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4 diciembre 2016 7 04 /12 /diciembre /2016 08:36

Siempre resulta tentador pero arriesgado tomar un personaje literario muy famoso y conocido para hacerle "revivir" en una nueva aventura, utilizando los ingredientes básicos del autor original. Sherlock Holmes es uno de los personajes más imitados y clonificado de la literatura popular. A pesar de que Sir Arthur Conan Doyle dejó el listón muy alto (a su pesar en definitiva, ya que para este escritor inglés victoriano el señor Holmes fue una creación de "segundo orden" y al que trató de eliminar en más de una ocasión y al que despreciaba por considerar que muchas otras de sus creaciones le superaban en calidad y enjundia). Sin embargo, lo cierto es que el capricho y el interés del público opinaba de distinta manera y, paradójicamente, Holmes fue la joya de la corona literaria de Conan Doyle. Hay toda una tradición literaria de más de un siglo de imitadores y autores que de forma más o menos acertada han "resucitado" al inolvidable dúo Holmes-Watson, rodeados de toda una tradición iconográfica amplísima en el cine y la televisión, las novelas gráficas y el cómic. El lector puede consultar internet y se asombrará de la cantidad de novelas, relatos, folletines, peliculas, series e incluso obras de teatro y musicales que ha generado la genial creación del gran autor británico.

Que yo sepa, en nuestros días hay una serie de películas para la pantalla grande (dos y una tercera por estrenar) y dos series de televisión centradas en las aventuras de los personajes citados. Aconsejo la novela "Mr. Holmes" de Mitch Cullin (titulada en inglés "A Slight Trick of the Mind", recientemente llevada al cine, que recoge una historia basada en los últimos días de un anciano Holmes, retirado en su famosa granja de Sussex y dedicado a la avicultura.

Bonnie MacBird, una norteamericana guionista de cine, autora de documentales premiados y de obras de teatro y musicales, acuarelista y experta en el gran detective que ha compuesto un homenaje a la figura de Sherlock Holmes recuperando de forma notable el estilo de Conan Doyle, aunque permitiendo que los temas criminales habituales en Holmes se "enriquezcan" con temas tan "actuales" como la pederastia, una violenta misoginia, abusos policiales y judiciales, drogas (hincapié en la cocaína, ya bien conocida por el lector tradicionales de Holmes) y el tráfico de obras de arte, sin abandonar el "escenario" histórico y social de la época victoriana.

El Holmes de la MacBird es un hombre joven de treinta y tantos, como Watson, y la autora se empecina en mostrarnos que Sherlock "era un hombre de sentimientos muy profundos pero capaz de compartimentar sus emociones cuando la situación así lo requería" (pág. 121) o "Holmes, la máquina fría y funcional y tenía un lado profundamente emocional" (pág.48) pues, no en vano, los ancestros del detective eran franceses y él poesía una inclinación al temperamento artístico que circulaba por su sangre (de ahí el título de la novela). Y desde luego, dada la calidad documental de MacBird, se trata de una cita de "El intérprete griego" una de las aventuras del "canon" de Conan Doyle, en la que Sherlock que se dice nieto de un célebre artista francés, asegura que "el arte en la sangre adopta las formas más extrañas" refiriéndose a las elementos hereditarios del temperamento artístico (como ser un genio de la deducción al tiempo que una persona "emocionalmente inestable, vulnerable a episodios frecuentes de depresión, susceptible a la adulación, rebelde social, a veces autodestructivo y un bohemio de corazón. Es un artista de verdad con todos sus poderes y vulnerabilidades". .Como es natural el narrador es Watson -aunque en algún momento es el propio Holmes quien toma la palabra para describir a Watson algunas incidencias- y MacBird logra imitar bastante bien el estilo peculiar del médico inseparable del héroe (con algunas descripciones que denotan la pluma femenina que hay detrás). La aventura narrada es una trepidante historia que transcurre en parte en el Paris de la época, con apariciones estelares, como el pintor Touluse Lautrec, el creador de la Sureté National francesa Vidock (personaje real también) o las intervenciones de un Mycroft Holmes muy en sintonía con lo que sabemos y lo que suponemos de las relaciones entre los dos hermanos y su familia común.

La desaparición del pequeño hijo de una cantante de cabaret francesa, nacido de una relación con un Lord inglés y el robo de una escultura helenística de valor aun superior a la famosa Victoria de Samotracia son los dos hilos argumentales que llevan una vez más a Holmes y el doctor Watson a arriesgar sus vidas para resolver esos dos asuntos bastante relacionados entre sí. Para los aficionados o más bien adictos a Sherlock producirá un aumento de interés saber que la autora ha estudiado las versiones de Robert Downey Jr. y Benedict Cumberbarch del Holmes cinematográfico reciente y del de la televisión, para ajustar la "actuación" de su Holmes literario y a Jude Law que interpreta a Watson en la pantalla grande. Como asegura el buen doctor en la novela de MacBird, vivir con Holmes "es un poco como caminar sobre un puente colgante sujeto con cuerdas y suspendido sobre un abismo cubierto de árboles. Puede que la adrenalina resulte estimulante, pero uno nunca sabe lo que hay debajo y siempre corre el peligro de caer". Aunque añade que eso le resulta apasionante y es feliz durante esas aventuras.

La autora ha creado una trepidante trama, basada en diálogos bastante agudos y con ciertas notas de humor, como gustaba a Conan Doyle, y una hábil administración de la agilidad narrativa y la tensión in crescendo en busca de un final no por previsible menos interesante. Sin llegar a la habilidad literaria de "Mr. Holmes" o de "La solución al 7 %" llevada al cine como "Elemental, Dr. Freud"), esta novela debe inscribirse entre los pastiches más dignos sobre el genial detective. Aunque hay un "pero" de una naturaleza sutilmente ética. Dudo mucho que Sir Arthur no hubiera manifestado cierto desacuerdo con la innecesaria "actualización" morbosa de ciertos detalles concernientes a la pederastia, la violencia explícita o la misoginia brutal. Quizá hilo demasiado fino, pero me ha parecido algo superfluo que no añade nada a la calidad de la novela y sin embargo le resta algo, mínimo, delicado y valioso.

