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22 mayo 2018 2 22 /05 /mayo /2018 07:47

Lo primero que llama la atención del estilo de Anita Brookner (aparte del diminutivo nominal) es la elegancia y la inteligencia que desde las primeras líneas (de hecho la primera línea de la novela es magistral: "A sus cuarenta años, la doctora Weiss comprendió que la literatura le había destrozado la vida”) sacuden al lector con esa sensación de "reconocimiento"  que uno desarrolla a través de los años: "aquí hay una gran narradora".

La Brookner era una londinense de pies a cabeza y se pasó toda su vida entre su adorada Francia -era una experta en arte y literatura francesas- y su ciudad natal. Fue la primera mujer en ocupar la cátedra de Bellas Artes en Cambridge y tal como  dice el estupendo Julian Barnes en su prologo la crítica fue miope al enjuiciar su libro, supuso erróneamente que era una novela autobiográfica. --Más tarde cuando le concedieron el Premio Booker ( por "Hotel du Lac") sobre escritores como el mismo Barnes y Malcolm Bradbury, algunos creyeron que era un error injusto: catalogaron a Anita como una "escritora para domas solitarias y frustradas"-- .  Cierto es que hay varios puntos de semejanza entre las vivencias y acontecimientos vitales de ambas, la protagonista y la autora, pero ahí acaban los parecidos. La doctora Weis -especializada en Balzac- y la doctora Brookner -especializada en el arte francés de los siglos XVIII y XIX,  con ensayos magistrales sobre Watteau, David, Ingres y Delacroix- eran muy distintas, aunque ambas muy, pero que muy, "especiales" psicológica y socialmente hablando.

"Un debut en la vida"  (título, por cierto, de una novela de Balzac) fue para la Brookner su debut en la literatura (ya tenía 53 años cuando la publicó). Sorprende que una primera novela tenga tanta solidez, una ironía solapada tan bien medida y unas observaciones tan atinadas sobre los comportamientos de hombres y mujeres (sobre todo de estas últimas). Me encanta esa mujer seria y meticulosa, suavemente romántica, emocionalmente ingenua, que trata de aportar un elemento a su vida que la valore un poco, mínimamente, para sentirse al menos serena y equilibrada, que ha aceptado la mediocridad sentimental pero que sabe amar y respetar a unas figuras tan patéticas como su madre, antigua actriz, su padre, un librero sin vocación y obsesionado con su aspecto y sus amantes o la señora de las faenas de su hogar familiar que, como en "The Servant" de Losey, se hace con el poder.

La habilidad descriptiva psicológica de esta novelista, que se centra en pequeños detalles cotidianos, interpretados con una sutileza admirable, pone al desnudo las mezquinas manipulaciones que se desarrollan por doquier en la vida familiar y social. Ruth, víctima lúcida, las acepta por bondad y un ligero desdén, dedicada a equilibrarse con su trabajo analítico sobre loa personajes femeninos de Balzac. Curiosamente este escritor "enseña la suprema eficacia de la mala conducta", dice Ruth. Pero ella no parece creer en ello y al menos no está dispuesta a seguir esa conducta. Pero sabe que no hay posibilidad de salir triunfante de un mundo tan banal y oportunista, pero sí de salir limpio y de alguna manera serena y cautelosa. Es una actitud que aplaudirían los estoicos y los escépticos, pero que en esta mujer delicada no toma la forma de un triunfo revanchista contra la mediocridad ética que la rodea, sino de un "dejar pasar" que busca más la "tranquilitas ánima" que la confrontación. Logra preservarse a sí misma y adquirir una paciente sabiduría que si no da la felicidad, ofrece equilibrio y una consistencia inmutable: la vida buena (interior). Y eso a pesar de que, siempre paciente y aceptando que la forzaran a ser generosa, Ruth pone buena cara a una vida compuesta por los desechos en que se han convertido los demás.

Gocen de esta novela.  Y los amantes de los libros encontrarán, por ejemplo, esta perla en una de sus páginas: ("las horas que pasaba allí eran para ella lo más parecido a un sentimiento de pertenencia...dorada, reluciente y silenciosa, poblada de nobles sonámbulos, con su ambiente apaciguado por una paz amigable y eterna, mesas enteras preparadas para el trabajo y un aparente cese de la maldad... aunque fuera temporal; estas cosas le atraían tanto como cualquier otro incentivo más mundano. Y como había aprendido a estar callada desde pequeña y estaba sedienta de compañía, esas horas eran las más gratificantes de su vida". Está hablando de una biblioteca.

FICHA

UN DEBUT EN LA VIDA.- Anita Brookner.- Trad. Catalina Martínez Muñoz.- Prólogo de Julián Barnes.  Ed. Acantilado. 211 págs. ISBN 9788417007348

 




 

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20 mayo 2018 7 20 /05 /mayo /2018 08:19

Más de cuarenta años nos separan ya de la infausta "Marcha Verde" (6 de noviembre de 1975: Franco murió catorce días después) la teatral pantomima socio política que se sacó de la manga Hassan II con el apoyo de Estados Unidos para arrinconar a la España franquista en los últimos días del dictador y poder "ocupar" con civiles desarmados -acompañados secretamente por "civiles" armados- unos territorios que aunque bajo la custodia española, pertenecían a los saharauis, un pueblo al que prometimos defender ante los marroquíes y a los que abandonamos de una forma vergonzosa y vergonzante, en una lucha de un David misérrimo (que acabó siendo "protegido" por los calculadores argelinos) contra un Goliat un poco menos misérrimo y dominado por un sistema monárquico feudal. Aún recuerdo con rubor las presencias de algunos saharauis vestidos con sus chilabas azules en las Cortes franquistas, ocupando escaños como representantes de un territorio español en el Sahara.

El tema de los "campamentos" saharauis en el lado argelino del desierto (a unos kilómetros del muro defensivo erigido por los marroquíes) es una de las permanentes vergüenzas éticas, sociales y políticas que ha heredado el siglo XXI del XX con un cinismo y una ineficacia política que lastiman el corazón de cualquier persona. Se trata de 165.000 personas (creo que este dato no es correcto) hacinadas en pseudo campamentos en condiciones precarias y sin esperanzas de mejoras sustanciales, sometidas a la "caridad política" de Argel.

El libro de Lola Salmerón es un reportaje periodístico temático basado en una lacerante realidad: la situación de la mujer en los países árabes. Si ésta es un desdichado horror humano en casi todos esos países de cultura patricional, con el poder familiar y la supuesta superioridad masculina, entre los saharauis se une la misma minusvaloración femenina a una situación precaria de carácter casi de supervivencia, con escasez de todo, alimentos, agua, medicamentos, enseñanza, trabajo y las más elementales ventajas tecnológicas del siglo actual.

