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10 noviembre 2016 4 10 /11 /noviembre /2016 10:07
TRAS LA CELOSÍA

Novela histórica que nos habla del oscuro, aunque importante, papel femenino en la sociedad española de principios del Renacimiento, originalmente centrada en una localidad aragonesa, Rubielos. Comienza con un proceso de beatificación que el obispo de Rubielos está preparando para enviar a Roma, a fin de convertir en beata y después en santa a una monja del lugar, fallecida muchos años antes, María Auxiliadora, en torno a la cual comienza a forjarse una leyenda de milagros y que, seguramente, devolverá su prestigio y riqueza a una ciudad que languidece y se arruina.

La autora recurre al tópico de los manuscritos, en este caso de un rico comerciante castellano que estuvo en Rubielos en la época en que vivió allí la mujer que después se haría popular por su entrega a la ayuda de pobres y menesterosos y sobre todo a la educación y protección de niñas y muchachas, fundando un convento donde cumplir una labor de defensa de la condición femenina en unos tiempos marcados por la cosificación y explotación de la mujer.

La narración de episodios como el de la falsa peste que puso a Rubielos en cuarentena y la actuación de autoridades civiles y religiosas, del fanatismo del Santo oficio y sus ministros, de la persecución de los anatematizados judíos, de los abusos de todo tipo que debía padecer el pueblo con resignación, está resuelto con un estilo vagamente arcaico pero brioso. La novela se lee con placer y con un ritmo pausado e interesante. Una ironía crítica subyace en el texto, en el dibujo de los personajes y de sus cuitas: en todo el relato la autora va apuntando la corriente subterránea de servicio y resistencia de las mujeres que van apareciendo y dan cierto sentido a un mundo dominado por los hombres, su avaricia, crueldad y ambición.

La estrategia argumental se sirve del testimonio masculino de unos hechos concretos que, como en "Rashomon" de Akira Kurosawa, dependen del punto de vista del que nos los narra -el hijo de un comerciante castellano asesinado en Rubielos, el médico judío converso y el novicio- y que conciernen a una época revolucionaria en la que el descubrimiento de América y los cambios radicales que ese hecho provocaría daría lugar al fin de siglos de oscuridad, ignorancia y poderes fácticos inamovibles. Carmen Santamaría nos brinda una novela interesante, llena de sorpresas. Con un final nada sorprendente pero sí aleccionador. Por cierto, con un título que ya usara el Nobel de Literatura, el egipcio Naguib Mahfuz, en uno de sus libros.

FICHA

TRAS LA CELOSÍA.- Carmen Santamaría.- Ed. Turpial.- 481 págs.-23,70 euros. ISBN 9788495157935

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7 noviembre 2016 1 07 /11 /noviembre /2016 11:26
Volar en círculos

Un escritor octogenario que se las sabe todas, con decenas de libros a sus espaldas y que publica unas "memorias" en cuya contraportada afirma con elegancia y cinismo irónico que "un buen escritor no es experto en nada salvo en sí mismo. Y sobre ese tema, si es listo, cierra la boca", nos coloca desde antes de comenzar a leer en el lugar que nos corresponde como lectores de ficción. A partir de ese momento, salvando la credulidad, todo es posible.

Y es posible salvar hasta la credulidad. Porque Le Carré (David Cornwell) nos dice en su introducción "podéis estar seguros de una cosa: en ningún momento he falseado conscientemente un suceso o una historia. He disimulado o disfrazado cuando ha sido necesario, si. Pero falseado jamás". No hace falta ser un erudito en Kant para vislumbrar la argucia ética del "como sí". El muy inteligente Mr. Cornwell, sabe perfectamente que ningún lector aficionado a su escritura le va a desmentir, principalmente porque nos importa un bledo si sus historias sobre sí mismo son verdaderas o no. Lo que nos importa es lo condenadamente divertido que es leerle.

Incluso el aparentemente patético capítulo dedicado a su díscolo padre es lo más alejado del Oliver Twist de Dickens que se pueda dar en lengua inglesa. Aunque afirme en otro lugar de su apunte sobre Ronnie, el timador elegante que fue su padre, que opina como Graham Greene sobre que "la infancia es el saldo que un escritor tiene a su favor", en plan irónico (apostilla "si es así, yo nací millonario"), lo cierto es que ya es millonario y, a sensu contrario, su infancia le dotó de un gran bagaje, audacia, inteligencia, astucia, dotes de observación y capacidad de fascinar a la gente. En realidad, el lector acaba el capítulo sin decidirse muy bien a aceptar la premisa del autor sobre su profundo rechazo hacia su padre. Lo que queda es casi un canto hacia las capacidades de encantar y seducir de su padre y una vaga queja de ser un hijo abandonado.

Me encanta la anécdota en la que revela que contrató a un par de detectives para que investigaran su pasado ya que "la memoria es la puta de la imaginación". Lo único que hicieron fue corroborar las pistas que él mismo le dio. No parece verosímil pero sí muy divertido. Sin embargo, otras, como la del encuentro con un ex prisionero político, torturado, que encontró alivio en su terrible situación porque sus carceleros le proporcionaron una vieja novela de Le Carré. O aquélla otra en la que cuenta con mucho encanto la "tortura" que le supuso una entrevista con el gran Bernard Pivot, el "gurú" televisivo de las letras francesas durante más de 20 años.

No hay un riguroso estudio o análisis autobiográfico en estas páginas sino un agavillado conjunto de anécdotas dispares de la vida de Le Carré unidas por su propia voz y planteadas sin método alguno pero con apabullante agilidad y encanto literario. Así que poco de nuevo conoceremos del buen Sr. Cornwell y algo más del señor Le Carré: lo interesante, curiosa y dinámica que ha sido su vida, la suerte o fortuna que ha coronado su existencia y le ha permitido estar en el lugar adecuado y el momento oportuno para compartir charla con algunos de los personajes públicos más interesantes del siglo XX. Como buen jugador, Le Carré nos escamotea detalles significativos y nos seduce con su juego de naipes mientras deja escapar por un lado el punto que daría relevancia a lo que nos cuenta. No nos enteramos de los entresijos de su oficio literario pero sí se solaza contándonos, sin ocultar identidades, que a muchos de sus compañeros de los servicios secretos nos les gustaban nada sus "indiscreciones" literarias. Lean el capítulo titulado "No te metas con tu servicio secreto".

Una nota indispensable: a pesar de su reconocimiento por la valía de Graham Greene o Somerset Maugman y su admiración hacia ellos, Le Carré debe saber perfectamente que no puede, o debe, colocarse a su altura, ni en el terreno literario ni tampoco en el de novelista con doble vida de espía. Pero esto es una opinión. Aunque no lo es que tampoco pierda nada en la comparación. Los tres son igualmente certeros en su habilidad literaria para obligarnos a llegar sin respiro a la última página.

Nota bene: Sin ser un mal título "Volar en círculos" (en realidad es lo que hace Le Carré en sus "memorias") considero más adecuado e interesante el original "The Pigeon Tunnel", es decir, "El túnel de las palomas". En el prefacio del libro, Le Carré explica el por qué de ese título. Si el lector reflexiona al acabar el libro sobre ese detalle, comprobará que seguramente es más adecuado, aunque se preguntará, como hice yo, en qué lugar se situaba David Cornwell, si en el de las palomas o en el de los tiradores, "deportivos caballeros bien alimentados". Yo no tengo dudas.

FICHA

VOLAR EN CÍRCULOS.- John le Carré.- Trad. Claudia Conde.- Ed. Planeta. 459 págs.

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5 noviembre 2016 6 05 /11 /noviembre /2016 16:47
EL MUSGO DEL BOSQUE

Desde la lectura de su novela "El testamento de amor de Patricio Julve", he tenido una afición especial por las andanzas literarias de Antón Castro, del que saludaba un estilo nutrido por el valle Inclán de las "Sonatas", el talante mistérico mágico del gran y olvidado Álvaro Cunqueiro (la vena galaico céltica es muy semejante en ambos escritores) y el sencillo y eficaz verbo de Baroja. Ahora llega a mis manos, vía Octavio, "magister libris" de estas tierras, una obrita lírica de unas 80 apretadas páginas, "El musgo del bosque", título vagamente zen para un contenido entrañable que nos habla del amor a literatos, películas, artistas, pintores, la fascinación por la radio, paisajes y ciudades.

Antón es hombre cultivado, viajado y con una rica y variada experiencia en amistades y afectos, recuerdos y evocaciones. Hay algo dulcemente infantil y virilmente honesto en las añoranzas literarias de este periodista de tan variados, profundos y apasionados intereses. Ya en su libro de relatos "El niño, el viento y el miedo" (Ed. Nalvay) bellamente ilustrado por Javi Hernández, Castro nos dejaba vislumbrar esa intensa nostalgia de la niñez que enriquece a muchos escritores como un manantial que no se agosta jamás. Recuerdo con agrado dos de los relatos, "Una historia de amor" o "La cabeza del ternero y el mal vecino", donde queda de manifiesto ese estilo entre socarrón e infantil que luego tendrá reflejos en la rica prosa de Antón.

En esta prosa poética de "El musgo del bosque", la memoria y la nostalgia cogidas de la mano van hilvanando las historias, pasando de personaje a anécdotas, todas unidas por el sesgo lírico personalísimo del hombre que las vivió, el autor. Un hombre que se estremece -y nos contagia la misma emoción- por esas vivencias que conciernen entre otros, a Rosalía de Castro "la loca del bosque", a Gonzalo Torrente Ballester, el fotógrafo Leopoldo Pomés, José Antonio Labordeta, Amancio Prada o Mercè Rodoreda. Pero también a Rembrant, Moscú , la escucha de la radio ("una de las formas más puras de la felicidad") o una sesión de cine con un suave e inocente despertar erótico o el más adulto de "Razón de amor".

Me han encantado los poemas dedicados a un recital en Cantavieja del inolvidable Labordeta: "En tu garganta cantaron todas las estaciones: por el desierto/ y el valle, en la tormenta y el cierzo, con el eco de los montes/ por la piedra rojiza de las serranías, las vaguadas y las ermitas" y que acaba apostrofando "¿Quién, cabrones, ha calculado tan mal el aforo?/ ¿No sabían quién venía y para quiénes?, gritaron fuera".

Precisamente en el poema titulado "Sígueme", Antón Castro desvela quizá de forma inconsciente, la naturaleza de su personalidad literaria y la certeza de su empeño: "Hay hombres que crecen y crecen y no dejan de ser niños,/ hay niños que nunca dejan de ser viejos o crisálidas/ de un sueño de cristales, de musgos y de escarchas./ Hoy me he cruzado con uno de ellos: es poeta, un viajero, el peregrino que entretiene los ocasos/ con su acordeón ocre, el artista/ de delirios que lleva en su cartera/ de cuero el volcán de la utopía".

FICHA

EL MUSGO DEL BOSQUE.- Antón Castro.- 81 págs.- Ed. Prensas de la Universidad de Zaragoza.- EL NIÑO, EL VIENTO Y EL MIEDO.- 90 págs.- Ed. Nalvay

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3 noviembre 2016 4 03 /11 /noviembre /2016 08:56
Los políglotas

William Alexander Gerhardie (1895-1977) es uno de los vástagos de una selecta familia británica con residencia en la Rusia zarista que hubo de emigrar debido a la Revolución (algo que nos deparó también a Nabokov) y con el tiempo convertirse en un novelista que levantaba alaridos de satisfacción en escritores tales como Edith Wharton, el gran Graham Greene , Katherine Mansfield y el divertido Evelyn Waugh (que le debe, como he descubierto, muchos de sus hallazgos estilísticos y de humor). Como dice Martin Schifino en la introducción a su traducción de "Los políglotas" , Gerhardie es "un autor rescatado periódicamente del casi-olvido...lo que más sorprende no es la manera en que le rescata sino el hecho de que se olvide".

Mi lectura de "Los Políglotas" (aparecida en 1925) y más tarde de "Hecatombe" (ambas ejemplarmente editadas por Impedimenta) sólo confirma lo de los "alaridos" y también la sorpresa (y algo de indignación) de que este autor irónico, hábil, sutil e inteligente, no sea más conocido.

La fauna y flora que nos descubre Gerhardie entre la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa, entre la nobleza que emigra con sus arcas bien nutridas, la falsa nobleza sin un duro, caballeros rijosos, estúpidos o pusilánimes, aventureros, la gama completa de neuróticos con cuello duro y pajarita, desternillantes erotómanos, militares con delirios de grandeza y sujetos afectos a pozos hipocondríacos sin fondo...todo servido con un estilo irónico, brillante, afectado en ocasiones, siempre paradójico. El autor nos hace distinguir y recordar a sus personajes gracias a tics psicológicos o verbales que operan como tarjetas de visita, usando el humor y las contradicciones como herramientas. Y así en ese mundo alfombrado y lujoso, con la debida desfachatez opera el protagonista y narrador George Hamlet Alexander Diabologh, un tipo fatuo e incomprensiblemente arrogante, con rincones escondidos de astucia y otras virtudes sociales, como la mordacidad y el sarcasmo.

No nos confundamos, la brillante apariencia de ligereza y frivolidad del estilo de Gerhardie, esconde como en Oscar Wilde, Waugh y Chesterton, una evidente vis dramática, una ironía impecable y una crítica social e histórica envuelta en guante de seda. El narrador, el citado supuesto petimetre Georges Hamlet Alexander Diabologh, es un joven militar inglés con aspiraciones literarias que viaja a Japón para conocer a unos familiares que abandonaron Bélgica durante la Primera Guerra Mundial y se refugiaron en Japón y Rusia. Son tiempos de la Revolución Rusa. Alta burguesía, anhelos aristocráticos, apariencias y rigidez en las formas. Pero los personajes van surgiendo como en un guiñol acompañado por un coro surrealista de gentes de la más variada condición que orbitan en torno a la familia. Todo ello forma un puzzle cómico-dramático, pintoresco y aleccionador, donde las piezas, aparentemente banales, conforman al final un retrato histórico social de una época que se resiste a ser engullida por el siglo XX.

Como aperitivo lean este párrafo (pág.318): "Las guerras, que son asuntos sumamente estúpidos, son dirigidas por gente estúpida (prueba de ello es que los más sabios se esfuerzan en detenerlas en cuanto pueden); y los hombres que de ordinario estarían en la sombra pasan a primer plano y organizan un llamado "servicio secreto", cuyos agentes se pasan el rato mandándose unos a otros información sobre todo tipo de individuos lunáticos e inocentones..." . Supongo que Le Carré debe ser uno de los lectores entusiastas de Gerhardie. Yo ya lo soy.

FICHA

LOS POLÍGLOTAS.- William Gerhardie.- Impedimenta. Madrid (2014) 384 págs. 22,75 €. Traducción y nota introductoria de Martín Schifino. ISBN:

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1 noviembre 2016 2 01 /11 /noviembre /2016 09:03
Los últimos días de Kant

"El asesinato considerado como una de las bellas artes", "Confesiones de un inglés comedor de opio" y "Suspiria de profundis" son algunas de las obras de Thomas de Quincey (1785-1859), escritor y periodista inglés que dedicó una pequeña narración, publicada originalmente en Blackwood's Magazine, a describir los últimos días de vida del filósofo alemán Emmanuel Kant, una de los más grandes pensadores de la historia de la filosofía (fallecido 23 años antes).

De Quincey narra la muerte del gran filósofo en poco más de 80 páginas en las que, sorprendentemente, tienen tanto o más importancia las notas a pie de página que unidas, llegan a sumar otras 30. Se basa en los supuestos testimonios de Wasianski, personaje real --teólogo, alumno y administrador de Kant -- que cuidó de los intereses y la persona de Kant en sus últimos tiempos. Fruto de esa relación fue la obra " Emmanuel Kant en sus últimos años de vida. Una aportación al conocimiento de su carácter y de su vida doméstica basada en el trato diario con él". (1804). Así De Quincey articula un texto en el que nos cuenta la vida cotidiana del filósofo a través de las palabras de Wasianski (convertido en personaje de ficción) y sus propias notas e intervenciones. Esta compleja estructura narrativa (está lejos de ser una biografía al uso) se desenvuelve ante el lector con notable claridad y, al parecer, es uno de los más bellos ejemplos del inglés literario del siglo XIX.

La narración se centra en los estragos que la edad causan en la estricta rutina cotidiana del filósofo y está llena de detalles curiosos y algunos decididamente morbosos, como las horas finales del filósofo moribundo y el atroz deterioro de sus facultades intelectivas. Entre los apuntes amables está el que se refiere a que sus conciudadanos de Könisberg solían ordenar algunas de sus actividades por la hora puntualísima en que Kant realizaba sus paseos, comidas o reuniones. La edición de Valdemar, traducción de José Rafael Hernández, incluye además de un esclarecedor prólogo del traductor dos anexos singulares, un anecdotario de Kant debido a testimonios reales de amigos y estudiosos y un curiosísimo estudio del cráneo del filósofo realizado por el Dr. Gottlieb Kelch en el que aplicando la "teoría cráneo encefálica" de Gall se nos explica la relación entre las protuberancias, surcos y características del cráneo con los elementos psicológicos que configuran la genialidad de Kant. Pleno de detalles curiosos y algunos decididamente morbosos, como las horas finales del filósofo moribundo y el atroz deterioro de sus facultades intelectivas.

Ver al autor de la "Crítica de la razón pura" reducido a un personaje surrealista, un anciano vulnerable pero con relámpagos breves pero intensos de genialidad, en manos de un criado zafio y abusón da un tono de amargura y tristeza a la imagen radiante que cualquier amante de la filosofía atesora. Aun así la obrita, de una rareza estimulante, tiene su propio valor literario (que no filosófico) que nos dice mucho de la compleja vida de De Quincey y su manera de percibir las cosas, contradictoria y chispeante.

FICHA

"LOS ÚLTIMOS DÍAS DE EMMANUEL KANT.- Thomas de Quincey.- Trad. y prólogo de José Rafael Hernández.- Ed. Valdemar. 210 págs. 8 euros. ISBN 8477023271

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28 octubre 2016 5 28 /10 /octubre /2016 09:44
Los últimos días de AGM

Un libro rodeado de una polémica social, cultural y moral suele desnaturalizar su posible valía auténtica. Que, por supuesto, es la literaria. Por ello he procedido a leer la novela antes de entrar en la lectura de la polémica. Y, desde luego, me abstengo de unirme a ella. Me considero al margen de todos los mentideros y banderías literarias.

¿Cuáles son los hechos? La escritora Elvira Navarro publica la novela "Los últimos días de Adelaida García Morales. Usa datos e iconografía (fotos, portada del libro) que hablan más de una biografía que de una novela. Tras salir el libro en setiembre pasado, hay una furibunda e inmediata reacción del gran director de cine Víctor Erice, ex marido de Adelaida, la "protagonista" de la novela de Elvira Navarro, en forma de doble página de "El País". A partir de aquí se arma un belén prodigioso en prensa, radio, teles y, totalmente excesivo como es costumbre, en las redes sociales, con perfiles de acusaciones, condenas, ataques personales, y el etcétera habitual en ese ágora virtual que lo permite y encaja todo.

Elvira Navarro es una joven escritora que, a mi parecer, ha intentado algo confuso literaria y éticamente. El asunto -la existencia de esta novela- ha sido, simplemente, mal enfocado. Desde un punto de vista literario, promocional y lógico. Literario porque no era preciso inventarse detalles biográficos -entre otros reales o conocidos- de una persona real y titular la obra con el nombre y la fotografía de tal persona, la escritora Adelaida García y añadirle comentarios y referencias reales de terceros, habida cuenta de que la autora asegura el carácter de "ficción novelesca". Promocional por las contradicciones habidas por parte de Elvira Navarro y las frases y imágenes promocionales utilizadas. Y lógico porque parece básico que se debería haber dado conocimiento del proyecto literario a los familiares y particularmente al marido, Victor Erice, siquiera para confirmar algunos datos reales usados en la novela. Y, en segundo lugar, haber dado oportunidad a los mismos de opinar sobre el uso del nombre y la imagen de Adelaida en una supuesta "ficción" que a veces transita por senderos muy delicados y que podrían ser injuriosos (los "testimonios" de un personaje ficticio sobre los desvaríos psicóticos de la escritora y sus alucinaciones).

Pasemos al libro. Las 82 páginas de la novela - en un libro de 128 páginas-, se completan con un mal titulado "Epílogo" que es simplemente una cronología biográfica reiterativa, unos "testimonios" de entrevistas emitidas por la radio y una larguísima lista de "títulos publicados" por la Editorial, resultan sumamente insatisfactorias para mí. La novela sigue dos caminos argumentales, la narraciones en primera persona de una concejala municipal de Cultura de un pueblo sevillano a la que supuestamente acudió Adelaida en busca de ayuda económica (50 euros) para ir a Madrid a ver a su hijo y el segundo, la de una realizadora de documentales que pretende filmar uno sobre testimonios de tres personas que conocieron y trataron a la escritora. Curiosamente dos personajes que parecen cortados con parecido patrón psicológico aunque se trata de dos mujeres distintas con planteamientos existenciales semejantes, desde la indecisión al auto cuestionamiento interior.

No obstante hay cierta habilidad narrativa en esta, para mí, fallida novela y un lenguaje literario correcto. A pesar de las reiteraciones, de la escasa verosimilitud de los personajes del "documental" y del abuso de auto justificaciones de la autora que parece ser la primera en no estar muy segura de la pertinencia de lo que ha hecho tal como lo ha hecho.

FICHA

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE ADELAIDA GARCÍA MORALES.- Elvira Navarro.- Random House.-128 págs. 14,90 euros

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25 octubre 2016 2 25 /10 /octubre /2016 08:05
RECUERDA QUE VAS A MORIR

A medio camino entre las prodigiosos libros de divulgación médica neurológica y cerebral de Oliver Sacks y el "Viaje en torno de mi cráneo" del escritor húngaro Frigyes Karinthy y mucho más cerca del honesto y valiente libro del neurocirujano británico Henry Marsh, su colega norteamericano, el joven Paul Kalanithi (murió de cáncer de pulmón a los 36 años) ha publicado un libro estremecedor que muestra la enfermedad desde los dos lados del problema, el paciente y el médico. En eso coincide con muchos de los volúmenes publicados por el gran Sacks y en el plano sufriente con el húngaro Karinthy; en cuanto a los detalles de la exigente y sufrida profesión médica de la neurocirugía con todos ellos.

Lo que añade elementos dramáticos profundos al presente libro es la evocación emotiva de la vida truncada en plena juventud de un neurocirujano brillante y los elementos familiares destruídos por la enhermedad y su súbito aunque esperado final trágico. Quizá el título sobreabunda en esos aspectos, aunque no deja de ser una cita clásica en latín y en algunos filósofos estoicos griegos y romanos. A pesar de ese detalle literario, el libro y su estilo, a menudo lírico y de una fría emotividad, no exagera aspectos melodramáticos, hay una emoción contenida y una constante invitación a gozar de la vida en la misma medida apasionada en que el autor contempla cómo se le escapa.

La formación literaria y filosófica complementaria del neurocirujano (aspecto tradicional éste en el mundo de muchos médicos) dan una pátina de calidad e inteligencia a las páginas deñl libro. Las citas poéticas son acertadas y los comentarios filosóficos emanan sin duda de una mente bien formada acostumbrada a la reflexión y el análisis existencial e íntimo. Además, el mensaje ,como cabe esperar de toda persona inteligente, abandona la erudición vanidosa en favor de la claridad y la sencillez más humilde. El mensaje es claro y se ajusta al carpe diem y al memento mori que desde Séneca, Epicteto, Epicuro, Sócrates o Montaigne y Wittgenstein se han preocupado por divulgar y aconsejar: vive plenamente el día presente porque no sabes si estarás vivo mañana.

Como nos recuerda varias veces Paul en su libro póstumo hay que vivir, sin agobiarse desde luego (por la simple aceptación de un hecho incontrovertible) la seguridad en el cumplimiento de la segunda ley de la termodinámica: todo orden tiende progresiva e imparablemente hacia la entropía, es decir el deterioro y la aniquilación. Y eso es aplicable desde la partícula más mínima de vida y energía hasta las estrellas. Y, nosotros, como sabemos, antes que Shakespeare lo formulara, no somos más que polvo de estrellas.

Pero mientras, Paul logra contagiarnos un optimismo y una cierta esperanza sobre el sentido de la vida y convierte su libro en una lectura recomendable no sólo para los enfermos de esa grave dolencia que puede anidar en cualquier parte de nuestro cuerpo, sino a los profesionales, medicos, enfermeras, que deberán atenderlos. Como decían los estoicos y los epicúreos, por quedarnos en los antiguos filósofos, la muerte es un elemento indisociable de la vida, hay que tenerla en cuenta sin miedo o amargura. Es un hecho natural con el que hay que contar sin que ello desequilibre nuestra vida cotidiana sino que, al contrario, le de más valor, belleza y alegría.

FICHA

RECUERDA QUE VAS A MORIR. VIVE.- Paul Kalanithi.- Trad. Santiago del Rey.- Ed. Seix Barral.- 218 págs. 18 euros. ISBN: 978843229497

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23 octubre 2016 7 23 /10 /octubre /2016 08:19
Desaparecer de sí

Es un fenómeno que había existido siempre, personas solitarias por vocación, ermitaños, seres abocados a vivir en conventos de clausura, en lugares perdidos lejos de la civilización, aventureros solitarios por todos los rincones ignoto del mundo, incluso misántropos irredentos y ariscos encerrados en una habitación durante meses o años. Todos voluntariamente, sin que nadie les obligue excepto su rechazo al mundo y a la sociedad en la que viven.

Paradójicamente a finales del siglo XX y en el actual el fenómeno ha pasado a convertirse en algo, más que un síntoma de asociabilidad, en algo parecido a una enfermedad contagiosa que no es tratada ni concebida (excepto en casos extremos) como una patología y que afecta cada vez a mayor número de personas. Y digo paradójicamente porque en el siglo de lo global, de la Red de redes, de la inabordable hipertrofia informativa, de los satélites espías, del abordaje más siniestro e impune de la mayor agresividad contra la intimidad que ha conocido la humanidad, cada vez en mayor medida se dan casos de aislamiento (apoyado en los propios medios informáticos) y de misantropía radical. En el mundo de la hiper conexión global, abundan más las personas que quieren desconectar, que buscan encierros voluntarios en instituciones religiosas o seglares, que abandonan profesiones rentables para regresar al aislamiento rural. Personas que se recluyen, borran sus huellas, usan la tecnología para ganarse la vida sin moverse del salón de su casa y el terminal informático, se relacionan a través de pantallas con ocasionales y fugaces encuentros (en algunos casos) o van buscando por la aldea global moverse sin estacionarse y jamás constituir un hogar permanente.

En "Desaparecer de sí" de David Le Breton editado por Siruela), se nos informa de la venerable antigüedad de esos impulsos, que toman carta de naturaleza literaria en un Whitman, que busca su realidad entre bosques y lagunas, en el inolvidable y absurdo personaje de Melville, Bartleby, --el de la famosa frase evitativa de "preferiría no hacerlo"-- una originalidad del autor de "Moby Dick", las obras de Beckett, los "alter ego" del escritor portugués Pessoa, tras los que se difumina la persona real, incluso los aislamientos feroces de escritores como Salinger o David Foster Wallace o los personajes de Murakami.

El antropólogo galo, Le Breton, (autor de una magnífica obra sobre el arte de caminar) nos habla de algunos de estos ejemplos pero trata de ahondar en esa característica peculiar que se expande como un virus universal y analiza sus vertientes y modalidades (como la "moda" juvenil de los hikikomori japoneses del encierro voluntario y nihilista sólo alimentado por el continuo viaje virtual), primero tratando de rebajar la patología de la motivación y después apreciando sólo formas depresivas agudas, casi siempre inconscientes, como explicación (a mi parecer, poco convincentemente desde un punto de vista clínico). Incluso apunta una especie de "paso atrás" en lo social para tomar más impulso para un regreso o la aparición sintomática de casos de Alzheimer más o menos precoces.

De forma que considerado literariamente el libro es interesante y ameno, pero no constituye en modo alguno un ensayo, ni siquiera ligeramente, científico a la luz de los actuales conocimientos psicopatológicos e incluso de la antropología estructural de nuestra época. Divulgación más bien de un fenómeno que afecta tanto a eruditos en diversas disciplinas como a estudiantes de Universidades de primer orden o vagabundos cuya forma de vida desarraigada y solitaria responde a parámetros sociales, económicos y patológicos que requieren un análisis más cauteloso.

Citar a Barthes o a Montaigne ("es necesario reservar una trastienda que nos pertenezca por entero, en la cual podamos establecer nuestra libertad verdadera, nuestro principal retiro y soledad") me parece una banalización de altos vuelos de un síndrome alarmante que tiene mucha más profundidad y patología que los escapes a la "blancura" --cercanas a la no acción, al wu wei taoísta -- de algunas personas muy dotadas intelectualmente.

Las conclusiones (discutibles) van centrándose en lo que constituye el objetivo del libro, la tentación contemporánea de desaparecer de si. Lo que se redunda en mi opinión de catalogar esta propuesta como un ensayo previo e ilustrativo aunque superficial de la fenomenología de la huida, no tanto de sí cuanto del estatus personal y social del sujeto en cuestión. Seguramente a la espera de un texto abordado de una forma más científica y rigurosa.

FICHA

DESAPARECER DE SÍ.-David Le Breton.- Trad. Hugo Castignani.- Ed. Siruela.- 200 págs.- ISBN: 9788416638970

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19 octubre 2016 3 19 /10 /octubre /2016 19:01
Meditaciones, Marco Aurelio

Marco Aurelio, emperador romano del siglo II dC, filósofo estoico, escribe en griego sus reflexiones sobre la vida, los problemas de los hombres de su tiempo, sus propias experiencias, sus valoraciones éticas, su manera de enfocar y gestionar sus asuntos. Son comentarios breves, escuetos, íntimos, sin florituras literarias o poéticas, sencillos, razonables, inteligentes. Es la voz de un hombre importante que no se cree superior a nadie, un hombre maduro, acercándose a la la vejez y a la muerte con una serenidad admirable y una lucidez sin dramatismos, con aceptación y tranquilidad de ánimo. Las "Meditaciones" es un libro exquisito, que destila una cierta severidad en el análisis de posturas y actitudes equivocadas, con ese cierto envaramiento ético de los estoicos.

Hay una lectura absolutamente actual de Marco Aurelio, su mensaje no nos resulta caduco o trasnochado. Como dijo John Stuart Mill, un tanto hiperbólicamente, "es el producto ético más perfecto del espíritu antiguo". Pero en sus reflexiones, que resuenan familiares en nuestra propia época, resaltan valores como los que destaca José Ignacio Díez en su análisis del texto: "la importancia de una interioridad inalterable, la renuncia a las cosas indiferentes, a las que carecen de valor, la relatividad del dolor, el desprecio por la fama y la opinión de los otros sobre uno mismo, la prioridad de la razón como guía, la vigilancia por la manipulación de la opiniones y creencias, la habilidad de transformar los obstáculos en ventajas, no dejarse engañar por las ilusiones de la mente, el vivir la existencia del presente y el acomodo inteligente a los hombres y situaciones entre los que nos vemos envueltos, la búsqueda del bien común y una amabilidad persistente en las relaciones con los demás". Todo ello envuelto en un deísmo suave, nada estridente (los dioses existen pero si no existieran eso no te justifica para proceder de forma incorrecta) y el respeto a ese "dios interior" que no está muy lejano del que preconizaron el maestro Eckart o Spinoza (de ahí la favorable acogida que la Iglesia siempre mantuvo hacia el emperador filósofo).

Sin llegar a ser uno de los grandes de la filosofía, Marco Aurelio, sigue vigente como filósofo menor con grandes valores. No proporciona ningún estructura de sistema, no es original ni busca teorías filosóficas complejas, su mensaje es sencillo y amable. Es un precedente de Montaigne, de Pascal, de Spinoza o de Wittgenstein, sin pretender acceder a la altura de ninguno de ellos. Pero es un manual práctico de comportamiento ético que sigue vigente a pesar de los innegables anacronismos de texto, enfoque y alcance. No hay proyección biográfica en este libro de apacible lectura ordenado en forma de máximas y reflexiones breves. Su reinado está marcado por sucesivas campañas militares (morirá durante una de ellas) y uno se sorprende ante la paradoja de un hombre tan espiritual embarcado por necesidad de nacimiento en una existencia de continua tribulación social y política.

En plena campaña contra un pueblo germánico a orillas del Danubio, en su cuartel general, Marco Aurelio escribe tras una batalla: "la filosofía (que practico) consiste en mantener nuestro dios interior sin afrentas ni daños, por encima de placeres y penas, sin dejar nada al azar, sin mentir ni fingir, al margen de lo que los demás hagan, aceptando los acontecimientos y la parte que nos toca, pues tienen el mismo origen. Y sobre todo, esperar la muerte con buena disposición, sabiendo que es solo la disolución de los elementos que me componen como cualquier otro ser vivo...eso es lo natural y por tanto no es malo".

En sus escritos puso el epígrafe de «para sí mismo» (Eis heautón). Una especie de general examen de conciencia, reiterativo en ocasiones y abundoso en otras, pero siempre claro, decidido y bienintencionado. Es un texto singular para la época en que se escribió. Son escritos de madurez, en sus últimos años, entre 170 y 180. No hay referencias a los lugares desde donde escribe, al paisaje o a los pueblos contra los que combate. Todo es "eis heautón", para sí mismo. Pero pocas veces un "sí mismo", como en Montaigne o Spinoza, es tan revelador y tan útil para todos los demás hombres, sus lectores. Aunque para este trabajo he usado la edición de Círculo de Lectores, hay ediciones muy económicas en Ariel, Cátedra y Taurus entre otras editoriales. Del todo recomendable.

FICHA

MEDITACIONES.- Marco Aurelio. E. Alianza, 176 págs. 9,50 euros. ISBN 9788420636740

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15 octubre 2016 6 15 /10 /octubre /2016 12:05
El giro

Quizá lo menos espectacular de esta joya bibliográfica sea su título (sólo el subtítulo del libro lo justifica, pero señores editores, hay muchos presuntos lectores que no pasan del título y más cuando el precio supera los 20 euros). Lo demás, su contenido, su estilo, el carácter de la información que ofrece y sus sugerencias intelectuales y filosóficas e incluso la edición formal (ed. Crítica) rayan la excelencia. Lo considero uno de los mejores libros que he leído este año.

¿De qué habla el autor, Stephen Greenblatt, profesor de Harvard y experto mundial en Shakespeare? Pues miren ustedes, de pergaminos, papiros, volúmenes, palimsestos y búsqueda de incunables, rarezas bibliográficas y clásicos grecolatinos, poetas, filósofos y ensayistas casi desaparecidos, cuyo valor excede del propiamente bibliográfico y cultural para convertirse en unas enseñanzas que conciernen a la vida de las personas, a su bienestar y a la búsqueda de la felicidad. Hasta tal punto de eficacia, que dichas ideas han sido uno de los motores ocultos de todo el proceso cultural y científico del que gozamos (es un decir) en los tiempos actuales.

Se trata de un libro galardonado con los premios National Book Award de 2011 y el Pulitzer de 2012, tan merecidos como pocas veces suelen serlo. Me fue recomendado por mi amigo Nacho Grases (curioso gustador de libros de historia, un poco alejado de mis gustos, pero que en esta ocasión acertó plenamente) y lo he leído de un tirón dejando abandonados otros libros escogidos cuidadosamente por mí mismo y los servicios de mi librero Octavio Serret).

Se trata del hallazgo por un buscador de libros en el siglo XV, Poggio Bracciolini, secretario papal y esmerado "scriptor" (copista medieval dotado de una caligrafía prodigiosa), de un manuscrito que se daba por irremediablemente perdido. Era el "De rerum natura" poema didáctico de Tito Lucrecio Caro, datado en el siglo I a.C., convertido en libro maldito por los autores cristianos, manipulado y condenado por la filosofía clásica, medieval, renacentista y moderna debido a su defensa de los principios atomistas y agnósticos elaborados por el filósofo griego Epicuro. Principios nacidos muchos de ellos de otro filósofo del siglo IV aC, Demócrito, ninguneado por Platón y otros pensadores clásicos bienquistos por el Cristianismo. Y como añadido impagable del volumen que nos ocupa, un recorrido erudito elaborado como una novela de intriga sobre la historia de los libros, no sólo como generadores de ideas, sino como objetos físicos . Y así por el precio de una comida en un restaurante modesto, usted tendrá acceso a una historia apasionante.

Ene el Renacimiento, época polémica en la que vivió Poggio, fascinantemente descrita por Greenblatt, los clásicos griegos y romanos -- o mejor dicho, lo que quedaba de ellos-- se convirtieron en los hitos del imparable proceso de conocimiento que había de cambiar el mundo y abrir las puertas a la Modernidad. Poggio fue uno de los cientos de humanistas que recorrían bibliotecas, monasterios y cenobios escondidos que atesoraban, sin saberlo, muchos de los tesoros perdidos del conocimiento clásico, con el propósitos de copiarlos. "De Rerum Natura" de la que se conocían pocos datos por referencias de Platon, Aristóteles, Diógenes Laercio, Ciceron, Séneca y Marco Aurelio, se daba por inexorablemente perdida .

Cuando comienza a difundirse el libro (tras la invención de la imprenta de Gutemberg), con las dificultades históricas que implicaba el odio de un Papado corrupto y un Santo Oficio inquisitorial e ignorante, se dan una serie de influencias que, según Greenblatt , consiguieron hacer cambiar las formas de pensar y de entender el mundo a los filósofos y hombres de ciencia, un cambio de paradigma cultural que nos acercaría a los logros deslumbrantes de la técnica y la ciencia de nuestra época (no así a los filosóficos). La ironía y un cierto sarcasmo con el que este autor nos narra las vicisitudes del libro en primer lugar y la cultura en general, constituye un placer para cualquier lector.

Por lo demás la hipótesis de entrada, la influencia e impacto de ciertos principios filosóficos en nuestros días, concretamente del atomismo y la naturaleza de la materia y del vacío, sujetos a los ataques de la Iglesia y la Doctrina cristiana, así como la naturaleza de la muerte y la inexistencia de un supuesto Mas Allá seráfico o infernal, configuran un escenario apoteósico en el que parece brillar la emoción y la intriga de una gran novela más que de una historia contrastada y documental.

Lucrecio fue un poeta virtuoso, un filósofo fiel a Epicuro, en el verdadero sentido de la palabra (y no en la denigrante versión que se nos ha enseñado). Su visión del mundo inspiró no sólo a artistas como Sandro Botticelli o a Leonardo, a pensadores como Montaigne, sino a científicos de todas las épocas desde Newton y Galileo a Darwin, desde Freud a Einstein y todo ello a pesar de que fue desterrado al Index de libros prohibidos desde su redescubrimiento.

Pero todo lo que antecede puede hacer pensar que "El Giro" es una obra erudita, plúmbea e indigerible. Nada más lejos de la realidad. Se trata de una lectura ligera, amena y en ocasiones emocionante y divertida. Los mas aplicados lectores tienen además notas, índices y bibliografía para extender sus conocimientos. Es un libro que debe enriquecer cualquier biblioteca que se precie.

FICHA

EL GIRO (De cómo un manuscrito olvidado contribuyó a crear el mundo moderno).- Stephen Greenblatt Editorial: Crítica Colección: Serie Mayor Páginas: 328 ISBN: 978-84-9892-412-1 Traductores: Joan Rabasseda y Teófilo de Lozoya 25,90 €

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