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10 diciembre 2015 4 10 /12 /diciembre /2015 10:30
El desafío

La vida del equilibrista Philippe Petit, el hombre que logró cruzar sobre un cable de acero el espacio que había entre las dos infortunadas Torres Gemelas de Nueva York (entre otras muchas hazañas semejantes) había tentado a algunos directores, pero ha sido Robert Zemeckis el que al final se ha llevado el encargo. Petit, un ególatra funámbulo que desafía la muerte es más un símbolo difícil de explicar que un hombre interesante en sí mismo. La historia de aquella absurda hazaña de Nueva York, por sus dificultades (era un montaje difícil con la dificultad añadida de ser una actividad prohibida) y la actitud del protagonista -un hombre fuera de lo común y fronterizo con algunas patologías del carácter y comportamiento- da una fuerza la película que mantiene al espectador pegado al asiento aunque ya sabe de antemano que el acto tuvo éxito

Cruzar las no terminadas torres gemelas en Nueva York, a través de un cable y a una altura de más de 110 pisos, con la policía dispuesta a detenerte no bien pise suelo firme, es una barbaridad inexplicable, quizá porque el principio del show bussines no se alimenta precisamente de lógica o sentido común. Hay notas de humor, brochazos de sentimentalismo y un cierto tono de drama . A partir del momento en que el plan de cruzar las torres va tomando forma, la cinta gana en interés y ritmo hasta llegar a su culminación que es el momento cumbre -y nunca mejor dicho- de la película. Excelente fotografía, audacia en las tomas y los planos, ayudan a dar fuerza y magnetismo cinematográfico, bien alimentado por el 3D (justificado además por un uso inteligente). Gordon Levitt interpreta de una forma sobresaliente al funambulista francés.

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9 diciembre 2015 3 09 /12 /diciembre /2015 08:25
Freud, en su tiempo...

La psicoanalista e historiadora francesa Elisabeth Roudinesco, una de las discípulas más célebres de Jacques Lacan y autora entre una treintena de obras de una "Historia de la psiquiatría y el psicoanálisis en Francia", de ha atrevido a entrar en el enigma Freud, uno de los iconos culturales del siglo XX y que ha tenido detractores feroces y partidarios fanáticos. ¿Cuánto sobrevive de la, totalidad del mensaje de este ilustre autodenominado "inventor" del psicoanálisis ? El desarrollo de las neurociencias ha desvirtuado en gran manera los tópicos freudianos en multitud de parcelas, pero su terminología se ha integrado en el vocabulario culto e incluso popular de todas las lenguas importantes del mundo. La lectura de esas cuatrocientos y pico páginas, con un epílogo, un glosario y un apabullante centenar de páginas de notas al texto, constituye en sí misma una aventura intelectual.

No se trata de una biografía hagiográfica, entregada y subordinada a la gloria de Freud, como la de su amigo y compañero Ernest Jones (uno de los pocos que obtuvo el apoyo de la familia Freud y todos los documentos que atesoraba, publicada en tres tomos por Anagrama) o la novelada y mediocre de Georg Marcus (Espasa). Tampoco se apunta al bando contrario que inaugura Louis Berger con su "Freud, el genio y sus sombras" (publicada por Javier Vergara, editor) donde desmenuza muchos de los tópicos del penetrante doctor y pone en su lugar los mitos e inexactitudes que alimentó el propio Freud durante su vida. Y por supuesto, evita el tono virulento, hostil y burlón del filósofo Michel Onfray que busca la deconstrucción de la figura y el mito en su "Freud, el crepúsculo de un ídolo" (Taurus ediciones).

