene Peter Pan a buscar a Wendy para llevársela al País del Nunca Jamás, donde ella le cuenta mil cuentos de los que él mismo es el héroe, y que Peter escucha con ansiedad. Cuando Wendy crezca, tendrá una niña que, a su vez, será la madrecita de Peter Pan; y así sucederá siempre, siempre, mientras los niños sean alegres, inocentes...y un poquito egoístas». Así termina la fascinante aventura de Peter y Wendy, un estereotipo simbólico, un mito cultural,  del que no sólo el psicoanálisis ha sacado mucho jugo (en la novela se le menciona como el niño que guía las almos de los niños muertos hacia el Más Allá, tranquilizándolos y jugando con ellos.

    Hay personas que aún sonríen cunado escuchan las palabras de Peter cuando se despide de Wendy y sus hermanos: "No os hagáis mayores nunca. Aunque crezcáis, no perdáis nunca vuestra fantasía ni vuestra imaginación. De ese modo seguiremos siempre juntos. - ¡Prometido! -gritaron los tres niños mientras agitaban sus manos diciendo adiós."

    Peter Pan ha calado tan hondo en la cultura inglesa (y en general en la occidental)  que en los jardines Kensington de Londres hay una escultura del niño tocando una flauta (no se les escape la semejanza de Peter con el travieso dios romano Pan). Barrie se basó en uno de los hijos de la familia Llewelyn Daves, Peter, para pergeñar su personaje. Cuando los Daves fallecieron tempranamente, el escritor adoptó a los hijos de la pareja.

    FICHA

    PETER PAN Y WENDY.- J.M. Barrie.- 272 págs.- editorial Planeta.-ISBN: 9788408167167

     

     

    Compartir este post

    Repost0
    4 agosto 2018 6 04 /08 /agosto /2018 08:10

    Lo asombroso de este autista de nacimiento no es sólo que se haya convertido en un matemático prodigioso (eso está en la línea de algunas, pocas pero notables, personas afectadas por ese síndrome cerebral) sino que haya aprendido a comunicarse tan bien, con tanta soltura y espontaneidad que hace fácil y divertido de leer un tomo de más de trescientas páginas que tratan temas relacionados con el cerebro, del tenor de sus capacidades, mostrarnos cómo se miden la inteligencia y el talento, la importancia de las palabras y el lenguaje para la percepción del mundo, el instinto numérico, las partes del cerebro y del cuerpo en las que se produce la creatividad, lo que se considera nutritivo para la voraz mente y una inteligente proyección de lo que podría ser el futuro de nuestra mente humana dado la que está cayendo con la IA y la eclosión imparable de las neurociencias. Como nos dice en las primeras páginas, citando a la poetisa decimonónica Emily Dickinson: "El cerebro es más amplio que el cielo/pues si los dos al lado colocamos/ el uno al otro contendrá/ fácilmente y también a ti" (hay que ver la perspicacia científica de la genial y desdichada poetisa).

    Daniel Tammet es capaz de aprender cualquier idioma en una semana, de recitar de memoria miles de decimales del número pi y otras hazañas perceptivas gracias a sus capacidades cognitivas extraordinarias. Pero también es una buena persona y escribe libros de divulgación con los que intenta ayudar a los que no somos como él, o sea casi todos. Para ello nos escribe sobre los secretos del cerebro y los avances de las neurociencias, sobre cómo desarrollar la conciencia espacial, la intuición y la empatía y lograr nuevas formas de percepción y pensamiento creativo. Es un lector apasionado por la literatura, la poesía y los libros de neurociencias. Y también aficionado al cine (suele citar el caso del savant Kim Peek, popular por la película "Rain Man", basada en él y en su habilidad en nemotecnia numérica) y a la música.

    Daniel Tammet  nos muestra algunos recientes hallazgos neuro científicos, a los que aporta sus propias reflexiones a fin de llegar a convencernos de que la mente del lector no es, realidad, tan distinta de la suya y que poniendo un poco de atención cualquiera puede aprender  algunas cosas que mejorarían nuestra percepción, cognición y relación con lo real. Para ello Tammet estudia el funcionamiento de su propia mente y trata de ofrecernos respuestas sobre las preguntas que todos nos hacemos sobre nuestra mente. Desde la neuroplasticidad y sus promesas bastante realistas de ayudarnos a resolver problemas de la mente que creíamos irresolubles, hasta la curiosa relación existente entre el proceso de desarrollo del lóbulo frontal en la adolescencia con esos actos impulsivos, absurdos y tontos a menudo que todos hemos sufrido -y hecho sufrir a los demás- en aquellos años ("que nadie diga que fueron felices", como decía Paul Nizan en un poema). Tammet también nos habla de un tema que ya hemos estudiado en estas páginas: los efectos beneficiosos de la meditación en el cerebro y la mente.

    Como también ocurre entre algunos maestros budistas o expertos en meditación o mindfulness, Tammet da por sentado que el lector tiene recursos intelectuales o formativos que raramente están al alcance de cualquiera y precisan de una formación muy superior y más profunda de lo habitual en personas corrientes, incluso universitarios o científicos. Es decir, también hace falta un cerebro especial, inusualmente bien amueblado y entrenado.

    Especialmente interesante es la sinceridad y honestidad de Tammet al desmontar ciertos tópicos sobre el autismo, aunque sea al coste de arremeter contra escritores muy respetables que ha escrito sobre esa perturbación cognitiva, como el gran Oliver Sacks (sobre todo en "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero") y asegura que no se puede catalogar sin más a todos los autistas como enfermos mentales, antisociales y discapacitados. Que hay tantos tipo de autistas como personas con ese mal y cada una es diferente  de las demás. Precisamente en consonancia con las nuevas tendencias  y descubrimientos de las neurociencias Tammet enfatiza la importancia de la influencia social y del bagaje cultural en los llamados test de inteligencia que olvidan a menudo el hecho incontrovertible de que hay muchos tipos de inteligencia, no sólo grados.

    Todo es posible, nos dice Tammet, en esta "masa de tejido gelatinosa que pesa poco más de un kilo y contiene en torno a cien mil millones de neuronas y hasta mil billones de conexiones neuronales, un número mayor que el de las estrellas del universo conocido".

    FICHA

    LA CONQUISTA DEL CEREBRO.- Daniel Tammet.- Trad. Ismael Attrache.- 332 págs.- Ed.BlackieBooks.- ISBN 9788416290604

    Compartir este post

    Repost0

    Présentation

    • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
    • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
    • Contacto

    Recherche

    Liens