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4 agosto 2019 7 04 /08 /agosto /2019 07:29

Creo que una lectura atenta de este libro que recomendamos no sólo informará suficientemente al lector (y le alarmará en la misma medida) sino que le empujará a ampliar conocimientos. Pero empecemos con  "Psicopolítica" del filósofo coreano (del Sur, por supuesto), educado en Alemania, Byung-Chul Han, que se ha convertido en un nombre de referencia entre los filósofos críticos que analizan la sociedad del actual capitalismo avanzado y neoliberal.  Este libro nos habla de los peligros que el Big Brother de la tecnología digital, convertido en Big Data, está suponiendo ya para el individuo, inerme (y además satisfecho de su vulnerabilidad a cambio de las comodidades digitales). Para Chul Han se está generando una crisis de libertad de dimensiones planetarias que va a cambiar seguramente los modos, costumbres y acciones de unos sujetos -etimológicamente, personas obligadas a estar sujetas, constreñidas,  a algo- hasta  en su propio pensamiento, creencias y actitudes. Como escribe en la pág 94: "La extensión de la web de las personas 2.0 , a la internet de las cosas, web 3.0 es la culminación de la sociedad de control digital. La web 3.0 hace posible un registro total de la vida...nos vigilarán las cosas que usamos diariamente.". Y a través del "data mining" (exploración de datos") nos manipularán para que votemos lo que interese al político que contrate a una de las empresas dedicadas a ese trabajo (como ocurrió con las elecciones de EE.UU. donde, contra todos los pronósticos, el controvertido Donald Trump se convirtió en presidente). La otra cara detestable del Big Data, nos dice Han, es el Big Deal, cuando los datos personales de los ciudadanos  digitalizados por empresas especiales al servicio de quien pague mejor se convierten en una mercancía y se comercializan (nos pone como ejemplo a la empresa Acxiom que comercia con los datos de 300 millones de norteamericanos, de los que sabe más que el FBI y Hacienda juntos). Recientemente Google ha admitido que puede escuchar conversaciones privadas, íntimas, de los usuarios siempre que está suficientemente cerca de un terminal conectado a dicho asistente virtual. Argumenta que lo hace para aprender a identificar acentos idiomáticos. Y por supuesto no va  a dejar de hacerlo. El célebre buscador no necesita buscarnos, sabe en todo momento dónde estamos, todo lo que nos interesa, nuestros pequeños vicios y preferencias y lo que pensamos de casi todo. Lean ustedes "1984" de George Orwell o mejor aún, "Nosotros" de Yevgueni Zamiatin, en el que se basa Orwell y que fue escrito en el año 1921. Esas "profecías" o conjeturas socio-políticas han sido ampliamente superadas en el siglo XXI. Ahora resultan casi ingenuas pero terroríficas: la mayoría de las personas aceptamos encantadas la dictadura digital a cambio de los bienes y comodidades de la digitalización.

Libro pues de máxima actualidad. La digitalización de la vida cotidiana de miles de millones de personas, atraídas por los anzuelos, por ejemplo, de las APP (sólo Google Play tiene un catálogo de tres millones de App) hasta el punto que en 2018 le gente de todo el mundo se descargó más de 200.000 millones de App. Y cada una de ellas supone, simplemente, la digitalización fácil y cómoda, pero muy vinculante, de útiles personales y profesionales, comunicación, juegos, relaciones. La Red mundial ya nos cubre a casi todos los humanos de este planeta (con pequeñas lagunas donde aún no han llegado los móviles y las tablets) ¿tiene un somera idea de lo que eso supone de control y datos personales y hasta íntimos de cada uno de sus usuarios? Y el control de la información es, como ustedes saben bien, poder. ¿En manos de quien? De una élite desconocida, sumamente enriquecida y que tiene en sus manos el futuro inmediato de miles de millones de personas. ¿Ciencia ficción? Creo que no.

POr tanto, la nueva religión de la sociedad digital se llama "dataísmo". La suma astronómica de datos procedentes de nuestra interacción continua con el mundo digital, que son capaces de manejar, analizar y aplicar las computadoras (y las muy interesadas empresas privadas que las manejan) y ofrecen una información sobre todos nosotros, los sujetos (etimológicamente "sujeto" es alguien que está atado, limitada su libertad de movimientos) que usamos y abusamos de cuanto ofrece la Red de redes, las más de las veces de forma gratuita, cual anzuelos de cautividad futura. Lo saben todo sobre nosotros, nuestros gustos, carencias, deseos, vicios "ocultos", esperanzas y sueños, sentimientos, afectos y pasiones. Cada "click" es un eslabón más de la cadena que nos une a un Poder omnímodo que se impone no por la represión y la violencia, sino en la amable forma de un solucionador de problemas, de una enciclopedia al gusto, de un comprensivo cómplice, de un complaciente colega a disposición de nuestros caprichos las 24 horas de cada día, todas las semanas, todos los meses y los años.

