Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
10 noviembre 2019 7 10 /11 /noviembre /2019 08:46

Sapere Aude, atrévete a saber, atrévete a pensar, atrévete a usar tu propia razón. Fue el lema de los hombres sabios --y osados para su época: el siglo XVIII--  de la Ilustración. La emplea Kant en su obra "¿qué es la Ilustración?, aunque su origen se remonta a una epístola de Horacio,  poeta satírico y filósofo epicúreo  romano del siglo I aC. Entre los objetivos que se plantean los Ilustrados en el llamado Siglo de las Luces está el uso y predominio de la Razón en los asuntos humanos, la tendencia hacia el Progreso y la Ciencia y un Humanismo que engloba el amor a la Naturaleza, la libertad y la búsqueda de la felicidad para todos los hombres. Han pasado tres siglos de la aparición de aquellos seres iluminados que vivían en una dictadura secular de monarcas absolutos y revoluciones sangrientas (como la francesa de 1789). ¿Diría usted lector que se ha conseguido en algún momento los sueños de aquellos ilustrados? Steven Pinker, el ensayista, cree que sí. No suficiente en ninguno de los casos, no firme y mantenido; con bastantes deformaciones, carencias y manipulaciones en su totalidad. Pero hay algo que ha quedado claro:

El atrévete a pensar por tí mismo es la clave filósofica de nuestro tiempo. Es clara y contundente. No demos nada por hecho o por resuelto. Vamos a cuestionar si lo que nos "venden" como verdades realmente lo son. En un mundo digital donde las "fakes news" son el pan nuestro de cada día, donde todo el mundo miente de alguna forma y en cierta medida, según los intereses del momento, hay que exigir a nuestra mente: atrévete a razonar, a cuestionar lo que te cuentan e incluso lo que ves en televisión, periódicos y radio, atrévete a intentar aplicar la lógica, la honestidad, la bondad a los argumentos que emplean para justificar lo que sabes intuitivamente que es injustificable. Tenemos la libertad de pensar por nosotros mismos. Parece una labor ingente, pesada e ingrata. Pero es lo único que certifica nuestra humanidad y nuestro derecho a ser libres y tratar de hacer un mundo más justo y si no más feliz, menos desdichado y cruel. Siempre existe un momento clave en el que nuestra intuición y nuestra integridad -caso de que nos hayan enseñado a tenerlas- nos dicen: te están engañando. Párate, no sigas. Detente y piensa. Atrévete a pensar. Y luego actúa o deja de hacerlo. No aumentemos con nuestra acción o nuestra inhibición la terrible injusticia de nuestro mundo.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post

Repost0
1 noviembre 2019 5 01 /11 /noviembre /2019 17:42

Cuando leemos o oímos hablar de "filosofía perenne", denominación acuñada por Leibniz ( a caballo entre el.XVII y el XVIII) recordamos uno de los más famosos libros del inglés Aldous Huxley (1894-1963), afincado en Estados Unidos y que además de novelas, poesías, relatos cortos y ensayos (Un mundo feliz, La isla, Contrapunto, Las puertas de la percepción), coqueteó con las drogas como camino de percepción espiritual. Nos referimos a la búsqueda de un "punto focal en que mente y materia, acción y pensamiento se dan cita en la psicología humana" o "la búsqueda a la Realidad inherente en todo y lo que en realidad es nuestra verdadera Naturaleza".  La fuente de ese tipo de filosofía es, desde luego, la metafísica y suele causar una forma o estilo de vida de base ética muy característico que crea como un "esprit de corps" un "sello" caracterológico y social que salta a la vista para cualquiera que conozca el mundo de la espiritualidad laica o la perteneciente a las religiones corrientes (budismo, cristianismo, islamismo) aunque se mantiene cuidadosamente al margen de ellas. Enfocados no en el cultivo de un yo personal, sino del Yo eterno que esté en el fondo de todos y que se suele identificar con una Base o Fondo universal y de carácter suprahumano. Se trata de promover un conocimiento que como dicen los textos hinduistas clásicos "por el cual oímos los inaudible, percibimos  lo que no puede percibirse y sabemos lo que no puede saberse".

Filosóficamente sabemos que el conocimiento es una función del ser. Pero si a través de determinadas prácticas y disciplinas espirituales hay un cambio en el ser cognosciente, se produce un cambio paralelo en la naturaleza  y la cualidad de ese conocimiento. El pragmático William James, psicólogo y filósofo norteamericano -hermano del novelista Henry James- aseguraba con mucho sentido común que "la práctica puede cambiar nuestro horizonte teórico y puede hacerlo de doble manera: puede conducir a nuevos mundos y suscitar nuevos poderes. El conocimiento que nunca lograríamos manteniéndonos tal como somos, acaso sea alcanzable a consecuencia de un tipo de vida superior basada en la ética y en el amor". Un espíritu en estado de "desprendimiento, caridad y humildad, puede estar dotado para aprehender otro tipo de Realidad diferente pero sin embargo inmersa en la realidad cotidiana. Es nuestra percepción diferente la que puede captarla.

A "groso modo"  ese sería el objetivo de toda una serie de prácticas y disciplinas, unas más serias que otras, algunas con ambición de ser consideradas científicas y otras decididamente esotéricas, que integran el que Robert Greenfield llamó en los años setenta del pasado siglo "Supermercado espiritual". En aquélla época, cercana a la "revolución de la flores" y el uso del cannabis y el lsd a gogó, hubo muchos "despertares" e "iluminaciones" facilitados por el atajo rápido de la pastillita o las fumatas o la ingesta de hongos "sagrados", pero también se solidificó la presencia y páctica del yoga, del budismo zen y las formas de meditación de raíces hindúes (budismo y vedanta), chinas (taoísmo), islámicas (sufismo) o cristianas y ante el advenimiento del siglo XXI, las confirmaciones y parámetros prácticos más o menos científicos y médicos logrados por el "mind fulnness" , la práctica de la atención plena, el budismo y en otro orden de cosas la "sabiduría perenne" basada en filosofías arcaicas como los grecolatinos- Pitágoras, Demócrito, Sócrates, Platón, Epicuro, Séneca, Marco Antonio, et altri-   o los saberes oscuros de los sacerdotes de Apolo, de Dionisos, la senda chamánica. Sin olvidar las vías gnóstica, monástica y mística (de la que nos habla Joan Prat, en su libro "La nostalgia de los orígenes").

Un "supermercado espiritual" que parecía adquirir mayor importancia en paralelo al descrédito gradual de las Iglesias y a ciertos escándalos que salpicaban a algunas de ellas, sin olvidar la memoria histórica del papel que tales iglesias habían tenido con su alianza con el poder político y monárquico en la explotación y abuso ejercido contra la población menos culta y más precaria, es decir la mayoría hasta la llegada del siglo XX y sus guerras demoledoras.

El paso de los siglos ha cambiado la relación del hombre con la Naturaleza, la técnica y la ciencia han facilitado -y transformado- nuestra vida cotidiana, pero el hombre no ha evolucionado comparativamente a la evolución social, cultural, política o económica. Su mente sigue bastante inmadura, "no percibimos las cosas tal y como son; nuestras creencias distorsionan; nuestro entendimiento es limitado; no reconocemos nuestra verdadera naturaleza". Por eso el amplio y surtido supermercado espiritual ofrece posibilidades de crecimiento, un proceso laborioso hacia el "despertar", a base de senderos y caminos cuidadosamente delimitados y de difícil consecución real aunque muchos de ellos sujetos a la falacia de "consígalo en 20 lecciones". En el fondo la receta básica es simple (no fácil) y se apoya en elementos como la motivación, la transformación de las emociones, un estilo de vida basado en la ética, prácticas diarias de desarrollo de la concentración y atención, una paciente percepción de la propia conciencia, la dedicación esencial al cultivo del amor y la busca de la sabiduría, y , por último pero no menos importante, la aceptación del Otro tal cual es unido a un blindado espíritu de servicio altruista hacia los demás... ¿simple?, sí. ¿sencillo?, no. Uno echa de menos la sencillez poética de la frase de Heráclito (s.IV, adC) cuando susurraba "Todo está lleno de dioses", estimulando el amor y el respeto del hombre hacia todo lo creado, incluído él mismo.

Pero pasemos a los libros que podrían inaugurar una biblioteca basada en la espiritualidad humana. Para empezar, leamos sobre "Las nostalgia de los orígenes"  del antropólogo Joan Prat (Kairós) en el que se nos habla con acierto, erudición y claridad de ese ansia humana por los mitos de loa paraísos perdidos, por el regreso  a los orígenes, antes de que los hombres malgastaran la rqieuza y la belleza recbidas. Joan nos habla de laS cuatro grandes vías de retorno a esa condición ideal: el camino de los chamanes, la esotérica vía de la gnosis (palabra griega que designa el conocimiento perfecto), el sendero de la ascesis y la  renuncia a todo lo que nos aparte de la disciplina y, por fin, la vía mística en que practica la renuncia a sí mismo, el apartamiento del ego y la unión con lo Absoluto, aquello que algunos llaman Dios.

Podemos complementarlo con "El despertar del alma" (Ariel) de David Hernández de la Fuente en el que este profesor universitario de la UNED acoge el mito de Ariadna, esposa del dios Dionisios, el místico conductor del hombre por el mundo de los misterios dejando a un lado la razón y cualquier cultura que no sea la de la Naturaleza en sí misma, incluida la social o la familiar. "Dionisio aparece como esencia del instinto que, junto con lo apolíneo, rige la vida humana y todos sus campos creativos y conceptuales". Es una metáfora de la potencia creativa de la Humanidad "del trasfondo místico y metafísico de la esencia del mundo". Nietzsche se confesó  adepto a la figura y la significación dionisíaca para compensar al mundo de la "muerte de Dios".

Y pasando a los elementos prácticos que pueden acercarnos al sugestivo pero difícil cambio de percepción de lo real y lo cotidiano que consiste justamente en percibirlo "tal cual es", aconsejo la lectura atenta de "La práctica de la atención plena" (Kairós) del profesor de medicina Jon Kabat-Zinn, una visión científica que a muchos les parecerá revolucionaria y sumamente práctica.  Como reflejo de las vías espirituales tradicionales, aconsejo "El Buda rebelde" (Kairós) de Dzogchen Ponlop Rinpoché, que nos proporciona una receta budista para "liberarse del miedo y la infelicidad" de una forma original: "desatando la parte búdica de nuestro interior que se rebela contra la banalidad y las trampas racionales o emocionales  que nos tiende la religión, la costumbre, la cultura y nuestros miedos y deseos.  Para otro sector religioso aconsejo el brillante libro "Sufismo y taoísmo" (Siruela)  de Toshihiko Izutsu, erudito profesor japonés experto en islamismo, en el que contrapone la cosmovisión sufí y la taoísta y nos descubre la líneas comunes que parecen compartir sin tener ninguna conexión histórica directa. 

En suma un recorrido sugestivo por las vías más conocidas dirigidas al cultivo de la parte espiritual del hombre, en una época en la que el materialismo y esa nueva teología de lo digital parecen estar causando el olvido de la importantísima "dimensión mistérica" de la mente humana. En realidad, la que nos convierte en humanos.

FICHAS

SUFISMO Y TAOÍSMO.- Toshihiko Izutsu.-Trad. Anne Helene  Suárez.- ED. Siruela.511 págs.

EL BUDA REBELDE.-Dzogchen Ponlop Rinponché.-TRad Gabriel Nagore.-Kairós.271 págs.

EL DESPERTAR DEL ALMA.-David H. de la Fuente.- Ed. Ariel.-453 págs.

LA PRÁCTICA DE LA ATENCIÓN PLENA.- Jon Kabat-Zinn.-Trad.David González.Ed. Kairós

LA NOSTALGIA DE LOS ORÍGENES.- Joan Prat.- Ed. Kairós .-675 págs.

 

 

 

 

 

Compartir este post

Repost0
29 octubre 2019 2 29 /10 /octubre /2019 21:16

...SED HORA INCERTA. La muerte es el final seguro de todos los seres, sólo la hora en la que se presenta es incierta. Una máxima latina que deja clara la vulnerabilidad del ser humano. Por eso es absurdo vivir temiéndola hasta extremos obsesivos, como nos cuenta el excelente escritor Julian Barnes, en su libro "Nada que temer", donde exorcizó sus permanentes temores con su fresco sentido del humor. Desde Séneca a Marco Aurelio o Cicerón y Epicuro, Kierkegaard, Wittgenstein o Nietzche, incluso un optimista campechano como Montaigne o unos pesimistas como Schopenhauer o Heidegger, consideraban que una de las funciones de la vida es prepararse para la muerte.

Si reflexionamos sobre ello o si algún evento dramático o trágico hace que muera alguien a quien apreciamos o amamos, que fallezca de manera inesperada, fulminante, nos damos cuenta de que la esencia de la muerte que conocemos es que es la muerte del Otro. De un otro en el tenemos depositados sentimientos o emociones que nos vinculan estrechamente. De nuestra propia muerte, generalmente no nos enteramos. Mientras tenemos un ápice de vida, apostamos inconscientemente por ella, aunque veamos muy cercano el fin. Algunos incluso llegan a desearlo. Como decía Epicuro "cuando la muerte está, tú no estás; cuando tú estás, la muerte no está". No hay contacto posible entre, sea lo que fuere,  tu identidad mental, cerebral, espiritual y la muerte. Cuando ella aparece, todo lo que conforma tu Ser desaparece: con todo el respeto para los que piensan o creen en una "superación" de la muerte con la supervivencia eterna del "alma". Queda el cuerpo, que en ese mismo instante comienza con creciente intensidad un proceso de descomposición. La entropía, segunda ley de la termodinámica, afecta a todo lo que existe, incluido por supuesto ese "bípedo sin plumas y hablante" que es el ser humano.

Algún poeta romántico o ciertos novelistas góticos han elaborado trabajos de muy diferente calidad sobre la presencia de la  muerte en la vida humana. En ellos se  barajan imágenes y símbolos de lo más variado. Hay culturas que mantienen con ella una relación justa y equilibrada e incluso la saludan y le dan la bienvenida alegre y confiada. El cristianismo, cuyo símbolo máximo es un hombre muerto en la cruz, ha lanzado anatemas terribles contra la muerte, a pesar de creer en la Vida Eterna. Lo cierto es que esa evidencia potencial nos acompaña desde el momento del nacimiento y forma una segunda naturaleza esquiva y no visible junto a nuestro cuerpo, como una sombra inapreciable pero esencial. Conviene pues entender claramente que forma parte de nuestro Ser, según una ley absoluta de la Naturaleza. En tanto "eres", la muerte es la otra cara de tu ser. Vive bien y serenamente el que acepta esa doble vertiente de su persona. 

 

Compartir este post

Repost0
17 octubre 2019 4 17 /10 /octubre /2019 09:29

Los editores de Nordicalibros  siguen con su audaz propuesta de editar libros importantes ilustrados por gente importante. Ahora le ha tocado el turno al dibujante Max, un delicioso profesional al que he seguido desde los años en que la revista underground "El víbora" se convertía en un referente de los aficionados al cómic. En cuanto al autor, para mí, perdonen ustedes, hay tres “Migueles” literarios. Miguel de Cervantes, Miguel Hernández y Michel de Montaigne. Como toda elección, es discutible y absolutamente personal. Pero a lo largo de mi vida, el señor de Montaigne, con el que entablé relación a mitad del camino que lleva a los veinte años, no mucho antes de entrar en la Universidad, me ha acompañado diligente y terapéuticamente. En sus “Ensayos” –escritos tras retirarse de la vida pública a los 37 años y encerrarse voluntariamente en su castillo para leer, meditar y sentir el placer de vivir- Michel anuncia: “Es mi intención pasar remansadamente, y no trabajosamente, lo que me quede de vida: no hay nada por lo que yo quisiera quebrarme la cabeza, ni siquiera el conocimiento, por muy valioso que sea”. Pues este caballero es el que ilustra -de una forma libre y gozosa- el amigo Max.

En cuanto a Montaigne, ya en  pleno siglo XVI, esa forma de vida escogida nos muestra que Michel era un “señorito” que vivía de rentas pero también que no tenía ninguna  ambición socio-política o económica y gozaba de una inteligencia filosófica estoica y epicúrea que lo hacían un “avis rara”. De hecho tras su muerte, con 59 años, sus "Essais" han mantenido su éxito hasta llegar al siglo XXI, convertido en el santo patrón de los que entendemos la vida, no como un camino de lágrimas o una carrera de obstáculos o un crisol de ambición y ganancias, sino como la dorada –aunque difícil- posibilidad de disfrutarla a tope sin hacer daño a nadie, incluido nosotros mismos, ayudar a quienes podamos, amar y gozar en libertad del extraordinario milagro de la Vida. Fue un punto de referencia vital en los pasados 70 y 80 –los “hippy” ilustrados lo adoraban- y si se dan una vuelta por las librerías (¿queda alguna cerca de donde viven ustedes? creo que hay un bacilo digital que se empeña en hacerlos desaparecer) verán que siguen editándose sus libros (y a esta prueba me remito).

Escribió: “Solo busco en los libros el gusto que me proporcione un honrado entretenimiento; o, si estudio, solo busco la ciencia que trata del conocimiento de mí mismo y que me instruya en el bien morir y un bien vivir”. ¿Quién puede mostrar una filosofía de vida más clara y contundente? Conozco a algunas pocas personas que han convertido en lema  existencial una frase de Montaigne: “Nada hago si no es con buen humor, ya que el empeño y la presión excesiva turban mi entendimiento, me amohínan y me cansan”.

Esa amable actitud ante la vida y sus avatares no casan con el agobio competitivo de nuestro siglo. Refleja una actitud placentera y tolerante que hoy cuesta mantener. Sin embargo tras su lectura, uno acaba pensando que vale la pena intentarlo.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post

Repost0
14 octubre 2019 1 14 /10 /octubre /2019 16:56

Mis disculpas por el uso de la paradoja o el oxímoron (como este título de hoy) en mis escritos. Responde a una percepción personal sobre el mundo en que vivimos: la paradoja es la forma que suele doler menos a la hora de describir los “eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa” como irónicamente definió un maestro de periodistas a las noticias.

Para muchos, “lo útil” es aquello que nos ayuda a ser mejores personas, los saberes y conocimientos que nos proporcionan bienestar, ver las cosas con mayor lucidez  y nos permiten “contagiar” a los que nos rodean, para contribuir a hacer la vida más feliz, quizá más justa y sin duda más bella. Sin embargo en todas las sociedades más adelantadas y progresistas del planeta la lógica del beneficio, la capacidad de producir ganancias inmediatas o beneficios prácticos es lo que define el contenido del concepto “utilidad” referido a una actividad, unos conocimientos o una preparación técnica o humanística. Y es esa grosera simplicidad la que rige actualmente en la empresa o la universidad, en las escuelas o laboratorios, en la investigación o en la ciencia, incluso en las relaciones humanas.

El ensayista italiano Nuccio Ordine apunta:”En el universo del utilitarismo…un martillo vale más que una sinfonía, un cuchillo más que una poesía, una llave inglesa más que un cuadro: es fácil conocer la eficacia de un utensilio mientras que resulta cada vez más difícil entender para qué pueden servir la literatura, la música o el arte”.

 Hay que tomar partido, plantar cara a la dictadura del beneficio, reivindicar la esencial utilidad de lo que se califica de “inútil”, aprender a distinguir entre valor y precio, entre el ser y el tener, no dejarse embaucar por la supuesta lógica de lo “útil” en detrimento de la sabiduría, la belleza, la bondad y la verdad “superfluas”, que no “sirven para nada” pero sin las cuales no somos NADIE, pues hemos perdido el sentido y la memoria  de ser (humano).- ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post

Repost0
9 octubre 2019 3 09 /10 /octubre /2019 17:29

Creo que fue Rubén Darío quien acuñó la palabra "nefelibata". Designaba al hombre soñador que suele "andar por las nubes". Digamos al poeta, al filósofo o el científico. Aristófanes se reía de Sócrates en su obra "Las Nubes". La palabra viene del griego "nefelai", nube y "bates" que anda. En estos tiempos nuestros, todos, al parecer, "andamos por las nubes" y con nosotros nuestro trabajo, nuestros recuerdos, nuestros proyectos, nuestra identidad en suma. Sólo que no hablamos de las nubes que pueblan el cielo azul. Ni siquiera el lugar que designamos como "La Nube" esté en lo alto, en el espacio interior del planeta o en el exterior. No es el Olimpo celestial, el Valhalla o el Paraíso en parcelas logísticas. No nos reciben huríes celestiales ni hay ningún "dios" escondido tras un cortinaje de nubes como si fuera el Mago de Oz.

Tras los virtuales cortinajes de lo oculto hay "dioses" menores pero muy poderosos que atienden a los prosaicos nombres de "Google" (Thomas Kurian), "Amazon" (Andy Jassy), "Microsoft" (Satya Nadelia) y "Alibaba" (Jack Ma). Ellos reinan en extensas parcelas de "La Nube" que son hangares enormes, edificios que esconden en sus senos instalaciones gigantescas, incluso mega estancas sumergidas  en las frías aguas del norte de Europa, Canadá o Estados Unidos. Son "nubes" independientes entre sí pero que generan unas redes que sirven de provisión, gestión y almacenamiento de miles de millones de datos. Se dice que en en 2024, dentro de cinco años, casi el 90 por ciento de todos los datos particulares, oficiales, de empresas, financieros y científicos emigrarán a la Nube desde los servidores habituales que ahora tenemos; los discos duros y los ordenadores de mesa desaparecerán y estaremos permanentemente conectados a la Nube, esa entelequia formada por media docena de empresas que se reparten el pastel (y también se lo disputan: mejor no entrar en los peligros que entrañan las luchas de poder). Todo será accesible desde cualquier lugar las 24 horas de los siete días de la semana. El mercado laboral será algo impensable en estos momentos. Es un total cambio de paradigma vital. Es como si a un campesino del siglo XIX le sustituyes el burro que el lleva y trabaja con él  por un vehículo gravitatorio de avanzada tecnología, sin antes educar a la totalidad del individuo. Es decir, lo malo de un paradigma de estas características es que el sujeto --como  demuestra la historia de la humanidad- no evoluciona ni en la dirección ni en la profundidad de los cambios tecnológicos. El problema es que la capacidad humana de irracionalidad y visceralidad son tan altas como siempre, pero la capacidad destructiva se ha multiplicado por un millón. Hay posibilidades de que acabemos todos siendo nefelibatas en el sentido agónico del término:  convertidos en nubes de residuos.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post

Repost0
5 octubre 2019 6 05 /10 /octubre /2019 15:34

 

A finales de los 60 del pasado siglo, un científico británico, un bioquímico llamado James Lovelock, hoy día con 100 años cumplidos, doctor honoris causa de ocho universidades en todo el mundo, aventuró una hipótesis de trabajo fascinante que revolucionó nuestra percepción del hábitat físico en el que vivimos, el planeta Tierra, y sus elementos vivos y componentes inertes. La llamó la hipótesis Gaia, nombre con el que los griegos llamaban al planeta Tierra (Gea en latín), al que consideraban como una de las diosas primordiales del Olimpo. Según Lovelock, toda la vida existente en el planeta y la misma Tierra integran un organismo único, indivisible, en permanente autorregulación que crea una biosfera en la que se garantiza la viabilidad existencial. Como decían las pintadas en mayo del 68, “La Tierra es un ser vivo. Respétalo ”.

 “El aire no es solo un entorno para la vida, sino una parte de la vida misma…parece que la interacción entre la vida y el medio ambiente, del cual el aire, el mar, los árboles y los montes forman parte, es tan intensa en el sostenimiento del entorno, que se puede considerar que forman una entidad planetaria con capacidad para regular un estado de equilibrio, desde el clima a la composición química de ciertas interacciones que reducen la entropía  (tendencia natural a la destrucción) del planeta.”

El problema es que ese equilibrio se está rompiendo debido a las actividades humanas, como con la concentración atmosférica de bióxido de carbono, la quema de enormes masas de arbolado (Amazonas), las  radiaciones de microondas cada vez más potentes por el exceso de aparatos electrónicos y digitales, la sobrepoblación, etc. En 1987 Lovelock escribía: “Por robusta que sea Gaia, las condiciones de nuestra Tierra se están acercando al punto en que la vida misma no esté lejos de su fin”. Más de 30 años después, una de las instituciones científicas plurales  que velan por el planeta en su conjunto ha advertido que está a punto de superarse el punto crítico de la sostenibilidad ecológica de nuestro único hogar habitable.-ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

Compartir este post

Repost0
30 septiembre 2019 1 30 /09 /septiembre /2019 09:32

Los griegos clásicos, desde Isócrates (s.V aC), cultivaron la Paideia como modelo de educación para los niños y jóvenes. Platón alargó los contenidos con geometría y matemáticas, pero Isócrates basaba la Padieia en una transmisión de valores éticos y preparaba a sus pupilos en una combinación de gimnasia, hábitos saludables, conocimientos políticos, sobre la naturaleza (physis)  y prácticos(techné) que cubrían dos funciones esenciales: saber SER y saber HACER. Destacaba el cuidado de sí mismo y la atención a las relacione sociales basadas en la honestidad y el servicio, buscando formar a útiles dirigentes de la “polis”. Bastantes siglos más tarde, Kant, filósofo de la Ilustración, escribiría: "El hombre sólo puede ser hombre por la educación. No es nada más que lo que la educación hace de él".

Me preocupa la educación que se imparte en España. Creo en una Paideia  como norma educativa que tuviera como  objetivos --desde primaria y si me apuran,  el jardín de infancia- aprender a SER, enseñar principios éticos, respeto a la diversidad de los otros y amor a sí mismo y secundariamente con las demás asignaturas, enseñar a HACER. ¿Para cuándo un Pacto de Estado de todos los partidos sobre educación?  El poder político debe sacar las manos del ámbito de la educación. Es necesaria una cierta autonomía pedagógica y profesional en el mundo de la educación y  la cultura para  evitar que los intereses políticos, (así como el clientelismo y el enchufismo) entren en la educación como perros de caza olisqueando las presas y desconcertando a profesores y alumnos. Cesar Antonio Molina, escritor y ensayista, también ministro, mencionaba en un artículo "la lista de las ocho o nueve leyes de Educación, todas fracasadas, aprobadas y derogadas por el PP o el PSOE en sus rotaciones en el poder". ¿Cómo puede prosperar un proyecto nacional educativo con ese vaivén de "ideólogos", sujetos y clientes de los partidos políticos, por muy buenas intenciones que tengan? Saquen las manos del mundo educativo (y cultural) señores políticos y déjenlo en las manos de profesionales.

 

Compartir este post

Repost0
28 septiembre 2019 6 28 /09 /septiembre /2019 09:27

Para celebrar el segundo aniversario de mi presencia en esta revista he decidido aparcar por un mes los sesudos temas que me han ocupado durante estos dos años y dedicar mis esfuerzos a abordar un tema de regalo para todos los lectores que me han acompañado: Sherlock Holmes, una criatura de fantasía literaria nacida de la egregia pluma de sir Arthur Conan Doyle,  que junto a su fiel amigo y comentarista, el doctor  J. Watson, han sembrado de placer y entretenimiento las mentes de millones de seres humanos desde que  a finales del siglo XIX (1887) apareciera en una revista londinense, en plena era victoriana, como primera entrega de una novela larga, “Estudio en escarlata”.

¿Qué es lo que simboliza Sherlock Holmes y justifica su inclusión en estas páginas? Borges escribió del popular detective: "Pensar de tarde en tarde en Sherlock es una de las buenas costumbres que me quedan. La muerte y la siesta son otras".  Como “lletraferit” y amante de los libros, este personaje es el paradigma de héroe literario y el símbolo de la juventud eterna que brinda a sus admiradores incondicionales, proporciona a sus seguidores una constante revitalización literaria emocional. Es un símbolo cultural de alta calidad literaria que tiene la característica de ser un producto popular, de masas, sin abandonar su excelencia. Puedes decantarte hacia la filosofía o la teoría política, la gastronomía o la pesca del salmón, pero cada relectura de Sherlock te envía  espiritualmente a esa “eternidad” que disfruta el que se limita a vivir el presente y ejerce su memoria afectiva sobre algo entrañable que está a salvo del desgaste del tiempo. Es lo que deseo y vaticino para los que “despierten” al sortilegio de Holmes a través de estas páginas o para el que se sienta estimulado a volver a leerle. Y hay otro elemento oportuno: el compromiso del personaje y de su autor a defender unos valores de tipo ético y social que son un ejemplo para los lectores de cualquier  época y sospecho que mucho más para la nuestra, bastante "desajustada" en moralidad tanto pública como privada: la defensa a ultranza del inocente y del débil, el respeto a las mujeres, la educación, el afán  y la curiosidad de conocer el mundo y las personas, la humildad, el humor, la templanza (dejando aparte cierta afición de Sherlock, cuando no tenía casos que resolver) y la fidelidad a la amistad, la libertad  y  la justicia, hasta la muerte si es preciso. Cultura y compromiso. Sigamos con Holmes.

Aparte del "Canon" holmesianos, las cuatro novelas largas y los 56 relatos, debidos a la pluma de Conan Doyle, hay más de tres centenares (y me quedo corto) de novelas escritas por otros autores en los más variados idiomas, ("pastiches" les llaman los aficionados) que respetando las características y los personajes principales del "Canon" dan vida a múltiples y peregrinas aventuras del inmortal Sherlock. Entre esos autores hay firmas muy conocidas, incluso académicos, de todas las nacionalidades imaginables, españoles, franceses, ingleses, norteamericanos, un nepalí, rusos, canadienses o sudafricanos que abordan el corpus literario del escocés sir Arthur con todas las variedades de posibilidades creativas, desde aprovechar el famoso "hiato" de la supuesta muerte de Sherlock en las cataratas de Reichenbach en mortal abrazo con Moriarty, el archienemigo, "la mente criminal más grande de todos los tiempos" haciendo ir a Sherlock, por ejemplo a ayudar al Dalai Lama al Tibet, ahondar en la infancia del detective o leer las memorias de Mary Watson, la primera esposa del doctor , escritas por el académico francés Jean Dutour o, recalar en una de las obras más completas sobre la vida del detective, "Sherlock Holmes de Baker Street", escrita por un holmesiano de lujo, W.S. Baring-Gould, cuya imaginación corre pareja con la Conan Doyle y nos desvela todas las preguntas que un holmesiano devoto puede hacerse sobre la vida y aventuras del personaje. Con la habilidad de integrar en los "hiatos" de la vida del S.H.de Doyle las "aportaciones" de destacados autores posteriores.  Además de añadir una impagable "cronología" de la vida de los principales personajes encuadradas en los eventos reales históricos y una considerable lista de libros de y sobre S.H. (circunscrito al ámbito en inglés, por supuesto).

La Sociedad de los Irregulares de Baker Street (nombre que el Sherlock del Canon da a un grupo de golfillos de la calle que le ayudan a "tener ojos y oídos" en todas las callejas londinenses) es un Club británico existente en la realidad que vela por el mantenimiento del "Canon" y a su vez enriquecen la vastísima biblioteca sobre el "detective consultor" más famoso del planeta, que no cesa de crecer año tras año. Y eso sin contar con  las emisiones de radio, obras de teatro, series de televisión y películas, imposible de controlar por su profusión casi vírica. Junto con los periódicos y revistas dedicadas al personaje, como "The Baker Street Journal", los estudios universitarios y las tesis doctorales. Y por supuesto los Clubs privados "Sherlock Holmes" repartidos por todo el mundo. Cualquier motor de búsqueda de Internet da de entrada más de un millón de resultados sólo con teclear ese mágico nombre.

Cualquier lector amante de los novelas detectivescas, de misterio o las de "serie negra" haría bien en proveerse de los libros del "Canon", por supuesto, en primer lugar. A ellos les recomiendo los tres grandes tomos publicados en castellano, en los que se recogen las novelas: "Estudio en escarlata" (1887), "El signo de los cuatro" (1890), "El sabueso de los Baskerville" (1901-1902) y "El valle del terror" (1914 y 1915). Y los relatos reunidos en cinco grupos, "Las aventuras de Sherlock Holmes" (1891-1892), "Las memorias de S.H." (1892-1893), "El regreso de S.H." (1903-1904), "Su último saludo" (1908-1913) y "El archivo de S.H." !1921-1913). Los tres volúmenes están  dirigidos por  Leslie S. Klinger, una autoridad en el universo holmesiano. Se trata de una edición ilustrada y anotada enriquecida con un enorme aporte de información y documentación en notas que van nutriendo sin cesar la lectura de las novelas en sí, (dando noticia fidedigna de las correspondencias reales e históricas de los lugares y hechos de ficción). Has sido editados por Ediciones Akal.

De entre todos los pastiches les recomiendo la reciente "Arte en la sangre" de Bonnie Mac Bris, el citado libro de Barning-Gould, "Los años perdidos de Sherlock Holmes" del nepalí Jamyang Norbu (donde se nos cuenta qué hizo el detective tra su "muerte" en Reichenbang)  y "Mr. Holmes" de Mitch Cullin, de la que se ha realizado una brillante película y nos cuenta la vejez de Holmes como apicultor en un rincón de la costa británica ("murió" a los 103 años -gracias a la jalea real de sus abejas- frente a los acantilados de Dover, sentado en un banco, al anochecer) Y para saciar  las múltiples dudas que uno va atesorando en sus visitas al mundo sherlockiano, les sugiero una divertida e ilustrativa "guía elemental", escrita por Daniel Smith.

En cuanto a las películas, seleccionaré unas cuantas desde la primera de 1900, Sherlock Holmes Baffled  o The Hound of the Baskervilles (El perro de los Baskerville) de1939, o ya en color , The Private Life of Sherlock Holmes (1970), la serie de tv. Las aventuras de Sherlock Holmes (1984), Young Sherlock Holmes (El secreto de la pirámide) de1985; de "El perro de los Baskerville" hay cerca de 24 versiones en cine, el Sherlock Holmes  de 2009, las dos películas de Guy Richtie  de 2011 y 2014, la serie de tv. "Elementary" , las tres películas "Sherlock" para tv.y Mr. Holmes  de 2015.

Holmes es para la cultura popular un fenómeno que sobrepasó con creces las intenciones y expectativas de su creador y de los lectores coetáneos de sir Arthur. ¿Cuál es el misterio de su longevidad y vigor? ¿La poco racional nostalgia de una época pasada? No lo creo. Las versiones modernizadas a dia de hoy siguen manteniendo el frescor y la adicción al personaje. Hay algo en Sherlock que alimenta los secretos canales inconscientes de la simbología humana. Quizá sea el reflejo especular de un arquetipo universal de estilo junguiano: la probidad, entereza, valor, estoicismo, amor y respeto a la vida y a los seres vivos, nobleza, vulnerabilidad contenida, ingenio, amabilidad y fuerza. Todo junto en un ser humano física e intelectualmente atractivo y...misterioso.

 

FICHAS

LOS RELATOS  Y NOVELAS DE SHERLOCK HOLMES.- Tres tomos anotados.- Arthur Conan Doyle.- Editorial Akal.- Colección Grandes Libros. Editor Leslie S. Klinger. Traductor Lucía Márquez de la Plata.- Precio del pack 163 euros.- ISBN 978-84-460-4267-9 

ARTE EN LA SANGRE. Bonnie MacBird.-Trad. Carlos Ramos. Harper Collins.- 267 págs. 17 euros.-ISBN9788416502103

SHERLOCK HOLMES DE BAKER STREET.- W.S. Baring-Gould, Ed Valdemar, El Club Diógenes, 453 págs.

LOS AÑOS PERDIDOS DE SHERLOCK HOLMES, Jamyang Norbu, Ed, Acantilado, 325 págs.

MR.HOLMES.- Mitch Cullin.- Trad. Eva González.- Roca Editorial.-282 págs. 19 euros

EL MUNDO DE SHERLOCK HOLMES.-GUIA ELEMENTAL.- Daniel Smith. Edimat. Ilustrado, 224 págs.14,95 euros

 

 

Compartir este post

Repost0
26 septiembre 2019 4 26 /09 /septiembre /2019 09:20

Kant escribe sobre las pretensiones de la metafísica dogmática que pretende hablarnos de lo absoluto a través de razonamientos e imágenes meramente discursivos, una voluntad imposible que trata de volar alto con las alas del intelecto, razón e inteligencia, en cuestiones donde manda lo inefable, donde sólo las intuiciones pueden intentar el acercamiento a conceptos no asequibles a la comprensión racional: sólo posible en la física o la matemática o las ciencias naturales. Para ilustrar esa imposibilidad, visible con los ojos de la razón crítica, Kant crea una metáfora brillante: "Sueña la paloma, al sentir la resistencia del aire sobre las alas, volar en el vacío".

Nuestro Antonio Machado hace decir a su heterónimo Juan de Mairena, "existe una paloma lírica que suele eliminar el tiempo para mejor elevarse a lo eterno y que, como la kantiana, ignora la ley de su propio vuelo". En la política española de hoy mismo, hay líderes y asalariados de la parasitaria grey, que tratan de emular a la paloma kantiana, ignorando la ley del vuelo político: argumentos y declaraciones se suceden ante los medios de comunicación que refuerzan la absurda imagen de nuestra nación en estos momentos, un batir frenético de alas llenas de retórica superflua y auto conmiserativa en un entorno vacío de esperanza, harto de promesas equívocas, huérfano de honestidad y amor al servicio público. ¿Qué fatal desenlace tiene el vuelo de esa paloma política española, que ha cambiado el viento sustentador de los hechos, las necesidades y los proyectos nacionales, por el vacío especular de los egoísmos y los clientelismos de nuestros mal llamados"políticos"? "Quosque tandem abutere, (aquí va el nombre del político que uno desee, hay donde escoger) patientia nostra?" Es decir, ¿hasta cuándo vais a abusar de nuestra paciencia, políticos españoles?

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post

Repost0

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens