Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
2 junio 2020 2 02 /06 /junio /2020 09:32

…a la montaña. Señorías, a la vista de sus comportamientos, del tono de chorreo y varapalo de sus peroratas, a menudo, insultantes y ultrajantes, pienso que necesitan una terapia de urgencia contra el estrés y la negligencia negociadora. ¿Y qué mejor que una semanita en la montaña, costeada con una parte de esos sueldos que han cobrado y no trabajado por el Covid?

Quizá no son conscientes, señorías, del penoso espectáculo que algunos de ustedes ofrecen a la ciudadanía, que generalmente no comprende por qué permitimos que una parte de la clase política olvide cuál es la razón por la que se sientan en sus bien pagados sillones…y que sigan con sus trifulcas sobre quién tiene la culpa de algo, qué hiciste cuando estabas en el otro lado, por qué no hacen ustedes las cosas bien aunque sean las mismas que nosotros hicimos mal en el pasado o si usted es un aristócrata de cuna pero carece de ética y usted ha tenido un ancestro terrorista, aunque tal antepasado era un buen hombre que solo repartía octavillas en un tiempo en que eso era un delito. Por todo lo antedicho, considero justificadas unas cortas vacaciones montañeras de relax y con un tema de meditación común: con todos los problemas que tiene este país en este momento, porqué no somos capaces de hallar una fórmula que aparque las rencillas y ofrezca soluciones?

Quizá en la montaña se les ocurra que debemos empezar por aglutinar a un país que necesita unirse para poder afrontar el desafío vírico. Necesitamos símbolos limpios. Tenemos, claro, la bandera. En Alemania y otros países se penaliza el mal uso de la bandera del país. Aquí hemos conseguido que la bandera sólo sea –violentamente- esgrimida por algún partido y grupúsculos de poca monta,  como si fuera propia. La montaña quizá les inspire que deben regular el uso de la rojigualda. ¿Se imaginan que los catalanes y vascos se manifestaran por sus intereses con las dos banderas al mismo nivel? Sería una lección de estrategia política realista. Y callaría a los intolerantes. A falta de un Churchill, nos iría bien una bandera respetada por todos.-ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

Compartir este post

Repost0
31 mayo 2020 7 31 /05 /mayo /2020 12:26

Se preguntarán ustedes porqué les invito a regresar –literariamente- al mundo de la espada y de la magia. Quizá, también, recuerden, que tanto “El señor de los anillos” de Tolkien o “Juego de tronos” de George R. Martin o los libros de Harry Potter de J.K.Rowling, responden a momentos en los que la Humanidad se ha mostrado perpleja e insegura por los dramáticos asuntos, crisis globales, de índole bélica, financiera o social. Esos tiempos de tribulación favorecieron más o menos directamente las “modas” de narrativa de fantasía de capa y espada, de ciencia ficción o los thrillers políticos. No es banal que un “héroe” tan sospechoso como James Bond naciera en plena guerra fría y se fuera ajustando en sus mediocres a las circunstancias cambiantes del mundo moderno durante más de 50 años,  con éxito considerable. Stars Wars, Matrix, Indiana Jones, también ilustran el hambre de mitos y de “héroes” que la sociedad moderna ha reinventado del pasado remoto o el futuro posible. ¿Una posible razón psicológica global para justificarlo? La necesidad profunda del ser humano de encontrar un orden y una seguridad en la vida, además de un código simple y sencillo para resguardarse del mal y buscar el bien.

El mitólogo Josep Campbell en su obra “El héroe de las mil caras”  habla de la evolución del mito y apunta cuatro funciones básicas que se pueden rastrear a través de los libros o las películas. La función mística: necesidad de despertar el asombro y la valoración de la vida; la cosmológica: percepción del mundo físico como lugar de conocimiento; la sociológica: busca de un orden social que equilibre las fuerzas y  las necesidades con la ayuda del héroe; la pedagógica: guía simbólica para afrontar las etapas de crecimiento de la existencia o la muerte. Este es el esquema que el lector percibe en las sagas, las novelas de caballería y la obra que nos ocupa, escrita en plena II GM.

El ciclo artúrico iniciado por Thomas Malory con “Morte d’ Arthur” a mediados del siglo XV, miembro del Parlamento de Inglaterra, hombre de acción y política (acabaría sus días en 1471 en la prisión de Newgate, donde escribió su obra) sería el fundamento de una legendaria saga aprovechada en los siglos posteriores por narradores, cantares de gesta y poetas. Malory se basaba en textos medievales franceses e ingleses sobre el Grial, Lanzarote y el rey Arturo. Su obra se publicó en 1485 y tiene el mérito de constituir un ejemplo temprano de novela.

Luego dormiría el sueño cultural de las modas para renacer a mediados del siglo XX  de la pluma de un peculiar personaje, un escritor y erudito literario inglés llamado Terence H. White, mezcla  asombrosa de Oscar Wilde o Lewis Carroll.  Un joven erudito inglés prototípico de la Universidad de Cambridge. La ironía, los juegos de palabras, los diálogos sarcásticos y llenos de un noble humorismo, con el influjo estilístico de Chesterton o Conan Doyle. Por cierto el atemporal mago Merlin cita a Sherlock Holmes ante  Verruga (el niño que luego será Rey Arturo) (pág.173). Y así los que fueron niños en los sesenta y vieron “Merlin, El Encantador” de Walt Disney, disfrutarán doblemente con el primer libro de esta recopilación: “La espada en la piedra” ya que Disney hizo una reproducción bastante fiel del texto (película que, excepto en España, tuvo el mismo título de la novela).