Ante lo visto, no hay hipocresía más  inútil y bochornosa que las tan cacareadas leyes de protección de datos, una nueva forma contributiva vestida de escandalizada preocupación por la seguridad de nuestros datos personales. ¿Están de broma o creen que somos todos tontos? Mas bien lo segundo. Lo malo es que tienen razón. En los años de hierro de las dictaduras, fascismo, comunismo, filofascismo franquista, el dramaturgo y filósofo alemán Bertold Brecht escribió: "No aceptéis los hechos como cosa natural. Porque en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural. Nada debe parecer imposible de cambiar".

Aquí en Teruel y su casi deshabitada provincia deberíamos aplicarnos la divisa de que no podemos ni queremos aceptar que todo siga igual porque el sempiterno contexto político y social "es el que es y nadie lo puede cambiar". Si la historia nos ha enseñado algo es que las cosas, los contextos y circunstancias no dejan de cambiar, mal que les pese a los que mandan en ese momento. Y aquí es donde cierro el círculo de este mensaje: aprovechemos las posibilidades del dataísmo para hacer virales nuestros sueños y reivindicaciones. Por ahora es la otra cara de la nueva "religión". Por el momento la operativa generadora digital puede cambiar de polarización y objetivo. Es un llamamiento a las asociaciones que luchan por demostrar que Teruel existe. Y un guiño a los micromunicipios (menos de 500 habitantes) para generar una campaña permanente de "agit-prop" digital que nos vuelva a colocar en el mapa  (antes de que fenezcamos de "muerte antinatural"). 

FICHA

PSICOPOLÍTICA.- Byung-Chul Han.- Trad.Alfredo Bergés.- Ed. Herder. 127 págs. ISBN: 9788425433986

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31 julio 2019 3 31 /07 /julio /2019 16:12

Recojo el guante de un título clásico en la cultura del cercano pasado siglo. Un libro referencial escrito por Umberto Eco en los "felices sesenta", referido a la cultura de masas y sus iconos-fetiche. Hoy estamos muy lejos de aquél desconcertado, utópico y luminoso mundo  de la contracultura y las proyecciones ideológicas surrealistas con ligero sabor a la dietelamida de ácido lisérgico (LSD). Por tanto la utilización por mí, tan abusiva por otro lado como la de Eco, de apocalípticos e integrados no sigue la lógica filosófica y social que utilizó el ensayista italiano sino que se centra en una situación radicalmente nueva: la de la sociedad digital y las novísimas tecnologías que hoy, como nunca antes en toda la historia de la Humanidad, amenazan con convertir una serie de circunstancias científicas y tecnológicas en la causa de una mutación quizá irreparable del ser humano que suena a apocalipsis para algunos y a gozosa integración, llena de ventajas y progreso, para una mayoría pseudo hiper informada y visiblemente manipulada por un Poder sin rostro ni nombre -casi sin ubicación física y desde luego sin naturaleza individual- que resulta de la suma de sectores económicos, políticos y científicos formados por una elite que se aprovechará de ello pero que también forma parte de los posibles damnificados de ese hiperbólico Poder (aunque en este momento nadie parece tomar conciencia que que los peligros anunciados nos conciernen a todos los humanos -animales y vegetales también- sin excepción). Estos todos, son los "integrados".

Soy consciente que esto suena a ciencia ficción distópica, a un mundo regido por máquinas y "terminators", pero cuando ustedes acaben de leer el texto quizá se planteen un viaje a esa zona estoica que está entre los apocalípticos y entre los integrados. El gen de la adaptación y la supervivencia en los momentos más duros de nuestra historia como humanos demuestra que somos difíciles de eliminar y que sabemos hacer, en ocasiones, de la necesidad virtud, al precio que sea. En este caso mi optimismo irredento me dice que saldremos de ésta, aunque otra cosa será el precio que pagaremos.Todo se ha ido desarrollando con la paciencia y la eficacia de una tela de araña global. La Red de redes, internet, el wi-fi, el omnipresente  (y omniefectivo) 4 G, la fibra-óptica, la imparable digitalización de bancos, organismos oficiales, personas, hogares y en otro sentido, relaciones "humanas", mundo laboral, entretenimiento y cultura en el amplio valor de esos términos, desde el sexo hasta los grupos de acción o la formación educativa del grado que sea. Y en la otra banda del espectro, el ciber crimen, los ataques digitales de hackers pagados por gobiernos, las manipulaciones de las "fake news" (la palabra del año según el diccionario de Oxford), la llamada "postverdad" (“actitud de resistencia emocional ante hechos y pruebas objetivas”) una forma ridícula de llamar a la preferencia hacia la mentira maliciosa que uno quiere creer, a pesar de las pruebas en contrario) y la dependencia patológica que las pantallas van creando paulatinamente adictiva en los usuarios,que ya somos casi todos los humanos a partir de cierto elemental nivel económico (incluída la pobreza casi extrema: pasan hambre y viven en precario pero tienen móvil y televisión o ordenador).

Creo que una lectura atenta de alguno de los libros que recomendamos no sólo informará suficientemente al lector (y le alarmará en la misma medida) sino que le empujará a ampliar conocimientos con alguno más de la lista que adjunto. Sugiero empezar por "Piscopolítica" del filósofo coreano (del Sur, por supuesto), educado en Alemania, Byung-Chul Han, que se ha convertido en un nombre de referencia entre los filósofos críticos que analizan la sociedad del actual capitalismo avanzado y neoliberal.  Este libro nos habla de los peligros que el Big Brother de la tecnología digital, convertido en Big Data, está suponiendo ya para el individuo, inerme (y además satisfecho de su vulnerabilidad a cambio de las comodidades digitales). Para Chul Han se está generando una crisis de libertad de dimensiones planetarias que va a cambiar seguramente los modos, costumbres y acciones de unos sujetos -etimológicamente, personas obligadas a estar sujetas a algo- hasta su propio pensamiento, creencias y actitudes. Como escribe en la pág 94: "La extensión de la web de las personas 2.0 , a la internet de las cosas, web 3.0 es la culminación de la sociedad de control digital. La web 3.0 hace posible un registro total de la vida...nos vigilarán las cosas que usamos diariamente.". Y a través del "data mining" (exploración de datos") nos manipularán para que votemos lo que interese al político que contrate a una de las empresas dedicadas a ese trabajo (como ocurrió con las elecciones de EE.UU. donde, contra todos los pronósticos, el controvertido Donald Trump se convirtió en presidente). La otra cara detestable del Big Data, nos dice Han, es el Big Deal, cuando los datos personales de los ciudadanos  digitalizados por empresas especiales al servicio de quien pague mejor se convierten en una mercancía y se comercializan (nos pone como ejemplo a la empresa Acxiom que comercia con los datos de 300 millones de norteamericanos (de los que sabe más que el FBI y Hacienda juntos). Recientemente Google ha admitido que puede escuchar conversaciones privadas, íntimas, de los usuarios siempre que está suficientemente cerca de un terminal conectado a dicho asistente virtual. Argumenta que lo hace para aprender a identificar acentos idiomáticos. Y por supuesto no va  a dejar de hacerlo. El célebre buscador no necesita buscarnos, sabe en todo momento dónde estamos, todo lo que nos interesa, nuestros pequeños vicios y preferencias y lo que pensamos de casi todo. Lean ustedes "1984" de George Orwell o mejor aún, "Nosotros" de Yevgueni Zamiatin, en el que se basa Orwell y que fue escrito en el año 1921. Esas "profecías" o conjeturas socio-políticas han sido ampliamente superadas en el siglo XXI. Ahora resultan casi ingenuas pero terroríficas: la mayoría de las personas aceptamos encantadas la dictadura digital a cambio de los bienes y comodidades de la digitalización.

Pueden complementar el mensaje sobre apocalípticos e integrados digitales con otros dos volúmenes muy recomendables: "Todo el mundo miente" de Seth Stephens Davidowitz (uno de los padres de las funciones de "espionaje legal" de Google) y "The Game" de Alessandro Baricco, en la que amplía el dolido estupor que ya denunciaba hace diez años en "Los bárbaros" al constatar los efectos impactantes que el uso y abuso de las nuevas tecnologías estaban causando en el psiquismo, las actitudes y las conductas de los seres humanos que él conocía y con los que convivía y en las sociedades respectivas. Las advertencias sobre estos peligros no tienen nada de exageración o descabellados pronósticos de ciencia ficción derrotista: están basadas  en hechos, datos y circunstancias, observables y mensurables. Por ejemplo el salto cuántico tecnológico que supondrá pasar del 4 G a la nueva generación móvil del 5G ya anunciada y esperada con fruición por la mayoría de los convencidos consumidores, está teniendo efectos perversos en principio sobre la vida animal, a pesar de que se está en periodo de pruebas y circunscrito a lugares concretos y de no gran extensión.  Parece ser que el 5G precisa de miles de antenas colocadas cada cien metros con una potencia de emisión de microondas mil veces superior a la habitual. Se conoce un ensayo realizado en la ciudad de La Haya en 2018. Se produjo la muerte de más de un centenar de aves que anidaban en la zona, aunque no se tiene noticia (por el momento) de que afectara de forma comprobable a los humanos. Por otra parte, con la implantación del internet 3.0, de las cosas, llegará el "hogar inteligente", la digitalización del dinero y la posibilidad fáctica de controlar todo lo que somos y hacemos. Se habrá hecho realidad la dictadura digital que denunciábamos al principio, mucho más profunda e insidiosa que la descrita en las novelas de Huxley, Orwell o Wells. ¿Por qué? Porque los individuos afectados no tienen conciencia de su pérdida total de libertad. Al contrario se creen en el mejor de los mundos posibles: un mundo feliz, cómodo y lleno de gratificaciones inmediatas (al estilo de los juegos de ordenador, como apunta Baricco). Está calculado que en 2022 el 98 por ciento de lo hogares pudientes de las grandes capitales estarán "servidos" por la red 5 G. Como decían nuestros padres con un gesto de confusión y temor: "Dios no coja confesados".

No se trata de elucubraciones de pensadores contagiados del "cogito interruptus" , propio de aquellos que ven el mundo lleno de signos o síntomas o del que, en lugar de símbolos, percibe un mundo lleno de presagios. Comienza a haber un creciente número de personas repartidas por el ancho mundo que ven los signos indudables, reflejados en circunstancias y contextos, de  que algo ominoso para el ser humano se está cociendo a fuego lento en ese estado de cosas, por otra parte envuelto en el ropaje multicolor de lo deseable: signos evidentes de algo que está en todas partes y que tarde o temprano mostrará su faz dictatorial auténtica. Y esto no es ciencia ficción. 

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Escitor y periodista

 

FICHAS

PSICOPOLÍTICA.- Byung-Chul Han.. Trad. Alfredo Bergés.- Ed. Herder. Pensamiento. 127 págs. ISBN 9788425433986

THE GAME.- Alessandro Baricco.- Trad. Xavier González Rovira.- Ed. Anagrama. 333 págs.ISBN 9788433964366

TODO EL MUNDO MIENTE.- Seth Stephens-Davidowitz.- ED. Capitán Swing.-287 págs. ISBN 9788494966804

De "NOSOTROS" (Yevgueni Zamiatin" y "1984" de George Orwell, hay bastantes ediciones y son fáciles de encontrar en librerías de segunda mano y en buscadores tipo Amazon o Serret.

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26 julio 2019 5 26 /07 /julio /2019 17:14

Quinientos años de la muerte del gran Leonardo da Vinci (1452-1519), dan para mucho. Este genio indiscutible, paradigma del hombre del Renacimiento, un polímata que transitó por múltiples saberes y artes con la misma envidiable soltura (fue de forma simultánea pintor, anatomista, arquitecto, escultor, botánico, paleontólogo, escritor, científico, filósofo, ingeniero, inventor, músico, urbanista y poeta). El libro que hoy comentamos tiene el mérito de enfocar la mirada  atenta sobre una particularidad  creativa de Leonardo: los dibujos y la escritura "en espejo" en los que están realizados muchos de sus manuscritos, ofreciendo una explicación de por qué Leonardo dibujaba con la mano izquierda (sin ser zurdo) y con las letras en espejo (es decir, con las palabras escritas al revés). El libro, del profesor granadino de Psicología José María Cid Rodriguez, está dedicado a este tema y resulta un regalo pedagógico, artístico e histórico (además de psicológico) que merece ser resaltado en este aniversario,  aunque fue publicado el año pasado por Caligrama editorial, con gran aporte de dibujos, fotografías  y reproducciones de la caligrafía y los dibujos del genial florentino (nacido en Vinci a pocos kilómetros de Florencia). Concebido en forma de aporte documental, el autor desaparece voluntariamente en el seno de la información que facilita y los numerosos autores a los que cita sin  juicio o análisis crítico, sólo aportando un resumen bibliográfico (lo cual crea repeticiones y reiteraciones que lastran un poco la lectura del libro). No en vano se subtitula "Itinerario bilbiográfico ilustrado".

Sin embargo la naturaleza y originalidad específica del enfoque de este ensayo hace que la lectura sea apreciable y fructífera: la personalidad de Leonardo resplandece al conocer las conjeturas que hacen los expertos sobre su "paranoia", su miedo a que su obra fuese copiada o se hiciera uso de sus métodos y descubrimientos, los elementos "oscuros" de su personalidad, las connotaciones sexuales de muchas de sus obras y de eventos biográficos que condicionaron su peculiar manera de escribir (grafía en espejo), a pesar de que Leonardo prefería aplicar en su vida aquello de que una imagen vale más que mil palabras. También sus aportes científicos y el uso que se hace en las  nuevas tecnologías de muchas de sus ideas e intuiciones, elevan el valor considerable de este genio italiano.

La ambición documentalista de José María Cid va desde las biografías existentes en el mercado, hasta las novelas basadas en ellas o los manuscritos y códices de ese autor, pasando por los detalles de la singular escritura de Leonardo y de sus obras pictóricas y dibujos, a las distintas hipótesis que se han barajado para explicar el por qué de la escritura en espejo ( la fisio-psicológica, la criptográfica, la psicoanalítica o la higienista), la supuesta dislexia que padecía el artista, sus habilidades taquigráficas, las investigaciones sobre diversos aspectos de su obra, incluida una referencia a las obras que tratan sobre las presuntas claves del "Código Da Vinci", el best seller de Dan Brown o referencias a Leonardo como anatomista, etc. Un libro, pues, con un amplio abanico de referencias bibliográficas sobre Leonardo. De obligada lectura para quienes deseen profundizar en la, a pesar de todo, enigmática figura del genio de Vinci.

FICHA

LEONARDO DA VINCI.- José María Cid Rodríguez.- Ed. Caligrama.-250 págs. ISBN9788417335779

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23 julio 2019 2 23 /07 /julio /2019 09:14

Pensando amargamente en la sideral distancia entre los escenarios político-sociales de esos soñadores y la triste y quijotesca realidad, dióme en meditar en torno a figuras como Platón, Ortega y Gasset, Unamuno o Labordeta, por dar una nota local y cercana, aunque Sócrates y Aristóteles ( y muchos otros que mencionar no quiero) también tuvieron sus más y sus menos con la brecha insalvable entre la teoría política y la vida real.

Pero por hoy quedémonos en el eximio Platón, idealista donde los haya cuya filosofía fracasaría ( y responsable de algunos males psicológico-morales del individuo, sobre todo a partir de la versión religiosa de su filosofía:  Nietzsche definió el cristianismo como "platonismo para la plebe"). Pero también es el autor de " La República" donde a través del diálogo nos muestra sus ideas sobre el orden político, la metafísica transmutada en normas para el gobierno de la polis o ciudad, es decir, el Estado. El estableció tres estamentos sociales: comerciantes, guerreros y gobernantes (o filósofos). Establecía una meritocracia basada en el conocimiento y defendía la idea de que un Estado gobernado por filósofos estaba libre de la lacra de la corrupción. La piedra de toque de la posible aplicación de las ideas platónicas a la política práctica tuvo unos resultados desastrosos para el propio Platón que realizó tres viajes a Sicilia con la finalidad de instruir al tirano Dionisio I y luego a su hijo en las artes de la política aristocrática e idealista. Del primero de los viajes salió escoltado por una nave de guerra y vendido como esclavo en Egina (rescatado "in extremis" por el también filósofo Aniceris de Cirene). Con Dionisio II también terminó de forma abrupta y poco amistosa. Quedaba claro que la filosofía (no sólo la platónica) no se lleva bien con la política práctica de cada día.

Me pregunto y tal vez dentro de un tiempo sea capaz de responderme, ahora desde luego sólo especulo, qué es lo que tiene el "poder", --siquiera sea en la minúscula medida de lo que alguien llamaba con acre humor "lo municipal y espeso", ámbito con el que me voy relacionando-- para transformar la percepción de sí mismos en algunos que lo ostentan. Hasta el punto que dicho "poder" crea una especie de "falso contexto" en el que el sujeto (etimológicamente, el que no puede moverse libremente) parece olvidar el sentido de la ética universal  (lo que es bueno, correcto, bello), si es que alguna vez la ha conocido, para regirse por otra "ética" circunstancial  dirigida a objetivos pragmáticos (no necesariamente malos, pero sí limitados por los propios intereses). Sin ni siquiera tener en cuenta el kantiano "imperativo categórico": lo ético es lo aceptado como tal por todos. Lean: "Obra sólo según aquella máxima por la cual puedas querer que al mismo tiempo se convierta en ley universal".Volveremos a este tema.- ALBERTO DIAZ RUEDA

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21 julio 2019 7 21 /07 /julio /2019 14:33

El catedrático de Harvard Martin Puchner analiza la importancia de la literatura en la historia de la humanidad y nos habla de los "textos fundacionales" como la Biblia, la Iliada o la Odisea, la epopeya de Gilgamesh (2100 aC en escritura cuneiforme) o, puestos al caso, el Manifiesto comunista o el Mein Kampft, el Sutra del Diamante (868 dC) o la Novela de Genji (en el Japón del año 1000). Textos vinculados con la narrativa oral y que tienen una importancia generativa esencial en el imaginario humano de la época. Hasta el punto que durante generaciones se mantenían como patrimonio religioso y cultural al cuidado de la clase sacerdotal y como guía de comportamientos sociales y  modelos de excelencia.

Jung y Lacan, entre otros grandes psicólogos, incluído Freud (que pasó de puntillas por el tema religioso que él reducía a la infancia y adolescencia de la humanidad) y un número considerable de filósofos (incluidos los que rechazaban al mismo tiempo la importancia "sagrada" de algunos textos pero admitían la potencia dinámica de "lo sagrado" en la psique) no sólo admitían la fuerza generadora de esos textos fundacionales en los usos y costumbres y en las leyendas y símbolos formativos del intelecto y las emociones y sentimientos, sino que rastreaban en algunos el origen de muchos grandes complejos humanos, actitudes y comportamientos de los pueblos a través de la historia. 

En nuestra Era Digital (cuyo desarrollo y cambios aún solo podemos conjeturar) los textos fundacionales comienzan a ser híbridos, de "El señor de los anillos" a "Harry Potter", en concordancia con el empobrecimiento icónico imaginativo: el griego del siglo IV aC no necesitaba imágenes auxiliares para "ver" dentro de sí a Aquiles, el de los pies ligeros, enfrentándose al rey Agamenon por la rubia Briseida o emocionarse con la destrucción de Troya tras el ardid del Caballo de madera o el astuto Ulises engañando al enorme Cíclope. Los héroes y los malvados de las grandes historias fundacionales formaban los arquetipos que Jung estudió y nos mostró en el fondo de los oscuros demonios que inspiraron a los nazis o los que anidan en la torturada mente de neuróticos y psicóticos. Valentin Propp, Mircea Elialde y otros mitólogos nos han advertido de la influencia subliminal de las leyendas y los cuentos infantiles tradicionales.

Es de esperar que la Era Digital nos proporcione otro tipo de relatos fundacionales. Pero todo es un elemento básico, profundamente enraizado en el ser humano desde su nacimiento, en la genética de la especie: la necesidad del "bípedo implume" como nos llamaba Sócrates, según Platón, de tener una historia, una narración que nos contamos, en relación con la cual entender la propia vida.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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19 julio 2019 5 19 /07 /julio /2019 18:03

¿Qué hubiera sido de la humanidad si no hubieran existido el lenguaje y la escritura? Seguramente jamás hubiéramos llegado a inventar la bomba atómica, al exterminio burocrático-científico de millones de personas en campos de concentración, a provocar hambrunas, éxodos y matanzas por todo el planeta, a contaminar las aguas, la tierra y los cielos hasta límites apocalípticos, a hacer desaparecer inexorablemente cientos de especies animales y vegetales (nuestros supuestos compañeros de hábitat) a entender que la violencia, el abuso, el engaño y el robo forman parte indivisa de nuestra existencia cotidiana... y tampoco hubiéramos disfrutado del Quijote, de Shakespeare, Dickens, la Divina Comedia, Milton, los Vedas, las Mil y una Noches, del Sócrates de Platon, Epicuro, Aristóteles, Kant, Montaigne, Descartes, Wittgenstein, Russell los libros de Historia, de grandes viajes, Darwin, Einstein, los geógrafos desde Ptolomeo a Humbolt... sin los textos que la amparan y canonizan no habría profundas calas de espiritualidad en la mente humana y el acervo cultural de la Humanidad no existiría. Seres simiescos a los que nunca conmovería el teatro, el cine, la música...

La pregunta es retórica y se abre a una dicotomía insalvable: la barbarie y el instinto de supervivencia de la horda primitiva o la ambivalente carga de la historia que hemos inventariado tras miles de años de signos gráficos con significado, códigos en cuyas entrañas late la identidad de pueblos y personas y el reflejo histórico de esa relativamente breve y efímera presencia, con un trasfondo dramático de imperios que surgen, florecen y mueren, a veces sin dejar rastro, del florilegio de ideas políticas, sociales, científicas o filosóficas que van dinamizando el desarrollo, progreso y a veces destrucción de naciones e individuos. Más de cuatro mil años de literatura universal convierten en mera tentativa caprichosa e incompleta cualquier intento de reflejar una variedad y complejidad casi inagotable. El libro de Martin Puchner picotea aquí y allá sin pretender en ningún momento la locura de tratar de ser exhaustivo. 

Puchner, catedrático de literatura europea de Harvard, recurre a dieciseis textos que él considera fundamentales buscamdo a través de viajes personales contextualizar dichas obras con el ambiente en el que nacieron, al menos de forma indirecta inevitable dada la distancia cronológica y los enormes cambios habidos. Aunque en algunos, como el Sáhara (desde donde evoca la "Epopeya de Sunjata") o la selva mejicana y centroamericana donde aún alguien habla del "Popol Vuh".

El autor considera esos textos como "fundacionales", que "solían estar custodiados por sacerdotes que los atesoraban en el corazón de los imperios y naciones, mientras que los reyes los impulsaban porque sabían que un relato podía justificar conquistas y proporcionar cohesión cultural.” Como es natural en la historia de la cultura hay una dinámica progresiva, desde los escasos de tiempos antiguos hasta que "a medida que se extendía su influencia fueron apareciendo nuevos textos hasta que el globo se fue pareciendo más y más a un mapa organizado por la literatura, por los textos fundacionales que dominaban una determinada región”. El creciente poder de esta clase de textos situó a la literatura “en el centro de muchos conflictos, entre ellos las guerras de religión.” O más tarde, nos dice Puchner, de forma un tanto reduccionista,en la Guerra Fría, "en gran medida una guerra entre textos fundacionales: La Unión Soviética se había fundado a partir de las ideas articuladas en un texto mucho más reciente que la Biblia: El manifiesto comunista, escrito por Marx y Engels y leído con avidez por Lenin, Mao, Ho y Castro.”

Para seguir una coherencia cronológica, nuestros autor nos lleva desde el arcaísmo de escribas que compilaban textos orales recitados por aedos ante multitudes casi hipnotizadas por el poder evocativo de las palabras, es decir obras como Gilgamesh, la Biblia hebrea del Antiguo testamento, la Iliada o la Odisea. Más tarde serán textos inspirados por Buda, Sócrates, Pitágoras, Demóstenes o Jesús. Seguirán los escritos y publicados minoritaria y limitadamente por los grandes maestros literarios y filosóficos, adorados por la aristocracia y la burguesia. Llegando a la eclosión de la imprenta, la producción masiva y las masas alfabetizadas..hasta la radical revolución digital de internet, cuyo camino futuro está tan lleno de angustiosos interrogantes, como de comodidades impensables y aspectos positivos lo está en el presente.

 

FICHA

EL PODER DE LAS HISTORIAS.- Martin Puchner. Ed. Crítica. Trad. Silvia Furió. 394 págs. 23,90 euros. ISBN 9788491990260

 

 

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17 julio 2019 3 17 /07 /julio /2019 08:44

Decía Aristóteles que el hombre es un "zoon politikon", es decir, un animal político y también social. Para el filósofo, la política es la ciencia práctica suprema, un área de conocimiento que tiene como objetivo básico el bien de la "polis" o ciudad-estado. Y la herramienta esencial es la ética. Cada hombre es como una rama del gran árbol que es el Estado, por lo que la ética individual debe estar sustanciada por la ética del Estado y sus dirigentes. Simple y claro...aunque quizá utópico, ¿no les parece? Desde el idealista Platón al muy cínico y pragmático Maquiavelo o a nuestro escéptico y realista  Baltasar Gracián, la figura del político ha sido objeto de amplias especulaciones.

Echemos un cuarto a espadas sobre el tapete del juego político: pienso que en política y entre los políticos la ética se escribe con H. El político de la Grecia y la Roma clásicas tenía como exigencia personal el respeto a la "areté", la "virtus" latina, la virtud, la acción correcta y desinteresada. Y su objetivo era la "aristós" o la excelencia en su trabajo y proyectos. Yo apuntaría, como elementos básicos, para nuestra época más práctica (y banal) las tres "H": Honestidad, Humildad y Humor. Exigibles a todos los que profesan la política (al hacerse “profesional” la política ha entrado en terreno éticamente pantanoso) en sus actitudes y comportamientos. Como a los emperadores romanos, al político de turno, en su toma de posesión, le debería acompañar un secretario o un jefe de negociado con muchos quinquenios en su haber, susurrándole al oído, "el poder es efímero, la ética, eterna", En nuestros tiempos supuestamente democráticos, el poder político es una falacia con obsolescencia programada. Humor y humildad preparan el camino y facilitan la andadura. Y para aplicarlo todo hace falta inteligencia y sentido común (decía nuestro Gracián, "más vale un grano de buen sentido que montañas de inteligencia"). En muchos casos la Honestidad es sustituida por la Holganza ética, la Humildad por el Histrionismo y el Humor por la Histeria. El problema es que, como todo el mundo sabe, la H es muda.-ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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12 julio 2019 5 12 /07 /julio /2019 09:37

Para el pensador polaco Zygmunt Bauman  ( 1925/2017) vivimos en una sociedad posmoderna que tiene características "líquidas"  ya que en ella "las condiciones de actuación de sus miembros cambian antes de que las formas de actuar se consoliden en unos hábitos y en una rutina determinadas". Ese tipo de sociedad refuerza constantemente un estilo de vida incapaz de mantener una forma o un modo de vivir determinados durante mucho tiempo. Como escribe Bauman "los logros individuales --en esta sociedad moderna líquida- no pueden solidificarse en bienes duraderos porque los activos se convierten en pasivos y las capacidades en discapacidades en un abrir y cerrar de ojos". ¿Dónde nos va a llevar esto? Bauman  tiene la honestidad de afirmar "ninguna estimación de la evolución futura de esta sociedad líquida y sus individuos poder ser considerada plena y verdaderamente fiables", ya que "la extrapolación de hechos del pasado con el objeto de predecir tendencias futuras no deja de ser una práctica cada vez más arriesgada y ....engañosa".

Esta lúcida reflexión parece dejarnos con las manos atadas respecto a ese futuro hipotético. Por lo que se precisa una actuación en el presente. Y un cambio de percepción que garantice esa actuación. Sólo tenemos una posibilidad fáctica: terminar con la ignorancia política y con la inactividad subsiguiente. ¿Quienes se aprovechan de esos dos elementos?: los extremismos fanatizados que recurren al sustrato emocional, las bajas pasiones y el miedo de los individuos para, sin permitir la reflexión crítica, crear fuentes de presión ciudadana a favor de las políticas irracionales y viscerales. A través de la ignorancia y la incertidumbre, deliberada y emocionalmente cultivadas se ata de pies y manos a la democracia con sus propias leyes y creencias. Dice Bauman: "Necesitamos la educación permanente para tener opciones entre las que elegir". Y la educación política permitiría crear condiciones de vida y formación que pongan a nuestro alcance y posibilidades tales opciones. Vuelve a ser necesaria e inevitable la educación política en esta sociedad "líquida" en la que lo único que permanece "sólido" es el fanatismo político o religioso.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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6 julio 2019 6 06 /07 /julio /2019 09:40

En castellano hay un refrán que dice: "hay que saber hacer de la necesidad, virtud". Esa actividad tiene más de sabiduría que de conocimiento. O de arte. El arte de lo poco. Que nada tiene que ver con una pobre conformidad con lo poco que se posee o que nos ofrece la vida. Uno se contenta y no aspira a más, a la mejora, al cambio.No es eso, no es eso, Se trata de unir la creatividad, el ingenio, el empuje para sacar partido de la circunstancia negativa, de las horas oscuras que parecen espesarse en determinados momentos. Requiere un talante indómito, avivar el ingenio, no permitirse el derecho al error o al renuncio, a la caída en el desaliento. Hay que aprovechar las piezas que nos han dado para el juego, hacer un uso positivo de los pocos medios disponibles, sin quejarse a los dioses (desde los griegos sabemos que los dioses son sordos e indiferentes) ni exigir a los otros. Pasa por una aceptación dinámica. Movamos las piezas de la forma más creativa: estemos seguros de que los vientos huracanados y destructivos pueden calmarse lo suficiente en algún momento para impulsar las velas de la vida lejos de la mar chicha, del pantano cenagoso de la desesperación. Y no hablo sólo del tener, de los objetos externos, hablo del ser. Del ser objetivo. Del propio cuerpo que, por los años o las circunstancias, está en horas bajas. Hay que respetarle y darle lo que precisa, sin excesos.

El arte de vivir en lo poco, nos hace valorar los pequeños placeres gratuitos de la existencia, valorar el sencillo hecho de existir, despreciar la envidia, invertir en el simple orgullo de salir adelante, armonizar nuestra vida con la insólita plenitud que guarda lo poco en su seno, inventarnos como una persona distinta, acorde con el momento, transformar los déficits en cualidades. Espiar la aparición súbita, inesperada, de lo esencial. Como un regalo. Favorece la emergencia de un estilo de vida, una sabiduría del ser más que del tener. Uno aprende no sólo a desprenderse de lo superfluo, sino a no detenerse en ello en el futuro.

Aunque esta filosofía es aplicable en cualquier momento de nuestra vida (si somos jóvenes, es particularmente creativa y apasionante) resulta ser una metáfora esencial para los que lucimos canas. El arte de lo poco es , también, el arte de saber envejecer. Pero, joven o anciano, el arte de lo poco nos enseña moderación, una actitud firme de vigilancia constante, de resistencia -y respeto- a nuestro cuerpo y a nuestro "pathos" (el sufrimiento humano y normal de la persona, el desenfreno emocional). Promueve una actitud vital que por definición nos aleja de la locura, la desmesura y la barbarie (la otra forma del "pathos" griego).-ALBERTO DÍAZ RUEDA

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4 julio 2019 4 04 /07 /julio /2019 16:26

Los filósofos clásicos griegos y latinos y toda la escuela helenística, desde Platón y Aristóteles hasta Pirrón, Epicuro, Séneca o Marco Aurelio (eso sin contar a los maestros chinos, Lao Tse o Confucio o los hindúes y sufíes), han proclamado casi unánimemente que el equilibro es el principal y complejo componente caracterológico del individuo que garantiza una visión realista y gratificante de la existencia, una competente colaboración entre la razón y las emociones y una capacidad empática de relacionarse con los demás. El hombre equilibrado es un "avis rara" en nuestra desquiciada época cuasi virtual. Se trata de un individuo capaz de controlar las emociones, justipreciar los sentimientos, apelar a la razón y el sentido común como herramientas vitales, mantener una jerarquía de valores dentro de la ética y lograr aplicarlo a sus semejantes al tiempo que a sí mismo.

Para lograr ese contrapeso ideal, el sujeto equilibrado (que no nace sino se hace)  ha logrado una comprensión de sus emociones y las gestiona con la razón. Para Aristóteles no es otra cosa el comportamiento sujeto  a la "areté" o virtud que nos lleva a la "aristós" o excelencia, objetivo del hombre equilibrado que se maneja en la vida aplicando el pensamiento crítico en los momentos oportunos. A años luz del comportamiento estándar del ciudadano actual. Este es un ser desequilibrado e indefenso entre la avalancha de problemas "externos" que el Sistema le plantea en forma de amenazas: el cambio climático, la crisis, la vulnerabilidad ante la invasiva técnica de las pantallas, desde el móvil a los ordenadores y la tele. Y los "internos" que emanan de una sociedad hiperactiva que cifra una felicidad impostada en el tener más que en el ser y lo adorna todo con clamores incesantes hacia la salud deportiva compulsiva, las exigencias laborales excesivas en un escenario de inseguridad, las promesas fatuas del supermercado espiritual, meditación, mindfulness, coaching, yoga. Todo ello forman unas nubes que ocultan la necesidad acuciante de mantener un pensamiento crítico que  cuestione tanta falacia, aplique el análisis a un modelo de vida claramente deficitario y sepa distinguir, modelar y compaginar las circunstancias de nuestra vida y el contexto en el que vivimos. Poner coto a los malos hábitos mentales, las falacias del éxito y la felicidad creados por la presión social y la contaminación de las ideas víricas que hoy, como nunca antes, nos bombardean desde todo tipo de pantallas.

Como dice el profesor Jose Carlos Ruiz, "la felicidad es un modo de ser, se cultiva poco a poco y se tiene que cuidar diariamente con una forma de pensamiento crítico activo y correcto. No se puede ser feliz sin un pensamiento adecuado, es lo único que nos protege de la ansiedad, la depresión, las frustraciones, el sufrimiento y el miedo. Y para pensar bien se deben combinar los dos elementos más operativos del ser humano, la razón y el sentimiento." Esa es la conclusión de Spinoza y la de los neurocientíficos como Antonio Damasio que ha revelado los correlatos cerebrales de esos asertos filosóficos.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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