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3 noviembre 2015 2 03 /11 /noviembre /2015 08:43
PRIMAVERA SILENCIOSA

Este libro forma parte de un selecto grupo de 25 títulos considerados los mejores y más influyentes libros de divulgación científica de toda la historia. La bióloga marina Rachel Carson lo publicó a principios de la década de los sesenta y levantó una polvareda inmensa en la conciencia mediática de occidente. En él, la señora Carson denunciaba los efectos perniciosos que los pesticidas provocaban en el medio ambiente -especialmente en las aves- forjándose uno de los libros pioneros en la defensa ecológica. El impacto provocó no sólo la creación de la Agencia de Protección ambiental de los Estados Unidos, sino la prohibición del uso del DDT y movilizaciones ecologistas que aumentaron la conciencia y la alarma del ciudadano occidental ante las agresiones que en nombre de un supuesto desarrollo se cometían contra nuestro hábitat planetarios.

Los plaguicidas, alegre e irresponsablemente extendidos por todo el mundo, sin control alguno, comenzaron a provocar efectos secundarios letales en la población humana, desde el aumento de los tipos de cánceres, a la infertilidad. Las sustancias tóxicas provenientes del uso indiscriminado de pesticidas causaban lo que se llama "disruptores hormonales", es decir, la combinación de sustancias químicas que en nuestro organismo pueden actuar como hormonas artificiales, alterando la reproducción. Y no se trataba sólo de la toxicidad de esos elementos sino que constituían una amenaza gradualmente creciente ya que dichas sustancias persistían en los organismo ya que se acumulaba en los tejidos grasos. Ocurrió en una zona de Estados unidos y el libro de Carson (que escogió el título porque anunciaba la posibilidad nada remota de una "primavera silenciosa" ya que, por efectos en la cadena alimentaria, los pájaros desaparecerían). La "guerra" de la poderosa industria química contra Carson y su libro fue una campaña de silencio y desprestigio

Cincuenta años después el mensaje del libro no se ha tornado obsoleto. Ahora son otras las fuentes de contaminación, pero "Primavera silenciosa" sigue siendo un valiente estudio que mantiene su lamentable actualidad crítica. El DDT se prohibió en occidente en 1972, pero otras fuentes de contaminación severa siguen adelante con la pasividad relativa de los Gobiernos y el enriquecimiento demente de industrias que solo ven el desarrollo como meta sin importarles a qué precio. El libro tiene un mensaje capital: la naturaleza es un conjunto interrelacionado de elementos, incluidos los seres humanos. Cualquier daño a uno de sus elementos sigue una cena inevitable de causa-efecto que termina afectando al ser humano, solo un eslabón pretencioso y egoísta de una cadena global que le supera y al que pertenece. La perspectiva holística de la naturaleza -el collar de Indra de los antiguos hindúes-- se basa en la interdependencia de sus componentes. No deberíamos olvidar que en este tiempo los efectos del cambio climático afectan a múltiples dimensiones de la naturaleza, incluida la estabilidad de la vida humana en la Tierra y su simple supervivencia.

Por último, pero no menos importante, la obra de Carson está escrita con gran amenidad, es fácil de entender y sencilla en sus propuestas y análisis. Creo que sería un libro que debería usarse en los centros de enseñanza media y, por supuesto, en la Universidad. Daríamos a los jóvenes la oportunidad de formarse un criterio claro en un tema que nos concierne más de lo que nos creemos: la supervivencia del ser humano está siendo puesta en peligro por la irresponsabilidad, el egoísmo y la ceguera estúpida de gobiernos, industrias y negociantes que priman la ganancia económica y el poder financiero sobre la posibilidad de un futuro más limpio y sostenible para el género humano, incluso simplemente de que haya un futuro para todos. Como escribe Carson, "estamos siguiendo desde hace tiempo un camino de una facilidad engañosa, una autopista llena por la que avanzamos a gran velocidad (el progreso), pero al final de la cual está el desastre" (pág. 292) O la célebre frase de Albert Schweitzer, citada al comienzo del libro: El hombre ha perdido su capacidad de prever y anticiparse. Terminará por destruir la Tierra".