White había utilizado el tema artúrico en sus exámenes finales de lengua inglesa y no volvería a recuperarlo, hasta después de hacer una carrera sembrada de matrículas de honor en Cambridge y de unos años trabajando como director del Departamento de Historia del colegio Stowe. En 1936 renunció a su puesto para seguir una carrera literaria, con algunos primeros éxitos muy prometedores, viviendo en la soledad de bosques y lagunas. Para White el ciclo artúrico es una tragedia al estilo griego, una especie de Orestíada, con incestos, venganzas, traiciones sentimentales (como la de Ginebra con Lanzarote) y odios edípicos (la muerte de Arturo la provoca Mordred, su hijo bastardo habido con los amores incestuosos con Morgana).

Para el joven White, la redacción de la saga de “El rey que fue y será” (The Once and Future King), es una especie de redención literaria en la que se reflejan su amor a la vida, sus temores y ansiedades, su sentido poético tan ligado a la vida en la naturaleza, la fascinación hacia todo tipo de animales, los perros, los búhos y aves emblemáticas como los halcones y los gansos salvajes. White hace que Merlin transforme a Arturo niño en animales como una perca, un azor, una hormiga, un búho, un ganso salvaje y un tejón, para enseñarle a vivir y a luchar. El humor irreverente, la ironía literaria y la divertida pseudo erudición constituyen una gozada para  el lector,  que a menudo recupera la seducción y las carcajadas que recuerda a los Monty Python y su “The Holy Grail”.

Sin embargo la guerra incipiente, su inseguridad, su escasa simpatía por las mujeres y falta de empatía personal prefiguran una soledad en la que trata de superar sus aversiones y sus miedos “creo que soportaría vivir como un cobarde, pero no soportaría hacerlo como un héroe”, escribe a un amigo. Pero en sus textos hay una entereza, una dignidad moral, una capacidad de resistencia y reacción que nos dejan una impresión favorable.

White se despide así en su obra: “Aquí termina el libro del rey que fue, escrito con grandes afanes y esfuerzos entre los años 1936 y 1942, cuando las naciones se enfrentaban en una temible guerra. Aquí empieza también –si por casualidad algún hombre sobrevive a esta peste y puede continuar su tarea- la esperanza del rey que será. Rezad por Thomas Malory y su humilde discípulo (el mismo White), que ahora deja a un lado sus libros para luchar por su gente”.

Quizá la clave de la obra completa (y también de su “resonancia” con nuestra época de pandemias y amenazas) está en los dos  últimos capítulos, XIX y XX, de “El libro de Merlin”, en donde además de Malory sale nuestro don Quijote como presunto autor de la hipótesis del final del rey Arturo: “se convirtió en cuervo”.  O también en los vigorosos ataques a la falta de sentido ecológico  (y ético) de “nuestra” época (hablamos de la primera parte del siglo XX) cuando White se dirige directamente al lector para hacer comparaciones del estado de los bosques, ríos, forma de vida y comportamientos en la época de la narración (el XI). Una especie de canto al “Paraíso perdido”, duro, implacable y cruel pero de una cierta nobleza, de una época que no se idealiza pero hacia la que hay una especie de respeto y esperanza de redención y mejora. ¿La hay en la nuestra?

.

La edición de Ático de los libros es una gozada para cualquier devoto artúrico que se precie. El que esto firma ha manejado durante años ediciones separadas de Camelot (Ed. Debate) Camelot y el Libro de Merlin (Círculo de Lectores) y El libro de Merlin (Debolsillo), que adquirí por el magnífico “Comentario del editor” que lo precede. En el libro “El rey que fue y será”, se recogen por primera vez, que yo sepa, las cinco partes de la obra: “La espada en la piedra”, “La bruja de los bosques”, “El caballero maltrecho”, “Una vela al viento” y “El libro de Merlín”. Los traductores son Fernando Corripio y Enrique Hegenwicz, los mismos que en las ediciones por separado de otras editoriales.  Sólo tengo un “pero” a esta gozada de libro que Ático nos ofrece: la falta al principio del libro de un sencillo estudio introductorio de la obra y del autor (tanto White, como una referencia a su predecesor, Malory). Esta editorial es modélica en los dossiers que prepara de las obras que edita. Un resumen de éstos no se llevaría muchas páginas y enriquecería el volumen.

Sólo me queda desearles una divertida, romántica, apasionante lectura, llena de emociones y sugestiva como una de esas eternas e inmarchitables aventuras juveniles de la literatura universal. Donde no falta ni siquiera un vigoroso ataque a la falta de sentido ecológico de “nuestra” época (hablamos de la primera parte del siglo XX) cuando White se dirige –de forma muy divertida- directamente al lector para hacer comparaciones del estado de los bosques, ríos, forma de vida y otras características en la época de la narración (el XI) o hace que Merlin se queje amargamente “¿Por qué no tenemos luz eléctrica y agua corriente” a estas alturas?”.
En fin, un placer de libro.

FICHA

EL REY QUE FUE Y SERÁ.- Terence Hanbuty White.- Trad. Fernando Corripio y Enrique Hegenwicz.- Ed. Ático de los Libros.- 822 págs.