El drama que nos cuenta Lola Salmeron, difícilmente verosímil para cualquier lector occidental, la niña brutalmente maltratada por una hinchazón en el vientre que es, sin más, catalogada de embarazo, cuando un posterior examen medico revela la presencia de un tumor, resulta creíble en las míseras condiciones vitales que son normales en los asentamientos saharauis (aunque quizá la historia sea un poco excesiva: recuerdo que varias ONG internacionales suelen hacer visitas continuas de tipo sanitario con el visto bueno de la ONU y la tolerancia argelina). El estilo y tono literario se ajusta a los requerimientos del género de reportaje periodístico y por tanto sigue los parámetros de simpleza y claridad, sin alardes líricos ni consideraciones filosóficas o pensamientos y juicios éticos elevados. Pero como tal reportaje atrae y conquista emocionalmente al lector, que vive el melodrama de Bakita entre la incredulidad, el asombro y la irritación.

Por cierto hay una novela con el mismo título, escrita en 2003 por la modelo y embajadora de la ONU de nacionalidad etíope, Waris Dirie, muy interesante, donde se refleja una temática semejante a la de Bakita -aunque no habla de un presunto embarazo sino de ablación y matrimonio forzado- pero con un enfoque más literario y poético, dentro de un drama femenino que rehúye el exceso melodramático y profundiza en la psicología de los personajes.

 

FICHA

FLOR DEL DESIERTO.- "Ser mujer en el Sáhara occidental".- Lola Salmerón.- Ed. Van Express.- ISBN 9788461751006

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18 mayo 2018 5 18 /05 /mayo /2018 07:45

Álvaro Ruibal, brillante escritor y periodista gallego afincado en Barcelona, ya en su madurez escribía una columna diaria en "La Vanguardia" (creo recordar que se titulaba "La calle y su mundo")  y solía recalar a media mañana en la redacción de la calle Pelayo para entregar su trabajo y aprovechar para ejercer una de sus mayores virtudes intelectuales, el arte del monólogo, donde se explayaba con un estilo inigualable, satírico, zumbón, inteligente, brillante en ocasiones, lleno de metáforas y figuras de dicción de lo más llamativo, enormemente culto e informado. Dado que mi mesa estaba en pleno centro de la gran sala de redacción y yo era uno de los pocos redactores que trabajaba por las mañanas (el grueso de la redacción entraba después de comer y hasta la madrugada) el gran Ero (así firmaba su columna) se colocaba frente a mí, ( jamás se sentaba, con lo que lograba hacer creer al oyente escogido que todo era cuestión de unos minutos) y entraba al hilo de cualquier asunto de actualidad en un variadísimo y coherente discurso del que emanaban citas literarias, filosóficas, políticas y costumbristas de una enorme erudición y una no menos enorme diversión. Con una excepción bien curiosa: jamás hablaba de sí mismo y sus asuntos personales o familiares. En cambio, de los profesionales hacía un uso divertido, indiscreto, irónico y a veces sarcástico. Era un purista de la lengua y un rescatador de vocablos antiguos, cultismos u obsoletos, pasados de moda, que él hacía brillar con la lozanía de lo nuevo. La "charla" podía durar horas. A veces lamentaba tener que interrumpirle pues los de imprenta venían por el material que yo estaba preparando y el linotipista esperaba hacía rato mi original.

 Por casualidad o providencia ha caído en mis manos uno de los pocos libros que publicó, "Los pueblos y las sombras" y me he decidido a escribir esta reseña en homenaje a un  hombre muy criticón y sardónico que era un hombre bueno en el buen sentido de la palabra. Había nacido en Santiago de Compostela a principios de siglo y muy joven marchó a Madrid a estudiar arquitectura y ciencias exactas (solía haber en sus artículos destellos de amplios conocimientos arquitectónicos y científicos) aunque acabaría seducido por el periodismo literario de altura. Trabajó a las órdenes de Juan Ramón Jiménez en El Sol, mientras asistía a las clases de Ortega en la Universidad y participaba en las tertulias literarias del Café Pombo y en algunas tascas frecuentadas por boxeadores y ciclistas profesionales (siempre sintió un interés muy intelectualizado por los deportes: sus crónicas de fútbol de tercera división firmadas con el pseudónimo de "Zaguero" estaban tan llenas de humor y de un vocabulario riquísimo y deslumbrante, que constituían piezas de estudio en la Facultad de Filología castellana. A partir de los años 40 se instala en Barcelona, fichado por La Vanguardia. Allí haría popular y admirado su seudónimo ERO con el que firmaba la columna diaria. Murió el 16 de enero de 1999, fecha en que se publicó su última columna. Unos días antes habíamos estado charlando durante dos horas seguidas para desesperación del regente de la imprenta que esperaba mi trabajo.

En "Los pueblos y las sombras" Ruibal nos habla de varios viajes realizados entre los años 60 y principios de los 70, en los que visitó zonas, pueblos y monumentos del territorio español, dejando un testimonio certero, lúcido, irónico y con trazos de humor inteligente y respetuoso, de los lugares y las gentes. Resulta doblemente curioso y aleccionador leer estos reportajes literarios sobre unas tierras y unas costumbres y un tipo de personas que ya no resisten la más mínima comparación con la realidad actual de los mismos lugares, reflejados por la pluma sutil de Ero. Leer este libro es un ejercicio de nostalgia de un pasado que, sin duda, estaba marcado por unas condiciones sociopolíticas, económicas y culturales nada lisonjeras, pero donde aún determinados valores y principios populares o ambientales de signo positivo eran moneda de curso legal. Y también un goce literario salpicado de dulces arcaísmos aplicados con la irónica soltura de un amante de los clásicos.

Como él escribe en su prólogo: "La España sombría y alucinante estimo que ha caducado, pero sigue dominada por la melancolía. Yo creo que se trata de la desazón y amargura de los pueblos vencidos." Alucinará el lector cuando compruebe que hay muchos otros defectos españolísimos que sólo han cambiado de disfraz pero siguen vigentes y aumentados (y el libro fue escrito, ojo, hace 46 años). 

Un libro que va la pena buscar (Serret tiene un excelente servicio de busca) y leer para después conservar. Despreciadores del pasado, incluso de lo bueno, abstenerse.

FICHA

LOS PUEBLOS Y LAS SOMBRAS.- Álvaro Ruibal ("Ero").- Biblioteca universal Planeta.-210 páginas.

 

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15 mayo 2018 2 15 /05 /mayo /2018 07:43

Aprecio las novelas de Ramón J. Sender, aunque algunas han envejecido mal y resultan simples y algo demagógicas. Otras mantienen la espontaneidad, el furor y la nobleza baturra de nuestro escritor. No es el caso de "La noche de las cien cabezas" que queda como un elemento literario documental para uso de estudiosos de la literatura de principios del siglo XX o para historiadores que gusten de comprobar de primera mano la convulsa época hispana que nos relata con gran desparpajo y bastante humor macabro y surrealista el segundo gran Ramón (el primero fue Gómez de la Serna, que compartió bastante estilo y temática con Sender, aunque desde un punto de vista descaradamente humorístico, pero con el mismo talante libertario y anarco-poético del aragonés).

Quizá lo más interesante para el lector atraído por el "sello" político-literario y humanista de Sender no sea en esta ocasión su novela, con excepción de alguna que otra página, sino el estudio preliminar que a modo de prólogo firma José Luís Calvo Carilla. Este que reconoce paladinamente los defectos de la novela aunque enfatiza su valor como documento literario de unos tiempos y unos personajes arquetípicos (casi monigotes de marionetas macabras) que retratan, por cierto bastante certeramente los vicios, defectos y miserias de "los que cortaban el bacalao" en la España previa a la guerra incivil, cuyos coletazos, muy disfrazados, aún padecemos.

La empresa de los editores, los zaragozanos Pedro Moreno y Javier Lapuerta, atreviéndose a reeditar más de 80 años después de su primera y única publicación, una de las novelas más desconocidas de Sender (que murió en San Diego, Estados Unidos en 1982, con 81 años), tiene su mérito y riego. Desde aquí aplaudimos a  Rasmia Ediciones (curioso nombre este que aclaran los editores: "una palabra aragonesa con mucha sonoridad y de áspero sonido que remite a su significado relacionado con la fuerza, el ímpetu y la potencia para acometer una empresa") por este obra que tiene el valor suplementario de traer a colación a este escritor aragonés que parece haber entrado en el Limbo de los olvidados en estos tiempos en que se edita de forma exagerada y con un curioso criterio de la valía literaria a autores que no le llegan al aragonés ni a la zapatilla. Quizá  Sender resulte incómodo en la España del siglo XXI. Si leen ustedes el prólogo del profesor de la Universidad de Zaragoza, Calvo Carilla, a lo mejor entienden el silencio que rodea a Sender  y deciden acercarse a una librería a encargar alguno de los grandes títulos de este novelista duro y sincero.

Sólo añadir que el argumento, que no trama, de la novela se centra en dos personajes que están muertos y lógicamente están en el cementerio. Este se encuentra en las afueras  de una ciudad alzada en armas y revueltas. En un momento dado comienzan a caer por encima de los muros una serie de cabezas humanas -de militares, jerarquía clerical, magistrados, políticos, intelectuales  o banqueros, que cuentan sus historias, entre la astracanada y el tremendismo surrealista y macabro. Es como "una divina comedia delirante", en palabras del prologuista que, con mucho acierto, cita los dibujos negros de Goya, la semejanza de uno de los protagonistas, Evaristo el Rano, que caza culebras y ratas para sobrevivir con el de "Tiempo de silencio", con los estilos crítico-burlón de Quevedo,  el esperpento de Valle Inclán, o los dibujos de Grosz .

En el último capítulo, Sender nos advierte de cara a un progreso más humano: "Ni Dios blanco, ni Dios negro, ni ángeles. Ni los viejos mitos sociales creados a su amparo. No hay en la vida soluciones totalizadoras para el hombre...Nada es un fin: ni el amor, ni la familia ni mucho menos la riqueza. Son soluciones mendaces en las que el hombre confiesa su insuficiencia y su agonía desde que se conserva el primer testimonio escrito o plástico de su pensamiento".

 

 

 

FICHA

LA NOCHE DE LAS CIEN CABEZAS.- Ramón J. Sender.- Ed. Rasmia.- 324 págs. 17,90 €.- ISBN 978849421778

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13 mayo 2018 7 13 /05 /mayo /2018 07:42


 

En alemán esta obra se titula "El portal delos filósofos" y, con loable humildad, responde al objetivo del autor, Robert Zimmer, de ofrecernos una escogida muestra (personal, por supuesto) de algunos de los grandes de la más que milenaria historia de dos mil quinientos años de  filosofía.  Es un paseo por dieciséis ensayos de otros tantos autores, sin pretensiones de profundizar demasiado en ellos pero ofreciendo una insólita claridad y lucidez en lo que se nos cuenta de cada uno de ellos: El objetivo del paseo, nos dice, no es el análisis profundo, sino el tener un primer contacto de conocimiento en medio de una atmósfera relajada". Todo ello nos insiste "sin pretensiones de exclusividad o de exhaustividad" y afinando su criterio de selección en "aquéllas obras que ejercieron una influencia específica y encontraron lectores más allá del ámbito de la filosofía ".
El recurrido tópico de la oscuridad y enrevesamiento de las lecturas filosóficas lo sortea Zimmer aun recomendando títulos tan reconocidamente difíciles como “La crítica de la razón pura” de Kant, o “Ser y tiempo” de Heidegger. Para ser fiel a su interés en resultar ameno al lector Zimmer mezcla en el comentario a cada obra datos biográficos del autor (a veces chismes interesantes o divertidos) y referencias a otras obras relacionadas con ella. Tienen la gentileza básica de los hombres con genio comunicativo y amor a la enseñanza: hacerlo de la forma más sencilla posible.
“La República” de Platón, “Confesiones” de San Agustín, “El príncipe” de Nicolás Maquiavelo, "Los ensayos" de Montaigne, "El discurso del método" de René Descartes, "Pensamientos" de Blaise Pascal, "Dos ensayos sobre el gobierno civil" de John Locke, "Crítica de la razón pura" de Inmanuel Kant, "El mundo como voluntad y representación" de Schopenhauer, "O lo uno o lo otro" de Kierkegaard, "El capital" de Marx, "Así habló Zaratustra" de Nietzsche, "Tractatus logico-philosophicus" de Wittgenstein, "Ser y tiempo" de Martin Heidegger, "La sociedad abierta y sus enemigos" de Karl Popper... y finalmente "Teoría de la justicia" de John Rawls… una selección a la que podría aplicarse el dicho que Quevedo narra haber visto en la entrada de un manicomio: "son todos los que están, pero no están todos los que son”. 
El formato es agradable, corto (más o menos quince páginas por autor) sencillo y a veces brillante. Es una introducción al estudio de la Filosofía, que puede interesar incluso al que ya peina canas en la dedicación a esa materia tan esencial y tan poco conocida por el gran público. ¿Divulgativa? Sin duda, pero también aclarativa y estimulante. Mucho más de lo que suelen proporcionar la mayoría de los libros de texto. Un acierto metodológico es haber seguido un orden cronológico en la presentación de los autores, lo que permite al lector tener un bastante simple pero claro de la evolución del pensamiento filosófico a lo largo del tiempo y las épocas, sin olvidar que Zimmer ofrece a menudo una mirada crítica que ajusta el pensamiento del autor analizado a coordenadas de validez y utilidad. En resumen: una introducción al complejo mundo filosófico que resulta accesible y sugestiva.
  1. FICHA
    "Las obras esenciales de la Filosofía", Robert Zimmer, editorial Ariel, 277 páginas, ISBN: 9788 434401495

 



 

     

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11 mayo 2018 5 11 /05 /mayo /2018 07:41

Unir al enfant terrible de la provocación literaria de la siempre prepotente narrativa francesa, Michel Houellebecq (autor entre otras procacidades de "La posibilidad de una isla" o "Las partículas elementales" y "Plataforma") con el austero y misántropo Schopenhauer, es un acierto estimulante de la nueva colección de Anagrama. Corría el año de 2005 cuando el autor francés tradujo y comentó fragmentos de las obras de Schopenhauer, el apóstol del pesimismo y gurú del existencialismo, de "El mundo como voluntad y representación" y la más breve y contradictoria "Aforismos sobre la sabiduría de la vida" (donde Schopenhauer asume la flagrante contradicción entre su pensamiento más elaborado y los consejos casi epicúreos para vivir una existencia que, por definición propia, no tiene ningún valor (este último libro, tan desconcertante en la obra de este pensador alemán, es uno más de los ensayos que integran su obra "Parerga y Paralipómena" de 1851).

Un Houellebecq de 20 y pocos años, solitario, inteligente y estrafalario, descubre al Schopenhauer menos complicado: empezó con los Aforismos y luego, más maduro, la emprendió con la gran obra de S. donde se desvelaba un pesimismo y una visión de la vida que parecía ajustarse como un guante a sus propias y personales perplejidades y creencias bastante lúcidas y generalmente incómodas para los que le rodeaban. La libertad mal entendida, el racismo, la misoginia y el anti islamismo (es raro que ningún clérigo islamista haya declarado una "fatwa" a H., será porque no se lo toman en serio, en todo caso no se lo deseo), son los hilos que conforman la trama literaria e ideológica de H. Así que el pensamiento de S. digerido por H. resuena como un dúo de contrabajos en esta pequeña obrita. Y así en la página 69 razona: "...la elevada misión de la filosofía consiste en ofrecer una visión global el mundo compatible con la ciencia, accesible a la intuición y satisfactoria para la razón...también...prodigar consejos aplicables a la conducta en la vida, ayudar a alcanzar la sabiduría en el sentido práctico...en el caso de Schopenhauer, el problema es que la primera función hace imposible la segunda; de hecho su filosofía conduce a conclusiones simples: El mundo es lamentable, una cosa que sería mejor que no existiera; dentro del mundo, el universo de los seres vivos constituye una zona de sufrimiento agravado; y la vida humana, su forma más elaborada, es también la más rica en padecimientos.  Semejante filosofía es profundamente consoladora".

La obrita que hoy recomendamos va glosando algunos elementos del pensamiento de S. haciendo hincapié en los elementos más estoicos (H. podía haberse contentado más apropiadamente con las escuelas griegas de la Stoa, el Jardín -Epicuro- o los escépticos de Pirrón): el rechazo de los deseos como fuentes de la infelicidad y origen de la voluntad de vivir. Siempre radical, H. habla de un alejamiento de la vida y una espera paciente y serena de la muerte. Y en esa espera, el disfrute paradójico de la serenidad, del pirrónico "suspensión de juicio" o del cínico "nada importa, ni siquiera la vida".

Como H. asegura al principio de su breve ensayo: "el objeto de este libro...me propongo tratar de demostrar, a  través de algunos de mis pasajes favoritos, por qué la actitud intelectual de Schopenhauer me parece un  modelo para cualquier filósofo venidero...y aunque se esté en desacuerdo con él sólo cabe mostrarle una profunda gratitud". Y su admiración a la actitud vital del filósofo queda de manifiesto cuando subraya una frase de Voltaire que "ambos" H. y S. comparten decididamente: "Dejaremos este mundo tan tonto y tan malvado como lo encontramos al llegar".

FICHA

EN PRESENCIA DE SCHOPENHAUER.- Michel  Houellebeck.- Trad. Joan Riambau.- 87 páginas. Ed. Anagrama. Colecc. Nuevos cuadernos, ISBN 9788433916198

 

 

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8 mayo 2018 2 08 /05 /mayo /2018 09:28

Editorial Lumen (editada por La Magrana en catalán) sacó en 2001 un libro ¡inédito! de Mark Twain, un relato de misterio y humor, muy en la línea del autor de "Las aventuras de Huckleberry Finn" y "Las Aventuras de Tom Sawyer". Para los "lletraferits", que se deben hacer mieles cuando les hable de este libro, suntuosamente ilustrado por Peter de Sève y con un prólogo y un epílogo interesantísimos debidos a la pluma de un reputado especialista "twainiano", Roy Blount. Aquí se nos explican las peripecias que rodean a este relato lleno de sorpresas que nos hablan bien a las claras de la quisquillosa, surrealista y traviesa personalidad del escritor. Lo cierto es que en su día se me pasó la aparición de este libro y ahora la "tyché", la diosa Fortuna de los griegos, la ha puesto a mi alcance en una librería de viejo de la calle Aribau de Barcelona, escondida en un cajón de libros de saldo.

Un misterio, una muerte y un matrimonio es un extraño relato largo que Twain escribió para la revista The Atlantic Monthly en 1876, el mismo año en que publicaría su Tom Sawyer. El texto durmió el sueño de los justos en un cajón itinerante de aquélla revista durante 69 años (se editó en 1945), pues formaba parte de un proyecto ideado por Twain que no se llevaría a cabo. El escritor había propuesto una especie de reto a otros escritores famosos de la época para que escribieran cada uno su propio final o desenlace de una trama de misterio que él prefijaba y los demás podían alterar lo que quisieran. Esa trama básica sería la de Un misterio, una muerte y un matrimonio.
Con estos parámetros meta literarios se comprende el afán e interés con que cualquier lector avisado del talante, humor e inventiva de Twain podría degustar esta historia ingeniosa que logran sorprendernos tanto como nos divierte. Aparte de por una cuestión de egos (¿quién le ha dado a un escritor prácticamente recién aparecido la autoridad para pedir a autores más conocidos que él que bailen al son de su música?) la idea no fructificó en modo alguno, supongo que por desidia de los editores y renuencia de los autores. Y, lo cierto, es que valía la pena el reto y hubiera sido muy interesante ver cómo plumas tan soberbias como la de Henry James o William Dean Howells creaban otro final para una historia que lo tiene ya altamente sorprendente.
Sin desvelarles mucho más, fijemos los elementos de la historia: John Gray, un pobre granjero de Deer Lick, un pueblecito del Missouri profundo tierra natal de Twain como sabemos, arrastra una vida bastante precaria y mísera pues sus tierras no son muy prósperas y tiene pocos medios para sacarles más ganancia. Sólo espera heredar algo de su rico hermano David, un viejo enloquecido con el que no mantiene relación alguna. Pero la suerte aparece cuando Mary, la hija de John, y Hugh Gregory, un acomodado caballero, se prometen en matrimonio. En estas John se entera de que su hermano es enemigo a muerte de Hugh Gregory y cambiaría su testamento en favor de su sobrina. John se desespera por la fatal casualidad y sale a dar un paseo por sus tierras para intentar encontrar una salida al asunto. Ha nevado mucho y en un lugar sin huellas encuentra el cuerpo de un caballero tendido en la nieve y desmayado. Se apresta a ayudarle  pero mientras le atiende y trata de que recobre el conocimiento no deja de preguntarse cómo llegó el caballero a ese lugar solitario en medio de un páramo.
Bueno, no les cuento más. Háganse con el libro (seguro que Serret les encuentra algún ejemplar) y sólo verlo, tenerlo en las manos u hojearlo ya les creará una emoción placentera, tal es el mimo editorial, gráfico y tipográfico que Lumen, o Mangrana en catalán, han dedicado a esta joya literaria.

Más de ciento cuarenta años después de ser escrito, Un misterio, una muerte y un matrimonio mantiene la chispa originaria de Twain. Su estilo llano, ligero, algo sentencioso, socarrón y divertido se ajusta como un guante a una trama trazada con exactitud arquitectónica. En ella los elementos se barajan con sabiduría y una habilidad de funámbulo : una herencia disputada y necesaria, la salsa amorosa en una pareja de novios con muchas dificultades, el esperable  crimen violento con sospechoso inoportuno, un conde caído del cielo, un tal Julio Verne, de oficio sus novelas fantásticas, por cierto tratado con bastante inquina por Twain... ¿hay quien de más en tan pocas páginas? Un ritmo alocado pero firme que acelera todo, los acontecimientos y la lectura y un humor soterrado y guasón que pone el grano de pimienta y la sal a esta breve pero fluida e intensa trama.

FICHA

UN ASESINATO, UN MISTERIO Y UN MATRIMONIO.- Mark Twain.- E. Lumen. Prólogo y epílogo de Roy Blount. Ilustraciones de Peter de Sève. 121 págs.- ISBN 9788482643588

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6 mayo 2018 7 06 /05 /mayo /2018 08:37

Me encantan las coincidencias en  este oficio de descubrimientos literarios. Y en esta ocasión reseño tres coincidencias en títulos y dos en temática: "El coleccionista de Libros" de Alice Thompson (Siruela), "El coleccionista", de John Fowles, (Sexto piso) y otro "Coleccionista de libros" escrita por Charlie Lovet y editada por Plaza Janés en 2014 que dejamos al margen porque se sale de la temática de terror que tratan las dos primeras (aunque también trata un tema interesante: la autoría "verdadera" de las obras de Shakespeare).

Quizá la más interesante sea la de Alice Thompson, cuya acción tiene lugar a principios del siglo XX en Inglaterra, en pleno ambiente eduardiano que suele parecer algo menos literario que el victoriano,  pero la Thompson logra ofrecernos un estremecedor relato gótico inspirado en la leyenda de "Barba Azul" (basada en el relato de Perrault, de la que existen dos óperas, una de Bela Bartock y otra de Offenbach) y sus terribles secretos encerrados en  habitaciones misteriosas y la "Rebeca" de Alfred Hitchcock, con su ambiente malsano y sus  sentimientos ambiguos que tan maravillosamente supo crear la escritora Daphne du Maurier (la publicó en 1938).

La historia de la cándida Violet y su amor apasionado por su marido lord Archie Murray, misterioso y altanero tiene un comienzo estilo novela romántica pero pronto deja paso a través de pequeñas pinceladas inquietantes a una atmósfera cerrada, agobiante, amenazadora y extraña. Como suele suceder, el binomio contrastante entre la placidez de la vida cotidiana en un lujoso hogar y las obsesiones y secretos de dos personalidades oscuras, dan mucho juego para que la imaginación morbosa de la escritora se lance a un crescendo de horror en el que juegan la inestabilidad psíquica de Violet y el sadismo y crueldad del marido. La afición de éste ciertos libros antiguos y con supuestos poderes oscuros (entre ellos uno de relatos sobre hadas) y el internamiento de la protagonista en una institución mental anclada en ciertas concepciones del psiquismo propias de los siglos XVIII y XIX, crean el ambiente propicio para desarrollar una historia de terror muy bien lograda, que va derivando sensiblemente hacia unos esquemas ya vistos en el cine, como la magistral "Luz de gas" (en España se estrenó como "Luz que agoniza", dirigida por Cukor e interpretada genialmente por la Bergman y Charles Boyer).

Estas referencias cinéfilas no alteran lo más mínimo la alta categoría literaria de Thompson en el género gótico que ella parece conocer al dedillo

Tampoco la novela del también británico John Fowles (el autor de "La mujer del teniente francés" o "El mago") y su entonces primera novela (1963) "El coleccionista", desmerece ante la valía literaria de la que acabamos de reseñar. Aquí también se da una situación límite entre dos caracteres enfrentados por su lugar en el escenario de la acción, sus deseos y sus motivaciones. Y como en el caso anterior, es una novela y un autor llevados a la pantalla en varias ocasiones y siempre con bastante éxito. En esta ocasión, la novela fue llevada al cine en los años 60 por William Wyler  con Terence Stamp y Samantha Eggar  como únicos protagonistas de una obra cerrada en un escenario único con la interacción sado masoquista de dos personajes, un psicópata y una muchacha, a la que secuestra y mantiene encerrada en un habitáculo (la película, claustrofóbica, obtuvo tres nominaciones a los Óscar y un galardón en Cannes).

En ambas novelas existen algunos puntos de relativa coincidencia, no  sólo en la psicopatología que padecen los elementos masculinos de las dos, sino la fortaleza psíquica superior de las dos mujeres protagonistas (aunque tendrán distintos finales, más macabro aunque triunfante el de Violet y más realista y patético el de Miranda), las diferencias de cultura y de formas de vida (que oscilan a favor de uno u otro personaje, diferenciándolos en las dos tramas) y en el aspecto meta literario, por causar un horror semejante en el lector, una inquietud y una inseguridad que parecen traspasar por ósmosis desde las páginas de las novelas a la conciencia del lector. En El coleccionista, se ahonda  con mucha pericia en la psicopatología del protagonista, un hombre que actúa y tortura a su prisionera dando a entender, con una sinceridad dolorida, sin tratar de engañar - excepto a si mismo- que está influido por un "auténtico" sentimiento amoroso, pese a la manera obtusa y maniaca de comportarse. Aunque sea a costa de crear, empleando la fuerza y la violencia, una realidad paralela que se ajusta a sus deseos, que no son otros que lograr "ser amado tal cual es" (como con su paradójica lucidez, Freddie, el protagonista, da a entender a su víctima). La sensible protagonista de Alice Thompson es la contrapartida psicopatológica del coleccionista de mariposas Frederick, tímido, marginado y obsesivo con delirios de grandeza, que decide coleccionar mujeres a las que "obligar a amarle". El problema inesperado de la novela de Fowles  fue el posterior macabro historial de asesinos de serie a los que "inspiró" la novela y la película.

