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31 diciembre 2016 6 31 /12 /diciembre /2016 12:17

El escritor alemán Hermann Hesse, que recibió el Premio Nobel de Literatura en 1946, tuvo una vida literaria larga y sujeta a los vaivenes de modas y eventos históricos. Fue un hombre contradictorio, un buscador espiritual y un defensor de los valores humanistas en un siglo, el XX, considerado de los más destructivos de la historia de la Humanidad. Nacido en 1877 en una familia religiosa fue enviado a un seminario en su juventud del que escapó aduciendo que no quería ser pastor protestante sino poeta.

Hace unas semanas dediqué un comentario a un volumen sobre la correspondencia de Hesse con su admirado Stefan Zweig en la que se trasluce las inseguridades e inquietudes del gran escritor. Toda su vida fue como un trasunto de su obra literaria desde "Peter Camenzind" o"Bajo las ruedas" o "Demian" donde narra su gran crisis personal y su encuentro con el psicoanálisis (en 1917). Había tratado de  enrolarse en la I Guerra Mundial. Más tarde habría de detestar y detractar la barbarie desatada el advenimiento del nazismo y la II Guerra Mundial. Demonizó el nazismo y ayudó a los escritores alemanes que huían de Hitler, como el propio Zweig, Mann o Bertold Brecht. Toda su vida fue un continuo acercarse a las ideas humanitarias y espirituales que definirían los últimos años de su vida (y su obra, desde "El lobo estepario" o "Narciso y Godmundo" hasta "El juego de los abalorios"). Fue acosado, criticado y sometido a críticas y burlas crueles, hasta conseguir que pese al Nobel  (concedido por “la inspiración de su obra poética, que en su desarrollo audaz y profundo representa ideales del humanismo clásico, así como del gran arte del estilo”) sus obras fueran siendo arrinconadas y menospreciada por la crítica de los años sesenta. Así que a su muerte en 1962 casi nadie parecía recordar su fama y su valía.

Sin embargo en Estados Unidos ya los "beatniks" los poetas y narradores "on the road" comenzaban a divulgar la fuerza del Hesse más espiritual hasta que a finales de los 60 en plena revolución "hippy" sus libros comenzaron a convertirse en "best sellers". La fuerza de aquél movimiento joven y libre llevó a Europa algunas de sus novelas convertidas en "biblias" seglares para los jóvenes de las calles del Paris de las barricadas estudiantiles y desde allí, como bandera de libertad, en nuestras universidades bajo la vigilancia franquista. No había una reunión estudiantil donde alguno no sacara a relucir "El lobo estepario" o el "Siddhartha de Hesse. Los jóvenes se veían reflejados en Harry Haller, el protagonista de "El lobo estepario" con su rechazo al mundo burgués y su canto a la bohemia y la libertad y buscaban en "Siddharta" o en "El juego de los  abalorios" la sabiduría oriental que ya comenzaba a triunfar en occidente, desde el yoga al zen o al tai chi, el budismo o el taoísmo.  Sus libros se han vendido por varios centenares de millones en todo el mundo y ha sido traducido a 60 lenguas.

"Siddhartha"  fue publicada en 1922, cuando el autor tenía cuarenta y cinco años de edad, fruto de un viaje que le llevó por todo oriente, principalmente India y China. Ya era un autor reconocido y había publicado Peter Camenzid (1904), Bajo la rueda (1906), Knulp (1915) y Demian (1919), entre otras.

El significado de la vida, las fuerzas del azar o el destino en la vida de los hombres, el profundo y difícil mundo profundo en el que actúan las emociones, los miedos, los sentimientos y las aspiraciones del alma humana. Esta novela corta de estilo poético, atemporal, simbólico, que busca una sencillez expositiva de temas profundos que conciernen esencialmente a la condición inquisitiva y dialéctica del ser humano. Hesse llevaba en la sangre familiar ese interés por la India ya que su abuelo materno fue un famoso especialista en sánscrito.

En Siddharta, Hesse hace una recreación literaria de la leyenda búdica centrándose en el desengaño de las formas de religiosidad tradicionales y en la busca de un camino diferente y más auténtico. Esa búsqueda le lleva (como a Buda) a probar en las órdenes mendicantes hindúes o en los eremitas del Vedanta, solitarios en las montañas. Largas y profundas meditaciones, torturas corporales bajo disciplinas ascéticas, no dan fruto alguno para el joven Siddhartha que acaba cerrando el círculo al buscar y encontrarse con el Buda Gautama. Ese fructífero contacto no agota el ansia de búsqueda del joven, que busca un camino propio, individual, hacia la perfección. Y, como no, la novela abre una puerta a otro de los secretos humanos, el del amor, de la mano de una cortesana, Kamala, camino que le enseña pero no le colma. Vuelve a proseguir su busca hasta encontrar a un humilde barquero, Vasudeva, con el que aprende a descifrar el sentido del río, de su naturaleza, como reflejo del río de la existencia humana y que, por fin, le dará la paz, lejos del mundo del deseo, de la satisfacción de los sentidos, de la ambición y el poder o la fama.

La novela es una muestra de la novela de aprendizaje, tan cara a los alemanes, en la que el protagonista busca el sentido de la vida, la verdad tan esquiva y la comprensión de una de las  preguntas básicas de todo ser humano: ¿por y para qué venimos al mundo? si estamos  marcados por el sello de la muerte inevitable.

FICHA

SIDDHARTA.- Herman Hesse.-  224 págs.-Editorial DEBOLSILLO.- 8 euros.- ISBN: 9788497596664

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29 diciembre 2016 4 29 /12 /diciembre /2016 12:52

En realidad se suele editar dos libritos del gran Cicerón en uno, encabezado por el opúsculo "Sobre la vejez", seguido por el dedicado "A la amistad".Esta es la versión (de Alianza bolsillo) que hemos utilizado para pergeñar el presente comentario.

"De senectute" es el primer ensayo "de autoayuda avant la lettre" que produjo la filosofía romana (los griegos ya se les habían adelantado, como en casi todo). Trata de un tema muy candente en los tiempos en que vivimos, en los que en casi todos occidente los ancianos constituyen un problema social, sanitario, económico y humano de primer orden.

En aquella antiguedad se tenía bastante claro social y politicamente que los ancianos, los saludables física y mentalmente, eran un aporte positivo y a veces muy necesario al gobierno de la Polis, de la ciudad y del Estado. (La palabra Senado viene de "senex", viejo). Marco Tulio Cicerón es un orador, poeta, filósofo y político romano republicano del siglo I aC y cuando escribe este pequeño ensayo, se encuentra apartado de la política por su oposición al dictador Julio César y su constante defensa de los valores republicanos. Tiene 63 años y defiende la idea de lo importante que es aprovechar la experiencia y conocimientos de los hombres mayores (sobre todo de los de su clase, los patricios). Su enemistad con Marco Antonio (tras el asesinato de César) le valió ser asesinado cuando trataba de huir de Roma. 

Se trata en lo posible de ser un anciano y estar orgulloso de serlo, sin pretender aparentar ser joven y limitarse a vivir en la mayor plenitud posible de sus facultades. Cicerón nos pone como ejemplo a otro orador famoso, Catón, senador y orador muy agudo y temido, de 83 años  y constituye al modo platónico, un diálogo de múltiples voces que van debatiendo los problemas y ventajas de la vejez. Se trata de hacer válido un principio básico: la vejez no tiene que ser temida. Así que el propio Catón que conversa con los jóvenes Escipión y Lelio, a los que ilustra sobre la función de servicio a los demás que protagonizan muchas personas mayores, principalmente en la labor de instruir a los jóvenes.

Catón asegura que la vejez no le es molesta, ya que "lo molesto no son los años, sino el desencuentro con la virtud. Los mayores destemplados y descontentos han sido ya de difícil convivencia, por contra, los que han vivido virtuosos permanecen felices y amables ya que las artes y las virtudes... cultivadas en la vida dan maravillosos frutos... logran una vejez apacible".

Con gran sutileza analiza los principales tópicos negativos de la vejez: “Invalida para determinadas funciones y excluye de los negocios; debilita el cuerpo; priva de casi todos los deleites; y no está lejos de la muerte”.  A estos tópicos contrapone , los ancianos no hacen lo que los mozos, pero en mayores cosas se ocupan. No se administran los asuntos graves con la fuerza del cuerpo, sino con autoridad y consejo: prendas que no se pierden en la vejez, sino que suelen aumentarse”.

En cuanto a la debilidad del cuerpo arguye, con ejemplos, que simplemente hay que acomodarse a los nuevos límites y ejercitarse en tareas que impidan que merme su memoria o se embote su entendimiento. Ejercitar la mente y cuidar el cuerpo. Sobre la pérdida de los placeres del cuerpo, todo es una cuestión de medidas. De nada, demasiado. Moderación y agradecer a los muchos años que logra que no nos agrade lo que no nos conviene”. Aparte de que algunos placeres se incrementan con la edad, como conversar, leer o escribir o practicar algún arte. Y sobre la muerte subraya Cicerón que "los mayores son los que menos deben temer a la muerte, pero, al propio tiempo, deben desear vivir lo más posible esta vida" ya que “Para quienes no tienen ningún recurso interior con el que vivir bien y felizmente, cualquier edad es pesada”.

Y aprovecha para hacer un encendido elogio de la filosofía, "pues quien la sigue puede vivir sin molestia cualquier momento de su vida. Y para demostrarlo reflexiona: "todos desean alcanzar la vejez y una vez que lo consiguen, se quejan de ella. Tan grande es la incongruencia y extravagancia de la condición humana". Y apostilla, con sentido común: "ni puede la vejez ser leve, ni siquiera para el sabio,  en la extrema pobreza, ni para el necio puede ser pesada incluso en el colmo de la abundancia".

Lo único lamentable de este delicioso librito es el mensaje sesgado, falso y malicioso que Cicerón difunde sobre la filosofía y la persona de Epicuro (y Lucrecio) que tendría consecuencias desastrosas para la filosofía cuando el crisitianismo se apropió de ese mensaje para condenar la filosofía griega en su conjunto con excepción de Platón y Aristóteles. Metiendo en ese saco prohibido a toda la filosofía helenística (epicúreos, cínicos, escépticos) con la excepción del rígido estoicismo del que preservó casi toda su doctrina ética adaptándola a los "principios" cristianos.

En otra ocasión comentaré el opúsculo "Sobre la amistad" que posee ideas y reflexiones interesantes aunque no tienen la ambición del "De senectute", un modelo, por otra parte, del mejor estilo literario que ha producido el latín.

FICHA

SOBRE LA VEJEZ. Marco Tulio Cicerón.- Trad. Maria Esperanza Torrego.- Alianza Edit. bolsillo.- ISBN 9788420649641

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26 diciembre 2016 1 26 /12 /diciembre /2016 18:51

No conocía a Mathias Enard a pesar de su amplia y prestigiosa bibliografía novelesca y de su paso como profesor de árabe por la Autónoma de Barcelona y de la recomendación de una amiga arabista -que estudió con él- que me recomendó y regaló uno de sus libros titulado "La calle de los ladrones" . Volumen que pasó a dormir el sueño inquieto de los olvidados en una balda orientalista de mi biblioteca. La reciente concesión del Goncourt a "Brújula" y la mano intuitiva de Octavio, el librero mágico, me han proporcionado un nuevo encuentro al que me he prestado con cierta reticencia, pero conquistado desde la misma línea de comienzo de la novela, desde la bellísima imagen de su portada.

El estilo del francés Enard me recuerda un poco al de Michael Ondaatjee el afamado autor de "El paciente inglés" con la que, "Brújula" comparte el especial encanto y la misteriosa fascinación que los desiertos y los países del oriente medio africano producen en los occidentales. Esta narración que destila sensualidad, aventura, viajes, emociones y una cierta poesía del paisaje y del ser humano enardecido por la ardiente fuerza de aquellos parajes desérticos. Eñ viaje se transforma en placer, un cierto hedonismo de la palabra, evocaciones vibrantes, íntimas y un cierto desasosiego. El temblor que evoca un paraíso perdido, especialmente a los occidentales atrapados en las redes de las sirenas de una naturaleza asombrosamente hermosa (y también peligrosa, imprevisible, embrujadora). Todo ello aunado a una trama de escritos ancestrales, manuscritos perdidos, búsquedas de lugares míticos y sombras de antiguos placeres saturnales, aromas embriagadores, vivencias que parecen surgoir del maridaje entre la poesía erótica, el sudor de los cuerpos extenuados, el deseo que vibra entre los personajes como una cuerda de laúd demasiado tensa.

Con múltiples posibles lecturas esta novela, ganadora con todo merecimiento del premio Goncourt, cumple sobradamente con el mandamiento supremo de la narrativa: entretener, seducir y descubrir. Con una estructura novelesca de muñeca rusa, historias dentro de historias que remiten a otras historias, gracias a un hilo conductor bien definido, Enard muestra un dominio del ritmo, de la documentación de apoyo, de los perfiles psicológicos de sus personajes y la elegancia de estilo, una suma realmente magistral. Pese al tópico del personaje que recuerda las azarosas circunstancias de la propia vida, la narración fascina desde el primer momento con su periplo por lugares llenos de encanto mítico evocador, Palmira, Alepo, Damasco, Teherán, Estambul y, naturalmente, por las figuras fantasmales de aquellos y aquellas que acompañaron y colorearon con su presencia la evocación de las viejas ciudades y polvorientos caminos convertido por la historia en legendarios (con especial mención a la contrafigura femenina del protagonista, Sarah, un amor que el tiempo ha marcado con una incógnita irresoluble).

¿Cuáles son las espinas de esta fascinante rosa literaria? La exigencia de muchos buenos libros, paciencia y dedicación, dejarse "agarrar" poco a poco, no ofrecer resistencia. Dedicarle tiempo, sin prisas. Lo que se recibe a cambio es mucho más válido que el tiempo de más dedicado a "entrar" en el estilo y el talento de Enard y dejarse conducir por él.

La vida del musicólogo y aventurero Franz Ritter que nos cuenta Enard resulta casi  una cosmogonía en la que brillan personajes como Heine, Balzac, Simenon, Mendelssohn, Chopin, Chateaubriand, Goethe y sucesos y hechos que jalonan el siglo XX, como un atlas sensual e informativo-erudito de un siglo ya pasado. Como en algunas otras obras de ficción o cinematográficas todo transcurre en los últimos días del protagonista, durante una duermevela que los recuerdos y el opio zarandean sin compasión. Pero dado el escenario mítico y legendario donde se desarrolla la compleja y variadísima trama, éste viejo mundo árabe y turco se transforma en un personaje más dando a Enard la posibilidad de exhibir sus conocimientos sobre cuantos escritores, músicos y artistas de los siglos XVIII y XIX buscaron en esos países inspiración, aventura y hasta perdición. Pero Enard no nos escamotea el horror, la violencia y el desafío enconado entre dos formas de entender la vida, en que se han convertido actualmente esos escenarios de leyenda. La nostalgia y la melancolía, como en "El cuarteto de Alejandría" de Lawrence Durrell, impregnan el relato. Y luego se refugian en la memoria del lector.

 

Brújula. Mathias Enard. Traducción de Robert Juan-Cantavella. Random House. Barcelona, 2016. 448 páginas. 22,90 euros.- ISBN 9788439731818

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22 diciembre 2016 4 22 /12 /diciembre /2016 08:50

El carácter quijotesco de Rafael Reig ya quedó suficientemente de manifiesto es su "Manual de literatura para caníbales" que hace diez años sorprendió a algunos, disgustó a otros y encantó a los más humildes devotos de la literatura, entre los que se encuentra este comentarista. Su lucha contra la adocenada enseñanza ortodoxa de la historia del virus literario tiene en aquél volumen lleno de pasión y defectos leves y perdonables, una continuación menos agresiva pero más enjundiosa y traviesa en estas "Señales de humo" en la que partimos de una historia distópica en clave de ciencia ficción en el que un profesor de literatura Martin viaja en el tiempo para conectar con los escritores que comenta en sus clases desafiando peligros como su encierro en un establecimiento psiquiátrico y otros de muy amena, divertida y enriquecedora lectura. Como bien dice: "Desde esta Clínica...cumplo con el deber de poner a disposición de la ciencia ciertos avatares de la enfermedad nerviosa provocada por mi juvenil suicidio que me proporcionó...un conocimiento fidedigno de la historia de la literatura..."

Este nuevo ensayo novelado sobre los orígenes y desarrollo de la literatura castellana, nos evoca -a través de las vivencias y avatares del profesor Martín del instituto Sansón Carrasco- un recorrido desde la Edad Media, con las jarchas -el primer uso literario de una lengua romance, un siglo antes que en el resto de España y de Europa-  y el mester de juglaría, buscando complicidades y detalles sabrosos hasta llegar al Siglo de Oro. A partir de ese momento el lector disfruta con dos piezas de oro, Cervantes y Lope de Vega, para empezar con detalles que nos colocan a esos eximios creadores a la altura de nuestros vecinos.Y de  todo punto nuestro autor podría entrar en resonancia con las palabras que Cervantes se dedica a sí mismo en el "Viaje al Parnaso": "Yo socarrón, yo poetón..." pues Reig se refocila en talante socarrón, irónico, burlón y un poco desmadrado. Pero qué diablo, tampoco a la literatura hay que sacralizarla.

Pero para hacerlos más reales, tanto a estos dos lumbreras, ay, tan humanos, sino a los destacados especímenes literarios de otros siglos, Reig muestra uno de sus "triunfos" en la partida de póquer que plantea al divertido lector: acondiciona su lenguaje escrito al de la época del individuo o la escuela tratada. Y además. ojo profesores, busca una "linea de continuidad" en la literatura que abre las puertas al goce de todos, usando la literatura como herramienta de diversión más que de erudición. Particularmente gozosa es la pintoresca batalla simbólica entre "señores y caballeros de la cultura" desde Juan de Mena a Petrarca o Garcilaso contra los adalides del pueblo, gente de vino y canto, profunda humanidad liberada en la sensualidad y el descaro, desde Juan Ruiz pasando por Villon o el ínclito Fernando de Rojas o el Lazarillo y Marcos de Obregón.

Con una frase de Epicteto, "nadie puede forzarme a usar mi imaginación sino como quiero", Reig apuesta por "volver  a la tradición suprimida de la cultura popular; golpes de mano y emboscadas, querrilla y maquis, sabotajes y resistencia. Y el arma que recuperaron Lope y Cervantes: la risa".Por eso el final de esta cueva de las maravillas literarias lo escribe Reig en castellano antiguo y habla de su trabajo y de la causa material (la Historia de la Literatura), la causa eficiente (su alter ego, el paciente psiquiátrico), la formal (los viajes en el tiempo) y la final : "el avance de la ciencia literaria e por ende la redención de la humanidad". En suma, divertida, sarcástica y a veces cáustica historia de la literatura que tiene el valor añadido de que además de hacerte reir en alguna ocasión y sonreir casi siempre, te informa sin ánimo difamador pero sin pararse en delicadezas.

 

Señales de humo. Manual de literatura para caníbales I. Rafael Reig. Tusquets. Barcelona, 2016. 384 páginas. 19,50 euros

 

 
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20 diciembre 2016 2 20 /12 /diciembre /2016 18:47

Me consta que muchos de los lectores que siguen estas páginas son apasionados fans de Sherlock Holmes y de su fiel amigo, el Dr. Watson. Y no se trata sólo de personas maduras. Las tres recientes series de televisión dedicadas a Sherlock (sobre todo la interpretada por Cumberland) y las dos películas de largometraje protagonizadas por Robert Downey Jr. y Jude Law, han azuzado una dimensión rabiosamente joven en el "cosmos Sherlock", formado por millones de seguidores en todo el mundo, centenares de clubs donde se leen y analizan sus aventuras, presencia virtual abrumadora en internet y asociaciones de talante "científico" donde se mantiene y actualiza el "Canon" de las novelas "de" el Doctor Watson, en donde la ficción aceptada hace de Arthur Conan Doyle (el autor real) un simple amanuense o copista sin mayor importancia.

El talante "científico" de este Canon parte y se nutre de una ficción convertida en otra realidad. Tal como los que existen sobre la obras de Dickens o de Marcel Proust o Joyce, salvo que como sabemos Sherlock jamás existió (aunque en el 221B de Baker Street en Londres se siguen recibiendo miles de cartas anualmente dirigidas al detective).

En otro orden de cosas las novelas y autores que han dedicado sus esfuerzos literarios a "ampliar" las aventuras y los detalles de la vida personal de Sherlock son tan abundantes que  forman una biblioteca de centenares de volúmenes (y siguen surgiendo). Desde su aparición, el cine, un entretenimiento sin historia propia y que se creía sin futuro alguno, comenzó a dedicarle películas, constituyendo con cientos de filmes desde principios del siglo XX hasta el momento una de las filmotecas más nutridas dedicadas a un mismo personaje literario.

Precisamente no hace mucho de forma casual cayeron en mis manos los dos tomos que hoy les recomiendo, para mi la publicación más interesante sobre el detective, editada en los últimos cien años. Está dirigida por  Leslie S. Klinger, tal vez una de las autoridades más admiradas en el especial universo holmesiano.

A pesar del precio alto, justificado sin duda por la excelente edición ilustrada, por el trabajo de información y documentación que nos facilita y su carácter canónico y sobre todo por las notas que van nutriendo sin cesar la lectura de las novelas en sí, (dando noticia fidedigna de las correspondencias reales e históricas de los lugares y hechos de ficción) estos dos volúmenes cautivarán a cualquier amante de la buena literatura y especialmente a los citados fans (los lectores que no lo sean se integrarán sin duda en la numerosa grey holmesiana). El primer volumen, contiene los relatos publicados desde 1891 a 1893 y más tarde recogidos en forma de libro como «Las aventuras de Sherlock Holmes» y «Las memorias de Sherlock Holmes». El segundo volumen contiene los relatos publicados desde 1903 a 1927 en la Strand Magazine y más tarde recogidos en forma de libro como «El regreso de Sherlock Holmes», «Su último saludo» y «El libro de casos de Sherlock Holmes». En total 56 relatos.

Hay un tercer tomo, dedicado a las novelas largas que Conan Doyle dedicó a su popular detective. Tan popular y amado por el público que cuando al final de la primera serie de novelas el autor decidió terminar con su personaje (con el que simpatizaba escasamente) lo hizo despeñarse con el archienemigo de S.H. , el profesor Moriarty, por unas cataratas suizo-alemanas. Fue tal el revuelo y las protestas que tal decisión levantaron entre sus miles de lectores que se alzó un clamor inmenso exigiendo que Conan Doyle se las arreglara para arreglar el desaguisado.   Hasta la madre del autor parece ser que exigió terminantemente a su hijo que resucitara al detective o tendría problemas familiares. Así fue, en el "Misterio de la casa deshabitada" Sherlock explica a su asombrado amigo cómo sobrevivió a la caída y se pasó tres años viajando por el Tibet (este periodo, "hiato narrativo", ha sido aprovechado por multitud de escritores para inventarse las actividades que Holmes hizo en esos tres años y de las que Conan Doyle no escribió nada).
"Estudio en escarlata" la primera de  las novelas fue publicada en 1887, y en ella se establece la amistad Sherlock-Dr. Watson que seguiría en multitud de relatos y en tres novelas largas más, El signo de los cuatro (1890), El perro de los Baskerville, (1901-1902) y El valle del miedo (1914-1915).
 
FICHA
LOS RELATOS DE SHERLOCK HOLMES.- Dos tomos..- Arthur Conan Doyle.- Editorial Akal.- Colección Grandes Libros. Editor Leslie S. Klinger. Traductor Lucía Márquez de la Plata.- Precio del pack 100 euros.- ISBN 978-84-460-4267-9 .- páginas 1968
 
 
 
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17 diciembre 2016 6 17 /12 /diciembre /2016 13:04

Tal vez deberíamos comenzar el libro que el travieso filósofo francés Alain de Botton dedicó a Proust desde el insólito punto de vista de un manual de autoayuda con el último capítulo intitulado "Cómo dejar un libro a medias". No es que el divertido y documentado libro de De Botton merezca que se siga ese consejo titular, pero uno adquiere un punto de vista digamos sensato para proceder después a la lectura del resto del libro, que admite sin desdoro que el lector siga  el orden de capítulos que le venga en gana.

En él se nos advierte de los peligros que entraña tomarse los libros demasiado en serio y se nos informa del fetichismo literario que el mismo Proust adquirió con la lectura de los libros del crítico y analista de arte inglés, Ruskin, cuyo estilo y forma de percibir las cosas sensibilizaron a Proust "en relación con el mundo visible, la arquitectura, el arte (en particular la arquitectura catedralicia del norte de Francia) y la naturaleza". Después de escribir un par de ensayos eruditos, traducciones y artículos sobre Ruskin y tras reconocer su deuda con él por la semejanza con la minuciosidad descriptiva y la atención a los pequeños detalles, Proust abandonó su filia ruskiniana para seguir su propio camino aduciendo: "la lectura se halla en el umbral de la vida espiritual, puede introducirnos en ella, pero no la constituye". Y Proust, afortunadamente para todos, siguió su camino, no sin que Botton advirtiera con gran lucidez que la lectura de Proust puede llegar a un tiempo en que se la considere "tonta, maniática, constrictiva, falsa y ridícula a quienes inviertan demasiado tiempo en ella". Claro que esa ristra de adjetivos...son del mismo Proust respecto a la obra de su idolatrado Ruskin. ¿Cuál es la moraleja que se desprende de lo anterior según Botton? Pues que es una de las sugerencias que "cambiarían nuestra vida" gracias a Proust, el relativismo en la valoración subjetiva de los libros que leemos.

Bien, pues el resto va del mismo palo. Lo bueno de Botton es que nos informa por activa y por pasiva de pequeños detalles y chismorreos varios sobre la vida intima y familiar de Proust, sin olvidar un análisis casi "psico" del propio escritor y de su obras y los pasajes -no solo de "La Recherche" sino de otras obras y la correspondencia proustiana- que podrían forzando un poco las cosas constituir un recetario de autoayuda paradójico. Paradójico porque Proust fue un hombre enfermizo aquejado de duros ataques de asma desde la infancia, sometido a una madre posesiva hasta extremos patológicos, homosexual irredento y nunca feliz, que se pasó media vida entre fiestas galantes y excesos sensuales y la otra encerrado en una habitación forrada de corcho, escribiendo en la cama, abrigado como un oso, hipocondríaco hasta la médula, para morir aún joven de una neumonía casual.

Botton extrae sus "perlas" psicológicas de los textos de Proust y saca sus propias conclusiones tras afrontar con ellos los detalles algo patéticos de su vida, sobre todo de la existencia penosa de sus últimos 14 años sin apenas salir de la cama, donde dio cima a su empeño de escribir una de las novelas (siete tomos) más largas de la literatura, tan gloriosamente escrita que tras su lectura la gran Virginia Woolf estuvo a punto de "colgar su pluma" y no escribir ninguna de las maravillas que nos dejó antes de suicidarse . Así que lo que en realidad queda de este libro de supuesta autoayuda es la convicción de que no es un libro de autoayuda y si una deliciosa mezcla de psicologismo y de amor a Proust y su obra, sin caer en ningún momento en la hagiografía sino más bien en el descaro y la morbosidad de un agudo crítico.

Con el apoyo de Proust, Botton nos habla con desternillante sencillez de la importancia de los pequeños detalles de la vida cotidiana y como pueden, en manos adecuadas, convertirse en materia de inspiración, de los valores de la lectura, del libro como remedio de la soledad o como ayuda para relacionarnos con otros y, por qué no, una manera entretenida de ayudar a conocernos a nosotros mismos y a aprender a ver lo que nos rodea y que siempre miramos sin más. En realidad para eso Botton no necesitaba a Proust, pero la información y la diversión que nos ofrece sobre ese autor justifica de sobras el libro.

FICHA

CÓMO CAMBIAR TU VIDA CON PROUST.- Alain de Botton.- 224 págs.RBA Libros.- trad. Miguel Martínez Lage.- ISBN: 9788490064528

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15 diciembre 2016 4 15 /12 /diciembre /2016 09:10

Un nuevo George Steiner para leer es una buena razón para encerrarse en la biblioteca con un té caliente y una buena pipa y dedicarle dos o tres horas de lectura y reflexión. Confieso mi admiración y atento interés por lo que firma este pensador judío, octogenario audaz e inteligente.

Este ensayo que hoy comento tiene la venerable, aunque no negativa, antigüedad de once años desde que se publicó el original inglés. Sin embargo como suele suceder en Steiner la temática, el tratamiento y el desarrollo de las argumentaciones y su debida documentación, son tan actuales como cuando se dieron a la luz. La mente deslumbrante e incisiva de este pensador se -y nos- divierte especulando sobre unas consideraciones filosóficas del pensador alemán romántico Frederich Schelling (s.XVIII) que desarrolla lo que se denominará la filosofía de la identidad, en donde "el énfasis que antes se había puesto respectivamente en la naturaleza y en el yo se pone ahora en un absoluto indiferenciado, raíz común de ambos". Este pensador cree en el principio gnóstico que atribuye un fondo de tristeza a la condición humana.

Steiner se limita a recoger de Schelling dicha conjetura en la que atribuye a esa tristeza fundamental, la generación de la conciencia y el conocimiento. Lo cual es, a su vez, la base de la percepción y también de todo proceso mental. Según Schelling y con la decidida anuencia de Steiner "el pensamiento es estrictamente inseparable de una profunda e indestructible melancolía”. Es curioso que Steiner se adscriba a esa idea en la que parecen vibrar los complejos judíos sobre la culpa y la tristeza de su raza ante la incomprensión del mundo. Para compensar Steiner busca en la cosmología científica actual una analogía para ese aserto emocional profundo al que compara en su universalidad con el “ruido de fondo”, producido en las ondas cósmicas a causa de la explosión inicial, el Big Bang , del nacimiento del Universo. Las especulaciones metafísicas sobre la configuración del universo que habitamos, algo implícito a la curiosidad humana  y la falta de respuestas es otra de las causas que nos sume en un estado de tristeza.

En todo pensamiento asegura Steiner reverbera esta radiación primigenia que produce una pesadumbre que no deprime sino que resulta creativa y lleva en sí misma la capacidad y la voluntad de sobreponerse a ella. Y eso a pesar del legado de culpa que nace de la imposibilidad de trascender el pensamiento con el mismo pensamiento, una tautología irresoluble que crea esa pesadumbre en la mente del hombre.

Steiner nos propone diez razones para justificar esa tristeza del pensamiento y con su irónica franqueza las pone bajo un paréntesis de la posibilidad, mostrando la base especulativa y polemizadora que le impulsa. Así nos habla de la forzosa necesidad de pensar equiparable a la de respirar ya que no podemos dejar de pensar ni siquiera en sueños. De ahí nace la identidad del ser con el pensar como ya apreció el lejano Parmérides, por el siglo IV aC. y muchos siglos más tarde convertiría Descartes en pensamiento clave y filosóficamente revolucionario. Para Steiner deberíamos asegurar más bien "respiro luego pienso". Precisamente una de las razones citadas es la incapacidad de aprehender la naturaleza del pensamiento. 

Otra de las razones de tal tristeza estriba en el lenguaje. la "casa/prisión" del lenguaje, la materia prima del acto de pensar que "en soliloquios de pensamiento oculto o no deseado que recorren sus anárquicos caminos por debajo del habla articulada".

Steiner nos recuerda que ese misterio de la naturaleza del pensar ha sido uno de los elementos del progreso y de la generación de la idea de los dioses. Y con todo ello el nacimiento de religiones, literatura, filosofía, arte, y en gran medida de la ciencia. Steiner ironiza sobre la concentración, la meditación y los estados alterados de conciencia producidos por la presunta detención absoluta del pensamiento y también sobre la pretensión de autenticidad afirmando la dificultad de ser pionero en un pensamiento, ya que éstos son "una propiedad común", "un universal humano en que todos los pensamientos son también pensados por otros, interminablemente banales y trillados". Y ése es otro motivo de tristeza.. claro. 

Particularmente acertada me ha parecido la constatación de Steiner sobre la economía del despilfarro de energía que es el cerebro humano. y sus dispersos pensamientos continuos, aunque asegura el pensador que se ha demostrado últimamente que en esa "basura mental" permanente se generan también ideas creativas. Sus consideraciones sobre el amor y la imposibilidad de saber con certeza lo que piensa la persona amada  "Ninguna empatía en el ser humano desvela el laberinto que es la interioridad de otro ser humano. El amor más intenso, quizás más débil que el odio, es una negociación, nunca concluyente entre soledades", son quizás lo menos elaborado y más sesgado por la propia personalidad del autor.

Steiner cierra su magnífica diatriba sobre el pensamiento con otra referencia a la física cuántica: "nunca sabremos hasta dónde llega el pensamiento en relación con el conjunto de la realidad. Como en las súpercuerdas de la cosmología actual, las verdades vibran en múltiples dimensiones, inaccesibles a toda prueba definitiva". Ahí radica la tristeza, la melancolía de ser en un mundo incomprensible, ya que "la mayoría de nuestras preguntas quedarán siempre sin respuesta".

FICHA

Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento.- George Steiner.-Siruela. Biblioteca de ensayo. 3ª ed. - Madrid 2007

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12 diciembre 2016 1 12 /12 /diciembre /2016 09:09

Un nuevo título de Jesús Marchamalo es una buena noticia para los amantes de los libros, las bibliotecas y los autores. Y, como suele suceder en este autor, se trata de un volumen sobre una conjunción afortunada y amena de esos tres conceptos, miel sobre hojuelas. "Los reinos de papel" abunda en un tema caro para Jesús, el contarnos sus incursiones, entre la curiosidad y el chismorreo literario de altura, en las bibliotecas personales de esos autores a los que entrevista y pregunta por sus gustos, sus fobias y filias y algunos detalles de su actividad profesional literaria. Sin llegar a la profundidad de aquellas celebérrimas y añoradas entrevistas publicadas por "The Paris Review", los apuntes biblio-biográficos de autores tan conocidos como Manuel  Longares, Lorenzo Silva, Armas Marcelo, Rosa Montero, Luis Antonio de Villena, David Trueba, Antonio Colinas,  Manuel Vicent, Julio Llamazares, Luis Goytisolo o Bernardo Atxaga entre otros, estimulan nuestro interés y curiosidad.

Muy cercano a "Donde se guardan los libros" no sólo por su origen sino por su estructura, Marchamalo repite aquí la fórmula de su afortunada recopilación de artículos escritos para ABC sobre las bibliotecas  de un grupo amplio de escritores actuales, aunque en esta ocasión varía de medio, se trata de "El Norte de Castilla" y lo publica con los auspicios de la Fundación Miguel Delibes en el mismo sello editorial, Siruela. Como bien dice el prólogo de Gustavo Martín Garzo, Marchamalo es como la hermana de Scherezade que le da astuto estímulo a la bella condenada a muerte para que sus relatos convocados por la niña vayan aplazando durante mil y una noches la pena capital que merece el amor con el sultán. Aquí son los escritores los convocados una y otra vez para que hablen de sus libros y de la pequeña historia que los reúne en un mismo espacio, así como loa avatares e incidencias de ese mismo espacio donde se aposentan los libros. Además termina cada cita con tres preguntas sobre lecturas muy determinadas de cada escritor, la que les resulta más apreciada de la literatura universal, la de su libro propio más querido y la del titulo de Delibes que más les impresionó.

No hay una ambición de hermenéutica literaria, de análisis a fondo de motivaciones, motivos, estilos o estímulos creativos. Todo se desarrolla como una cita para tomar el té, curiosear en los estantes (las fotos propias que adjunta Marchamalo nos dan una idea aproximada de lo que nos cuenta) y escuchar algunas confidencias más o menos interesantes que si bien no son muy significativas para acrecentar nuestro conocimiento del escritor sí justifica la ironía ambivalente del apelativo algo jocoso con que le obsequió el poeta Gamoneda  a nuestro impenitente buceador de estanterías, "inspector de bibliotecas", quizá recordando a aquél título de Giménez Caballero, vanguardista literario y fascista político, que publicó en 1928, "Yo, inspector de alcantarillas" (lo cito como curiosidad, nada hay de semejante ni en el tema, ni entre estos dos autores).

Este paseo moroso por las bibliotecas personales de veinte autores españoles contemporáneos (con la excepción biográfica del último, Delibes, de cuya biblioteca nos enteramos de un detalle curiosos: la afición del gran escritor vallisoletano de guardar en sus estantes colecciones completas de editoriales, como la Alianza de bolsillo o la Ancora y Delfín de Destino. Y así nos divertimos con la perrita Lola de Elvira Lindo y "su" Caravaggio, la mezcla de sus libros con los de su marido Muñoz Molina, las fotografías de actores que decoran las baldas de Marta Sanz, la curiosa disposición de gabinete monacal de Vicent, la anécdota del libro dedicado por Ezra Pound a Colinas, la admiración iconográfica de Trueba por Ava Gadner, el Conrad de Goytisolo o la bibliomanía de Molina Foix, entre otras anécdotas.

FICHA

"Los reinos de papel Subtítulo: Bibliotecas de escritores".- Jesús Marchamalo Editorial: Siruela Madrid, 2016 España Págs: 224, 18,95 EUROS ISBN 9788416854202

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9 diciembre 2016 5 09 /12 /diciembre /2016 13:04

Apasionante volumen divulgativo dedicado a la siempre interesante historia de la ciencia. En concreto a una de las personalidades más controvertidas y menos conocidas en realidad de la no muy abundante grey de heroicos científicos de los siglos XVIII y XIX, el alemán Alexander von Humbolt, un fructífero compendio entre hombre de ciencia, visionario, naturalista, biólogo y físico, dibujante, escritor de calidad, poeta, aventurero, explorador, geógrafo y ecólogo antes de que nadie concibiera la ecología como una ciencia necesaria y vital. La historia nos la cuenta Andrea Wulf, periodista cultural y por tanto no se trata de un libro científico, pero sí de una amena re ilustrativa biografía que trata de contextualizar a la figura histórica con su tiempo y el alcance de sus descubrimientos en la actualidad, así como las influencias que ejerció en escritores, artistas, científicos de todo tipo e incluso políticos.

Se trata pues de una afortunada mezcla de mezcla de divulgación científica, historia, aventura, los más diversos conocimientos y una evidente fascinación por la naturaleza. No en vano von Humboldt aportó una nueva visión a la naturaleza que nos rodea, en una época en la que el simple hecho de observar interesaba a unos pocos, con lo que extendió una concepción diferente hacia las maravillas y los  misterios a los que no habíamos prestado atención. Eran los tiempos de los descubrimientos geográficos y naturalistas, de los grandes y fascinantes viajes por un planeta aún no muy conocido. Esos viajes exóticos y su difusión por los crecientes medios de comunicación le convirtieron en un personaje muy popular, aunque también respetado como hombre de ciencia, lo que extendió su influencia en otros naturalistas y escritores y promovió nuevas corrientes de pensamiento.

Lo cierto es que Von Humbolt además de sus virtudes y capacidades de hombre de acción y de sus variadas formaciones científicas tenía el don de la escritura simple, clara y atractiva.  Por ello la biografía de  Andrea Wulf  puede presentarnos la figura casi como la de un héroe literario. Una especie de personaje de Julio  Verne o de Wells o Conan Doyle, con el añadido de su complejidad evidente como ser real. Recorrió la mayoría de los incipientes países de Sudamérica y zonas de Europa, (como por ejemplo la Siberia rusa), escalando volcanes y montañas, siguiendo el curso de ríos (el Orinoco sin ir mas lejos) y atravesando zonas boscosas de enorme extensión, recopilando datos, paisajes y documentación gráfica que más tarde presentaría a un público ávido y admirado con el acierto de un auténtico novelista.

Una de sus grandes aportaciones en la historia y la cultura fue lograr llamar la atención sobre conceptos tan novedosos como la ecología y los límites y medidas necesarios para la conservación de los espacios naturales. Incluso fue la primera voz científica notable que comenzó a advertir sobre la posibilidad de un cambio climático si no se cambiaban los modos de actuación,  manipulación y contaminación que la reciente revolución industrial estaba motivando. Por oro lado, conceptos tales como la evolución natural, tan controvertidos, recibieron un importante apoyo de los descubrimientos e intuiciones de esa mente privilegiada. . Tal hombre presenta la poco familiar característica social de que su enorme fama se correspondía enteramente con sus méritos. Esto en la historia es poco corriente, como sabemos. Como lo es la unanimidad internacional en su aprecio: en Moscú se le calificó de "Shakespeare de las ciencias”; y en Boston, el poeta Ralph Waldo Emerson lo describió como “uno de los grandes asombros del mundo”.