Nuestra autora abunda en la seriedad y el rigor del profesor de Yale e historiador Peter Gay que con su "Freud, una vida de nuestro tiempo" (Paidós), logró acercarse a reflejar la famosa opinión del poeta Auden sobre Freud: "no es una persona sino todo un estado de opinión". Sin ser adulador, Gay da un enfoque literario y filosófico a la figura rodeándola de una halagüeña luz positiva. En sus novecientas páginas Gay logra un fascinante recorrido casi novelesco por los avatares personales, profesionales, psicológicos e intelectuales de Freud. Sin embargo, la Roudinesco trata a la figura con la visión privilegiada de una psicoanalista profesional y el rigor y la honestidad de una historiadora. Todas las obras citadas y muchas más han sido, con toda evidencia, leídas y usadas por la autora, valorándolas a la luz de los documentos hechos públicos recientemente (principalmente el grueso de la correspondencia personal de Freud, sin ocultaciones maniqueas y manipulaciones) y con un afán de mantener cierta independencia crítica. Aún así y reconociendo la especificidad histórica (un producto -judío- de la Viena a caballo del siglo XIX y el XX) de su obra y las desviaciones y errores que Freud integró en sus ideas, la autora valora el inmenso vigor que aquéllas dieron a los cambios culturales que en un salto gigantesco cambiaron la faz social del mundo occidental. Así pues la Roudinesco trata de equilibrar la fuerza e importancia de una figura que en los últimos tiempos (la biografía seria de Peter Gay se publicó hace 25 años), ha sido vilipendiada y ridiculizada, tratada como una impostura y casi convirtiéndolo en un reprimido (sexualmente) impostor intelectual, obsesionado por la gloria hasta extremos ridículos.

Bienvenida pues la obra de Elisabeth que, repito, está lejos de ser una hagiografía al uso de las publicadas durante casi todo el siglo XX, aunque también rechaza todos los ataques viscerales que han ocupado la biliografía sobre Freud los últimos 30 años. E.R. trata de situar a Freud en su época, que él ayudó a configurar y, desde luego, aceptar y definir las influencias que esa época tuvo en él y dió forma a sus pensamientos. Rechazando la ambigüedad, confusión y oscurantismo que unos y otros han lanzado sobre Freud, E.R. nos cuenta la historia de un "hombre ambicioso perteneciente a un extenso linaje de comerciantes judíos...que se dio el lujo, a lo largo de una época turbulenta -derrumbe de los imperios centrales, Gran Guerra, crisis económica, nazismo- de ser a la vez un conservador ilustrado en busca de liberar el sexo y controlarlo mejor, un descifrador de enigmas...un amigo de las mujeres...un estoico aficionado a las antigüedades, un "desilusionador" de lo imaginario, un heredero del romanticismo alemán y un dinamitero de las certezas de la conciencia...". Impulsó un mundo nuevo donde nacía el feminismo, el socialismo... "y el sionismo, también", recuerda Roudinesco. Aunque Freud no entendió todo lo que se cernía en un futuro próximo. Paradojas, pequeños fracasos, obsesiones, frustraciones, el hombre Freud no desmerece al hábil genio necesitado de gloria y riqueza.

Es evidente el afán reivindicativo de E.R. sobre la denostada figura freudiana, casi un Don Quijote metafóricamente también apedreado por pastores o apaleado por los delincuentes que él había liberado como en el héroe cervantino. En esta obra abunda en la relación de Freud con sus amigos, discípulos y colegas, con las mujeres que le rodeaban y le hacían la vida grata, los pacientes, sus hijos, los objetos antiguos que atesoraba, los libros, sus viajes, principalmente a Roma, su hogar diseñado bajo su benevolente poder patriarcal, con sus perras, la afición a los puros y al arte. Y al mismo tiempo ajeno ostentosamente a la literatura y arte de vanguardia, a genios como Mann o Proust y ciego ante el peligro nazi hasta el último momento. No es correcto ni justo, desdeñar la importancia de la figura de Freud en nuestro cultura actual. Y mucho menos limitarse a juzgarle por sus errores y defectos. La biografía de Roudinesco no los esconde pero los pone en su lugar y valora lo que de paradigmático tiene el mensaje freudiano, sin olvidar su discutible efectividad científica.

FICHA

Freud, en su tiempo y en el nuestro.- Élisabeth Roudinesco.- Traducción de Horacio Pons.- Ed. Debate.619 págs. 28,90 euros.

