Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
18 septiembre 2020 5 18 /09 /septiembre /2020 09:02

E.M.Forster uno de los miembros del Grupo de Bloomsbury (nacido con el siglo y fallecido en 1970, a los 69 años) , fue uno de los grandes escritores británicos de mediados del siglo XX. "El más largo viaje" apareció en España en 1977  (siete años después de la muerte del escritor) y yo la leí apasionadamente, como todo lo que se iba traduciendo de este novelista, narrador y ensayista que se iría a la tumba sin salir del armario y que me desconcertaba  por su manera de describir el amor, hasta que en los ochenta, creo, se tradujo su novela póstuma "Maurice" (aparecido en inglés en 1971) y yo entendí la ambigüedad de muchos personajes masculinos de Forster y sobre todo la doble lectura de sus inteligentes diálogos y observaciones. Dicho esto sin sombra alguna de censura o juicio. Siempre he respetado las diversidades sexuales ajenas.

Me ha gustado volver a las complejas disquisiciones intelectuales de tantos personajes inolvidables, "Viaje a la India", "Una habitación con vistas", "La mansión" convertida en famosa serie de tv. con el título "Regreso a Howard End") y los relatos de "La vida futura". En trece ocasiones fue nombrado como aspirante al Premio Nobel sin llegar a serle concedido (quisiera creer que no fue por su opción sexual personal). En la década de los treinta sus charlas literarias y culturales por la BBC tuvieron una extraordinaria acogida popular y su labor divulgativa fue objeto de varios premios. También publicó varios ensayos y biografías. Que yo sepa sólo se ha traducido "Aspectos de la novela", en los setenta que fue convenientemente devorado por todos los que aspirábamos a ser eficientes y honestos críticos literarios).

Sigue siendo una novelista atractivo, de lectura gratificante aunque no siempre fácil y uno de los más destacados escritores- analistas que ha dado la grey universitaria inglesa desde Oxford a Cambridge (o como en esta novela, Swaston) que llevaba consigo la elección de un tipo de vida peculiar y de una manera de comportarse en sociedad con su sello distintivo. En esta novela Forster apuesta por una especie de novela de tesis, en la que -muy actual- reivindica cierto tipo de actitudes en las que se privilegia las ideas y una vida dedicada a ellas sobre la explotación práctica y profesional de las aptitudes y estudios. Forster consideraba que esta novela, quizá una de las menos populares, es, sin embargo un reflejo literario de sus personales preocupaciones y su desarrollo como persona. Una especie de Bildungsroman (como los alemanes llaman a las novelas de "aprendizaje" vital) que refleja los azares existenciales, emocionales e intelectuales de Rickie Elliot, probablemente un trasunto del autor.

Especialmente interesante es la información que nos da Foster de su decidida actitud, tan adelantada a su tiempo, de comunión esencial y amor a la Naturaleza. Y así dice de uno de sus personajes: "Su actitud ante la naturaleza era decididamente estética: una actitud más estéril que la totalmente práctica. Aplicaba el criterio de belleza a la sombra, al olor y al sonido; nunca sentía reverencia hacia estas cosas ni se emocionaba con ellas; nunca las había considerado como una irresistible trinidad que puede embriagar de alegría al devoto. Si le gustaba el campo arado era como mancha de color, no como insinuación de la inagotable fuerza de la tierra". (pág. 118).  O mas adelante (pág.213), "Percibió con mayor claridad la crueldad de la naturaleza, para quien nuestro refinamiento y nuestra piedad no son más que burbujas, que desaparecen a toda prisa en el agua turbia".

No hay ninguna de las obras de  Forster donde no se prodiguen detalles de una filosofía y una percepción sensual hacia la naturaleza, ante los que los actuales gurús de la ecología no babearían de placer. Eso como simple adorno de una complejidad magnífica de sentimientos y emociones en un escritor fundamentalmente intelectual y de gran formación clásica.

FICHA

EL MÁS LARGO VIAJE.- E.M. Forster.-Trad. José Luís López Muñoz.- Alianza Tres. 316 págs.

Compartir este post

Repost0
8 agosto 2020 6 08 /08 /agosto /2020 09:44

 

Pertenezco a una generación que comenzó a despertar a ese misterio cotidiano que era la condición femenina, por encima de los roles habituales. Lejos ya de la época de las primeras revolucionarias, de las sufragistas y el despertar de la mujer en otros países, en España en los sesenta comenzaba con grandes dificultades a surgir una conciencia del feminismo que enraizaba entre los jóvenes y era seguida con hostilidad y desprecio por nuestros mayores y por muchos jóvenes conservadores y tradicionalistas que en este país siempre han proliferado no sólo al abrigo de las clases medias y altas, sino entre los obreros y gente rural. La magia manipulada de la "revolución de las flores" hippy y de las universidades alzadas al conjuro del "Paris 68" y la imaginación al poder, del "debajo de los adoquines, la playa" o del "Dios ha muerto, Marx también y yo no sé dónde estoy" (una pintada que leí en un muro del Barrio Latino)...era una magia falsa, de mal ilusionista, que se le veía el truco, el artificio y la mentira. Las jóvenes de largos cabellos con coronas de flores silvestres, olor a patchulí y sexo fácil y consentido, volvían a las aulas universitarias a ser mejores estudiantes pero profesionales de segunda, por debajo de compañeros menos preparados, otras escogían el matrimonio como salida vital y algunas brillaban como gemas en sus respectivas profesiones pero sus logros eran disimulados entre los masculinos, cuando no abiertamente sofocados, titularizados por sus esposos o compañeros.

En "Hacia las estrellas" una novela de Mary Robinette, ese signo discriminatorio contra el sexo femenino y personas de color se contempla como un símbolo que rebasa la ficción para reflejar una realidad obstinada en la historia de nuestra cultura: la marginación o la desvalorización de la mujer o de otra raza, por el hecho de serlo, al margen de sus valores superiores literarios, poéticos, científicos...

Se podrían rastrear las influencias que Mary Robinette recibe de su entorno y de la historia cercana o, en todo caso, el lector mínimamente informado las descubre, por ejemplo, en la película de 2016 "Hidden Figures" ("Figuras ocultas"), dirigida por Theodora Melfi en la que se nos habla de, precisamente, la NASA y de tres científicas (reales) negras que trabajan en el empeño norteamericano por ganar la carrera espacial contra Rusia en los años sesenta  y que son sometidas a tratos discriminatorios e insultantes por sus superiores y compañeros masculinos.