FICHA

ARTE EN LA SANGRE. Bonnie MacBird.-Trad. Carlos Ramos. Harper Collins.- 267 págs. 17 euros.-ISBN9788416502103

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2 diciembre 2016 5 02 /12 /diciembre /2016 17:27

El profesor norteamericano Daniel Kolak, de origen croata, de la Universidad de New Jersey, aparte de una dinámica erudición (nada estancada) domina el arte de la concisión y la claridad expositiva (como cabría exigir a todos los profesores y maestros). Quizá sea preciso achacar el mérito de tal claridad, al menos en parte, a la traductora del libro Carmen García Trevijano. Pero, en todo caso, este recorrido sumario por la historia de la filosofía, tiene dichas virtudes y se convierte en una lectura amena, sumamente interesante y diría que no sólo interesa al estudiante de filosofía o a los profesores de tal materia en general, sino que constituye una oportunidad para todo tipo de lector que les intrigue el papel de la filosofía en la cultura y en la historia y, sobre todo, compruebe como el legado filosófico, empezando por los griegos, influye y se ve actualizado de continuo en la vida política, económica y social de nuestro tiempo (escolar, popular y oficialmente tan reacio a admitir la vigencia pragmática e ideológica de la filosofía).

El subtítulo del libro es "Una odisea personal" y es uno de los enfoques originales de su autor ya que nos va llevando por la historia de la filosofía "contada a través de los filósofos: de sus vidas, sus amores, temores, odios, sueños, teorías, explicaciones, respuestas y, sobre todo, por sus preguntas". Comenzar a bucear en los lejanos griegos presocráticos desde Tales (s.VII-VI a.C.) hasta Demócrito (s.XV-IV a.C.) mientras se navega por el Egeo en un trasatlántico de lujo como conferenciante de Filosofía resulta de lo más peculiar.

He disfrutado sobremanera con la claridad expositiva y terminológica de del primer y segundo capítulos, dedicados a la filosofía antigua (hasta el helenístico Plotino, neoplatónico y con Sexto Empírico que llevó a la escuela de los escépticos de Pirrón a convertirse en el elemento básico del creador de la filosofía moderna, el gran Descartes cuya alargada sombra influiría en Heiddeger, Rusell y Quine) y la medieval, generalmente tan oscura y compleja. También son fascinantes los subcapítulos de dedicados a Spinoza y Leibniz, a Hume (otro escéptico radical) y dentro del siglo XIX y el XX a Kant, Hegel, Schopenhauer, Kierkegaard, Comte, Marx, James, Bergson, Husserl, Whitehead, Quine o Wittgenstein. Lo más destacado de este excelente viaje a través de los pensadores más importantes de la historia filosófica es la curiosa sensación de que la filosofía en general a partir de los helenísticos suele ser una colección de notas ampliatorias y exploraciones suplementarias a las grandes intuiciones de la filosofía griega, cuando no se pierde en cuestiones tangenciales o episódicas de dudoso interés. Todo esto suena a herejía, soy bien consciente de ello, ya que no se puede dudar que los avances científicos en las más diversas materias epistemológicas de la conciencia y el saber humanos han aportado grandes y coherentes sistemas de pensamiento y análisis. Pero cuando uno piensa en que básicamente la filosofía se justifica en último término cuando nos ayuda a alcanzar la "vida buena" de la que hablaba Epicuro y razonaba Aristóteles...uno se pregunta sobre la necesidad de ahondar en la "filosofía del proceso" de Whitehead, la aportación de la lingüística de Wittgenstein (que al final reclama el silencio como respuesta), el atomismo lógico de Russell, la epistemología naturalizada de Dewey, el positivismo de Mach o Comte, el idealismo de Hegel, la trascendencia kantiana, la verdad de Spinoza, la duda metódica cartesiana o la radical de Hume , el pesimismo ontológico de Nietzche, la metafísica de Giordano Bruno o del maestro Eckart, las seguridades de Santo Tomás o las aportaciones de Averroes y Maimónides. ¿Vale la pena? La respuesta es sí. Mucho más veraz y auténtica que la Historia en la mayoría de las ocasiones, la historia de las ideas, de la filosofía, es una continua, brillante, agónica lucha por la verdad, con sus errores y sus monstruosidades, con sus rebeldías y sangrientas represiones.

FICHA

DE LOS PRESOCRÁTICOS AL PRESENTE.- Daniel Kolak, ed. Tecnos.- 401 págs. 30 euros. Trad. Carmen García Trevijano. ISBN 9788430957675

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30 noviembre 2016 3 30 /11 /noviembre /2016 10:35
Burdeles reales

Desde el célebre "¿Qué es la historia?" de Hegel, (el «registro» del desarrollo de la idea o espíritu absoluto, que se desarrolla en un proceso de autoconciencia) o el concepto de Marx, que la concibe como la propia naturaleza humana, porque el hombre -dice- no tiene otra «naturaleza» que lo que hace, pasando por las conceptos académicos de R.W. Davies o del profesor E.H. Carr, los estudios históricos que habían seguido estas y otras directrices clásicas, han acabado por aceptar el anecdotario de los personajes poderosos o las formas de existencia cotidiana de las comunidades afectadas, como elementos tan respetables como las grandes líneas de Polibio, Estrabon , Tucídides, Jenofonte, Plutarco o Heródoto, tan manipulables o ficticias unas como otras. Pero la suma de ellas pueden dar un nuevo sentido al pasado. De la visión mítica, a la enfocada en los "protagonistas" directivos o a la que analiza la impronta de los individuos "de a pie", de las masas y los pueblos. Por todo lo dicho, el libro del amigo González Guillén, podría ser considerado una aportación legítima -y sobremanera divertida, picante e indignante- a la historia pública y política española que interesa a la monarquía, desde los Austrias a los Borbones.

Con un estilo entre panfletario y humorístico, amargamente crítico, deliberadamente soez, indignado hasta la médula, pero al tiempo rigurosamente documentado, el autor nos invita a un viaje bien ilustrado (en el amplio concepto de la palabra) por el anecdotario amoroso de los reyes, reinas, princesas y príncipes de este país desdichado, vigilando en todo momento que dichas peripecias de alcoba sean avaladas lo más completamente posible por una documentación fáctica que también atiende a rumores, coplillas, dibujos obscenos, chistes elevados de tono, "refranes" y citas literarias o periodísticas. El resultado es un volumen abrumador que tiene el poder de deprimir y enojar al lector al mismo tiempo que le divierte y le apena. Los tiempos de las hagiografías han pasado y González Guillén, que en tiempos no muy lejanos habría pagado amargamente la osadía nunca vista de arremeter contra los molinos de viento reales, ahora puede disfrutar de haber sido uno de los pocos autores españoles que se han atrevido a tanto en un país que ha aguantado tanto durante siglos.

El pueblo "soberano" de nuestro país ponía en la picota a los miembros de una institución que se mantenía en la cumbre "por la gracia de Dios", pero sus atrevimientos no pasaban del sigilo obligado, el anónimo perseguido o los rumores y chascarrillos a la vera de la lumbre en las fiestas populares. En este viaje "real" al que nos invita González Guillén, recorremos los reinados de los Alfonsos XII y XIII, Fernando VII o el primer Borbón Felipe V, sin olvidar a los habsburgos con el emperador Carlos I. Acompañando a los monarcas y sus reales parejas, la noticia pormenorizada de sus amantes más o menos conocidos y de los bastardos que surgían, amén de legítimos descendientes que quizá no lo eran (pues algunos de nuestros monarcas carecían de posibilidades orgánicas para fecundar).

Procacidades sexuales aparte, el autor acompaña su relato con análisis políticos que, en puridad, hacer hervir la sangre del lector. Los abusos, corruptelas, malversaciones, robos descarados e incompetencias varias de alto coste económico y político, eran moneda de curso habitual en unas sociedades empobrecidas, escasamente cultas y dominadas por los poderes fácticos, monarquía, gobierno, Iglesia y Ejército, cada parte barriendo para sí y agobiando a los ciudadanos de una nación sin esperanza (¿no les suena esa forma de gobernar?).

Seis años de trabajo dice nuestro autor que le ha costado este libro provocador, un auténtico monumento al arte del revisionismo histórico. ¿Cuánto engaño, mito y manipulación hay en la Historia de nuestro país que hemos estudiado? Como decía el poeta, "estamos hartos de cuentos, esos cuentos con los que nos han adormecido y engañado desde la cuna". González Guillén ha tenido la valentía de mostrarnos el espejo, quizá deformado también pero veraz, de las personas que dominaron, casi siempre para mal, los destinos de nuestro país. Es como pasar la historia española por la caseta de feria de los espejos deformantes. Pero en ese juego de imágenes grotescas, hay el reflejo de algo existente y decisivo en su día: los personajes reales. Son los seres que caminan tras la hoguera mostrando sus sombras durante siglos a los pobres españoles en la Caverna platónica del país. Nuestro autor ha salido fuera de la Cueva y trata de denunciar a los autores del engaño. Y lo hace tratando de establecer un nexo de unión o un reflejo de aquellos dislates políticos del pasado en los dislates de hoy que ensucian las portadas de los periódicos y aturden o avergüenzan a sus lectores.

FICHA

BURDELES REALES.- Fco. Javier González Guillén.- Mira Editores.-29 euros. 646 páginas ISBN 9788484654995

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28 noviembre 2016 1 28 /11 /noviembre /2016 08:53
Historia de los libros perdidos

Un poco decepcionante libro del italiano Giorgio Van Straten dado el apasionante misterio de su tema: la suerte y desgracia de los libros perdidos, por diferentes causas, por sus autores o sus allegados y amigos o los caprichos de la mala suerte o las situaciones políticas. Sin pretender ser exhaustivo Straten se remite a ocho títulos bastante conocidos en la historia de la literatura occidental.

Entre esos libros desaparecidos se encuentran las Memorias de Lord Byron, los relatos de juventud de Hemingway, una novela de Sylvia Plath, la segunda parte de la maravillosa Almas muertas de Gógol o los textos que presuntamente había en la célebre maleta perdida de Walter Benjamin en Portbou (con una breve referencia a la maleta con poemas y prosas de Antonio Machado, no muy lejos de allí, en Colliure). A pesar de la carga nostálgica (sin constancia real alguna, como un sueño dentro de otro sueño) de las páginas donde Van Straten nos cuenta sus obsesiones particulares por algunos de esos ya míticos títulos, su trabajo sólo tiene un carácter evocativo. El hecho de que otros de esos libros amenazados lograran sobrevivir gracias, en los escritos póstumos de Kafka, por ejemplo, a la infidelidad de un albacea, de un amigo íntimo, no constituye una prueba definitiva del valor de lo perdido. No podemos sabemos, sólo cabe especular ateniéndonos al resto de la obra del escritor del que se trate. Solo en el caso del escritor Romano Bilenchi, conocido por el autor, el libro desaparecido tiene un testigo fáctico ineludible: Van Straten logró leerlo, pero no pudo salvarlo de la destrucción (por eso el capítulo que le dedica se titula:"El libro que leí y no fotocopié")

Hay múltiples imprecisiones y errores pequeños, tal vez no importantes o esenciales, sobre cuestiones biográficas o históricas en las páginas de Van Straten, pero creo que no quitan nada a lo que parece ser el objetivo de este autor: acompañarnos en un viaje sentimental literario sobre lo que pudo der, sobre lo qué podían haber aportado esos textos a la cultura de nuestra época. Por tanto se convierte en una obra de ficción sobre unos autores excelsos. En cierta forma es una versión distinta del tópico literario tan frecuente en la literatura universal: el manuscrito encontrado que desvela una obra maestra (desde Cide Hamete Bengelí en el QUijote hasta el "Manuscrito encontrado en Zaragoza" o muchos de los "papeles perdidos" de Conan Doyle y su doctor Watson. Así pues, Historia de los Libros perdidos, no debe leerse como un ensayo aproximativo, basado en pruebas científicas de la erudición literaria, sino como un ejercicio metaliterario que concierne al estilo, la memoria y los sueños de un escritor italiano llamado Van Straten y que se basa y concierne en autores venerados y en obras inexistentes de esos autores.

Ello no resta ni un ápice al encanto literario que tiene esa presunta busca detectivesca por archivos y biografías en la que siempre se nos hurta el premio final. No hay descubrimientos ni tan sólo conjeturas sobre el destino de esas obras, sino un ejercicio nostálgico, poético y, en definitiva, conmovedor de llenar los huecos que el destino y la historia, el azar y la ignorancia, la brutalidad y el exterminio han causado en la historia de la humanidad y de las artes (lo más noble que produce esa humanidad tan desdichada). Solo queda la cínica constatación de que a tenor con lo que han aportado la mayoría (no todos, claro está) de los manuscritos perdidos que han sido "encontrados" o los restos de producción literaria que los allegados y familiares de autores famosos fallecidos han dado a la luz (generalmente acompañados de ganancias editoriales y regalías para los herederos) no merecen la pena ni están a la altura del resto de la obra conocida de dichos autores.

Giorgio Van Straten ha hecho una labor de investigación apreciable aunque sin demasiado éxito dada la precariedad de los resultados (no imputables a él seguramente sino a la falta de material sensible que seguramente hay). Como bien dice "Los libros perdidos son aquellos que existieron y ya no existen. No son los libros olvidados". El autor no los olvida, empatiza sin duda con la angustia de Hemingway, Gógol, Plath, Benjamin, Lowry, Byron, Schulz y Bilenchi. Y nos comunica la tristeza y la impotencia ante las pérdidas, los robos, los incendios en que perecieron textos de valor desconocido pero con el sello del genio de unos hombres que ya forman parte de la historia. Alguno de esos autores, Hemingway o Lowry, por ejemplo, parece que se convencieron de que la pérdida había sido más un acicate que un obstáculo traumático. Otros, como Benjamin, perecieron con su obra desconocida. Y Gogol se sale de la muestra pues fue él mismo quien quemó el manuscrito de la segunda parte de su "Almas muertas", unos días antes de fallecer. Más tarde también otros rusos, Dostoievski, Pasternak o Anna Ajmátova hicieron arder sus escritos, por motivos de auto censura o inseguridad política. Como también hicieron con la obra póstuma de Lord Byron sus allegados y parientes, por temor al escándalo ante la hipócrita sociedad victoriana.

FICHA

"Historia de los libros perdidos" .- Giorgio Van Straten.- Editorial: Pasado y presente. 156 págs. ISBN: 9788494495052

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26 noviembre 2016 6 26 /11 /noviembre /2016 10:39
Homo deus

En 1962 el historiador de la ciencias, Thomas S. Kuhn, nos advirtió ("La estructura de las revoluciones científicas" ) que la historia, la ciencia y la sociedad se movían a golpe de paradigmas (sistema de creencias y conocimientos de una determinada época, aunque Kuhn lo definía de forma restrictiva así: "realizaciones científicas universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica"). En forma un tanto esquemática podríamos mostrar el proceso con sencillez: : el paradigma actual entra en crisis lentamente a causa de sus propios defectos y del progreso de la ciencia y al final cae en picado y desaparece (aunque no en todas sus facetas) siendo sustituido por el paradigma triunfante que, en un tiempo variable, desde unos años a unos siglos, y en esta época quizá en meses, también será eliminado del mapa (aunque también no en todas sus facetas) y otro paradigma se instala en el trono de la realidad consensuada.

En nuestra época los "profetas del cambio de paradigma" han desbancado a la ciencia-ficción en su habilidad para pronosticar cambios de paradigma. En historia y economía hemos conocido a varios. ¿Se acuerdan del japonés Francis Fukuyama y su "Fin de la historia" y de un nuevo paradigma ascendente sobre el fin del capitalismo avanzado? Pues bien, un historiador israelí llamado Yuval Noah Harari que publicó "Sapiens" hace un par de años, arrasando las librerías con un éxito espectacular sobre la historia de la humanidad y su progreso, ahora publica "Homo Deus" vaticinando un "optimista" futuro a pesar de los muchos problemas que la humanidad está causando de forma absurda e irresponsable. ¿Optimista? No. Sería una lectura banal. En realidad lo que predice es absolutamente preocupante y...discutible.

Siguiendo la tríada hegeliana (en realidad el primero en formularla fue Fichte y después Marx y Engels) de la tesis, antítesis y síntesis, Yuval Noah nos ofrece una historia ambiciosa sobre nuestro posible futuro de la Humanidad, escrita por las leyes de los algoritmos y la religión del "dataísmo" : la unión entre la tesis del algoritmo químico al que pertenecemos todos los seres vivientes, la antítesis del algoritmo electrónico que nos impone el actual proceso informatizador de la vida del siglo XXI y la preocupante y visionaria síntesis en suponer una deriva del ser humano hacia otra especie más cercana al tópico de la divinidad y los super-hombres que conviviría como minoría junto a una mayoría restante deprimida, explotada y decadente.

El libro es osado, divertido, tan apasionante como discutible y de una franqueza y amenidad indiscutible. Redactado con la inquieta pluma de un divulgador bien informado, se lee como si fuera una novela de éxito aunque deja un regusto amargo como si uno estuviera leyendo al Voltaire de "Cándido", el Swift de "Los viajes de Gulliver" o una de las obras inquietantes de Beckett. Este audaz inventor de distopías, utiliza el sentido común y la lógica en su continuo barajar de datos y aunque lejos de la galanura literaria de un Russell o un Huxley, sus escenarios futuros son todo menos absurdos o excesivos. La idea de que la primera revolución cognitiva que hace setenta mil años llevó al mono a erguirse y convertirse en el "homo sapiens" ya ha cubierto plenamente su proceso natural y que estamos en el punto de abrirnos a una segunda revolución que llevará (gracias a los algoritmos electrónicos, sintonizados con los nuestros) a nuestra mente y nuestros cuerpos (al menos de algunos) a rozar el poder tópico de los dioses, está respaldada por los datos, revelaciones y argumentos de 430 páginas nutridas.

Adios pues al viejo y carcomido orden espiritual y bienvenida -se supone- la era tecnológica de los bits y la realidad virtual, la globalización internáutica y la nanotecnología que podría elevar la esperanza de vida del ser humano hasta límites insospechados, quizá rozando la inmortalidad. El "Seréis como dioses" de la serpiente a la mujer (Génesis 3:5) o el la mefistotélica promesa, resuenan en las páginas de este libro con una alegría y complacencia absurda y poco razonable. La filosofía, la ética y la espiritualidad más la ciencia menos ensimismada por el poder y la inteligencia analítica, podrían argumentar "ad absurdum" contra las síntesis apocalípticas de Harari si éste mismo no dejara escapar aquí y allá la preocupación por el desarrollo previsible de sus argumentos. Es cierto que todo avanza de una manera vertiginosa y descontrolada, que estamos encastados en un engranaje letal, que las estructuras políticas y morales del pasado se deterioran u transforman (¿hacia qué?) con una ineluctable irresponsabilidad suicida, gracias a la confluencia pragmática de las ciencias de la vida y la ingeniería informática ( el hecho evidente de una cierta confluencia entre nuestros algoritmos bioquímicos -- procedimientos de almacenar datos --y los algoritmos electrónicos de la informática avanzada, sujetos ambos a las mismas leyes matemáticas). El futuro previsible nos habla de máquinas pensantes que "podrán conocer los secretos de la vida y gestionar mejor que nosotros el ámbito intersubjetivo del que dependió hasta hoy nuestro poder". Es la nueva religión de lugares como Silicon Valley, el «dataísmo». La utopía que nos describe Harari lleva el sello del "Ángel caído", si Dios ha muerto hay que ocupar su lugar, ¿quién mejor que el hombre cibernético del siglo XXI? Como ya dijeron Heráclito y Parmérides en el siglo VI antes de Cristo, "el cambio es una necesidad inexorable". Y uno de los universos probables de dicha utopía bien podría ser el que nos propone Harari. Sólo que eso no se puede probar argumentalmente, porque el inteligente autor de "Homo Deus" nos hurta limpiamente un elemento dialéctico de primer orden que transforma lo posible en probable: ese cambio ineluctable puede ir en otra dirección (y de hecho seguramente lo hará) empujado por la "x" de la ecuación planteada, donde una cierta fuerza, energía o instancia natural (nadie habla de Dios, que sólo es una palabra-baúl), un elemento no conocido ni sospechado pero sin duda existente (nadie habla de fe, basta con tener en cuenta los cambios profundos provocados a lo largo del tiempo y la historia por elementos variables no tenidos en cuenta) puede cambiar el sesgo hacia un horizonte distinto.

La ciencia que nos presenta y evoca Harari de continuo aún no sabe con qué mecanismos el hombre ha "logrado" tener conciencia de sí mismo y los algoritmos que tratan de explicarlo son auto referenciales y por tanto poco convincentes. Nos mandan a una "terra ignota" de la que no sabemos nada y en donde puede anidar el proceso que convertirá en papel mojado la utopía del "datismo".

No obstante, el libro es apasionante. El recorrido evolutivo es analizado en las tres partes del libro. Desde la erradicación de la "tríada letal" de la Humanidad en otros tiempos, la guerra, la peste y el hambre, pasando por un demoledor ataque a la filosofía pragmática del humanismo y sus logros, para empujarnos a una sociedad crecientemente sumisa y dependiente de todo tipo de máquinas y a un almacenamiento masivo de datos que nos facilitará patrones y esquemas que nos darán respuesta "adecuada" a los problemas, elecciones y exigencias de la vida, ya sea una enfermedad, la elección de carrera u oficio, la formación de gobierno o la pareja más idónea. Y como colofón la descripción del mundo futuro en el que la subjetividad humana delegará sus capacidades y privilegios a la "más perfecta" inteligencia artificial. Un mundo en el que las personas entonarán un "que vivan las cadenas", privados de esa incierta libertad que, a pesar de sus carencias y defectos, ha sido la luz que ha guiado a los hombres durante siglos. Todo a cambio de la "seguridad" y la "facilidad" (que no felicidad) que nos proporcionan los ordenadores, los tablets, los móviles, los algoritmos, el mundo digital, los cerebros electrónicos, la Red de Redes en las que solo somos un algoritmo relacionado virtualmente con todos los demás. La autonomía humana vendida por un plato de lentejas-bits. Y en la cima de ese mundo ante el que palidece el mundo perfecto de Huxley o el vetusto "1984" de Orwell, una minoría que sacará el máximo beneficio de todo ello: el poder absoluto. Pero como dijo Lord Acton, el liberal inglés del siglo XIX, "el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente". Y en esa corrupción se podría engendrar el bacilo o el virus que acabe con la utopía cibernética que nos propone (o más bien advierte, me parece a mí) Harari, ese imitador trasnochado de Spinoza en el siglo XXI.

FICHA

«Homo Deus». Yuval Noah Harari Ensayo. Trad. de Joandomènec Ros. Debate, 2016.496 páginas. 23,90 euros.

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23 noviembre 2016 3 23 /11 /noviembre /2016 10:28
Torre del Compte, entre el medievo y ayer

El zaragozano Octavio Montserrat Zapater, profesor de historia en la Universidad de Oviedo, convecino en Torre del Compte, ha esperado a la jubilación para dedicar a su pueblo familiar un libro muy elaborado y pertinente sobre la historia venerable de este lugar entrañable para los que vivimos en él. Con el mérito añadido de haber sido financiado en parte por las donaciones de muchos vecinos del pueblo en un "sencillo y eficaz sistema de micro mecenazgo".

Con estilo sencillo y amplísima documentación el autor nos acompaña en un viaje en el tiempo desde los orígenes del pueblo allá por el siglo XIII, cuando las tropas de Ramon Berenguer IV y Alfonso II de Aragón expulsaron a los musulmanes (algunas de cuyas obras de puentes o caminos han quedado más o menos conservados hasta nuestros días) y procedieron a poblar la zona estableciendo la cabeza comarcal en Valderrobres (bajo el señorío del arzobispo de Zaragoza).

De aquellos tiempos data la construcción de una Iglesia gótica y se nos da cuenta y razón de las luchas que Aragón mantuvo con Castilla y Cataluña hasta bien entrado el siglo XV. Octavio Montserrat ha realizado un trabajo ingente dedicando horas al examen de documentos municipales y eclesiásticos, sobre todo desde el advenimiento de la llamada Edad Moderna, conservados en archivos no sólo de la misma Torre ( en cuyo municipio abunda la información documental del siglo XVI al XVIII), sino de Alcañiz, Zaragoza y Madrid.

El carácter fronterizo del pueblo, que se arracimó en torno a una fortificación destinada a vigilar el paso -Torre "del Conde" (Berenguer) o quizá del "Compte" o de las cuentas y tributos de paso- fue siendo colonizado (parece que el primer caserío data de 1220) por campesinos y pequeños ganaderos o pastoreo. El autor se dedica sobre todo a mostrar el ritmo poblacional que va oscilando fuertemente hasta llegar hasta al siglo XIX, con la guerra de la Independencia y el fin del Antiguo Régimen (1833) y dejar el siglo XX y la actualidad para otra ocasión ("Pero todo eso es ya otra historia", aduce.

Cerca de 6000 documentos ha examinado pacientemente este historiador, que ofrece material original y abundantes datos, cuadros, fuentes documentales, bibliografía, gráficos, fotografías, nombres y apellidos de concejales y regidores, medidas y monedas usadas. De los textos ofrecidos se desprenden datos que nos dan idea de la vida cotidiana de los sufridos habitantes del pueblo (que sufrieron guerras y paso de tropas incesantes) las desigualdades sociales, las hambrunas, el trabajo en los campos, olivo, cereales, viñedos. El aceite es el producto que mantiene la economía básica del pueblo . (con dos molinos, uno del Concejo y otro particular). Y una especial mención a la vida religiosa que marcaba muy estrechamente las costumbres de los aldeanos (hubo un tiempo en que en este pueblo había seis o siete sacerdotes). Montserrat nos cuenta que en el siglo XVIII se cantaban más de 1.000 misas al año (lo que da idea del enorme poder -abusivo en ocasiones- de la Iglesia en el pueblo, ver como muestra las páginas 138 y siguientes).

FICHA

TORRE DEL COMPTE, ENTRE EL MEDIEVO Y EL S. XIX.- Octavio Montserrat Zapater.- Ed. Fundación Asunción Tomás Foz.-400 páginas.

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20 noviembre 2016 7 20 /11 /noviembre /2016 15:12
La terapia del deseo

Paidós nos regaló hace unos años a los lectores interesados una de las obras más lúcidas, erudita e informada sobre la filosofía helenística. Una obra que desborda el interés meramente filosófico, para integrar una auténtica y admirable visita a una ética que desbordaría a través de los tiempos y las modas intelectuales hasta llegar a nuestros días por su eficacia moral y su inteligencia práctica. Y no sólo eso, también es una propuesta literaria sin parangón en este tipo de ensayos. Se trata de "La terapia del deseo" que subtitula como "Teoría y práctica en la ética helenística". La autora, Martha C. Nussbaum, fue galardonada en 2012 con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, y se considera que es una "profunda conocedora del pensamiento griego, una de las voces más innovadoras e influyentes de la filosofía actual, que sostiene una concepción universal de la dignidad humana y de los derechos de la mujer para superar los límites del relativismo cultural. Las teorías de la filósofa estadounidense se basan en el convencimiento de que quienes entienden de distinta manera lo que es el bien pueden ponerse de acuerdo sobre principios éticos universales, aplicables allí donde se dé una situación de injusticia o discriminación".

Este libro que hoy comento es de 2003, posterior a "La fragilidad del bien" que acaba de salir en castellano en otro sello editorial y que comentaré próximamente. En "La terapia del deseo" Nussbaum analiza las diferentes escuelas filosóficas helenísticas que parten de ideas y planteamientos divergentes en muchos aspectos pero convergentes en su manera de concebir la filosofía como un medio para afrontar los problemas, dificultades y eventos más duros y penosos de la existencia humana en toda época y lugar. Todas aquellas escuelas, estoicos, epicúreos, cínicos o escépticos, surgen bajo o sobre las alargadas sombras de Platón y Aristóteles y tras superar el silencio y la manipulación provocadas por las rigideces del predominio del orbe cristiano religioso sobre la filosofía (desde aquellos siglos posteriores hasta el día de hoy) mantenían un compromiso práctico hacia los problemas de la vida cotidiana, social y política. Su fascinante combinación de lógica y compasión no ha sido superada desde entonces. Nussbaum, experta en esa época florecientes de la filosofía sugiere que cualquier actitud y práctica política o filosófica debe inspirarse en aquellos mensajes profundamente humanos. Cita al tan actual Epicuro --un autor ninguneado hasta finales del siglo XIX por la enemiga de la Iglesia católica-- cuando asegura que “vacío es el argumento de aquel filósofo que no permite curar ningún sufrimiento humano”. Y uniéndose a Séneca, Marco Aurelio, Epicteto, Cicerón, Plotino y otros, nos enfatiza que la filosofía es la busca de la "vida buena" (incluso Aristóteles se une a esa demanda) la busca de la excelencia en los actos y las ideas, a fin de convertir esas máximas en un "arte de vivir” que incide en la mejora de la vida humana. Para ello Nussbaum nos recuerda que aquéllos asombrosos filósofos hicieron un análisis de nuestros deseos, emociones, pasiones, creencias y percepciones cuya fecundidad han conformado la base de toda nuestra filosofía ética actual. Ante libros como éste se comprende la futilidad y la banalidad del ingente número de obras que atestan las librerías y que responden al genérico y devaluado género de la "autoayuda".

Como dice Cicerón en su "De finibus honorum et malorum": "considero inexistente una formación que no sirviera para aprender a vivir feliz. ..¿habría de cultivar otras artes y renunciar al arte de vivir, tan grande y trabajoso y, por tanto, tan provechoso?". Y Epicuro para quien "cada rama de la filosofía ha de valorarse por su contribución a la práctica (de la vida buena) y si no contribuye en absoluto, es vana e inútil". Por cierto, nos avisa Nussbaum, ese es precisamente el argumento central de la tesis doctoral de...¡¡Carlos Marx!!.

FICHA

LS TERAPIA DEL DESEO.-Martha Nussbaum.-672 págs. Editorial: PAIDOS IBERICA.-45 euros.- ISBN: 9788449314421

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17 noviembre 2016 4 17 /11 /noviembre /2016 14:11
Epicuro

Varios lectores y seguidores de estas páginas me han pedido más datos sobre los filósofos griegos y romanos de las escuelas postsocráticas y helenísticas, concretamente sobre estoicos, epicúreos, escépticos y cínicos. Tras los apuntes publicados sobre el hedonista Lucrecio y su "De rerum natura" ("El Giro") y sobre el estoico Marco Aurelio ("Meditaciones"), dedico este comentario sobre el fundador del epicureísmo, Epicuro (s.IV-III a.C.), a dos personas que se han distinguido por su interés sobre estas apasionantes ideas (que conciernen a lo que la filosofía clásica llamaba "la vida buena" o esmero por vivir según "la excelencia"), mi sobrina Marta y un caballero invidente llamado Alberto, al que no tengo el gusto de conocer y que me lee en braille. Epicuro, su persona, su filosofía (recogida por sus discípulos, como Sócrates no escribió nada), es uno de los muchos ejemplos históricos de mensaje trivializado y tergiversado por motivos ideológicos y doctrinales y tildado durante siglos como "enemigo de la religión y el Estado".

El autor de este pequeño ensayo, García Gual, le llama Epicuro "el liberador" y lo dedica "a quienes no se dejan confundir por expresiones vanas, sino que miran sencillamente hacia los hechos reales". En el 306 a.C. Epicuro funda en Atenas, en una modesta finca, su "Jardín", lugar para radicar su escuela y la convivencia con sus discípulos (donde se admitían mujeres y esclavos) en la época en que triunfan la Academia platónica, el Liceo aristotélico y la "Stoa Poikile" de los estoicos. En el Jardín, el enfermizo y débil Epicuro, dotado de un buen humor inalterable, enseña a buscar una felicidad serena, sujeta a determinadas normas y principios, en los que prima la austeridad y el conocimiento, dando un ejemplo personal de medida y control de pasiones, ecuanimidad, humildad y entereza ante los desvaríos de la "tyché" o Fortuna.

La filosofía epicúrea rechaza los postulados platónicos de mundos (sensible e inteligible) y afirma una sola realidad, la sensible, garantizada por los sentidos. La dualidad de cuerpo y alma es rechazada y unificada en un holístico cuerpo-alma que desaparece cuando llega la muerte. Frente al absolutismo moral platónico para Epicuro la moral es relativa en la que el bien no es algo trascendente sino referido al placer humano, al que se llega no por el halago a los más burdos y vulgares placeres sino por la serenidad que da la ausencia de perturbaciones, es decir la Ataraxia o imperturbabilidad. Por ello la verdadera filosofía está basada en la serenidad de espíritu y la felicidad cotidiana basada en la amistad y el gusto por los pequeños placeres sencillos de una vida natural y libre de pasiones. Su filosofía es una actividad, praxis, un "bios theoretikos", un saber para la vida, que proporciona felicidad a la existencia y salud al alma. Y lo fundamental para ese objetivo es la "disposición del ánimo, de la que somos dueños".

El individualismo, la marginación de la política, el logro de objetivos personales sencillos y plenos y el consejo "pasa desapercibido mientras vivas" integran un mensaje que escandalizaba a estoicos, platónicos y aristotélicos para quienes la "polis", la ciudad y el Estado eran primordiales. Y Epicuro insiste "para conseguir la serenidad hay que liberarse de la cárcel de los intereses culturales, de la política y los intereses de la riqueza". Prácticamente un mensaje zen ocho siglos antes de que naciera esa liberadora disciplina espiritual japonesa con raíces chinas e hindúes. Y apostilla: "somos nosotros mismos los responsables de nuestra miseria o nuestra felicidad".

Su norma más conocida es que no debemos preocuparnos más que de las cosas que dependen de nosotros y despreocuparnos del resto. El sabio es autosuficiente y moderado en sus deseos, parcos en necesidades y generosos y desprendidos respectos a las cosas externas: "más placenteramente gozan de la abundancia quienes menos tienen necesidad de ella". Y enfatiza "gocemos con lo que nos es dado, pero distingamos bien entre lo más importante y lo accesorio, sepamos pasarnos sin eso cuando no nos lo ofrezca la ocasión, sin molestarnos ni añorarlos". Distinguió tres tipos de deseos, natural e indispensable (comer, sobrevivir...); natural y quizá dispensable (sexo, amor, admiración, vanidad, gula...) e imaginario, que no es natural ni indispensable (fama, riqueza...).

Bien, dejémoslo aquí. Quede el resto para los lectores de estas líneas que se animen a acercarse a uno de los más brillantes y modestos pensadores éticos de la antigüedad, cuyo mensaje a pesar del ninguneo de muchos (filósofos y religiones) ha enriquecido la filosofía y la cultura.

FICHA

EPICURO.-Carlos García Gual.- Alianza Edit. 277 págs.-ISBN 9788420640945

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15 noviembre 2016 2 15 /11 /noviembre /2016 18:00
Azul marino

Muy en la línea de "Don de lenguas" y "El gran frío", Rosa Ribas (que me encantó con su novela propia "Pensión Leonardo") y su compañera Sabine Hoffman, a cuatro manos, cierran la trilogía de novela negra con "Azul marino". Como suele suceder en las series, los personajes principales(en este caso sobre todo la periodista Ana Martí, la protagonista) que reinciden en la trama van ganando peso específico y comenzamos a reconocerlos por detalles que las autoras han sabido sabiamente reiterar.
Regresamos a los oscuros cincuenta en Barcelona, aunque ya a punto de entrar en la década prodigiosa, los sesenta (en el mundo, un poco más sombría en España), cuando tras la visita del presidente Ike Eisenhower a Franco, comienzo del deshielo aliado hacia España --la bipolaridad de potencias de la guerra fría, mandaba-- permite que unos buques de guerra de la Sexta Flota fondeen en el puerto de Barcelona y la marea blanca y azul marino de sus tripulantes se desparrama principalmente por la zona baja de la ciudad.

Uno de esos marineros es asesinado en un figón del Barrio Chino y a falta de Sherlock Holmes hay que llamar a la Martí, el hablar inglés en aquella época es una rareza nacional, para que intermedie como traductora entre los investigadores norteamericanos de la Policía Militar y el sufrido inspector Isidro Castro. Para mayor interés, la joven periodista sigue sus propias pesquisas para las revistas con las que se ve forzada a colaborar, un panfleto sensacionalista bien conocido por los mayores de cincuenta años llamado "El caso" y una revista femenina especular a la contra de la protagonista, "Mujer actual" (imagínense como sería esa dama del título en los tiempos del franquismo puro y duro).

El teatro de operaciones no podía ser más jugoso literariamente hablando. El Barrio Chino de la época rezumaba posibilidades tétricas y enigmáticas en un caldo de cultivo en el que cabían delincuentes, señoritos tarambanas, burgueses de conciencia torcida. Y para mayor abundancia la protagonista es una joven muy segura de sí misma rodeada de un mundo machista inclemente y casposo. Causa una cierta vergüenza ajena, no exenta de humor, los conflictos culturales y profesionales entre la policía española y la policía militar americana, con el añadido de la importancia no sólo política sino económica de la llegada del Mr. Marshall, para un país empobrecido y una Barcelona con grandes miserias. Pero la cosa no queda en lo pintoresco o en lo tétrico criminal, también la Martí nos presentará un tema espinoso, un misterio de relevancia paralelo al caso policíaco, al parecer ajeno y que se desvelará como el elemento decisivo en la trama. La historia era bien conocida -aunque bastante secreta y sin alcance público debido a los intereses de clase y la censura elitista -. El siniestro retrato en blanco y negro de aquélla época, con sus muchachas réprobas condenadas muy religiosamente a la semi esclavitud laboral y sexual, es excelente y a muchos lectores les abrirá el baúl de los recuerdos que, desde la distancia, ya no causan dolor o vergüenza sino un poco una nostalgia de lo jóvenes que éramos. En suma , una novela que se lee en un santiamén (sin respiro). Broche de oro de una buena trilogía en el género.

FICHA

AZUL MARINO.- Rosa Ribas y Sabine Hofmann.- Ed. Siruela. 316 págs. ISBN: 9788416854165

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12 noviembre 2016 6 12 /11 /noviembre /2016 10:28
Correspondencia Hesse-Zweig

Treinta y cinco años de correspondencia entre los dos mayores escritores de principios del pasado siglo, Herman Hesse y Stefan Zweig comenzó con una delicada y algo patética misiva del primero, escritor primerizo aunque mayor en edad y que le sobreviviría 20 años, con el segundo, aún no convertido en gran caballero de la literatura en lengua alemana, pero autor de varias obras de éxito. Zweig moriría por su propia mano durante la IIGM. Y así comienza la larga correspondencia: "Mi estimado señor, ¡No se asuste usted porque ahora de repente le aborde con un saludo y una petición!". Hesse adjunta un librito de poemas y pide a Zweig con gran humildad que "en reciprocidad" y sólo "en caso de agradarle mi librito" le regale un volumen de éste sobre Verlaine, dedicado. Y se justifica "soy ridículamente 'pauvre' y me veo obligado a ir mendigando mis contentos acá o acullá".

Esta subordinación artística y social -- con los años Hesse llegará a ganarse muy bien la vida con sus libros -- entre los dos escritores se mantendrá muy sutilmente aunque la balanza se inclinaría a favor de Hesse en ámbitos filosóficos y espirituales más que en los propiamente literarios.

Este volumen constituye sin duda un inteligente canto a la amistad entre dos personas muy sensibles e inteligentes, ambas de alto valor literario. Pero también permite al lector conocedor de la obra de ambos comprender muchos aspectos de tal obra y sobre todo de sus respectivas biografías enmarcadas en la siniestra pero fascinante primera mitad del siglo II .

Volker Michels es el editor de las cartas y los comentarios. Además nos regaLa un epílogo muy esclarecedor. Un trabajo realmente bien hecho. La traducción es de José Aníbal Campos y el libro ha salido bajo el sello de Acantilado. Nos dice Michels, "Hesse -futuro premio Nobel de Literatura en 1946- es humilde y provinciano, sólo tiene el título de bachiller, se formó como mecánico y trabaja de ayudante de un librero de viejo. Zweig, en cambio, es pudiente, hijo de un industrial de la Viena cosmopolita, que frecuenta los círculos mundanos de artistas y viaja por medio mundo, mientras Hesse se refugia en la naturaleza y el trato con gente sencilla en un pueblo de 300 habitantes".

No obstante verse en persona en contadas ocasiones, la relación epistolar entre ambos es sumamente cordial, generosa y sincera. Y parte no sólo de los paralelismos en sus ideas en aspectos tales como el belicismo, el futuro de Europa, los temores que engendra la época, el humanitarismo, es decir lo que Zweig llamaba "cierta altura moral" que llevaba a ambos a una " inequívoca defensa de la razón, del bien y del humanismo, que no admite divisiones entre ética y estética". También se sustenta en una admiración recíproca y actitudes y comportamiento similares en cuestiones políticas, literarias e incluso personales, a pesar de que Hesse era un pertinaz solitario, amigo de bosques y montañas y su amigo era un "dandi" sofisticado que amaba los grandes salones y relacionarse con personalidades de todo tipo. Para Zweig, el desmoronamiento del viejo mundo y sus valores y principios y el pánico a la vorágine vulgar y agresiva que parecía imponerse en manos nazis, fue una pesadilla de la que no supo escapar. Hesse, por el contrario, afrontó con firmeza y obstinada lucidez los malos tiempos. Quizá gracias a su "cambio" psicológico realizado años antes, tras una depresión superada gracias al psicoanálisis, aunque "en ocasiones la amargura nos impregna como el agua a la esponja", como escribía en su última carta.

Fascinante libro para comprender el siglo que se fue y sus influencias y diferencias, positivas y negativas, con el siglo que vivimos y para apasionarse aun más por dos escritores que deberíamos tener muy presentes.

FICHA

CORRESPONDENCIA HESSE-ZWEIG.- Editado por Volker Michels.- Trad. J. Aníbal Campos.- Ed. Acantilado.227 págs.- 20 euros. ISBN: 9788496834958

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