 

Compartir este post

Repost0
29 mayo 2020 5 29 /05 /mayo /2020 11:18

Los griegos consideraban al planeta en el que vivimos como una diosa, a la que llamaban Gaia (los romanos la rebautizaron Gea). En 1979 el químico de la NASA James Lovelock publicaba una teoría o hipótesis que tomaba ese nombre, Gaia, en la que se sugería que el planeta era un sistema autoregulado cuyos componentes son seres vivos y la interacción de todos esos elementos dotados de vida, seres humanos, agua, aire, tierra, animales, vegetales, logran un equilibrio existencial gracias a unas determinadas condiciones esenciales de temperatura, composición  química y salinidad, que son a su vez las que posibilitan la vida, en una compleja homeostasis. 

Desde los años 80 comienza a denunciarse por científicos, intelectuales y filósofos una creciente degradación del mundo natural con una dramática pérdida de la biodiversidad en animales y plantas, mientras que el modelo de consumo va también degradándose y ya a finales del siglo XX y principios del XXI  surgen las alarmas por el cambio climático que ocasiona un nivel de CO2 elevado, el aumento de la temperaturas y  de la salinidad marítima, el deshielo creciente en los Polos y los glaciares. La aparición de la pandemia, según muchos investigadores, una consecuencia indirecta de la brutal pérdida de la biodiversidad causada  por la destrucción de hábitats naturales en selvas, bosques y montañas, se está convirtiendo en una especie de "reacción defensiva" del sistema Gaia, para recuperar un equilibrio homeostático pervertido por la acción depredadora del sistema humano de desarrollo.

Me refiero a lo que muchos científicos, biólogos, físicos, naturalistas están llamando ya "la venganza de la Tierra" o  "la muerte anunciada de Gaia". Es decir, de alguna forma lo que nos está mostrando acusadoramente la pandemia: el gran negocio del mañana no será lograr la eterna juventud o colonizar nuevos planetas, sino sobrevivir en el nuestro, en el que ya empezamos a cruzar la línea de no retorno. La pérdida de la biodiversidad, una de las llaves de la supervivencia, está alcanzando cifras de biogenocidio, junto con la destrucción medioambiental que causa el cambio climático está provocando cambios que afectan la homeostasis de todos los elementos que conforman la vida de la Tierra (de los que somos una parte, la más pretenciosa y destructiva, pero no la más esencial). La pandemia nos está enseñando que estamos todos interconectados...pero no sólo los seres humanos entre sí (cosa que ya nos cuesta aceptar), sino con el resto de las especies y el entorno natural. Eso es Gaia. Y el modelo de vida hegemónico de los humanos, con su secuela de destrucción y rapiña de recursos naturales, la está matando y como consecuencia natural, nos está matando,  a través de arrasar nuestra salud, bienestar y economía. 

La pandemia tiene una narrativa bipolar: una, la amenaza letal, que no reconoce fronteras (aunque sí niveles de renta) y dos, la advertencia, que exige un cambio sistémico y global, no sólo de forma de vida sino económico, energético. Y un cambio radical de tipo cultural: no considerarnos al margen de la Naturaleza, como dueños que utilizan unos bienes propios, cuando en realidad somos inquilinos pasajeros de un planeta que existe mucho mejor sin nosotros. y un epílogo anunciado: los Gobiernos cautivos de muchos intereses, volverán a rescatar a la grupos de aerolíneas, a las empresas automovilísticas (responsables de un elevado porcentaje de contaminación ambiental), a bancos y financieras y  a sí mismos, una especie de 2008 redivivo. Mientras habrá miseria, hambre, empleos precarios, violencia en las ciudades, lucha de clases y hundimiento de la sanidad pública por falta de apoyos, sistemas políticos centrados en la seguridad y en la vigilancia...¿tal vez una tercera guerra mundial por los recursos que vayan escaseando por la agonía del planeta? ¿De verdad que quieren ustedes, los que manejan el poder y el dinero,  este futuro?

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post

Repost0
26 mayo 2020 2 26 /05 /mayo /2020 09:46

El sistema neoliberal ha colapsado,  necesitamos un nuevo sistema económico social.¿Recuerdan aquello de no hagas caridad con la comida, enseña a la gente a producirla y dales medios y empresas para que la gestionen? Vivimos en una sociedad regida por una política parasitaria al servicio de una plutocracia internacional,  a la que respeta todo el mundo incluso el virus. El "keynesianismo" con el que se llenan la boca ciertos políticos y su falacia de los subsidios y renta mínima, son parches para hoy y miseria estancada para mañana. En pleno progreso de la crisis económica, conviene tener las cosas claras y apoyar a un Estado que reactive la economía productiva, promoviendo industrias locales que produzcan productos y herramientas para consumo nacional; volviendo atrás el régimen industrial neoliberal de "reconversiones" y  deslocalizaciones; impulsando la agricultura como sector básico de alimentación;  generando empleo y controlando un mercado y un consumo que no estén basados en el derroche; blindando la salud y la educación como bienes básicos innegociables y arrancando a la sanidad de las manos de especuladores y fondos buitre (recuerden a los ancianos); revirtiendo la contaminación atmosférica y el cambio climático (colaborador en la sombra de las pandemias); racionalizando el teletrabajo para ir dando vida a la España vacía y descongestionando las grandes capitales, campo de batalla de enfermedades, miseria y violencia ; restringiendo el turismo invasivo, barato y contaminante, para promover un turismo interno y el respeto a la Naturaleza. Y, tal vez, cambiando la estructura funcionarial y política de un país en exceso burocratizado para  crear una administración flexible y eficaz con los menos empleados vitalicios posibles.

España necesita un líder con las ideas claras, con autoridad, con prudencia, sensible a los expertos no vendidos, equidistante de la estupidez violenta y gregaria de algunos partidos y las corruptelas oficiosas de otros, alguien que aglutine a todo el país en estas horas bajas y convenza a nacionalistas y voxeros, a la ultraderecha vociferante, a derechas e izquierdas, que es hora de unir y no de separar. Y, a todo esto, suponiendo que nos nos acorrale el virus de nuevo por la irresponsabilidad de los covidiotas que atacan a las supuestas "dictaduras" de quienes han decretado confinamientos (¿tenía alguien una idea mejor?)  y no comprenden la necesidad de una cooperación solidaria de todos para superar la pandemia y la crisis.  Realmente se trata de una misión casi imposible (aunque necesaria).- ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post

Repost0
21 mayo 2020 4 21 /05 /mayo /2020 09:01

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con un libro de historia de la filosofía como con "Tiempo de magos" del filósofo y periodista Wolfram Eilenberger que ha logrado la hazaña de escribir una especie de "Vidas Paralelas" no sobre emperadores o filósofos romanos y griegos, sino con grandes filósofos de nuestro ayer más cercano, la por él bautizada "gran década de la filosofía", de 1919 a 1929. Diez años prodigiosos en los que las vidas y los acontecimientos personales e intelectuales de cuatro pensadores de primera fila, Ludwig Wittgenstein, Walter Benjamin, Martin Heiddegger y Ernst Cassirer, marcaron de una forma indeleble, decisiva, la especulación filosófica, social y científica de todo el siglo XX y se extiende sobre el XXI.

La gracia del libro estriba en la habilidad con la que el autor va engarzando las vidas de estos cuatro hombres,con sus penurias, vacilaciones, contradicciones, logros e ideas, tejiendo un tapiz que tiene la virtud de mostrar de una forma sencilla y atractiva los entrecruzamientos de los cuatro. No sólo en el entorno geográfico y político social a los que pertenecen por vivir en la misma época y países cercanos entre sí, sino en la esencia conceptual de sus ideas, todas ellas  (quizá con la excepción del muy ortodoxo Cassirer), de tan difícil sustantación y definibilidad que resulta una hazaña intelectual hacerlas digeribles al lector. Como elementos hábiles de hacer amena la lectura, Eilenberger escoge anécdotas vitales -muchas de ellas bastante poco conocidas- que van perfilando las figuras de estos pensadores tan controvertido como Heiddegger,  tan contradictorio y desdichado como Benjamin, o el difícil trato con el autista genial y no menos desdichado, Wittgenstein.

Destaco la anécdota del examen de doctorado de Wittgenstein en la Universidad de Cambrige en 1929, ante un tribunal formado por los filósofos Bertrand Russell y G.E. Moore, entre otros. Un cuarentón Wittgenstein que sólo había publicado una obra (que nadie había entendido) y que trabajaba como maestro de escuela tras haber rechazado su herencia, una fortuna extraordinaria, se presenta ante el tribunal, se niega a dar demasiadas explicaciones de sus ideas y ante sus asombrados jueces se levanta, da unos golpecitos amistosos en los hombros a Russell y Moore y les espeta: "No se preocupen, sé que jamás lo entenderán". Evidentemente fue aprobado. No por la soberbia un poco cómoda y excesiva de la frase sino porque todos los examinadores de forma unánime sabían que estaban ante un genio irrefutable.

Los cuatro pensadores analizados en este libro son altamente creativos, impertinentes y revolucionarios. Forman una extraña conjunción mágica del pensamiento especulativo. Son centroeuropeos, tres alemanes y un austríaco y han vivido una época convulsa con la  República de Weimar, la I Guerra Mundial, la llegada del nazismo y la II Guerra mundial. Nuestro autor va intercalando las cuatro historias separadas en capítulos donde de forma simpática e ilustrativa nos define las posturas y actividades de sus biografiados. Por ejemplo empieza en 1919, el año en que "el doctor Benjamin huye de su padre, el subteniente Wittgenstein comete un suicidio económico, el profesor auxiliar Heidegger abandona la fe y monsieur Cassirer trabaja en el tranvía para inspirarse".

Los cuatro pensadores parecen buscar una respuesta adecuada y moderna a la pregunta de Kant, ¿Qué es el hombre"  y llegar en su análisis a muy distintas conclusiones. Y es aquí en lo que Eilenberger logra su mejor acierto: hacernos inteligibles las difíciles ideas y planteamientos del oscuro Heiddeger, del místico Wittgenstein o del brillante pero enigmático Benjamin y, por supuesto, del olvidado Cassirer que tuvo la genialidad apenas reconocida de usar el lenguaje y los símbolos para dar su versión de lo que es la naturaleza humana.

Nos dice brillantemente Eilenberg: "Era previsible que la vieja pregunta de Kant acerca del hombre condujera, según se asumiera la respuesta de Cassirer o la de Heidegger, a dos ideales completamente opuestos de evolución cultural y política, tomar partido por una humanidad con iguales derechos formada por todos los seres que utilizan los signos [Cassirer] se oponía al coraje elitista de ser auténtico [Heidegger]; la esperanza de una domesticación civilizadora de las profundas angustias del hombre se enfrentaba a la exigencia de exponerse radicalmente a ellas; el compromiso con el pluralismo y la diversidad de las formas culturales contradecía el presentimiento de una inevitable pérdida de la individualidad en esa sobreabundancia; la continuidad moderadora se oponía a una voluntad de ruptura total y de nuevo comienzo".

Desde el  Tractatus logico-philosophicus, de Wittgenstein, a La filosofía de las formas simbólicas, de Cassirer, o el "Ser y tiempo" de Heidegger, o las ideas dinámicas aunque caóticas de Benjamin, son convertidas por nuestro autor en las raíces nutricias de la filosofía del siglo XX. Y lo explica en una entrevista: “Los cuatro son los padres fundadores de las escuelas que aún dominan la discusión: Heidegger, del existencialismo, la hermenéutica y la deconstrucción; Benjamin, de la teoría crítica y la Escuela de Fráncfort. Wittgenstein, de la filosofía analítica. Y creo que los estudios culturales no serían lo mismo sin Cassirer”.

Es este un libro apasionante no sólo para los estudiantes y lectores de filosofía, sino para cualquier lector que sienta curiosidad por la historia de las ideas  que han modificado y condicionado el siglo en el que vivimos.

FICHA

TIEMPO DE MAGOS.- Wolfram Eilenberger- Tra. Joaquín Chamorro.- Ed. Taurus.- 383 págs.- 22,90 EUROS.- ISBN 9788430622085

 

Compartir este post

Repost0
20 mayo 2020 3 20 /05 /mayo /2020 09:05

¿HACIA UN NUEVO PARADIGMA GLOBAL?

 

El poeta inglés T.S. Eliot , en su obra "Cuatro cuartetos", publicada entre la guerra civil española y la II Guerra Mundial, nos ofrece una visión  de la condición humana a través de la naturaleza del tiempo y la forma como el poeta lo trasciende a tenor de elementos históricos, teológicos, filosóficos o físicos. "Lo que llamamos principio es a menudo el fin/ y llegar al final es llegar al comienzo/ El fin es el lugar desde donde partimos". He recordado este poema  mientras reflexionaba sobre el desafío global que supone el Covid y la impresión cada vez más acentuada de que la Humanidad se enfrenta por primera vez en la historia a un nuevo paradigma, un paradigma diferente al de los anteriores cambios históricos, culturales, económicos y científicos (desde Copérnico, Newton, Freud, Einstein, la Revolución Francesa, la Ilustración, la revolución industrial o la era digital). Eliot estaba fascinado por la salvaje y violenta muerte de una época y de un sistema de valores y horrorizado por el ignoto futuro que estaba dispuesto a comenzar y cuyo motor había sido una guerra mundial devastadora. Su versos citados nos son tan cercanos porque, sin duda, estamos viviendo un temor reverencial y una inseguridad  semejantes, provocadas por la catástrofe, de sus posible recidivas y de los  efectos demoledores en la economía mundial, que también nos conmueve y nos preocupa de forma angustiosa.

Podríamos estar viviendo el fin de una época, un apocalipsis vírico que cuestiona todos nuestros esquemas, las formas o estilos de vida, las vigentes estructuras relacionales, económicas, sociales...que parecen deteriorarse unánimemente. Al mismo tiempo que lo hacen las del poder político y de codicia económica que están siendo superadas por el desafío que nos plantea el Covid. El virus ha colocado un huevo de serpiente en el centro de nuestra orgullosa, prepotente y arrogante civilización no igualitaria, no solidaria, egoísta, derrochadora de  recursos y rapaz con un planeta ya esquilmado que comienza a desequilibrarse.

El concepto de paradigma de Thomas Kuhn se refería al conjunto de compromisos que comparte la comunidad científica respecto a teorías, conceptos ontológicos, sistemas de creencias y modelos de soluciones de problemas). Más tarde se amplió el significado y le damos la extensión global de una cultura hegemónica determinada, la del capitalismo liberal patrocinado por occidente, un modelo aceptado por el resto del mundo, al menos en sus aspectos económicos y sociales. Este es el escenario que está desvirtuando el Covid. Se trata de un  "universo de discurso" como diría Wittgenstein, que está amenazado y cuyos recursos y defensas han quedado obsoletos, así como su arrogancia..

La cuestión más enigmática que nos plantea ese cambio de paradigma es la respuesta que vamos a darle como especie. Las dos opciones más lógicas a tenor con lo que conocemos de la naturaleza humana y de su historia pasan más o menos, a) por un rechazo a la exigencia de cambio total y un suicida intento de imponer a la Naturaleza la defensa de los intereses más espurios o bastardos. O b) tras una revolución de los más capaces e informados, al margen de ideologías o intereses egoístas, tratar de ajustar la existencia humana a las directrices de supervivencia que imponen las circunstancias, utilizando para ellos las nuevas tecnologías y promoviendo una distinta manera de concebir el trabajo, las relaciones humanas, la producción de alimentos, el acceso respetuoso a los recursos, el respeto al medio ambiente, el control de la contaminación...en suma un cambio sistémico que nos lleve a colaborar globalmente respetando los tres elementos variables de la ecuación, el orden. la seguridad y la libertad. Y aceptando que el cuarto elemento, el hombre, la incógnita operativa, es el que tiene en su mano la llave de un futuro viable.