Y más cercanamente, el libro de Sergio Erill "La ciencia oculta" donde se analiza el papel de una quincena de grandes investigadoras desplazadas e ignoradas, a pesar de sus cruciales descubrimientos científicos, como Lisa Meitner, pionera de la fisión nuclear, que quedó al margen del Nobel concedido a su compañero Otto Hahn. O Jocelyn Bell que describió el púlsar, hallazgo que capitalizó con un nobel su tutor de tesis Antony Hewish. Ni Einstein se libra de las sospechas de cierto tipo de fraude respecto a la colaboración que recibió de su esposa Mileva Maric, científica de renombre, y la importancia de ésta en los descubrimientos einstinianos. Solo tengamos en cuenta que sólo 18 científicas contra 572 hombres premiados hablan de unas diferencias numéricas que no se corresponden con la realidad de los trabajos científicos. Como dijo una de esas damas apartadas del éxito por razón de su sexo: "“Me pregunto si los diminutos átomos y núcleos, o los símbolos matemáticos, o las moléculas de ADN, tienen alguna preferencia por el trato masculino o femenino”.

No, en realidad se trata del llamado "Efecto Matilda" que consiste en la forma piramidal de los grupos de investigación, liderados por hombres generalmente. El que está arriba recibe los premios y se invisibiliza a las personas que están en la base, particularmente las mujeres, consideradas, a pesar de sus logros, piezas secundarias y casi de la "cuota" debida al sexo femenino. En algunos países, el color de la piel es otro punto menos.

La novela está bien narrada, con sus puntas y ribetes de ironía o mordacidad y sarcasmo cuando la situación lo requiere y, francamente, las vicisitudes del Elma York en la Coalición Aeroespacial Internacional para hacerse un hueco como astronauta a pesar de estar sobradamente preparada hace que el lector sonría algo perplejo y se va obligado a refrescar su memoria ya que la acción transcurre en 1952, tras el impacto de un meteorito en la costa Este de Estados Unidos (arrasando Washington y otras ciudades) que está precipitando el posible fin de la habitabilidad en la Tierra, por el cambio climático que se está produciendo.. Hay que buscar otro planeta que tenga posibilidades de vida y colonizarlo. La acción y los personajes van desarrollando el velo argumental pero, aquí entra el valor extra de esta novela, no se limita a describir la lucha contra reloj por unos objetivos vitales, sino que nos muestra la urdimbre desesperante y muy verosímil de los prejuicios sobre las mujeres, las religiones y las razas que van dificultando de forma absurda una misión que debía anular esos complejos negativos humanos. La novela es en ocasiones un bien argumentado canto en defensa de la tolerancia, la igualdad y la solidaridad entre los humanos como única forma viable de salvar nuestra existencia como género animal racional ( históricamente más bien irracional).
Evidentemente nuestra autora ha planteado bien sus elementos narrativos y ha dejado la puerta abierta para la serialización del argumento que ha quedado en un punto tan interesante (y tan alentador para las lectoras y los lectores pro feministas) que tenemos asegurados seguidores fieles para la o las siguientes novelas del ciclo (a los que tan aficionados son los escritores de ciencia-ficción) cuyo epígrafe común será, "La Astronauta". En cuanto a los aspectos filosóficos y especulativos de esta ucronía...no los hay. Es diversión pura, de calidad. Con una punta, interesante, de protesta y reivindicación por los derechos humanos.

FICHA

HACIA LAS ESTRELLAS.- Mary Robinette Kowal.- Trad. Aitana Vega.- Oz editorial.- 401 págs.

 

 

Compartir este post

Repost0
30 julio 2020 4 30 /07 /julio /2020 11:39

Ya en el siglo XXI las protestas feministas comenzaron a tomar una curiosa imagen simbólica, vagamente aterradora: la televisión había entrado a saco en la novela distópica de Margaret Atwood "El cuento de la criada" y nos había mostrado una civilización en la que las mujeres estaban reducidas a instrumentos y despojadas de cualquier referencia humana que no fuera su sexo y los limitados pero contundentes  usos que sus cuerpos ofrecían. Las feministas aparecían vestidas con amplios sayales rojos y en la cabeza una especie de toca monjil blanca con alas amplias. Así las describía  la novela y las mostraba la serie.

Lo que los aficionados a la ciencia ficción clásica sabíamos es que la  escritora canadiense describía en clave sus  sensaciones y proyecciones imaginativas ante el horror social y político de la Rusia posterior a Stalin pero igualmente sofocante que podía vislumbrar desde su refugio literario en Berlin occidental y sus visitas a otros países tras el Telón de Acero. Como Orwell y como Huxley y otros clásicos, la Atwood puso en su enfoque los regímenes totalitarios de la clase o ideología que fuesen, pues todos tienen un punto en común: el desprecio total hacia la dignidad del ser humano, por encima de sexo, color, raza o nación.  Y en el caso del "Cuento" de la mujer, reducida a la condición de "hembra fértil".

Lo más angustioso de la novela es la sensación que te va creando de posibilidad. "Eso aquí, en este país, en esta época, no puede pasar" nos decimos. Pero nos equivocamos. Como ha ocurrido con el Covid, todo puede  pasar y las reacciones humanas suelen ser lamentables por lo desastrosamente previsibles. La República de Gilead es una reedición del puritanismo norteamericano del siglo XVII que, cuando Atwood escribía su novela, en 1984, parecía imposible de reeditar...Imagínense con Trump en el poder una legislatura más.

La maestría de la autora es visible aunque sutil. Empieza por negar los datos habituales al lector. Este entra de golpe en la narración y vive en primera persona una existencia que parece una pesadilla, en un país que poco a poco va intuyendo y en una época post apocalíptica de la que no se nos fan detalles. Es la cultura sobreviviente a un acontecimiento que ha cambiado brutalmente la historia conocida. Fanatismo religioso, moral del poder, el abuso y la utilidad. Necesidad de reproducción humana pues el Horror ha dejada diezmada a la población. Como suele ocurrir eso supone la instauración de la dictadura total y la reproducción fiel de los niveles sociales. El poder y la riqueza a un lado, en medio la fuerza física, los vigilantes y el resto, el pueblo base, los que trabajan,  los explotados. Entre ellos una fracción aún más ruinmente explotada: las mujeres fértiles (los índices de fertilidad del país cayeron en picado debido a la contaminación: otro de los aciertos de Atwood que casi pronostica las apariciones de pandemias).

Criadas, tías (con su vestimenta marrón) esposas (vestidas de virginal azul, ya que son estériles) o las marthas, enmascaradas en un verde pálido, limpian y cocinan para los que mandan y para mayor sadismo puritano masculino las no-mujeres y econoesposas, las primeras de pasado pecaminoso que han sido torturadas y desterradas del país y las segundas, con trajes a franjas, son las mujeres de hombres pobres destinadas  a servicios de bajo nivel. Es el universo femenino de la República. El masculino tiene sus funciones limitadas oor el poder y la actividad, desde los comandantes, vestidos de negro, los que detentan el poder supremo, los ángeles, servidores operativos y burocráticos, los guardianes, matones y cuidadores del orden público y los "ojos de Dios" una especie de servicio secreto y de espionaje que vela, como la Inquisición, por eliminar a los "infieles".

La lectura de esta absorbente novela nos devuelve a una sensación que el Covid ha elevado a la categoría de convicción: la de la fragilidad y vulnerabilidad del ser humano. Y también algo aún más inquietante: la falta de solidaridad y cooperación entre las personas, que es la causa de que se instauren regímenes totalitarios que degradan a la mayor parte de la población pero permiten vivir con privilegios más o menos progresivos a otra parte de esos ciudadanos, con la excusa de una ideología o una creencia (políticas, raciales o religiosas) que los convierte en el bloque elegido por el poder para poder perpetuarse. 

Léanla ustedes. Hay mucho que aprender de ella y mucho que pensar tras su lectura. Luego, miran a su alrededor y verán como en muchos países de nuestro entorno (y también en algunos sectores del nuestro) las semillas espantosas de la ficción de "El cuento de la criada" pueden hacerse realidad.

FICHA

EL CUENTO DE LA CRIADA.- Margaret Atwood.- Trad.Elsa Mateo.- Ed. Salamandra.-412 págs.

 

 

 

 

 

Compartir este post

Repost0
31 mayo 2020 7 31 /05 /mayo /2020 12:26

Se preguntarán ustedes porqué les invito a regresar –literariamente- al mundo de la espada y de la magia. Quizá, también, recuerden, que tanto “El señor de los anillos” de Tolkien o “Juego de tronos” de George R. Martin o los libros de Harry Potter de J.K.Rowling, responden a momentos en los que la Humanidad se ha mostrado perpleja e insegura por los dramáticos asuntos, crisis globales, de índole bélica, financiera o social. Esos tiempos de tribulación favorecieron más o menos directamente las “modas” de narrativa de fantasía de capa y espada, de ciencia ficción o los thrillers políticos. No es banal que un “héroe” tan sospechoso como James Bond naciera en plena guerra fría y se fuera ajustando en sus mediocres a las circunstancias cambiantes del mundo moderno durante más de 50 años,  con éxito considerable. Stars Wars, Matrix, Indiana Jones, también ilustran el hambre de mitos y de “héroes” que la sociedad moderna ha reinventado del pasado remoto o el futuro posible. ¿Una posible razón psicológica global para justificarlo? La necesidad profunda del ser humano de encontrar un orden y una seguridad en la vida, además de un código simple y sencillo para resguardarse del mal y buscar el bien.

El mitólogo Josep Campbell en su obra “El héroe de las mil caras”  habla de la evolución del mito y apunta cuatro funciones básicas que se pueden rastrear a través de los libros o las películas. La función mística: necesidad de despertar el asombro y la valoración de la vida; la cosmológica: percepción del mundo físico como lugar de conocimiento; la sociológica: busca de un orden social que equilibre las fuerzas y  las necesidades con la ayuda del héroe; la pedagógica: guía simbólica para afrontar las etapas de crecimiento de la existencia o la muerte. Este es el esquema que el lector percibe en las sagas, las novelas de caballería y la obra que nos ocupa, escrita en plena II GM.

El ciclo artúrico iniciado por Thomas Malory con “Morte d’ Arthur” a mediados del siglo XV, miembro del Parlamento de Inglaterra, hombre de acción y política (acabaría sus días en 1471 en la prisión de Newgate, donde escribió su obra) sería el fundamento de una legendaria saga aprovechada en los siglos posteriores por narradores, cantares de gesta y poetas. Malory se basaba en textos medievales franceses e ingleses sobre el Grial, Lanzarote y el rey Arturo. Su obra se publicó en 1485 y tiene el mérito de constituir un ejemplo temprano de novela.

Luego dormiría el sueño cultural de las modas para renacer a mediados del siglo XX  de la pluma de un peculiar personaje, un escritor y erudito literario inglés llamado Terence H. White, mezcla  asombrosa de Oscar Wilde o Lewis Carroll.  Un joven erudito inglés prototípico de la Universidad de Cambridge. La ironía, los juegos de palabras, los diálogos sarcásticos y llenos de un noble humorismo, con el influjo estilístico de Chesterton o Conan Doyle. Por cierto el atemporal mago Merlin cita a Sherlock Holmes ante  Verruga (el niño que luego será Rey Arturo) (pág.173). Y así los que fueron niños en los sesenta y vieron “Merlin, El Encantador” de Walt Disney, disfrutarán doblemente con el primer libro de esta recopilación: “La espada en la piedra” ya que Disney hizo una reproducción bastante fiel del texto (película que, excepto en España, tuvo el mismo título de la novela).

White había utilizado el tema artúrico en sus exámenes finales de lengua inglesa y no volvería a recuperarlo, hasta después de hacer una carrera sembrada de matrículas de honor en Cambridge y de unos años trabajando como director del Departamento de Historia del colegio Stowe. En 1936 renunció a su puesto para seguir una carrera literaria, con algunos primeros éxitos muy prometedores, viviendo en la soledad de bosques y lagunas. Para White el ciclo artúrico es una tragedia al estilo griego, una especie de Orestíada, con incestos, venganzas, traiciones sentimentales (como la de Ginebra con Lanzarote) y odios edípicos (la muerte de Arturo la provoca Mordred, su hijo bastardo habido con los amores incestuosos con Morgana).

Para el joven White, la redacción de la saga de “El rey que fue y será” (The Once and Future King), es una especie de redención literaria en la que se reflejan su amor a la vida, sus temores y ansiedades, su sentido poético tan ligado a la vida en la naturaleza, la fascinación hacia todo tipo de animales, los perros, los búhos y aves emblemáticas como los halcones y los gansos salvajes. White hace que Merlin transforme a Arturo niño en animales como una perca, un azor, una hormiga, un búho, un ganso salvaje y un tejón, para enseñarle a vivir y a luchar. El humor irreverente, la ironía literaria y la divertida pseudo erudición constituyen una gozada para  el lector,  que a menudo recupera la seducción y las carcajadas que recuerda a los Monty Python y su “The Holy Grail”.

Sin embargo la guerra incipiente, su inseguridad, su escasa simpatía por las mujeres y falta de empatía personal prefiguran una soledad en la que trata de superar sus aversiones y sus miedos “creo que soportaría vivir como un cobarde, pero no soportaría hacerlo como un héroe”, escribe a un amigo. Pero en sus textos hay una entereza, una dignidad moral, una capacidad de resistencia y reacción que nos dejan una impresión favorable.

White se despide así en su obra: “Aquí termina el libro del rey que fue, escrito con grandes afanes y esfuerzos entre los años 1936 y 1942, cuando las naciones se enfrentaban en una temible guerra. Aquí empieza también –si por casualidad algún hombre sobrevive a esta peste y puede continuar su tarea- la esperanza del rey que será. Rezad por Thomas Malory y su humilde discípulo (el mismo White), que ahora deja a un lado sus libros para luchar por su gente”.

Quizá la clave de la obra completa (y también de su “resonancia” con nuestra época de pandemias y amenazas) está en los dos  últimos capítulos, XIX y XX, de “El libro de Merlin”, en donde además de Malory sale nuestro don Quijote como presunto autor de la hipótesis del final del rey Arturo: “se convirtió en cuervo”.  O también en los vigorosos ataques a la falta de sentido ecológico  (y ético) de “nuestra” época (hablamos de la primera parte del siglo XX) cuando White se dirige directamente al lector para hacer comparaciones del estado de los bosques, ríos, forma de vida y comportamientos en la época de la narración (el XI). Una especie de canto al “Paraíso perdido”, duro, implacable y cruel pero de una cierta nobleza, de una época que no se idealiza pero hacia la que hay una especie de respeto y esperanza de redención y mejora. ¿La hay en la nuestra?

.

La edición de Ático de los libros es una gozada para cualquier devoto artúrico que se precie. El que esto firma ha manejado durante años ediciones separadas de Camelot (Ed. Debate) Camelot y el Libro de Merlin (Círculo de Lectores) y El libro de Merlin (Debolsillo), que adquirí por el magnífico “Comentario del editor” que lo precede. En el libro “El rey que fue y será”, se recogen por primera vez, que yo sepa, las cinco partes de la obra: “La espada en la piedra”, “La bruja de los bosques”, “El caballero maltrecho”, “Una vela al viento” y “El libro de Merlín”. Los traductores son Fernando Corripio y Enrique Hegenwicz, los mismos que en las ediciones por separado de otras editoriales.  Sólo tengo un “pero” a esta gozada de libro que Ático nos ofrece: la falta al principio del libro de un sencillo estudio introductorio de la obra y del autor (tanto White, como una referencia a su predecesor, Malory). Esta editorial es modélica en los dossiers que prepara de las obras que edita. Un resumen de éstos no se llevaría muchas páginas y enriquecería el volumen.

Sólo me queda desearles una divertida, romántica, apasionante lectura, llena de emociones y sugestiva como una de esas eternas e inmarchitables aventuras juveniles de la literatura universal. Donde no falta ni siquiera un vigoroso ataque a la falta de sentido ecológico de “nuestra” época (hablamos de la primera parte del siglo XX) cuando White se dirige –de forma muy divertida- directamente al lector para hacer comparaciones del estado de los bosques, ríos, forma de vida y otras características en la época de la narración (el XI) o hace que Merlin se queje amargamente “¿Por qué no tenemos luz eléctrica y agua corriente” a estas alturas?”.
En fin, un placer de libro.

FICHA

EL REY QUE FUE Y SERÁ.- Terence Hanbuty White.- Trad. Fernando Corripio y Enrique Hegenwicz.- Ed. Ático de los Libros.- 822 págs.

 

Compartir este post

Repost0
3 abril 2020 5 03 /04 /abril /2020 10:31

A pesar de que el título de la novela era un poco disuasorio para el niño culturalmente machista que era yo con ocho o nueve años, mi bulimia lectora me hizo entrar en el confortable mundo femenino de la escritora estadounidense Louisa May Alcott . Había sido publicada en 1868  y nos contaba la vida cuatro niñas que viven la Guerra Civil en los Estados Unidos como fondo de su vida familiar y se convierten en mujeres. La cuestión era un poco sospechosa incluso para mi lecturamanía (me calzaba hasta los prospectos de los medicamentos y el periódico local). Parece que la señora Alcott narraba sus propias  experiencias infantiles y el texto rezumaba autenticidad y gracia por los cuatro costados, a pesar de los añadidos y recortes de la traducción que leí. La he vuelto a leer en una edición actual  y la volví a disfrutar. En mi infancia seguí  con "Hombrecitos" . Esta ya no me gustó tanto, ni tampoco "Aquellas mujercitas"  publicada años después sobre la madurez de las divertidas damitas que yo amé.

Fue escrita por Alcott en dos meses de intenso trabajo y tuvo tanto éxito que, como con Conan Doyle y su Sherlock Holmes, la autora se vio obligada a escribir las continuaciones que he comentado y un par más que no leí.¿Cuál fue el secreto de Alcott y su primera obra? La total negativa de la autora a escribir una cursilada. En la novela no hay ñoñerías ni concesiones a la ortodoxia femenina de la época. Sobre todo el personaje de Jo, pero también la madre y el ambiente general de la familia es una revolucionaria y osada declaración de inteligencia femenina (recuerden que en esa época las feministas eran apaleadas por la policía en las calles de muchas ciudades europeas) de libertad de criterio y de orgullo de género. Es más una guía de crecimiento personal femenino y una nueva y sólida ética de comportamiento de la mujer, fuera de las sujeciones y represiones a las que estaban obligadas por la sociedad finisecular. Hay quien ve en ella un trasunto casi literal de "El progreso del peregrino" de John Bunyan . Como no he leído ese libro alegórico, aunque lo conozco, me libraré muy mucho de hacer comentarios al respecto. Quede esto aquí como una sugerencia al lector generoso de que dedique un poco de su tiempo a leer la novela citada, si es posible antes que "Mujercitas".

Que nadie se llame a engaño. "Mujercitas es recomendable para cualquier lector culto que desee conocer una novela que encandiló a escritoras de la categoría de  Simone de Beauvoir, Ursula K. Le Guin, la autora de Harry Potter, Carson McCullers o  Zaddie Smith. Y como ocurre con los clásicos, en cada lectura y relectura que haces recibes un mensaje distinto y complementario. Es una fuente de sugerencia y placer.

 

FICHA

MUJERCITAS.-Luisa M. Alcott. Ed. Anaya. TRad. Almudena Lería, Ilustrador Enrique Flores.-ISBN9788466793155

 

 

 

 

 

 

 

Compartir este post

Repost0
18 marzo 2020 3 18 /03 /marzo /2020 19:10

El cubano José Carlos Somoza ha dado una excelente vuelta de tuerca al casi género literario que conforma la legión de escritores que a la sombra de sir Arthur Conan Doyle y su criatura Sherlock Holmes han puesto su granito de arena narrativo al gran monumento rocoso de las novelas basadas en el genial detective y su no menos grande creador.

