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20 enero 2017 5 20 /01 /enero /2017 09:34

"Durante mucho tiempo me acosté temprano. A veces nada más que apagar la vela, los ojos se me cerraban tan deprisa que no tenía tiempo de decirme ¡'Me duermo'". Así comienza una de las obras cumbre de la literatura universal, "En busca del tiempo perdido", de Marcel Proust (1871-1922). El primer libro de un opus de siete lo tituló "Por la parte de Swann" y es el que voy a comentar hoy. Mi primera lectura en su totalidad de esta magnífica novela la hice con algo más de veinte años en la edición de libro de bolsillo de Alianza Editorial. Fue una lectura larga (quizá demasiado larga, aunque valió la pena) y deslumbrante, que me mostró una cimas literarias a las que sólo muy pocos escritores han llegado. La segunda fue a final del siglo XX y en ella los frutos en armonía, estilo, psicología de personajes y destreza argumental se multiplicaron respecto a la primera lectura (perdiéndose en el camino la sensación agobiante de exceso). En la actual, editada en cofre por Random House, Debols!llo, con traducción de Carlos Manzano, hago una lectura pausada y reflexiva, más atenta al placer de la lectura que a aspectos técnico-literarios. Y como creo que estos comentarios pueden ser de utilidad a muchas personas, sobre todo jóvenes, que no conocen las mieles -y dificultades bien gratificadas- de tan importante obra, los doy a este blog y a las páginas amigas de la Librería Serret.

Ni siquiera Proust tenía la menor idea de la extensión y características de esta genial reflexión sobre la memoria, el tiempo, el amor y la literatura. Al principio pensaba que serían tres tomos y cuando acabó el primero tuvo que costearse él mismo la edición pues ninguna de las grandes editoriales francesas accedió a publicarla. Fue después del segundo tomo cuando empezaron a  llover los premios, los comentarios de asombro y maravilla y la coincidencia de público (el de la media y alta burguesía, por supuesto) y crítica en juzgar "La Recherche..." como una obra maestra, muy alejada del talante y gusto literarios de la época, en realidad una hipérbole gigantesca del arte de narrar (publicada de 1913 a 1922).

Pero en concreto "Du coté de chez Swann", el primer tomo, lo publicó la editorial Grasset a cuenta del autor. Nadie identificaba en principio al autor de la obra con un joven de la alta burguesía, conocedor del refinado mundo de los grandes salones parisinos, un tipo enfermizo, atildado hasta la exageración y un tanto ridículo y snob, dotado de una educación exquisita y una timidez encantadora (hija, seguramente, de una sobreprotectora madre y un padre poderoso pero indulgente). Conocedor exquisito del arte y teórico notable sobre pintura, música, poesía y narrativa, bien informado de los adelantos de la ciencia, la filosofía y la técnica de su siglo, todo ello unido a unas excepcionales dotes de observación y a un sentido crítico amable pero lúcido hacen de su gigantesca obra un compendio de la cultura y la sociedad de su tiempo, un retrato fidedigno y abrumador por su detallismo de la forma de vivir de su propia clase en la sociedad finisecular francesa.

En el primer tomo que hoy comentamos´, es donde se encuentra la emblemática narración de la ingesta de una magdalena mojada en té que provocará por asociación del sentido del gusto con la memoria remota el regreso mental del Narrador (el propio Proust) a su infancia, a sus relaciones familiares, a su delicada salud, a sus amigos y amigas, a sus paseos desde su domicilio veraniego en la villa de Combray (en realidad la ciudad de Illiers, cerca de Chartres) al pueblo vecino ya sea por "el camino de Swann" (el de la alta burguesía) o por el "camino de Guermantes" (el de la aristocracia), marcando simbólicamente los dos polos sociales entre los que se movía el joven Proust. El citado Swann, un rico diletante artístico, judío y mundano que prefigura al propio Proust, es el coprotagonista de esta primera novela del ciclo. El amor de Swann por una "demi mondaine" (una mujer de sexualidad libre que vivía de ello en la alta sociedad) llamada Odette de Crézy, es un retrato feroz de esos amores enfermizos en los que el dominio, los celos y los engaños marcan la pauta de su equívoco desarrollo. Y en los que el Narrador entrará también con el personaje de Albertine (en realidad se trata de un hombre, pero aunque era un secreto a voces la homosexualidad de Proust, en su obra Marcel la reparte por otros personajes de su novela)

Como anécdota interesante saber que el gran André Gide rechazó desde su editorial Gallimard el manuscrito del primer tomo de la Recherche por considerarlo demasiado snob y poco interesante. Es falta de visión literaria provocó que años más tarde el propio Gide dijo que no había lamentado nada tanto como ese error de evaluación. Ya el segundo volumen de Proust "A la sombra de las muchachas en flor" fue galardonado con el Goncourt de 1919. Gide escribió a Proust ofreciéndole sus excusas, que fueron amablemente  aceptadas por Proust.

En su cuarto forrado de corcho para no oir ruidos, escribiendo toda la noche hasta el alba en que tomaba veronal para dormir un poco durante el día, prisionero de su naturaleza enfermiza y consciente de la importancia de su propia obra que escribía hasta la extenuación, abandonando toda vida social excepto las relaciones homosexuales compradas que iba administrando sin menoscabo de su obra. Y con la presencia de una sirvienta, ama de llaves y recadera, Celeste, a la que inmortalizaría en su obra (y que llegó a publicar en los 70 del pasado siglo unas memorias sobre su vida con su idolatrado señor)...Proust dejaría para la historia de la literatura una de sus más importantes fitas. Absolutamente recomendable.

FICHA

POR EL CAMINO DE SWANN.- Marcel Proust.- Trad. Carlos Manzano.-Ed. Debols!llo.- 446 págs. ISBN: 9788499088389

 

 

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17 enero 2017 2 17 /01 /enero /2017 09:32

En 1994, un año antes de morir, Robertson Davies publicó la que habría de ser su despedida literaria de los,escenarios: "Un hombre astuto". Detrás quedaban la Trilogía de Salterton, la Trilogía de Deptford (la que en nuestro país comenzó a cimentar su fama exponencialmente), la Trilogía de Cornish y la inacabada de Toronto, en la que la novela que hoy les comento formaba el segundo volumen. Este venerable canadiense, injustamente postergado aspirante al Premio Nobel, profesor universitario, actor, comediógrafo de éxito, columnista de humor y sobre todo autor de once novelas por las que cualquier lector lamentaría no haber pasado, amén de relatos, libros de cuentos y recopilaciones de artículos de crítica literaria y teatral, es uno de los "grandes semiocultos" del siglo XX. Libros del Asteroide su editorial española por excelencia (un par de sus primeras obras fueron editadas en los sesenta y setenta por alguna otra editorial)  apostó por él creo que por los 80 y lenta, muy lentamente al principio, se convirtió en un autor de culto que conocíamos y anhelábamos unos cuantos cientos de lectores para acabar arrasando a partir del final de la aparición de la última novela de la Trilogía de Deptford, "El mundo de los prodigios". Desde entonces la grey de sus entregados admiradores no ha dejado de sumar adeptos.

Un admirado colega tuvo el acierto de definir "Un hombre astuto" como "un ejemplo de alquimia literaria". Un monumental bebedizo mágico novelesco, como en las brujas de Macbeth, realizado esta vez por dos, no tres, brujas, simbolizadas en dos serpientes enlazadas en torno a un bastón o vara  de poder, el caduceo de Hermes, ambas con las bocas abiertas amenazantes pero en el fondo integradoras, el Conocimiento y la Sabiduría (Nota bene: el símbolo tradicional médico es en realidad el bastón de Asclepio, dios griego de la medicina y es una vara en la que se enrosca una sola serpiente). Así gusta de resumir la búsqueda de su vida el protagonista de la novela Jonathan Hullah, un médico atípico y transgresor, un heterodoxo practicante de una medicina integrada holísticamente a una filosofía perenne y a un concepto de la existencia integrada a y en la Naturaleza, en su vis medicatrix naturae, su poder curativo. El protagonista define su práctica como "una especie de medicina psicosomática son la que trato de cambiar los síndromes patológicos mediante el lenguaje y, consecuentemente mediante la razón" y la califica de "humanismo" (pág. 249).

Pero esta faceta argumental, fascinante en si misma, es sólo una de las vertientes calidoscópicas de esta sorprendente y arrebatadora novela, una de las mejores de este autor prodigioso. Hay una mezcla de elementos intelectuales (filosofía), literarios y poéticos, religiosos y sociales, críticos e irónicos en su mayoría, más la presencia permanente de la música y el arte, sin olvidar una sensualidad a veces destacada, sin caer en el descaro pero bastante explícita.. Un festival de cultura, sugestivo, centrado en la idiosincrasia canadiense y concretamente de la segunda capital del país, Toronto. Un campo de batalla en el que las fuerzas de la moralidad, la situación social, el un poco ridículo elitista de la burguesía canadiense, son constantemente sometidos al fuego graneado de una mirada a veces caustica, otras compasiva, irónica (la "burla seca"), sagaz, siempre inteligente (a la burlona y corrosiva manera de este autor) y con hábiles toques de poesía y de erudición (las citas de autores es continua y siempre pertinente, desde el mismo inicio del libro con la referencia a la "Anatomía de la melancolía" de Robert Burton (1621) que es, de muchas maneras, la clave literaria oculta de esta novela y a la que debe su título.

La excusa argumental es una larga e irregular entrevista que una curiosa e incisiva periodista, hace al protagonista, el doctor Jonathan Hullah. Éste aprovechará esa incitación al recuerdo para pergeñar esta magnifica novela, estructurada de forma  técnicamente perfecta como un diario acronológico movido por sentimientos y sensaciones, en la que van surgiendo los personajes, muy bien descritos y los eventos que jalonan la vida de todos interpretados por la mirada irónica y nada autocomplaciente del médico. Una historia que se desarrolla en Toronto, (todas las trilogías de Davis se basan en una ciudad o pueblo canadiense) desde la primera parte del siglo XX, hasta cerca del final de siglo. Fascinante historia de la vida de Jonathan Hullah rememorada sin orden cronológico, desde  la niñez y años escolares, la universidad, la guerra, la práctica de la medicina, el amor al arte, la filosofía, la música y la literatura. Todo envuelto en una pátina irreverente y burlona de humor satírico pero también, a menudo, compasivo y humanista (aún me hace reir la increíble anécdota del "Séptimo concurso anual Coburg del Mal Aliento", pág. 183). Ingenio a espuertas y una inteligencia en estado puro que no deja títere con cabeza cuando se enfrenta a la hipocresía, el mal gusto, la crueldad, la maledicencia, la soberbia sin causa, la ramplonería, la insensatez.

Evidentemente no es lectura para cualquier lector. Puede disgustar a lectores con ideas y creencias firmes sobre religión o medicina o inquietar a personas con pensamientos morales estrictos en cuestiones como el sexo. Pero cualquier lector interesado en la literatura pura y simple (sin impedimentos de tipo religioso), la filosofía, el teatro y el arte, va a disfrutar a tope.

FICHA

UN HOMBRE ASTUTO.- Robertson Davies.- Trad. de J.L. Fernández Villanueva.- Libros del Asteroide.- 468 págs.

 

 

 
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14 enero 2017 6 14 /01 /enero /2017 17:41

He aquí una novela histórica con ambiciones, y muy patrióticas por cierto, en el sentido relativo de Aragón y los aragoneses. Como aragonés injertado, de remoto origen andaluz y medio siglo asentado en Cataluña, sólo me queda mirar con simpatía esta especie de fiebre literaria que se expande por la grey de los plumillas de todo nivel y condición en su loable intención de husmear en la historia lejana de estas tierras. Los catalanes lo hacen buscando quimeras nacionalistas con raigambre supuestamente secular e igualmente lo hacen los aragoneses, seguramente con más solidez histórica aunque con no menos tesón reivindicativo. Uno ni entra ni sale de esas cuestiones y se decanta por separar las novelas en buenas o malas, ajeno como marcan los cánones de los escépticos, de sus mensajes más o menos soterrados.

En el caso de este nuevo asalto literario de Luis Zueco, lo interesante es la anécdota histórica en la que se basa para desgranar su dinámica historia. Nos habla del siglo XIII, concretamente cuando apenas había pasado el decenio primero, una remota época de la historia en la que el rey Pedro II de Aragón manda un ejército formado por huestes catalanas, aragonesas y francesas del país de Oc para librar batalla contra los ejércitos...de la Santa Cruzada (levantada esta vez para terminar con los cátaros). La urdimbre compleja de intereses, ambiciones, traiciones, riquezas, tierras, tesoros, religión (no olvidemos que es época de cátaros, últimamente convertidos en la joya de la corona literaria de los novelistas y esotéricos varios) y, en definitiva, la busca del poder cuanto más absoluto mejor, es narrada por Zueco con ritmo, sentido dinámico de la trama y unos diálogos que sirven discretamente a la acción.

En el fondo de todo late el "sueño" ambicioso de Pedro II, el "Católico", que pretendía formar un reino bajo su corona con una extensión territorial nunca vista en la época: unir  los territorios de Aragón y Cataluña con una considerable parte del sur de Francia al otro lado de los Pirineos, desde el País de Oc, el Bearn galo, los condados de Tolosa y Foix, las tierras de Albi y Carcasona y con la mirada puesta en la Provenza. En fin, la Gran Corona de Aragón que, evidentemente, disgustaba a nobles, reyes y Papa por igual. En la batalla de Murat se acabó a filo de espada con ese sueño provocador y desmesurado. Hasta aquí la historia, lo demás es hipótesis literaria y deseos de encantar al lector con la fascinación de la aventura, las batallas, las intrigas, los amores y la lucha encarnizada por el poder. Una buena dosis de documentación, supongo que fidedigna, a fin de familiarizar al lector del siglo XXI con los avatares y la vida corriente, religiosa y militar de los entonces vivieron. El narrador es múltiple, se desgaja en distintas voces y trata de mostrarnos los hechos desde múltiples puntos de vista (cosa que la historiografía actual ve con buenos ojos).

La lectura resulta fácil, divertida y en algún momento  emocionante, incluso con cuestiones tan discutibles para aquella época como la forma de actuar de algunas mujeres jóvenes en la trama.  A los aficionados a las novelas históricas, les encantará.

FICHA

TIERRA SIN REY. Luis Zueco.- Ed. Nowtilus.- 412 págs. ISBN 9788499675244

 
 
 
 
 
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12 enero 2017 4 12 /01 /enero /2017 17:40

Interesante ensayo de Antoni Mari, uno de los más audaces y eruditos intelectuales "en la sombra" de nuestra decaída España (aunque esta es una apreciación personal, ya que este profesor de Universidad, editor, novelista y poeta es muy conocido, aunque no lo bastante dados sus méritos, según mi modesta opinión). Como bien escribe el autor no es fácil entrar en el universo filosófico de María Zambrano, a pesar que , en lo esencial, su planteamiento filosófico tiene la simplicidad de un clásico griego aunque la formulación literaria sea la de un Rilke o un W. Benjamin, pensamiento audaz enlazado de forma inextricable con un aliento poético profundo.

En la Zambrano como en Spinoza o en Nietzche, la filosofía que cultiva "es dionisíaca en su "puro ser en el mundo" pero se vuelve apolínea para buscar un orden que se articula a través de una labor intelectual subjetiva". En un último término vuelve a ser dionisíaca ya que no rechaza la corporeidad sino que cuenta con el cuerpo para cumplirse en la vida cotidiana. Esto le costaría a María el rechazo de su "maestro", Ortega y Gasset y en consecuencia el "obstat" de toda la filosofía española de antes y después de la guerra civil (hasta los sesenta más o menos) que gravitaba en torno al maestro madrileño.

Las "aproximaciones" de Marí son laboriosas y austeras, aunque lo más original sea el "acercamiento" donde se desvela la relación amistosa entre la Zambrano y el autor. El pensamiento de la Zambrano se dirige de forma resuelta y combativa a la "poiesis", la razón poética, una búsqueda de sentido del mundo y la existencia que se acoge a herramientas tales como el "cuidado de sí", el "epimenei heautou" de Sócrates o el "cura sui" de Séneca, operables desde (aquí Ortega) el "ensimismamiento" un retirarse en sí mismo que logra unir la razón y la espiritualidad. Conseguir el ideal ascético: la comunión coherente entre lo que se dice, lo que se hace y lo que se es. Un ideal que la acerca al idealismo alemán y al romanticismo.

En el erial filosófico español de la época la figura de Zambrano destaca por su rebelde singularidad ("la esclerosis de unos temas y la autofagia de un estilo que son, pero que no están o que están o que ya no son", así define la filosofía académica del momento la lúcida filósofa). Hay quien la ve cercana a Unamuno, aunque quizá lo esté más al pensamiento del francés Bergson. Pero en definitiva Marí nos ofrece elementos de reflexión sobre la obra de Zambrano sembrados de una nada usual coincidencia de "talante" intelectual y filosófico entre la Zambrano y su comentarista: ambos son, además de filósofos, poetas. Su modo de acercamiento al pensamiento parte de un mismo profundo lugar donde la idea se une al aliento poético, buscando en su formulación una conexión radical con la sensibilidad y la inteligencia del lector. Y por otro lado, la ascesis del objetivo, una suerte de impulso hacia lo trascendente, el reducto de lo sagrado. Quizá un acercamiento a lo místico, un terreno donde a veces es posible indicar de forma sesgada lo inexpresable, el lugar donde sobran las palabras pero existe un silencio creativo e inteligente, el "no más allá" verbal de Wittgenstein que descubre la precariedad del ser humano.

Zambrano aporta su visión de la "epistrophe" de Platón, la conversión de sí mismo y el retorno al origen, acercándose al "se convertere ad se" de Séneca y "busca el centro de sí misma, el punto en que se detiene y en relación al cual quedará inmóvil". Hay ecos de Epicteto, Marco Aurelio, Plotino en una obra que habla de mutación y renacimiento y que intenta ser el espejo de su propia vida (enlazada con el deseo de explorar ese algo perdido u olvidado que está al principio de todo). Esa introspección es la clave de aprender a obrar más que a hablar, el fundamento del pensar (aquí muy en la línea de Ortega, que exige el ensimismamiento como clave), la coherencia del filósofo. Que, como nos recuerda Marí, en Zambrano se ajusta a la búsqueda de un "saber unificado", un "conocimiento capaz de dar cuenta del ser humano todo, del ser en su sombra y en su luz, en su certeza y su perplejidad, entre la esperanza y el desaliento".

En resumen, magnífico y útil ensayo de Antoni Marí sobre una de las filósofas españolas más originales en una época difícil, llena de clientelismos filosóficos y de una cierta mediocridad (exceptuando la también interesante figura de Ortega).

FICHA

SIETE APROXIMACIONES A MARIA ZAMBRANO...- Antoni Mari.- Mudito & Co.- 18 euros.- 103 págs.-ISBN: 9788494546648

 

 

 

 

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9 enero 2017 1 09 /01 /enero /2017 17:39

Una nueva y brillante novela del italiano Alessandro Baricco, del cual guardo con placer el recuerdo de su "Seda". En esta ocasión Barico teje una trama simbólica en la que diseña un, a veces, confuso juego de voces narrativas entremezcladas, juego metaliterario que se va  aclarando desde la página 54 donde Baricco - o la voz narradora- reconoce que le está "complicando la vida al lector", para terminar integrando un apreciable escenario novelesco con sus puntas y ribetes de narrativa erótica  llevada con pícara solvencia. Los personajes están montados como en la comedia clásica, estereotipos de novela picante con escenarios vagamente góticos que en su confluencia dejan un sabor a fruta algo verde pero sin duda sabrosa.

Novela inteligente, juguetona y difícilmente clasificable que va interesando poco a poco y termina por atraer por la simple radicalidad poética y sensual de su propuesta.

Una joven de dieciocho años, la Esposa joven, llega a la casa de sus futuros suegros y se queda a vivir allí, a la espera de que regrese de su viaje el Hijo, con el que se casará. La familia mantiene unos rituales de convivencia originales y algo estrambóticos, todos emanando un encanto peculiar a algo remoto y ancestral. Toda la trama girará en torno a esa espera del Hijo diseñando un círculo que rendirá su sentido al final en una culminación algo forzada que le da un aire precario y como precipitado.

La sensualidad feroz de algunos personajes, el desinterés y la pereza de otros, la extravagancia de las reglas que todo el mundo respeta, la atmósfera onírica que aporta la duermevela lúcida del Tío o el humor del viejo mayordomo Modesto, van salpimentando la lectura que, en ocasiones, parece impregnada de aquél "realismo mágico" que hizo célebre el "boom" latinoamericano de los sesenta, el perfume salvaje y simbólico de un Macondo encerrado en una mansión rural.

En el aspecto estilístico el autor recurre a ciertas técnicas en diálogos, personajes y descripciones que recuerdan a dos portugueses geniales, Saramago y  Antonio Lobo Antunes. .

FICHA

LA ESPOSA JOVEN.- Alessandro Baricco.- Anagrama, 208 págs.16,90 euros ISBN: 9788433979674

 

 

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6 enero 2017 5 06 /01 /enero /2017 17:38

Usando el viejo tópico literario argumental del manuscrito inédito del siglo XVII, perdido, hallado y copiado antes de ser devorado por un auto de fe semejante al del cura y el ama en el Quijote,  el autor de esta novela, Aurelio P. Esteban, nos introduce en la trama de una forma divertida e ingeniosa para contarnos la vida y desventuras (y placeres que también los hubo y no pocos) de Lope Ruiz, "estudiante, espadachín, soldado y al parecer hombre de letras" que se desarrolla a principios del siglo de Oro español y que es escrita por allá el 1660 de nuestro señor. Y, vive Dios, que lo hace de paladina manera, usando,-y abusando- de la lengua castellana y salpimentando el cocido de su imaginación con bastante gracia y un uso de la crítica jocosa, la ironía sobre cuestiones religiosas, sociales y políticas de la época que le hubieran valido la visita poco amable del Santo Oficio o de la Inquisición al supuesto autor de este rijoso pero suculento manjar literario. Una novela picaresca que recomiendo a mi viejo conocido don Arturo P.R., doctorando en esos menesteres de recreación de la susodicha época, para que tal vez disfrute de don Lope como de otro Alatriste de condición semejante.

Me he divertido a modo con las picantes aventuras de este truhán que participa en las lides, requiebros y aventuras de un "caballero andante" al estilo quijotesco aunque más ganado por los lances de pícaros y robajubones, espadachines y galanes del verso fácil y el verbo desmadrado y el requiebro jugoso. Las notas a pie de página suelen ser irónicas erudiciones que animan y aclaran la verborrea impenitente de este autor, tan bien leído y tan diestro en la imitación de Lope, Cervantes, más cerca de las Novelas Ejemplares que del Caballero y más deudo de Mateo Aleman o del Lazarillo, ya sea de Tormes o del Manzanares, de la Pícara Justina o de la Celestina, sin olvidar al eximio Quevedo y su  Don Pablos, el Buscón, "ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños" que, a  mi parecer, junto a la confesada tendencia hacia Baltasar Gracián, es el más cercano a ese delicioso pastiche del siglo de Oro que es  "Caminante de los tejados". Es para gozar, por ejemplo, el engarce que hace el autor por boca del "mosen Valentin" de varios párrafos del Criticón de Baltasar Gracián, en lo tocante a "sobre las mujeres y sobre otras materias y cautelas que en esta vida tener conviene" (capítulo IV).

Y así asistimos a loables imitaciones como la del capítulo XLVII que nos cuenta "De la encarnizada y singular batalla que libró el Lozané con unos cueros de vino, que aunque no dañó ninguno, todos los dejó sin gota". Y divertidas sátiras como la del capítulo XXIX "En el que se declara alguno de aquellos miserables episodios que ha de sufrir a su pesar quien escoge el oficio de soldado y servicio de las armas". Y añade, jocoso, el autor, "hubiérase querido callar por no fatigar ni contristas al lector, mas al cabo se toma partido de sacarlo a la luz, para desengaño de cuantos crean que en la milicia todo es alarde, caballería, triunfo y batir de cajas".

Me han divertido especialmente la continua lisonja y encarecimiento de la naturaleza aragonesa, en sentido amplio, ya sea de los lugares que va conociendo el protagonista , ya del talante natural de los aragoneses, de sus dichos y de su bonhomía, "cual sólo pueden hacerlo corazones aragoneses, los más grandes y mejores de lo descubierto de la tierra". Y añade con gracia fina y donaire coloquial: "Perdóname, lector amable, y no te enfade que tal vez levante de punto al reino de Aragón y sus naturales. Los muchos años hacen al hombre de manteca (recuérdese que se trata de un texto escrito por un hombre anciano)y, como naturalmente se aquietan y apocan los amores del galán, hallando más lugar en el ánima, crece el amor a la patria y a su recuerdo se añuda la garganta y se humedecen los ojos"

Como dice el autor en su jugoso prólogo: "nullum ese librum tan malum, ut non aliqua parte prodesser". Pues ahí queda eso. Y para mayor abundamiento, yo recomendaría este libro delicioso a los profesores de Literatura de institutos y universidad para cumplir el dicho enjundioso de "docere deleitando".

FICHA

EL Caminante de los tejados.- Aurelio P. Esteban Carazo.- 527 pag.- Ed. Comuniter.-18 euros

ISBN: 978-84-16565-09-2

 

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4 enero 2017 3 04 /01 /enero /2017 16:56

No tienen mucha suerte los artistas húngaros que se exiliaron en Estados Unidos huyendo de la barbarie nazi. Como Sándor Marai, por ejemplo, su compatriota el fotógrafo André Kertész (Budapest, 1894-Nueva York, 1985) tampoco recibió una acogida a la medida de sus méritos. Tras haber triunfado como fotógrafo en toda Europa en la primera mitad del siglo XX, Kertész no logró hacerse un hueco en la abundante grey de los fotógrafos norteamericanos.

Uno de sus libros de fotografías temáticas, el dedicado al goce de leer, ese placer que Ortega y Gasset calificaba de puerta al "ensimismamiento", una manera de unirse uno con su sí-mismo más profundo, no logró un éxito adecuado hasta que se publicó en inglés en la década de los 70. Desde entonces los aficionados a la fotografía pusieron al fotógrafo húngaro en el Olimpo de los grandes de ese arte tan devaluado por la banalidad.

En España estuvimos huérfanos de ese artista durante medio siglo casi, hasta que dos editoriales "Errata Naturae" y "Periférica" lo han rescatado de entre los muertos para acometer una deliciosa edición que ahora se ha puesto a la venta. En esta ocasión señalada, los editores han completado el bello librito con un interesante prólogo del experto escritor y lector argentino Alberto Manguel  y una nota editorial de Robert Gurbo, una autoridad reconocida en la obra del fotógrafo húngaro.

El lector español aficionado rastreará en las imágenes en brillante blanco y negro algunas de las fuentes de estilo y temática que hemos visto en muchos otros fotógrafos afamados. En 66 imágenes, la primera de 1915 (tres niños con pantalones raídos, dos de ellos descalzos, que comparten un libro) , y las últimas, de 1970, en Nueva York. Más de medio siglo resumidos en seis decenas de fotografías, en las que el misterioso y cotidiano acto de la lectura, con su intimidad incuestionable y el aire de gozosa concentración, es elevada al instantáneo hálito de eternidad que impregna a un ser humano sumido en libro. Parece ser que Kertész rendía un filial homenaje a su padre, un librero.

Los lectores retratados de forma anónima y fugaz, quedan congelados en su acto devocional en lugares diversos, siempre abstrardos del entorno, azoteas, parques públicos, calles abarrotadas, rincones soleados frente a un río o junto a los puestos de libros del Sena, en una tienda abarrotada o a través de la intimidad de una ventana, replicados en un cuadro, en un monasterio o en una biblioteca, en China o Japón o Cuba. Instantes eternos de un acto sin tiempo, el de la lectura. Por eso este libro es una invitación solmene y sencilla al tiempo a dos tipos de lectores, los que aman los libros y los que aman la fotografía.  

Sus últimos años  de vida le devolvieron el prestigio y la fama profesional que siempre habría tenido y sus más de 20 libros publicados son buena prueba de ello.

FICHA

LEER.- André Kertész.-Fotografías.-Prólogo de Alberto Manguel.- Periférica.-Errata Naturae.- 75 págs.- ISBN: 9788416291397

 

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31 diciembre 2016 6 31 /12 /diciembre /2016 12:17

El escritor alemán Hermann Hesse, que recibió el Premio Nobel de Literatura en 1946, tuvo una vida literaria larga y sujeta a los vaivenes de modas y eventos históricos. Fue un hombre contradictorio, un buscador espiritual y un defensor de los valores humanistas en un siglo, el XX, considerado de los más destructivos de la historia de la Humanidad. Nacido en 1877 en una familia religiosa fue enviado a un seminario en su juventud del que escapó aduciendo que no quería ser pastor protestante sino poeta.

Hace unas semanas dediqué un comentario a un volumen sobre la correspondencia de Hesse con su admirado Stefan Zweig en la que se trasluce las inseguridades e inquietudes del gran escritor. Toda su vida fue como un trasunto de su obra literaria desde "Peter Camenzind" o"Bajo las ruedas" o "Demian" donde narra su gran crisis personal y su encuentro con el psicoanálisis (en 1917). Había tratado de  enrolarse en la I Guerra Mundial. Más tarde habría de detestar y detractar la barbarie desatada el advenimiento del nazismo y la II Guerra Mundial. Demonizó el nazismo y ayudó a los escritores alemanes que huían de Hitler, como el propio Zweig, Mann o Bertold Brecht. Toda su vida fue un continuo acercarse a las ideas humanitarias y espirituales que definirían los últimos años de su vida (y su obra, desde "El lobo estepario" o "Narciso y Godmundo" hasta "El juego de los abalorios"). Fue acosado, criticado y sometido a críticas y burlas crueles, hasta conseguir que pese al Nobel  (concedido por “la inspiración de su obra poética, que en su desarrollo audaz y profundo representa ideales del humanismo clásico, así como del gran arte del estilo”) sus obras fueran siendo arrinconadas y menospreciada por la crítica de los años sesenta. Así que a su muerte en 1962 casi nadie parecía recordar su fama y su valía.

Sin embargo en Estados Unidos ya los "beatniks" los poetas y narradores "on the road" comenzaban a divulgar la fuerza del Hesse más espiritual hasta que a finales de los 60 en plena revolución "hippy" sus libros comenzaron a convertirse en "best sellers". La fuerza de aquél movimiento joven y libre llevó a Europa algunas de sus novelas convertidas en "biblias" seglares para los jóvenes de las calles del Paris de las barricadas estudiantiles y desde allí, como bandera de libertad, en nuestras universidades bajo la vigilancia franquista. No había una reunión estudiantil donde alguno no sacara a relucir "El lobo estepario" o el "Siddhartha de Hesse. Los jóvenes se veían reflejados en Harry Haller, el protagonista de "El lobo estepario" con su rechazo al mundo burgués y su canto a la bohemia y la libertad y buscaban en "Siddharta" o en "El juego de los  abalorios" la sabiduría oriental que ya comenzaba a triunfar en occidente, desde el yoga al zen o al tai chi, el budismo o el taoísmo.  Sus libros se han vendido por varios centenares de millones en todo el mundo y ha sido traducido a 60 lenguas.

"Siddhartha"  fue publicada en 1922, cuando el autor tenía cuarenta y cinco años de edad, fruto de un viaje que le llevó por todo oriente, principalmente India y China. Ya era un autor reconocido y había publicado Peter Camenzid (1904), Bajo la rueda (1906), Knulp (1915) y Demian (1919), entre otras.

El significado de la vida, las fuerzas del azar o el destino en la vida de los hombres, el profundo y difícil mundo profundo en el que actúan las emociones, los miedos, los sentimientos y las aspiraciones del alma humana. Esta novela corta de estilo poético, atemporal, simbólico, que busca una sencillez expositiva de temas profundos que conciernen esencialmente a la condición inquisitiva y dialéctica del ser humano. Hesse llevaba en la sangre familiar ese interés por la India ya que su abuelo materno fue un famoso especialista en sánscrito.

En Siddharta, Hesse hace una recreación literaria de la leyenda búdica centrándose en el desengaño de las formas de religiosidad tradicionales y en la busca de un camino diferente y más auténtico. Esa búsqueda le lleva (como a Buda) a probar en las órdenes mendicantes hindúes o en los eremitas del Vedanta, solitarios en las montañas. Largas y profundas meditaciones, torturas corporales bajo disciplinas ascéticas, no dan fruto alguno para el joven Siddhartha que acaba cerrando el círculo al buscar y encontrarse con el Buda Gautama. Ese fructífero contacto no agota el ansia de búsqueda del joven, que busca un camino propio, individual, hacia la perfección. Y, como no, la novela abre una puerta a otro de los secretos humanos, el del amor, de la mano de una cortesana, Kamala, camino que le enseña pero no le colma. Vuelve a proseguir su busca hasta encontrar a un humilde barquero, Vasudeva, con el que aprende a descifrar el sentido del río, de su naturaleza, como reflejo del río de la existencia humana y que, por fin, le dará la paz, lejos del mundo del deseo, de la satisfacción de los sentidos, de la ambición y el poder o la fama.

La novela es una muestra de la novela de aprendizaje, tan cara a los alemanes, en la que el protagonista busca el sentido de la vida, la verdad tan esquiva y la comprensión de una de las  preguntas básicas de todo ser humano: ¿por y para qué venimos al mundo? si estamos  marcados por el sello de la muerte inevitable.

FICHA

SIDDHARTA.- Herman Hesse.-  224 págs.-Editorial DEBOLSILLO.- 8 euros.- ISBN: 9788497596664

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29 diciembre 2016 4 29 /12 /diciembre /2016 12:52

En realidad se suele editar dos libritos del gran Cicerón en uno, encabezado por el opúsculo "Sobre la vejez", seguido por el dedicado "A la amistad".Esta es la versión (de Alianza bolsillo) que hemos utilizado para pergeñar el presente comentario.

"De senectute" es el primer ensayo "de autoayuda avant la lettre" que produjo la filosofía romana (los griegos ya se les habían adelantado, como en casi todo). Trata de un tema muy candente en los tiempos en que vivimos, en los que en casi todos occidente los ancianos constituyen un problema social, sanitario, económico y humano de primer orden.

En aquella antiguedad se tenía bastante claro social y politicamente que los ancianos, los saludables física y mentalmente, eran un aporte positivo y a veces muy necesario al gobierno de la Polis, de la ciudad y del Estado. (La palabra Senado viene de "senex", viejo). Marco Tulio Cicerón es un orador, poeta, filósofo y político romano republicano del siglo I aC y cuando escribe este pequeño ensayo, se encuentra apartado de la política por su oposición al dictador Julio César y su constante defensa de los valores republicanos. Tiene 63 años y defiende la idea de lo importante que es aprovechar la experiencia y conocimientos de los hombres mayores (sobre todo de los de su clase, los patricios). Su enemistad con Marco Antonio (tras el asesinato de César) le valió ser asesinado cuando trataba de huir de Roma. 

Se trata en lo posible de ser un anciano y estar orgulloso de serlo, sin pretender aparentar ser joven y limitarse a vivir en la mayor plenitud posible de sus facultades. Cicerón nos pone como ejemplo a otro orador famoso, Catón, senador y orador muy agudo y temido, de 83 años  y constituye al modo platónico, un diálogo de múltiples voces que van debatiendo los problemas y ventajas de la vejez. Se trata de hacer válido un principio básico: la vejez no tiene que ser temida. Así que el propio Catón que conversa con los jóvenes Escipión y Lelio, a los que ilustra sobre la función de servicio a los demás que protagonizan muchas personas mayores, principalmente en la labor de instruir a los jóvenes.

Catón asegura que la vejez no le es molesta, ya que "lo molesto no son los años, sino el desencuentro con la virtud. Los mayores destemplados y descontentos han sido ya de difícil convivencia, por contra, los que han vivido virtuosos permanecen felices y amables ya que las artes y las virtudes... cultivadas en la vida dan maravillosos frutos... logran una vejez apacible".

Con gran sutileza analiza los principales tópicos negativos de la vejez: “Invalida para determinadas funciones y excluye de los negocios; debilita el cuerpo; priva de casi todos los deleites; y no está lejos de la muerte”.  A estos tópicos contrapone , los ancianos no hacen lo que los mozos, pero en mayores cosas se ocupan. No se administran los asuntos graves con la fuerza del cuerpo, sino con autoridad y consejo: prendas que no se pierden en la vejez, sino que suelen aumentarse”.

En cuanto a la debilidad del cuerpo arguye, con ejemplos, que simplemente hay que acomodarse a los nuevos límites y ejercitarse en tareas que impidan que merme su memoria o se embote su entendimiento. Ejercitar la mente y cuidar el cuerpo. Sobre la pérdida de los placeres del cuerpo, todo es una cuestión de medidas. De nada, demasiado. Moderación y agradecer a los muchos años que logra que no nos agrade lo que no nos conviene”. Aparte de que algunos placeres se incrementan con la edad, como conversar, leer o escribir o practicar algún arte. Y sobre la muerte subraya Cicerón que "los mayores son los que menos deben temer a la muerte, pero, al propio tiempo, deben desear vivir lo más posible esta vida" ya que “Para quienes no tienen ningún recurso interior con el que vivir bien y felizmente, cualquier edad es pesada”.

Y aprovecha para hacer un encendido elogio de la filosofía, "pues quien la sigue puede vivir sin molestia cualquier momento de su vida. Y para demostrarlo reflexiona: "todos desean alcanzar la vejez y una vez que lo consiguen, se quejan de ella. Tan grande es la incongruencia y extravagancia de la condición humana". Y apostilla, con sentido común: "ni puede la vejez ser leve, ni siquiera para el sabio,  en la extrema pobreza, ni para el necio puede ser pesada incluso en el colmo de la abundancia".

Lo único lamentable de este delicioso librito es el mensaje sesgado, falso y malicioso que Cicerón difunde sobre la filosofía y la persona de Epicuro (y Lucrecio) que tendría consecuencias desastrosas para la filosofía cuando el crisitianismo se apropió de ese mensaje para condenar la filosofía griega en su conjunto con excepción de Platón y Aristóteles. Metiendo en ese saco prohibido a toda la filosofía helenística (epicúreos, cínicos, escépticos) con la excepción del rígido estoicismo del que preservó casi toda su doctrina ética adaptándola a los "principios" cristianos.

En otra ocasión comentaré el opúsculo "Sobre la amistad" que posee ideas y reflexiones interesantes aunque no tienen la ambición del "De senectute", un modelo, por otra parte, del mejor estilo literario que ha producido el latín.

FICHA

SOBRE LA VEJEZ. Marco Tulio Cicerón.- Trad. Maria Esperanza Torrego.- Alianza Edit. bolsillo.- ISBN 9788420649641

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26 diciembre 2016 1 26 /12 /diciembre /2016 18:51

No conocía a Mathias Enard a pesar de su amplia y prestigiosa bibliografía novelesca y de su paso como profesor de árabe por la Autónoma de Barcelona y de la recomendación de una amiga arabista -que estudió con él- que me recomendó y regaló uno de sus libros titulado "La calle de los ladrones" . Volumen que pasó a dormir el sueño inquieto de los olvidados en una balda orientalista de mi biblioteca. La reciente concesión del Goncourt a "Brújula" y la mano intuitiva de Octavio, el librero mágico, me han proporcionado un nuevo encuentro al que me he prestado con cierta reticencia, pero conquistado desde la misma línea de comienzo de la novela, desde la bellísima imagen de su portada.

El estilo del francés Enard me recuerda un poco al de Michael Ondaatjee el afamado autor de "El paciente inglés" con la que, "Brújula" comparte el especial encanto y la misteriosa fascinación que los desiertos y los países del oriente medio africano producen en los occidentales. Esta narración que destila sensualidad, aventura, viajes, emociones y una cierta poesía del paisaje y del ser humano enardecido por la ardiente fuerza de aquellos parajes desérticos. Eñ viaje se transforma en placer, un cierto hedonismo de la palabra, evocaciones vibrantes, íntimas y un cierto desasosiego. El temblor que evoca un paraíso perdido, especialmente a los occidentales atrapados en las redes de las sirenas de una naturaleza asombrosamente hermosa (y también peligrosa, imprevisible, embrujadora). Todo ello aunado a una trama de escritos ancestrales, manuscritos perdidos, búsquedas de lugares míticos y sombras de antiguos placeres saturnales, aromas embriagadores, vivencias que parecen surgoir del maridaje entre la poesía erótica, el sudor de los cuerpos extenuados, el deseo que vibra entre los personajes como una cuerda de laúd demasiado tensa.

Con múltiples posibles lecturas esta novela, ganadora con todo merecimiento del premio Goncourt, cumple sobradamente con el mandamiento supremo de la narrativa: entretener, seducir y descubrir. Con una estructura novelesca de muñeca rusa, historias dentro de historias que remiten a otras historias, gracias a un hilo conductor bien definido, Enard muestra un dominio del ritmo, de la documentación de apoyo, de los perfiles psicológicos de sus personajes y la elegancia de estilo, una suma realmente magistral. Pese al tópico del personaje que recuerda las azarosas circunstancias de la propia vida, la narración fascina desde el primer momento con su periplo por lugares llenos de encanto mítico evocador, Palmira, Alepo, Damasco, Teherán, Estambul y, naturalmente, por las figuras fantasmales de aquellos y aquellas que acompañaron y colorearon con su presencia la evocación de las viejas ciudades y polvorientos caminos convertido por la historia en legendarios (con especial mención a la contrafigura femenina del protagonista, Sarah, un amor que el tiempo ha marcado con una incógnita irresoluble).

¿Cuáles son las espinas de esta fascinante rosa literaria? La exigencia de muchos buenos libros, paciencia y dedicación, dejarse "agarrar" poco a poco, no ofrecer resistencia. Dedicarle tiempo, sin prisas. Lo que se recibe a cambio es mucho más válido que el tiempo de más dedicado a "entrar" en el estilo y el talento de Enard y dejarse conducir por él.

La vida del musicólogo y aventurero Franz Ritter que nos cuenta Enard resulta casi  una cosmogonía en la que brillan personajes como Heine, Balzac, Simenon, Mendelssohn, Chopin, Chateaubriand, Goethe y sucesos y hechos que jalonan el siglo XX, como un atlas sensual e informativo-erudito de un siglo ya pasado. Como en algunas otras obras de ficción o cinematográficas todo transcurre en los últimos días del protagonista, durante una duermevela que los recuerdos y el opio zarandean sin compasión. Pero dado el escenario mítico y legendario donde se desarrolla la compleja y variadísima trama, éste viejo mundo árabe y turco se transforma en un personaje más dando a Enard la posibilidad de exhibir sus conocimientos sobre cuantos escritores, músicos y artistas de los siglos XVIII y XIX buscaron en esos países inspiración, aventura y hasta perdición. Pero Enard no nos escamotea el horror, la violencia y el desafío enconado entre dos formas de entender la vida, en que se han convertido actualmente esos escenarios de leyenda. La nostalgia y la melancolía, como en "El cuarteto de Alejandría" de Lawrence Durrell, impregnan el relato. Y luego se refugian en la memoria del lector.

 

Brújula. Mathias Enard. Traducción de Robert Juan-Cantavella. Random House. Barcelona, 2016. 448 páginas. 22,90 euros.- ISBN 9788439731818

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