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3 mayo 2016 2 03 /05 /mayo /2016 18:00
Alarma en el expreso

Hitchcock adapta la novela "The Wheel Spins" (1936), de Ethel Lina White. Es la penúltima película inglesa antes de dar el salto a Hollywood. Rueda exteriores de Hampshire y en los platós de Gaumont Studios. La acción tiene lugar en un país centroeuropeo imaginario, Brandika. Ya preludia la inquietud política que después acarrearía la guerra fría. Como en otras de sus películas el tren toma un carácter central de ambiente en la película (recuerden "Extraños en un tren" o la célebre "Con la muerte en los talones") Iris Henderson (Margaret Lockwood) es una muchacha de clase alta que regresa a Londres para casarse. El tren en el que viaja sufre una avería a causa de una avalancha de nieve. Pasa la noche, junto con los otros pasajeros del tren, en un hotel de la montaña, donde conoce a una anciana, Miss Fray (May Witty), y a un músico modesto, Gilbert Redman (Michael Redgrave). La misteriosa desaparición de la anciana y la búsqueda que realizan por el tren la chica y el músico (maravillosamente interpretados) va oscilando entre la intriga y la comedia amable. Todos los trucos del gran Hitch se ponen en marcha para no permitir descansar y relajarse (y mucho menos aburrirse) al espectador. El misterio va consolidándose en una trepidante marcha de dudas, detalles insólitos e incertidumbre. Paralelamente vamos observando los cambios psicológicos de maduración de los protagonistas.. La música, de Louis Levy, excelente, a pesar de la sintonía del cantante callejero, clave de la película y la única que desmerece del conjunto. Hitchcock se inventa el invernal país de Brandiquia y también el sonoro lenguaje de los "nativos" así como se divierte y nos divierte con los tópicos nacionales que va sirviendo con pícara sencillez. Quizá secuencias como la del tiroteo desde el tren pecan de obsoletas, pero nada logra desmerecer el encanto de esta vieja película.

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2 mayo 2016 1 02 /05 /mayo /2016 18:35
La hora decisiva

Realizada en una forma austera y sin demasiados medios, en "The Finest Hours", toda la trama se acaba diseñando en la segunda parte de la película, la que concierne al rescate de la tripulación del carguero en trance de hundimiento (en realidad medio buque ya que la otra mitad ha sido engullida por el acéano durante una tormenta brutal, de las mejor filmadas que he visto desde la epopeya del ballenero que inspiró Moby Dick). Basada, aunque con extrapolaciones librfes para dotar al argumento de un elemento sentimental, en hechos reales y en el libro “The Finest Hours”, de Michael J. Tougias y Casey Sherman. La historia tuvo lugar en 1952, durante una megatormenta, en la que 4 hombres de una lancha da guardacostas emprenden un rescate para salvar a los tripulantes de un barco que está a punto de zozobrar, partido en dos, arrastrando a la muerte a los supervivientes. Magnífica fotografía, contrapunteada por una banda sonora eficaz y unos intérpretes más o menos desconocidos pero veraces y ajustados a los papeles con una sorprendente sobriedad. Chris Pine como Bernie Webber y Casey Affleck como Ray Sybert --los dos protagonistas reales de esta historia de los hombres del mar-- a la cabeza de un reparto que parece haber sido escogido por su aspecto indudablemente marinero. Sencilla y apreciable película que debancaría a cientos de muy publicitadas cintas si existiera un ápice de justicia y sentido común en los ámbitos promocionales del llamado 7º Arte.

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1 mayo 2016 7 01 /05 /mayo /2016 17:40
Esa puta tan distinguida

A Juan Marsé le encantan los juegos de espejos, las metáforas literarias que imbrican ficción y realidad de una forma tan hábil que resulta prácticamente imposible --e innecesario-- establecer una frontera que las diferencie. Toda esta novela (como tantas otras de este autor que no cesa de beber en el manantial profundo que nace de su infancia y su propia vida) es un generoso epítome de esa trayectoria literaria. A estas alturas biográficas Marsé está llegando a la maestría de su propio arte, esa urdimbre entre ficción y existencia propia, en la que uno va reconociendo las profundas vetas del tesoro "marseano" en un continuum temporal que va apareciendo, tris, tras, en citas inesperadas desperdigadas por las páginas de la nueva ficción.

Se trata de un juego enérgico e imparable que va trufándose de notas irónicas, sarcásticas y dotadas de un tono socarrón, duro y seco aparentemente, pero con una sonrisa final de ternura hacia los personajes y hacia su propio ser, comprensión y ¿compasión? que Marsé brinda con su agreste inteligencia de asilvestrado contador de "aventis". Amo y respeto a este veterano novelista total que va añadiendo arrugas a un rostro noble, de mirada franca y triste y dotado de una expresión donde aparece el guiño de una inteligencia punzante y libre.

Un tipo de inteligencia que brilla como un desafío en la "entrevista" al autor con la que comienza la novela y donde vemos diseñada casi la totalidad del artificio literario que Marsé va a emplear en el libro. La voz del autor es la voz del protagonista pero, como si fuera un acertijo, no es propiamente una autobiografía, ni mucho menos. Es un aventi para personas inteligentes y también informadas. Es una delicia para los que han seguido la obra de Marsé, pera también agradará los que se acercan por primera vez. Los avatares, trampas, meandros y mixtificaciones de la memoria de Juan Marsé, escritor, como diríamos parodiando a Pio Baroja.

Marsé nos lleva a 1982, cuando el escritor comienza a ser conocido -ya lleva tiempo siendo respetado- y nos cuenta un aventi sobre sus tratos con el cine (poco fructíferos y mas bien conflictivos, como reconoce el novelista) y un encargo para escribir el esbozo de un guión sobre un asesinato -ficticio- que se cometió en un cine de su barrio, el Delicias, en 1949. Mezclando datos ciertos con personajes de ficción, con la doble vuelta de tuerca, de que los personajes son reflejos especulares de otros personajes suyos de otras novelas propias. Marsé, hilvana la historia de una prostituta, Carolina Brull (basada en otro asesinato, el de Carmen Broto, ese real y objeto de otras referencias literarias en la obra de Marsé), que murió a manos del proyeccionista Fermín Sicart, mientras en la sala se proyectaba Gilda.

Si a todo ese entramado literario le unimos las divertidas y disparatadas citas tangenciales a la política, la Iglesia, el "problema" catalán y otros fobias del autor, mezclando personajes y datos de los ochenta con los de ahora mismo, la diversión está asegurada. Aunque a "Patricia Garbancio", “intérprete de tango-sardana”, o a "Pilar Rajola" “contorsionista verbal”, no les haga ninguna gracia. Como el mismo Marsé dice “Nunca he dejado de pitorrearme de mí mismo y de otros y de todo tipo de nacionalismo; no voy a dejar de hacerlo ahora". Y añade, de una forma demoledora “No milito bajo ninguna bandera (…) cualquier forma de nacionalismo me repugna. La patria que me proponen los nacionalistas es una carroña sentimental”. Pero mientras, el novelista lucha contra la presión subliminal y efectiva de la censura que todavía en los ochenta le dificultan el trabajo serio en el que anda metido a medias con el guión, una novela que le exige pescar en el pozo negro que la censura dejó palabras que han perdido su significado o que están desgastadas por los cuarenta años de tinieblas y manipulación "doctrinal".

Las críticas feroces al cine y a sus profesionales de antaño, momias "del viejo cine de pelucones y pupurrutas imperiales de Cifesa”, constituyen una diversión añadida para los que conozcan y recuerden los figurones de entonces y al cine "de destape" que encenagó las pantallas del país y, por supuesto, a los directores empeñados en rodar zafias proclamas políticas donde brilla la nostalgia del "contra Franco hacíamos mejores películas".

El amor al cine es otra de las constantes de la novela de Marsé, de todas sus novelas, y así se permite crear a un personaje que es compendio, divertido y socarrón, de esa obsesión cinematográfica, la criada Felicia, que cree firmemente que en el cine —en una frase, un actor o un título— está el secreto de vivir. Sus adivinanzas, por cierto bastante fáciles y felices, van trufando la obra de un escritor que reconoce la profunda raiz personal de su literatura y termina con la paradoja de que "en la parte inventada de mis ficciones está mi autobiografía más veraz”.

La memoria, "esa puta tan distinguida" del título queda reflejada tal cual en su personaje Fermín Sicart, el asesino de la prostituta Carol, que tiene la memoria destrozada por los tejemanejes genocidas de un psiquiatra militar llamado Tejero-Cámara. ¿A nadie le recuerda otro caballero de esa profesión con apellido compuesto que tuvo la bendición y el apoyo del franquismo y realizó experimentos reales con prisioneros republicanos para demostrar la debilidad mental de los "rojos", al más puro aliento nazi mengueliano? Una anti terapia semejante es la que cercena en la mente del asesino los motivos por los que cometió el crimen, aunque no la autoría del asesinato. Por tanto, ¿dónde está la culpa? Para Marsé “Podría entenderse como una metáfora del país que todavía no sabe cómo salir del túnel de la desmemoria. Pero hay que distinguir entre olvido y memoria". Y de esa metáfora bebe la trama de la novela. Metáfora que es otra de las constantes de la obra de este escritor.

No se la pierda.

FICHA

"Esa puta tan distinguida". Juan Marsé. Lumen. Barcelona, 2016. 240 páginas. 21,90 euros.

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29 abril 2016 5 29 /04 /abril /2016 11:19
La filosofía no da la felicidad

Bueno, ya era hora de que a un filósofo (de los que distinguen entre sabiduría y conocimiento) se le ocurriera romper una lanza a favor de denunciar la insólita pretensión de la filosofía de salón actual de que es un remedio casi mágico contra la infelicidad. Por favor, señores, un poco de seriedad, humildad...y honestidad. La moda "couch" y terapéutica de la filosofía que comenzó hace años con "Más Platón y menos Prozac" y ha alcanzado niveles de escándalo y best seller de autoayuda ha contagiado (la supervivencia obliga, "primum vivere...") incluso a filósofos de garra y conocimientos como algunos del lado francés que Roger Pol Droit tiene el valor de denunciar.

El mensaje básico de este atrevido pensador va un poco en la línea de Spinoza, los sentimientos y las emociones tienen muy a menudo más sabiduría intrínseca que la mente reflexiva y discursiva...incluso el silencio es más elocuente que un libro entero de determinados filósofos (como dictaminó tajantemente Wittgenstein).

El autor de este libro clarificador, osado e irreverente que aconsejo para profesores de la cosa humanística (si aún queda alguno en esta tierra de infieles culturales que es España), recomiendo la vuelta al acto engendrador básico del filósofo: el asombro. Ya en su obra anterior "Si solo me quedara una hora de vida" (también en Paidós), imagina qué hacer si solo le quedara una hora de vida para descubrir lo que debería ser esencial en nuestras vidas. Abomina de la presunta necesidad de seriedad para acometer reflexiones sobre temas importantes, reivindica la risa y el humor como vehículo filosófico, pone la duda, la ignorancia y la confianza en las sensaciones físicas, como herramientas básicas. Desconfía del imperativo actual de ser feliz a cualquier precio y en cualquier momento, convirtiendo en una obsesión algo que se produce porque sí, sin buscarlo, "La idea de una felicidad sostenida, perfecta, sin estrés, sin preocupaciones, sin angustias, no me parece muy humana, ni interesante. Es algo con lo que se sueña en una época que es, efectivamente, angustiada, fragmentada. Hay que ser feliz en casa, con la pareja, en el trabajo, en la cama, en las vacaciones... ese imperativo permanente me parece un imperativo de control social". Y más tarde añade : "la potencia técnica crece mientras que la potencia moral no se mueve. Hay muchas guerras y catástrofes que son desencadenadas por formas de sinrazón, de locura”.

Roger -Pol sostiene que "la felicidad, si es que existe, no es cuestión de método, de reflexión, de filosofía, sino de locura, de desmesura, de puro azar. Y un poco conspirativo cree que en los discursos al uso para ser feliz "no logro ver nada más que una inmensa empresa de normalización, de dominación, de vasallaje. Cuando oigo «¡sé feliz!», entiendo «¡sé esclavo!» por eso me avergüenza que haya filósofos participando de este totalitarismo de rostro radiante, ya sea deliberadamente o por inadvertencia". Han fracasado las revoluciones (desde 1968) que querían crear un hombre nuevo y han generado una cierta desconfianza en el saber. "El científico se ha convertido en el aprendiz de brujo capaz de desencadenar el apocalipsis. La figura del, santo está en horas bajas y la del sabio sometida a una manipulación, un "new look" poco serio, entre Castaneda y el brujo yaqui don Juan. Se trata obviamente de cómo pasarlo medianamente bien y sufrir lo menos posible (lo que se acerca a la prédica estoica o epicúrea, olvidando que se trata de tiempos radicalmente diferentes). Olvidando básicamente que no hay fórmulas mágicas, que todo depende del esfuerzo, de la aquilatación del malestar, del poder curativo y pedagógico del sufrimiento y las crisis.

Vamos, salgan de casa y compren este libro, aprenderán un poco de la farsa inmensa en la que vivimos y del uso demagógico e iluso que se hace de la filosofía eterna.

FICHA

LA FILOSOFÍA NO DA LA FELICIDAD...ni falta que le hace.- Roger-Pol Droit.-Trad. Núria Petit.- Paidós.- 142 págs.- 14 euros.- ISBN 9788449331862

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29 abril 2016 5 29 /04 /abril /2016 09:30
Miss Hokusai

Delicada, poética muestra de cine de animación japonés, estilo manga, sobre la figura real de un par de artistas del pincel, padre e hija, en el Japón feudal de principios del siglo XIX. No hay un desarrollo argumental progresivo, sino un muestrario de secuencias sin aparente cohesión que van mostrando la vida de un genial pintor japonés, Tetsuzo Hokusai, pero sobre todo, de su hija O-Ei, que tiene un dominio semejante sino superior al de su padre, de las personas que les rodean, de las circunstancias familiares donde surge el drama. La acción se desarrolla en Edo, la actual Tokio y se nos muestra la caleidoscópica vida de esa ciudad y ese tiempo, ilustrando la vida de campesinos, artistas, comerciantes, criados, vagabundos, cortesanas, nobles y plebeyos en un ambiente en el que de vez en cuando surgen cosas maravillosas o misteriosas. A pesar de ese aspecto poco corriente en una película, la desordenada y aparentemente caprichosa trama logra atraer, fascinar y someter la atención del espectador. Dirige Keiichi Hara.

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28 abril 2016 4 28 /04 /abril /2016 15:17
Ha vuelto

Con un comienzo imaginativo que suena a "Historias imposibles" o a ciencia-ficción de serie B, la propia esencia de la trama es un imposible que no tiene explicación ni falta que le hace, se nos propone una distopía tenebrosa: la vuelta a la vida en nuestra época del mismísimo Hitler humeante como enviado por el infierno para probar a la gente de hoy, fuera de su contexto pero manteniéndose en u criminal fascinación, en su psicótica eficacia dramática. Una pesadilla que sirva para mostrar la turbia naturaleza de nuestra actual cultura (incluso en la mismísima Alemania, donde aún hay nostálgicos de aquella barbarie). La ambigüedad política y social de esta parábola inquietante es lo más interesante de la película, el tratamiento que se le da de todas formas a aquella figura oscura es lo más preocupante.

Los gags tratan de fundamentarse en la comicidad y el "humor" (la secuencia de los guionistas de televisión imaginando chistes sobre el holocausto es de lo más sonrojante). Más aún extremada que la novela del mismo título, que fue un éxito de ventas en toda Europa, trata de buscar un equilibrio casi imposible entre comedia, sátira política y crítica social. El personaje de Hitler, no se limita al rol de payaso siniestro, sino a un sujeto capaz de adaptarse a las nuevas circunstancias con habilidad para mantener su carisma y su capacidad de embaucar a una sociedad desequilibrada que gime por un perrito matado a tiros pero acepta una ideología genocida, olvidando los males que produjo. Lo vergonzante es la verosimilitud de la historia, la constatación de que el paranoico, psicótico, discurso nazi aún tiene buena acogida.

Rodada como un falso documental, al estilo de "Borat" la película parece querer llamar la atención por el auge de la extrema derecha en Europa, pero se convierte en un debate que busca los límites de la solidez democrática y humanista de la Alemania actual. Sin embargo uno se congratula de que alguien se atreviera a hacer una película con esos planteamientos. Recordemos que en España nadie ha intentado hacer algo así respecto a Franco, figura menor en la tipología de los dictadores si la comparamos con el Führer. El disfraz de comedia de "Ha vuelto" no puede disimular el fuerte desafío de la propuesta y la feroz crítica política y social que propone. El director juega con el espectador llevándole a situaciones límite y saliéndose por la tangente (incluido el final, el colmo de la osadía irreverente)

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27 abril 2016 3 27 /04 /abril /2016 16:27
Resucitado

Uno se sorprende de que el veterano Kevin Reynolds se decante por una película de corte tradicional sobre uno de los grandes temas del cine de base religiosa, la pasión y muerte de Cristo. Hemos visto grandes producciones desde los "peplum" al estilo de "La historia más grande jamás contada" o "Barrabás" que enriquecieron nuestras Semanas Santas de los sesenta a los ochenta, como películas más ambiciosas como "La pasión de Cristo" o, salvando las distancias "Rey de Reyes". "Risen" es un intento (medio fallido) de presentar el archimanido tema de una forma original. Y de hecho en las dos primeras partes de la peli, lo consigue. Todo lo que se relaciona con la investigación policial que el tribuno Clavius (presente en la crucifixión) hace sobre la desaparición del cuerpo del crucificado tiene su interés a pesar de que carece en absoluto de intriga (sabemos perfectamente el desarrollo -presunto- de los hechos). De hecho nos asombró el dinamismo de las escenas y su honesta intención de arrojar luz sobre algo (dejando al margen la doctrina oficial) que sonaba a manipulación de los discípulos de Jesús.

Desde la sorprendente aparición del resucitado en una reunión de amigos a la que de forma invasiva y militar se une Clavius, todo cambia. Para él y para los espectadores. A partir de ese momento la película vuelve a los cauces ortodoxos. Todo se desmonta, la originalidad del encargo de Poncio Pilato, las manipulaciones del Sanedrín, los pequeños destellos de cosas inexplicables que aportan María Magdalena , José de Arimatea y los soldados romanos que, borrachos, testificaban en falso para librar sus pescuezos. Incluso la figura del tribuno Clavius, con su enorme anhelo de paz y retiro, pese a su eficacia y ardor guerrero. Es una correcta crónica del nacimiento del cristianismo...hasta que se deriva hacia la ortodoxia de cine de domingo por la tarde o viernes santo por la noche.

La recreación histórica es excelente, ambientación y vestuario, nada de muslos descubiertos en los romanos militares, sino calzón hasta media pierna bajo la faldilla, como fue realmente, fuera de los estudios Cinnecittá y del cine de Hollywood (ver "La Túnica sagrada" o "Ben Hur" sin ir más lejos), una estética convincente y una tensión narrativa que la hace entretenida. Bien Josep Fiennes como Clavius, aunque un poco envarado. Los secundarios excelentes con nota alta para Poncio Pilatos (Tom Felton).

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26 abril 2016 2 26 /04 /abril /2016 17:10
El niño en la cima de la montaña

John Boyne, el escritor irlandés que parece cómodo con los temas relacionados con la infancia en el mundo feroz que despertó el III Reich (recordemos "El niño con el pijama a rayas" ) vuelve a ofrecernos otra muestra de su talento, muy emocional y sugerente, donde se nos ofrece unos retazos sobre el mismísimo líder del horror. Un adolescente fascinado desde pequeño por la figura de Hitler (es el sobrino del ama de llaves de la casa de recreo que el jefe del Estado alemán nazi tiene en los Alpes, Berghof) nos va dando --con una cierta involuntaria ironía-- elementos de juicio para comprender la enigmática y enfermiza figura, un viaje profundo al corazón de las tinieblas.

"El niño en la cima de la montaña" publicado por Salamandra, nos narra el proceso de adoctrinamiento y la lenta deformación ética y psicológica del protagonista bajo la carga de su relación con el ambiente del jerarca nazi. Boyne completa una trilogía sobre la infancia en la guerra, iniciada con "El niño con el pijama de rayas" (2006), seguida con "Quédense en la trinchera y luego corran" (2013). El protagonista, Pierrot Fischer, de madre francesa y padre alemán, será el conejillo de indias del propósito el autor: contarnos la seducción del mal sobre un carácter en formación. La apología de la violencia y de la intolerancia racial y religiosa nos son ofrecidas con una mirada distanciada y poco clara. El deseo de Boyne de realzar esos elementos para dramatizar más su relato, sigue una trayectoria manipulada, emocional y sentimentalmente por el escritor (quizá de forma inconsciente) En la balanza siempre coloca la traición y la amistad. Es un esquema que se repite en las dos novelas citadas. Un esquema que busca la expiación a través de la asunción de la culpa. Un poco como el reflejo de la relación de Francia con el nazismo, Vichy por en medio. El final, epítome de esa controversia intima entre la traición y la amistad, busca el perdón como posible solución a la testarudez de la vida. La novela no profundiza demasiado. Boyne busca la compasión del lector, más que su asombro o su admiración. Quizá sea la lógica consecuencia de un escritor que busca el éxito multitudinario (ya lo tuvo hace unos años) y se fía más de la temática y la oportunidad argumental que de la potencia y profundidad literaria, ética y de pensamiento. Boyne reclama para sí el titulo, simple pero respetable, de contador de historias. Y eso es lo que es.

FICHA

EL NIÑO EN LA CIMA DE LA MONTAÑA.- John Boyne.- Ed. Salamandra, Trad. Patricia Antón, 251 págs. ISBN 9788498387278

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26 abril 2016 2 26 /04 /abril /2016 16:38
Operación Artico

Una película de aventuras infantiles con un toque magnífico de realismo. Una aventura no buscada y que está en varios momentos a punto de terminar con la vida de tres pequeños que se meten en ella por el afán de buscar al padre, un geólogo destinado en una base noruega en el ártico. Una pelea en el colegio lleva al pequeño del grupo y sus dos hermanas, una adolescente y una niña de corta edad, a escapar y meterse de tapadillo en un helicóptero de reconocimiento y ayuda de la base. Una vez en el lugar donde creen que está el padre, los tres hermanos se bajan del aparato y se esconden. En realidad el helicóptero ha desviado su ruta para recoger a un investigador destinado en una isla solitaria rodeada de mares helados y cercana al Polo, donde vivía solo y es atacado por un oso y malherido. Cuando el helicóptero despega sin que nadie se percatara de la presencia de los niños, éstos quedan solos en la cabaña del geólogo a merced de una naturaleza hostil, peligrosa y helada, a pocos días del comienzo de largo invierno ártico.

Este es el comienzo de una historia claustrofóbica en la que los niños deben ingeniarse para sobrevivir a la espera de un rescate sumamente improbable dado que nadie sabe que están allí.

Es una bien narrada historia de superación infantil de los desastres de una vida sujeta a límites extremos de dureza. Los detalles que desafían a los niños y la forma en que los caracteres de estos van modelándose en respuesta a los problemas, evita la complacencia habitual y las falsedades de rigor para narrar experiencias infantiles. Todo complementado por la belleza arisca pero impresionante de los paisajes árticos. Con secuencias muy logradas como el encuentro con el oso polar, una osa hambrienta con cachorros. Interesante y honesta.

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25 abril 2016 1 25 /04 /abril /2016 18:37
La conspiración

Película de 1975 realizada durante el "apartheid" sudafricano y su régimen politico racista y represivo. Pero no se trata de una evocación de las injusticias de los afrikaneers y su brutal régimen, sino de una historia colateral que narra la huída y persecución de dos hombres, muy convincentes Michael Caine y Sidney Poitiers, que forman parte inocente de una conspiración policial para detener y eliminar al jefe del clandestino movimiento negro que busca la independencia. Los detalles de la huida no son muy relevantes para explicar el trasfondo político de la historia, que se desarrolla con bastante habilidad basándose en la aventura de los dos hombres y el desarrollo de sus ideas y convicciones a través de la trama. Dirigida por Ralph Nelson, esta película británica toma un cierto partido por los derechos humanos, aunque se decanta más por la simple aventura y la conspiración policial más que respecto a las cuestiones políticas de fondo. El resultado es una película de la serie B, entretenida y con un eficaz tratamiento de la acción y las emociones, la coherencia de la trama y el final sorpresivo.

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