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8 diciembre 2015 2 08 /12 /diciembre /2015 10:24
Mi familia italiana

Deliciosa comedia italiana costumbrista a la tradicional y eficaz manera de los Comencini (la hija de éste es la directora del filme), De Sica, De Filippo, Fellini y otros. Una pequeña ciudad del sur de la bota italiana, un actor mítico venerado por sus habitantes pues se hizo un lugar al sol del cine internacional (a la imagen y semejanza de Mastroianni o Vittorio Gassman más bien) y la celebración de un homenaje en el décimo aniversario de su fallecimiento, que reunirá en la misma villa a sus tres mujeres con sus cinco hijas de nacionalidades diferentes y con nombres que en el colmo del egotismo empiezan por la letra S, como el del propio actor Severio Crispo.

Comencini hace juegos malabares con el dibujo de los personajes, siempre a grosso modo, aunque a veces se permite cierta ironía sarcástica con alguno que recuerda la escuela del gran cine italiano. Película de personajes con un guión que se va debilitando hasta un final inane y poco convincente. Comencini se nutre casi exclusivamente de los caracteres de las ocho mujeres que luchan, compiten, negocian o se divierten entre sí. Los hombres sirven de (divertido o patético) complemento a las damas entre las que destaca Virna Lisi, Valeria Bruni Tedeschi y la aportación española con Marisa Paredes y Candela Peña. Y entre los varones, Jordi Mollà y Lluís Homar en papeles tan adecuados como histriónicos . Todo se reduce a mostrarnos los rencores del pasado, las infidelidades y en torno a ello, la presencia mitificada y bastante tópica y satírica del gran actor y varón promiscuo.

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7 diciembre 2015 1 07 /12 /diciembre /2015 09:11
Hipocrates

Magnífica película de Thomas Litti. Y de rabiosa actualidad: los cortes presupuestarios sobre los servicios sanitarios públicos. Habida cuenta de lo que cubre tal servicio y lo que supone para la tranquilidad de millones de personas, la tendencia europea a restringir esos ejemplares servicios a niveles más bajos y menos costosos, uno aplaude una película como ésta que, a través de una trama dramática sobre los doctores que empiezan su carrera, resultan ser un alegato valiente contra la política actual de desmantelamiento de la sanidad y la cultura. La acción transcurre en Francia pero bien podía haber ocurrido en España. La trama va mostrando cuáles son las consecuencias de tales recortes. Material que falla y no es reparado o sustituido, falta de medicamentos, sobrecarga de horarios al personal sanitario, etc. En un hospital la tragedia está siempre en el borde de la navaja. Basta que un médico agotado tome una mala decisión o una enfermera con un horario demencial administre mal un fármaco o que la máquina esté averiada y no pueda hacerse una tomografía que revelaría el peligro... y se produce la tragedia.

Medidas y austeras interpretaciones de Vicent Lacoste y Reba Kateb , los dos jóvenes médicos en liza, Jacques Gamblin y de la bella y eficaz Marianne Denicourt. Día día de un servicio hospitalario con dos médicos en periodo de interinato, con las enfermeras y la variopinta tipología de los enfermos. La exigencia de racionalidad y viabilidad económica de un hospital público es una empresa destinada al fracaso y al enfrentamiento, como la huelga comenzada por el personal sanitario contra una gerencia que solo entiende de números y para la que los enfermos son pura estadística. Conflictos casi estereotipados pero cuyo realismo y actualidad conmueven e inquietan al espectador. Sin estridencias, ni exageraciones, sin complacencias pero sin tonos panfletarios. Verdad, sinceridad, testimonio documental más que ficción. Hace pensar. Recomendable

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6 diciembre 2015 7 06 /12 /diciembre /2015 15:27
Explosión solar

Entretenida película canadiense de ciencia ficción catastrofista dirigida por Michael Robinson directamente para el mercado televisivo, aunque está algo por encima de la media de bodrios que sí pasan a las salas comerciales, y no doy nombres. Tanto la música como la fotografía sin ser gran cosa se ajustan a la visible cortedad de presupuesto (donde más se nota es en los efectos especiales y la reiteración de filmaciones científicas espaciales que hemos visto en documentales a gogó.

Los intérpretes, James Elliott, Anthony Lemke, Natalie Brown, Alex Weiner, Mylène Dinh-Robic, John Maclaren, incluso la veterana Julia Ormond, Bruce Dinsmore, se ajustan con profesionalidad a su papel, con unos secundarios y figurantes muy por debajo de lo habitual. El guión, con algunas lagunas y fallos de coherencia, nos habla del tan socorrido fin del mundo usando la casuística de las tormentas solares, peligro real al que hacemos poco caso a pesar de que sufrimos a menudo sus efectos aún, gracias a Dios, suavizados por la distancia. El primer viaje comercial de una nave espacial financiada con capital privado, debe seguir una órbita de ia y vuelto a la luna, rodeándola. Como combustible que aumentará la velocidad hasta puntos jamás logrados por el hombre usará una tecnología revolucionaria que trasmuta la energía solar que recibe la nave en energía motora. Un fallo en ese sistema provocará...no les cuento más. Los giros de la acción son buenos y aseguran el interés que entorpece un poco una trama amorosa secundaria entre una mujer, la asesora científica del Presidente y dos hombres, un científico y un militar de alta graduación, piloto espacial. Esa nave, donde viaja como invitada de honor la Primera Dama, será la responsable de una tormenta solar de magnitud catastrófica que amenaza con destruir el planeta. Los efectos son penosos aunque bien intencionados y todo transcurre hacia el previsible final con algunos giros argumentales de cierto interés.

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2 diciembre 2015 3 02 /12 /diciembre /2015 08:20
A pesar de los pesares

La mayoría de los grandes filósofos de la historia han estudiado el tema de la vejez, desde Cicerón y Séneca, pasando por los epicúreos y estoicos, hasta Montaigne, Schopenhauer, Kierkegaard, Kant o Russell. Es una cuestión imbricada en la vida (aunque la muerte, por definición, no forma parte de la vida) que conmueve a todo el mundo. Somos seres que desde el nacimiento nos dirigimos de forma inevitable hacia la extinción. Aprender a vivir con ello, con razón, sensibilidad y aceptación es toda una ciencia vital que en nuestra sociedad y época procura confinarse a los lugares de filosofía o meditación, ya que nos es más cómodo vivir de espaldas a la vejez y a la muerte. Los antiguos respetaban la vejez porque era depositaria de la experiencia y, por lo tanto, tal vez de algún saber. Una vida larga, a condición de ir acompañada de un espíritu lúcido y una conciencia de lo vivido, convertía al anciano en un sabio, alguien digno de ser escuchado. Pero ahora como tratamos de hurtar el cuerpo propio a la muerte, tampoco nos prestamos a un diálogo con ese fenómeno inevitable. Pero no hace falta ser un Epicteto para sostener un inteligente e ingenioso diálogo con la vejez y su seguro acompañante. Si además el sujeto que se presta a ello es un profesor dotado de un sentido común aplastante, una ironía socarrona y una grácil dominio del castellano bien pulidos, miel sobre hojuelas.

Es el caso del gran Aurelio Arteta, del que disfruté como un refinado gustador de fragantes especias dos de sus obras anteriores, "Tantos tontos tópicos" y "Si todos lo dicen...más tontos tópicos". Ahora se nos vuelve íntimo y reflexiona sobre el fenómeno de la vejez y problemas añadidos en "A pesar de los pesares". No se trata de un enjundioso tratado filosófico, estructurado en un sistema de pensamiento racional o en un esquema ético de aplicación cotidiana. No. Es más bien un conjunto de reflexiones siguiendo más o menos los afanes que procuran los trabajos y los dias, el devenir de una mente acostumbrada a la reflexión "saliendo al hilo de mis días y de mis cosas". Como dice Aurelio, "una vejez pensada tiene que ser por fuerza distinta de una vejez simplemente vivida", y ya que ese estado "ya está conmigo", dice y asevera a continuación que lo que hay que hacer, él lo hace, es más que añadir años a la vida, añadir vida a los años, en busca de una más larga pero también mejor vida.

Aurelio, apenas superados los setenta años, piensa por escrito en la vejez, la suya y la de los otros, "a pesar de los pesares", sin dejar de sacudirnos y sacudirse en los pensamientos que desgrana, nada académicos, unos propios y otros en reflejo de tantas lecturas. Uniendo reflexión a confesión, con cierto humor -poco y algo ácido- y sin complacencias, sin tratar de disfrazar ninguna realidad por achacosa que pudiera ser. Haciendo esa labor de alquimista, trasmutar lo vivido en materia de un pensamiento lúcido y una ética activa que aprecia el momento, con sensibilidad, respeto, amor y bastante melancolía. No es un libro exhaustivo y podrían quedar en el tintero subtemas que a algunos les parecen importantes. Pero sin duda eso es parte de la lección que nos pretende comunicar el autor. Es un libro terrenal, apegado a lo que es, con los pies bien asentados, aunque uno podría pensar que, precisamente a la vejez, algunos tienen la tendencia a alzar la vista y buscar en el cosmos, en el espíritu, algún sendero digno de transitarse en esas horas de la decadencia física y a menudo mental, pues no en vano "es en la vejez donde esperanza y desesperación juegan su última partida".

FICHA

A PESAR DE LOS PESARES.- Cuaderno de la vejez.- Aurelio Arteta.- Ariel.- 255 págs.-

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1 diciembre 2015 2 01 /12 /diciembre /2015 10:29
La española inglesa

Una de las "Novelas Ejemplares" de Cervantes, no precisamente la mejor pero al menos la más fácil de llevar a la pantalla, "La española inglesa", aprovechando los fastos del aniversario cervantino del 2016 ya tiene su versión cinematográfica dirigida por Marco Castillo y con Carles Francino, Macarena García, Lola Herrera, Miguel Rellán, Ana Wagener y José María Blanco en los papeles principales. Esta nueva producción de TVE forma parte de una loable tendencia de nuestra cadena nacional para acercar al ciudadano la historia, la literatura y la cultura de nuestro país, como las series de"Isabel", "El ministerio del tiempo" o "Carlos:Rey . Ojalá la idea siga y algún dia podamos ver películas sobre "El licenciado Vidriera", "El coloquio de los perros" o "Rinconete y Cortadillo". A pesar de sus defectos, y los tiene, el peor la no demasiada fidelidad al texto, la película resulta entretenida, hay un esmerado diseño de producción y el diálogo ha mantenido la gracia y la claridad para el espectador de hoy, aunque pierda la belleza cervantina y resulte poco apropiado para la época que intenta reflejar. Miguel Rellán como Cervantes no me ha convencido y tampoco la "bellísima" protagonista, Macarena García no acaba de conmover, ni los parajes "ingleses" que se nos muestran. Lola Herrera como la reina inglesa Isabel cumple pero no entusiasma (hemos visto en el cine a ese personaje tan duro y majestuoso que te ponías firmes cuando la veías).

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30 noviembre 2015 1 30 /11 /noviembre /2015 08:33
Los caprichos de la suerte

Pío Baroja, el novelista que pobló de sueños la juventud de mi generación y fastidió a los novísimos de los ochenta, para pasar al limbo en los años subsiguientes, cabalga de nuevo en el Rocinante de la actualidad literaria y sobre todo editorial. En la mismísima casa solariega barojiana en Itzea, en la navarra Bera, se presentó hace poco tiempo lo que con gran ampulosidad interesada se ha llamado el "testamento literario" de Baroja. Una novela (inacabada y sobre todo no corregida por la pluma barojiana) intitulada "Los caprichos de la suerte" y que el autor dejó entre sus papeles sin que la muerte le permitiera acabarla o al menos arreglarla. Debía cerrar su trilogía sobre la guerra civil. "Las saturnales". Fue escrita a principios de los 50 (Baroja murió en 1956) y narra la peripecia vital de un joven periodista Luis Goyena y Elorrio que trata de huir de España y camina desde Madrid a Valencia, para luego viajar a París en busca de una forma que le permita embarcarse hacia a América, por los caminos indecisos y desolados que ha dejado la guerra civil. En Paris conocerá a los expatriados y entre ellos a un anciano que malvive en un hotelito vendiendo falsos objetos de arte.

La novela sigue bastante inconexamente el estilo entrecortado barojiano y la amena manera de hilar diálogos con descripciones someras y juicios sobre caracteres y comportamientos. Hay reiteraciones y sintaxis defectuosas que muestran la ausencia de la voluntad del autor. Como novedad vemos en el texto el esbozo de juicios y opiniones sobre la situación política, la guerra, el nazismo, el talante español, la crueldad y los horrores que seguramente no hubieran pasado el filtro de la censura pero que sorprenden un poco en Baroja que era muy cauto y dominaba el arte de nadar y guardar la ropa. El siguiente párrafo (pág. 28) que es una reflexión del protagonista Luis Goyena (trasunto del autor) muestra la actitud que Baroja había llevado respecto a la situación bélica: "Ya vio que la revolución española no era cosa de broma y no se podía jugar con ella...era peligroso mostrarse independiente. Todo el que expusiera una pequeña duda o hiciera un juicio negativo era considerado en Madrid como un reaccionario digno de fusilamiento". Una introducción de José-Carlos Mainer , editor de las OC barojiana, permite comprender la metaliteratura que se esconde detrás de una edición póstuma. Baroja escribió esta novela, y el proyecto de Las saturnales, entre 1949 y 1951, en su casa madrileña de la calle Ruiz de Alarcón, número 12. La novela está en Itzea, una casa habitada por más de 40.000 libros. Baroja no era un hombre osado y aventurero, al contrario de la mayoría de sus protagonistas. Ocultó su desencanto por la España de la guerra y posguerra, y en algún momento comprendió la similitud bárbara y cainita entre las dos facciones que asolaron el país. En Itzea , zona nacional, sorprendió a Baroja el alzamiento del 36 . El escritor estuvo a punto de ser fusilado. Con su sobrino Julio Caro Baroja, antropólogo, se fue andando cinco kilómetros hasta cruzar la frontera con Francia. Luego vivió básicamente, en París. Esa difícil travesía (que él convierte en ficción más trágica y trascendente que la que vivió) se refleja en "Los caprichos de la suerte". La más sobresaliente de esta novela es la insistencia de mostrarnos una visión negativa, pesimista, casi apocalíptica de lo que la guerra civil y su extensión en el conflicto mundial suponen para el ser humano.

Novela interesante para los barojianos y nostálgicos de un estilo literario y una narrativa del pasado que aún mantiene mucho encanto. Quizá sirva de acicate de lectura para muchos que aún no han leído a Baroja, compañero de una generación injustamente "perdida" en el adocenado piélago (véase la tercera acepción de la palabra en el diccionario de la RAE) del inquieto y rutilante escenario literario español.

FICHA

LOS CAPRICHOS DE LA SUERTE.- Pío Baroja.-Espasa Ed.-216 págs. 19,90 euros.

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29 noviembre 2015 7 29 /11 /noviembre /2015 09:03
Carlitos y Snoopy

Desde los años 60 las tiras de comics de los "Peanuts", es decir de las aventuras de Charlie Brown, su perrito Snoopy su hermanita Sally y del conjunto ,magnífico y divertido de amiguitos, en los que podemos ver larvados todos los defectos, virtudes, manías y ambiciones de los adultos de la sociedad avanzada. Parejo de alguna forma a las tiras de "Mafalda" del argentino Joaquin Salvador, "Quino" , que vendría a ser la versión tercermundista, comprometida políticamente y mentalizada de los niños norteamericanos. Y ambos tienen un elemento común que entonces, en aquélla época, era rompedor: tiras cómicas infantiles para lectores adultos. Los dibujos más esquemáticos , poéticos y sencillos de Charles Schulz, frente a los más elaborados y dramatizados de Quino crearon una dicotomía (falsa) universitaria que frivolizaba las diferencias haciendo un paralelismo entre los que defendíamos a Camus sobre los devotos de Sartre.

La película, dirigida por Steve Martino con guión de los hijos de Schulz y producida por Sky Studios con animación 3D, muestra una historia a la vieja usanza de la vida de los niños en su escuela y en sus propias vivencias en la tranquila y opulenta sociedad norteamericana de la clase media de los sesenta (los adultos son inexistentes y se representan por voces distorsionadas) en las que la imaginación, el sentido poético de la vida y las pequeñas miserias y temores de los niños en su convivencia nos ofrecen un mundo cuasi idílico en el que no existe la maldad y lo más duro que hay es el mal genio de Lucy (con su gabinete de terapia a 1 centavo el consejo) o la dependencia de Linus por su frazadita (por otra parte una de las mentes más lúcidas y razonables de todo el elenco infantil). Charlie Brown, con su inseguridad, su bondad y su dulce pesimismo, así como su optimista, feliz y travieso perro Snoopy, son ya unos iconos tan conocidos de la cultura pop que podemos obviar explicaciones. No hay novedades para los que leímos las tiras y vimos los cortos que realizaron en su día. Quizá en eso estriba su valor. Será curioso constatar hasta qué punto los jóvenes de ahora llegan a vibrar con esos adorables personajes, ya que nadie del equipo realizador se ha atrevido a introducir cambios o a mostrarnos algo nuevo sobre ellos. ¿falta de atrevimiento o renuncia a ser algo más que una bella muestra de nostalgia?

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28 noviembre 2015 6 28 /11 /noviembre /2015 08:30
Las correcciones

Hablemos de un novela antigua de Franzen (2001, un año después en España) , "Las correcciones", con la que obtuvo el National Book Award, antes de pasar a las más recientes. Con un humor delirantemente corrosivo, unos retratos de personajes devastadores --aunque en ocasiones corra una veta de conmiseración humorística hacia ellos-- y unos diálogos irónicos y a veces cuidadosamente idiotas, Franzen escribe su "Gran Novela Americana" con el mismo categórico fanatismo descriptivo y detallismo de catálogo de grandes almacenes del siglo pasado tipo Ikea o Sears, que hizo famoso a David Foster Wallace en su "La broma infinita" (aunque Franzen esté, a mi parecer, a un par de niveles por debajo de la creatividad literaria que tenía el finado DFW).

Comparar "Las Correcciones" con los "Buddenbrook" -aunque hay en ella algo de la ambición literaria totalizadora, exhaustiva de Thomas Mann- me parece que es más que un disparate, es una tontería. Franzen ha tomado la prolijidad incansable de la novela decimonónica, al estilo de un Tolstoi o en cierta forma de Proust y le ha añadido dosis ingentes del descaro de Updike, la divertida rijosidad de Irving, el detallismo orfebre de Balzac, la austeridad descriptiva de Faulkner. Pero, aclaremos algo, no se trata de un "pastiche", con sus defectos y sus excesos "Las Correcciones" es una gran --también en el aspecto de extensa- novela americana, donde se barajan aspectos relacionados con la soledad, el sexo, la familia, el mundo académico tan peculiar del país pero tan auto fagocitador como cualquier otro en occidente, las ambiciones profesionales, el fracaso, la bebida y las contradicciones de la american way of life. la vía americana a la felicidad en un contexto patético que configura una sociedad opulenta y semi destrozada por las corrupciones y los abusos. Y por supuesto la presencia de la enfermedad (el Parkinson que sufre Alfred, el padre de la familia Lambert y la neurosis de Gary, el hijo banquero). Pero a diferencia de con D.Foster Wallace, nuestro autor no logra dar tanta densidad literaria a esta saga familiar y a sus protagonistas.

Alguien escribió sobre la actual narrativa norteamericana, con alguna escasa excepción, que la mayoría de estas intensas y extensas grandes obras norteamericanas tiene de alguna forma difícil de explicar el carácter pasajero (aunque de gran calidad, nadie lo discute) de las series de televisión americanas de nuestros días que a menudo desbancan en interés y profesionalidad a las películas de formato clásico. Ha escrito David Foster Wallace: "los próximos 'rebeldes' literarios verdaderos de EE.UU...quizá sean aquellos que se atrevan a tratar los viejos problemas y emociones pasados de moda de la vida americana con reverencia y convicción".

Se trata de la historia de las vicisitudes de una familia "tópica" o estándar norteamericana con tonos de épica popular que afronta diversos incidentes o situaciones dramáticas de sus miembros con sesgos humorísticos a veces y críticos casi siempre, desde el Parkinson y sus efectos en Alfred, el patriarca de la familia Lambert, a los problemas académicos de Chip uno de los hijos, profesor universitario, a causa de la denuncia por acostarse con una alumna. Generoso despliegue de sueños y frustraciones, fracasos y éxitos, torpezas, errores y accidentes o enfermedades, sin olvidar contextualizarlo todo con una visión crítica del momento histórico, político y económico que vive el país (cuando se publicó en 2001). Ambición por los cuatro costados y un esfuerzo prodigioso literario y documental de Franzen. Más de seiscientas páginas de soberbio despliegue literario, con un estilo brillante y ligeramente sarcástico. Hay una obra respetable y llena de méritos en "Las correcciones". Que nadie se atreva a confundirlo con un "best seller" al uso. Otra cosa es que uno comulgue a gusto con lo que Franzen nos ofrece tan prolija y exageradamente. Y aunque sería absurdo exigirle que el interés narrativo se mantenga incólume durante toda esa extensión (cosa tan imposible que nadie en su justo juicio se lo exigiría a ninguno de los grandes, desde Faulkner a Tostoi) ), yo al menos echo de menos algo indefinible que provoca que los personajes de aquéllos citados se queden para siempre entre los circuitos de nuestra memoria y nuestro placer lector. Admiro la faena de entomólogo social, de historiador de los detalles más nimios, de citas y menciones absolutamente reales que en cada página, reflejan una intención realista y documental de provocar el efecto calculado. Desde los programas de tv. que visionan los Lambert, a los detergentes usados o las revistas y películas que leen o ven. No hay invención, ni error.

Nuevamente como en otras obras de teatro o cine - o novela, recuerdo la excelente "En lugar seguro" de Wallace Stegner, la excusa de la reunión familiar, con drama avisado en marcha, sirve de pretexto para hacer un demoledor retrato crítico de la familia como institución, de sus miembros por separado y del país y la sociedad en el que viven y progresan o fracasan.

En cada capítulo Franzen nos presenta a los hijos de Alfred y Enid: Chip, un profesor de Universidad despedido de su trabajo por acostarse con una alumna; Gary, con un trabajo y una familia aparentemente feliz pero que coquetea con la depresión y Denise, la pequeña, adicta al trabajo y divorciada. Los tres han huido del hogar familiar donde solo recuerdan una educación rígida y severa. Todo en aquél ambiente respira las "correcciones" que unos y otros se hacen entre sí, y en el fondo argumental de la novela, la que todos hacen a su forma de vivir, creyendo que con eso van a lograr cambiarlo todo. Hasta que llega el momento en el que alguno-no todos-- se percata que las correcciones en la vida suelen ser infructuosas. Humor, si, a veces. Sarcasmo, casi siempre. Tristeza y dolor, residual. Pero, eso si, una excelente novela.

FICHA

LAS CORRECCIONES.- Jonathan Franzen.- Trad. Ramón Buenaventura.- 665 págs. Ed. Salamandra. 24 euros.

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