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12 enero 2017 4 12 /01 /enero /2017 17:40

Interesante ensayo de Antoni Mari, uno de los más audaces y eruditos intelectuales "en la sombra" de nuestra decaída España (aunque esta es una apreciación personal, ya que este profesor de Universidad, editor, novelista y poeta es muy conocido, aunque no lo bastante dados sus méritos, según mi modesta opinión). Como bien escribe el autor no es fácil entrar en el universo filosófico de María Zambrano, a pesar que , en lo esencial, su planteamiento filosófico tiene la simplicidad de un clásico griego aunque la formulación literaria sea la de un Rilke o un W. Benjamin, pensamiento audaz enlazado de forma inextricable con un aliento poético profundo.

En la Zambrano como en Spinoza o en Nietzche, la filosofía que cultiva "es dionisíaca en su "puro ser en el mundo" pero se vuelve apolínea para buscar un orden que se articula a través de una labor intelectual subjetiva". En un último término vuelve a ser dionisíaca ya que no rechaza la corporeidad sino que cuenta con el cuerpo para cumplirse en la vida cotidiana. Esto le costaría a María el rechazo de su "maestro", Ortega y Gasset y en consecuencia el "obstat" de toda la filosofía española de antes y después de la guerra civil (hasta los sesenta más o menos) que gravitaba en torno al maestro madrileño.

Las "aproximaciones" de Marí son laboriosas y austeras, aunque lo más original sea el "acercamiento" donde se desvela la relación amistosa entre la Zambrano y el autor. El pensamiento de la Zambrano se dirige de forma resuelta y combativa a la "poiesis", la razón poética, una búsqueda de sentido del mundo y la existencia que se acoge a herramientas tales como el "cuidado de sí", el "epimenei heautou" de Sócrates o el "cura sui" de Séneca, operables desde (aquí Ortega) el "ensimismamiento" un retirarse en sí mismo que logra unir la razón y la espiritualidad. Conseguir el ideal ascético: la comunión coherente entre lo que se dice, lo que se hace y lo que se es. Un ideal que la acerca al idealismo alemán y al romanticismo.

En el erial filosófico español de la época la figura de Zambrano destaca por su rebelde singularidad ("la esclerosis de unos temas y la autofagia de un estilo que son, pero que no están o que están o que ya no son", así define la filosofía académica del momento la lúcida filósofa). Hay quien la ve cercana a Unamuno, aunque quizá lo esté más al pensamiento del francés Bergson. Pero en definitiva Marí nos ofrece elementos de reflexión sobre la obra de Zambrano sembrados de una nada usual coincidencia de "talante" intelectual y filosófico entre la Zambrano y su comentarista: ambos son, además de filósofos, poetas. Su modo de acercamiento al pensamiento parte de un mismo profundo lugar donde la idea se une al aliento poético, buscando en su formulación una conexión radical con la sensibilidad y la inteligencia del lector. Y por otro lado, la ascesis del objetivo, una suerte de impulso hacia lo trascendente, el reducto de lo sagrado. Quizá un acercamiento a lo místico, un terreno donde a veces es posible indicar de forma sesgada lo inexpresable, el lugar donde sobran las palabras pero existe un silencio creativo e inteligente, el "no más allá" verbal de Wittgenstein que descubre la precariedad del ser humano.

Zambrano aporta su visión de la "epistrophe" de Platón, la conversión de sí mismo y el retorno al origen, acercándose al "se convertere ad se" de Séneca y "busca el centro de sí misma, el punto en que se detiene y en relación al cual quedará inmóvil". Hay ecos de Epicteto, Marco Aurelio, Plotino en una obra que habla de mutación y renacimiento y que intenta ser el espejo de su propia vida (enlazada con el deseo de explorar ese algo perdido u olvidado que está al principio de todo). Esa introspección es la clave de aprender a obrar más que a hablar, el fundamento del pensar (aquí muy en la línea de Ortega, que exige el ensimismamiento como clave), la coherencia del filósofo. Que, como nos recuerda Marí, en Zambrano se ajusta a la búsqueda de un "saber unificado", un "conocimiento capaz de dar cuenta del ser humano todo, del ser en su sombra y en su luz, en su certeza y su perplejidad, entre la esperanza y el desaliento".

En resumen, magnífico y útil ensayo de Antoni Marí sobre una de las filósofas españolas más originales en una época difícil, llena de clientelismos filosóficos y de una cierta mediocridad (exceptuando la también interesante figura de Ortega).

FICHA

SIETE APROXIMACIONES A MARIA ZAMBRANO...- Antoni Mari.- Mudito & Co.- 18 euros.- 103 págs.-ISBN: 9788494546648

 

 

 

 

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9 enero 2017 1 09 /01 /enero /2017 17:39

Una nueva y brillante novela del italiano Alessandro Baricco, del cual guardo con placer el recuerdo de su "Seda". En esta ocasión Barico teje una trama simbólica en la que diseña un, a veces, confuso juego de voces narrativas entremezcladas, juego metaliterario que se va  aclarando desde la página 54 donde Baricco - o la voz narradora- reconoce que le está "complicando la vida al lector", para terminar integrando un apreciable escenario novelesco con sus puntas y ribetes de narrativa erótica  llevada con pícara solvencia. Los personajes están montados como en la comedia clásica, estereotipos de novela picante con escenarios vagamente góticos que en su confluencia dejan un sabor a fruta algo verde pero sin duda sabrosa.

Novela inteligente, juguetona y difícilmente clasificable que va interesando poco a poco y termina por atraer por la simple radicalidad poética y sensual de su propuesta.

Una joven de dieciocho años, la Esposa joven, llega a la casa de sus futuros suegros y se queda a vivir allí, a la espera de que regrese de su viaje el Hijo, con el que se casará. La familia mantiene unos rituales de convivencia originales y algo estrambóticos, todos emanando un encanto peculiar a algo remoto y ancestral. Toda la trama girará en torno a esa espera del Hijo diseñando un círculo que rendirá su sentido al final en una culminación algo forzada que le da un aire precario y como precipitado.

La sensualidad feroz de algunos personajes, el desinterés y la pereza de otros, la extravagancia de las reglas que todo el mundo respeta, la atmósfera onírica que aporta la duermevela lúcida del Tío o el humor del viejo mayordomo Modesto, van salpimentando la lectura que, en ocasiones, parece impregnada de aquél "realismo mágico" que hizo célebre el "boom" latinoamericano de los sesenta, el perfume salvaje y simbólico de un Macondo encerrado en una mansión rural.

En el aspecto estilístico el autor recurre a ciertas técnicas en diálogos, personajes y descripciones que recuerdan a dos portugueses geniales, Saramago y  Antonio Lobo Antunes. .

FICHA

LA ESPOSA JOVEN.- Alessandro Baricco.- Anagrama, 208 págs.16,90 euros ISBN: 9788433979674

 

 

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4 enero 2017 3 04 /01 /enero /2017 16:56

No tienen mucha suerte los artistas húngaros que se exiliaron en Estados Unidos huyendo de la barbarie nazi. Como Sándor Marai, por ejemplo, su compatriota el fotógrafo André Kertész (Budapest, 1894-Nueva York, 1985) tampoco recibió una acogida a la medida de sus méritos. Tras haber triunfado como fotógrafo en toda Europa en la primera mitad del siglo XX, Kertész no logró hacerse un hueco en la abundante grey de los fotógrafos norteamericanos.

Uno de sus libros de fotografías temáticas, el dedicado al goce de leer, ese placer que Ortega y Gasset calificaba de puerta al "ensimismamiento", una manera de unirse uno con su sí-mismo más profundo, no logró un éxito adecuado hasta que se publicó en inglés en la década de los 70. Desde entonces los aficionados a la fotografía pusieron al fotógrafo húngaro en el Olimpo de los grandes de ese arte tan devaluado por la banalidad.

En España estuvimos huérfanos de ese artista durante medio siglo casi, hasta que dos editoriales "Errata Naturae" y "Periférica" lo han rescatado de entre los muertos para acometer una deliciosa edición que ahora se ha puesto a la venta. En esta ocasión señalada, los editores han completado el bello librito con un interesante prólogo del experto escritor y lector argentino Alberto Manguel  y una nota editorial de Robert Gurbo, una autoridad reconocida en la obra del fotógrafo húngaro.

El lector español aficionado rastreará en las imágenes en brillante blanco y negro algunas de las fuentes de estilo y temática que hemos visto en muchos otros fotógrafos afamados. En 66 imágenes, la primera de 1915 (tres niños con pantalones raídos, dos de ellos descalzos, que comparten un libro) , y las últimas, de 1970, en Nueva York. Más de medio siglo resumidos en seis decenas de fotografías, en las que el misterioso y cotidiano acto de la lectura, con su intimidad incuestionable y el aire de gozosa concentración, es elevada al instantáneo hálito de eternidad que impregna a un ser humano sumido en libro. Parece ser que Kertész rendía un filial homenaje a su padre, un librero.

Los lectores retratados de forma anónima y fugaz, quedan congelados en su acto devocional en lugares diversos, siempre abstrardos del entorno, azoteas, parques públicos, calles abarrotadas, rincones soleados frente a un río o junto a los puestos de libros del Sena, en una tienda abarrotada o a través de la intimidad de una ventana, replicados en un cuadro, en un monasterio o en una biblioteca, en China o Japón o Cuba. Instantes eternos de un acto sin tiempo, el de la lectura. Por eso este libro es una invitación solmene y sencilla al tiempo a dos tipos de lectores, los que aman los libros y los que aman la fotografía.  

Sus últimos años  de vida le devolvieron el prestigio y la fama profesional que siempre habría tenido y sus más de 20 libros publicados son buena prueba de ello.

FICHA

LEER.- André Kertész.-Fotografías.-Prólogo de Alberto Manguel.- Periférica.-Errata Naturae.- 75 págs.- ISBN: 9788416291397

 

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31 diciembre 2016 6 31 /12 /diciembre /2016 12:17

El escritor alemán Hermann Hesse, que recibió el Premio Nobel de Literatura en 1946, tuvo una vida literaria larga y sujeta a los vaivenes de modas y eventos históricos. Fue un hombre contradictorio, un buscador espiritual y un defensor de los valores humanistas en un siglo, el XX, considerado de los más destructivos de la historia de la Humanidad. Nacido en 1877 en una familia religiosa fue enviado a un seminario en su juventud del que escapó aduciendo que no quería ser pastor protestante sino poeta.

Hace unas semanas dediqué un comentario a un volumen sobre la correspondencia de Hesse con su admirado Stefan Zweig en la que se trasluce las inseguridades e inquietudes del gran escritor. Toda su vida fue como un trasunto de su obra literaria desde "Peter Camenzind" o"Bajo las ruedas" o "Demian" donde narra su gran crisis personal y su encuentro con el psicoanálisis (en 1917). Había tratado de  enrolarse en la I Guerra Mundial. Más tarde habría de detestar y detractar la barbarie desatada el advenimiento del nazismo y la II Guerra Mundial. Demonizó el nazismo y ayudó a los escritores alemanes que huían de Hitler, como el propio Zweig, Mann o Bertold Brecht. Toda su vida fue un continuo acercarse a las ideas humanitarias y espirituales que definirían los últimos años de su vida (y su obra, desde "El lobo estepario" o "Narciso y Godmundo" hasta "El juego de los abalorios"). Fue acosado, criticado y sometido a críticas y burlas crueles, hasta conseguir que pese al Nobel  (concedido por “la inspiración de su obra poética, que en su desarrollo audaz y profundo representa ideales del humanismo clásico, así como del gran arte del estilo”) sus obras fueran siendo arrinconadas y menospreciada por la crítica de los años sesenta. Así que a su muerte en 1962 casi nadie parecía recordar su fama y su valía.

Sin embargo en Estados Unidos ya los "beatniks" los poetas y narradores "on the road" comenzaban a divulgar la fuerza del Hesse más espiritual hasta que a finales de los 60 en plena revolución "hippy" sus libros comenzaron a convertirse en "best sellers". La fuerza de aquél movimiento joven y libre llevó a Europa algunas de sus novelas convertidas en "biblias" seglares para los jóvenes de las calles del Paris de las barricadas estudiantiles y desde allí, como bandera de libertad, en nuestras universidades bajo la vigilancia franquista. No había una reunión estudiantil donde alguno no sacara a relucir "El lobo estepario" o el "Siddhartha de Hesse. Los jóvenes se veían reflejados en Harry Haller, el protagonista de "El lobo estepario" con su rechazo al mundo burgués y su canto a la bohemia y la libertad y buscaban en "Siddharta" o en "El juego de los  abalorios" la sabiduría oriental que ya comenzaba a triunfar en occidente, desde el yoga al zen o al tai chi, el budismo o el taoísmo.  Sus libros se han vendido por varios centenares de millones en todo el mundo y ha sido traducido a 60 lenguas.

"Siddhartha"  fue publicada en 1922, cuando el autor tenía cuarenta y cinco años de edad, fruto de un viaje que le llevó por todo oriente, principalmente India y China. Ya era un autor reconocido y había publicado Peter Camenzid (1904), Bajo la rueda (1906), Knulp (1915) y Demian (1919), entre otras.

El significado de la vida, las fuerzas del azar o el destino en la vida de los hombres, el profundo y difícil mundo profundo en el que actúan las emociones, los miedos, los sentimientos y las aspiraciones del alma humana. Esta novela corta de estilo poético, atemporal, simbólico, que busca una sencillez expositiva de temas profundos que conciernen esencialmente a la condición inquisitiva y dialéctica del ser humano. Hesse llevaba en la sangre familiar ese interés por la India ya que su abuelo materno fue un famoso especialista en sánscrito.

En Siddharta, Hesse hace una recreación literaria de la leyenda búdica centrándose en el desengaño de las formas de religiosidad tradicionales y en la busca de un camino diferente y más auténtico. Esa búsqueda le lleva (como a Buda) a probar en las órdenes mendicantes hindúes o en los eremitas del Vedanta, solitarios en las montañas. Largas y profundas meditaciones, torturas corporales bajo disciplinas ascéticas, no dan fruto alguno para el joven Siddhartha que acaba cerrando el círculo al buscar y encontrarse con el Buda Gautama. Ese fructífero contacto no agota el ansia de búsqueda del joven, que busca un camino propio, individual, hacia la perfección. Y, como no, la novela abre una puerta a otro de los secretos humanos, el del amor, de la mano de una cortesana, Kamala, camino que le enseña pero no le colma. Vuelve a proseguir su busca hasta encontrar a un humilde barquero, Vasudeva, con el que aprende a descifrar el sentido del río, de su naturaleza, como reflejo del río de la existencia humana y que, por fin, le dará la paz, lejos del mundo del deseo, de la satisfacción de los sentidos, de la ambición y el poder o la fama.

La novela es una muestra de la novela de aprendizaje, tan cara a los alemanes, en la que el protagonista busca el sentido de la vida, la verdad tan esquiva y la comprensión de una de las  preguntas básicas de todo ser humano: ¿por y para qué venimos al mundo? si estamos  marcados por el sello de la muerte inevitable.

FICHA

SIDDHARTA.- Herman Hesse.-  224 págs.-Editorial DEBOLSILLO.- 8 euros.- ISBN: 9788497596664

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29 diciembre 2016 4 29 /12 /diciembre /2016 12:52

En realidad se suele editar dos libritos del gran Cicerón en uno, encabezado por el opúsculo "Sobre la vejez", seguido por el dedicado "A la amistad".Esta es la versión (de Alianza bolsillo) que hemos utilizado para pergeñar el presente comentario.

"De senectute" es el primer ensayo "de autoayuda avant la lettre" que produjo la filosofía romana (los griegos ya se les habían adelantado, como en casi todo). Trata de un tema muy candente en los tiempos en que vivimos, en los que en casi todos occidente los ancianos constituyen un problema social, sanitario, económico y humano de primer orden.

En aquella antiguedad se tenía bastante claro social y politicamente que los ancianos, los saludables física y mentalmente, eran un aporte positivo y a veces muy necesario al gobierno de la Polis, de la ciudad y del Estado. (La palabra Senado viene de "senex", viejo). Marco Tulio Cicerón es un orador, poeta, filósofo y político romano republicano del siglo I aC y cuando escribe este pequeño ensayo, se encuentra apartado de la política por su oposición al dictador Julio César y su constante defensa de los valores republicanos. Tiene 63 años y defiende la idea de lo importante que es aprovechar la experiencia y conocimientos de los hombres mayores (sobre todo de los de su clase, los patricios). Su enemistad con Marco Antonio (tras el asesinato de César) le valió ser asesinado cuando trataba de huir de Roma. 

Se trata en lo posible de ser un anciano y estar orgulloso de serlo, sin pretender aparentar ser joven y limitarse a vivir en la mayor plenitud posible de sus facultades. Cicerón nos pone como ejemplo a otro orador famoso, Catón, senador y orador muy agudo y temido, de 83 años  y constituye al modo platónico, un diálogo de múltiples voces que van debatiendo los problemas y ventajas de la vejez. Se trata de hacer válido un principio básico: la vejez no tiene que ser temida. Así que el propio Catón que conversa con los jóvenes Escipión y Lelio, a los que ilustra sobre la función de servicio a los demás que protagonizan muchas personas mayores, principalmente en la labor de instruir a los jóvenes.

Catón asegura que la vejez no le es molesta, ya que "lo molesto no son los años, sino el desencuentro con la virtud. Los mayores destemplados y descontentos han sido ya de difícil convivencia, por contra, los que han vivido virtuosos permanecen felices y amables ya que las artes y las virtudes... cultivadas en la vida dan maravillosos frutos... logran una vejez apacible".

Con gran sutileza analiza los principales tópicos negativos de la vejez: “Invalida para determinadas funciones y excluye de los negocios; debilita el cuerpo; priva de casi todos los deleites; y no está lejos de la muerte”.  A estos tópicos contrapone , los ancianos no hacen lo que los mozos, pero en mayores cosas se ocupan. No se administran los asuntos graves con la fuerza del cuerpo, sino con autoridad y consejo: prendas que no se pierden en la vejez, sino que suelen aumentarse”.

En cuanto a la debilidad del cuerpo arguye, con ejemplos, que simplemente hay que acomodarse a los nuevos límites y ejercitarse en tareas que impidan que merme su memoria o se embote su entendimiento. Ejercitar la mente y cuidar el cuerpo. Sobre la pérdida de los placeres del cuerpo, todo es una cuestión de medidas. De nada, demasiado. Moderación y agradecer a los muchos años que logra que no nos agrade lo que no nos conviene”. Aparte de que algunos placeres se incrementan con la edad, como conversar, leer o escribir o practicar algún arte. Y sobre la muerte subraya Cicerón que "los mayores son los que menos deben temer a la muerte, pero, al propio tiempo, deben desear vivir lo más posible esta vida" ya que “Para quienes no tienen ningún recurso interior con el que vivir bien y felizmente, cualquier edad es pesada”.

Y aprovecha para hacer un encendido elogio de la filosofía, "pues quien la sigue puede vivir sin molestia cualquier momento de su vida. Y para demostrarlo reflexiona: "todos desean alcanzar la vejez y una vez que lo consiguen, se quejan de ella. Tan grande es la incongruencia y extravagancia de la condición humana". Y apostilla, con sentido común: "ni puede la vejez ser leve, ni siquiera para el sabio,  en la extrema pobreza, ni para el necio puede ser pesada incluso en el colmo de la abundancia".

Lo único lamentable de este delicioso librito es el mensaje sesgado, falso y malicioso que Cicerón difunde sobre la filosofía y la persona de Epicuro (y Lucrecio) que tendría consecuencias desastrosas para la filosofía cuando el crisitianismo se apropió de ese mensaje para condenar la filosofía griega en su conjunto con excepción de Platón y Aristóteles. Metiendo en ese saco prohibido a toda la filosofía helenística (epicúreos, cínicos, escépticos) con la excepción del rígido estoicismo del que preservó casi toda su doctrina ética adaptándola a los "principios" cristianos.

En otra ocasión comentaré el opúsculo "Sobre la amistad" que posee ideas y reflexiones interesantes aunque no tienen la ambición del "De senectute", un modelo, por otra parte, del mejor estilo literario que ha producido el latín.

FICHA

SOBRE LA VEJEZ. Marco Tulio Cicerón.- Trad. Maria Esperanza Torrego.- Alianza Edit. bolsillo.- ISBN 9788420649641

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22 diciembre 2016 4 22 /12 /diciembre /2016 08:50

El carácter quijotesco de Rafael Reig ya quedó suficientemente de manifiesto es su "Manual de literatura para caníbales" que hace diez años sorprendió a algunos, disgustó a otros y encantó a los más humildes devotos de la literatura, entre los que se encuentra este comentarista. Su lucha contra la adocenada enseñanza ortodoxa de la historia del virus literario tiene en aquél volumen lleno de pasión y defectos leves y perdonables, una continuación menos agresiva pero más enjundiosa y traviesa en estas "Señales de humo" en la que partimos de una historia distópica en clave de ciencia ficción en el que un profesor de literatura Martin viaja en el tiempo para conectar con los escritores que comenta en sus clases desafiando peligros como su encierro en un establecimiento psiquiátrico y otros de muy amena, divertida y enriquecedora lectura. Como bien dice: "Desde esta Clínica...cumplo con el deber de poner a disposición de la ciencia ciertos avatares de la enfermedad nerviosa provocada por mi juvenil suicidio que me proporcionó...un conocimiento fidedigno de la historia de la literatura..."

Este nuevo ensayo novelado sobre los orígenes y desarrollo de la literatura castellana, nos evoca -a través de las vivencias y avatares del profesor Martín del instituto Sansón Carrasco- un recorrido desde la Edad Media, con las jarchas -el primer uso literario de una lengua romance, un siglo antes que en el resto de España y de Europa-  y el mester de juglaría, buscando complicidades y detalles sabrosos hasta llegar al Siglo de Oro. A partir de ese momento el lector disfruta con dos piezas de oro, Cervantes y Lope de Vega, para empezar con detalles que nos colocan a esos eximios creadores a la altura de nuestros vecinos.Y de  todo punto nuestro autor podría entrar en resonancia con las palabras que Cervantes se dedica a sí mismo en el "Viaje al Parnaso": "Yo socarrón, yo poetón..." pues Reig se refocila en talante socarrón, irónico, burlón y un poco desmadrado. Pero qué diablo, tampoco a la literatura hay que sacralizarla.

Pero para hacerlos más reales, tanto a estos dos lumbreras, ay, tan humanos, sino a los destacados especímenes literarios de otros siglos, Reig muestra uno de sus "triunfos" en la partida de póquer que plantea al divertido lector: acondiciona su lenguaje escrito al de la época del individuo o la escuela tratada. Y además. ojo profesores, busca una "linea de continuidad" en la literatura que abre las puertas al goce de todos, usando la literatura como herramienta de diversión más que de erudición. Particularmente gozosa es la pintoresca batalla simbólica entre "señores y caballeros de la cultura" desde Juan de Mena a Petrarca o Garcilaso contra los adalides del pueblo, gente de vino y canto, profunda humanidad liberada en la sensualidad y el descaro, desde Juan Ruiz pasando por Villon o el ínclito Fernando de Rojas o el Lazarillo y Marcos de Obregón.

Con una frase de Epicteto, "nadie puede forzarme a usar mi imaginación sino como quiero", Reig apuesta por "volver  a la tradición suprimida de la cultura popular; golpes de mano y emboscadas, querrilla y maquis, sabotajes y resistencia. Y el arma que recuperaron Lope y Cervantes: la risa".Por eso el final de esta cueva de las maravillas literarias lo escribe Reig en castellano antiguo y habla de su trabajo y de la causa material (la Historia de la Literatura), la causa eficiente (su alter ego, el paciente psiquiátrico), la formal (los viajes en el tiempo) y la final : "el avance de la ciencia literaria e por ende la redención de la humanidad". En suma, divertida, sarcástica y a veces cáustica historia de la literatura que tiene el valor añadido de que además de hacerte reir en alguna ocasión y sonreir casi siempre, te informa sin ánimo difamador pero sin pararse en delicadezas.

 

Señales de humo. Manual de literatura para caníbales I. Rafael Reig. Tusquets. Barcelona, 2016. 384 páginas. 19,50 euros

 

 
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20 diciembre 2016 2 20 /12 /diciembre /2016 18:47

Me consta que muchos de los lectores que siguen estas páginas son apasionados fans de Sherlock Holmes y de su fiel amigo, el Dr. Watson. Y no se trata sólo de personas maduras. Las tres recientes series de televisión dedicadas a Sherlock (sobre todo la interpretada por Cumberland) y las dos películas de largometraje protagonizadas por Robert Downey Jr. y Jude Law, han azuzado una dimensión rabiosamente joven en el "cosmos Sherlock", formado por millones de seguidores en todo el mundo, centenares de clubs donde se leen y analizan sus aventuras, presencia virtual abrumadora en internet y asociaciones de talante "científico" donde se mantiene y actualiza el "Canon" de las novelas "de" el Doctor Watson, en donde la ficción aceptada hace de Arthur Conan Doyle (el autor real) un simple amanuense o copista sin mayor importancia.

El talante "científico" de este Canon parte y se nutre de una ficción convertida en otra realidad. Tal como los que existen sobre la obras de Dickens o de Marcel Proust o Joyce, salvo que como sabemos Sherlock jamás existió (aunque en el 221B de Baker Street en Londres se siguen recibiendo miles de cartas anualmente dirigidas al detective).

En otro orden de cosas las novelas y autores que han dedicado sus esfuerzos literarios a "ampliar" las aventuras y los detalles de la vida personal de Sherlock son tan abundantes que  forman una biblioteca de centenares de volúmenes (y siguen surgiendo). Desde su aparición, el cine, un entretenimiento sin historia propia y que se creía sin futuro alguno, comenzó a dedicarle películas, constituyendo con cientos de filmes desde principios del siglo XX hasta el momento una de las filmotecas más nutridas dedicadas a un mismo personaje literario.

Precisamente no hace mucho de forma casual cayeron en mis manos los dos tomos que hoy les recomiendo, para mi la publicación más interesante sobre el detective, editada en los últimos cien años. Está dirigida por  Leslie S. Klinger, tal vez una de las autoridades más admiradas en el especial universo holmesiano.

A pesar del precio alto, justificado sin duda por la excelente edición ilustrada, por el trabajo de información y documentación que nos facilita y su carácter canónico y sobre todo por las notas que van nutriendo sin cesar la lectura de las novelas en sí, (dando noticia fidedigna de las correspondencias reales e históricas de los lugares y hechos de ficción) estos dos volúmenes cautivarán a cualquier amante de la buena literatura y especialmente a los citados fans (los lectores que no lo sean se integrarán sin duda en la numerosa grey holmesiana). El primer volumen, contiene los relatos publicados desde 1891 a 1893 y más tarde recogidos en forma de libro como «Las aventuras de Sherlock Holmes» y «Las memorias de Sherlock Holmes». El segundo volumen contiene los relatos publicados desde 1903 a 1927 en la Strand Magazine y más tarde recogidos en forma de libro como «El regreso de Sherlock Holmes», «Su último saludo» y «El libro de casos de Sherlock Holmes». En total 56 relatos.

Hay un tercer tomo, dedicado a las novelas largas que Conan Doyle dedicó a su popular detective. Tan popular y amado por el público que cuando al final de la primera serie de novelas el autor decidió terminar con su personaje (con el que simpatizaba escasamente) lo hizo despeñarse con el archienemigo de S.H. , el profesor Moriarty, por unas cataratas suizo-alemanas. Fue tal el revuelo y las protestas que tal decisión levantaron entre sus miles de lectores que se alzó un clamor inmenso exigiendo que Conan Doyle se las arreglara para arreglar el desaguisado.   Hasta la madre del autor parece ser que exigió terminantemente a su hijo que resucitara al detective o tendría problemas familiares. Así fue, en el "Misterio de la casa deshabitada" Sherlock explica a su asombrado amigo cómo sobrevivió a la caída y se pasó tres años viajando por el Tibet (este periodo, "hiato narrativo", ha sido aprovechado por multitud de escritores para inventarse las actividades que Holmes hizo en esos tres años y de las que Conan Doyle no escribió nada).
"Estudio en escarlata" la primera de  las novelas fue publicada en 1887, y en ella se establece la amistad Sherlock-Dr. Watson que seguiría en multitud de relatos y en tres novelas largas más, El signo de los cuatro (1890), El perro de los Baskerville, (1901-1902) y El valle del miedo (1914-1915).
 
FICHA
LOS RELATOS DE SHERLOCK HOLMES.- Dos tomos..- Arthur Conan Doyle.- Editorial Akal.- Colección Grandes Libros. Editor Leslie S. Klinger. Traductor Lucía Márquez de la Plata.- Precio del pack 100 euros.- ISBN 978-84-460-4267-9 .- páginas 1968
 
 
 
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17 diciembre 2016 6 17 /12 /diciembre /2016 13:04

Tal vez deberíamos comenzar el libro que el travieso filósofo francés Alain de Botton dedicó a Proust desde el insólito punto de vista de un manual de autoayuda con el último capítulo intitulado "Cómo dejar un libro a medias". No es que el divertido y documentado libro de De Botton merezca que se siga ese consejo titular, pero uno adquiere un punto de vista digamos sensato para proceder después a la lectura del resto del libro, que admite sin desdoro que el lector siga  el orden de capítulos que le venga en gana.

En él se nos advierte de los peligros que entraña tomarse los libros demasiado en serio y se nos informa del fetichismo literario que el mismo Proust adquirió con la lectura de los libros del crítico y analista de arte inglés, Ruskin, cuyo estilo y forma de percibir las cosas sensibilizaron a Proust "en relación con el mundo visible, la arquitectura, el arte (en particular la arquitectura catedralicia del norte de Francia) y la naturaleza". Después de escribir un par de ensayos eruditos, traducciones y artículos sobre Ruskin y tras reconocer su deuda con él por la semejanza con la minuciosidad descriptiva y la atención a los pequeños detalles, Proust abandonó su filia ruskiniana para seguir su propio camino aduciendo: "la lectura se halla en el umbral de la vida espiritual, puede introducirnos en ella, pero no la constituye". Y Proust, afortunadamente para todos, siguió su camino, no sin que Botton advirtiera con gran lucidez que la lectura de Proust puede llegar a un tiempo en que se la considere "tonta, maniática, constrictiva, falsa y ridícula a quienes inviertan demasiado tiempo en ella". Claro que esa ristra de adjetivos...son del mismo Proust respecto a la obra de su idolatrado Ruskin. ¿Cuál es la moraleja que se desprende de lo anterior según Botton? Pues que es una de las sugerencias que "cambiarían nuestra vida" gracias a Proust, el relativismo en la valoración subjetiva de los libros que leemos.

Bien, pues el resto va del mismo palo. Lo bueno de Botton es que nos informa por activa y por pasiva de pequeños detalles y chismorreos varios sobre la vida intima y familiar de Proust, sin olvidar un análisis casi "psico" del propio escritor y de su obras y los pasajes -no solo de "La Recherche" sino de otras obras y la correspondencia proustiana- que podrían forzando un poco las cosas constituir un recetario de autoayuda paradójico. Paradójico porque Proust fue un hombre enfermizo aquejado de duros ataques de asma desde la infancia, sometido a una madre posesiva hasta extremos patológicos, homosexual irredento y nunca feliz, que se pasó media vida entre fiestas galantes y excesos sensuales y la otra encerrado en una habitación forrada de corcho, escribiendo en la cama, abrigado como un oso, hipocondríaco hasta la médula, para morir aún joven de una neumonía casual.

Botton extrae sus "perlas" psicológicas de los textos de Proust y saca sus propias conclusiones tras afrontar con ellos los detalles algo patéticos de su vida, sobre todo de la existencia penosa de sus últimos 14 años sin apenas salir de la cama, donde dio cima a su empeño de escribir una de las novelas (siete tomos) más largas de la literatura, tan gloriosamente escrita que tras su lectura la gran Virginia Woolf estuvo a punto de "colgar su pluma" y no escribir ninguna de las maravillas que nos dejó antes de suicidarse . Así que lo que en realidad queda de este libro de supuesta autoayuda es la convicción de que no es un libro de autoayuda y si una deliciosa mezcla de psicologismo y de amor a Proust y su obra, sin caer en ningún momento en la hagiografía sino más bien en el descaro y la morbosidad de un agudo crítico.

Con el apoyo de Proust, Botton nos habla con desternillante sencillez de la importancia de los pequeños detalles de la vida cotidiana y como pueden, en manos adecuadas, convertirse en materia de inspiración, de los valores de la lectura, del libro como remedio de la soledad o como ayuda para relacionarnos con otros y, por qué no, una manera entretenida de ayudar a conocernos a nosotros mismos y a aprender a ver lo que nos rodea y que siempre miramos sin más. En realidad para eso Botton no necesitaba a Proust, pero la información y la diversión que nos ofrece sobre ese autor justifica de sobras el libro.

FICHA

CÓMO CAMBIAR TU VIDA CON PROUST.- Alain de Botton.- 224 págs.RBA Libros.- trad. Miguel Martínez Lage.- ISBN: 9788490064528

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15 diciembre 2016 4 15 /12 /diciembre /2016 09:10

Un nuevo George Steiner para leer es una buena razón para encerrarse en la biblioteca con un té caliente y una buena pipa y dedicarle dos o tres horas de lectura y reflexión. Confieso mi admiración y atento interés por lo que firma este pensador judío, octogenario audaz e inteligente.

Este ensayo que hoy comento tiene la venerable, aunque no negativa, antigüedad de once años desde que se publicó el original inglés. Sin embargo como suele suceder en Steiner la temática, el tratamiento y el desarrollo de las argumentaciones y su debida documentación, son tan actuales como cuando se dieron a la luz. La mente deslumbrante e incisiva de este pensador se -y nos- divierte especulando sobre unas consideraciones filosóficas del pensador alemán romántico Frederich Schelling (s.XVIII) que desarrolla lo que se denominará la filosofía de la identidad, en donde "el énfasis que antes se había puesto respectivamente en la naturaleza y en el yo se pone ahora en un absoluto indiferenciado, raíz común de ambos". Este pensador cree en el principio gnóstico que atribuye un fondo de tristeza a la condición humana.

Steiner se limita a recoger de Schelling dicha conjetura en la que atribuye a esa tristeza fundamental, la generación de la conciencia y el conocimiento. Lo cual es, a su vez, la base de la percepción y también de todo proceso mental. Según Schelling y con la decidida anuencia de Steiner "el pensamiento es estrictamente inseparable de una profunda e indestructible melancolía”. Es curioso que Steiner se adscriba a esa idea en la que parecen vibrar los complejos judíos sobre la culpa y la tristeza de su raza ante la incomprensión del mundo. Para compensar Steiner busca en la cosmología científica actual una analogía para ese aserto emocional profundo al que compara en su universalidad con el “ruido de fondo”, producido en las ondas cósmicas a causa de la explosión inicial, el Big Bang , del nacimiento del Universo. Las especulaciones metafísicas sobre la configuración del universo que habitamos, algo implícito a la curiosidad humana  y la falta de respuestas es otra de las causas que nos sume en un estado de tristeza.

En todo pensamiento asegura Steiner reverbera esta radiación primigenia que produce una pesadumbre que no deprime sino que resulta creativa y lleva en sí misma la capacidad y la voluntad de sobreponerse a ella. Y eso a pesar del legado de culpa que nace de la imposibilidad de trascender el pensamiento con el mismo pensamiento, una tautología irresoluble que crea esa pesadumbre en la mente del hombre.

Steiner nos propone diez razones para justificar esa tristeza del pensamiento y con su irónica franqueza las pone bajo un paréntesis de la posibilidad, mostrando la base especulativa y polemizadora que le impulsa. Así nos habla de la forzosa necesidad de pensar equiparable a la de respirar ya que no podemos dejar de pensar ni siquiera en sueños. De ahí nace la identidad del ser con el pensar como ya apreció el lejano Parmérides, por el siglo IV aC. y muchos siglos más tarde convertiría Descartes en pensamiento clave y filosóficamente revolucionario. Para Steiner deberíamos asegurar más bien "respiro luego pienso". Precisamente una de las razones citadas es la incapacidad de aprehender la naturaleza del pensamiento. 

Otra de las razones de tal tristeza estriba en el lenguaje. la "casa/prisión" del lenguaje, la materia prima del acto de pensar que "en soliloquios de pensamiento oculto o no deseado que recorren sus anárquicos caminos por debajo del habla articulada".

Steiner nos recuerda que ese misterio de la naturaleza del pensar ha sido uno de los elementos del progreso y de la generación de la idea de los dioses. Y con todo ello el nacimiento de religiones, literatura, filosofía, arte, y en gran medida de la ciencia. Steiner ironiza sobre la concentración, la meditación y los estados alterados de conciencia producidos por la presunta detención absoluta del pensamiento y también sobre la pretensión de autenticidad afirmando la dificultad de ser pionero en un pensamiento, ya que éstos son "una propiedad común", "un universal humano en que todos los pensamientos son también pensados por otros, interminablemente banales y trillados". Y ése es otro motivo de tristeza.. claro. 

Particularmente acertada me ha parecido la constatación de Steiner sobre la economía del despilfarro de energía que es el cerebro humano. y sus dispersos pensamientos continuos, aunque asegura el pensador que se ha demostrado últimamente que en esa "basura mental" permanente se generan también ideas creativas. Sus consideraciones sobre el amor y la imposibilidad de saber con certeza lo que piensa la persona amada  "Ninguna empatía en el ser humano desvela el laberinto que es la interioridad de otro ser humano. El amor más intenso, quizás más débil que el odio, es una negociación, nunca concluyente entre soledades", son quizás lo menos elaborado y más sesgado por la propia personalidad del autor.

Steiner cierra su magnífica diatriba sobre el pensamiento con otra referencia a la física cuántica: "nunca sabremos hasta dónde llega el pensamiento en relación con el conjunto de la realidad. Como en las súpercuerdas de la cosmología actual, las verdades vibran en múltiples dimensiones, inaccesibles a toda prueba definitiva". Ahí radica la tristeza, la melancolía de ser en un mundo incomprensible, ya que "la mayoría de nuestras preguntas quedarán siempre sin respuesta".

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Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento.- George Steiner.-Siruela. Biblioteca de ensayo. 3ª ed. - Madrid 2007

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12 diciembre 2016 1 12 /12 /diciembre /2016 09:09

Un nuevo título de Jesús Marchamalo es una buena noticia para los amantes de los libros, las bibliotecas y los autores. Y, como suele suceder en este autor, se trata de un volumen sobre una conjunción afortunada y amena de esos tres conceptos, miel sobre hojuelas. "Los reinos de papel" abunda en un tema caro para Jesús, el contarnos sus incursiones, entre la curiosidad y el chismorreo literario de altura, en las bibliotecas personales de esos autores a los que entrevista y pregunta por sus gustos, sus fobias y filias y algunos detalles de su actividad profesional literaria. Sin llegar a la profundidad de aquellas celebérrimas y añoradas entrevistas publicadas por "The Paris Review", los apuntes biblio-biográficos de autores tan conocidos como Manuel  Longares, Lorenzo Silva, Armas Marcelo, Rosa Montero, Luis Antonio de Villena, David Trueba, Antonio Colinas,  Manuel Vicent, Julio Llamazares, Luis Goytisolo o Bernardo Atxaga entre otros, estimulan nuestro interés y curiosidad.

Muy cercano a "Donde se guardan los libros" no sólo por su origen sino por su estructura, Marchamalo repite aquí la fórmula de su afortunada recopilación de artículos escritos para ABC sobre las bibliotecas  de un grupo amplio de escritores actuales, aunque en esta ocasión varía de medio, se trata de "El Norte de Castilla" y lo publica con los auspicios de la Fundación Miguel Delibes en el mismo sello editorial, Siruela. Como bien dice el prólogo de Gustavo Martín Garzo, Marchamalo es como la hermana de Scherezade que le da astuto estímulo a la bella condenada a muerte para que sus relatos convocados por la niña vayan aplazando durante mil y una noches la pena capital que merece el amor con el sultán. Aquí son los escritores los convocados una y otra vez para que hablen de sus libros y de la pequeña historia que los reúne en un mismo espacio, así como loa avatares e incidencias de ese mismo espacio donde se aposentan los libros. Además termina cada cita con tres preguntas sobre lecturas muy determinadas de cada escritor, la que les resulta más apreciada de la literatura universal, la de su libro propio más querido y la del titulo de Delibes que más les impresionó.

No hay una ambición de hermenéutica literaria, de análisis a fondo de motivaciones, motivos, estilos o estímulos creativos. Todo se desarrolla como una cita para tomar el té, curiosear en los estantes (las fotos propias que adjunta Marchamalo nos dan una idea aproximada de lo que nos cuenta) y escuchar algunas confidencias más o menos interesantes que si bien no son muy significativas para acrecentar nuestro conocimiento del escritor sí justifica la ironía ambivalente del apelativo algo jocoso con que le obsequió el poeta Gamoneda  a nuestro impenitente buceador de estanterías, "inspector de bibliotecas", quizá recordando a aquél título de Giménez Caballero, vanguardista literario y fascista político, que publicó en 1928, "Yo, inspector de alcantarillas" (lo cito como curiosidad, nada hay de semejante ni en el tema, ni entre estos dos autores).

Este paseo moroso por las bibliotecas personales de veinte autores españoles contemporáneos (con la excepción biográfica del último, Delibes, de cuya biblioteca nos enteramos de un detalle curiosos: la afición del gran escritor vallisoletano de guardar en sus estantes colecciones completas de editoriales, como la Alianza de bolsillo o la Ancora y Delfín de Destino. Y así nos divertimos con la perrita Lola de Elvira Lindo y "su" Caravaggio, la mezcla de sus libros con los de su marido Muñoz Molina, las fotografías de actores que decoran las baldas de Marta Sanz, la curiosa disposición de gabinete monacal de Vicent, la anécdota del libro dedicado por Ezra Pound a Colinas, la admiración iconográfica de Trueba por Ava Gadner, el Conrad de Goytisolo o la bibliomanía de Molina Foix, entre otras anécdotas.

FICHA

"Los reinos de papel Subtítulo: Bibliotecas de escritores".- Jesús Marchamalo Editorial: Siruela Madrid, 2016 España Págs: 224, 18,95 EUROS ISBN 9788416854202

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