Se disfruta este libro por la gracia y sencillez con la que nos va presentando los diversos aspectos de este poliédrico personaje real. Aunque destila admiración y un cierto  tono hagiográfico (bastante merecido, por otra parte). por sus viajes, sus obras y sus aportaciones científicas, no entra en análisis delicados sobre la propia personalidad del protagonista, que como todo hijo de vecino tiene sus claros y obscuros (entre ellos la orfandad prematura y el difícil trato con una madre tiránica). El tenaz, obstinado y casi fanático talante de Von Humbolt queda aquí circunscrito a una descripción profundamente estoica de la persona.

Murió a los 89 años manifestando en voz alta su admiración por un rayo de sol que entraba en su estancia y tuvo una vida riquísima, aunque algo solitaria, con muchos conocidos y pocos amigos íntimos (entre ellos el naturalista francés que le acompañó en  los primeros viajes) y atormentado por la correspondencia ingente que recibía y se empeñaba en contestar personalmente.

Magníficas ilustraciones en blanco negro y color (sobre papel satinado), así como más de un centenar de páginas de notas y más de cincuenta de bibliografía, hacen de este libro un magnífico regalo para cualquier lector. Aprovechen las Navidades.

FICHA

LA INVENCIÓN DE LA NATURALEZA.- Andrea Wulf.- Taurus. 2016. Tapa dura, 578 páginas.23,90 euros ISBN: 978-84-306-1808-8

 

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5 diciembre 2016 1 05 /12 /diciembre /2016 18:03

He aquí un misterioso y sugestivo opúsculo, publicado en Roma en el siglo I dC, que ha constituido todo un tratado de estética, arte, literatura y de pensamiento moral para muchas generaciones. Nunca estaremos seguros de cuál de los "Longinos" existentes en el pasado fue su autor. Desde que un copista medieval que malinterpretó a "Dionysius Longinus" tomándolo por Casio Dionisio Longino ( 213-273) o a Dionisio de Halicarnaso, autor también del siglo I, la identidad de este autor ha quedado tan oscura como la de Homero. También se propuso como autor a Elio Teo (confirmado autor de una obra parecida a ésta). Pero en realidad no nos importa demasiado quién fue el autor (o quienes, en el caso de Homero), lo que da relevancia a estos autores no es su identidad sino la fuerza esencial que su obra tiene para la cultura de occidente. Aunque no se debe comparar con la obra de Homero, "Sobre lo sublime" se ha considerado un complemento necesario a la célebre primera parte de la Poética de Aristóteles (la segunda, sobre la comedia clásica, desapareció sin dejar rastro durante la Edad Media) y la muy conocida de Horacio. Pero no es sólo eso, un manual para eruditos. Es una preceptiva inteligente y utilísima para todo el que tenga una relación directa con la literatura y el arte, profesores y escritores sobre todo. Sus análisis sobre las figuras, tropos, metáforas, perífrasis, hipérbaton, cambios de casos y voces narrativas, acumulación, variación y climax, me parecen de obligada lectura para esos profesionales de la pluma y la tarima profesoral.

Longino funda su estética de lo sublime como causas de la "grandeza de estilo", en el talento y la pasión por el conocimiento y por lo bello en sí, el lenguaje, el pensamiento dirigido y la dicción correcta (estableciendo un modernísimo vínculo causal entre el lenguaje y la realidad: concepto básico en la filosofía lingüística del siglo XX). Analiza obras y estilos con gran lucidez y considera lo "sublime", el más elevado ejemplo de realización, ya que la esencial función del arte consiste en sugerir al lector puntos de vista impregnados de los sentimientos más elevados.Y asegura: "lo sublime de verdad eleva nuestra alma como si fuera algo instintivo, y exultante de dignidad, rebosa alegría y orgullo, como si fuera la creadora de lo que ha oído " (pag.16). Y añade un poco mas adelante: "Solo es realmente grande aquello que ocasiona una reflexión profunda y hace difícil, cuando no imposible, toda réplica, mientras su recuerdo es persistente yy duradero".

Recurre para ello no solo a conceptos platónicos - a veces como contraejemplo crítico- , sino religiosos (La Biblia) de oratoria (Demóstenes) o la épica (Homero). El texto que comentamos se basa en un manuscrito mutilado del siglo X DC, conservado en la Biblioteca Nacional de Paris. El supuesto Longino analiza las virtudes y defectos en obras y pensamiento de los clásicos griegos. Desde el siglo XVII se le considera un clásico de gran valor en la teoría literaria de todos los tiempos. Y, ni que decir tiene, que lo que expone Longino en su librito es generalmente aplicable a los vicios, defectos y formas actuales del arte y la literatura. Su definición de lo Sublime se centra en aquello que agrada "siempre y a todos". Lo cierto es que su libro entra en esas coordenadas básicas, aunque en esencial sólo poseemos algo más de la cuarta parte de lo que debió de ser el original completo. Sólo como muestra miren la reflexión que nos regala: "Entre las causas que más contribuyen a la grandeza del lenguaje figura la combinación de sus miembros, en lo cual es semejante al cuerpo humano, donde uno solo, separado del resto, no contiene nada notable, pero todos unidos forman un perfecto organismo. Lo mismo sucede con la grandeza expresiva que, si se dispersa en sus partes constituyentes, queda al mismo tiempo diluida, pero si esas partes se vinculan en un cuerpo mediante la armonía que las encadena, se vuelven eufónicas." Ojo al parche, amigos escritores.

FICHA.

DE LO SUBLIME.- Longino.-Trad. Eduardo Gil Bera.-Ed. Acantilado.- 94 págs

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