Sin embargo, los  detentores de los poderes políticos y económicos, cuyo instinto básico es la permanencia en él y los beneficios financieros por encima de cualquier otro valor, es una variable histórica con la que hay que contar y que hace casi imposible la segunda y más viable opción. Pero ni ellos podrán evitar que esta inclemente excepcionalidad de la pandemia levante el velo de supuesta normalidad que ocultaba una existencia sin ideales, materialista, consumista hasta el derroche, agobiante, histérica, deshumanizada en conceptos como el trabajo, las relaciones humanas, la violencia urbana, las explotaciones, los abusos, la miseria, la cada vez más profunda brecha entre unos pocos  ricos y una mayoría de pobres en decadente gradación hasta la inanición, las caravanas interminables de refugiados, las guerras genocidas, la destrucción del medio ambiente y la pérdida de sentido de una humanidad instalada en el Tener y olvidada del Ser. Y eso crea una dinámica de regreso a las opciones: la historia nos enseña que ese tipo de estadios de crueldad y abuso llevan a la revolución, la violencia y el caos. Y volver a empezar... 

Solo que en esta ocasión podría no haber esa nueva oportunidad...ya que esta con el tiempo nos volvería a llevar al mismo punto  o uno parecido, la teoría de la fatal reincidencia en sus errores del animal humano. La piedra de Sísifo era la metáfora simbólica de un hombre condenado a subir una piedra enorme que luego volvía a caer y el hombre arrastrar hasta la cima. Una interpretación más coherente con esta situación  es que la supuesta piedra es el ser humano,  al que la dinámica histórica conduce una y otra vez a la cumbre con mucho esfuerzo y una vez allí,  el hombre se deja resbalar hasta el fondo atraído por el abismo. Freud  sostenía que las dos fuerzas de la vida son Eros, el amor y Tánatos, la muerte. Parece que, según la historia de la condición humana, Tánatos, el abismo, prevalece sobre el amor.

Eliot nos invita en otro de sus poemas del libro citado a optar por la segunda vía: "De prisa, aquí, ahora, siempre/ una condición de sencillez absoluta/ (cuyo precio es nada menos que todo)/ y todo irá bien/ y toda clase de cosas saldrá bien". Y si no logramos consensuar la vía de la cooperación, otros versos de Eliot, igualmente proféticos, nos son aplicables: "La Palabra en el desierto/ es atacada sobre todo por voces de tentación/la Sombra que solloza en la danza fúnebre/ el sonoro lamento de la Quimera desolada". 

(Publicado en Heraldo de Aragón el 19052020)

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

Compartir este post

Repost0
19 mayo 2020 2 19 /05 /mayo /2020 09:44

El auge de los covidiotas ha sido una de las sorpresas  irritantes de este deplorable virus y de entre todos esos millones de ignorantes negacionistas o simplemente estúpidos, los más ominosos han sido los líderes de algunos países y sus manifestaciones públicas de indecente ignominia, del tenor de "total sólo se mueren viejos, negros o pobres", " es una forma natural de restaurar el equilibrio del exceso de población", "no nos matará el virus, pero nos moriremos de hambre",  "hay que volver al trabajo, dejémonos infectar y adquiriremos la inmunidad del rebaño a través de los anticuerpos generados" (hipótesis desmentida científicamente en relación con el Covid, con "d" de diciembre, como dice la peligrosa y descerebrada Díaz Ayuso)...entre otras "flores" desperdigadas por, fíjense, derecha pseudo democrática, populistas, derecha extrema, autoritarismos varios, izquierda neoliberal y los inefables Trump, Johnson y Bolsonaro, que junto a Torra y Díaz Ayuso forman la horda de honor de la estulticia covidesca.

Dice nuestro refranero que "entre la salud y el dinero, la salud es lo primero". Economistas y políticos preocupados por la pandemia financiera estatal (pero no por sus sueldos garantizados) han planteado con la mayor desvergüenza la falsa disyuntiva entre salud y economía. El cansancio, la imprudencia y el pensamiento mágico (el virus contagia a los demás, no a mí) junto a un lógico temor por lo que nos viene encima en términos de paro y desastre empresarial y financiero, están llevando a los tibios a plantearse "quemar etapas" de prudencia y abrir negocios, fronteras y turismo eso sí, con mascarilla y cierta distancia física. Presionan  a los gobiernos a tomar decisiones económicas que pueden suponer la pérdida de decenas o cientos de miles de personas. Se considera un mal menor necesario causado por "fuego amigo", como podemos llamar a esta forma de precipitación en el reintegro al trabajo. Es como si dijeran a la población: la bolsa o la vida. Y se adelantan para escoger ellos, la bolsa. Quizá porque la vida es de los otros. Lo lamentable y paradójico del caso es que hay estudios recientes proyectivos y aún no contrastados, pero sí científicamente serios, que demuestran de forma estadística que la relación entre la pérdida de vidas y los efectos negativos en la economía no confirma la veracidad de ese segundo factor. En España la gestión de la pandemia puede llegar  a costar 140.000 millones de euros por salvar 282.000 vidas hasta este momento. Es mucho dinero, de acuerdo. Pero ¿saben ustedes lo que genera la pervivencia de esas vidas salvadas? Diez veces más, 1,5 billones de euros de ganancia (se tiene en cuenta la esperanza de vida de esas personas curadas del virus).  Por ética y por lógica escojamos siempre la vida.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post

