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3 septiembre 2015 4 03 /09 /septiembre /2015 09:15
El bailarín del desierto

Dirigida por el británico Richard Raymond con guión supuestamente biográfico de Jon Croker sobre el bailarín iraní Afshin Ghaffarian (interpretado por Reece Ritchie) se nos cuenta una historia de buenos muy buenos y correctos (con el desvío "justificadísimo" por razones psicológicas de la coprotagonista, Frida Pinto, que se droga con heroína fumada) y malos, malísimos, los guardias de la revolución islámica de Irán. Llega un momento que la película cobra un aspecto maniqueo casi panfletario. Conozco algunas cosas del Irán actual y las arbitrariedades y crueldades del régimen islámico fanatizado, pero el tratamiento que se da en la película no me parece hábil y más si como he leído, lo que ocurrió no se parece mucho a lo que nos cuentan.

Si pudiéramos prescindir del torpe mensaje político, la película tiene momentos de una gran belleza visual, sobre todo la danza en el desierto, que da nombre a la película o los ensayos de los bailarines en el lugar clandestino donde se esconden de la temida policía secreta de costumbres. Incluso la secuencia final en el teatro parisino, tiene cierta emoción que la manipulación política del mensaje cercena. Ya sabemos que la danza está anatematizada por la revolución islamista iraní, pero la crítica ruda y permanente a esta y otras prohibiciones parecen ser el Leith motiv de la película. El conjunto suena un poco excesivo aunque es cierto que hay dos Irán, uno público y otro privado, completamente opuestos

Actuaciones discretas, con exceso de sobreactuación en las contadas apariciones de los malos. La Pinto está correcta, así como Reece Ritchie, más como bailarín que como actor.Tom Cullen, en el papel de Ardavan, amigo de Afshin, apenas puede dar la medida de su calidad. Ninguno de los tres es iraní, con lo que todo parece un poco impostado.

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2 septiembre 2015 3 02 /09 /septiembre /2015 17:06
Supremacía Robot

John Wright dirige con desgana esta insulsa película sobre un futuro distópico en el que una invasión de robots alienígena conquista el planeta y mantiene a los supervivientes metidos en su casas con prohibición de salir.. No nos cuentan cómo y de qué viven, se alimentan y se entretienen los enclaustrados terrícolas. Como en tantas otras distopías apocalípticas, serán los jóvenes y adolescentes quienes salven al planeta. Y en esta ocasión el héroe es británico (la película lleva el sello de Irlanda del norte) apenas tiene 20 años y es inexpresivo a tope. Aparición pseudoestelar de Ben Kingsley que configura un malo torpón y soso mientras la bella Gillian Anderson pretende insuflar un poco de sentimiento a su escasamente atractivo papel de madre superpreocupada. Ni el guión, ni los efectos especiales, ni la ambientación, ni la música llaman la atención, ni emocionan. Es una película del ni. Ni hace falta que vayas a verla, a no ser que seas muy joven y crédulo..

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1 septiembre 2015 2 01 /09 /septiembre /2015 13:09
La conspiración del silencio

Giulio Ricciarelli dirige con escaso nervio una película basada en hechos reales que logran interesar fuertemente al espectador: el velo de silencio y ocultación que protegió a los nazis desde el fin de la guerra hasta los años sesenta prácticamente, el silencio culpable y la presunta ignorancia de la población alemana sobre lo que ocurría en los campos de concentración establecidos por los nazis en Austria y Polonia. "La conspiración del silencio" es una obra menor del cine alemán, aunque es valiente y trata de ser honesta, cuando podría haber sido un filme de referencia sobre esa temática.

La ambientación, la dirección de actores, el vestuario, la música y la localización -escasa pero cuidada- de exteriores, están en el grado de lo correcto aunque desaprovechado. La pretendida asepsia y neutralidad fáctica del guión no acaba de insuflar energía a la película. El reparto, cumple bien su papel aunque el protagonista Alexander Fehling, no acaba de conmovernos. No obstante todo lo apuntado la recomendación es positiva: recoge una página de la historia del siglo XX relacionada con la guerra mundial de la que se han realizado escasas películas con vocación documental e historicista. Es una película que hace reflexionar, como dice el protagonista en una secuencia capital: "No sé lo que hubiera hecho yo bajo esas circunstancias". La masacre de judíos, gitanos, polacos o "desafectos" por ese psicópata llamado Adolf Hitler y su régimen maléfico y contagioso, justifica la famosa frase de Anna Harendt sobre la "banalidad del mal" y nos hace pensar. La película, en el aniversario de Auschwitz, Treblinka y otros campos de exterminio, es una llamada de atención que no hay que minimizar..

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31 agosto 2015 1 31 /08 /agosto /2015 09:17
EL GOZO INTELECTUAL

Jorge Wagensberg es un epicúreo en el sentido prístino de la palabra (no en el difamante que le dieron Platon y los Padres de la Iglesia), lo cual quedó bien claro en las memorias que publicó recientemente y que reseñamos hace unos días. Por tanto no me sorprende que categorice de "gozo", a la altura -o bajuras según como se mire-- de los llamados placeres sensuales, el hecho magnífico que la búsqueda, arrobo, empleo y disfrute del conocimiento, de ese arte excelso que es buscar la esencia de los que Es en todos los campos y disciplinas que implican el saber. Para los que transitamos por ese infinito bosque del conocimiento, asumiendo de entrada que no sabemos nada, los modestos e ínfimos "eureka !!!" de "descubrir" la razón de algo ronda, sin lugar a dudas, por el jardín de una sensualidad no por distinta menos real y, a menudo, más gratificante incluso. Para todos los que formamos esa nada desfalleciente legión o hermandad, el ensayo de Wagensberg, es tierra conocida u anhelada..

Doctor en física, fundador del museo de la ciencia de la Fundación La Caixa rebautizado como "Cosmocaixa" de Barcelona, J.W. es, sin duda, un referente mundial --que nos perdone su divertida inmodestia juguetona-- en lo que a museos de la ciencia y ensayos de divulgación, en ambos se cruza la veta del pedagogo pertinaz que es, se refiere. Eso, sin minusvalorar su vertiente de contumaz viajero, lector atento y hombre de pluma entretenido y capaz...
Nos ofrece un análisis imaginativo y estructuralmente certero de lo que integra el gozo intelectual, el estímulo que nos lleva a buscar, la conversación --el diálogo socrático- y la comprensión, en un juego donde todo es "paideia", término griego que engloba la formación, la educación y el descubrimiento intelectual, a través de la pregunta como instrumento del saber. A partir de un comienzo exegético, J.W. entra como un caballo desbocado en la filosofía de la ciencia para ilustrar su concepto ilustrado de lo que debería ser la enseñanza, entre la diversión y el asombro, transitando por sendas de sentido común y pragmatismo pedagógico que debería tener una lectura poco menos que obligatoria en la clase política que, injustamente, detenta en España el poder en ese ámbito de la enseñanza. Otro gallo nos cantaría en este país que logra la hazaña de ir cambiando planes de estudio en progresión incesante hacia la ineficacia y la estupidez.

Divertida y justa la crítica que hace a la teoría del pensador Steiner sobre "la tristeza" del pensar,
duda e incertidumbre en el ejercicio de activar las neuronas y todo lo que implica de esfuerzo y a veces de saltos al vacío, pero irremediablemente necesario, esencial, para el desarrollo humano.
Luego el gozo de leer este libro es gratificado con 63 pintorescas historias, entre la boutade y el humor, la poesía y la profundidad, las experiencias personales y el ánimo, siempre juguetón de un científico dotado de sentido del humor y libertad, de humildad y una juguetona conciencia de la lucidez de su propia inteligencia. Una curiosidad activa, infatigable por todo lo que suena a ciencia, una curiosidad que, desde los presocráticos griegos, ha impulsado el sentido científico de la vida. Quizá un poco superficial y anecdótico a veces, el libro se lee con interés y diversión.

FICHA:

EL GOZO INTELECTUAL. Teoría y práctica sobre la inteligibilidad y la belleza", Jorge Wagensberg, Tusquets Editores, 258 páginas,

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29 agosto 2015 6 29 /08 /agosto /2015 15:23
PENSIÓN LEONARDO

Sensible novela sobre los avatares familiares e íntimos de una niña inteligente de doce años en la Barcelona, Poble Sec, de los años sesenta. Rosa Ribas, a la que conocía por su pertenencia al tándem formado por ella y Sabine Hoffman, cuyas dos novelas del género negro, Don de lenguas y El gran frío, son excelentes. A ellas hay que añadir una serie de novelas negras basadas en los casos de una inspectora hispano-alemana Cornelia Weber-Tejedor, que ha convertido al tándem femenino en un buen referente literario en el resto de Europa. La Ribas hace esta vez una incursión literaria en solitario. El resultado me ha conmovido, por la presencia de personajes bastante complejos e interesantes, lejos de los planos estereotipos habituales en este tipo de novelas vivenciales, sobre todo cuando la narradora es una adolescente.

Los misterios, contradicciones, problemas, descubrimientos, secretos, ocultaciones, alegrías básicas, inocencias y pequeñas -o grandes- maldades que jalonan el camino iniciático de las personas en su niñez , adolescencia y primera juventud (sobre todo si, como en este caso, se trata de una niña particularmente sensible, observadora e inteligente) se elevan a la enésima potencia cuando el medio ambiente del protagonista coincide con un tiempo de desconsuelo, miedo, fracaso, miseria y angustia, como aún en los sesenta, fueron aquellos años en Cataluña para aquellos que "perdieron la guerra".

La pensión que regentan los padres de Lali, la protagonista, en la calle Magallanes del Poble Sec es un muestrario auténtico del desarraigo, el desafío y la pertinaz lucha por un futuro mejor de un heterogéneo grupo continuamente cambiante de hombres que llegan a Barcelona, procedentes de pueblos de toda España, con sus sueños y sus frustraciones a cuestas. Se nota el hálito personal, de vivencia íntima --aunque la autora no deja de repetir que no se trata de una novela autobiográfica--, que destilan las páginas de "Pensión Leonardo", un cierto tono a autenticidad. Bien documentada en la época que se desarrolla --virtud que parece ser sello de la casa Ribas-Hoffman-- con los roncos claro oscuros de una situación política y policial que los jóvenes de hoy mismo deben considerar poco menos que inventados.

Nota bene: Logrado el efecto coral de las mutilaciones físicas de los personajes del padre (tuerto), el camarero Peret (manco) o Luciano el encargado del bar (cojo) considerados como un símbolo del resultado de aquella guerra bárbara e incivil que extiende sus negras alas por en espacio novelesco de la Pensión.

FICHA

PENSIÓN LEONARDO.- Rosa Ribas.-Ed. Siruela.- 350 págs.

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26 agosto 2015 3 26 /08 /agosto /2015 13:08
En un metro de bosque

Hace unos años me sorprendió la banal pero sugestiva invención literaria del escritor norteamericano Paul Auster que imaginó en su novela-película "Smoking" un personaje que se dedicó durante años a fotografiar cada día la esquina neoyorquina donde estaba enclavado su negocio de venta de tabaco. ¿Qué diría usted de un hombre se sienta cada día durante un año en la misma piedra del mismo bosque, no sólo en lo más crudo del crudo invierno, en la primavera y el otoño ventosos y lluviosos o en la canícula con calores a menudo excesivos, observando con ojos perspicaces de naturalista, en ocasiones con ojos de poeta, en otras con mirada inquisitiva de periodista de sucesos, una especie de Sherlock Holmes con lupa incluida, si dejar de observar un metro cuadrado de bosque, siempre el mismo? Sin asomo de patología alguna, una labor científica tan acreditada en la historia de la ciencia, como que precisamente ella nació de esa mirada de los antiguos griegos o caldeos o babilonios o egipcios.

El biólogo norteamericano David George Haskell ha escrito sus experiencias de un año de observación (sin intervención personal alguna en el ámbito observado) asistiendo a acontecimientos increíbles. Un año entre cantos y trinos de pájaros, observando la caída de las hojas y el surgir de plantas, hierbes y brotes arbóreos, siguiendo el trayecto de las hormigas y las libélulas. En un metro cuadrado de bosque está el mundo entero, como decía el poema de William Blake (ver un mundo en un grano de arena y el infinito en la palma de la mano), lo que convierte a este libro en un regalo original, apasionante e instructivo. Para un caminante como yo, me ha estimulado a cambiar mi mirada durante mis paseos y excursiones. Y el resultado es fascinante y provocativo, incluso espiritual y algo místico (desde el punto de vista taoísta o zen).

No hay nada de particular en esa localización precisa de un metro cuadrado de bosque. La ha elegido porque está al pie de la roca sobre la que el hombre se sienta a observar, o se arrodilla o se tiende cuan largo es para ver mejor lo que sucede. Y suceden muchas cosas, increíblemente variadas y algunas dramáticas y otras cómicas. Lleva una lupa de bolsillo, un cuaderno y un lápiz. Se mantiene todo al margen que le es posible y llama a ese lugar su mandala ( se trata de una tradición budista en la que se construye es un círculo de arena en el que está contenido simbólicamente el universo. Los monjes le dan forma, trazando dibujos abstractos con arenas de diferentes colores, con un centro al que confluyen todas las formas y que parece girar incesantemente sobre sí mismo. Haskell no es un monje sino un profesor de biología en una universidad de Tennessee, que busca una forma semejante de meditación científica al estilo de los maestros taoístas o del gran poeta del retiro mundano,Thoreau. Aplica un método de observación empírica al estilo de Heráclito o Demócrito, ciñéndose a los límites de un metro cuadrado de bosque, donde se desarrolla la vida orgánica del suelo, desde los insectos, las hojas de los árboles, pájaros, gusanos, líquenes, ardillas, la luz del sol, las sombras, el viento, la lluvia, la nieve. Y todo ello sin olvidarse de narrarnos el impacto emocional que ese hábito científico y filosófico va produciendo en él mismo. Entre diario íntimo y ensayo divulgativo. Como una guía práctica y cuaderno de ejercicios espirituales en donde se llega a la glorificación de lo obvio, de lo invisible que es aquello que siempre tenemos delante y no sabemos ver ni calibrar.

Microorganismos infatigables van transformando en abono durante el otoño y el invierno las plantas y las hojas que crecieron durante la primavera y los excrementos y los cadáveres de todos los animales que se nutrieron de ellas. Los ejemplos de la fertilidad, crueldad inconsciente e imaginación tortuosa de los animales diminutos que observa nuestro meditador científico, recuerdan la fuente de funciones tan horripilantes como el depredador que se introduce en un organismo vivo para creer y luego, tras matar a su huésped, alimentarse con otros seres vivos (¿recuerdan "El octavo pasajero", el Alien de tantas películas de horror?). Y junto a ese horror, la maravilla de la naturaleza al alcance de la lupa y la sensibilidad poética de Haskell.

Sencillamente imprescindible.

FICHA

En un metro de bosque. Un año observando la naturaleza | Autor: David George Haskell.- Trad Guillem Usandizaga.-Editorial: Turner | Colección: Noema. Páginas: 372 | Precio: 21,90 euros

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24 agosto 2015 1 24 /08 /agosto /2015 08:26
COMEDIA CON FANTASMAS

Marcos Ordóñez es, además de un crítico teatral excelente --es punto de referencia para todos cuantos amamos el teatro-- un escritor bien dotado cuyas novelas y narraciones más o menos autobiográficas, han ido colocando jalones de excelencia en el el gusto y las bibliotecas de cuantos , ya hace muchos años, le descubrimos.

El libro que hoy nos ocupa no es nuevo, ya tuvo sus días de estreno hace años, pero sigue siendo prodigiosamente divertido e interesante, no sólo para los que amamos el arte de Talía sino para los lectores comunes que acuden a él atraídos por el título. Creo que Marcos comparte con otro grande del teatro, este ubicado en el lado interior del escenario, Fernando Fernán Gómez, esa fascinación por los cómicos,por sus historias, sus desvelos, sus miserias y sus grandezas.

Marcos nos invita a un muy particular viaje por el tiempo. No hay nostalgia ni escarnio, ni burla ni ironía en esta mirada hacia aquellos años que rondaron por delante y por detrás nuestra guerra in-civil. Marcos hace faena de historiador y la hace con gracia y soltura. Todo el libro es un homenaje a los hombres de teatro, a los cómicos, a los escritores y directores de escena, en una época de la que Marcos solo tiene referencias documentales y quizá personales de algunos de sus protagonistas (nuestro autor nació en 1957) . Hay algo de su admirado Edgard Neville en esta novela a veces disparatada, siempre juguetona y una pizca melancólica, aunque más irónica que sentimental, más guasona que sarcástica.

Pepín Mendieta, el narrador, es el Virgilio que nos acompaña en este viaje a una "Divina comedia" en la que el cariño de Ordóñez por las criaturas de la farándula acaba por hacernos partícipes, con un guiño comprensivo, de un mundo "que ya no existe". La carrera de Mendieta, desde sus inicios con el Gran Teatro del Mundo, la Compañía de Ernesto Pombal, hasta convertirse en el "Rey de la Comedia", es la de tantos otros actores que han vivido realmente en nuestro desdichado país. Pero lo que interesa aquí es la descripción del mundillo en el que vive, los personajes que le rodean y el lento pero decidido declinar de la importancia del teatro en esta sociedad (hasta su renacimiento pasados los 80). Esos hombres y mujeres llenos de pesadumbre y entusiasmo por las bambalinas, cosa difícil de entender, son los fantasmas de los que nos habla el título, empezando con Ernesto Pombal, una de las figuras más interesantes del libro, creado a imagen y semejanza, al parecer, de un actor y director real de la época.

Una novela deliciosa e ilustrativa de un teatro español que ya no existe.

FICHA

COMEDIA CON FANTASMAS.-Marcos Ordóñez.-Libros del Asteroide, 424 págs. 19,95 euros

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23 agosto 2015 7 23 /08 /agosto /2015 16:34
Mr. Holmes

Hace falta ser un gran creador para atreverse a entrar en el aura de un personaje tan célebre y admirado como el detective creado por sir Arthur Conan Doyle, Sherlock Holmes. Hay que tener conocimiento suficiente de la historia del personaje, dotes creativas, humildad pues se trabaja con un personaje que forma parte del acervo cultural occidental y suerte en dar con un venero sin explotar. Integran legión los que han intentado afrontar el desafío. En el cine, desde Buster Keaton hasta Billy Wilder o en este tiempo Guy Ritchie en un doble nada desdeñable esfuerzo, han sido numerosos los directores que ha buscado en los rincones mas ocultos e improbables del mito (así los que le hacen compartir aventuras con Freud, Arsenio Lupin, Jack el destripador o H.G. Wells).

El último de la hornada es el norteamericano Bill Condon (que dirigió hace años una excelente cinta, "Dioses y monstruos", por cierto coprotagonizada por el mismo Ian McKellen que ahora le presta sus ojos acerados y el rostro inteligente y sarcástico a un anciano Holmes de 93 años) que no logra ponerse a la altura de los citados aunque pone interés y técnica artesanal en el intento. Se trata de una libre adaptación de la novela de Mitch Cullins "A slight trick of the mind", excelente narración donde el escritor nos propone los últimos años de Holmes, retirado en una granja de Sussex y dedicado al cuidado de las abejas, la apicultura. Es un anciano al que le traiciona su memoria y que se ve envuelto en un caso nuevo, que será el último, y los ecos de uno del pasado que concierne a un cliente japonés. Sin embargo lo importante de la narración es el aire epigonal, ligeramente patético que envuelven esos recuerdos y, como contraste, la relación del detective con un niño de doce años, hijo del ama de llaves que cuida de su hogar.

Holmes tratará de escribir el relato del caso último en el que se vio involucrado, así como de la mujer que lo protagoniza y de sus sentimientos hacia ella, entremezclado débilmente con un viaje a Japón --meses después de Hiroshima- donde se encuentra con uno de sus antiguos casos. Sin embargo una trama tan esperanzadora no logra sustantivarse a pesar de los esfuerzos interpretativos de Ian McKellen, realmente prodigioso y la buena labor de los dos secundarios, el niño y su madre. La vejez y el crepúsculo del mito, merecían un tratamiento más profundo, sombrío y dialéctico. Condon nos regala una estampa muy bien coloreada e interpretada que además edulcora de manera lastimosa el mensaje duro y desesperanzado de la novela.

Película modesta con un intérprete de lujo. Pero no. Este atildado caballero es interesante, pero no es Holmes. Quizá lo fue. Ya se sabe que la edad muy avanzada lo cambia todo. Será por eso.

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22 agosto 2015 6 22 /08 /agosto /2015 09:06
El secreto de Adaline

Está bien contada, es agradable de ver, no tiene el menor fundamento científico, es edulcorada, se queda en las hojitas de fuera del frondoso árbol temático que nada menos trata con uno de los anhelos imposibles del ser humano: vencer a la muerte, no envejecer, el elixir de la eterna juventud, aquí simbolizado en un rayo y un galimatías genético absurdo. Pero da igual, se trata de mostrarnos la enésima versión cinematográfica de la eterna juventud, sin la profundidad angustiosa de un Dorian Gray ni la crítica acerba y sarcástica de Jonathan Swift y su país de los inmortales.

Ambientación elegante, buena musica de fondo, un nivel técnico implecable, pero lo que podía haber sido un drama con enjundia y profundidad intelectual y humana queda en una desvaida historia anecdótica incluso menos lograda que el Benjamin Button que vive la vida al revés, de la vejez aparatosa a la juventud y la niñez. Lee Tolan Krieger dirige con oficio a los dos jovenes protagonistas Blake Lively y Michel Huisman, y se rinde a lo que salga con monstruos como Harrison Ford, Ellen Burstyn, Kathy Baker y Amanda Crew (po supuesto sale de fábula). El final está un poco forzado por exigencias del "happy end" que tantas películas ha desvalorizado. Esta es una de ellas.

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21 agosto 2015 5 21 /08 /agosto /2015 08:26
Una temporada para silbar

Reconozco que me encantan los relatos que narran ritos de iniciación, esa difícil época vital llena de estímulos, desafíos, desengaños, temores y sentimientos que van dejando huella en nuestros recuerdos más preciados o los más dolorosos: me refiero al rito de paso de la niñez a la juventud. Uno de los escritores que más me han encantado --arrastrado a su lectura hasta el final, sería más adecuado decir-- es un virtual desconocido para mí, el norteamericano Ivan Doig que muríó an abril de este año meses antes de cumplir los 76. Pertenecía a una familia de gran jeros y colonos de origen escocés y su novelística se enriquece constantemente con los paisajes, personas y formas de vivir de su tierra natal, en la agreste Montana estadounidense. Creo que estea misma editorial ha publicado otra novela "Verano en English Creek" del mismo autor y también se han publicado, en otras editoriales supongo, Me voy con vosotros para siempre, Allá lejos y tiempo atrás, La selva, y La gloria de mi padre.

"Una temporada para silbar" saca a colación la existencia en uno de esos lugares de granjas cercanas y aisladas, tierras de labor y una sola escuela desvencijada que apenas cumple su labor condicoonada por la lejanía de los hogares (los niños deben ir a caballo a la escuela), la dura meteorología y la desconfianza de los campesinos hacia la cultura y los libros. El novelista, de una envidiable habilidad para describir personajes rudos pero entrañables o francamente cómicos u odiosos, nos narra la vida de una familia de granjeros de Montana a principios del siglo XX. El padre, Oliver, viudo y los tres hijos Paul, de 13 años (de una despierta inteligencia), y sus hermanos pequeños Damon y Toby. Las continuas y exigentes labores de mantenimiento de la granja y los campos no le hace descuidar el atender a sus hijos y a la casa, por lo que el tema de la cocina se convierte en un problema que sufren todos con resignación. Así que deciden contestar a un anuncio en el que se ofrece un ama de llaves que afirma no saber cocinar, "pero que tampoco muerde" y es capaz de llevar adelante una casa con todo lo que requiere. La anunciante acepta el empleo que le ofrecen y pide el dinero suficiente para poder trasladarse a Montana ya que vive en el otro estremo del gigantesco país. Aquí entra la decidida y hermosa Rose, que se declara viuda reciente, y su hermano. Dos figuras que revolucionarán la región, una en el ámbito de la familia de Oliver y sus hijos y, el otro, Morris, un atildado y culto dandy lo hará con el resto del pequeño mundo de la zona pues pasará a ejercer --de una forma inolvidable--el papel de maestro de escuela y de mentor del joven Paul.

Humor a raudales y ternura sin concesiones al sentimentalismo, todo tan rudo, sincero y algo brutal como la existencia de todos ellos, la trama mantiene al lector pegado al libro, siempre interesado, a veces intrigado, otras conmovido y otras aterrado. Las descripciones de las clases que da Morris forman una estructura paralela con la vida doméstica de los hijos de Oliver, a cual más divertida. Un solo profesor para alumnos de diferentes edades crea una dinámica fascinante que contiene momentos tan espectaculraes en emoción y habilidad narrativa como la celebración del paso del cometa Halley o la visita del inspector escolar que podría cerrrar la escuela si algo sale mal.

El narrador es Paul ya anciano que rememora el curso 1910 en aquella escuela y nos hace una descripción escrupulosa y atenta, con momentos de gran ternura y con apuntes de una poesía natural de gran belleza, en la que la nostalgia es como una bocanada de aire fresco sobre unos tiempos bastante heroicos, difíciles pero dotados de enormes valores. En toda la novela se van percibiendo los ecos de las novelas de Mark Twain (al que el autor rinde un homenaje recordando que murió el año del paso del cometa, 1910, y que había nacido 75 años antes cuando el Halley hacía otra visita, fiel a sus citas longevas) y del canto a la naturaleza de Thoreau. Francamente recomendable.

FICHA

UNA TEMPORADA PARA SILBAR.-Ivan Doig.- Trad. de Juan Tafur. Libros del Asteroide.- 349 págs.

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