FICHA

PRIMAVERA SILENCIOSA.- Rachel Carson. trad. Joandoménec Ros.- Ed. Crítica.- 372 págs.

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2 noviembre 2015 1 02 /11 /noviembre /2015 18:15
Transporter Legacy

El realizador francés Luc Benson, con una trepidante filmografía de imágenes impactantes y ritmo vertiginoso, logró un éxito comercial bastante notable con una "franquicia temática" titulada "Transporter" (en el 2002) protagonizada por Jason Statham y codirigida por el francés Louis Leterrier y por el hongkonés Corey Yuen. La saga tuvo dos títulos mas rodados en 2005 y 2008, y una serie televisiva que se emite desde 2012. Las películas tienen su baza principal en Statham y en un estilo Luc de frenético ritmo y un cierto toque de humor, al que ayudaba la estólida presencia de Statham. No se le pedía mas, puro entretenimiento con la adrenalina a tope. Reiteraciones y cierta pobreza argumental caracterizaron las secuelas. Cuando todo se va diluyendo, los productores tratan de revitalizar la salga con un cambio de protagonista y un poco más de lo mismo, cambiando directores y guionista (esta vez no es Luc Benson). La titulan "Transporter: Legacy" y pretende ser un producto nuevo, aunque con la misma base y principio argumental. Un conductor mercenario, Frank Martin, se deja contratar como "transporte" de confianza de lo que sea, bultos, personas o documentos, sin preguntas, sin datos, pero con absoluta puntualidad y seguridad en la entrega. En esta ocasión, en una trama de trata de blancas, una mujer fatal, utiliza todos los medios para aniquilar una mafia rusa dedicada al negocio. Acción trepidante a tope, trama compleja llevada a cabo con profesionalidad, pero todo queda episódico, personajes planos y esquemáticos, ninguna ambición de realismo y coherencia, poca creatividad y un protagonista, Ed Skrein, al que Ray Stevenson, que encarna a su padre, roba todas las secuencias que comparten. Prescindible pero entretenida a ratos.

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2 noviembre 2015 1 02 /11 /noviembre /2015 09:57
Cinco años de lecturas

Gracias a todos los que habéis tenido la bondad de seguirme. Han pasado cinco años desde mi primer artículo sobre literatura, cine o montañismo. La reflexión a la que este evento conmemorativo me lleva es un poco radical. Un blog es lo que su creador quiere que sea y siempre está a la altura más de sus posibilidades intelectuales y técnicas que de sus expectativas. Una suerte de onanismo intelectual que puede convertirse en una inspiración, una sugerencia o un placer para sí mismo y para otros. Eso depende de que se produzca el segundo paso. En el caos anónimo de la Red a alguien puede apetecerle un determinado tema y el Hado o la Suerte o el fatum le lleva a conectar con un sitio que le podría ofrecer lo que busca (a veces, ni eso, el internauta es un "flaneur", un paseante que prueba a ver qué le hace vibrar o qué despierta su curiosidad). Ocasión, oportunidad, suerte, incidencias técnicas se unen o se oponen al encuentro. Es el "milagro" absurdo de la cultura virtual que se asienta monopolísticamente en la sociedad en que vivimos en este siglo de transición. Vivimos una realidad distópica que cada vez se aleja más de las utopías literarias que ponían estas fechas como ejemplo. El ser humano que surgirá de este agujero negro de las nuevas tecnologías tendrá poco que ver, presumo, con los que compartimos dos siglos cruciales. Ya empezamos a percibirlo en nuestros nietos y en el sesgo autocomplaciente y ajeno a la ética que toma la deriva social. Pero esta es una reflexión que no debe obstaculizar el evento personal que conmemoro. Gracias otra vez por vuestro acceso ocasional y confío en seguir llamando vuestra atención (aunque en el fondo todo esto importe poco).

Alberto.

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2 noviembre 2015 1 02 /11 /noviembre /2015 09:53
La ley del menor

La nueva novela de Ian McEwan es sencilla dentro de la complejidad de la trama, no llega a la perfección técnica de "Expiación" o "Solar", pero a mi parecer está por encima de "Operación dulce" o "Chesil Beach". La historia nos habla de Fiona Maye, una magistrada casi sesentona del Tribunal Supremo inglés, que está pasando horas críticas de derrumbe de su matrimonio y se enfrenta a un caso desesperado de un chico menor de edad, con leucemia, cuyos padres, Testigos de Jehová se niegan a permitir la transfusión de sangre que salvaría de la muerte a su hijo. El hospital lleva el caso ante la jueza con 48 horas de tiempo para impedir que el enfermo muera. Para complicar las cosas, el chico, poco más que un adolescente, es inteligente y encantador y apoya la decisión de sus padres.

Con ese nudo argumental principal llevado con una enorme habilidad, McEwan articula una trama donde el pulso entre el mundo personal de la jueza, con un marido de su edad que le pide permiso para comenzar una aventura con una joven y le acusa de frialdad y desánimo sexual y el mundo profesional en el que, quizá por el momento intimo que vive , la jueza se involucra un paso más de lo conveniente. se convierte en un juego de vasos comunicantes de tipo emocional que arrastra y convence al lector. Los tramas secundarias tienen que ver con el mundo de la judicatura y los asuntos humanos en los que deben intervenir, creando una atmósfera en la que con una prosa cuidada y una información servida con desapasionada técnica, el lector disfruta con la pericia del narrador.

McEwan ha ido abandonando las truculencias juveniles y se ha asentado en una madurez expresiva e intelectual que le coloca por encima de sus compañeros de generación, cuya evolución ha sido menos espectacular. Quizá lo que uno echa de menos es un poco más de implicación del autor en las emociones que describe. Todo suena frío y sobrio, aunque eficaz y pertinente. No conmueve pero interesa.

En los setenta, Ian McEwan era el joven rebelde que escandaliza a la literatura inglesa con su temática de psicópatas e incestos. Pero ya no quedan rastros de aquél novelista de la crudeza y el sexo explícito. Nuestro novelista se desenvuelve como un caballero inglés de club, mullidos sillones y un escocés en vaso largo con tintineo de hielos en el mullido silencio de las clases altas británicas, algo sometida a los dictados de la brillantez intelectual y la inteligencia. El trasunto de la novela es un dialéctica entre la fe y la razón, que solo al final revela su debilidad, ante el asalto de la emoción y el sentimiento. La jueza debe decidir si dejar morir al joven, fiel a su fe, o intervenir con el peso de su autoridad para dar la razón al hospital y salvar la vida al muchacho. McEwan lleva la dicotomía moral hasta un punto en que la resolución nos evoca un planteamiento legalista que filosóficamente no acaba de sostenerse. Pero eso es algo que debe decidir el lector, cada uno de los lectores, en sí mismos, enfrentados a una austeridad realista que evade soluciones absolutas. Escurriendo el bulto, con un estilo del siglo XIX y una vaguedad ética del XXI. No hay provocación, solo enumeración, detalles muy bien documentados que tratan de evitar tomas de partido. No se trata de Balzac o de Faulkner, nada de rupturas con la conciencia moral de su tiempo. Y eso tiene un precio. La dialéctica de la Fe y la razón es demasiado brumosa y equívoca. McEwan no resuelve la dicotomía, como el final de la novela tampoco lo hace en el lector. Como el contexto social en el que se desarrolla la novela y los casos que atiene la jueza. Es esa Fe, que en sus diversas manifestaciones lleva desde las bombas de los fanáticos, a los dramáticos casos en los que las creencias de los interesados plantean elecciones y decisiones que nos dejan inermes y desorientados. y las soluciones razonables de los jueces no resuelven el problema.

FICHA

La ley del menor. Ian McEwan. Traducción de Jaime Zulaika. Anagrama. Barcelona, 2015. 216 páginas. 17,90 euros

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31 octubre 2015 6 31 /10 /octubre /2015 09:17
El corazón del héroe

Estamos ante una novela bien escrita. "El corazón del héroe" es un libro de 2009 firmado por Juan José Flores y primero que leo de ese autor. Tras un atisbo de lo que nos ofrece según la editorial (Alfaguara) parecía que me las tendría con un hacedor de historias entre las baraturas del best seller que se estila por estos pagos o los excesos estilísticos de las fantasías que evocan los mundos brillantes y esquemáticos de las series de televisión. Pues nada de eso. Flores tiene, al menos en esta novela, un estilo razonablemente culto, mesurado, sin excesos adjetivales Y la trama no es autocomplaciente, no busca el halago del lector ni la atracción de la desmesura fantástica. El juego al que nos invita Flores va desde el sueño a lo real, desde el que cree soñar al que sueña sabiendo que incide en lo real, desde la broma literal de los que fingen llegar al otro lado de lo real hasta el detalle inexplicable o la vivencia telúrica que desmiente la ciencia sin creerse mucho que lleva razón.

Personajes tan logrados como el gordo Marsan, el "Cuerpo",donde uno cree ver la sonrisa fáustica de Orson Welles, o la enfermera prodigiosa, la Santa, mezclados con el viajero de la muerte Lino o el montañero McNeill y su experiencia inaugural, extrapolándose con la leyenda de un oficial de Alejandro en busca de la inmortalidad filosófica. Todo esto contado de forma sobria, sin alharacas, aunque sin humor. Rozando los géneros, novela histórica, realista, de misterio, negra, picaresca, Flores hilvana una historia divertida. Sin más. Pero, al menos, bien escrita y con un razonable y hábil dominio de la técnica que definió Aristóteles en su momento: toda historia bien escrita debe obedecer a un proceso que va desde un principio atractivo hasta un nudo intrigante y culminar en un desenlace sorprendente. Y Flores consigue todo eso.

FICHA

EL CORAZÓN DEL HÉROE.- Juan José Flores.- Editorial: Alfaguara | Páginas: 232 | Precio : 16,50€

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31 octubre 2015 6 31 /10 /octubre /2015 09:14
El principito

Bienintencionada aunque mediocre adaptación de la celebérrima novelita de Antoine de Saint-Exupery. Mark Osborne (el artífice de Kung Fu Panda) trata con cierto respeto al personaje y la historia del escritor francés y aunque la trama peca de cierto infantilismo y de cabos sueltos narrativos (como la figura de la madre, una obsesiva de la que no sabemos nada excepto su manía) se puede percibir la magia de la historia. A través de la historia vehicular, una niña que debe preparar su examen para entrar en una elitista academia y cuenta con el afán organizativo de su madre en un año de disciplina tajante. Un estrambótico vecino, un anciano que vive en una casa destartalada y mágica llena de recuerdos, es el que le abre las puertas aun mundo de fantasía, en el que el anciano no es otro que el Aviador de la historia de El Principito. Esos dos mundos, el real marcado por las tareas a reloj y las ambiciones sociales y el de la fantasía donde triunfan los intentos del anciano por volver a ver al Principito, son los que se plantean en el horizonte de la niña. No es difícil imaginar cuál es su elección.

La calidad de la animación, sin llegar a las maravillas de Pixar, es notable y las secuencias de los tramos dedicados al mundo fantástico del niño rubio, tienen un encanto especial. Magnífica la música de Hans Zimmer y Richard Harvey con la bella voz de Camille Dalmais. A partir de la primera mitad de la historia, cuando ambos mundos chocan entre sí, imaginación y fantasía versus dureza prosaica, la película cambia de tono y pasamos al relato maniqueo del villano y el bueno explotado que se rebela. Aquí pierde el encanto que nos proponía desde el comienzo.

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30 octubre 2015 5 30 /10 /octubre /2015 15:08
Mi vecino, el asesino

Bueno, si aguanta usted los primeros veinte minutos iniciales, con el tipo gordinflón y calvo, vestido todo el tiempo con unos simples calzoncillos y una película de Dragg Queen, una versión repugnante de su papel habitual en la serie "Little Britain" (se trata de Matt Lucas, un actor bastante bueno dado lo bizarro de sus roles) que deambula por unos apartamentos mugrientos, toca un corno suizo gigantesco para serenarse y soporta a un vecino cascarrabias y metomentodo (un estupendo James Caan) y a un joven drogadicto que estudia psicología por correspondencia, se encontrará con una película por encima del listón de la normalidad (pese a su subnormalidad y perdonen el chiste fácil). El tipo raro sueña con Suiza, con tocar el corno en un valle verde rodeado de montañas nevadas y con desembarazarse sin incidencias del cadáver de su repugnante casero al que accidentalmente ha mandado al más allá. Y por encima de todo eso, como el resto de los vecinos del lugar casposo y en el fondo de todos los seres humanos, pretende llegar a ser feliz.

Es una especie de "Conjura de los necios" elevado al cubo de lo ordinario, soez y escatológico. Pero uno acaba tomándole cierto asombrado afecto al espécimen calvete y hortera, a la historia de su hermano con un tumor cerebral, a las rabietas del vecino gruñón o a la ironía y el sufrimiento de un Billy Crystal enorme en el papel de detective de la compañía de seguros. He aquí una comedia negra divertida e inteligente, con tal de que superes el susto inicial para paladares normales. Ah y como algunas veces sucede, el filme ha pasado al circuito DVD sin pasar por salas. Está claro que el encargado de ese cometido selectivo no aguantó los veinte minutos iniciales. Y los distribuidores se han lucido con el título (inexacto y tontaina). ¿No podían haber traducido simplemente? "Pequeños apartamentos"

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29 octubre 2015 4 29 /10 /octubre /2015 20:23
WINESBURG, OHIO

Faulkner, Hemingway, Dos Passos, Fitzgerald, hubieran sido escritores distintos seguramente si Sherwood Anderson, nacido en Ohio en 1876 y fallecido en Panamá en 1941, no hubiera existido o no hubiera publicado en 1919 una novela enigmática y rompedora que se tituló "Winesburg, Ohio". Luego publicaría tres o cuatro novelas más con relativo éxito y varios extraordinarios libros de cuentos que cimentaron una fama literaria de calidad más que una figura deslumbrante de la literatura. Sin embargo la edición de esta novela que hoy comentamos fue justificando a través de los años y sobre todo por el reconocimiento de grandes autores, una importancia que ha ido fortaleciéndose con el tiempo.

De una manera simplista su novela fue saludada tras su publicación como uno de los espejos más reales de la sociedad rural norteamericana de principios de siglo XX. Más adelante los analistas comenzaron a entender tras la publicación de las grandes obras de los autores citados cómo la alargada sombra de Anderson había proyectado su influencia en los estilos de los genios que le sucedieron. Veintidós historias cortas en las que el escritor hace un retrato magistral de las personas que viven en el pueblo cuyo nombre da titulo a la novela. Todo ello bajo la visión de un joven periodista, George Willard, que levanta los tejados de algunos habitantes del pueblo para, a la manera del Diablo cojuelo, hablarnos de sus vicios ocultos y públicas virtudes. Desde el maestro que se expresa con las manos y su tragedia personal, hasta el feísimo empleado de telégrafos que odia a las mujeres, o la mujer que un día sale a la calle desnuda bajo un impulso arrebatador.

El lector avisado verá en el relato más largo "Piedad. Una historia en cuatro partes" unos personajes y un ambiente --descrito con la difícil simplicidad y eficacia de un maestro-- que parecen surgidos de la pluma futura de Faulkner. Lejos de los estilos de la generación precedente, Whitman, Thoreau, Twain, Hawthorne, Melville, esta novela ambigua que parece más una colección de cuentos, es el hito fundacional de la nueva generación de escritores, los de la "generación perdida" y también los de maestros de hoy mismo. Las historias rezuman humanidad, emociones y sentimientos hondos y salvajes, brutales y conmovedores como ese granjero obsesivo que intenta mojar la cabeza de su nieto en la sangre de un cordero como un rito bíblico, o el pastor que experimenta una revelación divina al ver a una mujer por una ventana que está fumando... Vidas rutinarias, donde anida una semilla de deslumbrada locura o un relumbre místico que les revelará el sentido de su vida.

La trama va vinculando a los vecinos del pueblo como con una urdimbre invisible que les hace destacar sobre un fondo austero de cierta miseria física y moral. Y así nos muestra a una maestra que aconseja al joven periodista, trasunto del autor, “Tendrás que conocer la vida. Si quieres ser escritor debes dejar de tontear con las palabras. Será mejor que abandones la idea de escribir hasta que estés mejor preparado. Ahora debes vivir. No pretendo asustarte, pero quisiera que comprendas el alcance de lo que piensas hacer. No debes convertirte en un mero mercachifle de las palabras. Lo más importante es que aprendas lo que la gente piensa, no lo que dice”. Y bien ha aprendido la lección Anderson, que con su libro funda una forma de escribir distinta, con una prosa despojada de artificios, sobria y justa que parece estar en sintonía con las Naturaleza y sus fenómenos, integrando a sus personajes con la tierra, el viento, la lluvia, los bosques y un hálito desesperanzado de temor profético, la sensación de que todo eso está acabando y que viene una nueva época que arrasará con toda la vieja manera de vivir.

Ese estilo curioso y detallista está vinculado a la dedicatoria que Anderson hace de su libro: “Este libro está dedicado a la memoria de mi madre, Emma Smith Anderson, cuyas agudas observaciones acerca de todo lo que la rodeaba despertaron en mí la inquietud de mirar por debajo de la superficie de las vidas ajenas”. Winesburg, Ohio se convierte en un territorio singular, mítico, como el Macondo de García Márquez, el condado de Yoknapatawpha, en Jefferson, de William Faulkner la Comala de Rulfo y tantos otros territorios literarios que generan su propia dinámica en el imaginario del lector.

En resumen un libro necesario para todo lector aficionado a la literatura norteamericana de calidad.

FICHA

WINESBURG, OHIO .- Sherwood Anderson, Traducción de Natalia Moret. Ed. Eterna Cadencia.- 252 págs.

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29 octubre 2015 4 29 /10 /octubre /2015 17:06
Testamento de juventud

Agradable película romántica, con el inconfundible sello británico de calidad, una labor de posproducción magnífica, fotografía memorable, decorados, ambientación, vestuario sin mácula. Música bastante adecuada y sin florituras. Es una película que tiene en canto pese a decirnos lo de siempre y contarnos nuevamente la barbaridad de las guerras (en este caso la I Guerra mundial, la muerte del romanticismo militar) con el contrapeso de los avatares de una mujer valiente, enamorada y decidida. Todo contado con mesura, equilibrio y elegancia. ¿Qué mas se puede pedir? Pues le falta algo para ser una gran película. ¿Qué? No se decirlo. Quizá ese aura trágico, poético, trascendente de los grandes amores, de las grandes historias, de los grandes directores. Le falta emoción, no a la historia, sino a la película como un elemento catalizador de las emociones del espectador. Se ve con agrado, pero no arrebata.

Los protagonistas lo hacen bien. La protagonista, la sueca Alicia Vikander, muy bien. Pero no acaba de elaborar una figura especial, de esas que acompañan al espectador durante mucho tiempo. James Kent, el director, busca en ella la justificación de la película (basada en un personaje real, en su libro de memorias) pero no llegan a hacer algo memorable. Ni siquiera en la secuencia del alegato pacifista de la notable enfermera ante un público de nacionalistas feroces.
El londinense Kit Harington es el coprotagonista de esta cinta y compone un personaje romántico y desorientado, torturado por la guerra, muy lejos de la épica del personaje Jon Snow en "Juego de Tronos" y también su actuación es correcta aunque nada memorable.

El libro autobiográfico de Vera Brittain en el que se basa la película se considera aún hoy como un ejemplar alegato antibelicista. La película es honesta pero se queda corta de...pasión. Como curiosidad el plano cenital de Vera en una gran explanada cubierta por camillas con heridos y muertos en los combates. Es una feliz copia de la secuencia semejante de "Lo que el viento se llevó". El reparto es pródigo en grandes actores como Emily Watson (se prodiga esta dama, que aquí está desangelada), Miranda Richardson y el Dominic West.

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27 octubre 2015 2 27 /10 /octubre /2015 08:09
DISTINTAS FORMAS DE MIRAR EL AGUA

Casi al final de la novela, Julio Llamazares nos desvela que hay "Distintas formas de mirar el agua". A través de un personaje entrañable, Agustín, que parece sacado de las alforjas de Faulkner, aunque sin la dureza acre del norteamericano. En el monólogo que corresponde a este personaje con el que cierra prácticamente la novela, Agustín nos revela lo que su padre le enseñó sobre las maneras de mirar el agua: "Unos lo único que ven en ella es su interés, si les sirve para beber o para regar las tierras, para venderla en garrafas...mientras otros la miran sin fijarse en ella... Nosotros no podemos contemplarla sin respeto después de lo que nos supuso (la construcción de un pantano que anegó y sumergió el pueblo donde vivían y las obligó a mudarse a un pueblo nuevo cercano) ni despreciarla como hacen otros, esos que la malgastan sin darle uso porque no saben lo que cuesta conseguirla". Y más tarde, "...pues toda el agua del mundo está comunicada entre sí, desde los ríos a los neveros de las montañas y desde estos a los océanos...tiras una piedra a un canal de riego y la onda que se forma se multiplica recorriendo todas las aguas del mundo, desde España hasta América y desde América al Japón". Un mensaje de respeto ecológico y de profético sentido común con el que Llamazares cierra una novela redonda. Dieciséis monólogos evocativos para los miembros de una familia que acude al pueblo para aventar las cenizas del patriarca, un hombre duro, recto y sensato.

Todos los personajes van dejando manar sus pensamientos (el flujo de conciencia al modo Joyce o Virginia Woolf o, puestos a ellos, a Benet) en los que se reflejan las actitudes, los problemas, los avatares de cada uno de ellos integrándose como un caleidoscopio en un panorama común donde el agua tiene un papel primordial como telón de fondo de esas personas que vivieron el destierro o lo aceptaron como un legado de la memoria familiar. Y. claro, todos ellos tienen una forma diferente de mirar el agua, metáfora de la existencia, con su lógico y peculiar vocabulario según las edades, el sexo, las experiencias y los desengaños. La complejidad literaria articulada con un lenguaje directo y sencillo (no simple), que se impregna de la melancolía y la tristeza que evoca el paso del tiempo y el fin de los sueños.

FICHA

DISTINTAS FORMAS DE MIRAR EL AGUA.- Julio Llamazares.- Ed. Alfaguara.- 187 págs.- 17,50 euros

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