FICHAS

EL COLECCIONISTA DE LIBROS.- Alice Thompson.- Trad. Raquel G. Rosas.- Ed. Siruela.- ISBN 9788417308056

EL COLECCIONISTA.- John Fowles.- Trad. Andrés Barba.- Ed. Narrativa Sextopiso.- ISBN. 9788416677801

 

 

 

 

 

 

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3 mayo 2018 4 03 /05 /mayo /2018 09:09

Hace unas semanas les hice partícipes de un libro desternillante titulado "211 cosas que un chico listo debe saber" escrito por un cachondo integral llamado Tom Cutler y publicado por De Bolsillo. Hoy les voy a hablar de otro título de la misma editorial, "El perfecto gentleman" de Phineas Mollod y Jason Tesauro. Este publicado en 2002 en inglés y en 2011 en castellano, y el primero en 2006 y traducido en 2009. Ambos, pues, fuera de circuito editorial pero aún hallables bajo demanda (en estos tiempos la mayoría de los libros tienen una "vida pública útil" muy escasa y abandonan las atestadas estanterías tras unos meses de vida.)

Destaco la dedicatoria que uno de los coautores, P.Mollod, hace de su libro: !A todos los libros que me han hecho pensar y sonrojarme (no aclara por qué razón) y a las joyas ocultas de la vida que estaba pidiendo que las descubriese". Esto es justamente lo que hace deliciosa y sugestiva la lectura de este librito pleno de humor, ironía y sentido común pasado por la trituradora de "esas joyas ocultas de la vida" que suelen aparecernos en la existencia cotidiana provocando momentos de cierta tensión, bochorno, risas o agobio. La originalidad de la propuesta es ofrecernos ingeniosas soluciones y actitudes y trucos para salir del apuro. Ya que como bien definen los autores: "El caballero se define por cómo afronta la calma y las tormentas" y nos retrata un gentleman "ingenioso, mordaz, tradicional pero espontáneo, donjuán pero educado". Vamos un personaje de Jerome K. Jerome, Oscar Wilde o  Wodehouse.

El libro está dividido en secciones que tratan de circunstancias concretas y en cinco partes que engloban esas secciones bajo epígrafes situacionales: el caballero en sociedad, en la intimidad, en sus "potencias" (vicios venerables, entre sábanas o problemas que surgen de los dos anteriores), de viaje y el caballero "ceremonioso" que se dedica a todo lo que hay que saber de protocolo, relaciones públicas y el matrimonio. Un índice temático en las últimas páginas permitirá al lector desmemoriado canalizar su lectura por motivos, si la urgencia aprieta. El capítulo de agradecimientos es particularmente desternillante y el epílogo redundante pero sabroso que asegura que el libro "brinda un rasero de respeto para resolver los más profundos enigmas del amor y del vicio".

Y así, si usted quiere ser un perfecto gentleman, debe saber cómo y cuándo ha de mandar un SMS, cómo ha de arreglarse el bigote, cómo tiene que jugar al golf, qué tipo de corbata entona mejor con su traje o el acto social al que acude y cómo comportase con gracia, ingenio y corrección en una reunión de antiguos compañeros de universidad; todo ello con un aire de principios de siglo (XX) que hace las delicias de los que peinamos canas y tenemos el recuerdo fresco de un pasado definitivamente perdido en el que se valoraban las "guías de elegancia, ingenio y otras licencias".
No se trata de que nos ofrezcan una solución a nuestros problemas (a algunos sí y de las formas más desternillantes) sino de que no lo pasemos mal, agobiados y temerosos, mientras buscamos la solución más adecuada y que ésta surja sin ponernos en evidencia ni perder la cabeza e incluso ganando el apoyo, la simpatía o la admiración de quienes nos están viendo actuar. Ríase o sonría con el desparpajo que nos muestra, pero no descarte que detrás de la broma hay un ingenio y un saber estar que es una invención de los autores, sino un código flexible de conducta y reglas de convivencia que definen a un estereotipo nada baladí: el caballero a la antigua usanza.
 
FICHA
EL PERFECTO GENTLEMAN.- Phineas Mollod y Jason Tesauro.- Trad. Jofre Homedes.- Ed Debolsillo.-338 págs.  12 euros.- ISBN 9788499892054

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1 mayo 2018 2 01 /05 /mayo /2018 07:59

Con dos o tres meses de diferencia, dos editoras selectas españolas, Impedimenta y Siruela, han publicado sendos libros de relatos, recopilaciones de narraciones de terror o fantasmas y de  misterio o detectivescas con tres características comunes: que ambos están escritos por mujeres en su mayoría-también hay autores masculinos que innovaban el género haciendo que las féminas hicieran trabajos considerados estrictamente realizados por hombres-, que todas ellas son inglesas y que han vivido, escrito y publicado en la misma época: aquélla peculiar franja histórica británica que floreció bajo el reinado de Victoria, la segunda más longeva soberana de Europa (la primera es la actual reina Isabel II que lleva 66 años en el trono por los 63 de su tatarabuela y se ha convertido en la jefe de estado más anciana del mundo).

Los dos libros, de tapa dura, cuidada edición, buenas traducciones y portadas sumamente atractivas, fascinan al lector filo-victoriano (que somos legión). Las "Detectives victorianas" de Siruela ofrecen un interesante prólogo del responsable de la edición y selección de autoras y relatos, Michael Sims, cuyos conocimientos e investigaciones sobre la época victoriana -con su claros y oscuros, la dureza y mezquindad de su sociedad y la sordidez de sus costumbres, pero también con el florecimiento imperial de lo británico y la enorme riqueza de su literatura, arte, poesía y teatro- es un acicate más para leer estos libros divertidos y aleccionadores.

Tan atinadas son las estampas que se nos ofrecen de las "hermanas literarias" de Sherlock Holmes como las de las Damas Oscuras que Impedimenta da a luz con una foto manipulada y coloreada de jóvenes "colegialas" -sin ojos- de la misma época  (aquí sí todas las autoras son mujeres). Estas Damas  nos ofrecen oscuras historias de terror y pertenecen a escritoras más conocidas que sus compañeras detectivescas, que siguieron el camino marcado por Mary Shelley o Ann Radcliffe, también excelentemente traducidas.

En realidad los dos libros recogen particularidades, fenómenos públicos, sociales y culturales que nacen prácticamente y se popularizan gracias al fermento histórico, económico, filosófico y social que crea el conjunto irrepetible de circunstancias que se dan en Inglaterra y en la época victoriana y que son consecuencia directa de las situaciones humanas de la sociedad, las costumbres y los mitos y tabúes, las necesidades más profundas y las aversiones, vicios y defectos más desgarradores de los hombres y mujeres de unos tiempos irrepetibles. Al igual que la sociedad y la historia del Siglo de Oro español permite comprender la literatura picaresca española y el fenómeno cervantino.

Durante el reinado de Victoria, la rigidez social, la inseguridad ciudadana, las diferencias entre la riqueza más ostentosa y la miseria más generalizada, con una clase media en formación, el empuje militar colonial, la industrialización, permite entender a un Dickens junto a un Conan Doyle: la miseria y el desamparo que exigen la aparición de un cierto brazo ejecutor de la justicia (nos cuenta Sims la creación de los cuerpos de policía y la figura del detective más tarde) y por otro lado, en las clases altas y en forma distinta pero también profunda, la fascinación por lo oscuro, lo oculto, lo fantasmal y lo horrible, un reflejo en otro mundo de lo más tenebroso de éste, un intento de exorcizar con la literatura un Mal que estaba demasiado presente en la sociedad inglesa de la época. Y ambas peculiaridades literarias se unen en la Inglaterra del siglo XIX, como se unen en algunas de las grandes figuras literarias y culturales de la época. Un ejemplo es sir Arthur Conan Doyle, que creará al gran Sherlock Holmes -campeón de la racionalidad deductiva- pero también en su vida real se hará un espiritista experto y fanático, con unas creencias esotéricas - médiums, seres de ultratumba- que estaban en radical oposición al racionalismo inteligente de su detective. Chesterton también coqueteará con los dos géneros, con su "Padre Brown" y sus relatos de misterio.

Charlotte Brontë, Margaret Oliphant, quien brinda con su habitual preciosismo y detallismo una joya titulada “La puerta abierta”, paradigma de las historias de fantasmas, o Willa Carter) y el grueso de las seleccionadas “caídas en desgracia y/o en un temprano olvido que no hace justicia a sus verdaderas aptitudes literarias”. Con todo, “Damas oscuras” compendia una veintena de relatos entre  los que resulta difícil considerar que alguno de ellos no reúne unos indispensables criterios de calidad y fuerza narrativa.

 Estos dos libros son exponentes también de otra peculiaridad victoriana: la eclosión de un feminismo militante, de una mujer simbolizada en féminas que se atrevían a ponerse bombachos para ir en bicicleta, que conducían veloces automóviles, que trataban de hacerse médicas, arquitectas, científicas, novelistas, poetas y filósofas, sin dejar -además-  de ocuparse del hogar y de tener hijos y, en suma, rompían con la figura tradicional de la sumisión, el servilismo y la categoría de objeto o propiedad vistosa del encumbrado varón. Y para que no quedara lugar a dudas, invadieron masivamente y a cara descubierta muchas veces el sancta sanctorum de la Literatura, buscando dejar de ser excepciones y convertirse en reglas de normalidad. Las revistas literarias más conocidas fueron literalmente asaltadas por nombres femeninos. En "Damas oscuras" seleccionan veinte damas oscuras de entre 1830 y 1900. Y en "Detectives victorianas" (un género menos "apropiado" para la mujer, desde 1860). Como cita Sims, "La representación de una mujer que se ocupase de investigar durante el siglo XIX constituía una absoluta fantasía de empoderamiento femenino". En 1856 saldrá publicada la primera historia protagonizada por una mujer detective y en 1878 Anna Katharine Green publica "El caso Leavenwoerth", la primera novela policíaca escrita por una mujer sin ocultarse tras un pseudónimo masculino. Fue un éxito tan sonado en Estados Unidos que la novela acabó convirtiéndose en lectura obligada en la Facultad de Derecho de Yale.

La antalogía de Siruela reúne once relatos policíacos con protagonistas femeninas que muestran  tanta o más inteligencia como sus homólogos masculinos y bastante más astucia y sensibilidad para entender los móviles de los asesinos.  Son las siguientes: La condesa misteriosa de W. S. Hayward; El arma desconocida de Andrew Forrester; Dagas dibujadas de C. L. Pirkis; El brazo largo de Mary E. Wilkins; El asunto de la puerta de al lado de Anna Katharine Green (capítulo de una obra más extensa: "El misterio de Gramercy Park");El hombre de los ojos feroces de George R. Sims; La aventura de la anciana quisquillosa de Grant Allen;La muesca del bastón de M. McDonnell Bodkin; El hombre que me cortó el pelo de Richard Marsh; El hombre que tenía nueve vidas de Hugh C. Weir; La segunda bala de Anna Katharine Green.

Algunas de las  señoras detectives constituyen un encanto literario para los gustadores de las novelas policiacas de aquellos tiempos: por ejemplo, la inteligente señora Paschal de Hayward; Loveday Brooke, la más cercana a S.Holmes, de C.L.Pirkis (escritora); Sarah Fairbanks de Mary E. Wilkins, una de las más conocidas y respetadas autoras; Ebenezer Gryce, policía de Nueva York, de Anna Katherine Green.   

Cada uno de esos relatos está precedido de una introducción analítica y explicativa del editor sobre el o la autora, que son especialmente interesantes para comprender el mundo metaliterario que rodeaba su publicación. Detalle que falta en el libro dedicado a las "Damas Oscuras". Pues aunque conocemos a algunas autoras como Charlotte Brontë (que se atreve a mostrarnos a un Napoleón muy por debajo de la inteligencia de su propia mujer), Elizabeth Gaskell (amiga de la Bronte y una de laas más “terroríficas”, Vernon Lee o Willa Cather (norteamericana), también hay relatos notables de autoras poco conocidas por estos lares como  Dina Mulock, Mrs. Henry Wood, Catherine Crowe (particularmente crítica con la situación de la mujer en sus tiempos y protagonista de un caso de “invisibilidad” supuesta por la que fue detenida corriendo desnuda en plena calle), M.Elizabeth Braddon, Violet Hunt, Mary E. Wilkins (también norteamericana) o Rosa Mulholland, entre otras. 

FICHAS

DETECTIVES VICTORIANAS.- VVAA.- Edición de Michael Sims. Trad. Laura Salas. Ed. Siruela, 332 págs. 29,95 €.- ISBN 9788417308001

DAMAS OSCURAS.-VVAA.- Trad. A. Frieyro, O.Garcia, S.Lekanda, M.Palmer y C. Rubio,. Ed. Impedimenta.- 490 págs.-ISBN 9788417115302

 

Con dos o tres meses de diferencia, dos editoras selectas españolas, Impedimenta y Siruela, han publicado sendos libros de relatos, recopilaciones de narraciones de terror o fantasmas y de  misterio o detectivescas con tres características comunes: que ambas están escritas por mujeres en su mayoría-también hay autores masculinos que también innovaban el género haciendo que las fémina hicieran trabajos considerados estrictamente masculinos-, que todas ellas son inglesas y que han vivido, escrito y publicado en la misma época: aquélla peculiar franja histórica británica que floreció bajo el reinado de Victoria, la segunda más longeva soberana de Europa (la primera es la actual reina Isabel II que lleva 66 años en el trono por los 63 de su tatarabuela y se ha convertido en la jefe de estado más anciana del mundo).

Los dos libros, de tapa dura, cuidada edición, buenas traducciones y portadas sumamente atractivas, fascinan al lector filo-victoriano (que somos legión). Las "Detectives victorianas" de Siruela ofrecen un interesante prólogo del responsable de la edición y selección de autoras y relatos, Michael Sims, cuyos conocimientos e investigaciones sobre la época victoriana -con su claros y oscuros, la dureza y mezquindad de su sociedad y la sordidez de sus costumbres, pero también con el florecimiento imperial de lo británico y la enorme riqueza de su literatura, arte, poesía y teatro- es un acicate más para leer estos libros divertidos y aleccionadores.

Tan atinadas son las estampas que se nos ofrecen de las "hermanas literarias" de Sherlock Holmes como las de las Damas Oscuras que Impedimenta da a luz con una foto manipulada y coloreada de jóvenes "colegialas" -sin ojos- de la misma época  (aquí sí todas las autoras son mujeres). Estas Damas  nos ofrecen oscuras historias de terror y pertenecen a escritoras más conocidas que sus compañeras detectivescas, que siguieron el camino marcado por Mary Shelley o Ann Radcliffe. también excelentemente traducidas.

En realidad los dos libros recogen particularidades, fenómenos públicos, sociales y culturales que nacen prácticamente y se popularizan gracias al fermento histórico, económico, filosófico y social que crea el conjunto irrepetible de circunstancias que se dan en Inglaterra y en la época victoriana y que son consecuencia directa de las situaciones humanas de la sociedad, las costumbres y los mitos y tabúes, las necesidades más profundas y las aversiones, vicios y defectos más desgarradoras de los hombres y mujeres de unos tiempos irrepetibles. Al igual que la sociedad y la historia del Siglo de Oro español permite comprender la literatura picaresca española y el fenómeno cervantino.

Durante el reinado de Victoria, la rigidez social, la inseguridad ciudadana, las diferencias entre la riqueza más ostentosa y la miseria más generalizada, con una clase media en formación, el empuje militar colonial, la industrialización, permite entender a un Dickens junto a un Conan Doyle: la miseria y el desamparo que exigen la aparición de un cierto brazo ejecutor de la justicia (nos cuenta Sims la creación de los cuerpos de policía y la figura del detective más tarde) y por otro lado, en las clases altas y en forma distinta pero también profunda, la fascinación por lo oscuro, lo oculto, lo fantasmal y lo horrible, un reflejo en otro mundo de lo más tenebroso de éste, un intento de exorcizar con la literatura un Mal que estaba demasiado presente en la sociedad inglesa de la época. Y ambas peculiaridades literarias se unen en la Inglaterra del siglo XIX, como se unen en algunas de las grandes figuras literarias y culturales de la época. Un ejemplo es sir Arthur Conan Doyle, que creará al gran Sherlock Holmes -campeón de la racionalidad deductiva- pero también en su vida real se hará un espiritista experto y fanático, con unas creencias esotéricas - médiums, seres de ultratumba- que estaban en radical oposición al racionalismo inteligente de su detective. Chesterton también coqueteará con los dos géneros, con su "Padre Brown" y sus relatos de misterio.

Charlotte Brontë, Margaret Oliphant, quien brinda con su habitual preciosismo y detallismo una joya titulada La puerta abierta, paradigma de las historias de fantasmas, o Willa Carter) y el grueso de las seleccionadas caídas en desgracia y/o en un temprano olvido que no hace justicia a sus verdaderas aptitudes literarias. Con todo, Damas oscuras compendia una veintena de relatos de los que resulta difícil considerar alguno de los mismos susceptible de ser considerado prescindible en función de unos determinados estándares de calidad.

Estos dos libros son exponentes también de otra peculiaridad victoriana: la eclosión de un feminismo militante, de una mujer simbolizada en féminas que se atrevían a ponerse bombachos para ir en bicicleta, que conducían veloces automóviles, que trataban de hacerse médicas, arquitectas, científicas y filósofas, sin dejar -además-  de ocuparse del hogar y de tener hijos y, en suma, rompían con la figura tradicional de la sumisión, el servilismo y la categoría de objeto o propiedad vistosa del encumbrado varón. Y para que no quedara lugar a dudas, invadieron masivamente y a cara descubierta muchas veces el sancta sanctorum de la Literatura, buscando dejar de ser excepciones y convertirse en reglas de normalidad. Las revistas literarias más conocidas fueron literalmente asaltadas por nombres femeninos. En "Damas oscuras" seleccionan veinte damas oscuras entre 1830 y 1900. Y en "Detectives victorianas" (un género menos "apropiado" para la mujer, desde 1860). Como cita Sims, "La representación de una mujer que se ocupase de investigar durante el siglo XIX constituía una absoluta fantasía de empoderamiento femenino". En 1856 saldrá publicada la primera historia protagonizada por una mujer detective y en 1878 Anna Katharine Green publica "El caso Leavenwoerth", la primera novela policíaca escrita por una mujer sin ocultarse tras un pseudónimo masculino. Fue un éxito tan sonado en Estados Unidos que la novela acabó convirtiéndose en lectura obligada en la Facultad de Derecho de Yale.

La antalogía de Siruela reúne once relatos policíacos con protagonistas femeninas que muestran  tanta o más inteligencia como sus homólogos masculinos y bastante más astucia y sensibilidad para entender los móviles de los asesinos.  Son los siguientes: La condesa misteriosa de W. S. Hayward; El arma desconocida de Andrew Forrester; Dagas dibujadas de C. L. Pirkis; El brazo largo de Mary E. Wilkins; El asunto de la puerta de al lado de Anna Katharine Green (capítulo de una obra más extensa: "El misterio de Gramercy Park");El hombre de los ojos feroces de George R. Sims; La aventura de la anciana quisquillosa de Grant Allen;La muesca del bastón de M. McDonnell Bodkin; El hombre que me cortó el pelo de Richard Marsh; El hombre que tenía nueve vidas de Hugh C. Weir; La segunda bala de Anna Katharine Green.

Algunas de las  señoras detectives constituyen un encanto literario para los gustadores de las novelas policiacas de aquellos tiempos: por ejemplo, la inteligente señora Paschal de Hayward; Loveday Brooke, la más cercana a S.Holmes, de C.L.Pirkis (escritora); Sarah Fairbanks de Mary E. Wilkins, una de las más conocidas y respetadas autoras; Ebenezer Gryce, policía de Nueva York, de Anna Katherine Green.   

Cada uno de esos relatos está precedido de una introducción analítica y explicativa del editor sobre el o la autora, que son especialmente interesantes para comprender el mundo metaliterario que rodeaba su publicación. Detalle que falta en el libro dedicado a las "Damas Oscuras". Pues aunque conocemos a algunas autoras como Charlotte Brontë, Elizabeth Gaskell, Vernon Lee o Willa Cather, también hay relatos notables de autoras poco conocidas por estos lares como Mulock, Mrs. Henry Wood o Rosa Mulholland. 

FICHAS
DETECTIVES VICTORIANAS.- VVAA.- Edición de Michael Sims. Trad. Laura Salas. Ed. Siruela, 332 págs. 29,95 €.- ISBN 9788417308001
DAMAS OSCURAS.-VVAA.- Trad. A. Frieyro, O.Garcia, S.Lekanda, M.Palmer y C. Rubio,. Ed. Impedimenta.- 490 págs.-ISBN 9788417115302

 

 




 

 

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