Repost0
17 mayo 2020 7 17 /05 /mayo /2020 09:32

La aparición, no por inesperada menos inevitable, de la pandemia vírica, un desastre anunciado como la muerte del personaje de García Márquez, ha constituido una piedra de toque para evaluar el valor genuino de la política y los políticos de los países afectados trágicamente por el  COVID. Con muy pocas excepciones, ni la política ni los políticos han dado la "ley" de su valor. Como en el costumbrismo popular, las monedas de presunto oro de la gestión pandémica han resultado ser de plomo al chocar contra la oscura piedra de toque. Si aplicamos a esta situación lo que en filosofía se llama "pensar", es decir, colocarse ante lo real desde la desnudez de prejuicios, indagar en la verdad que se esconde bajo la cortina de datos y de bulos más o menos dirigidos, buscar las líneas de fuga que los hechos desnudos muestran como si fueran problemas inevitables e "inocentes" de la culpabilidad de una mala gestión y, esencialmente, buscar remedios antes que excusas. No como los populistas, tipo Trump o Bolsonaro,  que proponen soluciones fáciles (incluso mágicas) para problemas complejos. Un ejercicio tal nos muestra que la mano invisible del estado y la economía neoliberal de los últimos cuarenta años -no sin la complicidad indirecta de los ciudadanos de la sociedad de consumo irrefrenable e irresponsable- ha provocado de este escenario trágico y que cuando llegan las malas hay que acudir a las antítesis de lo que nos ha sobrado: ante la masificación, reducción de contactos; ante la globalización viajera, cierre sanitario de fronteras; ante el negacionismo, test masivos; ante los bulos, claridad y transparencia informativa; ante la escasez sanitaria, tomar nota del error de recortes y privatizaciones y primar la salud sobre el negocio... y así seguiríamos.

Y sin embargo, en estos últimos días está circulando la constatación de un hecho de alcance internacional que está soliviantando a unos, asombrando a otros y confirmando a algunos de algo que ya se discutía "soto voce" entre los observadores políticos. Digamos que el dato fáctico es el siguiente: de los casi doscientos países que hay en el mundo, sólo diez están dirigidos políticamente por mujeres (entre ellas ninguna dictadora o populista mesiánica, dato relevante). Entre los pocos países que mejor y más pronto han sabido gestionar la crisis, lo cual ha redundado en menor número de contagios y un número llamativamente bajo de fallecimientos, están comandados por mujeres. ¿Tendrá algo que ver la testosterona en este curioso evento?, se preguntan los más irónicos observadores. Científicamente no se puede, por el momento, demostrar la hipótesis de que la testosterona, la hormona  masculina responsable de determinados rasgos secundarios masculinos, fuerza, agresividad, obcecación por la supervivencia y la preponderancia (sexual o comunitaria) cree diferencias manifiestas en el tipo de gobierno según que el líder sea un hombre o una mujer. Lo cierto es que cualidades como flexibilidad, asertividad  (pero no "por mis c..."), formación, sensibilidad a los problemas humanos, compasión, previsión, eficiencia, percepción de los "pequeños detalles" (no en vano rigen ancestralmente los hogares) tendencia a compartir, camaradería, facultad de diálogo...no son exclusivamente femeninas, pero...

Ángela Merkel (Alemania), Jacinda Ardens (Nueva Zelanda), Katrin Jakobosdottir (Islandia), Nicola Sturgeon (Escocia), Tsail Igwen (Taiwan), Erna Soldberg (Noruega), Sanna Marin (Finlandia), Mette Fredericsen (Dinamarca) son las responsables de las mejores y más eficaces políticas de reacción ante la pandemia, la mayoría aglutinando a las diferentes fuerzas políticas de sus países y con una información a sus poblaciones traNsparente, veraz , empática y co-responsable. Tanto en la preparación de hospitales, acceso y distribución general de elementos sanitarios de primera necesidad, realizando test masivos, deteniendo la entrada de aviones y turismo. Y todo ello en las dos semanas posteriores a la declaración china de la epidemia. Y con planteamientos audaces y sumamente racionales, como las dirigentes danesa y noruega que han dado ruedas de prensa a los niños usando los medios digitales para informarles de lo que ocurría y pedirles su cooperación. o las explicaciones públicas continuas y claras de una Merkel, de profesión civil física cuántica, que se convertían en virales en la Red alemana. Las diferencias de morbilidad pandémica entre estos países y los del sur de Europa (excluyendo al modélico Portugal cuyo primer ministro Antonio Costa ha realizado una gestión irreprochable auxiliado por una oposición irreprochable, ¿aprenderemos alguna vez de nuestros hermanos de península?), Norteamérica, Rusia o demasiados países sudamericanos y del este europeo (Polonia y Hungría como ejemplos escandalosos) están mostrando la cara más covidiota del planeta. ¿Será verdad lo que dice Joseph Roth sobre "la abundancia lamentable en el mundo de dos tipos de personas, los malvados y los estúpidos"?

No insistiré sobre esa superioridad femenina en la gobernanza ( y en otros ámbitos de acción social, económica, universitaria o familiar). Me faltan estudios científicos que lo demuestren. Sólo utilizo el sentido común y un empirismo al alcance de cualquiera que quiera informarse. Pero estoy convencido que los casos, conocidos por todos en este país, de señoras cuyos comportamientos públicos son, como mínimo, cuestionables ética y políticamente, responden más al "contagio" de la testosterona con la que los hombres políticos suelen dirimir sus asuntos que a sus cualidades genuinas. ¿Optimismo utópico? Tal vez sí...o quizá no.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

Compartir este post

Repost0
15 mayo 2020 5 15 /05 /mayo /2020 08:58

 

Oímos y leemos: aquí no pasa nada; lo peor ha pasado; ahora la economía es la prioridad. ¿Nada? Más de cuatro millones de casos de una pandemia avisada, con cerca de 300.000 muertos; con un ritmo de contagios y muertes que baja en Europa (aunque no en los EE.UU. de Trump); Pero eso sí, las víctimas arrasan entre la población más pobre y necesitada, en personas mayores y en comunidades minoritarias de negros o hispanos. El nivel de renta ha sido un factor decisivo: a menor renta más casos. ¿Eso es un consuelo? También exigen que  no se puede perder el turismo del verano: hay que abrir piscinas y playas. Dicen: casi todo el mundo respeta el uso de mascarillas y distancia física (no es cierto). Todo esto pronto será una pesadilla para olvidar, aseguran los “entendidos” de tertulia y café.

Quien tiene mala memoria está condenado a repetir la historia. Pero peor es obrar asumiendo que la realidad debe ser como queremos que sea. Es una reflexión que muchos no hemos dejado de hacer dentro de pequeños círculos de influencia,  se han escrito diarios de confinamiento o charlas por internet, artículos en la prensa… una gota de sentido común en un mar de irresponsabilidad.

Aquí vivimos en un pueblo pequeño, de entorno privilegiado y  se han respetado bastante las normas. Pero estamos integrados en una cultura nacional y global en la que la  tónica habitual ha obedecido a un patrón: estupor inicial, escasa información fidedigna, tardanza en reaccionar, presencia de algunos medios –escasos pero dañinos- de información pública desde el alarmismo a la ignorancia negacionista, politización permanente y de nulo nivel solidario de una gestión que debía ser unánime y no errática… junto a “covidiotas” que ignoraban las normas. Cautela, por favor. Gastar en prevención es más barato que gastar en curación.

Compartir este post

Repost0
12 mayo 2020 2 12 /05 /mayo /2020 09:05

Logos es razón y también palabra. Logoi es una palabra curativa, que consuela, que enseña, que cura. En estos días de incertidumbre y de tribulaciones, el logoi vuelve sus ojos esperanzados a Europa, la madre nutricia, no la madrastra del cuento, egoísta. cicatera y codiciosa. Tras una de las guerras más sangrientas de la Humanidad, la oprobiosa II Guerra Mundial, cuya finalización cumplió 75 años el viernes pasado, dia 8, la historia nos brinda otro aniversario, éste el septuagésimo, que deberíamos festejar, el de la declaración fundacional europea realizada por el ministro francés de Asuntos Exteriores, Robert Schuman, uno e los "padres" de Europa. Fue el 9 de mayo de 1950. Franceses, alemanes, ingleses, italianos...pactando crear una institución común: primero fue la CECA, (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) que presidió Jean Monnet, uno de los ideólogos de la Europa Unida. Se sellaba una paz difícil pero inteligente. No habría lugar para los errores cometidos después de la IGM (que propiciaron el inmediato estallido de la Segunda). Se pide una "solidaridad de hecho" entre los países de Europa, los fundacionales y los que ingresarían después. Ayuda mutua, cooperación. 

Pero al mismo tiempo se obra con cautela, con cierto respetuoso miedo a los nacionalismos, a las independencias de los Gobiernos, todo se va especializando, y atomizando  en comités, asociaciones, parlamento europeo, Banca, finanzas al margen, grupos  políticos de presión. Se desnaturaliza el espíritu fundacional. Una propuesta temprana, en 1951, de Paul Ribeyre pidiendo que se cree una Comunidad Europea de la Salud, planificando un sistema de hospitales, medicamentos, material médico, investigación conjunta de epidemias y virología, fronteras abiertas sanitarias, trabajo en común y proyectos de asistencia médica generalizada a toda la población europea, es unánimemente rechazada. Ningún país quiere que se inmiscuyan en su sanidad... en realidad en nada. Todos los egoísmos florecen y las sanidades nacionales comienzan un devenir errático que acabaría por hundir 40 años de neoliberalismo. La frase de Schuman resuena hoy en toda Europa: "La paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros de la amenazan". Ponga usted salud en lugar de paz y europea, aunque no sobra el mundial. ¿No es un buen momento ahora, tras la erupción violenta del Covid, para plantearnos todos los ciudadanos europeos, reforzar y renovar a la Unión Europea,  si es que queremos estar preparados para las amenazas que nos vienen: más pandemias, cambio climático, fracaso del sistema económico, modelo de vida sostenible, fin de la depredación de recursos...?

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post

Repost0

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens