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29 abril 2018 7 29 /04 /abril /2018 18:41

 

Dirigida por  el director  inglés Ritesh Batra acaba de estrenarse la versión cinematográfica de "El sentido de un final" de Julián Barnes, con guión de Nick Payne y con un soberbio Jim Broadbent como su dubitativo y nostálgico protagonista y Charlotte Rampling como su misteriosa primera novia y desencadenante de la acción. Le película resulta ser más clara en sus conclusiones pero también un poco más irritantes en la pasividad y auto mendacidad del protagonista. En 2011 se publicó la novela de Barnes, que obtuvo el premio Man Booker y un revuelo crítico a mi entender exagerado. El 28 de diciembre de 2012 en este mismo blog escribí una reseña sobre el libro traducido al castellano por Jaime Zulaika. Aprovechando la aparición de la película, he vuelto a leer la novela por pura curiosidad personal  filosófica. Me atrae su tema básico, la memoria y sus manipulaciones en cuestiones emocionales, la edad y su recorrido desde la juventud a la vejez relacionada con la presencia omnívora de la muerte. Barnes y yo pertenecemos a la misma generación y, con las lógicas diferencias de educación (ambos somos universitarios, pero Barnes tuvo una formación de alto estilo inglés, a años luz cualitativos de la española), sociedad y país, me resultan muy familiares las circunstancias que menciona la novela e incluso los puntos de vista del protagonista (aunque presumo que no es autobiográfica, hay mucho del "zeitgeist" de aquellos tiempos que compartimos)  y recuerdo cómo me irritó la auto complaciente y turbia figura de Tony Webster, el protagonista de la historia, negándome a considerarlo un "producto lógico de la época".

No hacía mucho en aquélla primera lectura que hice de la novela en que Barnes había publicado un libro de ensayo, que tiene sutilmente algo que ver con el tema básico de su novela. "Nada que temer", el citado ensayo, tiene que ver con el paso de la vida, la cercanía potencial de la muerte, la necesidad de una cierta ética, el efecto disgregador del tiempo y la función ambigua y fuertemente inexacta de la memoria. Es decir, las imperfecciones con las que funciona nuesra memoria sobre todo cuando la aplicamos a los episodios que vivimos en el pasado sobre amistad, amor o comportamientos y ética personal. El paso del tiempo varía los contenidos y muchas veces las conclusiones. Justamente el "leith motiv" de novela de Barnes.

Ya dije en su día que la novela no estaba a la altura de otras obras de este autor. Quizá la melancolía del tema y la conocida obsesión de Barnes por el paso del tiempo y la cercanía del fin contagió las páginas de  su narración, donde apunta, menos que otras veces, la juguetona y ácida ironía del autor, su humor en diálogos y descripciones y la fuerza de sus personajes. Como en el caso de Auster, parece que el éxito y la molicie que supone desde el punto de vista intelectual saber que, sea como fuere, lo próximo que publicas tendrá un público fiel que acudirá en masa a las librerías, hace que se resienta la calidad y la ambición renovadora que todo creador literario debe  mantener.

Ya desde la primera página, un magnífico conjunto de propuestas aparentemente surrealistas que luego quedarán explicitadas en la lectura del libro, se nos advierte cuál será el meollo del libro, su espíritu: "...lo que acabas recordando no es siempre lo mismo que lo que has presenciado" y en la página 12, "...ya no tengo la seguridad de que algunos sucesos fueran reales, al menos recuerdo con claridad las impresiones que dejaron" (lo cual no deja de ser sorprendente).

Asistimos, a través de la voz del narrador perteneciente a un joven, Tony Webster, a la presentación de su pandilla en el  colegio (y luego en la Universidad) y a la aparición de un nuevo miembro, Adrian, cuya inteligencia y personalidad  les motivará a través de la vida, aunque sobre todo es la decisión y acto de suicidarse la que creará el motivo causal del desarrollo de la trama. En la que, como es preceptivo, conoceremos la relación amorosa, breve y conflictiva, que años más tarde constituirá el nudo argumental de la relación entre Tony y su admirado Adrian.

Impulsada por dos motores argumentales, el pasado juvenil y primeros amores de Tony y su madurez, donde la presencia y testimonios de los amigos, modificará y aclarará muchos de los hechos narrados como auténticos de la primera parte, la novela camina algo cansinamente  hacia ese "sentido de un final" (título insulso y trasparente, que llama la atención en un autor que titula muy bien sus libros) que no sorprende demasiado y que en sus detalles se hará muy previsible.

Obra menor pues en el conjunto literario de Barnes, lo cual no disminuye la calidad intrínseca de ese opus, pero alerta al lector informado en el sentido de que uno no debe fiarse demasiado de los ditirambos de la prensa y las editoriales, incluso  de los premios --esta novela obtuvo del Man Booker Price-- a la hora de leer un libro.

De alguna manera, si ustedes me permiten, la brillante frase que el personaje de Adrian cita -de un autor francés-  en la novela respecto a la historia, "esa certidumbre que se produce en el punto en que las imperfecciones de la memoria se cruzan con  las deficiencias de la documentación" (pag.28), podría aplicarse a "El sentido de un final", que quedaría como "el resultado literario que se produce en el punto en el que la imperfección del trabajo de un escritor dotado se cruza con las deficiencias en el desarrollo de un buen argumento".

Pero para satisfacción del lector, apuntemos también que la novela nos brinda momentos y comentarios en los que la afilada inteligencia de Barnes brilla con todo su esplendor. Y así, en una reflexión del protagonista sobre el tiempo, escribe: "...el tiempo primero nos encalla y después nos confunde. Creíamos ser maduros cuando lo único que hacíamos es estar a salvo. Pensábamos que éramos responsables cuando solo éramos cobardes. Lo que llamábamos realismo resultó  ser una manera de evitar las cosas en lugar de afrontarlas. El tiempo... que nos den tiempo suficiente y nuestras decisiones más sólidas parecerán temblorosas, nuestras certezas, fantasiosas" (pág.120). Como ven lúcida y admirablemente bien expresado. A veces, Barnes logra recordarnos la excelencia de otra pluma magistral, la del mismísimo Will Shakespeare. ¿O no?

Por otra parte la película aclara mejor la clave de lectura de la novela (manipulando eso sí su trama) que no es el supuesto personaje central, Tony, de memoria tambaleante a merced de las emociones, no de Verónica o Adrián, del que sólo conocemos algún destello de ingenio y poco más, sino de alguien -lean la novela o vean la película. no desvelo más- relacionado con los tres y que pasa en elipsis forzosa toda la trama y aparece en tres breves secuencias en la película. Quizá en esa elipsis se basa la fuerza de la novela de Barnes y nos da una cierta medida de su talento habitual.

En todo caso, ha sido un placer releer a Barnes y lo que escribí sobre él: sólo ha cambiado de una forma muy sutil mi valoración sobre la construcción literaria de la trama, la defectuosa definición del personaje de Verónica y lo forzado del final encubierto.

FICHA

EL SENTIDO DEL FINAL.-Julián Barnes.-Trad. Jaime Zulaika.- Ed. Anagrama. 186 págs.

 

 

 


 

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26 abril 2018 4 26 /04 /abril /2018 08:29

Mabel Lozano es una documentalista con nervio y pasión dedicada al cine de denuncia con un objetivo declarado: la trata de blancas, la prostitución, uno de los negocios más lucrativos de España (y también en el resto del mundo, of course). No he visto sus películas documentales. Las veré. Su libro "El proxeneta" no es una novela (ni Mabel es una novelista) pero es un excelente reportaje a fondo, tan bueno que, salvando las distancias, me ha recordado otro libro denuncia, en este caso gran novela, "A sangre fría",  de Truman Capote. Aunque puestos a buscarle "ecos literarios" me decanto por el "J'acusse" de Zola, un alegato antirracista en favor del capitán judío Alfred Dreyfus, en forma de carta abierta al presidente francés Faure y publicado por el diario "L'Aurore" el 13 de enero de 1898 en primera página. Este libro es un Yo acuso de Mabel a la sociedad española del siglo XXI.

"El proxeneta", diseñado periodísticamente como unas confesiones, con un estilo neutro, puramente informativo, documental, sin juicios de valor, sin emociones, sin condenas o reproches, sin lamentaciones o gestos de pudibundo horror, se lee como si fueran las actas del juicio de Núremberg escritas por una Anna Arendt alejada de la filosofía pero con la misma cortante y desolada inteligencia informativa. No se trata de nazis sanguinarios, pero si de sanguinarios mercachifles de carne humana. No se trata de una ideología horrenda de exterminio y deshumanización, pero sí de una no menos horrenda estructura de negocio que también extermina. Unos se amparaban en la obediencia debida y otros en la permisividad y la hipocresía de una sociedad tradicionalmente explotadora de la mujer. Quizá algún líder del mundo de hoy no se cuestionaría la inmoralidad de un negocio que genera, dicen, mas de cinco millones de euros al día sólo en esta desolada y triste España de nuestros pecados.

Las confesiones del presunto "Miguel, alias el Músico" a Mabel, tienen la garra de la naturalidad pero el rigor estructural de lo que nos cuenta está basado en una "lógica humana y financiera" que nace de la necesidad y el abuso padecidos en la infancia pasando por la curiosa y muy vigente falacia farisea de que la prostitución es un "mal comprensible" debido a la "naturaleza humana" y que "hace menos daño que la droga". Siempre que escucho eso recuerdo la genial secuencia de "El padrino" cuando Corleone rechaza un trato económico porque se trata de drogas (y "eso es otra cosa") lo cual le haría perder el "apoyo y comprensión" de los políticos y policías a los que compra con sus florecientes negocios, entre ellos la prostitución organizada.

Una vez dicho esto, pasen y lean este libro como uno de lo mas valientes elementos informativos sobre la zona oscura de la sociedad  española. Y lloren por las grandes olvidadas en el maremágnum de cifras, cantidades y ganancias, la materia prima: las mujeres y las niñas. Esas "cosas"  para usar y tirar que llevan siglos integrando un sector de la humanidad a las que despojan precisamente de eso, humanidad. Pregúntense como en los clásicos policiales, "Quiénes salen ganando" con el delito, aparte de los delincuentes, y se asombrará al saber cómo el listón de la culpabilidad y de la complicidad, directa o indirecta, sube tan alto...

Olvídense del romanticismo edulcorado de "Irma la dulce" o de "Pretty Woman", aquí no se habla de cine en color con estrellas rutilantes , esto es en blanco y negro rabioso, es patético y huele mal. Es un libro que sacude la vergüenza ajena y la propia. No hay "pornografía del sufrimiento". Hay miseria, dolor, humillación, desesperación y una honda tristeza de ser humano ante ciertos congéneres  (aunque hayan pasado por las Facultades de Derecho, Económicas o Medicina).

FICHA

EL PROXENETA.- Mabel Lozano.- Ed. Al revés. 344 págs.- ISBN 0788417077150

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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23 abril 2018 1 23 /04 /abril /2018 08:04

Raras veces se da en la literatura inglesa un caso de concordancia y simultaneidad argumental como el que motiva y descubre el presente artículo. Al menos en el pequeño y limitado mundo de este lector en concreto que, por casualidades no buscadas en un lapso de tiempo de dos o tres semanas, viene en comentar tres libros unidos por un hilo argumental bastante original: la presencia indistinta de aves de presa, un halcón y un azor, en cautividad, que provoca en sus amos y el entorno humano una serie de dinámicas conflictivas o gratificantes que desmoronan sus respectivas existencias anteriores a su aparición. Convertir la relación entre humanos y mascotas animales en materia novelable no es algo muy original y abundan los casos. Pero que esos animales sean halcones o azores cambia radicalmente el escenario por las características especiales de esas aves que jamás pierden el ansia salvaje y depredadora de libertad.

Se trata de "El halcón peregrino" (publicada en inglés en 1940, editada por Lumen en 2004 y adquirida en una librería de viejo; en 2007 saldría una edición en Debolsillo) de Glenway  Wescott, un escritor inglés nacido en 1901 y fallecido 86 años más tarde. Es una novela corta -sólo publicó tres novelas en toda su vida- , de algo más de cien páginas, densa, concisa, precisa, con un vocabulario de una exactitud y trasparencia perfectas. Más o menos coincide el tiempo argumental -una tarde de verano- con el que un buen lector tarda en leer la novela. Y en ese pequeño lapso de tiempo circula por un ambiente complejo, dotado de múltiples capas de entendimiento y descripciones, limitado en el tiempo y en el espacio, una aristocrática casa de campo francesa, a principios del siglo XX, alquilada por una joven millonaria norteamericana en la que le acompaña ocasionalmente un joven inglés, el narrador de la novela (Alwyn Tower, una figura compleja e inquietante), con el que le une una cierta amistad sin llegar a ser íntima. La pareja recibe la visita de otra pareja, más madura, de adinerados viajeros irlandeses acompañados por un joven y atractivo chófer. Una pareja de jóvenes criados y también cocineros, de origen marroquí, completan el listado de personajes.

Aunque, bueno, falta uno más y tal vez de los más importantes por las reacciones que suscita en los demás: un halcón peregrino, la última mascota y capricho de la madura millonaria irlandesa, que está en fase de adiestramiento y de la que no se separa ni un momento, posado en la muñeca como si se tratara de un talismán sagrado. De las tres novelas --dos de ellas las comentamos hace unos días-- en las que el halcón o un azor--tienen un protagonismo activo y profundo, "H de halcón" de Ellen MacDonald y "El azor" de T.H. White, la que hoy les presento es la más intensa y analítica,  tal vez por la condensación de tiempo, espacio y extensión. Como dice el estupendo prólogo de M Cunningham, "Wescott comparte con Chejov la idea persistente de que lo grande está ampliamente contenido en lo pequeño". Sería interesante que la editorial de estas dos últimas, la excelente Ático de los Libros,  adquiriera los derechos de ésta y ofreciera un pack con las tres. Forman una trilogía del halcón de una calidad literaria formidable.

Creo que "brillante" no sería el adjetivo que yo escogería para reflejar de alguna torpe manera lo que es esta novela densa, corta e inabarcable: es  literariamente codiciosa, sutil y arrogante. ¿Demasiados adjetivos para una novela tan corta? Bien, léanla. Y comprobarán en sí mismos la mirada del narrador y el efecto que causa "sin la menor pizca de brillo o calidez". Todos los personajes se comportan de una manera distinta a lo esperado en la alta sociedad de los años veinte, pero aunque nos irrita la sensación, comprendemos que así "también" es el ser humano. No pasa nada grave objetivamente. Todo es contenido interior de los personajes emergiendo en forma brusca y agresiva o irónica y cruel. !Qué gran obra de teatro sería si no fuera por las obvias dificultades de someter a un halcón a la disciplina del escenario!

Las líneas de sombra de la trama, aquellos elementos que sin ser evidentes dan un  sentido a los hechos forman parte de lo mejor de la novela. Por ejemplo la identificación entre el narrador, novelista frustrado que ha tirado la toalla a cambio de una vida amable y segura, aunque mediocre, con el halcón que renuncia a su ansiada libertad por la seguridad de comida que le da el brazo de su ama. Sin duda cuando salió la novela a la palestra literaria norteamericana (llena de maestros literarios que acaparaban los Nobel) la crítica la consideró una rareza casi obsoleta aunque muy bien escrita. Más en la línea de  narradores del siglo XIX, un estilo adecuado a Henry James o de los  más modernos Ford Madox Ford, E.M. Forster o Robertson Davies, que en su narrativa se preocupan más por los entresijos psicológicos de sus personajes que por sus acciones, Wescot es uno de los injustamente olvidados maestros del género.

FICHA

EL HALCÓN PEREGRINO.- Glenway Wescott.- Trad. Toni Hill.-Ed.Lumen.- 136 págs. ISBN 9788426414250

H DE HALCÓN.- Helen Macdonald.-Traductor: Joan Eloi Roca.- Ed. Ático de los Libros.-Páginas: 352.-ISBN: 978-84-16222-61-2

EL AZOR.- T.H.White.-Trad. Javier Revello.-208 p.Ed. Ático de los libros.-ISBN 9788416222155

 

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21 abril 2018 6 21 /04 /abril /2018 07:49

El pasado "Día del padre", un invento comercial que tiene un enorme éxito basado en la tradicional y muy cristiana educación familiar sobre "lo que debe ser" entre padres e hijos, produjo un efecto sorprendente y agradable para una persona que no cree en esos fastos pero sí cree en los sentimientos que no por manipulados son menos reales: el de algunos hijos para con sus padres y a la recíproca (no es una regla general como muchos de ustedes saben, por desgracia). Esa persona es quien les escribe esta reseña: mi hijo decidió hacerme saber que a pesar de las distancias (físicas) que nos separan, hay un sentimiento que nos une. En esta ocasión ese sentimiento tomó la forma de un libro. Este del que hoy les hablo.

Y es que, para mayor abundamiento, mi hijo probó suerte (para un lector compulsivo como yo, es difícil acertar con regalos de libros) con un volumen que se ha revelado como extraordinariamente oportuno para el tipo de persona que creo ser. Hay en este libro y, creo, en mí, una veta aventurera, otra filosófica, otra militantemente ecológica, otra surrealista, otra lírica, otra traviesa y juguetona, otra imaginativa y otra crítica y real como la vida misma, que forman muchos de los prismas del caleidoscopio en que la existencia, los estudios, las lecturas, los errores y las experiencias me han convertido.

La obra de Alastair Bonnett nos habla de tierras inseguras, a veces improbables, tierras que están "Fuera del mapa", es decir de una geografía caprichosa, dotada de una dinámica misteriosa sujeta a ese cambio permanente y eterno que es la sustancia de las cosas ya desde que el padre Heráclito lo mencionaba entre el arrobo y la desesperación de la inseguridad. Cambios fortuitos en algunas ocasiones y otras debidas a la propia acción irresponsable y dañina a largo plazo que parece ser el sello destructivo de nuestra especie. Hemos convertido la estable geografía de nuestro planeta en un recuerdo de tiempo en los que sólo cambiaban las fronteras políticas y las líneas trazadas con escuadra y regla por la sangrienta historia de la ambición, el poder y la avidez.
Y así nos percatamos de que el absurdo de la humanidad  y los efectos perniciosos de una Naturaleza hostigada hace aparecer y desaparecer islotes reclamados, atacados o defendidos por naciones vecinas, hace aparecer lugares inesperados a los que nadie conoce y buscar por tierra y aire localizaciones que sólo están en los mapas. O de Sangri-Las que como la carta de Poe están en medio de lo más conocido, de lo obvio y por eso nadie los ve, o rincones donde la persistente estupidez  humana ha colocado un sello de "prohibido pasar" sin que en ningún lugar nadie sepa porqué han sido considerados tabú.

Todos esos lugares "fuera del mapa" son contemplados desde la libertad de prejuicios, desde la mirada lírica y legendaria de un viajero tocado por la gracia de Verne o de Conan Doyle, de Swift o de Defoe, de Rabelais o de Sterne, de Melville o de Borges y Saint-Exupery, todos al otro lado del espejo. Hay un punto  filosófico en Bonnet que reflexiona sobre los efectos del tiempo que transcurre y de la percepción falible ante el temblor de lo que creemos permanente y sólido. Queremos conservar vivo el sueño de lo que fue, al precio que sea, sin comprender que la entropía del mundo es una ley física inevitable en nuestro mundo y nuestra vida. Y así vemos algunos lugares que conocimos en otros tiempos o de los que oímos fiablemente hablar que han sido cambiados tan radicalmente que no conserva ni la huella del recuerdo de cómo fueron: nadie que pase de los treinta años está libre de recordar alguno de esos rincones (de los que ha desaparecido la fauna local, los perfiles del paisaje, las aguas y los bosques y hasta las personas que le dan razón de ser).
El autor divide su libro en ocho secciones en las que ha clasificado los lugares que nos "descubre" por ciertas características comunes. para todas ellas, para todo el libro, hay una reflexión que merece ser elaborada antes incluso de leer el libro. ¿Qué clase de caminantes, de viajeros, somos? ¿Pertenecemos al gregario del turista de manual o de agencia especializada, omnívoro de fotos y experiencias folclóricas de pago, que llevan su propio mundo como anteojera y miran lo extraño con miedo, prevención y escrúpulos? ¿O partimos del respeto, la curiosidad legítima y el ansia de comprender y compartir? Este libro sólo le dirá algo interesante a éstos últimos.

Por si las moscas, por un prurito de prudencia, Bonnett ha colocado en la portada de su libro un sello que dice " Esto NOES una guía de viajes". Toda precaución es poca. La moda del viaje exótico o insólito está a tenor con los tiempos de que vivimos, con  los dioses euros-dólares entronizados en la prepotencia y el salvajismo ilustrado.

En la sección sexta, Bonnett habla de "enclaves y naciones secesionistas".  El retortijón de la inteligencia y el racionalismo, ese sueño de la razón que produce monstruos, eso que sigue llamándose "nacionalismo" en plena era de la globalización, un sangrante espejismo que ha provocado más muertes aún que el fanatismo religioso, también tiene su reflejo en este libro, cuando nos habla, entre otras de la historia de Gagauzia (al sur de Moldavia) o nos recuerda el caso de Escocia que si se independiza no habrá llegado al final feliz de una larga historia, ya que "el nacionalismo siempre rebasa sus fronteras, se adapta y transmuta otras identidades geográficas en proyectos de nación... el proceso de creación de naciones no se limita a satisfacer unas necesidades, sino también a crearlas... La lógica fragmentaria del nacionalismo resulta enervante. La lógica de la desintegración crea una geografía de la ignorancia, en la cual el florecimiento de identidades y de naciones nuevas sobrepasa nuestra capacidad de ubicarlas o de pronunciarlas". (pág.255).

El viaje que nos propone Bonnett pasa  a través de "Espacios perdidos" como la fantasmal Sandy Island o el desierto de Aralkum, "Geografías ocultas" como la Isla Sentinel o el Cementerio Norte de Manila, las "Ciudades muertas" como Kangbashi en China o Agdam en  Nagorno-Karabaj, "espacios de Excepción" como como el Monte Athos o la holandesa Camp Zeist bajo control escocés, los lugares secesionistas ya comentados, las "islas flotantes" como las de piedra pómez del Pacífico o los vórtices de basura de miles de kilómetros flotando en el océano o el kafkiano buque "The World" de pasajeros millonarios, los "lugares efímeros" como el área de descanso de Hog's Back en Inglaterra (Surrey) o el aparcamiento del aeropuerto de Los Ángeles, algunos relacionados  con los que la policía británica llama SPE (entornos de sexo publico).

Como escribe Bonnett en su "Elogio de una especie que ama los lugares", al concluir su libro, ya que, "son las necesidades  de libertad, evasión  y creatividad" las que motivan esa búsqueda llena de  paradojas, "lo más exótico puede encontrarse al doblar la esquina del suelo que pisamos y creemos conocer". Y también reconoce que "el poder de atracción que tienen la evasión y el espíritu viajero están tan profundamente implantado como su contrario, el deseo de asentarse en un lugar concreto".

FICHA

FUERA DEL MAPA.- Alastair Bonnett.- Trd. Javier Calvo.- Blackie Books.- 325 págs. ISBN 9788417059026

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19 abril 2018 4 19 /04 /abril /2018 08:43

Magnífica guía de las montañas que vale la pena conocer en la provincia de Zaragoza. No nos quedemos sólo en el Moncayo y alrededores. Hay muchísimo más y Alberto Martínez Embid (un viejo conocido entre los amantes de los libros de montañismo) y Eduardo Viñuales Cobos, bajo el sello de la guías montañeras SUA Edizioak, se han ocupado de reunirlas en un volumen muy bien editado.

Aquí son cien las subidas a otros tantos montes zaragozanos repartidos por toda la provincia (jamás hubiera pensado que los hay), sumando cabezos, peñas o colinas encrespadas, pero todo se va aclarando con el mapa frente a los ojos. Alta Zaragoza, Prepirineo,  la sierra del Moncayo que no es sólo la cumbre de San Miguel (2314m) donde dicen los antiguos que nacían los vientos asalvajados del cierzo, (diez excursiones se nos proponen desde Tarazona-Moncayo), el resto del Sistema Ibérico y las lindes del valle del Ebro. En general los autores nos proponen por estas zonas geográficas senderos fáciles, un poco arriscados a veces, pero sin dificultades notorias.

En definitiva no hay ambición de retos montañeros en este libro sino de gozosa y bella caminata, lugares de paz y sosiego para la vista y el espíritu, subidas cómodas en general que se abren a paisajes inesperados. Como aliciente par mí, que he subido tres veces al Moncayo, dos por el Santuario, me apetece conocer la subida de la cara oeste que desconozco y nos proponen los autores o la ascensión al Pico de Santo Domingo desde Longás  o la de San Caprasio en la sierra de Alcubierre (tres aconsejadas en el prólogo).

Las rutas propuestas están detalladas a la manera tradicional en este género, ficha práctica del lugar con apuntes complementarios de interés, desnivel, tiempo, grado de dificultad, consejos para la excursión, croquis de la ruta y fotografías (a lo que siempre hay que añadir, por prudencia -virtud esencial en el monte- un mapa o plano cartográfico detallado de la zona de los existentes en cualquier librería especializada: Serret de Vallderrobres tiene un buen fondo cartográfico). Un valor añadido nada baladí es la cantidad de sugerencias artísticas o arquitectónicas, arqueológicas, geológicas o paisajísticas que los autores han sembrado en la localización de sus excursiones.

Me ha gustado sobremanera el capítulo previo dedicado a "Consejos montañeros y excursionistas" , la claridad de los mapas y croquis y, para terminar, la lista de montes y sus alturas y localización. En suma: excelente y sorprendente guía para una provincia que no suele estar entre los objetivos montañeros de los que adoramos ese deporte.

FICHA

GUÍA DE MONTES DE ZARAGOZA.- 100 ascensiones.- Alberto Martínez Embid y Eduardo Viñuales Cobos.- SUA Edizioak.-303 págs.

 

 

 

 

 

 

FICHA

GUÍA DE MONTES DE ZARAGOZA.- 100 ascensiones.- Alberto Martínez Embid y Eduardo, Viñuales Cobos.- SUA Edizioak.- Pág. 308.-ISBN: 978-84-8216-661-2, PRECIO: 24,50 €

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16 abril 2018 1 16 /04 /abril /2018 08:28

Se trata de un libro tan borgiano que Borges podría presumir de haber "poseído" al polaco Stanislaw Lew con algunas de sus misteriosas artes esotéricas a fin de que éste lo pariera pensando que era totalmente suyo. "Vacío perfecto" es uno de los volúmenes de la trilogía "Biblioteca del siglo XXI" que integran dos títulos más, "Magnitud imaginaria" y "Golem XIV". Fue publicada originalmente en 1971, hace casi medio siglo y traducida hace diez años por Jaswiga Mauricio y prologada por Andrés Ibáñez, bajo el sello de Impedimenta.  La leo en su cuarta reimpresión (2017),  prueba de su éxito lector.

¿La cosa es para tanto? Pues depende del tipo de lector que acuda a ella, como es de cajón. Si se trata de un soñador iconoclasta, con sus puntas y ribetes surrealistas, amante de los libros "raros" y las irreverencias literarias, siga leyendo. Este será uno de sus libros de referencia.

Piense el lector que con este libro viene una entrada reservada para conocer una biblioteca muy especial: la de libros que habla sobre libros y que son autoreferentes en grado superlativo: libros inexistentes, reseñados por un crítico inexistente y con un contenido universal, imaginativo y transgresor que desafía el sentido común para adentrarse en las fantasías más desorbitadas que pueda tener el lector más fanático que adore los libros imposibles de escribir pero que están ahí, esperándole en las páginas de este libro. Es decir un libro de reseñas de libros imaginados por su autor, quien al mismo tiempo reseña su propio libro (éste que el lector tiene en las manos): léase el comienzo del libro, un texto a modo de prólogo -que se refiere a otro prólogo, el Autozoilo-escrito por alguien que dice no ser Stanislaw Lem, le critica un poco y acaba con una frase críptica que es un guiño al lector: "El único ardid que le queda todavía a Lem sería un contraataque: afirmar que no fui yo, el crítico, sino él mismo, el autor, quien escribió la presente reseña e incluirla, como un texto más en "Vacío perfecto".

Lem, que posee una formación científica, literaria, filosófica y cultural considerable, sufrió durante toda su vida (hasta su muerte  en 2006 a los 84 años de edad) todos los desequilibrios, persecuciones y problemas del siglo, desde los nazis hasta el comunismo más represivo. Todas esas circunstancias hacen de él un escritor original, distinto, un "avis rara" que cultiva el desafío de unir en su obra la metáfora literaria con el tecnicismo científico, con una abierta hostilidad ante cualquier hegemonía de ambas. El juego consiste en practicar lo imposible y desdeñar lo improbable, mostrando con una sonrisa de mago que el sueño de la razón engendra monstruos. Toda esa teoría de la nada, en cuanto inexistencia, subyuga al lector y acerca lo disparatado a lo probable utilizando el ingenio como un bisturí de la lógica. Sin embargo, todas las imposibilidades literarias que perpetra tienen un punto de burla casi invisible que desaparece debido al atractivo intrínseco que poseen, a su carencia absoluta de banalidad, a su desafiante originalidad. 

No entraré en el juego malicioso de Lem reseñando sus falsas reseñas. Los temas van surgiendo del sueño de la  razón y adoptan formas distintas, desde la novela vanguardista, a la enciclopedia obsesiva y monstruosa, desde cosmogonías disparatadas a propuestas científicas audaces que desaparecen en su vuelo de Icaro. Se trata de no permitir al lector olvidar que escribe el crítico no el autor, creando una beligerancia que de alguna forma zarandea al lector u mina su seguridad. Lem no es Borges y se preocupa mucho en establecer diferencias (no cualitativas, sino de intencionalidad). Lem da una vuelta de tuerca a su libro: pone en tela de juicio al propio libro y con él, la comprensión del lector, que termina no estando seguro si está leyendo una genial tomadura de pelo o forma parte de una broma literaria en la que el autor le ha metido como parte del pastel y trata de provocar en él un cambio de percepción no sólo sobre lo que lee sino sobre la incidencia de la literatura en la vida real. Como escribe un crítico con gran acierto: "La farsa se mezcla con la idea del libro reseñado y gana fuerza por cuanto emplea un discurso hegemónico con la intención de mostrar la comicidad de una poco auténtica seriedad a la hora de abordar ciertos temas".

Lo cierto es que la mayoría de las historias "reseñadas" con ironía y desapego, tienen una potencia narrativa tremenda, desde la creación de una absurda corte francesa de Versalles del siglo XVII, en un país sudamericano, por una colonia de nazis huidos de la Alemania vencida, que viven y visten como entonces y hablan un alemán al que llaman "francés", hasta la empresa dedicada a diseñar la vida de sus clientes en toda su complejidad o la sociedad en la que la tecnología permite a los usuarios modificar a su antojo las obras maestras literarias o el proyecto de silenciar la creatividad humana en un mundo superpoblado de objetos e ideas o la búsqueda científica de genios a la carta, o un mundo donde se producen seres racionales de forma artificial, o el fin del deseo de sexo en la Humanidad debido a una especie de virus, trasplantado a la gastronomía, o la soberbia "Nueva Cosmogonía" donde un Nobel de Física nos persuade que las leyes físicas del Universo son parte de un gran juego cósmico. Quince libros que seducen al lector y terminan por hacernos dudar de su inexistencia.

Ahí está el mérito de esta obra inigualable (e indispensable) .

 

FICHA:

Vacío Perfecto. Biblioteca del Siglo XXI.- Stanislaw Lem.- Editorial: Impedimenta.-328 PAGS.-ISBN: 978-84-936550-4-4.-Precio: 21,95 €

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14 abril 2018 6 14 /04 /abril /2018 08:44

Miguel Díez es un veterano profesor de literatura que desde la experiencia pedagógica ha querido legar a sus colegas más jóvenes ese elemento tan difícil de adquirir -y transmitir- que es la sabiduría literaria (más que el conocimiento), partiendo de la creencia, algo ingenua, de que el amor a los libros se puede enseñar de una forma tan simple como mostrando ejemplos de trabajos literarios de calidad. El amor a los libros y a la literatura en particular es de proceso tan complejo en sí mismo que uno termina volviéndose algo escéptico sobre su enseñanza, aunque no por ello deja de aplaudir y dar la bienvenida a libros como el  que les comento.

Formulada en plan de "carta abierta a un antiguo alumno, hoy profesor" nuestro autor (cuarenta años de pupitres y alumnos) se duele de que los viejos métodos de enseñanza -aunque nada perfectos- eran más adecuados, pertinentes y lógicos y eficaces que los actuales, en las que las humanidades (con un notable defecto de enfoque e insensatos criterios de las autoridades pertinentes) se han convertido en una de las inefables  "marías"  -léase un elemento superfluo, trivial, inútil- de la enseñanza. Como apostilla Díez "una enseñanza tan desnortada e ineficaz que a nadie satisface y de la que todos nos quejamos". Y defiende que "la lectura de buenos textos, de buena literatura es el mejor remedio, el antídoto contra la simplificación y la depauperación  del habla y la escritura de los jóvenes y, en consecuencia, contra la jibarización de su pensamiento".

Es este un libro complejo que admite muchos tipos de lectura, que utiliza la pedagogía del ejemplo y que propone caminos para que todas las partes en conflicto, alumnos, profesores, familias, instituciones y Estado, comprendan la necesidad ineludible, esencial, de proteger e implementar la enseñanza del elemento clave que define nuestra humanidad: la palabra y su florecimiento en narrativa, poesía, pensamiento...

No es pues un libro de memorias polvorientas y nostálgicas de un viejo profesor, ni un ensayo pedagógico agorero y pesimista, ni siquiera un panfleto erudito sobre la catástrofe educativa de nuestro país en particular y de los tiempos de la cibernética en general. Después de algunos apuntes críticos muy razonables (quizá no tan eficaces como desearíamos) nuestro viejo profesor abre las puertas a una inmensa muestra antológica que proporciona material de calidad buceando en la lírica, poesía o cancionero, en la narrativa desde la tradicional, fábulas y mitos, hasta los mejores cuentos y las novelas más fascinantes (muchas de ellas poco conocidas). Letras de Luis Eduardo Aute o Joaquín Sabina y Serrat, de Dylan o la Báez, de Emily Dickinson o T.S. Eliot o Valiente y Cesar Vallejo. Textos breves, brillantes, a menudo comentados por escritores y ensayistas de primera línea. En narrativa, relatos breves, pinceladas  de obras y autores sin orden cronológico alguno, desde Ray Bradbury a  Borges, de Millás a Böll, de Max Aub a Papini, de Kafka a Cortázar...

No hay una estructura visible de conjunto. La obra comparte el aparente caos de los blogs de estos tiempos (de hecho su cuna es el blog del autor). Todo se  desarrolla siguiendo el objetivo de no interponer plan pedagógico alguno, sólo ofrecer en estado puro la riqueza asombrosa de lo literario. Por tanto es cosa del lector encontrar el hilo de Ariadna de un sentido que, siempre, será el que el lector considere adecuado para sí mismo o para el momento. Es un libro de cabecera que permite el calado circunstancial, el encuentro fortuito, la sorpresa. Bueno, hay un poco de caos estructural (por ejemplo en olvidarse de apuntar quién tradujo un determinado poema inglés o escandinavo) y algunas citas poco necesarias o listas insatisfactorias (como casi todas las listas: el canon literario nunca es definitivo o incontestable). Como saben bien los amigos del zen, hay que saber apreciar las imperfecciones no buscadas. La curiosa espontaneidad de Miguel Díez nos hace disculpar las evidentes fallas, nos dejamos arrastrar por su entusiasmo. Ni el libro muestra cómo se enseña a nadie a leer en clase, ni resulta ser unas memorias personales o profesionales, pero tiene un encanto difícil de evaluar.

FICHA

CÓMO ENSEÑAR A LEER EN CLASE.- Memorias de un viejo profesor.- Miguel Díez R.-    Colección Reino de Cordelia.-Páginas: 688.-Formato: 17 x 21 rústica con cuadernillos cosidos al hilo.-Precio: 26,95 €.-ISBN-13: 978-84-16968-14-5

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12 abril 2018 4 12 /04 /abril /2018 12:24

"Y ahora, lector curioso,  comparte conmigo estas inspiraciones. No descarto que alguna te salve la vida". Así acaba  la introducción del prólogo de su libro "Los inspiradores...etc" mi viejo compañero  vanguardista de trabajos más o menos  forzados, Víctor Amela. Tras "navegar océanos de tiempo y espacio en la estela de 99 seres humanos que vivieron y soñaron" Víctor nos relata con su chispeante prosa habitual algo de la vida de esas personalidades tan variadas y nos cuenta los elementos líricos, filosóficos o intelectuales que le impresionaron y que juzga, con criterio propio, que harán un efecto positivo en el lector  muy semejante al que él mismo obtuvo en su periplo libresco. Exageraciones líricas y retóricas aparte, el libro se lee con afición y gusto, como el que prueba un muestrario de sus platos favoritos.

Como tal selección personal, la lista de los 99 (observen la astucia fenicia de este siempre joven periodista, ni cien, ni noventa...¡99!) cumple a rajatabla el "dictum" quevediano: "ni son todos los que están, ni están todos los que son". Pero si Víctor logra que este compendio de citas y aportes biográficos, muy galanamente servidos por la pluma hábil del autor, provoque en las personas que lo lean el deseo ardiente de leer a los autores evocados...¡miel sobre hojuelas!, el libro estará justificado (como si eso hiciera alguna falta en estos tiempos) y cumplirá la misión esencial subyacente en todos cuantos empuñamos la pluma (metafóricamente): promocionar la lectura. En todo caso, este es el primer libro de éste género metaliterario de análisis de autores conocidos que ya en el mismo título indica sus límites y alcances: los del propio autor. Se trata de escritores y artistas que inspiran a Víctor Amela. Es de una franqueza deliciosa.

Víctor es un periodista dinámico que ejerce esporádicamente de escritor con un éxito notable (en ambos cometidos). Además es una persona agradable, generosa, dotada de un sentido prodigioso de la empatía y un comunicador nato. Es un paseo a través de 219 páginas por un heterogéneo, variopinto e híbrido muestrario de personalidades, desde los clásicos más gloriosos, Buda, Jesucristo, Lao Tsé, a los más universales, Homero, Epicteto y Epicuro, Pitágoras, Heráclito, Marco Aurelio, Pericles u Ovidio, a los medievales y modernos, Austen, Montaigne, Boccaccio, Diderot, Goethe, Pascal, Moro, Lluch, Melville, Shakespeare, Stevenson, Kant, Tolstoi y a los de ayer mismo, Saint-Exupery, Wilde, Jung, Cioran, Chesterton, Huxley, Asimov  y "tantti altri". Con algunos curiosos añadidos como Pepin Bello, Buñuel, Dalí (todos estos, compañeros en la republicana Residencia de Estudiantes madrileña). Newton, Kübler-Ross, Coco Chanel, Frida Kahlo o Gauguin.

FICHA

LOS INSPIRADORES DE AMELA.- Sabiduría esencial de todos los tiempos.- Libros de Vanguardia.227 págs. ISBN 9788416372478

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10 abril 2018 2 10 /04 /abril /2018 08:19

El cuarto tomo de los "Episodios de una guerra interminable" de Almudena Grandes ya va triunfando en las librerías de todo el país. Confesa galdosiana, Almudena sólo ha seguido de lejos el magisterio de don Benito, cosa que, por supuesto, es lógica dada la diferencia de época, de cultura y de persona. Donde sí coinciden es en la ambición literaria y el diseño de estructura de los Episodios y en una concepción de la historia narrada desde la gente común, "los de abajo". En cuanto a los resultados, eso es harina de otro costal y no entraremos en ello dadas las diferencias apuntadas.

Nuestra autora recoge hitos fácticos e históricos, reales, personas que han existido y  suelen ser conocidas o muy conocidas y las rodean de personajes ficticios que, con mayor o menor fortuna, van engastándose en los eventos históricos, añadiendo la verosimilitud de los apuntes, pequeños detalles y datos  de la época al nivel del ciudadano de a pie, logrando de esta forma dar una pátina de cercanía y realismo a esos tiempos pasados y revueltos. En "Los pacientes del doctor García" volvemos a los bombardeos sobre Madrid y a un hospital de sangre donde trabaja uno de los protagonistas de la novela. Luego la trama se irá alargando por la postguerra española y la guerra mundial. La derrota de los nazis y la huida de muchos jerarcas hitlerianos a España, Argentina y otros países  engrosan los capítulos muy gráficamente intitulados "Procesos infecciosos" y "Tumores infiltrados", para acabar por los setenta entre Francia, Estados Unidos, Argentina (golpe de Estado militar) y Madrid.

La trama se desarrolla, como es habitual en la Grandes, con un dinamismo endiablado y la soltura que cabe suponer a una escritura de tan larga andadura. Sus personajes van y vienen, se cruzan, aparecen algunos que ya conocemos de otras novelas de los "Episodios", otros de refilón porque "pasaban por el lugar de los hechos" y el lector si se confunde o agobia sobre quién es quién, tiene una lista al final del libro de lo más explicativa. En ella la autora consigna a las personas reales que figuran en la novela (en cursiva) junto a los personajes ficticios. Para el curioso comentarista o lector ensimismado la autora nos facilita una "Nota sobre Guillermo" donde nos hace el "making off" de su novela, cosa que resulta muy interesante y nos muestra el revés de la trama y los esfuerzos, considerables, de la Grandes  para escribir esta novela de largo aliento (casi cuatro años de trabajo). Me sigue desconcertando los cambios bruscos de tiempo en la narración, pasando del presente al pasado sin solución de continuidad. Supongo que los lectores atentos o los fans de Almudena lo deben encontrar muy osado e interesante, pero exige Almudena a sus lectores un plus de atención y agilidad mental bastante alto. En fin, parece que no afecta demasiado a los miles de fanáticos de esta autora.

No hay confusión alguna en los elementos que integran la trama. Para mayor claridad la autora va jalonando los capítulos con breves piezas informativas sobre los hechos y personas reales que entran en la estructura argumental. Hay personajes reales, como Clara Staufer,  amiga de Pilar Primo de Rivera, que tiene un protagonismo especial en esta novela debido a su carácter de puente clandestino entre los mas de 800 criminales de guerra nazis refugiados y las autoridades franquistas. Fue la única mujer que figuró en la Lista de los 104 reclamados en 1947 por el Consejo de Control Aliado al ministro de Asuntos Exteriores, Alberto Martín-Artajo. Franco no entregó a ninguno, incluidos el croata Ante Pavelic o el belga León Degrelle, de las SS (al que Hitler saludaba como si fuera hijo suyo). Algunos de los hechos reales narrados en la novela resultan sorprendentes y tan poco conocidos que uno se admira del "músculo investigador" de la Grandes (como el papel de un oscuro empresario alemán en la ayuda de Hitler a Franco, días después del golpe militar).

La vertiente de novela de espías (se trataba de demostrar internacionalmente la ayuda y cobijo del régimen franquista a los nazis) una trama orquestada por dos personas reales, Negrín, presidente de la República española en el exilio y el embajador Pablo Azcárate , podría haber sucedido, pero nuestra autora la convierte en una trama novelesca que involucra a dos personajes de la novela, el médico que da título a la obra y un diplomático, Manuel Arroyo (que van turnándose en salvar la vida uno al otro). Todo conforma un gran fresco --toda la serie de los Episodios, lo es- con el que Almudena Grandes está formulando un poderoso alegato literario a favor de la República y sus valores. Como la presencia del médico canadiense (real) Norman Bethune, creador de los bancos de sangre, que salvó miles vidas de milicianos en el frente de Madrid y en otros, gracias a su sistema de conservar la sangre para transfusiones y es  un desconocido para el gran público. O la movilización de los estudiantes contra el régimen, decapitada con brutal eficacia por la policía franquista.

FICHA

LOS PACIENTES DEL DOCTOR GARCÍA.- Almudena Grandes,. Tusquets Editores.-768 págs.-22,90 €.- ISBN 9788490664322

 

 

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8 abril 2018 7 08 /04 /abril /2018 08:17

Empecemos por asegurar que Javier Traité es un cachondo inveterado e irreverente, con un léxico de armas tomar y una escatología burda y faltona a prueba de bombas. Lo segundo que uno nota muy pronto es que el impío autor sabe literatura por un tubo y que ha leído, no es un solapillas (ni un meapilas). Y lo tercero, y acabo, es que se ha limitado a autores más o menos canónicos (de canon, no en vano habla de "los grandes clásicos") y se ha guardado mucho de dirigir el estilete a escritores del momento en que vivimos y que se creen ya "clásicos" (salvando a Cela, claro está y a Marcial Lafuente Estefanía). Con ello, se libra del sanbenito y el ostracismo con los que el llamado mundo cultural galardona a los que como Victor Moreno (ya citado en esta y otras páginas mías) se atreve con ironía, un poco más elegante pero no menos cáustica, a guiar al lector por los vericuetos egoicos de la literatura patria. Por cierto, la diatriba contra los empeños "pedagógicos" de hacer leer el Quijote a los niños goza de todas mis simpatías (y soy un lector reincidente e inmoderado de la obra de Cervantes que, a mis años, aún me despierta carcajadas y reflexiones).

Me encanta la falta de inhibición y el sentido del humor de los que Traité hace gala en su recorrido universal por la literatura, desde la épica de Gilgamesh (Traité debería leer, y el lector también, el "Gigamesh" que Stanislaw Lem se saca de la manga en "Vacío perfecto") al gran Shakespeare (cuya autoría debería corresponder a Marlowe, según nuestro autor), pasando por Sterne (que liquida con unas graciosas muestras de surrealismo tipográfico), o define la inacabada "El hombre sin atributos" de Robert Musil como "la historia de un vago que no sabe qué hacer con su tiempo libre", y expresa su admiración por Celine, del que, muy en su papel, Traité destaca la impagable frase siguiente de su "Viaje al fin de la noche": "Os lo aseguro, buenas y pobres gentes, gilipollas, infelices, baqueteados por la vida, de sollados, siempre empapados en sudor, os aviso: cuando a los grandes de este mundo les da por amaros, es que van a convertiros en carne de cañón".

En fin ¿qué les voy a contar? El viaje que nos propone Traité es una divertida gamberrada literaria con sus puntos y ribetes de razón y sentido común. Definir "Los viajes de Gulliver" como "un clásico de la mala leche y la ironía en forma de cuento de aventuras" puede  parecer algo soez e insolente, pero tiene más razón que un santo. O que "los escritores del Siglo de Oro español se caracterizaron por ser en una mayoría unos golfos de cuidado" parece un tanto simplista, pero un repaso a nuestros grandes autores deja la observación en su justa medida. Comparto su admiración por Maupassant y suscribo su "estaba loco, el cabrón, pero era un genio al menos para todo aquello que no fuera suicidarse" o por Poe, Stevenson, Conan Doyle o Chesterton e incluso Agatha Christie, Zweig, o Wells.  Y comparto también la sospecha sobre la extraña y banal muerte de Zola tras haberse convertido en la conciencia humana de Francia y azote del Estado. Me divierte la sinceridad de Traité que se atreve a apostillar "Con Moby Dick me pasa lo mismo que con "Guerra y paz". Aún no he sido capaz de decidir si me fascina o me aburre". Algo, querido amigo, que resolvemos muchos con la frase: es una obra fascinante a la que le sobran algunas páginas. Y suscribo también el juicio demoledor sobre el tan alabado como poco leído "Finnegan's Wake" de James Joyce que "no se lo leyó ni el mismo autor al acabarlo y debía estar borracho cuando se le ocurrió"

Con Traité me ha ocurrido lo mismo que con su compañero de "torciderías" Luis Soravilla: estimo que estos trabajos desenfadados y volterianos pueden enfadar a unos pocos pero satisfacer a la mayoría de los lectores por dos razones: una, el tono y el estilo con los que escriben estos dos autores atraen a muchísima gente (poco expertos en literatura o filosofía entre ellos, casi seguro) pero los temas y escritores que citan acaban por ser atractivos y uno tiende a buscar algunas de sus obras. Dos, estudiantes y profesores se enriquecen tras la lectura con razones para hacer más interesantes sus estudios o enseñanzas.
Clásico, pues, no es sinónimo de aburrido y como reza el subtítulo del libro, cuando lo leas descubrirás "los grandes clásicos como nunca te los han contado", solamente recurriendo, como hace Traité (y Soravilla) a desmitificar sin banalizar a los grandes escritores y sus obras más o menos "maestras". Y, en el fondo, lo que ambos nos dicen es "lee, por favor". No lo que te "vendan" los mal llamados críticos, reseñistas, gacetilleros o solapistas (de solapa) sino lo que te salga de las neuronas, el capricho o la intuición (o la recomendación de aquel amigo tan cachondo que no respeta a santón literario alguno y suele tener un buen criterio). Quizá lo esencial que marca la diferencia es que lo que lees no te deje indiferente. Te deje huella, en suma, cuando has cerrado el libro al final.

FICHA

HISTORIA TORCIDA DE LA LITERATURA.- Javier Traité.- Ed. Principal de los Libros.- 311 págs.- ISBN 9788416223879

 

 

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