“Estudio en negro” (guiño al “Estudio en rojo” nombre de la primera novela de Sherlock) es más que un buen “pastiche” literario. Es una novela con derecho propio que combina con sabiduría los personajes históricos reales—el doctor Conan Doyle—con un presunto antecedente real de Holmes, un tal señor X , paciente en una clínica para caballeros adinerados. La narradora es una enfermera de dicha clínica Anne McCarey que se hará cargo de los cuidados del mentalmente perturbado señorX, que al margen de su presunta patología tiene una inteligencia deductiva a la altura de Holmes.

Con esos tres personajes básicos, Conan Doyle, el señor X y la enfermera McCarey y una buena tropa de secundarios dibujados con esmero por Somoza, se monta ese gran guiñol, a veces excesivo (la trama conspirativa de los Diez) en el que resalta la habilidad de Somoza para los golpes de efecto en los giros imprevistos de la acción, su respeto por el Canon holmesiano y el excelente retrato psicológico que nos brinda de la enfermera McCarey y su dura relación amorosa con un borracho agresivo y su curiosa fascinación por el desdichado aunque inteligentísimo señor X. Los asesinatos de varios mendigos y un niño que tienen lugar cerca de la clínica sirven a Somoza como excelente pretexto para brindarnos un retrato inmisericorde de la hipócrita y depravada sociedad victoriana y de los barrios bajos de Portsmouth.

Quizá Somoza podría haber refrenado su inclinación morbosa hacia los golpes de efecto e imitar el sabio equilibrio de Conan Doyle para evitar exageraciones innecesarias al final del recorrido novelesco.  Pero, en fin, eso es cuestión de gustos.

 

FICHA

ESTUDIO EN NEGRO.- José Carlos Somoza- 391 págs.-Ed. Espasa.-19,90 euros

Compartir este post

Repost0
10 marzo 2020 2 10 /03 /marzo /2020 17:33

 

El maestro Le Carré nos la juega bien en su última novela “Un hombre decente”. Empezando por el título que no se justifica hasta que estamos a punto de terminar con la novela. Después, la extraordinaria elegancia de la “puesta en escena”. Un asunto menor para el que despliega todo un fascinante mundo de observaciones inteligentes, irónicas, a veces sarcásticas y siempre divertidas.

Para placer del lector, Le Carré inserta en la trama, la vida y milagros de un veterano agente del servicio secreto británico, la elite de los espías, una bomba de tiempo enmascarada en un personaje neutro, bastante inocente, cuyo comportamiento y decisiones es la parte menos creíble o verosímil de una novela que irradia naturalidad y perspicacia por los cuatro costados.

El lector avisado de las filias y fobias del anciano pero vitalista y enérgico novelista, disfrutará también con las lanzadas que propina por doquier Le Carré a sus “bète noire”, Trump y Putin, con las que difícilmente estaría en desacuerdo este comentarista. Y sobre todo al “Brexit” contra el que Le Carré ha tenido frases contundentemente críticas.

Diálogos sugestivos, irónicos y profundamente “british”, notas deliciosas sobre el ambiente familiar del protagonista-narrador y un tono descriptivo del entorno del veterano agente donde apenas queda nostalgia y sí una cierta decepción triste que suele empañar la vida profesional y personal de los seres humanos cuando están llegando al final.

La maestría de Le Carré es rotunda y evidente. Juega con el lector con cartas marcadas, insinúa, adelanta y retrocede sin dejar caer la pieza que oculta, hasta que  al final cierra el círculo que abrió en el primer capítulo y que explicará en un trepidante “flash back” hasta llevarnos a un final que intuímos pero que no esperamos.

Léalo y disfrute con la hábil narrativa del escritor inglés que ha heredado las maneras y la aguda sensibilidad literaria y psicológica de Graham Greene.

El otro punto a disfrutar en este libro es el conocimiento político que muestra Le Carré y su atinada valoración novelesca al poner como tema clave que mueve las decisiones e intereses del antagonista de la trama una “operación encubierta angloamericana ya en estado de planificación con el doble objetivo de socavar las instituciones socialdemócratas de la Unión Europea y desmantelar su sistema de aranceles internacionales. En la era posterior al Brexit, Gran Bretaña estará desesperada por incrementar su comercio con Norteamérica. Y los Estados Unidos lo aceptará sólo si Londres accede a una operación encubierta conjunta para hacerse con funcionarios, parlamentarios y periodistas de la UE, mediante la persuasión pero sin excluir el soborno ni el chantaje. Y también para divulgar noticias falsas a gran escala con el objeto de agravar las diferencias existentes entre estados miembros de la Unión” (esta novela se ha publicado un año antes de entrar en vigor el “Brexit”). A Johnson y a TRump,les debe haber fastidiado esta novela. En el supuesto improbable de que sean lectores de Le Carré.

 

FICHA

UN HOMBRE DECENTE.- John Le Carré.- Traducción Benito Gómez Ibáñez.- Ed. Planeta.-367 págs.-21,50

 

 

 

Compartir este post

Repost0
29 enero 2020 3 29 /01 /enero /2020 19:21

En estos tiempos en que cualquier cafre sin pizca de sentido común, ante micrófonos y cámaras,  opina sobre lo “insoportable” de cualquier tema político (casi siempre nacionalista)  y amenaza con la guerra como “solución”, llevaría al sujeto ante un juez que le condenara por un delito de lesa estupidez inconsciente. Y como castigo y escarmiento le haría leer en jornadas de ocho horas la novela de Henri Barbusse que recibió el Premio Goncourt el año de gracia de 1916, en plena I Guerra Mundial, la conflagración que “debía poner fin a todas las guerras”: “Le Feu” (“El Fuego, diario de un pelotón de infantería”). El lugar de lectura sería una réplica de una trinchera de la cruel y devastadora guerra, fiel reproducción de las originales: como describe Barbusse, un lugar donde todo hedor, suciedad, peligro, horror, angustia, temor y desolación tienen su asiento, un lugar infernal con barro hasta las rodillas, bombardeos continuos, asaltos a la bayoneta, disparos de francotiradores, hambre, ratas, piojos, despojos humanos, histeria, estupidez de los mandos, corrupción de la elite militar, sin pertrechos, suministros, armamento y munición escasos y órdenes suicidas: todo el asco y la desesperación humanas en un  espacio  estrecho, excavado en el barro a 1,50 m de altura,  repleto de hombres desnutridos y salvajes, luchando por la supervivencia como locos debatiéndose entre el ruido y la furia.

He leído “El fuego” de Henri Barbusse con el corazón en un puño. Y por esas coincidencias que Jung llamaba “sincronicidades” he leído en mis repasos diarios de prensa a varios, sí varios, individuos situados en el poder en diversos países, que proferían referencias irresponsables y necias sobre la “posibilidad” de entrar en una de las guerras que en muchas partes del mundo actual hacen antesala de la idiotez humana. Por favor, ustedes, los que detentan el poder, los que pueden tomar medidas, hagan una criba de semejantes botarates y enciérrenlos unos días en un escenario bélico como el que les he comentado. Que comprueben en persona lo que preconizan.

El Fuego, una de las novelas antibelicistas más notables de la historia de la literatura, es fruto de la experiencia personal del poeta, novelista y soldado de infantería en la Gran Guerra, Henri Barbusse. Galardonada con el Premio Goncourt, la novela obtuvo un gran éxito en su época, convirtiendo a su autor en un personaje de gran popularidad. Redactada con una brutalidad desconcertante, narra las vicisitudes de un grupo de soldados que soportan una guerra que no desean y que nada tienen que ganar con ella. Tras El Fuego, la obra de Barbusse estuvo guiada por motivos políticos y sociales. Fundador del movimiento y la revista Clarté (Claridad), su nombre estuvo vinculado a los intelectuales que reclamaban el fin de las guerras en un mundo más justo: Anatole France, Léon Blum, Francis Carco, Romain Rolland, Jules Romains, etc.En 1923 se afilió al Partido Comunista francés. Bolchevique contumaz, murió en un hospital moscovita en agosto de 1935. Una enorme muchedumbre acudió a recibir y acompañar el cadáver hasta el cementerio parisino del Père Lachaise.

Compartir este post

Repost0
24 enero 2020 5 24 /01 /enero /2020 11:17

A los que leen mucho se les seca el cerebro; la lectura obligatoria es la única manera de enseñar a amar a los libros; los que tienen grandes bibliotecas son unos presumidos, basta con preguntarles si se los han leído todos; la lectura es una forma de compensar la falta de simpatía personal, los defectos psicológicos y la timidez patológica; los libros van a dejar de existir muy pronto, son anticuados, ocupan espacio, crían polvo y bichitos, alimentan las esperanzas vanas de los jóvenes y la nostalgia de los viejos; la Galaxia Gutemberg ha expirado, ahora es tiempo de lo digital, los ebooks, las imágenes y las series; ya se sabe, una imagen vale más que mil palabras; el placer de la lectura no existe, es un invento de los escritores, los editores y los libreros: en realidad es un negocio turbio que crea adicciones sin utilidad alguna...

¿Les suena toda esta retahíla de insensateces? Algunas las hemos oído en el cole, el instituto y hasta en la Universidad. Como dice Alejandro Zambra en su irónico libro "No leer", "es un milagro que hayamos sobrevivido a todo eso y  a la impresión subyacente de que leer es la cosa más aburrida del mundo".  Yo no creo en el fin del libro como tampoco creo en que desaparezca la estúpida malevolencia humana, ni la corrupción política, ni los abusos de sexo, raza y posición social en esta Humanidad paradójica que también nos brinda genio artístico, bondad profunda, solidaridad anónima y una fuerza espiritual sin adjetivos que lleva a algunas personas a superar con sus actos los baremos de egoísmo y crueldad que son tristemente habituales en el mundo.

Los libros que hoy les recomiendo han sido escogidos como argumentos efectivos de la razón básica de mi rechazo a considerar la lectura con fines utilitaristas y pragmáticos: ni los libros son la panacea de nada, no nos curan pero tampoco nos enferman, ni nos hacen mas sabios pero tampoco mas estúpidos, no son instrumentos del diablo y tampoco de los dioses, puesto que constituyen el invento más efectivo de la historia para comunicar ideas, conservarlas y difundirlas. El mensaje del libro es neutro en sí mismo, son palabras escritas. Es el lector quien toma partido, actúa, tergiversa o magnifica, crea un íncubo en su cabeza o trasmite errores o iluminación a los demás. Es un objeto inocente. Cuando alguien empieza a quemar libros está anunciando que puede a llegar a quemar personas. Para hablarnos de todo esto he escogido, "El infinito en un junco" de Irene Vallejo, recibido como el Santo Grial de la lectura por algunos hiperbólicos reseñistas; "La biblioteca en llamas", de ambición más modesta pero modélica realización informativa, obra de una periodista del New Yorker, Susan Orlean; y uno de los libros del ameno ensayista argentino-canadiense Alberto Manguel, "Nuevo elogio de la locura", donde se nos ofrece unas "Notas para la definición del lector ideal", que pueden ser el epílogo de este trabajo. 

Irene Vallejo ha logrado con su magnífico libro una hazaña singular: ha dicho, con bastantes reiteraciones, lo que otros muchos han escrito ya en sesudos o agradables ensayos, pero lo hace de una manera tan amena y tan coherente con la línea maestra de su libro que configura el amor a los libros y a la narración, que consigue atraer al más remiso de los lectores que podría bostezar o abandonar obras de mayor calado intelectual o erudito. Es la Ortega y Gasset de la metaliteratura, es decir una ingeniosa y entretenida vulgarizadora de la historia de la escritura y la lectura, como Ortega (un poco injustamente) fue considerado respecto a la filosofía. La Vallejo nos cuenta de una forma atractiva e impecablemente escrita que quizá sembró la idea de escribir el libro cuando hojeaba un pergamino de Petrarca: "Me impresionó la belleza y la regularidad de la escritora trazada por una mano experta. Vi los rastros del tiempo, esas páginas salpicadas de manchas amarillentas como las manos pecosas  de mi abuelo. Tal vez el impulso de escribir este ensayo nació entonces, al calor de aquel libro de Petrarca que susurraba como una suave hoguera". 

Irene logra hacernos partícipes de una conversación íntima con ella, sus lecturas, sus opiniones , sus vivencias (como en la página 242 y siguientes cuando nos habla del acoso escolar que sufrió de una forma estoica)  o cuando (pág.183) se dirige directamente al lector para " sugerirle un alto en el camino a fin de hablar de otra historia". Las referencias continuas a otros autores (entrañable la de Helene Hanft y su "Charing Cross Road, 84"), citas textuales y guiños literarios convierten la lectura de este libro en un sugestivo paseo por la literatura y la historia de los libros y la escritura, la "peligrosa" profesión de  los libreros, la hábil trasposición entre junco y canon (vara de medir y lista de libros sobresalientes de una época), sin olvidar los interrogantes que plantea la era digital. Pero siempre acaba con una defensa numantina:"Los libros tienen voz y hablan salvando épocas y vidas. Las librerías son esos territorios mágicos donde, en un acto de inspiración, escuchamos los ecos suaves y chisporroteantes de la memoria desconocida. (p. 315). O en la 401: "Somos los únicos animales que fabulan, que ahuyentan la oscuridad con cuentos, que gracias a los relatos aprenden a convivir con el caos, que avivan los rescoldos de las hogueras con el aire de sus palabras, que recorren largas distancias para llevar sus historias a los extraños. Y cuando compartimos los mismos relatos, dejamos de ser extraños". 

El libro de Manguel es una suerte de coda cordial al de la Vallejo. Aunque hay páginas que resuenan con lo leído en "El junco", principalmente la parte II y la III, cuando disecciona con habilidad y humor los componentes de las páginas del libro o la materia que lo compone a través de los siglos (interesante la reflexión sobre el humilde punto) o los avatares de autores, las falsificaciones (en especial la del poema "Instantes" que fue atribuido falazmente a Borges y se vende impreso en las camisetas de medio mundo de habla castellana, pág 145). Es un conjunto algo caótico de artículos publicados en revistas que, como suele suceder en estos casos, cojea un poco en coherencia e interés. Manguel usa a algunos clásicos,  Lewis Carroll y Alicia, Pinocho o Crusoe, para ilustrar sus capítulos (deliciosos los dibujos tradicionales de John Teniel dibujando a Alicia y sus personajes) y hace algunas consideraciones de aguda intuición política como : "Para llegar más lejos y más profundo, para tener el coraje de enfrentarnos a nuestros temores y dudas y secretos ocultos. Para cuestionar el funcionamiento de la sociedad respecto de nosotros mismos y del mundo, necesitamos aprender a leer de otra manera, de forma distinta, que nos permita aprender a pensar". (pag. 55). O esta otra cita tan oportuna: "en un mundo en el que el valor monetario es la medida de todas las cosas, las obras de arte que no ofrecen en sí mismas una gratificación financiera inmediata, que requieren procedimientos largos y difíciles, que no pueden ser definidas mediante etiquetas o bytes de sonido, y que no generan beneficios comerciales a través de complejos vericuetos estéticos, éticos o filosóficos, deben ser descartadas o, al menos, recibir muy poca atención... Bajo la evaluación común del valor económico, todos los otros valores se desdibujan o desaparecen. (págs. 26-27).

Y para cerrar este trabajo nada mejor que "La biblioteca en llamas", el fascinante ensayo-reportaje periodístico de Susan Orlean que parece sintonizar con las referencias de los dos autores anteriores a la bibliotecas devoradas por el fuego, a los "autos de fe" inquisitoriales, a los nazis y sus bárbaras hogueras, a las obscenas y vandálicas destrucciones de bibliotecas y libros por los fanáticos religiosos de todos los tiempos. La autora (con una novela anterior en su haber que es una joya de sensibilidad y narrativa sugestiva y documentada: "El ladrón de orquídeas") aplica su delicada visión hacia lo humano en esta indagación que le llevó más de una década y que rescató del olvido un hecho que casi todo el mundo ha olvidado: el incendio de la Biblioteca Pública de Los Ángeles, el 29 de abril de 1986.

Es un libro que recoge el horror y la desolación de la biblioteca de Alejandría y de otras de la antigüedad o de las perpetradas en nuestros tiempos (Sarajevo, por ejemplo) nos habla de la destrucción en Los Ángeles de 400.000 libros convertidos en ceniza o de los daños irreparables de otros 700.000, durante siete horas de infierno. Fue un holocausto cultural premeditado que quedó eclipsado porque, coincidencias pavorosas, el mismo día se produjo el accidente nuclear de Chernobyl. El subtítulo del libro es de una claridad llamativa: "Historia de un millón de libros quemados y del hombre que encendió la cerilla".

Para ello Susan Orlean nos ofrece un libro ameba que se extiende, se fagocita, lanza sus pedúnculos hacia otros temas relacionados directa o indirectamente con el incendio, nos cuenta historias sobre la ciudad o sobre cuestiones científicas relacionadas con el fuego y el papel. Y como una Borges reencarnada, nos habla de su amor intenso hacia las bibliotecas:  “La biblioteca es una reserva de narraciones y también una reserva para toda la gente que viene aquí a buscarlas. Es donde podemos entrever la inmortalidad. En la biblioteca podemos vivir para siempre” Y "Todas las cosas que van mal en el mundo parecen verse derrotadas por la sencilla promesa innombrada de las bibliotecas".

Pero el lector va a ser prácticamente "secuestrado" por el interés de la lectura gracias a la habilidad de Susan para entresacar temas laterales que atraen tanto como el principal, la autoría del incendio. Y así gozará con el ingenioso método para salvar los libros que quedaron empapados por el agua: estuvieron dos años congelados, con lo que se evitó que el moho y la descomposición provocada por el agua destruyera totalmente los volúmenes. Al terminar el plazo de congelación los libros  estaban listos "para ser descongelados, secados, fumigados, clasificados, limpiados y recuperados". Los ingenieros de la empresa aeroespacial McDonell se ofrecieron para intentar secar unos 20.000 libros en una cámara de simulación espacial y otras empresas los secaron por deshumidificación. Pero donde la historia de esta autora toma caracteres de gran novela es en su hábil y paciente tratamiento del laberinto legal que se armó en torno al principal sospechoso, Harry Peak, un mentiroso compulsivo que daba historia contradictorias de sus actos cada vez que declaraba. Fue imposible confirmar su autoría y Peak terminó demandando a la ciudad de Los Ángeles y sus bomberos por casi 20 millones de dólares por supuestos abusos de autoridad y daños a su imagen y Los Angeles demandó a Peak por casi treinta millones por los daños inferidos a la biblioteca, gastos de bomberos y agua utilizada. El dramático y sorprendente final del caso Peak lo dejo pendiente de la curiosidad del lector. No hay que hacer "spoiler" de un libro tan laborioso.

 

 

FICHAS

EL INFINITO EN UN JUNCO.- Irene Vallejo.- Siruela. 452 páginas, 24,95 euros

LA BIBLIOTECA EN LLAMAS.- Susan Orlean.Trad. Juan Trejo.-Planeta. .-398 págs.

NUEVO ELOGIO DE LA LOCURA.- Alberto Manguel.- Ed Lumen. 238 págs.

Compartir este post

Repost0
18 enero 2020 6 18 /01 /enero /2020 19:11

El libro de Manguel es una suerte de coda cordial al de la Vallejo. Aunque hay páginas que resuenan con lo leído en "El junco", principalmente la parte II y la III, cuando disecciona con habilidad y humor los componentes de las páginas del libro o la materia que lo compone a través de los siglos (interesante la reflexión sobre el humilde punto) o los avatares de autores, las falsificaciones (en especial la del poema "Instantes" que fue atribuido falazmente a Borges y se vende impreso en las camisetas de medio mundo de habla castellana, pág 145). Es un conjunto algo caótico de artículos publicados en revistas que, como suele suceder en estos casos, cojea un poco en coherencia e interés. Manguel usa a algunos clásicos,  Lewis Carroll y Alicia, Pinocho o Crusoe, para ilustrar sus capítulos (deliciosos los dibujos tradicionales de John Teniel dibujando a Alicia y sus personajes) y hace algunas consideraciones de aguda intuición política como : "Para llegar más lejos y más profundo, para tener el coraje de enfrentarnos a nuestros temores y dudas y secretos ocultos. Para cuestionar el funcionamiento de la sociedad respecto de nosotros mismos y del mundo, necesitamos aprender a leer de otra manera, de forma distinta, que nos permita aprender a pensar". (pag. 55). O esta otra cita tan oportuna: "en un mundo en el que el valor monetario es la medida de todas las cosas, las obras de arte que no ofrecen en sí mismas una gratificación financiera inmediata, que requieren procedimientos largos y difíciles, que no pueden ser definidas mediante etiquetas o bytes de sonido, y que no generan beneficios comerciales a través de complejos vericuetos estéticos, éticos o filosóficos, deben ser descartadas o, al menos, recibir muy poca atención... Bajo la evaluación común del valor económico, todos los otros valores se desdibujan o desaparecen. (págs. 26-27).El libro de Alberto Manguel, el crítico, novelista y ensayista argentino tiene una doble ventaja: es la obra de un erudito que sabe contar porque sabe leer y es un amante inveterado de los libros que suspira por las grande bibliotecas y tiene la sensibilidad suficiente para reconocer que "los libros que amamos se convierten en nuestra cartografía". Manguel  consigue en su "Nuevo elogio de la locura" que un grupo más bien incoherente de artículos se comporte con la expresiva y audaz alegría literaria de los personajes de "Alicia en el País de las Maravillas" y se ajuste a un hilo conductor invisible pero evidente que nos llevan desde lo que distingue a los lectores ideales de los que no lo son, el ana´lisis del libro como objeto mágico, desde la singularidad del punto a la historia de la impresión, desde la piedra a la arcilla, el cuero, la piel, la vitela, el pergamino o el papel. De ahí a el valor y el precio de los libros, las falsificaciones y un repaso adeterminados escritores desde Julio Verne y la biblioteca de 12.000 volúmenes del capitán Nemo, a Stevenson y Conan Doyle y sus vidas complementarias, la sabiduría de Yehuda Elberg, la obra "El viento en los sauces" de Grahame, los jardines de Cirus Connolly, para empezar una rápida pérdida de coherencia con el resto de la obra, concerniendo a los  capítulos dedicados a nuestro Cercas y sus "Soldados de Salamina",  Van Gogh,  Gaudí  y Cándido, donde se cierra el libro sin pena ni gloria.

Es el problema de los libros constituidos por artículos y pequeños ensayos separados en el tiempo y que el afán editorial (o del autor) reúne en una gavilla heterodoxa que va perdiendo fuerza (tal vez si pensamos en la metáfora del escritor y la edad en que escribió cada trabajo se podría seguir un sesgo de decadencia de vigor creativo. No obstante y a pesar de ese defecto de ritmo y cadencia que he percibido (y puedo estar errado) lo cierto es que las dos terceras partes del libro son fascinantes, entretenidas y sugestivas. La "breve aclaración"  que Manguel nos ofrece como introducción es brillante y nos aclara el porqué del titulo elegido, sobre el "Stutitiae Laus", subtítulo del libro que publicó Erasmo en 1509 dedicado a su amigo Thomas Moro con el título: "Moriae Encomiun" , que se puede traducir como "Elogio a Moro" tanto como "Elogio a la locura". Un poco después en el Prólogo, Manguel muestra sus cartas: está jugando con los naipes del Sobrerero Loco, de la Liebre de Marzo, del Gato y abre cada capítulo con los maravillosos dibujos de la edición inglesa del libro de Lewis Carroll. Y nos dice: "Hoy, a la mesa del Sombrerero Loco no se sientan las criaturas imaginarias con las que encontró Alicia, sino seres dolorosamente reales: los herederos de Cortés (que mandó fundir un tesoro increíble de joyas para hacer lingotes de oro) que reducen toda la creación a palos y piedras, los mercaderes para los que la única medida de valor es la de la ganancia financiera y la manera más segura de obtener mayores beneficios es la disminución del nivel intelectual del público, los que lo convierten todo en una mercancía vendible...los propagandistas de trilladas virtudes y creadores de falsas necesidades...los revolucionarios para quienes no puede haber purificación sin destrucción y los dirigentes políticos para quienes la riqueza y el poder son prueba de corrección y autoridad moral" (pág. 32).

Y también en la pág.55 : "Para llegar más lejos y más profundo, para tener el coraje de enfrentarnos a nuestros temores y dudas y secretos ocultos. Para cuestionar el funcionamiento de la sociedad respecto de nosotros mismos y del mundo, necesitamos aprender a leer de otra manera, de forma distinta, que nos permita aprender a pensar". Y tiene más razón que un santo cuando apostilla "Si aceptamos… la prioridad de los valores económicos, cambiamos nuestra relación con todas las actividades creativas. Si la ganancia financiera es el objetivo final, entonces lo que buscamos es cierta especie de perfección: la producción de artefactos que puedan convertirse fácilmente en dinero. Es decir, en un mundo en el que el valor monetario es la medida de todas las cosas, las obras de arte que no ofrecen en sí mismas una gratificación financiera inmediata, que requieren procedimientos largos y difíciles, que no pueden ser definidas mediante etiquetas o bytes de sonido, y que no generan beneficios comerciales a través de complejos vericuetos estéticos, éticos o filosóficos, deben ser descartadas o, al menos, recibir muy poca atención". Este libro fue publicado en 2006. Catorce años más tarde estas palabras resultan proféticas. No hemos mejorado.

 

FICHA

NUEVO ELOGIO DE LA LOCURA.- Alberto Manguel.-Ed. Lumen.-238 págs.

Compartir este post

Repost0

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens